miércoles, 11 de abril de 2018

Prueba: Volvo XC90 T8 Inscription.




La marca sueca anunció a finales del año pasado, que para 2020, toda su gama de vehículos nuevos serían o híbridos, o eléctricos puros. Para eso quedan tan solo dos años, así que parece que ya se han puesto en marcha y comienzan a comercializar versiones con este tipo de propulsores, algo que les hará competir de tú a tú, con el resto de marcas Premium que parece que se les han adelantado.


Pero la filosofía de Volvo es totalmente opuesta a la del común de los mortales y mientras la mayoría de los fabricantes nos ofrecen soluciones híbridas para su gama media y luego van aumentando de segmento poco a poco; ellos han decidido empezar la electrificación y la hibridación a lo grande.

La prueba que os ofreceremos hoy es muy especial, porque probamos las mieles del "elefante" de la familia Volvo, algo que ya hicimos en el momento en el que se comenzó a comercializar en España, pero esta vez, hacemos la prueba de la versión híbrida que además; es la versión más enérgica, más potente y más exclusiva de la gama.

Hablamos del excepcional Volvo XC90 T8, el "summun" de todo lo mejor que la marca sueca nos puede ofrecer. El XC90 es un SUV de 4,95 metros de longitud, con 7 plazas y contempla mecánicas de entre los 190 y los 408cv, que es la que nos ocupará en esta prueba dinámica.


En 2014, y después de que el anterior modelo estuviera más de 10 años con nosotros; el nuevo XC90 hizo su aparición y con su innovador lenguaje de diseño y la incorporación de nuevas tecnologías, abrió el camino a la nueva hornada de modelos de la marca, con su frontal distintivo que constaba de una nueva parrilla delantera y los pilotos característicos denominados como " Martillo de Thor".

Dentro del segmento de los SUV al que pertenece, se engloba en la categoría de los Premium y compite directamente con lo más consagrado del mercado, como el BMW X5, el Mercedes GLE, el Audi Q7 o Range Rover Sport, por poner tan sólo unos pocos ejemplos gráficos.

El diseño, basado en el minimalismo sueco, no deja indiferente a nadie y sin perder ni un ápice el carácter de la marca, nos insinúa un ambiente de modernidad y clase que muy pocos modelo podrían igualar. La presencia visual es imponente lo miremos desde el ángulo desde donde lo miremos y sus magnánimas medidas lo posicionan como uno de los SUV más capaces y versátiles del momento, aunque no es que sea un vehículo muy apropiado para un uso intensivo en el ámbito urbano.


No nos detendremos mucho en el exterior, ya que además de ser un vehículo conocido, la verdad es que no existe ningún aspecto diferenciador de que estamos ante la versión más potente de toda la gama y la sobriedad, es la nota predominante en todas sus vistas. No obstante; si queremos aportarle un poquito más de "pimienta" a esa imagen, podemos optar por el acabado R-Design que le da un punto más de deportividad a una carrocería, que por defecto, no la necesita ni lo pretende.


Es un coche Premium, destinado para clientes Premium, a los que les interese un gran vehículo con una imagen clásica, pero tecnológica y que sea un auténtico devorador de kilómetros, con un enorme espacio interior y una sensación de confort inigualable. Esto es lo que nos ofrece un Volvo XC90.


Pero la versión T8 que tenemos hoy entre manos, además de todo eso; suma potencia y refinamiento a partes iguales, gracias a su mecánica híbrida enchufable, compuesta por un motor de combustión de gasolina correspondiente al T6, que es un cuatro cilindros 2.0 T con 321cv y que actúa sobre las ruedas delanteras, y un motor eléctrico de 80cv que actúa sobre el eje trasero, para de esta forma; obtener tracción total y una potencia conjunta de 408cv.

Con este sistema de dos motores, uno para cada eje; lo que se consigue es una mayor ligereza, ya que en este caso no cuenta con una barra de transmisión, y no obstante, se consigue una tracción total, que actúa de manera inteligente cuando el sistema electrónico del coche detecta pérdidas de tracción en cualquiera de las ruedas, desviando mayor par motor al resto de las ruedas que correspondan, para mantener todo en su lugar.


No hablamos del mejor todo-terreno del mundo, ya que a pesar de la tracción integral, su elevada altura y sus buenas proporciones en cuanto a ángulo de ataque, ventral y de salida; es más bien un coche que nos proporciona un plus encomiable sobre asfalto en cuanto a seguridad se refiere y un gran aliado en condiciones climatológicas adversas o suelo deslizante, pero no es precisamente el modelo más adecuado para realizar incursiones por terrenos muy complicados.


