Prueba: Kia Optima 1.7 CRDi SportsWagon Drive



En el 2015 Kia presentó un concept-car que se llamaba Sportspace, que básicamente se trataba de un Kia Optima con carrocería familiar, pero con unas líneas mucho más agresivas y hormonado por los cuatro costados. Ese concept tuvo una gran acogida por parte del público en general y desde el seno de la marca coreana ya se estaban frotando las manos, puesto que la versión de producción, que es la que os vamos a presentar hoy, no iba a variar mucho de lo que se pudo ver en aquel concepto de carrocería.


Lógicamente; esta versión de producción se nos presenta con unas facciones menos pronunciadas y mucho menos agresivo, pero no obstante; casi igual de bello. Aunque hay que tener en cuenta que también podemos contar con la mecánica de gasolina de 240cv, denominada GT, en esta misma base, con aditamentos más deportivos y esa mecánica tan potente y enérgica, que probablemente, se asemeje algo más a lo que conocimos hace dos años.

Pero por desgracia, hoy no podemos disponer de esa versión y nos tenemos que "conformar" con la más banal mecánica 1.7 CRDi con el acabado Drive, que es el equipamiento intermedio y se sitúa entre el acabado Concept y el más dotado GT-Line, copando el acabado GT lo más alto de la gama.


Lo de SportsWagon, la verdad es que podría sonar demasiado pretencioso por parte de la marca, ya que, como veremos más adelante; el Kia Optima que tenéis ante vuestros ojos no es especialmente deportivo ni en cuanto a mecánica, ni en cuanto a reacciones. Pero lo que sí que es indudable, que su estética exterior llama muchísimo la atención, a pesar de ser una carrocería de orientación familiar y mantiene cierto regusto dinámico tal y como se nos presentaba en el SportsSpace.

El Optima SW mantiene esa cierta agresividad de líneas de sus hermanos de gama de tres volúmenes, sobre todo, en su visión frontal, con esos faros tan rasgados, un paragolpes delantero muy elaborado, con una especie de branquias laterales que aportan su granito de arena en cuanto a estética y donde también se ubican los preciosos faros anti-niebla con tecnología LED, compuestos por tres grupos ópticos independientes, que le imprimen un carácter diferenciador, además de contar con la parrilla delantera original de la marca, denominada "Tiger Noise".

En su visión lateral es donde percibimos los cambios más sustanciales, ya que la línea del techo se prolonga bastante más, para dar cabida a la nueva capacidad de carga del impresionante Optima y culmina con un alerón bastante pronunciado. La zaga nos recibe con un gran portón trasero, muy apropiado para poder ubicar nuestros enseres cuando vamos de viaje. Es un portón que nos descubre una gran boca de carga y cuyo borde inferior, además de contar con protección metálica para no rallar la carrocería; se sitúa muy cerca del suelo, por lo que colocar cargas pesadas o voluminosas, es pan comido.


Ese maletero tiene una capacidad de 552 litros hasta la bandeja retráctil y cuenta con varios huecos portaobjetos en los laterales. Es una superficie plana y muy aprovechable, además de que en nuestro caso; existían una serie de raíles para poder colocar separadores de carga, muy prácticos en numerosas ocasiones, ya que permiten que algunos objetos no se muevan ni puedan deteriorarse por golpes.


Si nos incorporamos a las plazas posteriores, nos encontramos con un acceso amplio, además de que contamos con tres plazas bastante amplias (bueno; la plaza central es un poco más angosta y su respaldo es bastante más duro), que pecan un poco de falta de altura, ya que estamos hablando de una carrocería familiar y no de un SUV, aunque personas de hasta 1,90 metros, se podrán acomodar sin problemas. Es lo que tiene el poseer una carrocería con claros tintes dinámicos...

En las plazas delanteras, no hay ningún problema, ya que las butacas son especialmente amplias para cualquier tipo de cuerpo, y los asientos son muy cómodos, con un mullido perfecto. Esos asientos no tienen mucha sujeción lateral a la altura de las caderas, sí a la altura de la espalda. Están tapizados en tela y cuero y a pesar de ser una versión intermedia, son asientos calefactados hasta en tres niveles y el del conductor tiene regulación eléctrica, con hasta 3 memorias diferentes. También se separan del volante cuando vamos a salir del coche y se vuelven a colocar en la posición determinada cuando arrancamos el motor para conducir. La verdad es que para ser una berlina "mundana" viene "alicatada" hasta el techo.

El puesto de mando está muy bien estructurado, con unos relojes analógicos grandes que nos ofrecen la información correcta al primer golpe de vista y una pantalla central que nos muestra información del ordenador de viaje, además de otros parámetros como la información procedente del lector de señales de tráfico que también equipaba nuestra unidad de pruebas.


