miércoles, 13 de septiembre de 2017

Prueba: Mazda CX5 Zenith 2.2 Skyactive D



Al hablar de Mazda siempre se nos llena la boca, porque todavía no existe el día en el que hayamos probado un representante de la marca de Hiroshima y no hayamos salido con una sonrisa amplia en nuestro rostro.

La verdad es que todos los modelos que han pasado por nuestras manos nos han transmitido una gran confianza desde el primer momento, su conducción es ciertamente adictiva, sus mecánicas cuentan con soluciones simples y efectivas, sus acabados entran dentro de un estándar superior y en general; son vehículos satisfactorios a muchos niveles, según nuestras demandas y lo que esperamos de un coche.



¿Son perfectos?. Por supuesto que no, pero la verdad es que sus posibles y pequeños "fallos", suelen quedar eclipsados por un conjunto en general, que colma las expectativas de la mayoría de los usuarios que adquieren un vehículo de una marca generalista, pero con un cierto toque premium.


La base fundamental que todos los nuevos lanzamientos de la marca deben cumplir, tiene unas instrucciones muy claras; dinamismo, eficiencia, diseño y diversión, son la nota predominante en sus modelos desde hace ya un tiempo y eso, no cambia aunque estemos hablando de SUV o berlinas, por poner un par de ejemplos.

Es el caso del modelo más exitoso de los últimos tiempos, que no es otro que el Mazda CX5, perteneciente al segmento C con carrocería SUV, que acaba de renovarse más, de lo que a simple vista podemos apreciar.



Sus líneas generales se han mejorado y modernizado, aportando un nuevo aire tecnológico, pero manteniendo el concepto de diseño "Kodo" (Alma en Movimiento, para los que no sepáis japonés) que precisamente nació con la primera generación de este SUV. Es una remodelación que está a caballo entre un restyling profundo y una nueva generación, ya que la mayoría de los cambios se han centrado en el chasis, esquema de suspensiones y mecánicas.



Para empezar, y a la contra de lo que vienen haciendo la mayoría de los fabricantes; Mazda ha recortado la longitud de su nuevo CX5 en 5mm, le ha dotado de mayor altura y la anchura se mantiene, por lo que estamos hablando de un SUV con 4,55 metros, 1,68m de altura y 1,84m de anchura.



Estas nuevas medidas, no repercuten demasiado en su aceptable habitabilidad interior, ni en el suficiente maletero, que con 477 litros de capacidad, aumenta ligeramente respecto a lo que ya conocimos en la generación precedente. En nuestro caso, este maletero contaba con apertura y cierre eléctrico y nos descubría un espacio diáfano y muy aprovechable en términos generales, aunque el perfil de la boca de carga nos quedaba un poco alto.



Pero es un pequeño precio que hay que pagar por un diseño que gusta a la mayoría, y que ahora además, se ha visto mejorado, sobre todo; en la visión de su nueva parrilla frontal.

Mantiene su característica parrilla cromada en forma de ave en posición de vuelo y cuyos extremos unen y se fusionan con los nuevos grupos ópticos delanteros, mucho más afilados y que incorporan una nueva tecnología LED para las luces cortas y largas, con función automática e inteligente para pasar de cortas a largas y viceversa.



También cambia el paragolpes, que ahora cuenta con un diseño más poderoso e incorpora unas pequeñas luces antiniebla, también de tipo LED, que sustituyen a las luces halógenas de la anterior generación, bastante más grandes. Ese frontal aporta una nueva visión más sofisticada y tecnológica que la de su predecesor, al igual que ocurre con el resto del conjunto.



En su vista de perfil nos da la sensación de que ahora el capó delantero es más largo y es motivado porque han retrasado un poco los pilares A para mejorar el campo de visión del conductor. En la zaga, encontramos un perfil poderoso y ancho de hombros, con unos pilotos traseros con un diseño más depurado, pero que no pierden su característica forma y también ahora, cuentan con tecnología LED. Para rematar, nos encontramos con una doble salida de escape que acentúa su carácter dinámico.