Dentro de sus modos de conducción sí que nos encontramos con un programa específico Off Road que prepara los diferentes sistemas con los que cuenta el XC90 para afrontar ciertos tramos fuera del asfalto, pero generalmente se limitan a caminos en un, relativamente, buen estado.

No obstante; considero que sería un auténtico despropósito castigar al XC90 de esta manera, cuando de lo que estamos hablando es de una especie de berlina de lujo, con aspecto de todo-camino, un mayor espacio interior y un ambiente realmente sibarita y exclusivo.


De hecho; el interior es una de las cosas que más me impresionan cada vez que entro en el habitáculo de un Volvo moderno, ya que la sensación que me transmite nada más abrir la puerta es de una calidad que muy pocos vehículos pueden alcanzar, y hablo siempre de vehículos Premium, de la misma categoría y concepto que el Volvo XC90.

Pero si empezamos ha hablar del interior, empecemos desde atrás hacia adelante. El enorme portón del maletero, con apertura eléctrica, con varias posiciones y sistema manos libres (se abre y cierra pasando un pie debajo del paragolpes), nos descubre un enorme espacio de carga de 671 litros, muy aprovechable y diáfano, ya que en este caso, los dos asientos extra quedan recogidos y nos permiten un suelo totalmente plano.


Para replegar estos asientos podemos hacerlo de manera manual, e individual, de una forma muy sencilla o bien, eléctricamente por medio de unos pulsadores, sistema opcional. Son dos asientos muy cómodos, un poco más estrechos y aptos para personas que no alcancen el 1,70 de altura (generalmente niños). El acceso a ellos no es precisamente muy cómodo ni amplio, aunque en compensación, cuenta con toberas de refrigeración y sendos posavasos en los laterales.

Las plazas traseras de la segunda fila de asientos serán, probablemente, de las más amplias y confortables que recordamos, ya que cuentan con un enorme espacio para las piernas y buenas cotas tanto por anchura como por altura respecto a nuestras cabezas. La plaza central en cambio es un poco más angosta, debido a que la consola situada entre los dos asientos delanteros sobresale bastante y es más tedioso colocar las piernas de una manera más natural. En esa consola nos encontramos un panel digital que nos permitirá regular la climatización, de manera independiente, para cada una de las plazas laterales traseras. En esa zona, los pasajeros viajarán como auténticos VIP.

Nos incorporamos a la posición de mando. Está alto; muy alto. De hecho; la distancia libre respecto al suelo es una de las mejores del segmento con 23cm, por lo que nuestra posición al sentarnos es de privilegio respecto al resto de los usuarios de la vía. Nos acomodamos en unos asientos muy confortables, con regulación eléctrica, calefactados y ventilados, que nos posicionan en una situación bastante vertical y natural, por lo que no nos cansaremos en los viajes más largos, además de contar con una buena sujeción lateral.


El cuadro de mandos también nos resulta conocido respecto a los últimos Volvo que hemos testado. Todo se simplifica y los botones físicos se reducen al mínimo, trasladándonos a ese ambiente minimalista del que os habíamos hablado antes. La mayoría de los gadgets se concentran en la enorme pantalla táctil central, situada de forma vertical y de 9 pulgadas, que funciona como una Tablet.


Uno de los pequeños problemas es que el vehículo en sí está tan equipado y tiene tantas posibilidades; que antes de emprender la marcha debemos estudiar donde están los diferentes menús para no tener que apartar la vista de la carretera. De hecho; yo soy partidario de que por lo menos, el sistema de climatización y los mandos para calentar o refrigerar los asientos sean físicos y no sea necesario buscarlos entre las múltiples opciones del sistema. Pero eso ya...

El volante multifunción nos soluciona la papeleta en algunos aspectos, ya que desde ahí y sin soltar las manos, podemos acceder a los sistemas más utilizados, como el ordenador de a bordo, el control de velocidad de crucero, el Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz o el equipo de audio, entre otras cosas.

La capilla de relojes es digital y nos ofrece una información muy clara y concisa, con los indicadores de carga de la batería, combustible, la marcha que llevamos engranada, los consumos, tanto en eléctrico como en térmico y la autonomía total, a la derecha y los indicadores de la velocidad, kilometraje y algunos parámetros relacionados a la izquierda. Todo muy bien ordenado y localizable al primer golpe de vista. Entre los dos indicadores, encontraremos una pantalla correspondiente al ordenador de a bordo desde la que podremos visionar los parámetros deseados a tiempo real.



