martes, 12 de diciembre de 2017

Prueba: Alfa Romeo Stelvio 2.0 T First Edition




La moda de los SUV acapara ya todos los conceptos y a todas las marcas. Cada vez son más y más dispares, las firmas que se apuntan al carro de la corriente más importante en número de ventas y a veces, la espera tiene su recompensa.


Ser de los últimos en incorporarse al segmento de los SUV, permite realizar un producto redondo, diferente y original y eso, más o menos, es lo que nos ofrece el nuevo Alfa Romeo Stelvio. El primer SUV de la marca italiana nos llega cargado de diseño, de glamour y como no podía ser de otra forma; con un toque dinámico y deportivo que lo distingue claramente de la competencia directa.

De hecho; Stelvio es un tramo fronterizo situado en los Alpes, cuyas curvas y horquillas harían las delicias de los más avezados conductores y serían la mayor pesadilla de los acompañantes (que siempre hay alguno) que se marean. Así que el nombre del nuevo Alfa no podía ser más acertado, ya que reúne en un mismo concepto alta montaña, con una carretera sinuosa y muy técnica.


Y es que la personalidad que nos transmite el Stelvio a nivel visual es precisamente esa; la de un auténtico SUV con un marcado carácter deportivo y latino, sobre todo en esta unidad que tenemos entre manos, ya que se trata de la versión de gasolina más potente hasta la llegada del Quadrifoglio Verde con 510cv debajo del capó.


Pero antes de entrar en materia dinámica y mecánica, vamos ha hablaros un poco del diseño, ya que, personalmente, me parece uno de los SUV más bellos que existen en el mercado actual.


Toma muchos recursos de su hermano de gama Giulia, algo que no es casualidad ya que viendo el recibimiento que tuvo en su momento, es casi obligatorio continuar con la misma línea, manteniendo de igual manera la personalidad propia de la marca.


De la berlina toma casi todos los elementos indispensables y es evidente en su imagen frontal, ya que tanto la parrilla y los pilotos delanteros son exactamente los mismos. Obviamente, en esta ocasión el Stelvio cuenta con un paragolpes más voluminoso y profuso y los paneles delanteros son del tipo panal de abeja.

En la visión lateral las diferencias ya son más distintivas y observamos esa carrocería SUV en todo su esplendor, con una gran superficie de chapa, con unos marcados pasos de rueda y unas líneas generales muy contundentes y dinámicas.


La plataforma sobre la que se sustenta es también la misma que la del Giulia y estamos hablando de un SUV de 4,69 metros de longitud, aunque para este caso, se ha aumentado la altura respecto al suelo hasta los 20cm y el ancho de vías también está un poco más aumentado.

No podemos olvidarnos tampoco de las ya clásicas llantas de estilo dial telefónico, que en nuestro caso, eran de 20 pulgadas y aportaban un toque muy Alfa y muy deportivo, dejando ver también, las pinzas de freno firmadas por el especialista Brembo y pintadas en color rojo.


En la zaga, también observamos una gran cantidad de chapa, que nos procura unos hombros muy marcados y una imagen ciertamente poderosa, sobre todo, si nos quedamos admirando la doble salida de escape con unos colines extremadamente grandes, que ya nos aporta alguna pista de que estamos ante un modelo muy potente.

Por habitabilidad no podemos quejarnos, ya que la verdad es que es un coche muy amplio a muchos niveles y sus medidas se sitúan dentro de la media que se estila en este segmento.



Por ejemplo; la capacidad del maletero nos marca 525 litros, cifra que no está mal y además, hablamos de un espacio de carga diáfano y muy aprovechable, con anclajes para enganchar redes de sujeción, huecos portaobjetos en los laterales, tomas de 12V y un tirador para abatir la segunda fila de asientos sin esfuerzo.


A las plazas traseras se accede por medio de unas puertas relativamente pequeñas, aunque tampoco es que supongan un problema para los más altos. Lo mismo ocurre una vez ya sentados, puesto que el Stelvio nos ofrece un buen espacio tanto para las rodillas, como en altura del techo respecto a nuestras cabezas. La plaza central por su parte, es algo más estrecha y se ve condicionada por un túnel de transmisión algo más elevado y las toberas de refrigeración que son un tanto intrusivas, así que esa plaza mejor destinarla para niños o personas de menor envergadura.