En el interior se han mejorado muchos elementos que a la vista o no; aumentan el confort y favorecen una conducción más placentera y agradable. Las lunas son ahora más gruesas y las juntas de goma de las puertas se han mejorado para incrementar el aislamiento del exterior. Ya en la posición de conducción, observamos un salpicadero con unos materiales muy agradables en términos visuales y en tacto, con unos ajustes muy logrados también.


Sin haber podido compararlo con la anterior generación, el departamento comercial de Mazda me asegura que se ha rediseñado y mejorado la posición de algunos elementos como la palanca de cambios, ya que se ha elevado la consola central y la palanca se sitúa mas cerca del volante, facilitando de esa manera su accionamiento y la ergonomía general del cuadro de mandos. La verdad es que en esa materia, la palanca de cambios de Mazda siempre me ha parecido excepcional, así que...

Encontramos la posición ideal en poco tiempo, gracias a los ajustes eléctricos con los que contaba nuestro asiento, que además, tenía hasta dos memorias, y también a la regulación del volante. Son unos asientos muy cómodos, perfectamente tapizados en cuero color marfil y con una buena sujeción lateral, tanto a la altura de nuestra espalda, como en nuestras caderas.

El cuadro de instrumentos es muy sencillo de interpretar al primer golpe de vista, con la información disponible muy clara y concisa. Esta capilla de relojes cuenta con tres indicadores bien diferenciados, y se le da un mayor protagonismo al cuentakilómetros situado en posición central, dejando a sendos lados el cuentarevoluciones y la pantalla del ordenador de a bordo.



Por su parte, también incorpora la nueva pantalla táctil de 7 pulgadas, con cierta visión panorámica, que se sitúa sobre el salpicadero y nos ofrece unas imágenes bastante nítidas de todos los menús que nos ofrece el equipo de infoentretenimiento y que podemos manejar, mientras vamos en marcha, gracias al mando rotatorio MZD Connect situado entre los asientos delanteros.



Y es que en nuestro CX5 de pruebas, con el acabado más dotado Zenith, no faltaban elementos de serie como el navegador, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara de visión trasera, ordenador de a bordo, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, que en nuestro caso estaba firmado por el especialista BOSE, o el control de velocidad de crucero con limitador, además de otras funciones de consulta, el HUD (Head Up Display) que proyecta información sobre una placa de metacrilato transparente, tapicería de cuero, asistente de luces y lluvia, luces LED con función inteligente, asientos delanteros eléctricos y calefactables, asistente de cambio involuntario de carril, apertura y arranque manos-libres, apertura del maletero eléctrica, llantas de 19 pulgadas, asistente de arranque en pendientes (por primera vez) y un sinfín de equipamiento, tanto de confort como en materia de seguridad, que hará las delicias de todo aquel que se decante por este modelo.



En cuanto al esquema mecánico, probamos el excelente 2.2 Skyactive D con 150cv y transmisión manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y unas marchas muy bien escalonadas, toda una delicia a la hora de actuar con ella, como viene siendo habitual en las cajas de cambios de la marca japonesa.



Con esta configuración, el precioso CX5 es capaz de acelerar de 0-100 Km/h en 9,4 segundos y alcanzar una punta de 210 Km/h, además de atesorar unos frugales consumos en ciclo mixto, homologados por la marca, de 5 l/100 Km y que en una conducción real, tampoco se distancian demasiado.


Es una mecánica solvente, con una gran elasticidad y unas recuperaciones notables, que adquiere una mayor patada a partir de las 2.000 rpm. Muy satisfactorio y silencioso en orden de marcha.

Si nos detenemos en la dinámica de conducción, debemos decir que como toda nueva generación de modelos Mazda; incorpora el sistema G-Vectoring, que mejora la precisión de guiado en las curvas y suaviza la posible aceleración transversal y longitudinal, modulando la cantidad de par que nos ofrece el motor y desplazando de esa manera el centro de gravedad del vehículo para generar un comportamiento más neutro, tanto a la entrada, como a la salida de las curvas.