Entre los asientos..., espera; ¿qué es esto?. Parece una pequeña joya... Pues no. En realidad es el selector del cambio automático de 8 relaciones, que en vez de ser la típica palanca de accionamiento, se ha sustituido por un pequeño joystick fabricado en cristal de la más alta calidad, procedente del especialista sueco Orrefore. Una nota más de clase y distinción que se suma al cuero, madera y cromados del impresionante habitáculo. Como no podía ser menos, los paneles nos ofrecen un acabado y ajustes de primer orden y se utilizan en su mayoría plásticos blandos, muy agradables al tacto y excepcionales en términos visuales.

Pero volvamos entre los dos asientos. Nos encontramos con algunos mandos más, entre los que se encuentran el freno de mano eléctrico, el botón para desactivar el sistema Start/Stop, el original contacto y el selector Drive Select. Este mando giratorio nos permitirá seleccionar en qué modo de conducción deseamos circular en ese momento.

Tenemos varios programas a elegir: AWD, que nos permite circular siempre con la tracción total conectada; Pure, para circular tan sólo con el motor eléctrico y tracción trasera, siempre que las baterías tengan carga y hasta que se agotan en su totalidad. En esta posición obtenemos alrededor de unos 45 Km de autonomía en modo totalmente eléctrico. También contamos con el modo Hybrid, en el que el propio sistema elige la propulsión más adecuada en cada momento, bien sea eléctrica, térmica o combinada. El modo Power es el específico para el momento en el que queramos exprimir los 408cv a fondo y obtener una respuesta más dinámica y por último; el modo Off Road, nos permite afrontar caminos y trialeras de una manera más segura.

Pero ahí no acaban ni las ayudas a la conducción ni el equipo de confort, ya que esta unidad constataba el poderío tecnológico y el saber hacer de la marca sueca y entre otros elementos, teníamos a nuestra disposición navegador, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de descensos, Drive Select, techo solar panorámico y practicable eléctricamente, asientos eléctricos con tres memorias, calefactados y refrigerados, volante calefactado, lector de señales de tráfico, HUD (Head Up Display), equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 9 pulgadas, climatizador de cuatro zonas, apertura y arranque sin llave, apertura del maletero eléctrica, Sistema de asistencia y emergencia Volvo On Call, asistente de mantenimiento de carril, aviso de cambio de carril involuntario, sensores de aparcamiento con cámara cenital y aviso de tráfico cruzado, control de velocidad de crucero adaptativo con frenada autónoma de emergencia y asistente de circulación en retenciones, aparcamiento asistido, frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, luces LED y automáticas o llantas de 20 pulgadas entre otros tantos elementos de confort y seguridad para el que necesitaríamos unos cuantos artículos más...


En cuanto a la dinámica de conducción, qué puedo decir. Es un vehículo con el que se pueden hacer cientos de kilómetros sin fatiga, ya que será, probablemente, uno de los coches más cómodos y silenciosos que hemos probado en los últimos tiempos.


Al arrancar, lo hacemos siempre de manera eléctrica, por lo que el silencio es la nota predominante a la hora de salir del garaje. En ámbito urbano, también prevalece el modo eléctrico, haciendo que vayamos en una especie de burbuja al vacío, puesto que el aislamiento del exterior es realmente excelente y todo ello sin emitir ningún tipo de emisiones.

El modo Hybrid es el más recomendable para todo uso, ya que es el propio sistema el que elige en qué modalidad circulamos para ser más eficientes, aunque si sabemos que vamos a circular exclusivamente por ciudad, podemos activar el modo Pure y tan sólo consumir la energía eléctrica.

Pero como dijo Paco Martínez Soria, "la ciudad no es para mí" y para el XC90 tampoco, así que vamos a estirar un poco las piernas. Ese fin de semana había nevado bastante por los alrededores, así que nos fuimos a ver un poco de blanco y circular por carreteras secundarias para ver que tal se comportaba el gigante sueco. Al fin y al cabo; es su medio original, la nieve y el hielo.


Increíble. Todo dentro del habitáculo del XC90 T8 es confort y silencio. En carreteras nacionales la circulación es realmente deliciosa y tranquila, gracias a los innumerables sistemas con los que cuenta este modelo para circular con la mayor seguridad posible sin la necesidad de prestar más atención que al volante y el tráfico. Activamos el control de velocidad de crucero adaptativo y nos olvidamos del todo. El coche nos mantiene a la distancia pertinente del vehículo que nos precede y adecúa su comportamiento al tráfico de una manera casi mágica.

