Prueba: Suzuki Ignis 1.2 DualJet GLX AllGrip


Desde que lo vimos por primera vez en las redes; teníamos muchas ganas de ver en directo al más pequeño de la familia Suzuki. Ignis es un nombre ya conocido dentro de la gama de la marca japonesa y siempre ha estado englobado dentro del segmento A de vehículos de menos de 4 metros.

La cuestión es que estábamos muy interesados en poder probar este coche por su concepto diferente al resto de sus competidores directos, ya que hoy os vamos ha hablar de un SUV urbano. Sí, habéis leído bien; un SUV urbano…


Con 3,7 metros de longitud, el nuevo Suzuki Ignis es un auténtico vehículo diseñado y estudiado para recorrer la ciudad palmo por palmo y os tengo que asegurar que, sin lugar a dudas, es uno de los urbanos más ágiles que he conducido en los últimos tiempos. Su compacta carrocería (pero no obstante, muy bien aprovechada) es un complemento ideal para circular por las atestadas calles de las grandes ciudades y es tan cómodo aparcar, que casi podríamos estar comparándolo con el más urbano de todos que es un Smart ForTwo.


Pero que sea tan sumamente pequeño no quiere decir que en el interior debamos ir comprimidos y aguantando la respiración, sino que gracias a su concepto de diseño totalmente cúbico, cuatro adultos, sean de la envergadura que sean, se encontrarán con mucho espacio en cada una de sus plazas, algo que consideramos un valor añadido en un segmento en el que la compacidad, muchas veces sí que está reñida con la habitabilidad.


También es un segmento dirigido, especialmente, a gente joven o a personas que requieran de un segundo vehículo para desplazarse al trabajo en el centro de las ciudades y poder aparcarlo casi, en cualquier hueco que encuentren. Es por ese motivo por el que la capacidad de personalización de la curiosa carrocería es ilimitada y cuenta con una paleta de 14 colores diferentes, 5 de los cuales son bitono y además, hay una extensa gama de vinilos personalizados con los que podremos configurar nuestro Ignis y hacerlo aún más original si cabe. En el interior, nos encontramos con paneles específicos que comparten el mismo color que el exterior y se pueden combinar con salpicaderos en tono negro o blanco, además de diferentes tipos de tapizados para los asientos.


Y es que la visión exterior del Ignis irradia diversión desde cualquiera de sus ángulos, sin dejar de ser práctica para circular por la urbe, ya que cuenta con un diseño extremadamente original en el que las formas cúbicas se trasladan a cualquier rincón del vehículo; desde la forma general del conjunto, pasando por los pilotos traseros y también, en los pilotos delanteros que en nuestro caso, contaban con tecnología LED tanto para las luces de carretera como para las luces diurnas incorporadas.


Uno de los motivos de su enorme agilidad a la hora de circular, es que su configuración se asemeja a la del MINI original, con ambos ejes desplazados a los extremos del chasis, algo que redunda también en un espacio interior superior al de muchos competidores, aunque no destaca en capacidad del maletero, puesto que se conforma con tan sólo 204 litros en nuestro caso (ya que montábamos el sistema de tracción total) o 260 litros con los que cuentan las versiones con tracción delantera.


En el puesto de mando, nos encontramos con unos asientos cómodos y muy verticales, pero que carecen de una buena sujeción lateral, algo común en vehículos de esta categoría. También observamos el uso intensivo de plásticos duros y básicos, pero que tienen un buen aspecto de durabilidad y no obstante; son agradables al tacto.

El cuadro es muy sencillo de interpretar al primer golpe de vista, con la información imprescindible en referencia a la velocidad, las revoluciones y lo más imprescindible del ordenador de a bordo. La pantalla táctil de 7 pulgadas cobra un cierto protagonismo en el centro del salpicadero, de aspecto flotante y en una posición elevada, para que no tengamos problemas a la hora de acceder a los diferentes menús del equipo de infoentretenimiento. Debajo y en una posición aún decente; nos encontramos con los mandos de la climatización, pero en un nivel inferior y ya con intención de activar esos botones en parado; nos encontramos con los mandos del control de descensos o el avisador de cambio de carril involuntario, por poner unos ejemplos.


