miércoles, 20 de septiembre de 2017

Prueba: Hyundai Ioniq Hybrid Tecno



Que la hibridación y la electrificación en los vehículos nos está invadiendo sin apenas darnos cuenta, es una realidad, y cada vez más, nos encontramos con modelos y alternativas que incluyen algún tipo de sistema de recuperación de energía, híbrido o alguna solución meramente eléctrica, que hacen que la nueva generación de vehículos sean más eficientes, efectivos y coherentes con el medio ambiente y las normas anti-contaminación.


De hecho; los vehículos diésel tienen los años contados y estas nuevas alternativas vienen a sustituir una mecánica que ya se encuentra en pleno declive, a pesar de que por circunstancias y falta de infraestructuras, todavía cuentan con un índice de ventas aceptable.


Y este tema es curioso, ya que de un tiempo a esta parte, percibo que la gente se interesa mucho por este tipo de vehículos híbridos o eléctricos y me preguntan muchas cosas referentes a cual es lo próximo que se tendrían que comprar, si les interesa o no, tener un segundo vehículo totalmente eléctrico, qué garantía ofrecen las baterías de los coches...

También notamos esa transición en nuestras pruebas dinámicas, porque cada vez más a menudo, contamos con la presencia de vehículos eléctricos, híbridos o híbridos enchufables, con infinidad de soluciones diferentes y con la única premisa de ser los más eficientes y ofrecernos una realidad tangible, de que un mundo sin mecánicas diésel se nos aproxima por el horizonte.

Y esta locura la empezaron los chicos de Toyota con su Prius Híbrido, allá por 1999, aunque con un diseño muy básico y a modo experimental. Quizás se adelantaron demasiado a su tiempo, pero indudablemente; dieron el pistoletazo de salida a una carrera en la que cada vez, se apuntan más marcas a medida que el futuro se nos hecha encima.

El coche que vamos a probar hoy, seguramente sea lo más parecido al Prius en la actualidad y uno de sus "némesis" comerciales, tanto por tamaño, como por concepto e incluso por tecnología, aunque de momento, y a nivel visual; me resulta una imagen mucho más atractiva que el famoso compacto sedan híbrido japonés.

Y es que el nuevo Hyundai Ioniq ha nacido con esa misión; arañar las ventas de uno de los pioneros y más destacados híbridos que se venden en la actualidad.


Nosotros vamos a probar la versión más accesible y civilizada de las tres que existen, puesto que el Ioniq cuenta con tres opciones muy bien diferenciadas: Ioniq Híbrido (el nuestro), Ioniq Híbrido Enchufable, que nos permite una circulación de unos 50 Km sólo con el motor eléctrico y la posibilidad de recargar las baterías por medio de un enchufe y el Ioniq Electrico, que nos ofrece una autonomía de hasta 280 Km en el mejor de los casos, sin emitir un gramo de CO2 a la atmósfera, gracias a su motor totalmente eléctrico.


La versión híbrida, que es la que nos ocupa; cuenta con una mecánica de gasolina 1.6 con 105cv en combinación con un motor eléctrico de 44cv, por lo que juntos generan una potencia máxima de 141cv, con un Par máximo combinado de unos sorprendentes 265 Nm.

Sus prestaciones son bastante aceptables, con un paso de 0-100 Km/h en 11 segundos y una velocidad máxima de 185 Km/h. Pero quizás lo más interesante del Ioniq son sus consumos homologados ya que en ciclo combinado el consumo es de 3,9 l/100 Km con unas emisiones de 92 g/Km de CO2, lo que le permite contar con la nueva calificación ECO que estipula la DGT, que es la referente a los vehículos más limpios y por lo tanto; exentos de las restricciones a la hora de circular los días de mucha polución o, por ejemplo; también están exentos de pagar la zona azul, entre otras muchas ventajas.


Su funcionamiento es como el de cualquier coche con motor térmico, con la salvedad, de que durante las frenadas, o cuando bajamos una cuesta por inercia y situaciones similares, estamos recargando la batería que a su vez; alimenta al motor eléctrico que en muchísimas situaciones, siempre y cuando seamos suaves con el pedal del acelerador, permite movernos sólo con energía eléctrica, sin ningún tipo de consumo ni emisiones, hasta incluso a 120 Km/h.


También el motor de gasolina, cuando entra en funcionamiento, recarga poco a poco las baterías, para que nunca nos falte, aunque sea un mínimo de capacidad, un poco de chispa a nuestra conducción.