Las suspensiones, que en nuestra unidad de pruebas eran neumáticas, absorben y se adelantan perfectamente, a cualquier irregularidad del asfalto, no dejando que ninguna sacudida innecesaria, rompa con el confort del interior y adaptándose al medio de una manera magistral.


En carreteras secundarias más de lo mismo; todo en este modelo está pensado para que el ambiente relajado del interior no se vea afectado y muy roto tiene que estar el asfalto para que en realidad sepamos hasta que punto ese bache era más o menos profundo. La dirección es bastante directa, aunque poco comunicativa, ya que como hemos dicho, es un coche muy bien aislado del exterior.


Afrontamos un tramo con curvas e intentamos descolocar al gran Volvo. Sorprende el aplomo con el que se desenvuelve también en estas situaciones a pesar de su altura libre al suelo y la masa que se desplaza. Las suspensiones contienen muy bien al conjunto y la inclinación de la carrocería no es muy acusada, por lo que nos empezamos a emocionar y comenzamos a pasar las curvas a velocidades bastante superiores a lo recomendado sin problema.


Pero en una de esas curvas nos sorprendió una placa de hielo que se había conservado en una zona sombría. Sin problema. Yo como conductor noté como la tracción total hizo de ángel de la guarda y colocó al XC90 en milésimas de segundo, sin que lo percibieran los ocupantes (en ese caso el copiloto), que seguía mirando por la ventana cuanta nieve había caído el día anterior tranquilamente.


También nos aventuramos en otro tramo sombrío (esta vez queriendo y siendo conscientes) y comprobamos que el Volvo avanza con total diligencia sobre el asfalto completamente helado, siempre y cuando, claro está; seamos extremadamente precavidos con el pedal del acelerador.


Volviendo hacia la ciudad; estaba plenamente satisfecho del comportamiento general de un vehículo tan grande como el XC90 que "a priori", nos podría parecer ciertamente torpe en circunstancias complejas. Pero nada más lejos de la realidad. Es un excelente rutero que nos proporciona una gran sensación de seguridad en todo momento y cuyo comportamiento favorece el confort interior sobre todas las cosas, obteniendo también una nota muy alta en materia de tecnología, espacio disponible y versatilidad de uso, además de contar con una mecánica híbrida, compuesta por dos motores, que nos procuran un silencio de marcha encomiable y una potencia superior.


Por cierto; hablando de potencia... No hemos probado el modo Power. La verdad es que fuimos tan sumamente cómodos y relajados, siguiendo la tónica del trafico y a velocidades sumamente correctas, que en ningún momento nos dio por probar y exprimir los increíbles 408cv con los que cuenta esta versión exclusiva del XC90.

Vamos a ello. Lo activamos y notamos que el motor de combustión se pone en guardia subiendo un poco más el rango de revoluciones. Agarramos fuerte el volante y hundimos el pedal del acelerador hasta tocar con la moqueta. La caja de cambios se lo piensa unas decimas de segundo, baja unas pocas marchas y... Un disparo. De hecho; es capaz de alcanzar los 100 Km/h en 5,6 segundos desde parado y no parar hasta llegar a los 230 Km/h.

Mi cerebro no es capaz de describir con palabras como es posible que un armatoste de casi cinco metros y más de dos toneladas de peso, sea capaz de acelerar de semejante manera. Ambos motores se confabulan para liberar todo el potencial de golpe y la impresión desde dentro del habitáculo es de total y absoluta perplejidad. Efectivamente; podemos atesorar que los 408cv existen...




Sin lugar a dudas; el Volvo XC90 T8 es la versión más sibarita de toda la gama. A su espectacular e imponente imagen, debemos añadir un completísimo equipamiento de serie en materia de confort y seguridad y una calidad sublime en cuanto a materiales, acabados y ajustes. También es digno de mención el increíble espacio del que disponemos, tanto para los pasajeros como para el equipaje y el confort interior que se vive en todo momento.



