Prueba: MINI Countryman Cooper D.




El MINI desde sus orígenes siempre se ha caracterizado por tener una conducción muy activa. Su configuración clásica con los ejes en los extremos de la carrocería y una estructura con un reparto de masas uniforme, con un chasis situado muy bajo y todo el peso atrás, incluido el eje de tracción; hicieron del MINI original un objeto de deseo por parte de los más avezados conductores e incluso; se permitió el lujo de ganar rallyes compitiendo contra superdeportivos como el 911, hazaña que lo situó en el olimpo de los iconos automovilísticos.


Pero además de su enorme agilidad; su imagen simpática hizo que muchos miembros del mundo de las artes, la música o el cine se decantaran por adquirir un MINI para moverse y pasar desapercibidos entre el tráfico de las ciudades donde residían, e incluso; el propio modelo ha llegado a ser protagonista indiscutible de grandes producciones de cine como la película Italian Job (la versión original y el remake), llegando a hacer sombra a los protagonistas de carne y hueso, agrandando aún más su imagen y leyenda.


Ese matiz no ha cambiado con el paso de los años y el MINI actual mantiene el aura de exclusividad y esa conducción dinámica de antaño, pero hay una salvedad; un MINI ya no es solamente ese pequeño juguetón de tres puertas, sino que se completa con una extensa gama de vehículos para todos los gustos y necesidades, aunque eso sí; basados en la famosa imagen del pequeño icono británico.

El MINI 5 puertas, el MINI Clubman, y el objeto de nuestra prueba de hoy, que no es otro que el SUV MINI Countryman, completan una gama muy extensa que mantiene esa imagen simpática y atractiva que ha encandilado a una generación tras otra de entusiastas de la marca y por otra parte; con las nuevas versiones también han aumentado el ratio de clientes a los que les pueda interesar un MINI, pero que la versión de tres puertas se les quedaba escasa.


Después de probar todas las versiones de este icono del automovilismo moderno, puedo constatar que la versión Coauntryman que ocupa estas líneas es, la que a mí me ha parecido más versátil y completa de todas las carrocerías disponibles. Puede que no sea tan deportivo y ágil como el MINI de tres puertas, o que no tenga la capacidad de maletero del MINI Clubman, pero su mayor altura respecto al suelo, su mayor habitabilidad, un maletero bastante capaz y aprovechable, sus cinco puertas de acceso y unas grandes sensaciones de conducción en carretera, además de sus aceptables capacidades camperas y su tracción All4 a las cuatro ruedas; hacen de esta versión la más deseable de entre todas las que podemos elegir.


Su diseño exterior varía un poco respecto al resto de los componentes de la gama MINI, ya que contar con mayor altura respeto al suelo y una carrocería más habitable, tiene que repercutir en un diseño diferente. La calandra y los pilotos delanteros difieren en forma y tamaño respecto a los demás MINI, siendo estos más grandes y situados en una posición más vertical.

Si nos detenemos en la visión lateral, lo que probablemente más nos llame la atención es su altura, ya que no debemos olvidar que a pesar de todo es un SUV. También la adopción de sus puertas traseras, que son bastante amplias para acceder a cualquiera de sus cómodas plazas.


En la zaga ocurre también más de lo mismo. Al hacer un MINI más grande y capaz; ahora el portón de acceso al maletero es bastante más voluminoso y vertical y los pilotos son más alargados y grandes, unos elementos rediseñados que le aportan una mayor personalidad y una visión más poderosa desde cualquier ángulo desde donde lo observemos.


Gracias a un portón con mayor superficie, podemos acceder al maletero de una manera más cómoda, habida cuenta, que nuestra unidad de pruebas también contaba con la apertura y cierre automático con tan sólo pasar un pie por debajo del paragolpes trasero y tener la llave en el bolsillo. Esa boca de carga se nos queda también situada muy baja, y nos descubre un maletero destacable y muy aprovechable, con 100 litros más que la edición anterior, alcanzando ahora unos respetables 450 litros de capacidad.


En las plazas posteriores, observamos también una enorme amplitud, tanto en distancia del techo respecto a nuestras cabezas, como en el espacio disponible para las rodillas, aunque no tanto en la cota de anchura, siendo mejor que en las plazas traseras viajen dos en vez tres personas. Podemos también desplazar esa banqueta hacia adelante o hacia atrás favoreciendo un mayor espacio para los ocupantes o aumentando levemente la capacidad del maletero.

En el puesto de mando, lo que observamos son muy pocos cambios respecto al resto de versiones de la gama. Se trata de un cuadro muy original con materiales de primerísima calidad y un ensamblaje de primer orden. Mantiene esa imagen "retro" de los primeros modelos que contaban con el enorme velocímetro redondo en el centro del salpicadero, sólo que en la actualidad, tanto el velocímetro y el cuenta-revoluciones se encuentran detrás del volante, con una lectura relativamente simple y fácil al primer golpe de vista, reservando el espacio central para el equipo de infoentretenimiento, que según versiones, puede contar con una pantalla de 6,5 o de 8,8 pulgadas (en nuestro caso es de 6,5).

El sistema es muy completo y nos ofrece una gran información con una gran diversidad de menús disponibles, a los que nos tendremos que acostumbrar para poder acceder a ellos con fluidez, aunque por otra parte; el sistema funciona muy bien y de manera muy rápida, además de que nos ofrece una visión muy nítida y no se ve muy afectada por la incidencia directa de los rayos solares. Nos moveremos por los menús gracias al mando central situado entre los asientos delanteros muy intuitivo y fácil de utilizar.