En las plazas delanteras, nos encontramos con unos buenos asientos, que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y que cuentan con un mullido cómodo. En nuestro caso, la tapicería era de cuero con un buen aspecto en cuanto a calidad se refiere.


Si hablamos de posición de conducción, la encontramos muy fácilmente gracias a los numerosos reglajes y ajustes que nos ofrecen tanto por el volante, como por el asiento, que también en nuestra unidad de pruebas, era de regulación eléctrica. Llama la atención que esa posición de mando, a pesar de ser algo más elevada (concretamente unos 19cm respecto a la del Alfa Giulia), se asemeje y acerque bastante a la posición que adquiriríamos en un turismo, por lo que en ese caso; a mí me ha ganado...

Nos recibe el característico volante de Alfa, que ahora incorpora el botón de arranque y nos evoca al mundo de los superdeportivos, ya que esta solución la empezaron a utilizar en Ferrari. Ese volante de tres radios, que por otra parte, también se nos da un aire a esos volantes clásicos de los Alfa de antaño, tiene un tamaño justo y es muy atractivo, además de contar con los mandos del control del volumen de la radio, el control de velocidad de crucero, el Bluetooth o algunas funciones del ordenador de a bordo.


La capilla de relojes es simple, muy clara y concisa y con toda la información necesaria al primer golpe de vista. Cuenta también con una pantalla auxiliar de 7 pulgadas desde donde podremos consultar las informaciones pertinentes a los consumos, rendimientos, o alguno de los sistemas de control del vehículo.

En el centro del salpicadero, nos encontramos con la pantalla del equipo de infoentretenimiento de 8 pulgadas, con unos menús e interfaz muy fáciles de entender y la posibilidad de manejarla por medio de un selector situado entre los dos asientos delanteros, ya que no era táctil.

Los mandos del climatizador bi-zona también son muy accesibles y fáciles de manejar y básicamente todos los controles nos les encontramos de una manera muy intuitiva, gracias a que todo está muy orientado a la conducción en sí, con cero distracciones.


Si hablamos de materiales, hay que pegar un pequeño tirón de orejas a los chicos de la marca italiana, ya que a pesar de contar con un acabado especial en esta versión First Edition, en el que se incluyen inserciones de madera, aluminio pulido y cuero de muy buena apariencia y calidad, también abusan un poco de materiales plásticos que utilizan en muchos mandos de uso intensivo, por lo que en un coche de estas características y rango de precio, creo que es un tema que deberían limar. Son agradables al tacto y a nivel visual, pero no dejan de ser plásticos. Los ajustes por otra parte, parecen correctos, aunque ocurre lo mismo; hay algunas zonas visibles en las que podrían haberse esmerado un poco más a la hora del montaje.


No obstante y en términos generales; es un habitáculo muy atractivo y pensado para el pleno disfrute de la conducción sin perder un ojo al confort o al equipamiento, ya que nuestra unidad de pruebas, venía también muy bien dotada de serie.

Entre numerosos elementos, destacamos el navegador, equipo de infoentretenimiento con pantalla de 8 pulgadas, climatizador bi-zona, control de velocidad de crucero con limitador, tapicería de cuero, portón del maletero de acceso eléctrico, sensores de aparcamiento traseros con cámara de visión trasera, llantas de 20 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, Start/Stop, control automático de descensos, asiento del conductor de regulación eléctrica, o asientos delanteros y volante calefactados, entre otras cosas.


La mecánica que probamos es la más potente hasta la fecha, puesto que aún no se comercializa esa "bestia parda" denominada Quadrifoglio Verde. Se trata de un 2.0 Turbo con 280cv y un excelente Par máximo de 400Nm. Con esta configuración, las prestaciones finales son realmente espectaculares, puesto que alcanza una punta de 230 Km/h y realiza el ejercicio de acelerar de 0 a 100 Km/h en tan sólo 5,7 segundos.

Son unas cifras muy elevadas para un vehículo con estas características y realmente, os aseguro que la sensación en todo momento es la de tener entre manos un vehículo muy poderoso, con unas increíbles recuperaciones y unas muy imponentes reacciones.