El volante multifunción, está situado de un modo bastante vertical, pero no obstante, es cómodo de usar. Sin soltar las manos del volante, podemos acceder a los mandos del Bluetooth, el ordenador de viaje, el equipo de audio, el control,de velocidad de crucero con limitador o el sistema de control por voz. En nuestro caso, el Kia Optima contaba con levas detrás de ese volante, ya que nuestra unidad tenía el cambio automático DCT de 7 relaciones y doble embrague, que tenía un funcionamiento suave y coherente con las características del coche. Y algo que agradeceremos los días invernales como cuando hicimos el test; también está calefactado.


El resto del cuadro de mandos está también muy bien ordenado. Los mandos de la climatización bi-zona están al alcance de nuestra mano y la pantalla táctil del sistema de infoentretenimieno en la zona alta, para que no tengamos que desviar en exceso la mirada del frente. Esta pantalla de 7 pulgadas (puede ser de 8" en opción) tiene una visión aceptable sin ser de las mejores de su clase, aunque por su posición, está bastante expuesta a los rayos solares. En ella podremos visionar la información de la radio o la música que escuchemos, menús del ordenador de a bordo, la cámara de visión trasera o el navegador. El equipo de infoentretenimiento también es compatible con Android y Apple Car Play, por lo que podremos visionar y utilizar ciertas aplicaciones de nuestro móvil sin problema.


Como veis; el equipo de serie de nuestra unidad de pruebas, es bastante extenso y en resumen, tenemos a nuestra disposición elementos como navegador, asistente de arranque en pendientes, asistente de lluvia y luces, lector de señales de tráfico, Bluetooth, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de asistencia trasera, ordenador de a bordo, asientos delanteros calefactados y el del conductor con regulación eléctrica, volante multifunción calefactado, asistente de aparcamiento semi-autónomo, avisador de cambio involuntario de carril con corrección automática, Start/Stop, y una larga lista más que nos harán nuestros viajes más cómodos, seguros y tranquilos.


La mecánica también nos resultaba familiar, ya que estamos hablando del motor más vendido en la gama Optima, que no es otro que el 1.7 CRDi con 141cv de potencia y 340 Nm de par máximo. Es un motor agradable en términos generales, aunque sí que es cierto que vibra un poco cuando está frío y se deja notar desde dentro del habitáculo, aunque es una sensación que se diluye totalmente en cuanto adquirimos un poco más de temperatura.

No es una mecánica prestacional como tal, ya que alcanza los 200 Km/h y acelera de 0-100 Km/h en 11,1 segundos, cifras que están lejos de proporcionarnos unas grandes sensaciones deportivas al volante, aunque sí que posee cierto tirón con cierta contundencia a partir de las 2.000 rpm. Tiene unas reacciones progresivas en términos absolutos, lo que se traduce en un excelente confort de marcha y unos consumos aquilatados en ciclo mixto de 4,6 l/100 Km homologados por la marca.

La caja de cambios a la que estaba asociada era la deliciosa DCT con 7 relaciones y doble embrague, muy apropiada para esta mecánica, puesto que las inserciones y las transiciones entre marchas son, prácticamente, imperceptibles, lo que aumenta aún más ese gran confort general de todo el conjunto. También teníamos la disponibilidad de actuar de manera secuencial con las levas que hay detrás del volante, aunque sinceramente; mejor ir siempre en automático...


En nuestro caso, teníamos un botón para seleccionar diferentes modos de conducción: Normal, Sport y Eco. Según el modo seleccionado, las reacciones generales del coche cambian. En modo Normal, el coche actúa de una manera equivalente a cualquier Optima. En el modo Eco la dirección se nos torna más ligera y sobre todo; incide en el funcionamiento de la caja de cambios y el motor, ya que realiza los cambios mucho antes y la mecánica limita su actuación. Este modo es muy apropiado para circular por ciudad y hacer que los consumos no se disparen. En el modo Sport, la mecánica se vuelve algo más reactiva y la caja de cambios nos permite acercarnos a la zona roja antes de realizar un cambio a la marcha superior, además de que la dirección se endurece un punto. No son cambios que realmente nos llamen la atención ni muy sustanciales, pero bueno; ahí están...


En materia dinámica y a pesar de lo que nos sugiera esa carrocería con ciertas reminiscencias deportivas; el Kia Optima SW se comporta simplemente como un gran rutero. Es un vehículo excepcional para realizar largos viajes por vías en buen estado, aunque si nos encontramos una carretera rota por el paso del tiempo, el esquema de suspensiones de tarado blando absorberá casi cualquier tipo de imperfección sin dejar que se transmita al habitáculo.


Pero claro; si es muy cómodo y las suspensiones tienen ese matiz tan liviano, en cuanto nos encontremos con una carretera revirada tan sólo un centro de gravedad rebajado nos permite ciertas licencias, así que mejor afrontar ese tramo relajados, ya que ni el volumen, ni la longitud ni el peso del conjunto, favorecen su agilidad en este ámbito. La dirección por su parte, es precisa y las ayudas electrónicas nos ayudarán en la conducción, pero su tacto es bastante artificial y no transmite con exactitud lo que pasa debajo de los neumáticos.

