Land Rover y Jaguar Experience en Burgos



Este fin de semana pasado acudimos a la nueva concesión de Fausto Motor en nuestra localidad, con motivo del paso de la caravana Land Rover y Jaguar Experience, para poder comprobar en primera persona las virtudes que nos ofrecen los últimos modelos de ambas firmas inglesas de carácter premium.


Las instalaciones de Fausto Motor han sido recientemente remodeladas para albergar en un mismo espacio a las dos marcas británicas de rancio abolengo pertenecientes, desde hace unos años, al gigante indio de la siderurgia y otras empresas, Grupo Tata.


Estas nuevas instalaciones cuentan con un espacio bien diferenciado para ambas marcas y en cuya zona central, nos encontramos con la tienda de piezas aftermarket y otros objetos diseñados para los más fanáticos, como miniaturas, llaveros exclusivos o incluso, bicicletas. Pero no estamos aquí para mostraros esta nueva concesión, cuya presentación oficial se espera para después del descanso estival; sino que hemos venido para probar dos de los últimos representantes de ambas marcas como son el nuevo Land Rover Discovery y el también novedoso Jaguar F-Pace.

La caravana contaba con la presencia de otros modelos más conocidos como el exitoso Range Rover Evoque, el Range Rover Sport, el Land Rover Discovery Sport o por la parte de Jaguar, la berlina XE. Todos los modelos disponibles, contaban con diferentes ofertas mecánicas y distintos acabados, para que nadie de los allí convocados se quedara con ganas de probar la alternativa que más se ajustase a sus necesidades.

Nosotros nos decantamos por los dos últimos modelos lanzados durante este año y finales del anterior, en el caso del F-Pace. Por supuesto; en ambos modelos elegimos las mecánicas más poderosas en sus versiones diésel (la duda ofende) que compartían motor, aunque con matices muy bien diferenciados, como os explicaré más adelante.


Comenzamos nuestra ruta con el Land Rover Discovery, que nos promete unas capacidades off road fuera de lo común. Desde que comenzamos a verlo por las redes, no veíamos el momento de ponernos a sus mandos, aunque sea, como en esta ocasión, tan sólo una pequeña toma de contacto.


Esta nueva generación (la quinta) de uno de los todo terreno más capaces y longevos de la firma inglesa, se nos presenta con una imagen totalmente nueva, con un tamaño descomunal y las últimas tecnologías disponibles tanto en materia de confort, como seguridad o ayudas para la conducción en terrenos agrestes, gracias a la última generación del sistema exclusivo Terrain Response.


Lo primero que nos llama la atención al montarnos es la altura a la que vamos conduciendo, desde donde podremos controlarlo absolutamente todo. El cuadro de mandos también evoluciona y nos ofrece un alto grado de ergonomía y facilidad de uso, además de que observamos un especial cuidado en la elección de los materiales y en los ajustes de los diferentes paneles y botones, como no podríamos esperar menos en una marca inglesa como esta.


El original selector del cambio emerge de la consola que separa ambos asientos y lo giramos a la posición D para emprender la marcha. La suavidad y el silencio con lo que lo hacemos, me hace dudar incluso de si estamos hablando de un híbrido, pero no; simplemente la insonorización interior está muy lograda.

Oriol, mi acompañante de la marca y al que debo agradecer su enorme amabilidad y predisposición; no tenía que esforzar mucho sus cuerdas vocales para contarme las peculiaridades y la tecnología disponible en el nuevo modelo de Land Rover.


Hacemos un tramo de autovía y acelero un poco para comprobar la respuesta de la mecánica. El empuje es progresivo, pero soberbio y el esquema de suspensiones de tarado blando, aunque en nuestro caso contáramos con suspensión neumática adaptativa; nos procuraba un enorme confort de marcha en todo momento.


La poderosa mecánica 3.0 TDV6 con 258 cv empujaba con fuerza y no transmitía ningún tipo de vibración al interior cuando lo exprimíamos un poco. Con este motor, el nuevo Discovery acelera de 0-100 Km/h en 8,1 segundos y alcanza una punta de 205 Km/h, algo que no está nada mal para una "mole" de casi 5 metros de largo y casi 2 toneladas de peso. Pero independientemente de sus prestaciones y su calidad de rodadura, me sorprendió un cierto sonido deportivo procedente del tubo de escape en un par de aceleraciones, lo cual; me llamó mucho la atención para ser el tipo de vehículo que es...