Esta mecánica está asociada a una transmisión automática de 8 relaciones, con la posibilidad de actuar sobre ella por medio de levas detrás del volante. Tiene un funcionamiento muy bueno, tanto de manera manual, como en modo automático y gestiona muy bien la potencia que se transmite a las cuatro ruedas.


Porque claro; el Stelvio cuenta con tracción total, denominada por la marca Q4. En condiciones normales, la potencia se transmite a las ruedas traseras, pero si el vehículo detecta cualquier problema o pérdida de tracción, distribuye la fuerza entre ambos ejes según convenga, siendo capaz de alcanzar una distribución del 50% para cada uno.

Pero volvamos a la caja de cambios, ya que cuando activamos la posición manual, es una delicia actuar sobre las levas que hay detrás del volante. Sin lugar a dudas; son las mejores levas que he visto en mucho tiempo, ya que son de aluminio, tienen una accionamiento muy rápido y adictivo y son lo suficientemente grandes como para manejarlas incluso en curva, aunque no deberíamos...

Entonces, tenemos una mecánica potente, una caja de cambios excelente, tracción total y una buena posición de conducción. Vale; nos falla que no es un deportivo, sino que estamos hablando de un SUV. O no...


La realidad es que como hemos indicado antes, el Stelvio se conduce como un turismo y no sólo lo decíamos por la posición de conducción, sino que también cuenta con unas reacciones propias de un compacto de carácter deportivo.

Este SUV, a pesar de su apariencia, es uno de los todocamino más ligeros del segmento ya que arroja en la báscula poco más de 1.700 Kg. Esto es debido a que los pasos de rueda están fabricados en aluminio, las torretas de las suspensiones también están hechas con ese material y además, la barra de transmisión es de fibra de carbono, lo que ahorra alrededor de 15 Kg respecto a una de metal.

Este peso tan contenido se traduce en una agilidad en carretera bastante sorprendente y por lo tanto; en horas y horas de disfrute al volante.

En cualquiera de las posiciones que tengamos activadas, dentro del selector de modos de conducción DNA, el comportamiento del Stelvio es magistral. Este selector se encuentra al lado de la palanca de cambios y cuenta con diferentes modos que modifican el carácter del coche en según que situaciones nos encontremos.


  • A: Es de All Weather y modifica la respuesta del motor y, en este caso, también de la tracción y la caja de cambios, para esos momentos en los que estamos circulando con una situación de baja adherencia.
  • N: Es el modo Normal y es el más apropiado para cualquier tipo de viaje o conducción ciudadana.
  • D: De Dynamic, es el modo que activaremos cuando queramos divertirnos al volante. La dirección se vuelve más dura, la respuesta del motor más afilada y nos deja subir de vueltas hasta casi el corte de inyección, además que la tracción se prepara para actuar en caso de posibles pérdidas de trayectoria o de motricidad.


Al Stelvio no le asustan las carreteras reviradas o rotas. Su paso por curva es simplemente espectacular y las suspensiones son lo suficientemente firmes para hacer que la voluminosa carrocería no incline mucho en las curvas más cerradas. Pero por otra parte, también han sido capaces de encontrar un punto justo que no comprometa el grado de confort de los ocupantes, bastante mejor y más logrado que lo que pudimos comprobar con la prueba que hicimos con el Alfa Romeo Giulia.


El aplomo es tal, que el grado de confianza que nos transmite puede hacer que nos emocionemos a la hora de pisar el pedal del acelerador. Mucho ojo con esto, ya que el 2.0 sobrealimentado acelera mucho y muy rápido, sin que nosotros desde el interior sepamos valorar que estamos desafiando a las leyes de la física, puesto que el habitáculo está muy bien aislado del exterior y sólo, de vez en cuando; percibimos el rugido de la mecánica que se escapa por las impresionantes salidas de escape de corte deportivo. Aunque solo en las aceleraciones más contundentes.


Pocas veces he disfrutado tanto conduciendo un SUV y es precisamente ese comportamiento, el que hará que muchos clientes se decanten por este modelo, que suma una gran versatilidad de uso, con un confort suficiente y es muy efectivo en orden de marcha.


