jueves, 26 de abril de 2018

Prueba: Seat Arona 1.0 TSI Xcellence


El tema del éxito de los SUV ya no sé si es realmente por necesidad o por moda, pero lo que está clarísimo, es que se nos ha ido de las manos. 



Los tenemos de todos los colores, tamaños y casi hasta sabores. Todas las marcas sin excepción tienen uno o varios representantes en este segmento tan demandado y cada vez más, surgen nuevos modelos que pretenden rivalizar con lo más consolidado del mercado.


Uno de los sub-segmentos de los denominados SUV que más me llaman la atención, es el de los SUV pequeños, derivados de las plataformas más compactas de su gama. Salvo excepciones muy concretas; generalmente no disponen de tracción total ni en opción y sus contenidas medidas son muy similares a las de sus hermanos de gama de los que parten en su estructura, por lo que la ganancia de espacio o una mayor versatilidad son, a veces, realmente imperceptibles. Por lo tanto; ¿qué es lo que hace que este tipo de vehículos sean tan populares?.



Intentaremos despejar esta incógnita con nuestra prueba de hoy, ya que tenemos la suerte de poder conducir uno de los últimos representantes que ha llegado a nuestro mercado, que no es otro que el atractivo Seat Arona



Este modelo parte de la misma base sobre la que se construye el Seat Ibiza, la plataforma universal MQB A0, pero cuenta, en este caso, con una mayor altura libre respecto al suelo (concretamente 19cm) y algunas notas diferenciadoras que lo desmarcan del utilitario de la marca española.



En su diseño, nos encontramos como concepto básico con un Ibiza sobreelevado. Plenamente reconocible como un Seat, su parrilla frontal no nos deja dudas de que estamos ante un representante de la marca española, sobre todo, gracias a los faros delanteros afilados tan característicos y que en nuestro caso, con el acabado Xcellence de nuestra unidad de pruebas, contaban con las visibles luces diurnas de tipo LED sobre el contorno del faro y su iluminación nocturna, también tenía esa tecnología, por lo que la visión en condiciones de baja luminosidad está totalmente cubierta, con un haz de luz realmente potente.



La parrilla del radiador contaba con una trama característica y atractiva que hacía el efecto de tener un acabado diamantado. Los paragolpes son otra de las cosas que varían respecto al Ibiza, ya que en el Arona, son unos paragolpes más voluminosos y además, cuentan con protecciones adicionales en los bajos, pintadas en distinto color del resto de la carrocería.


Su visión lateral nos recuerda poderosamente a la de su hermano mayor Ateca, aunque en este caso, con unos cuantos centímetros menos, ya que el Arona se planta en 4,14 metros de longitud y 1,54 metros de altura. En el pilar trasero, existe un embellecedor metálico que separa la estructura del techo del resto de la carrocería. En este caso llama más la atención ya que disponíamos de una unidad con dos colores en contraste; cobre para la carrocería y un gris oscuro para el techo y los retrovisores. No hay que olvidar que al fin y al cabo es un vehículo con una clara orientación urbanita y las posibilidades de personalización son bastante amplias, tanto para la pintura exterior, como para algunos paneles del interior. De hecho; existen hasta 64 combinaciones de pintura diferentes y otras tantas para los paneles del interior.



En la zaga también nos encontramos muchas similitudes con el Ateca y prácticamente estaríamos hablando de dos clones si obviamos su diferencia de tamaño. El portón de acceso al maletero es amplio y nos descubre un espacio de carga de 400 litros muy aprovechables, con diferentes huecos laterales portaobjetos y soportes para posicionar el piso en dos alturas diferentes.




Nos incorporamos a sus plazas traseras y nos encontramos con mucho espacio vital. Los ocupantes de las dos plazas laterales no tendrán ningún tipo de problema ni por altura, ni por anchura, ni por espacio para las rodillas, siendo la tercera plaza central un poco más estrecha, como viene siendo habitual en la mayoría de los modelos.



En el puesto de mando, más de lo mismo. Nos reciben unas plazas correctas y muy cómodas, con una buena sujeción lateral. El acceso a las plazas delanteras es muy fácil, vamos situados de una manera más vertical respecto a un compacto y la forma de sentarse es más natural, aunque no llega a los extremos de un auténtico todo-terreno en la que iríamos un poco más erguidos. 