Hace falta ser muy ducho en el tema o bien; probar una unidad sin G-Vectoring y compararlos, pero lo que es indudable que el CX5 nos ofrece un gran comportamiento en todo tipo de situaciones. La dirección se nos muestra muy directa y comunicativa y el esquema de suspensiones, mantiene una firmeza mayor que en otros SUV de su misma categoría, lo que favorece un mayor aplomo en cualquier tipo de curva y carretera, pero lo penaliza en cuanto nos salimos del asfalto, dejándose notar el terreno más agresivo dentro del habitáculo.


De todas formas; bien es cierto que en carretera absorbe muy bien y filtra a la perfección, los posibles "rotos" que nos encontremos sobre el asfalto, asegurándonos un gran confort de marcha sobre todas las cosas.

Pocos matices negativos podemos encontrar en este nuevo Mazda CX5, ya que todos los posibles flecos que existían en la anterior generación, se han solucionado en esta nueva edición y como "pega", pues tan sólo podría añadir que cuenta con unos retrovisores exteriores algo pequeños y con una visión algo limitada desde el retrovisor interior, además de tener una boca de carga al maletero algo elevada.



El CX5 es un SUV con un éxito arrollador y eso conlleva una gran responsabilidad, así que en esta edición, llamadlo restyling o llamadlo nueva generación; nos llega con una imagen más atractiva y moderna, mejoras en materia de seguridad y aislamiento, un gran equipo de serie, mecánicas potentes, pero eficientes, nuevos materiales de mayor calidad y un gran equipo de serie.



Indudablemente es un hueso duro de roer en el segmento y ahora con su gran carisma, pero sin hacer mucho ruido; el CX5 vuelve renovado para dar mucha guerra. La verdad es que cuenta con muchos argumentos para, por lo menos; ganar más de una batalla.


Si queréis ver más pruebas dinámicas de otros muchos modelos, buscad en este ENLACE. Si queréis ver más artículos sobre Mazda, pulsad en este ENLACE. Pero si queréis saber más sobre el mundo de los SUV, pulsad en este otro ENLACE.


Prueba: Mazda CX5 Zenith 2.2 Skyactive D



Al hablar de Mazda siempre se nos llena la boca, porque todavía no existe el día en el que hayamos probado un representante de la marca de Hiroshima y no hayamos salido con una sonrisa amplia en nuestro rostro.

La verdad es que todos los modelos que han pasado por nuestras manos nos han transmitido una gran confianza desde el primer momento, su conducción es ciertamente adictiva, sus mecánicas cuentan con soluciones simples y efectivas, sus acabados entran dentro de un estándar superior y en general; son vehículos satisfactorios a muchos niveles, según nuestras demandas y lo que esperamos de un coche.



¿Son perfectos?. Por supuesto que no, pero la verdad es que sus posibles y pequeños "fallos", suelen quedar eclipsados por un conjunto en general, que colma las expectativas de la mayoría de los usuarios que adquieren un vehículo de una marca generalista, pero con un cierto toque premium.


La base fundamental que todos los nuevos lanzamientos de la marca deben cumplir, tiene unas instrucciones muy claras; dinamismo, eficiencia, diseño y diversión, son la nota predominante en sus modelos desde hace ya un tiempo y eso, no cambia aunque estemos hablando de SUV o berlinas, por poner un par de ejemplos.

Es el caso del modelo más exitoso de los últimos tiempos, que no es otro que el Mazda CX5, perteneciente al segmento C con carrocería SUV, que acaba de renovarse más, de lo que a simple vista podemos apreciar.



Sus líneas generales se han mejorado y modernizado, aportando un nuevo aire tecnológico, pero manteniendo el concepto de diseño "Kodo" (Alma en Movimiento, para los que no sepáis japonés) que precisamente nació con la primera generación de este SUV. Es una remodelación que está a caballo entre un restyling profundo y una nueva generación, ya que la mayoría de los cambios se han centrado en el chasis, esquema de suspensiones y mecánicas.