En este caso no cabe la posibilidad de enchufarlo a ningún centro de recarga, sino que el motor térmico y el eléctrico, se combinan de manera inteligente para brindarnos el mejor consumo y una recarga eficiente, pero sin menospreciar las prestaciones si así lo demandamos.


De esta manera, podemos circular por ciudad con tan sólo el motor eléctrico, si somos cuidadosos a la hora de pisar el pedal y además, iremos regenerando carga en la batería cuando nos detengamos en los semáforos o situaciones similares. Si demandamos una mayor respuesta, el motor térmico entra en acción, utilizando también la potencia eléctrica si necesitamos todo el potencial disponible, por ejemplo, a la hora de realizar un adelantamiento. También entra en funcionamiento, cuando se detecta que la carga de la batería no es suficiente y de esta manera, salvaguardar algo de energía por si tenemos que usarla en un momento determinado.


Todo esto que parece un galimatías, no lo es, ya que nosotros como conductores no debemos hacer nada y es el propio vehículo el que gestiona todas estas situaciones, procurándonos siempre, un menor consumo y una mayor eficiencia en general. La verdad es que es bastante divertido el jugar a ver si somos capaces de recargar la batería con nuestra conducción eficiente y de hecho; el propio coche cuenta con menús específicos en los que te indica cuanto es el porcentaje de tiempo que has conducido de manera eléctrica, normal o agresiva y el propio sistema te evalúa la conducción con todos esos datos, una vez paremos el coche.

Por otra parte; ambos motores se coordinan con una caja de cambios de doble embrague y seis relaciones, con un funcionamiento agradable, y unas inserciones muy bien adaptadas a este tipo de vehículo.

Cabe destacar que cuenta con una modalidad Sport si movemos el selector hacia nosotros, aunque en ese supuesto; lo único Sport que encontraremos en el Ioniq es una mejor respuesta de la mecánica, ya que sí o sí, arranca el motor térmico y siempre nos ofrecerá una mayor potencia en cualquier ámbito, pero obviamente, también se disparará el consumo. Otra peculiaridad es que deberemos cambiar de manera secuencial con la misma palanca de cambios, ya que el modo automático ya no valdría en ese modo Sport, por lo que como curiosidad está bien, pero en un vehículo con estas pretensiones y prestaciones tan contenidas; creo que es un modo que sobra.

Por lo demás, el Ioniq es una berlina compacta, con unas formas exteriores peculiares, pero que tienen una gran razón de ser. El Ioniq "juega" de una manera asombrosa con el término aerodinámica y es gracias a esas formas redondeadas y fluidas, que es capaz de ofrecer un coeficiente de penetración de Cx 0,24, además de contar con soluciones que aumentan esa menor resistencia respecto al viento, como una parrilla del radiador activa, que cierra unas lamas cuando la mecánica no necesita refrigeración y de esa manera, canaliza el aire frontal alrededor del vehículo.


Otros avances en materia aerodinámica, son las llantas de aleación de 17 pulgadas, cuyo original diseño también genera un mejor coeficiente de penetración, que junto a un chasis de estructura ligera y unos neumáticos de baja fricción de rodadura, favorecen unos consumos realmente ponderados y además, aumentan el confort de rodadura y el silencio interior en general.


Manteniendo unos trazos similares a los del Prius, el Ioniq nos ofrece un diseño mucho menos arriesgado y además, bastante más atractivo (por lo menos para mi gusto). De esta manera, y sin llamar mucho la atención, tendremos una berlina muy versátil en todos los ámbitos, de 4,47 metros de longitud, con una buena distancia entre ejes de 2,70 metros, algo que favorece la gran habitabilidad interior y la capacidad de carga, ya que su maletero cuenta con 443 litros.


A él accedemos gracias a un gran portón de carga, que nos descubre un espacio diáfano y muy aprovechable, aunque bien es cierto, que la parte inferior de esa boca de carga se nos antoja un poco elevada, algo de lo que nos acordaremos si debemos transportar objetos pesados.


El habitáculo también se beneficia de esa buena separación entre ejes y tanto en las plazas delanteras, como en las traseras, el espacio es la nota predominante, aunque sí que es verdad, que si medimos más de 1,80 de altura, quizás se nos quede un poco justo en esa cota.

