Lo demás es historia: Mitsubishi en el Dakar.



Mitsubishi tiene una larga trayectoria en el mundo de la competición, sobre todo; en el mundo de los rallys. En esta disciplina ha cosechado infinidad de éxitos a lo largo de su dilatada historia, tanto en el Mundial de Rallys con el icónico Lancer Evo como en una prueba tan dura como el Dakar.


En esta prueba, tan sólo apta para los más avezados aventureros, ha participado de manera ininterrumpida durante muchos años, casi desde los orígenes de la competición y siempre; ha sido un gran rival a batir con el incombustible Mitsubishi Montero como señor y amo de las dunas. En este post recordaremos sus gestas y sabremos el porqué esta montura es la que más victorias absolutas ha conseguido.

Sólo tres años después de su lanzamiento al mercado y dos años después de su primera participación en el rally, el icónico Mitsubishi Montero comenzó una racha de 12 victorias en el rally más duro del mundo. Ahí es nada...

Una combinación fantástica de logros de ingeniería, habilidades de conducción impecables, por parte de los mejores pilotos del momento, y una inteligente estrategia del equipo de competición, hicieron que Mitsubishi entrara por derecho propio en los libros de la historia del Dakar. Este fue el pilar fundamental de las credenciales únicas de Mitsubishi Motors Corporation (MMC) frente a los numerosos participantes en el saturado mercado actual de SUVs.


El Rally Dakar es la competición de rally raid más famosa del mundo y la racha de 12 victorias de Mitsubishi Motors entre 1985 y 2007 convirtió inmediatamente a la marca y a su nuevo Montero en un icono en todo el mundo.

El Dakar, ideado por el aventurero francés Thierry Sabine, comenzó su andadura en 1978 como un pequeño rally fuera de carretera para aficionados franceses, y rápidamente se transformó en un negocio multinacional, que atraía a los fabricantes de automóviles y motocicletas más importantes del mundo, dispuestos a promocionar sus productos en una de las regiones más hostiles de la tierra: el Desierto del Sahara.

En las antípodas del planeta, los ingenieros y planificadores de producto de MMC consideraban detenidamente el nacimiento de un nuevo segmento, el de los todoterreno urbanos.

Tras el Montero II Concept de 1979, concebido para sondear el mercado, Mitsubishi finalmente accedió a lo que era todavía un mercado muy incipiente en mayo de 1982 con el Montero original, un descendiente lejano del primer vehículo con tracción a las cuatro ruedas de Mitsubishi, el PX33 de 1936.


La marca decidió inscribirse en la competición por primera vez en 1983 con un pequeño equipo basado en Francia, creado por su entonces importador, Sonauto, bajo la dirección de Ullrich Brehmer.

Con un vehículo prácticamente igual al de serie terminó undécimo en la clasificación general en ese modesto debut, pilotado por el escocés Andrew Cowan, quien más adelante dirigiría el programa del Campeonato del Mundo de Rallyes de la FIA de Mitsubishi Ralliart Europe, desde sus talleres en Inglaterra.

El equipo comenzó a desarrollar el Montero para utilizarlo en competiciones fuera de carretera con el apoyo total de la dirección en Tokio (soporte realmente importante), y sólo necesitó dos años para ganar el Rally Dakar por primera vez.

El 22 de enero de 1985, el piloto francés Patrick Zaniroli y su copiloto Jean Da Silva se proclamaron campeones en la entonces tradicional meta en Senegal, con una ventaja de 26 minutos y 19 segundos respecto a sus compañeros de equipo, Cowan y Johnstone Syer, también con Montero.

Ese fue el primer elemento fundamental de la formidable reputación que Mitsubishi Motors ha establecido en el mercado de los SUV, a lo largo de las dos espléndidas décadas siguientes de éxitos en competición en todo el mundo, un logro no igualado por ninguna otra marca hasta la fecha.