La dirección es también un punto favorable en el SUV de Alfa Romeo, ya que es muy directa y comunicativa con lo que ocurre debajo de los neumáticos, además de contar con un equipo de frenos espectacular que detiene al Stelvio de una manera contundente, sin aparente sensación de desgaste prematuro y con un buen tacto del pedal, que nos permite dosificar muy bien los tiempos de frenada.


Sus capacidades fuera del asfalto, la verdad es que no son muchas, porque a pesar de que sí cuenta con el sistema de control de descensos y una altura considerable respeto al suelo, la firmeza de las suspensiones no nos invitan nada más que como mucho; atrevernos en caminos en buen estado, si no queremos que en uno de esos baches se nos salten los empastes...


Ciertamente; el Stelvio es un producto redondo y espectacular. Independientemente del bello diseño, algo fundamental en el seno de casi cualquier marca italiana; su versatilidad y habitabilidad, se encuentran dentro de los parámetros que buscan los clientes tipo de este segmento, además de contar con una conducción adictiva, que nos permite disfrutar sobremanera cuando estamos solos en el vehículo y se nos permiten ciertas licencias.


Los "peros" más reseñables son algunos remates de acabado que no casan con la categoría ni el precio del vehículo y obviamente, su consumo elevado, ya que oficialmente están homologados 7 l/1000 Km en ciclo mixto y realmente, en una conducción "normal", tirando a deportiva, que es lo que nos pide este coche; no se ajustan del todo a lo que nos marcan los datos técnicos oficiales. Pero todo hay que decirlo; el que adquiera esta versión, con esta potencia, sabe a lo que se atiene en esta materia...


De todas formas, existen también otras mecánicas más racionales en gasolina y diésel, que parten de los 150cv.

Diseño, potencia y comportamiento son las claves que definen perfectamente a este nuevo SUV de la marca transalpina y son las claves que definirán a los clientes que se decanten por el Stelvio respecto a la competencia directa. Ahora eres tú el que elige llevarse por la razón o el corazón.



martes, 12 de diciembre de 2017

Prueba: Alfa Romeo Stelvio 2.0 T First Edition




La moda de los SUV acapara ya todos los conceptos y a todas las marcas. Cada vez son más y más dispares, las firmas que se apuntan al carro de la corriente más importante en número de ventas y a veces, la espera tiene su recompensa.


Ser de los últimos en incorporarse al segmento de los SUV, permite realizar un producto redondo, diferente y original y eso, más o menos, es lo que nos ofrece el nuevo Alfa Romeo Stelvio. El primer SUV de la marca italiana nos llega cargado de diseño, de glamour y como no podía ser de otra forma; con un toque dinámico y deportivo que lo distingue claramente de la competencia directa.

De hecho; Stelvio es un tramo fronterizo situado en los Alpes, cuyas curvas y horquillas harían las delicias de los más avezados conductores y serían la mayor pesadilla de los acompañantes (que siempre hay alguno) que se marean. Así que el nombre del nuevo Alfa no podía ser más acertado, ya que reúne en un mismo concepto alta montaña, con una carretera sinuosa y muy técnica.


Y es que la personalidad que nos transmite el Stelvio a nivel visual es precisamente esa; la de un auténtico SUV con un marcado carácter deportivo y latino, sobre todo en esta unidad que tenemos entre manos, ya que se trata de la versión de gasolina más potente hasta la llegada del Quadrifoglio Verde con 510cv debajo del capó.


Pero antes de entrar en materia dinámica y mecánica, vamos ha hablaros un poco del diseño, ya que, personalmente, me parece uno de los SUV más bellos que existen en el mercado actual.


Toma muchos recursos de su hermano de gama Giulia, algo que no es casualidad ya que viendo el recibimiento que tuvo en su momento, es casi obligatorio continuar con la misma línea, manteniendo de igual manera la personalidad propia de la marca.


De la berlina toma casi todos los elementos indispensables y es evidente en su imagen frontal, ya que tanto la parrilla y los pilotos delanteros son exactamente los mismos. Obviamente, en esta ocasión el Stelvio cuenta con un paragolpes más voluminoso y profuso y los paneles delanteros son del tipo panal de abeja.