Situándonos en la posición de conducción percibimos un cuadro de instrumentos con cierta nota tecnológica, en donde la ergonomía y la accesibilidad de todos los mandos está muy bien estudiada. Los materiales utilizados tienen un agradable aspecto, tanto al tacto, como a nivel visual, con unos buenos ajustes, y detalles en color azul, que enfatizan el carácter híbrido del vehículo y aportan una nota de color al interior.



El volante multifunción tiene un corte deportivo y desde ahí, podemos actuar sobre los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, algunas funciones del ordenador de a bordo y el control de velocidad de crucero, que en nuestro caso era adaptativo.


En el cuadro de instrumentos, la información proyectada es clara y muy fácil de interpretar, con el velocímetro en el centro, el indicador del rendimiento del motor eléctrico en la parte izquierda e información relevante del ordenador de a bordo a la derecha.

En el centro del salpicadero, la pantalla multifunción es táctil de 8 pulgadas y nos permite visualizar diferentes opciones del menú disponible, así como la información del navegador o la visión de la cámara trasera al insertar la marcha atrás. Justo debajo, nos encontramos, también muy accesibles, los mandos físicos de ese equipo de infoentretenimiento y el climatizador bi zona.

La pantalla tiene un buen tamaño y es fácil de visionar gracias a su excelente posición elevada, aunque genera muchos reflejos en días soleados. Por lo demás; nuestra versión con el acabado intermedio Tecno estaba bastante bien equipada, con elementos como el navegador, ordenador de a bordo, sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8", compatible con Android Auto y Apple Car Play, climatizador bi-zona, asistente de cambio involuntario de carril, llantas de 17", carga inalámbrica de smartphone, apertura y arranque sin llave, control de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento traseros con cámara, asistente de presión de neumáticos, sensores de luces y lluvia o faros de Xenón entre otros elementos.



Si nos metemos en harina y hablamos de la dinámica de conducción, podemos definir al Ioniq como un vehículo muy solvente y resuelto en todo tipo de situaciones, mientras conduzcamos de una manera cabal y responsable.




Su esquema de suspensiones filtran muy bien las imperfecciones de la carretera y produce una gran sensación de confort en el interior. Son de tarado blando, así que puede acusar ciertas derivas de la carrocería en las curvas más pronunciadas, aunque gracias a que su centro de gravedad es bastante bajo, gracias a que las baterías se distribuyen por los bajos del vehículo, lo compensa bastante bien y podemos afirmar que hablamos de un coche con mucho aplomo en general. La dirección es poco comunicativa, aunque se adapta muy bien en cualquier entorno, bien sea en ciudad o en vías rápidas.


Por su parte, el tandem mecánica-transmisión, se complementan a la perfección y nos ofrece un funcionamiento suave y sin ningún tipo de sobresaltos. La combinación de los dos motores funciona de una manera ejemplar y realizando una conducción tranquila, podemos aproximarnos, sin mucho problema, a los consumos homologados por la marca. Sus reacciones son muy progresivas, y aunque no tenemos muchos problemas para ganar velocidad, por su respuesta, y su condición de híbrido, no nos da la impresión de contar con 141cv debajo del pedal del acelerador.



Como contrapartida; a su excelente comportamiento general y sus parcos consumos, podríamos decir que cuando a las baterías les queda alrededor de un 20% de capacidad, el motor térmico funciona más de la cuenta incluso en ciudad, lo que penaliza un poco esa frugalidad de la que alardea. Aún así; la transición entre el motor eléctrico y el térmico es inapreciable y si no es porque la pantalla del ordenador nos lo indica, no sabríamos decir con certeza cuando está funcionando el uno o el otro.



En general; el Hyundai Ioniq es un gran modelo para todos aquellos a los que les interese una berlina compacta muy capaz y versátil, con un gran maletero, un amplio habitáculo, un comportamiento solvente sobre cualquier tipo de vía y que además; arroje unos consumos irrisorios en términos generales.



Es un gran coche para todo, con tecnología híbrida, que nos ofrece la posibilidad de movernos por las ciudades sin ningún tipo de restricciones y en muchas ocasiones con autonomía eléctrica o viajar con total confort y seguridad, pero sin temor a quedarnos tirados por falta de autonomía. Su diseño puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que el Ioniq es un coche con "chispa".

Si queréis saber más sobre Hyundai por medio de nuestros artículos, pulsad en este ENLACE. Si queréis ver otros artículos sobre el segmento de las berlinas, pulsad en este otro ENLACE. Pero si lo que queréis es ver más de nuestra pruebas dinámicas a vehículos, pulsad en este otro ENLACE.