Encontramos la postura ideal de conducción de manera sencilla, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante. Es todo muy similar a lo que nos encontramos en su momento en el nuevo Seat Ibiza, con la utilización de materiales correctos, agradables al tacto y con unos buenos ajustes, pero que no destacan especialmente por tener una calidad sublime. Aunque eso sí; su aspecto es sólido y atractivo.



En lo que sí destaca es en su ergonomía, ya que todos los elementos los encontramos al alcance de nuestra mano sin problema. El volante multifunción aglutina los mandos del ordenador de a bordo, el sistema de reconocimiento de voz, el Bluetooth o el equipo de audio. Para activar el control de velocidad de crucero con limitador y adaptativo, existe otro mando independiente en la columna de dirección.


La información percibida desde la capilla de relojes es muy clara y visible al primer golpe de vista, con todos los parámetros imprescindibles y una pantalla TFT en el centro que nos permite visionar los conceptos que deseemos del ordenador de a bordo a tiempo real.


Los mandos de la climatización bi-zona también los encontramos a una altura ideal y muy sencillos de manejar, con una buena simplicidad de uso para que evitemos tener que apartar la vista del frente lo máximo posible. Justo por encima, como siempre; la imprescindible pantalla táctil del equipo de infoentretenimiento. Esta pantalla tiene 8 pulgadas y su calidad de imagen es muy buena, además de contar con grafías muy atractivas, ser compatible con Android Auto y Apple Car Play, con función Mirror Screen y tener funciones pseudo-capacitivas. También es bastante rápida de reacciones a la hora de elegir los diferentes menús, aunque el único problema es que está demasiado expuesta a los rayos solares y a veces puede producir reflejos que no nos permitan visionar correctamente la información.




Existen otros mandos alrededor de la palanca de cambios que sirven para desconectar el sistema Start/Stop, desbloquear las puertas, activar o desactivar el sonido de los sensores de aparcamiento o activar el sistema de aparcamiento semi-asistido. También nos encontramos con el botón de arranque y un hueco específico para situar a nuestro Smartphone con posibilidad de carga inalámbrica por medio del protocolo Qi.



Como veis; el Seat Arona que tenemos entre manos, es una versión bastante completa en materia de equipamiento de serie y tenemos elementos como navegador, apertura y arranque sin llave, llantas de 16 pulgadas, climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendientes, control de velocidad de crucero con limitador y adaptativo, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, asistente de aparcamiento semi-autónomo, luces Led delanteras y traseras, Start/Stop, frenada automática con detección de peatones, detección de vehículos en ángulo muerto, asistente en atascos, sensores de luces y lluvia, ordenador de a bordo, diferencial electrónico XDS o detector de fatiga, entre otros elementos en materia de confort y seguridad.



Pero vamos a nuestras sensaciones a la hora de conducirlo. La verdad es que la puesta en escena es de lo más sugerente, ya que cuando abrimos la puerta y nos sentamos, el botón de arranque palpita en un color rojo intenso, como si de un corazón se tratara. Lo pulsamos y la pequeña mecánica tricilindrica 1.0 con 116cv cobra vida. 



Es un motor que no genera mucho ruido, a pesar de lo que podáis opinar de los motores con tres cilindros y no nos da la sensación de que mantenga un ritmo desacompasado. Es una mecánica muy apropiada para un vehículo como el Arona, ya que tiene un funcionamiento muy activo desde muy pocas revoluciones, algo esencial en un ámbito urbano, que facilita la agilidad del conjunto a la hora de moverse entre el atestado tráfico de las grandes ciudades.



Salimos a carretera y esa buena respuesta se mantiene, agotando la gama de revoluciones en un abrir y cerrar de ojos e invitándonos a insertar una marcha más. Tiene un par de 200 Nm y el empuje es muy lineal y dinámico hasta casi las 6.000 rpm, por lo que estamos hablando de un motor con muy buenas recuperaciones y una gran elasticidad de uso.



Estaba asociado a una transmisión manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y un escalonamiento muy bien estudiado, con las tres primeras relaciones muy cortas que favorecen un arranque fulgurante a la salida de los semáforos y las tres siguientes, más largas, favorecen unos consumos más ajustados y un gran desahogo de la mecánica.