Alrededor de esa pantalla, una tira de LED aporta otro toque de originalidad y cambia de color según la gama de revoluciones, o si hacemos o no una conducción más ecológica o deportiva, según el caso o el modo de conducción que hayamos activado. Porque en nuestra unidad también contábamos con esa opción, a la que podíamos acceder desde un práctico y original selector situado en la base de la palanca de cambios con tres modos de conducción: Normal, Green y Sport.

Los asientos de nuestra versión de pruebas estaban tapizados en un especial cuero marrón camel y sujetaban a la perfección nuestro contorno, tanto a la altura de las caderas, como de la espalda. El resto del cuadro de instrumentos es muy atractivo y como hemos dicho, con un excepcional toque y aspecto "retro". Pero ese toque y aroma de años pasados no siempre se traduce en practicidad, ya que algunos de los mandos, sobre todo los situados por debajo del sistema de climatización, que nos obligarán a desviar un poco la mirada para saber que es lo que estamos tocando.

Por lo demás; son muy originales, ya que se tratan de teclas que por ejemplo; sirven para arrancar y parar el coche o activar o desactivar el ESP si fuera necesario. El mismo sistema de teclas nos le encontramos en el panel de luces del interior situado en el techo.

El resto del equipo de serie es bastante completo y entre otras cosas, contamos con climatizador automático bi-zona, navegador, ordenador de a bordo, MINI Driving Modes, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el control de velocidad de crucero con limitador o el control por voz, sensores de aparcamiento traseros, sensores de lluvia y luces, luces delanteras de tecnología LED inteligentes, apertura y arranque por botón, apertura de maletero eléctrica y a distancia, navegador, asistente de arranque en pendiente, asientos de cuero y los delanteros calefactados o sistema de localización y ayuda en carretera, por poner un ejemplo.


La mecánica que probamos en esta ocasión era la menos potente de las opciones diésel, aunque no obstante; se trataba de un motor enérgico 2.0 de 150cv y que genera un par máximo de unos considerables 330 Nm. La otra mecánica diésel obtiene 190cv.


En nuestro caso, contábamos con la transmisión manual de 6 relaciones que tenía unas inserciones precisas y muy bien escalonadas. Con esta configuración, obteníamos unos registros muy aceptables, con una velocidad máxima de 210 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,9 segundos y unos frugales consumos de tan sólo 4,3 l/100 Km homologados por la marca.


Es una mecánica muy activa, con una buena sensación de aceleración desde muy bajas revoluciones y mucha fuerza en las primeras marchas, siendo la 5ª y 6ª un poco más largas, aunque no es necesario acudir mucho a la ayuda de la caja de cambios, puesto que cuenta con unas recuperaciones muy aceptables y no tendremos muchos problemas a la hora de realizar adelantamientos o afrontar pequeños repechos.


Su comportamiento se asemeja más al de una berlina que al de un SUV. Gracias a su tracción total inteligente, nos permite un grado de aplomo y motricidad sobre cualquier tipo de vía muy alto y las sensaciones de aplomo y seguridad en todo momento son la nota predominante. El tacto de la dirección es milimétrico y el esquema de suspensiones es de tarado tirando más bien a firme, por lo que siempre obtendremos una información muy acertada de lo que ocurre debajo de los neumáticos.

Esto es una gran ventaja en carretera y en este medio filtra de manera marcial las pequeñas imperfecciones del asfalto y nos proporciona un gran confort de marcha. Otra cuestión es cuando nos salimos de esas carreteras y nos intentamos adentrar en terrenos más agresivos.


La tracción All4 de MINI funciona de una manera perfecta sobre cualquier tipo de terreno y envía de manera electrónica el par necesario a la rueda que cuente con mayor tracción en ese momento. Es muy capaz en caminos de grava y poco más, ya que a pesar de ser un SUV de tracción total y poder afrontar cierto tipo de complicaciones, su limitada altura respecto al suelo de poco más de 16 cm y esas suspensiones tan firmes, no favorecen al capaz MINI en lugares más complicados que un camino medianamente conservado. Eso sí; en condiciones de barro y nieve es más que probable que nos saque en más de una ocasión de algún apuro.


Es un gran vehículo para todos aquellos que necesiten un coche versátil, amplio, muy eficaz y divertido en carretera, además de aportar un grado elevado de seguridad gracias a su tracción total y que también les guste disfrutar con los suyos del tiempo libre fuera del asfalto de una manera circunstancial.

Pero sobre todo; es una gran opción para todos aquellos que además de requerir todo lo anterior, también busque destacar entre los demás con un vehículo con mucha personalidad, carácter y de categoría premium, con ese inconfundible sabor "retro" que sólo MINI es capaz de proporcionarnos en la actualidad.


Si queréis conocer algo más sobre otras pruebas dinámicas que hemos realizado, pulsad en este ENLACE. Si queréis saber más sobre la marca MINI, pulsad en este otro ENLACE. Si por último lo que queréis es saber más sobre el mundo SUV, en donde compite el Countryman, pulsad en este  ENLACE.


Nuestras notas según su segmento:

Imagen: 8
Prestaciones: 8
Acabados: 7
Equipamiento: 6
Motor: 7
Sensaciones: 8

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