Para empezar, y a la contra de lo que vienen haciendo la mayoría de los fabricantes; Mazda ha recortado la longitud de su nuevo CX5 en 5mm, le ha dotado de mayor altura y la anchura se mantiene, por lo que estamos hablando de un SUV con 4,55 metros, 1,68m de altura y 1,84m de anchura.



Estas nuevas medidas, no repercuten demasiado en su aceptable habitabilidad interior, ni en el suficiente maletero, que con 477 litros de capacidad, aumenta ligeramente respecto a lo que ya conocimos en la generación precedente. En nuestro caso, este maletero contaba con apertura y cierre eléctrico y nos descubría un espacio diáfano y muy aprovechable en términos generales, aunque el perfil de la boca de carga nos quedaba un poco alto.



Pero es un pequeño precio que hay que pagar por un diseño que gusta a la mayoría, y que ahora además, se ha visto mejorado, sobre todo; en la visión de su nueva parrilla frontal.

Mantiene su característica parrilla cromada en forma de ave en posición de vuelo y cuyos extremos unen y se fusionan con los nuevos grupos ópticos delanteros, mucho más afilados y que incorporan una nueva tecnología LED para las luces cortas y largas, con función automática e inteligente para pasar de cortas a largas y viceversa.



También cambia el paragolpes, que ahora cuenta con un diseño más poderoso e incorpora unas pequeñas luces antiniebla, también de tipo LED, que sustituyen a las luces halógenas de la anterior generación, bastante más grandes. Ese frontal aporta una nueva visión más sofisticada y tecnológica que la de su predecesor, al igual que ocurre con el resto del conjunto.



En su vista de perfil nos da la sensación de que ahora el capó delantero es más largo y es motivado porque han retrasado un poco los pilares A para mejorar el campo de visión del conductor. En la zaga, encontramos un perfil poderoso y ancho de hombros, con unos pilotos traseros con un diseño más depurado, pero que no pierden su característica forma y también ahora, cuentan con tecnología LED. Para rematar, nos encontramos con una doble salida de escape que acentúa su carácter dinámico.





En el interior se han mejorado muchos elementos que a la vista o no; aumentan el confort y favorecen una conducción más placentera y agradable. Las lunas son ahora más gruesas y las juntas de goma de las puertas se han mejorado para incrementar el aislamiento del exterior. Ya en la posición de conducción, observamos un salpicadero con unos materiales muy agradables en términos visuales y en tacto, con unos ajustes muy logrados también.


Sin haber podido compararlo con la anterior generación, el departamento comercial de Mazda me asegura que se ha rediseñado y mejorado la posición de algunos elementos como la palanca de cambios, ya que se ha elevado la consola central y la palanca se sitúa mas cerca del volante, facilitando de esa manera su accionamiento y la ergonomía general del cuadro de mandos. La verdad es que en esa materia, la palanca de cambios de Mazda siempre me ha parecido excepcional, así que...

Encontramos la posición ideal en poco tiempo, gracias a los ajustes eléctricos con los que contaba nuestro asiento, que además, tenía hasta dos memorias, y también a la regulación del volante. Son unos asientos muy cómodos, perfectamente tapizados en cuero color marfil y con una buena sujeción lateral, tanto a la altura de nuestra espalda, como en nuestras caderas.

El cuadro de instrumentos es muy sencillo de interpretar al primer golpe de vista, con la información disponible muy clara y concisa. Esta capilla de relojes cuenta con tres indicadores bien diferenciados, y se le da un mayor protagonismo al cuentakilómetros situado en posición central, dejando a sendos lados el cuentarevoluciones y la pantalla del ordenador de a bordo.



Por su parte, también incorpora la nueva pantalla táctil de 7 pulgadas, con cierta visión panorámica, que se sitúa sobre el salpicadero y nos ofrece unas imágenes bastante nítidas de todos los menús que nos ofrece el equipo de infoentretenimiento y que podemos manejar, mientras vamos en marcha, gracias al mando rotatorio MZD Connect situado entre los asientos delanteros.