Por su parte; la calidad de rodadura es realmente espectacular y el silencio en orden de marcha es la tónica predominante, además de tener un comportamiento muy sorprendente y aplomado, a pesar de su envergadura. Obviamente, en este apartado tienen que ver mucho el grupo motriz compuesto por los dos motores, uno térmico y con un funcionamiento muy agradable y uno eléctrico, totalmente silencioso y libre de emisiones que por sí solo, puede impulsar al XC90 durante unos 45 Km y su tracción total, favorece un comportamiento en carretera más seguro, aunque no es que sea precisamente uno de los mejores cuando salimos fuera del asfalto.




Volvo ha realizado un producto de bandera sobre la base de su SUV más exclusivo. El XC90 T8 es un vehículo idóneo para realizar largos trayectos por carretera con un confort sin igual y su tecnología híbrida enchufable nos permite circular en nuestro día a día sin gastar una gota de combustible, además de proporcionar un extra de 80cv a la excelente mecánica T6 que ya de por sí, genera unos considerables 321cv y, por supuesto, una tracción total que nos aporta un plus en términos de seguridad. Es el XC90 más deseable. 





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miércoles, 11 de abril de 2018

Prueba: Volvo XC90 T8 Inscription.




La marca sueca anunció a finales del año pasado, que para 2020, toda su gama de vehículos nuevos serían o híbridos, o eléctricos puros. Para eso quedan tan solo dos años, así que parece que ya se han puesto en marcha y comienzan a comercializar versiones con este tipo de propulsores, algo que les hará competir de tú a tú, con el resto de marcas Premium que parece que se les han adelantado.


Pero la filosofía de Volvo es totalmente opuesta a la del común de los mortales y mientras la mayoría de los fabricantes nos ofrecen soluciones híbridas para su gama media y luego van aumentando de segmento poco a poco; ellos han decidido empezar la electrificación y la hibridación a lo grande.

La prueba que os ofreceremos hoy es muy especial, porque probamos las mieles del "elefante" de la familia Volvo, algo que ya hicimos en el momento en el que se comenzó a comercializar en España, pero esta vez, hacemos la prueba de la versión híbrida que además; es la versión más enérgica, más potente y más exclusiva de la gama.

Hablamos del excepcional Volvo XC90 T8, el "summun" de todo lo mejor que la marca sueca nos puede ofrecer. El XC90 es un SUV de 4,95 metros de longitud, con 7 plazas y contempla mecánicas de entre los 190 y los 408cv, que es la que nos ocupará en esta prueba dinámica.


En 2014, y después de que el anterior modelo estuviera más de 10 años con nosotros; el nuevo XC90 hizo su aparición y con su innovador lenguaje de diseño y la incorporación de nuevas tecnologías, abrió el camino a la nueva hornada de modelos de la marca, con su frontal distintivo que constaba de una nueva parrilla delantera y los pilotos característicos denominados como " Martillo de Thor".

Dentro del segmento de los SUV al que pertenece, se engloba en la categoría de los Premium y compite directamente con lo más consagrado del mercado, como el BMW X5, el Mercedes GLE, el Audi Q7 o Range Rover Sport, por poner tan sólo unos pocos ejemplos gráficos.

El diseño, basado en el minimalismo sueco, no deja indiferente a nadie y sin perder ni un ápice el carácter de la marca, nos insinúa un ambiente de modernidad y clase que muy pocos modelo podrían igualar. La presencia visual es imponente lo miremos desde el ángulo desde donde lo miremos y sus magnánimas medidas lo posicionan como uno de los SUV más capaces y versátiles del momento, aunque no es que sea un vehículo muy apropiado para un uso intensivo en el ámbito urbano.


No nos detendremos mucho en el exterior, ya que además de ser un vehículo conocido, la verdad es que no existe ningún aspecto diferenciador de que estamos ante la versión más potente de toda la gama y la sobriedad, es la nota predominante en todas sus vistas. No obstante; si queremos aportarle un poquito más de "pimienta" a esa imagen, podemos optar por el acabado R-Design que le da un punto más de deportividad a una carrocería, que por defecto, no la necesita ni lo pretende.


Es un coche Premium, destinado para clientes Premium, a los que les interese un gran vehículo con una imagen clásica, pero tecnológica y que sea un auténtico devorador de kilómetros, con un enorme espacio interior y una sensación de confort inigualable. Esto es lo que nos ofrece un Volvo XC90.


Pero la versión T8 que tenemos hoy entre manos, además de todo eso; suma potencia y refinamiento a partes iguales, gracias a su mecánica híbrida enchufable, compuesta por un motor de combustión de gasolina correspondiente al T6, que es un cuatro cilindros 2.0 T con 321cv y que actúa sobre las ruedas delanteras, y un motor eléctrico de 80cv que actúa sobre el eje trasero, para de esta forma; obtener tracción total y una potencia conjunta de 408cv.