En la visión lateral las diferencias ya son más distintivas y observamos esa carrocería SUV en todo su esplendor, con una gran superficie de chapa, con unos marcados pasos de rueda y unas líneas generales muy contundentes y dinámicas.


La plataforma sobre la que se sustenta es también la misma que la del Giulia y estamos hablando de un SUV de 4,69 metros de longitud, aunque para este caso, se ha aumentado la altura respecto al suelo hasta los 20cm y el ancho de vías también está un poco más aumentado.

No podemos olvidarnos tampoco de las ya clásicas llantas de estilo dial telefónico, que en nuestro caso, eran de 20 pulgadas y aportaban un toque muy Alfa y muy deportivo, dejando ver también, las pinzas de freno firmadas por el especialista Brembo y pintadas en color rojo.


En la zaga, también observamos una gran cantidad de chapa, que nos procura unos hombros muy marcados y una imagen ciertamente poderosa, sobre todo, si nos quedamos admirando la doble salida de escape con unos colines extremadamente grandes, que ya nos aporta alguna pista de que estamos ante un modelo muy potente.

Por habitabilidad no podemos quejarnos, ya que la verdad es que es un coche muy amplio a muchos niveles y sus medidas se sitúan dentro de la media que se estila en este segmento.



Por ejemplo; la capacidad del maletero nos marca 525 litros, cifra que no está mal y además, hablamos de un espacio de carga diáfano y muy aprovechable, con anclajes para enganchar redes de sujeción, huecos portaobjetos en los laterales, tomas de 12V y un tirador para abatir la segunda fila de asientos sin esfuerzo.


A las plazas traseras se accede por medio de unas puertas relativamente pequeñas, aunque tampoco es que supongan un problema para los más altos. Lo mismo ocurre una vez ya sentados, puesto que el Stelvio nos ofrece un buen espacio tanto para las rodillas, como en altura del techo respecto a nuestras cabezas. La plaza central por su parte, es algo más estrecha y se ve condicionada por un túnel de transmisión algo más elevado y las toberas de refrigeración que son un tanto intrusivas, así que esa plaza mejor destinarla para niños o personas de menor envergadura.

En las plazas delanteras, nos encontramos con unos buenos asientos, que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y que cuentan con un mullido cómodo. En nuestro caso, la tapicería era de cuero con un buen aspecto en cuanto a calidad se refiere.


Si hablamos de posición de conducción, la encontramos muy fácilmente gracias a los numerosos reglajes y ajustes que nos ofrecen tanto por el volante, como por el asiento, que también en nuestra unidad de pruebas, era de regulación eléctrica. Llama la atención que esa posición de mando, a pesar de ser algo más elevada (concretamente unos 19cm respecto a la del Alfa Giulia), se asemeje y acerque bastante a la posición que adquiriríamos en un turismo, por lo que en ese caso; a mí me ha ganado...

Nos recibe el característico volante de Alfa, que ahora incorpora el botón de arranque y nos evoca al mundo de los superdeportivos, ya que esta solución la empezaron a utilizar en Ferrari. Ese volante de tres radios, que por otra parte, también se nos da un aire a esos volantes clásicos de los Alfa de antaño, tiene un tamaño justo y es muy atractivo, además de contar con los mandos del control del volumen de la radio, el control de velocidad de crucero, el Bluetooth o algunas funciones del ordenador de a bordo.


La capilla de relojes es simple, muy clara y concisa y con toda la información necesaria al primer golpe de vista. Cuenta también con una pantalla auxiliar de 7 pulgadas desde donde podremos consultar las informaciones pertinentes a los consumos, rendimientos, o alguno de los sistemas de control del vehículo.

En el centro del salpicadero, nos encontramos con la pantalla del equipo de infoentretenimiento de 8 pulgadas, con unos menús e interfaz muy fáciles de entender y la posibilidad de manejarla por medio de un selector situado entre los dos asientos delanteros, ya que no era táctil.

Los mandos del climatizador bi-zona también son muy accesibles y fáciles de manejar y básicamente todos los controles nos les encontramos de una manera muy intuitiva, gracias a que todo está muy orientado a la conducción en sí, con cero distracciones.