Obviamente, y a pesar de su bella línea exterior que nos transmite dinamismo por los cuatro costados; estamos hablando de una berlina familiar sin ninguna pretensión deportiva (para eso habría que pasarse a la versión GT, con todos los elementos revisados para soportar las reacciones de la mecánica más potente), excelente rutero y muy confortable en los viajes más largos, además de contar con un equipo de serie en materia de seguridad y confort muy extenso y un habitáculo amplio en general en todas sus cotas.


Conclusión final

El nuevo Kia Optima SportsWagon es un gran coche (literalmente hablando) para viajar de una manera extremadamente confortable, sólo o con la familia, ya que también cuenta con un gran espacio, tanto en el cubículo de carga, como en el habitáculo, lo que le procura una gran versatilidad de uso, pero con un aliciente añadido; su carrocería es muy atractiva y nos transmite una gran sensación de dinamismo que se desmarca de los convencionalismos en berlinas con carácter familiar.


En el habitáculo nos encontramos con una gran calidad de materiales y un ensamblaje de los mismos muy aceptable, aunque algunos plásticos (generalmente fuera de la vista) sean un poco más básicos, pero en general; cuenta con una gran terminación y un ambiente muy agradable.

La ergonomía está muy lograda y el habitáculo en general es bastante amplio y versátil, gracias a los múltiples huecos portaobjetos repartidos por el mismo. La capacidad del maletero es uno de los factores determinantes, puesto que a pesar de que se sitúa en un término medio dentro del segmento; lo que marca las diferencias es un gran portón de carga, con un perfil muy cerca del suelo y muy aprovechable en todas sus cotas, además de contar con carriles y un sistema de separadores para mantener en orden y protegidos nuestros enseres.

El equipo de serie también es muy reseñable, ya que en nuestro acabado Drive, que es el intermedio, contaba de serie con muchos elementos de confort más propios de segmentos superiores y que nos harán la vida más fácil y confortable durante la conducción.


La mecánica está más que contrastada y nos ofrece un funcionamiento progresivo y agradable en cualquier gama de revoluciones, aunque es por encima de las 2.000 rpm donde percibimos un tirón más importante. Las prestaciones finales son suficientes para cualquier conductor medio y los consumos reales pueden ser algo más altos que los datos oficiales proporcionados por la marca; pero a cambio nos ofrecerá una fiabilidad fuera de toda duda. Por algo nos ofrecen de serie 7 años de garantía oficial; todo un hito que otras marcas no están tan seguras de ofrecernos.


El término SportsWagon le puede quedar un poco grande en cuanto a dinamismo se refiere, a pesar de lo que nos transmita la imagen de sus líneas generales. El Optima SW es un buen coche para viajar, muy confortable, muy seguro y con una conducción muy agradable en cualquier tipo de vía, ya que el esquema de suspensiones nos ayuda a que las imperfecciones del asfalto no se transmitan al habitáculo y la lograda insonorización interior colabora para tal fin. Pero en cuanto afrontamos una zona con muchas curvas, debido a su gran envergadura y volumen, además de contar con ese esquema de suspensiones; puede producirnos ciertas inercias incómodas que harán que levantemos el pie del acelerador. Seamos serios; no es un coche para eso...


La dirección por su parte, es precisa pero poco comunicativa y a pesar de contar con tres modos de conducción, las diferencias entre ellos es mínima y creo que podría ser un elemento totalmente prescindible.

En definitiva el Kia Optima SW nos ha gustado. El dinamismo de sus líneas es muy atractivo, y le da un cierto empaque y una nota diferenciadora al "aburrido" mundo de las berlinas familiares. Lástima que se quede en eso; en imagen, ya que en el resto de materias se comporta como una berlina familiar tradicional.


Una mecánica coherente, un gran equipo de serie, una gran versatilidad de uso, un habitáculo amplio y un maletero grande y aprovechable, con el matiz de practicidad que le aporta ese sistema de raíles y separadores; son las notas predominantes y comunes en la mayoría de las carrocerías de este tipo. Pero si hay algo bueno que ha heredado del concept SportsSpace, es ese atractivo que enamora a primera vista a pesar de ser un vehículo enfocado a una edad en la que la madurez y la inteligencia, predomina respecto a la jovialidad e impulsividad..., pero no del todo. ¿Será el George Clooney de las berlinas familiares?.


Si queréis saber más sobre el resto de nuestras pruebas dinámicas, pulsad en este ENLACE. Si queréis ver más sobre la marca coreana Kia, pulsad en este otro ENLACE. Ahora bien; si lo que queréis es conocer algo más sobre el segmento de las berlinas, pulsad en este último ENLACE.




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