Con este sistema de dos motores, uno para cada eje; lo que se consigue es una mayor ligereza, ya que en este caso no cuenta con una barra de transmisión, y no obstante, se consigue una tracción total, que actúa de manera inteligente cuando el sistema electrónico del coche detecta pérdidas de tracción en cualquiera de las ruedas, desviando mayor par motor al resto de las ruedas que correspondan, para mantener todo en su lugar.


No hablamos del mejor todo-terreno del mundo, ya que a pesar de la tracción integral, su elevada altura y sus buenas proporciones en cuanto a ángulo de ataque, ventral y de salida; es más bien un coche que nos proporciona un plus encomiable sobre asfalto en cuanto a seguridad se refiere y un gran aliado en condiciones climatológicas adversas o suelo deslizante, pero no es precisamente el modelo más adecuado para realizar incursiones por terrenos muy complicados.


Dentro de sus modos de conducción sí que nos encontramos con un programa específico Off Road que prepara los diferentes sistemas con los que cuenta el XC90 para afrontar ciertos tramos fuera del asfalto, pero generalmente se limitan a caminos en un, relativamente, buen estado.

No obstante; considero que sería un auténtico despropósito castigar al XC90 de esta manera, cuando de lo que estamos hablando es de una especie de berlina de lujo, con aspecto de todo-camino, un mayor espacio interior y un ambiente realmente sibarita y exclusivo.


De hecho; el interior es una de las cosas que más me impresionan cada vez que entro en el habitáculo de un Volvo moderno, ya que la sensación que me transmite nada más abrir la puerta es de una calidad que muy pocos vehículos pueden alcanzar, y hablo siempre de vehículos Premium, de la misma categoría y concepto que el Volvo XC90.

Pero si empezamos ha hablar del interior, empecemos desde atrás hacia adelante. El enorme portón del maletero, con apertura eléctrica, con varias posiciones y sistema manos libres (se abre y cierra pasando un pie debajo del paragolpes), nos descubre un enorme espacio de carga de 671 litros, muy aprovechable y diáfano, ya que en este caso, los dos asientos extra quedan recogidos y nos permiten un suelo totalmente plano.


Para replegar estos asientos podemos hacerlo de manera manual, e individual, de una forma muy sencilla o bien, eléctricamente por medio de unos pulsadores, sistema opcional. Son dos asientos muy cómodos, un poco más estrechos y aptos para personas que no alcancen el 1,70 de altura (generalmente niños). El acceso a ellos no es precisamente muy cómodo ni amplio, aunque en compensación, cuenta con toberas de refrigeración y sendos posavasos en los laterales.

Las plazas traseras de la segunda fila de asientos serán, probablemente, de las más amplias y confortables que recordamos, ya que cuentan con un enorme espacio para las piernas y buenas cotas tanto por anchura como por altura respecto a nuestras cabezas. La plaza central en cambio es un poco más angosta, debido a que la consola situada entre los dos asientos delanteros sobresale bastante y es más tedioso colocar las piernas de una manera más natural. En esa consola nos encontramos un panel digital que nos permitirá regular la climatización, de manera independiente, para cada una de las plazas laterales traseras. En esa zona, los pasajeros viajarán como auténticos VIP.

Nos incorporamos a la posición de mando. Está alto; muy alto. De hecho; la distancia libre respecto al suelo es una de las mejores del segmento con 23cm, por lo que nuestra posición al sentarnos es de privilegio respecto al resto de los usuarios de la vía. Nos acomodamos en unos asientos muy confortables, con regulación eléctrica, calefactados y ventilados, que nos posicionan en una situación bastante vertical y natural, por lo que no nos cansaremos en los viajes más largos, además de contar con una buena sujeción lateral.


El cuadro de mandos también nos resulta conocido respecto a los últimos Volvo que hemos testado. Todo se simplifica y los botones físicos se reducen al mínimo, trasladándonos a ese ambiente minimalista del que os habíamos hablado antes. La mayoría de los gadgets se concentran en la enorme pantalla táctil central, situada de forma vertical y de 9 pulgadas, que funciona como una Tablet.