Si hablamos de materiales, hay que pegar un pequeño tirón de orejas a los chicos de la marca italiana, ya que a pesar de contar con un acabado especial en esta versión First Edition, en el que se incluyen inserciones de madera, aluminio pulido y cuero de muy buena apariencia y calidad, también abusan un poco de materiales plásticos que utilizan en muchos mandos de uso intensivo, por lo que en un coche de estas características y rango de precio, creo que es un tema que deberían limar. Son agradables al tacto y a nivel visual, pero no dejan de ser plásticos. Los ajustes por otra parte, parecen correctos, aunque ocurre lo mismo; hay algunas zonas visibles en las que podrían haberse esmerado un poco más a la hora del montaje.


No obstante y en términos generales; es un habitáculo muy atractivo y pensado para el pleno disfrute de la conducción sin perder un ojo al confort o al equipamiento, ya que nuestra unidad de pruebas, venía también muy bien dotada de serie.

Entre numerosos elementos, destacamos el navegador, equipo de infoentretenimiento con pantalla de 8 pulgadas, climatizador bi-zona, control de velocidad de crucero con limitador, tapicería de cuero, portón del maletero de acceso eléctrico, sensores de aparcamiento traseros con cámara de visión trasera, llantas de 20 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, Start/Stop, control automático de descensos, asiento del conductor de regulación eléctrica, o asientos delanteros y volante calefactados, entre otras cosas.


La mecánica que probamos es la más potente hasta la fecha, puesto que aún no se comercializa esa "bestia parda" denominada Quadrifoglio Verde. Se trata de un 2.0 Turbo con 280cv y un excelente Par máximo de 400Nm. Con esta configuración, las prestaciones finales son realmente espectaculares, puesto que alcanza una punta de 230 Km/h y realiza el ejercicio de acelerar de 0 a 100 Km/h en tan sólo 5,7 segundos.

Son unas cifras muy elevadas para un vehículo con estas características y realmente, os aseguro que la sensación en todo momento es la de tener entre manos un vehículo muy poderoso, con unas increíbles recuperaciones y unas muy imponentes reacciones.


Esta mecánica está asociada a una transmisión automática de 8 relaciones, con la posibilidad de actuar sobre ella por medio de levas detrás del volante. Tiene un funcionamiento muy bueno, tanto de manera manual, como en modo automático y gestiona muy bien la potencia que se transmite a las cuatro ruedas.


Porque claro; el Stelvio cuenta con tracción total, denominada por la marca Q4. En condiciones normales, la potencia se transmite a las ruedas traseras, pero si el vehículo detecta cualquier problema o pérdida de tracción, distribuye la fuerza entre ambos ejes según convenga, siendo capaz de alcanzar una distribución del 50% para cada uno.

Pero volvamos a la caja de cambios, ya que cuando activamos la posición manual, es una delicia actuar sobre las levas que hay detrás del volante. Sin lugar a dudas; son las mejores levas que he visto en mucho tiempo, ya que son de aluminio, tienen una accionamiento muy rápido y adictivo y son lo suficientemente grandes como para manejarlas incluso en curva, aunque no deberíamos...

Entonces, tenemos una mecánica potente, una caja de cambios excelente, tracción total y una buena posición de conducción. Vale; nos falla que no es un deportivo, sino que estamos hablando de un SUV. O no...


La realidad es que como hemos indicado antes, el Stelvio se conduce como un turismo y no sólo lo decíamos por la posición de conducción, sino que también cuenta con unas reacciones propias de un compacto de carácter deportivo.

Este SUV, a pesar de su apariencia, es uno de los todocamino más ligeros del segmento ya que arroja en la báscula poco más de 1.700 Kg. Esto es debido a que los pasos de rueda están fabricados en aluminio, las torretas de las suspensiones también están hechas con ese material y además, la barra de transmisión es de fibra de carbono, lo que ahorra alrededor de 15 Kg respecto a una de metal.

Este peso tan contenido se traduce en una agilidad en carretera bastante sorprendente y por lo tanto; en horas y horas de disfrute al volante.