Prueba: Hyundai Ioniq Hybrid Tecno



Que la hibridación y la electrificación en los vehículos nos está invadiendo sin apenas darnos cuenta, es una realidad, y cada vez más, nos encontramos con modelos y alternativas que incluyen algún tipo de sistema de recuperación de energía, híbrido o alguna solución meramente eléctrica, que hacen que la nueva generación de vehículos sean más eficientes, efectivos y coherentes con el medio ambiente y las normas anti-contaminación.


De hecho; los vehículos diésel tienen los años contados y estas nuevas alternativas vienen a sustituir una mecánica que ya se encuentra en pleno declive, a pesar de que por circunstancias y falta de infraestructuras, todavía cuentan con un índice de ventas aceptable.


Y este tema es curioso, ya que de un tiempo a esta parte, percibo que la gente se interesa mucho por este tipo de vehículos híbridos o eléctricos y me preguntan muchas cosas referentes a cual es lo próximo que se tendrían que comprar, si les interesa o no, tener un segundo vehículo totalmente eléctrico, qué garantía ofrecen las baterías de los coches...

También notamos esa transición en nuestras pruebas dinámicas, porque cada vez más a menudo, contamos con la presencia de vehículos eléctricos, híbridos o híbridos enchufables, con infinidad de soluciones diferentes y con la única premisa de ser los más eficientes y ofrecernos una realidad tangible, de que un mundo sin mecánicas diésel se nos aproxima por el horizonte.

Y esta locura la empezaron los chicos de Toyota con su Prius Híbrido, allá por 1999, aunque con un diseño muy básico y a modo experimental. Quizás se adelantaron demasiado a su tiempo, pero indudablemente; dieron el pistoletazo de salida a una carrera en la que cada vez, se apuntan más marcas a medida que el futuro se nos hecha encima.

El coche que vamos a probar hoy, seguramente sea lo más parecido al Prius en la actualidad y uno de sus "némesis" comerciales, tanto por tamaño, como por concepto e incluso por tecnología, aunque de momento, y a nivel visual; me resulta una imagen mucho más atractiva que el famoso compacto sedan híbrido japonés.

Y es que el nuevo Hyundai Ioniq ha nacido con esa misión; arañar las ventas de uno de los pioneros y más destacados híbridos que se venden en la actualidad.


Nosotros vamos a probar la versión más accesible y civilizada de las tres que existen, puesto que el Ioniq cuenta con tres opciones muy bien diferenciadas: Ioniq Híbrido (el nuestro), Ioniq Híbrido Enchufable, que nos permite una circulación de unos 50 Km sólo con el motor eléctrico y la posibilidad de recargar las baterías por medio de un enchufe y el Ioniq Electrico, que nos ofrece una autonomía de hasta 280 Km en el mejor de los casos, sin emitir un gramo de CO2 a la atmósfera, gracias a su motor totalmente eléctrico.


La versión híbrida, que es la que nos ocupa; cuenta con una mecánica de gasolina 1.6 con 105cv en combinación con un motor eléctrico de 44cv, por lo que juntos generan una potencia máxima de 141cv, con un Par máximo combinado de unos sorprendentes 265 Nm.

Sus prestaciones son bastante aceptables, con un paso de 0-100 Km/h en 11 segundos y una velocidad máxima de 185 Km/h. Pero quizás lo más interesante del Ioniq son sus consumos homologados ya que en ciclo combinado el consumo es de 3,9 l/100 Km con unas emisiones de 92 g/Km de CO2, lo que le permite contar con la nueva calificación ECO que estipula la DGT, que es la referente a los vehículos más limpios y por lo tanto; exentos de las restricciones a la hora de circular los días de mucha polución o, por ejemplo; también están exentos de pagar la zona azul, entre otras muchas ventajas.


Su funcionamiento es como el de cualquier coche con motor térmico, con la salvedad, de que durante las frenadas, o cuando bajamos una cuesta por inercia y situaciones similares, estamos recargando la batería que a su vez; alimenta al motor eléctrico que en muchísimas situaciones, siempre y cuando seamos suaves con el pedal del acelerador, permite movernos sólo con energía eléctrica, sin ningún tipo de consumo ni emisiones, hasta incluso a 120 Km/h.


También el motor de gasolina, cuando entra en funcionamiento, recarga poco a poco las baterías, para que nunca nos falte, aunque sea un mínimo de capacidad, un poco de chispa a nuestra conducción.