Uno de los pequeños problemas es que el vehículo en sí está tan equipado y tiene tantas posibilidades; que antes de emprender la marcha debemos estudiar donde están los diferentes menús para no tener que apartar la vista de la carretera. De hecho; yo soy partidario de que por lo menos, el sistema de climatización y los mandos para calentar o refrigerar los asientos sean físicos y no sea necesario buscarlos entre las múltiples opciones del sistema. Pero eso ya...

El volante multifunción nos soluciona la papeleta en algunos aspectos, ya que desde ahí y sin soltar las manos, podemos acceder a los sistemas más utilizados, como el ordenador de a bordo, el control de velocidad de crucero, el Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz o el equipo de audio, entre otras cosas.

La capilla de relojes es digital y nos ofrece una información muy clara y concisa, con los indicadores de carga de la batería, combustible, la marcha que llevamos engranada, los consumos, tanto en eléctrico como en térmico y la autonomía total, a la derecha y los indicadores de la velocidad, kilometraje y algunos parámetros relacionados a la izquierda. Todo muy bien ordenado y localizable al primer golpe de vista. Entre los dos indicadores, encontraremos una pantalla correspondiente al ordenador de a bordo desde la que podremos visionar los parámetros deseados a tiempo real.



Entre los asientos..., espera; ¿qué es esto?. Parece una pequeña joya... Pues no. En realidad es el selector del cambio automático de 8 relaciones, que en vez de ser la típica palanca de accionamiento, se ha sustituido por un pequeño joystick fabricado en cristal de la más alta calidad, procedente del especialista sueco Orrefore. Una nota más de clase y distinción que se suma al cuero, madera y cromados del impresionante habitáculo. Como no podía ser menos, los paneles nos ofrecen un acabado y ajustes de primer orden y se utilizan en su mayoría plásticos blandos, muy agradables al tacto y excepcionales en términos visuales.

Pero volvamos entre los dos asientos. Nos encontramos con algunos mandos más, entre los que se encuentran el freno de mano eléctrico, el botón para desactivar el sistema Start/Stop, el original contacto y el selector Drive Select. Este mando giratorio nos permitirá seleccionar en qué modo de conducción deseamos circular en ese momento.

Tenemos varios programas a elegir: AWD, que nos permite circular siempre con la tracción total conectada; Pure, para circular tan sólo con el motor eléctrico y tracción trasera, siempre que las baterías tengan carga y hasta que se agotan en su totalidad. En esta posición obtenemos alrededor de unos 45 Km de autonomía en modo totalmente eléctrico. También contamos con el modo Hybrid, en el que el propio sistema elige la propulsión más adecuada en cada momento, bien sea eléctrica, térmica o combinada. El modo Power es el específico para el momento en el que queramos exprimir los 408cv a fondo y obtener una respuesta más dinámica y por último; el modo Off Road, nos permite afrontar caminos y trialeras de una manera más segura.

Pero ahí no acaban ni las ayudas a la conducción ni el equipo de confort, ya que esta unidad constataba el poderío tecnológico y el saber hacer de la marca sueca y entre otros elementos, teníamos a nuestra disposición navegador, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de descensos, Drive Select, techo solar panorámico y practicable eléctricamente, asientos eléctricos con tres memorias, calefactados y refrigerados, volante calefactado, lector de señales de tráfico, HUD (Head Up Display), equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 9 pulgadas, climatizador de cuatro zonas, apertura y arranque sin llave, apertura del maletero eléctrica, Sistema de asistencia y emergencia Volvo On Call, asistente de mantenimiento de carril, aviso de cambio de carril involuntario, sensores de aparcamiento con cámara cenital y aviso de tráfico cruzado, control de velocidad de crucero adaptativo con frenada autónoma de emergencia y asistente de circulación en retenciones, aparcamiento asistido, frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, luces LED y automáticas o llantas de 20 pulgadas entre otros tantos elementos de confort y seguridad para el que necesitaríamos unos cuantos artículos más...


En cuanto a la dinámica de conducción, qué puedo decir. Es un vehículo con el que se pueden hacer cientos de kilómetros sin fatiga, ya que será, probablemente, uno de los coches más cómodos y silenciosos que hemos probado en los últimos tiempos.


Al arrancar, lo hacemos siempre de manera eléctrica, por lo que el silencio es la nota predominante a la hora de salir del garaje. En ámbito urbano, también prevalece el modo eléctrico, haciendo que vayamos en una especie de burbuja al vacío, puesto que el aislamiento del exterior es realmente excelente y todo ello sin emitir ningún tipo de emisiones.