Nos desviamos hacia un tramo de comarcal con una vía plagada de desperfectos y baches. A la hora de coger ese desvío, lo hicimos con un poco de velocidad y ahí sí que notamos un poco las inercias de la carrocería, pero en ningún momento; tuvimos la sensación de pánico o perdida de control desde el interior.

La carretera tan rota, nos servía como referencia para calibrar el excelente esquema de suspensiones del nuevo Discovery y qué queréis que os diga; desde el interior nos parecía que el asfalto estaba totalmente liso.

De vuelta a la concesión; la organización había preparado una rampa para comprobar los sistemas pertinentes que montan de serie los productos de Land Rover para afrontar los terrenos más complicados. Activamos las reductoras de forma automática, seleccionamos el modo más apropiado en el Terrain Response y comenzamos el ascenso sin pisar el pedal del acelerador.


Como un martillo pilón; lento pero seguro, el Discovery comienza a "trepar" por la rampa metálica sin ningún problema y sin hacer el amago de descolgarse hacia atrás. Una vez arriba; el control de descensos automático valora por sí mismo la inclinación y actúa en consecuencia, haciendo que no tengamos que pisar el freno en ningún momento y tan sólo nos limitemos a agarrar el volante. Simplemente; magistral.

La experiencia Land Rover ha sido corta pero intensa y ahora nos bajamos y acto seguido nos incorporamos al habitáculo del Jaguar F-Pace para realizar la misma ruta.


El F-Pace es el primer SUV de la marca del felino y la verdad; su estética es realmente poderosa, sin perder un ápice el lenguaje de diseño que la firma británica nos ofrece en sus productos. Esa estética deportiva parece que no casaría en un SUV con aire familiar, pero Jaguar lo ha conseguido y ha construido un vehículo especialmente llamativo que quiere competir frontalmente con un "coco" como lo es el Porsche Cayenne.


En el interior, nos encontramos ante un cockpit similar al de Land Rover, pero con una nota más dinámica, con un habitáculo que nos da la sensación de ser más envolvente respecto a la posición del conductor y también; unos acabados de bandera que harían enrojecer a los artesanos de Rolls Royce o Bentley.

El selector del cambio automático es el mismo que en el Land Rover con 8 relaciones y la ruleta emerge también del centro de la consola. La mecánica en este caso, y a pesar de ser la misma; eroga en esta ocasión 300cv, ya que Jaguar es Jaguar y debe mantener esa nota superior en materia de potencia y deportividad.


Esos caballos extra, entre otras muchas cosas, se traducen en unas prestaciones finales de nada más y nada menos que 240 Km/h de velocidad punta y nos permite acelerar de 0-100 Km/h en tan sólo 6,2 segundos.

Nada más incorporarnos al tráfico, nos damos cuenta que esto es ya otro cantar. Las suspensiones son bastante más firmes, la respuesta es mucho más contundente y en poco tiempo, nos hace sentir como si estuviéramos en un coche más deportivo y compacto.


El desvío en el que habíamos percibido ciertas inercias con el Land Rover, lo pasamos a la misma velocidad, virando casi en plano, por lo que me sugiere que podríamos haberlo hecho mucho más rápido.

Giramos el selector del cambio a la posición Sport y notamos de una manera muy nítida como el F-Pace "se cabrea" aún más. La dirección se vuelve más firme, la caja de cambios no actúa hasta alcanzar la zona roja, las suspensiones se vuelven más rígidas y la mecánica nos proporciona una respuesta mucho más instantánea. Los frenos también reaccionan en consecuencia; creerme...


A nuestra vuelta; creía que con el F-Pace no haríamos el ejercicio de la rampa, pero también es capaz. Tiene un buen ángulo de ataque y de salida, pero no cuenta con ayudas a la conducción en este ámbito. Activamos el modo nieve y hielo, que se supone que dosifica la entrega de par en condiciones adversas, pero que también nos puede servir para este menester.

A la hora de ascender, tenemos que actuar sobre el pedal del acelerador para que no pierda potencia en ningún momento y durante la bajada, también tenemos que actuar sobre el freno, ya que no cuenta con control de descensos y se nos lanzaría contra el suelo.


A pesar de compartir muchos elementos; el nuevo Discovery y el nuevo F-Pace son diametralmente opuestos. Con los dos tenemos lo último en tecnología y en materia de seguridad y confort, tracción total, un gran equipamiento de serie y misma mecánica; pero el Discovery está orientado a un uso más extremo fuera del asfalto y el F-Pace compensa esa carencia a base de potencia y deportividad dentro del asfalto.

Nunca unos "primos" directos con el mismo ADN, fueron tan diferentes. Y vosotros; ¿con cuál os quedáis?.

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