En este caso no cabe la posibilidad de enchufarlo a ningún centro de recarga, sino que el motor térmico y el eléctrico, se combinan de manera inteligente para brindarnos el mejor consumo y una recarga eficiente, pero sin menospreciar las prestaciones si así lo demandamos.


De esta manera, podemos circular por ciudad con tan sólo el motor eléctrico, si somos cuidadosos a la hora de pisar el pedal y además, iremos regenerando carga en la batería cuando nos detengamos en los semáforos o situaciones similares. Si demandamos una mayor respuesta, el motor térmico entra en acción, utilizando también la potencia eléctrica si necesitamos todo el potencial disponible, por ejemplo, a la hora de realizar un adelantamiento. También entra en funcionamiento, cuando se detecta que la carga de la batería no es suficiente y de esta manera, salvaguardar algo de energía por si tenemos que usarla en un momento determinado.


Todo esto que parece un galimatías, no lo es, ya que nosotros como conductores no debemos hacer nada y es el propio vehículo el que gestiona todas estas situaciones, procurándonos siempre, un menor consumo y una mayor eficiencia en general. La verdad es que es bastante divertido el jugar a ver si somos capaces de recargar la batería con nuestra conducción eficiente y de hecho; el propio coche cuenta con menús específicos en los que te indica cuanto es el porcentaje de tiempo que has conducido de manera eléctrica, normal o agresiva y el propio sistema te evalúa la conducción con todos esos datos, una vez paremos el coche.

Por otra parte; ambos motores se coordinan con una caja de cambios de doble embrague y seis relaciones, con un funcionamiento agradable, y unas inserciones muy bien adaptadas a este tipo de vehículo.

Cabe destacar que cuenta con una modalidad Sport si movemos el selector hacia nosotros, aunque en ese supuesto; lo único Sport que encontraremos en el Ioniq es una mejor respuesta de la mecánica, ya que sí o sí, arranca el motor térmico y siempre nos ofrecerá una mayor potencia en cualquier ámbito, pero obviamente, también se disparará el consumo. Otra peculiaridad es que deberemos cambiar de manera secuencial con la misma palanca de cambios, ya que el modo automático ya no valdría en ese modo Sport, por lo que como curiosidad está bien, pero en un vehículo con estas pretensiones y prestaciones tan contenidas; creo que es un modo que sobra.

Por lo demás, el Ioniq es una berlina compacta, con unas formas exteriores peculiares, pero que tienen una gran razón de ser. El Ioniq "juega" de una manera asombrosa con el término aerodinámica y es gracias a esas formas redondeadas y fluidas, que es capaz de ofrecer un coeficiente de penetración de Cx 0,24, además de contar con soluciones que aumentan esa menor resistencia respecto al viento, como una parrilla del radiador activa, que cierra unas lamas cuando la mecánica no necesita refrigeración y de esa manera, canaliza el aire frontal alrededor del vehículo.


Otros avances en materia aerodinámica, son las llantas de aleación de 17 pulgadas, cuyo original diseño también genera un mejor coeficiente de penetración, que junto a un chasis de estructura ligera y unos neumáticos de baja fricción de rodadura, favorecen unos consumos realmente ponderados y además, aumentan el confort de rodadura y el silencio interior en general.


Manteniendo unos trazos similares a los del Prius, el Ioniq nos ofrece un diseño mucho menos arriesgado y además, bastante más atractivo (por lo menos para mi gusto). De esta manera, y sin llamar mucho la atención, tendremos una berlina muy versátil en todos los ámbitos, de 4,47 metros de longitud, con una buena distancia entre ejes de 2,70 metros, algo que favorece la gran habitabilidad interior y la capacidad de carga, ya que su maletero cuenta con 443 litros.


A él accedemos gracias a un gran portón de carga, que nos descubre un espacio diáfano y muy aprovechable, aunque bien es cierto, que la parte inferior de esa boca de carga se nos antoja un poco elevada, algo de lo que nos acordaremos si debemos transportar objetos pesados.


El habitáculo también se beneficia de esa buena separación entre ejes y tanto en las plazas delanteras, como en las traseras, el espacio es la nota predominante, aunque sí que es verdad, que si medimos más de 1,80 de altura, quizás se nos quede un poco justo en esa cota.