En cualquiera de las posiciones que tengamos activadas, dentro del selector de modos de conducción DNA, el comportamiento del Stelvio es magistral. Este selector se encuentra al lado de la palanca de cambios y cuenta con diferentes modos que modifican el carácter del coche en según que situaciones nos encontremos.


  • A: Es de All Weather y modifica la respuesta del motor y, en este caso, también de la tracción y la caja de cambios, para esos momentos en los que estamos circulando con una situación de baja adherencia.
  • N: Es el modo Normal y es el más apropiado para cualquier tipo de viaje o conducción ciudadana.
  • D: De Dynamic, es el modo que activaremos cuando queramos divertirnos al volante. La dirección se vuelve más dura, la respuesta del motor más afilada y nos deja subir de vueltas hasta casi el corte de inyección, además que la tracción se prepara para actuar en caso de posibles pérdidas de trayectoria o de motricidad.


Al Stelvio no le asustan las carreteras reviradas o rotas. Su paso por curva es simplemente espectacular y las suspensiones son lo suficientemente firmes para hacer que la voluminosa carrocería no incline mucho en las curvas más cerradas. Pero por otra parte, también han sido capaces de encontrar un punto justo que no comprometa el grado de confort de los ocupantes, bastante mejor y más logrado que lo que pudimos comprobar con la prueba que hicimos con el Alfa Romeo Giulia.


El aplomo es tal, que el grado de confianza que nos transmite puede hacer que nos emocionemos a la hora de pisar el pedal del acelerador. Mucho ojo con esto, ya que el 2.0 sobrealimentado acelera mucho y muy rápido, sin que nosotros desde el interior sepamos valorar que estamos desafiando a las leyes de la física, puesto que el habitáculo está muy bien aislado del exterior y sólo, de vez en cuando; percibimos el rugido de la mecánica que se escapa por las impresionantes salidas de escape de corte deportivo. Aunque solo en las aceleraciones más contundentes.


Pocas veces he disfrutado tanto conduciendo un SUV y es precisamente ese comportamiento, el que hará que muchos clientes se decanten por este modelo, que suma una gran versatilidad de uso, con un confort suficiente y es muy efectivo en orden de marcha.


La dirección es también un punto favorable en el SUV de Alfa Romeo, ya que es muy directa y comunicativa con lo que ocurre debajo de los neumáticos, además de contar con un equipo de frenos espectacular que detiene al Stelvio de una manera contundente, sin aparente sensación de desgaste prematuro y con un buen tacto del pedal, que nos permite dosificar muy bien los tiempos de frenada.


Sus capacidades fuera del asfalto, la verdad es que no son muchas, porque a pesar de que sí cuenta con el sistema de control de descensos y una altura considerable respeto al suelo, la firmeza de las suspensiones no nos invitan nada más que como mucho; atrevernos en caminos en buen estado, si no queremos que en uno de esos baches se nos salten los empastes...


Ciertamente; el Stelvio es un producto redondo y espectacular. Independientemente del bello diseño, algo fundamental en el seno de casi cualquier marca italiana; su versatilidad y habitabilidad, se encuentran dentro de los parámetros que buscan los clientes tipo de este segmento, además de contar con una conducción adictiva, que nos permite disfrutar sobremanera cuando estamos solos en el vehículo y se nos permiten ciertas licencias.


Los "peros" más reseñables son algunos remates de acabado que no casan con la categoría ni el precio del vehículo y obviamente, su consumo elevado, ya que oficialmente están homologados 7 l/1000 Km en ciclo mixto y realmente, en una conducción "normal", tirando a deportiva, que es lo que nos pide este coche; no se ajustan del todo a lo que nos marcan los datos técnicos oficiales. Pero todo hay que decirlo; el que adquiera esta versión, con esta potencia, sabe a lo que se atiene en esta materia...


De todas formas, existen también otras mecánicas más racionales en gasolina y diésel, que parten de los 150cv.

Diseño, potencia y comportamiento son las claves que definen perfectamente a este nuevo SUV de la marca transalpina y son las claves que definirán a los clientes que se decanten por el Stelvio respecto a la competencia directa. Ahora eres tú el que elige llevarse por la razón o el corazón.