Sus prestaciones finales también son considerables, ya que alcanza una velocidad máxima de 200 Km/h y acelera de 0 a 100 Km/h en menos de 10 segundos (concretamente en 9,8 segundos). Pero lo más llamativo del Arona, es que a pesar de ser una mecánica de gasolina, sus consumos son bastante frugales y se aproximan a los homologados por la marca que son unos 4,9 l/100 Km en ciclo mixto.




En materia dinámica, también nos han sorprendido sus reacciones, puesto que son bastante similares a las sensaciones que nos produjo el Seat Ibiza, que va unos 10cm más cerca del suelo. El Arona es un SUV muy dinámico, que nos brinda una conducción precisa, gracias también a una dirección muy incisiva y comunicativa.



El esquema de suspensiones favorece un cierto confort de marcha, pero sin perder de vista el dinamismo que caracteriza a la mayoría de los productos de la marca, por lo que en carreteras reviradas o rotas, obtendremos un paso por curva muy aceptable y la carrocería no "barqueará" en exceso, algo que nos proporcionará una mayor confianza a la hora de conducirlo.




Definitivamente; después de probar el Arona tengo un dilema importante. Nunca he sido defensor de los SUV, ya que en términos generales, sus cualidades dinámicas difieren bastante de lo que nos puede ofrecer un compacto o en este caso, un utilitario. Pero el Arona nos brinda una conducción muy dinámica y relativamente deportiva, que se asemeja a lo que nos ofrecía el Seat Ibiza de última generación que probamos hace unos meses. También es un vehículo que llama mucho más la atención, y lo digo porque durante nuestra prueba, me encontré a más de uno y a más de dos, admirando el coche mientras lo tenía aparcado y muchas miradas furtivas desde otros vehículos cuando estaba parado en los semáforos.




El nuevo SUV pequeño de Seat me ha sorprendido a varios niveles, pero su comportamiento y su mecánica, sinceramente, me han entusiasmado, además de su atractiva imagen, su equipo de serie y su posición de conducción. Entonces; si hoy mismo me dieran a elegir entre un Ibiza y un Arona con las mismas características, el mismo motor y el mismo equipo de serie... ¿Con cual me quedaría?. "Arona" sí que tengo un dilema...




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Prueba: Seat Arona 1.0 TSI Xcellence


El tema del éxito de los SUV ya no sé si es realmente por necesidad o por moda, pero lo que está clarísimo, es que se nos ha ido de las manos. 



Los tenemos de todos los colores, tamaños y casi hasta sabores. Todas las marcas sin excepción tienen uno o varios representantes en este segmento tan demandado y cada vez más, surgen nuevos modelos que pretenden rivalizar con lo más consolidado del mercado.


Uno de los sub-segmentos de los denominados SUV que más me llaman la atención, es el de los SUV pequeños, derivados de las plataformas más compactas de su gama. Salvo excepciones muy concretas; generalmente no disponen de tracción total ni en opción y sus contenidas medidas son muy similares a las de sus hermanos de gama de los que parten en su estructura, por lo que la ganancia de espacio o una mayor versatilidad son, a veces, realmente imperceptibles. Por lo tanto; ¿qué es lo que hace que este tipo de vehículos sean tan populares?.



Intentaremos despejar esta incógnita con nuestra prueba de hoy, ya que tenemos la suerte de poder conducir uno de los últimos representantes que ha llegado a nuestro mercado, que no es otro que el atractivo Seat Arona



Este modelo parte de la misma base sobre la que se construye el Seat Ibiza, la plataforma universal MQB A0, pero cuenta, en este caso, con una mayor altura libre respecto al suelo (concretamente 19cm) y algunas notas diferenciadoras que lo desmarcan del utilitario de la marca española.



En su diseño, nos encontramos como concepto básico con un Ibiza sobreelevado. Plenamente reconocible como un Seat, su parrilla frontal no nos deja dudas de que estamos ante un representante de la marca española, sobre todo, gracias a los faros delanteros afilados tan característicos y que en nuestro caso, con el acabado Xcellence de nuestra unidad de pruebas, contaban con las visibles luces diurnas de tipo LED sobre el contorno del faro y su iluminación nocturna, también tenía esa tecnología, por lo que la visión en condiciones de baja luminosidad está totalmente cubierta, con un haz de luz realmente potente.