De esta manera, Mitsubishi se convirtió en un habitual del Dakar y en diversas pruebas clave del Campeonato del Mundo FIA de Rallyes todo terreno, desde 1983 hasta la última participación del equipo, como oficial, en el Dakar en enero de 2009.

Como homenaje a las raíces 4WD de Mitsubishi, Sonauto desarrolló una versión rally raid del PX33 utilizando la mecánica del Montero. Se inscribió un automóvil en un equipo oficial de siete personas en el Rally París-Túnez-Dakar de 1989, finalizando el 31º de la general con el francés Jean-Pierre Jaussau al volante. Que no está mal para un coche de 1936, aunque esté modificado hasta el tuétano...

La marca japonesa de los tres diamantes tuvo que esperar siete años para conseguir un segundo éxito en el Dakar, en uno de los Dakar más largos y difíciles de todos los trazados por Thierry Sabine Organisation (TSO), ya que el propio Sabine, murió en un accidente de helicóptero cuando supervisaba la prueba en 1981. La competición de 1992 comenzó en París y finalizó en Ciudad del Cabo, tras atravesar once países africanos y todo el continente negro.


El expiloto de raids en moto Hubert Auriol superó una enorme tormenta de arena e incluso tuvo que desviarse para evitar la guerra civil que se libraba en Chad, y se convirtió en la primera persona en ganar el Rally sobre dos y cuatro ruedas, conduciendo el Montero prototipo Sonauto-Mitsubishi a la victoria

El año siguiente fue el turno de Bruno Saby y su compañero, el francés Dominique Serieys, en alcanzar la victoria (tercera para Mitsubishi) en la tradicional meta de Senegal.

El nivel de la competición iba en aumento año tras año, y el pequeño equipo con talleres en la Francia rural comenzó a desarrollar su excelente reputación de excelencia en ingeniería y atención al detalle, idóneos para la calidad y resistencia de la versión de producción del Mitsubishi Montero.

Mitsubishi Motors volvió a conseguir victorias consecutivas en 1997 y 1998 con los automóviles pilotados por Kenjiro Shinozuka y Jean-Pierre Fontenay. La victoria de ‘Shino’ supuso la primera en la historia de la prueba de un no europeo, en el primer Dakar que se celebró íntegramente en África.


Los Montero coparon las cuatro primeras posiciones en ambas ocasiones, finalizando en cuarta posición un joven piloto llamado Hiroshi Masuoka, a los mandos del nuevo Mitsubishi Challenger/Montero Sport inscrito en la categoría T2 en 1997. La temporada siguiente repitió la hazaña.

Cada año el Dakar se hacía más grande, con más inscripciones y mayor cobertura de los medios de comunicación. Mitsubishi Motors no logró la victoria las dos temporadas siguientes, si bien en 2001 comenzó una memorable racha de siete victorias consecutivas que duró hasta 2007 para el equipo basado en Pont-de-Vaux, en el centro de Francia, que entonces era dirigido por el ex copiloto vencedor Dominique Serieys.

A través de sus filiales de competición, Mitsubishi Motors Motor Sports y Mitsubishi Ralliart, y las diversas evoluciones del Montero se hicieron imbatibles en los terrenos más exigentes y difíciles del planeta. De hecho, cosechan un innumerable palmarés a lo largo y ancho del mundo en esta disciplina.

Parece mentira que lo que empezó como un equipo que competía bajo la supervisión de Japón, utilizando experiencia de motor e ingeniería japonesa y los conocimientos logísticos de un pequeño equipo de mecánicos y técnicos franceses, provocara la envidia de todo el mundo del motor en una prueba tan sumamente dura y en donde la criba de participantes la realiza la propia competición la dureza del desierto.


Con Mitsubishi, también la alemana Jutta Kleinschmidt se convirtió en la primera mujer en ganar el Dakar cuando ésta y su copiloto Andreas Schulz consiguieron la victoria en 2001, la última vez que la prueba discurría por la tradicional ruta de París a Dakar.