Situándonos en la posición de conducción percibimos un cuadro de instrumentos con cierta nota tecnológica, en donde la ergonomía y la accesibilidad de todos los mandos está muy bien estudiada. Los materiales utilizados tienen un agradable aspecto, tanto al tacto, como a nivel visual, con unos buenos ajustes, y detalles en color azul, que enfatizan el carácter híbrido del vehículo y aportan una nota de color al interior.



El volante multifunción tiene un corte deportivo y desde ahí, podemos actuar sobre los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, algunas funciones del ordenador de a bordo y el control de velocidad de crucero, que en nuestro caso era adaptativo.


En el cuadro de instrumentos, la información proyectada es clara y muy fácil de interpretar, con el velocímetro en el centro, el indicador del rendimiento del motor eléctrico en la parte izquierda e información relevante del ordenador de a bordo a la derecha.

En el centro del salpicadero, la pantalla multifunción es táctil de 8 pulgadas y nos permite visualizar diferentes opciones del menú disponible, así como la información del navegador o la visión de la cámara trasera al insertar la marcha atrás. Justo debajo, nos encontramos, también muy accesibles, los mandos físicos de ese equipo de infoentretenimiento y el climatizador bi zona.

La pantalla tiene un buen tamaño y es fácil de visionar gracias a su excelente posición elevada, aunque genera muchos reflejos en días soleados. Por lo demás; nuestra versión con el acabado intermedio Tecno estaba bastante bien equipada, con elementos como el navegador, ordenador de a bordo, sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 8", compatible con Android Auto y Apple Car Play, climatizador bi-zona, asistente de cambio involuntario de carril, llantas de 17", carga inalámbrica de smartphone, apertura y arranque sin llave, control de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento traseros con cámara, asistente de presión de neumáticos, sensores de luces y lluvia o faros de Xenón entre otros elementos.



Si nos metemos en harina y hablamos de la dinámica de conducción, podemos definir al Ioniq como un vehículo muy solvente y resuelto en todo tipo de situaciones, mientras conduzcamos de una manera cabal y responsable.




Su esquema de suspensiones filtran muy bien las imperfecciones de la carretera y produce una gran sensación de confort en el interior. Son de tarado blando, así que puede acusar ciertas derivas de la carrocería en las curvas más pronunciadas, aunque gracias a que su centro de gravedad es bastante bajo, gracias a que las baterías se distribuyen por los bajos del vehículo, lo compensa bastante bien y podemos afirmar que hablamos de un coche con mucho aplomo en general. La dirección es poco comunicativa, aunque se adapta muy bien en cualquier entorno, bien sea en ciudad o en vías rápidas.


Por su parte, el tandem mecánica-transmisión, se complementan a la perfección y nos ofrece un funcionamiento suave y sin ningún tipo de sobresaltos. La combinación de los dos motores funciona de una manera ejemplar y realizando una conducción tranquila, podemos aproximarnos, sin mucho problema, a los consumos homologados por la marca. Sus reacciones son muy progresivas, y aunque no tenemos muchos problemas para ganar velocidad, por su respuesta, y su condición de híbrido, no nos da la impresión de contar con 141cv debajo del pedal del acelerador.



Como contrapartida; a su excelente comportamiento general y sus parcos consumos, podríamos decir que cuando a las baterías les queda alrededor de un 20% de capacidad, el motor térmico funciona más de la cuenta incluso en ciudad, lo que penaliza un poco esa frugalidad de la que alardea. Aún así; la transición entre el motor eléctrico y el térmico es inapreciable y si no es porque la pantalla del ordenador nos lo indica, no sabríamos decir con certeza cuando está funcionando el uno o el otro.



En general; el Hyundai Ioniq es un gran modelo para todos aquellos a los que les interese una berlina compacta muy capaz y versátil, con un gran maletero, un amplio habitáculo, un comportamiento solvente sobre cualquier tipo de vía y que además; arroje unos consumos irrisorios en términos generales.



Es un gran coche para todo, con tecnología híbrida, que nos ofrece la posibilidad de movernos por las ciudades sin ningún tipo de restricciones y en muchas ocasiones con autonomía eléctrica o viajar con total confort y seguridad, pero sin temor a quedarnos tirados por falta de autonomía. Su diseño puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que el Ioniq es un coche con "chispa".

Si queréis saber más sobre Hyundai por medio de nuestros artículos, pulsad en este ENLACE. Si queréis ver otros artículos sobre el segmento de las berlinas, pulsad en este otro ENLACE. Pero si lo que queréis es ver más de nuestra pruebas dinámicas a vehículos, pulsad en este otro ENLACE.