La parrilla del radiador contaba con una trama característica y atractiva que hacía el efecto de tener un acabado diamantado. Los paragolpes son otra de las cosas que varían respecto al Ibiza, ya que en el Arona, son unos paragolpes más voluminosos y además, cuentan con protecciones adicionales en los bajos, pintadas en distinto color del resto de la carrocería.


Su visión lateral nos recuerda poderosamente a la de su hermano mayor Ateca, aunque en este caso, con unos cuantos centímetros menos, ya que el Arona se planta en 4,14 metros de longitud y 1,54 metros de altura. En el pilar trasero, existe un embellecedor metálico que separa la estructura del techo del resto de la carrocería. En este caso llama más la atención ya que disponíamos de una unidad con dos colores en contraste; cobre para la carrocería y un gris oscuro para el techo y los retrovisores. No hay que olvidar que al fin y al cabo es un vehículo con una clara orientación urbanita y las posibilidades de personalización son bastante amplias, tanto para la pintura exterior, como para algunos paneles del interior. De hecho; existen hasta 64 combinaciones de pintura diferentes y otras tantas para los paneles del interior.



En la zaga también nos encontramos muchas similitudes con el Ateca y prácticamente estaríamos hablando de dos clones si obviamos su diferencia de tamaño. El portón de acceso al maletero es amplio y nos descubre un espacio de carga de 400 litros muy aprovechables, con diferentes huecos laterales portaobjetos y soportes para posicionar el piso en dos alturas diferentes.




Nos incorporamos a sus plazas traseras y nos encontramos con mucho espacio vital. Los ocupantes de las dos plazas laterales no tendrán ningún tipo de problema ni por altura, ni por anchura, ni por espacio para las rodillas, siendo la tercera plaza central un poco más estrecha, como viene siendo habitual en la mayoría de los modelos.



En el puesto de mando, más de lo mismo. Nos reciben unas plazas correctas y muy cómodas, con una buena sujeción lateral. El acceso a las plazas delanteras es muy fácil, vamos situados de una manera más vertical respecto a un compacto y la forma de sentarse es más natural, aunque no llega a los extremos de un auténtico todo-terreno en la que iríamos un poco más erguidos. 


Encontramos la postura ideal de conducción de manera sencilla, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante. Es todo muy similar a lo que nos encontramos en su momento en el nuevo Seat Ibiza, con la utilización de materiales correctos, agradables al tacto y con unos buenos ajustes, pero que no destacan especialmente por tener una calidad sublime. Aunque eso sí; su aspecto es sólido y atractivo.



En lo que sí destaca es en su ergonomía, ya que todos los elementos los encontramos al alcance de nuestra mano sin problema. El volante multifunción aglutina los mandos del ordenador de a bordo, el sistema de reconocimiento de voz, el Bluetooth o el equipo de audio. Para activar el control de velocidad de crucero con limitador y adaptativo, existe otro mando independiente en la columna de dirección.


La información percibida desde la capilla de relojes es muy clara y visible al primer golpe de vista, con todos los parámetros imprescindibles y una pantalla TFT en el centro que nos permite visionar los conceptos que deseemos del ordenador de a bordo a tiempo real.


Los mandos de la climatización bi-zona también los encontramos a una altura ideal y muy sencillos de manejar, con una buena simplicidad de uso para que evitemos tener que apartar la vista del frente lo máximo posible. Justo por encima, como siempre; la imprescindible pantalla táctil del equipo de infoentretenimiento. Esta pantalla tiene 8 pulgadas y su calidad de imagen es muy buena, además de contar con grafías muy atractivas, ser compatible con Android Auto y Apple Car Play, con función Mirror Screen y tener funciones pseudo-capacitivas. También es bastante rápida de reacciones a la hora de elegir los diferentes menús, aunque el único problema es que está demasiado expuesta a los rayos solares y a veces puede producir reflejos que no nos permitan visionar correctamente la información.




Existen otros mandos alrededor de la palanca de cambios que sirven para desconectar el sistema Start/Stop, desbloquear las puertas, activar o desactivar el sonido de los sensores de aparcamiento o activar el sistema de aparcamiento semi-asistido. También nos encontramos con el botón de arranque y un hueco específico para situar a nuestro Smartphone con posibilidad de carga inalámbrica por medio del protocolo Qi.