Y es que en nuestro CX5 de pruebas, con el acabado más dotado Zenith, no faltaban elementos de serie como el navegador, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara de visión trasera, ordenador de a bordo, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, el equipo de audio, que en nuestro caso estaba firmado por el especialista BOSE, o el control de velocidad de crucero con limitador, además de otras funciones de consulta, el HUD (Head Up Display) que proyecta información sobre una placa de metacrilato transparente, tapicería de cuero, asistente de luces y lluvia, luces LED con función inteligente, asientos delanteros eléctricos y calefactables, asistente de cambio involuntario de carril, apertura y arranque manos-libres, apertura del maletero eléctrica, llantas de 19 pulgadas, asistente de arranque en pendientes (por primera vez) y un sinfín de equipamiento, tanto de confort como en materia de seguridad, que hará las delicias de todo aquel que se decante por este modelo.



En cuanto al esquema mecánico, probamos el excelente 2.2 Skyactive D con 150cv y transmisión manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y unas marchas muy bien escalonadas, toda una delicia a la hora de actuar con ella, como viene siendo habitual en las cajas de cambios de la marca japonesa.



Con esta configuración, el precioso CX5 es capaz de acelerar de 0-100 Km/h en 9,4 segundos y alcanzar una punta de 210 Km/h, además de atesorar unos frugales consumos en ciclo mixto, homologados por la marca, de 5 l/100 Km y que en una conducción real, tampoco se distancian demasiado.


Es una mecánica solvente, con una gran elasticidad y unas recuperaciones notables, que adquiere una mayor patada a partir de las 2.000 rpm. Muy satisfactorio y silencioso en orden de marcha.

Si nos detenemos en la dinámica de conducción, debemos decir que como toda nueva generación de modelos Mazda; incorpora el sistema G-Vectoring, que mejora la precisión de guiado en las curvas y suaviza la posible aceleración transversal y longitudinal, modulando la cantidad de par que nos ofrece el motor y desplazando de esa manera el centro de gravedad del vehículo para generar un comportamiento más neutro, tanto a la entrada, como a la salida de las curvas.



Hace falta ser muy ducho en el tema o bien; probar una unidad sin G-Vectoring y compararlos, pero lo que es indudable que el CX5 nos ofrece un gran comportamiento en todo tipo de situaciones. La dirección se nos muestra muy directa y comunicativa y el esquema de suspensiones, mantiene una firmeza mayor que en otros SUV de su misma categoría, lo que favorece un mayor aplomo en cualquier tipo de curva y carretera, pero lo penaliza en cuanto nos salimos del asfalto, dejándose notar el terreno más agresivo dentro del habitáculo.


De todas formas; bien es cierto que en carretera absorbe muy bien y filtra a la perfección, los posibles "rotos" que nos encontremos sobre el asfalto, asegurándonos un gran confort de marcha sobre todas las cosas.

Pocos matices negativos podemos encontrar en este nuevo Mazda CX5, ya que todos los posibles flecos que existían en la anterior generación, se han solucionado en esta nueva edición y como "pega", pues tan sólo podría añadir que cuenta con unos retrovisores exteriores algo pequeños y con una visión algo limitada desde el retrovisor interior, además de tener una boca de carga al maletero algo elevada.



El CX5 es un SUV con un éxito arrollador y eso conlleva una gran responsabilidad, así que en esta edición, llamadlo restyling o llamadlo nueva generación; nos llega con una imagen más atractiva y moderna, mejoras en materia de seguridad y aislamiento, un gran equipo de serie, mecánicas potentes, pero eficientes, nuevos materiales de mayor calidad y un gran equipo de serie.



Indudablemente es un hueso duro de roer en el segmento y ahora con su gran carisma, pero sin hacer mucho ruido; el CX5 vuelve renovado para dar mucha guerra. La verdad es que cuenta con muchos argumentos para, por lo menos; ganar más de una batalla.


Si queréis ver más pruebas dinámicas de otros muchos modelos, buscad en este ENLACE. Si queréis ver más artículos sobre Mazda, pulsad en este ENLACE. Pero si queréis saber más sobre el mundo de los SUV, pulsad en este otro ENLACE.