Y es que de todas formas, contábamos con el top de equipamiento correspondiente al acabado GLX y entre otras cosas, disponíamos de volante multifunción con los mandos del equipo de audio, el ordenador de a bordo, Bluetooth, o el control de velocidad de crucero con limitador, asistente de lluvia y luces, asistente de arranque en pendientes, llantas de 16 pulgadas, equipo de infoentretenimiento con pantalla de 7 pulgadas con conectividad en los sistemas Apple Car Play, Android Auto y Mirror Link, asientos calefactados, navegador, cámara de asistencia al aparcamiento trasero, luces LED, climatizador automático, control de descensos, sistema de aviso y frenada autónoma en ciudad, alerta antifatiga, alerta de cambio involuntario de carril o Start/Stop entre otros muchos elementos.


Por su parte; la oferta mecánica no es que sea muy extensa, ya que sólo contamos con el motor de gasolina 1.2 DualJet con 90cv y un par máximo de 120 Nm, que nos sorprende por su capacidad de respuesta en marchas cortas y desde muy abajo, aunque en marchas largas (4ª y 5ª) sea un poco más perezoso. Nuestra versión con tracción total sólo cuenta con la posibilidad de montar caja de cambios manual de 5 relaciones aunque sí que podremos contar con cambio automático si optamos por la versión de dos ruedas motrices.


En esta configuración, la velocidad máxima es de 165 Km/h y nos brinda una aceleración de 0-100 Km/h en 11,9 segundos, alcanzando un consumo en ciclo mixto de tan sólo 5 l/100 Km. También dispone del sistema semi-híbrido SHVS que aprovecha a recargar una batería adicional con la energía de las frenadas y nos permite mantener en funcionamiento los sistemas eléctricos mientras el coche está parado en los semáforos y un mayor rendimiento y eficiencia durante las aceleraciones, emitiendo además, menor cantidad de CO2.


Su comportamiento en ciudad está fuera de toda duda, gracias a su pequeño tamaño y a que su radio de giro es también muy contenido, con la necesidad de tan sólo 4,7 metros de anchura para volver sobre sus pasos. A esta enorme maniobrabilidad nos tendremos que acostumbrar, ya que junto a ese tamaño tan compacto, nos dará lugar a errores de novato, por ejemplo; cuando nos disponemos a aparcar en línea, porque a pesar de la ayuda de la cámara trasera, casi siempre dejaremos el coche a un paso del bordillo...


En circulación urbana, se desenvuelve de una manera maravillosa, colándose entre el tráfico de manera impecable y gracias a esa gran respuesta en la primera gama de revoluciones, podremos obtener una buena ventaja a la salida de los semáforos. Generalmente, no es un vehículo específico para rodar por vías interurbanas a cierto ritmo, ya que también escuchamos con cierta nitidez a la mecánica en cuanto aumentamos la marcha y su altura y su amortiguación ligera, sumado a que el vehículo tampoco es que sea muy ancho de vías; nos puede dar lugar a percibir sensaciones de falta de aplomo. Pero eso ocurre sólo, cuando vamos a ciertas velocidades ya que vuelvo a insistir; no es un coche diseñado para ello.


Pero lo más curioso del Ignis, es su capacidad para rodar en terrenos más complicados, gracias a una altura libre al suelo de 18cm y su impresionante tracción total que funciona siempre a las mil maravillas. Ellos lo denominan AllGrip Control y generalmente el sistema da un mayor protagonismo a las ruedas delanteras, activando el eje trasero cuando detecta pérdidas de motricidad, algo que nos será extremadamente útil en terrenos deslizantes o cuando circulemos en pistas de grava suelta. La agilidad de la que os hablábamos antes también se nota, y de qué manera, en este ámbito, lo que sumado a la gran ligereza del conjunto; nos brindará situaciones y momentos de una gran diversión al volante.


Definitivamente, el concepto de SUV-urbano del Ignis nos ha convencido. Es un representante ideal para sortear el insufrible tráfico de nuestro día a día y además; tiene la ventaja de que podemos "jugar" por los caminos de alrededor de los pueblos sin temor a destrozarlo, esos días que necesitamos soltar un poco de adrenalina. Ni que decir tiene que su excelente sistema de tracción total nos proporciona una enorme sensación de seguridad en días de lluvia y nieve.

No nos equivocamos mucho si os decimos que a pesar de su rareza; el nuevo Suzuki Ignis es un concepto genial y muy versátil, además de divertido y práctico en las grandes ciudades. !Bravo Suzuki!.


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