Masuoka siguió los pasos de Shinozuka el año siguiente, alcanzando la séptima victoria de Mitsubishi, siendo el francés Pascal Maimon responsable de la navegación y orientación desde el asiento del copiloto.

Stéphane Peterhansel se había convertido en el piloto de motocicletas de mayor éxito de la historia del Dakar con seis victorias en la década de los 90 y la decisión de Mitsubishi de firmar con el francés fue un golpe maestro. En 2000 Peterhansel terminó en segunda posición de la general en un automóvil privado con motor Mitsubishi y su asociación con el copiloto Jean-Paul Cottret se convirtió en la pareja de más éxito de la historia del Dakar. Aún hoy, el piloto sigue dando mucha guerra con el equipo oficial de Peugeot y sigue ganando el Dakar.


Peterhansel siguió los pasos de Auriol el año siguiente (convirtiéndose en el segundo piloto en ganar tanto sobre dos como sobre cuatro ruedas) con una victoria indiscutible en Lac Rose en Senegal a los mandos del Montero Evolution. Una prueba que finalizó con el extenuante calor de África Occidental, había comenzado con ventiscas de nieve en Clermond-Ferrand, lo que ponía de manifiesto la versatilidad del Mitsubishi Montero para ser competitivo al máximo nivel, incluso en condiciones meteorológicas extremas, algo que también se traslada a las unidades de producción, obviamente.


En la prueba de 2004, participaron unos impresionantes 595 competidores, y en 2005 se superó dicha cifra con 688 participantes. Peterhansel y Cottret renovaron su título y dieron a Mitsubishi su décima victoria con el Montero Evolution, en una prueba que comenzó por primera vez en Barcelona.

Lisboa fue el punto de partida del Dakar 2006, y nadie pudo negar a Mitsubishi su undécima victoria después de una lucha encarnizada con sus rivales a través de las traicioneras dunas de arena de Mauritania. El ex esquiador de descenso Luc Alphand aprovechó una serie de errores de Peterhansel para obtener su única victoria en el Dakar, si bien Peterhansel introdujo cambios la temporada siguiente para conseguir su triplete y la decimosegunda victoria para Mitsubishi.


Viendo el panorama de desestabilidad y el peligro que entrañaba, los responsables del Rally se vieron obligados a cancelar la prueba de 2008 y en ese momento se adoptó la decisión de trasladar toda la ruta del rally a Sudamérica desde comienzos de 2009.

Ello coincidió también con el cambio de estrategia corporativa de Mitsubishi y cerró el telón de una de las series de éxitos internacionales más prolongadas en los deportes del motor, en rallyes todo terreno, el Dakar y el WRC, en este último caso después de cinco Campeonatos del mundo (cuatro títulos de pilotos y uno de fabricantes).

A pesar de eso las iniciativas privadas se han ido sucediendo a lo largo de estos años, dada la buena base que supone el Montero para una prueba tan dura como esta. Entre ellas, destaca la de nuestra piloto, paisana y amiga, Cristina Gutiérrez, que ha marcado otro episodio importante para la marca, ya que ha conseguido ser la primera mujer española en cruzar la meta del Dakar a bordo de un Mitsubishi Montero derivado de la serie.


El Rally Dakar continúa considerándose el rally todo terreno insignia del calendario mundial de deportes del motor, al que acuden los principales equipos y pilotos. Pero por maravillosos que sean los esfuerzos y el talento de los pilotos, ningún fabricante se ha aproximado todavía a los legendarios éxitos obtenidos por Mitsubishi Motors con el Montero en esa época dorada de la historia del Rally Dakar, y de los deportes del motor. 

¿Quién vota porque vuelva Mitsubishi como equipo oficial?. Yo; por supuesto. Aunque conociendo como está el panorama..., lo veo complicado.

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