Como veis; el Seat Arona que tenemos entre manos, es una versión bastante completa en materia de equipamiento de serie y tenemos elementos como navegador, apertura y arranque sin llave, llantas de 16 pulgadas, climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendientes, control de velocidad de crucero con limitador y adaptativo, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, asistente de aparcamiento semi-autónomo, luces Led delanteras y traseras, Start/Stop, frenada automática con detección de peatones, detección de vehículos en ángulo muerto, asistente en atascos, sensores de luces y lluvia, ordenador de a bordo, diferencial electrónico XDS o detector de fatiga, entre otros elementos en materia de confort y seguridad.



Pero vamos a nuestras sensaciones a la hora de conducirlo. La verdad es que la puesta en escena es de lo más sugerente, ya que cuando abrimos la puerta y nos sentamos, el botón de arranque palpita en un color rojo intenso, como si de un corazón se tratara. Lo pulsamos y la pequeña mecánica tricilindrica 1.0 con 116cv cobra vida. 



Es un motor que no genera mucho ruido, a pesar de lo que podáis opinar de los motores con tres cilindros y no nos da la sensación de que mantenga un ritmo desacompasado. Es una mecánica muy apropiada para un vehículo como el Arona, ya que tiene un funcionamiento muy activo desde muy pocas revoluciones, algo esencial en un ámbito urbano, que facilita la agilidad del conjunto a la hora de moverse entre el atestado tráfico de las grandes ciudades.



Salimos a carretera y esa buena respuesta se mantiene, agotando la gama de revoluciones en un abrir y cerrar de ojos e invitándonos a insertar una marcha más. Tiene un par de 200 Nm y el empuje es muy lineal y dinámico hasta casi las 6.000 rpm, por lo que estamos hablando de un motor con muy buenas recuperaciones y una gran elasticidad de uso.



Estaba asociado a una transmisión manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y un escalonamiento muy bien estudiado, con las tres primeras relaciones muy cortas que favorecen un arranque fulgurante a la salida de los semáforos y las tres siguientes, más largas, favorecen unos consumos más ajustados y un gran desahogo de la mecánica.



Sus prestaciones finales también son considerables, ya que alcanza una velocidad máxima de 200 Km/h y acelera de 0 a 100 Km/h en menos de 10 segundos (concretamente en 9,8 segundos). Pero lo más llamativo del Arona, es que a pesar de ser una mecánica de gasolina, sus consumos son bastante frugales y se aproximan a los homologados por la marca que son unos 4,9 l/100 Km en ciclo mixto.




En materia dinámica, también nos han sorprendido sus reacciones, puesto que son bastante similares a las sensaciones que nos produjo el Seat Ibiza, que va unos 10cm más cerca del suelo. El Arona es un SUV muy dinámico, que nos brinda una conducción precisa, gracias también a una dirección muy incisiva y comunicativa.



El esquema de suspensiones favorece un cierto confort de marcha, pero sin perder de vista el dinamismo que caracteriza a la mayoría de los productos de la marca, por lo que en carreteras reviradas o rotas, obtendremos un paso por curva muy aceptable y la carrocería no "barqueará" en exceso, algo que nos proporcionará una mayor confianza a la hora de conducirlo.




Definitivamente; después de probar el Arona tengo un dilema importante. Nunca he sido defensor de los SUV, ya que en términos generales, sus cualidades dinámicas difieren bastante de lo que nos puede ofrecer un compacto o en este caso, un utilitario. Pero el Arona nos brinda una conducción muy dinámica y relativamente deportiva, que se asemeja a lo que nos ofrecía el Seat Ibiza de última generación que probamos hace unos meses. También es un vehículo que llama mucho más la atención, y lo digo porque durante nuestra prueba, me encontré a más de uno y a más de dos, admirando el coche mientras lo tenía aparcado y muchas miradas furtivas desde otros vehículos cuando estaba parado en los semáforos.




El nuevo SUV pequeño de Seat me ha sorprendido a varios niveles, pero su comportamiento y su mecánica, sinceramente, me han entusiasmado, además de su atractiva imagen, su equipo de serie y su posición de conducción. Entonces; si hoy mismo me dieran a elegir entre un Ibiza y un Arona con las mismas características, el mismo motor y el mismo equipo de serie... ¿Con cual me quedaría?. "Arona" sí que tengo un dilema...