El modo Hybrid es el más recomendable para todo uso, ya que es el propio sistema el que elige en qué modalidad circulamos para ser más eficientes, aunque si sabemos que vamos a circular exclusivamente por ciudad, podemos activar el modo Pure y tan sólo consumir la energía eléctrica.

Pero como dijo Paco Martínez Soria, "la ciudad no es para mí" y para el XC90 tampoco, así que vamos a estirar un poco las piernas. Ese fin de semana había nevado bastante por los alrededores, así que nos fuimos a ver un poco de blanco y circular por carreteras secundarias para ver que tal se comportaba el gigante sueco. Al fin y al cabo; es su medio original, la nieve y el hielo.


Increíble. Todo dentro del habitáculo del XC90 T8 es confort y silencio. En carreteras nacionales la circulación es realmente deliciosa y tranquila, gracias a los innumerables sistemas con los que cuenta este modelo para circular con la mayor seguridad posible sin la necesidad de prestar más atención que al volante y el tráfico. Activamos el control de velocidad de crucero adaptativo y nos olvidamos del todo. El coche nos mantiene a la distancia pertinente del vehículo que nos precede y adecúa su comportamiento al tráfico de una manera casi mágica.

Las suspensiones, que en nuestra unidad de pruebas eran neumáticas, absorben y se adelantan perfectamente, a cualquier irregularidad del asfalto, no dejando que ninguna sacudida innecesaria, rompa con el confort del interior y adaptándose al medio de una manera magistral.


En carreteras secundarias más de lo mismo; todo en este modelo está pensado para que el ambiente relajado del interior no se vea afectado y muy roto tiene que estar el asfalto para que en realidad sepamos hasta que punto ese bache era más o menos profundo. La dirección es bastante directa, aunque poco comunicativa, ya que como hemos dicho, es un coche muy bien aislado del exterior.


Afrontamos un tramo con curvas e intentamos descolocar al gran Volvo. Sorprende el aplomo con el que se desenvuelve también en estas situaciones a pesar de su altura libre al suelo y la masa que se desplaza. Las suspensiones contienen muy bien al conjunto y la inclinación de la carrocería no es muy acusada, por lo que nos empezamos a emocionar y comenzamos a pasar las curvas a velocidades bastante superiores a lo recomendado sin problema.


Pero en una de esas curvas nos sorprendió una placa de hielo que se había conservado en una zona sombría. Sin problema. Yo como conductor noté como la tracción total hizo de ángel de la guarda y colocó al XC90 en milésimas de segundo, sin que lo percibieran los ocupantes (en ese caso el copiloto), que seguía mirando por la ventana cuanta nieve había caído el día anterior tranquilamente.


También nos aventuramos en otro tramo sombrío (esta vez queriendo y siendo conscientes) y comprobamos que el Volvo avanza con total diligencia sobre el asfalto completamente helado, siempre y cuando, claro está; seamos extremadamente precavidos con el pedal del acelerador.


Volviendo hacia la ciudad; estaba plenamente satisfecho del comportamiento general de un vehículo tan grande como el XC90 que "a priori", nos podría parecer ciertamente torpe en circunstancias complejas. Pero nada más lejos de la realidad. Es un excelente rutero que nos proporciona una gran sensación de seguridad en todo momento y cuyo comportamiento favorece el confort interior sobre todas las cosas, obteniendo también una nota muy alta en materia de tecnología, espacio disponible y versatilidad de uso, además de contar con una mecánica híbrida, compuesta por dos motores, que nos procuran un silencio de marcha encomiable y una potencia superior.


Por cierto; hablando de potencia... No hemos probado el modo Power. La verdad es que fuimos tan sumamente cómodos y relajados, siguiendo la tónica del trafico y a velocidades sumamente correctas, que en ningún momento nos dio por probar y exprimir los increíbles 408cv con los que cuenta esta versión exclusiva del XC90.

Vamos a ello. Lo activamos y notamos que el motor de combustión se pone en guardia subiendo un poco más el rango de revoluciones. Agarramos fuerte el volante y hundimos el pedal del acelerador hasta tocar con la moqueta. La caja de cambios se lo piensa unas decimas de segundo, baja unas pocas marchas y... Un disparo. De hecho; es capaz de alcanzar los 100 Km/h en 5,6 segundos desde parado y no parar hasta llegar a los 230 Km/h.

Mi cerebro no es capaz de describir con palabras como es posible que un armatoste de casi cinco metros y más de dos toneladas de peso, sea capaz de acelerar de semejante manera. Ambos motores se confabulan para liberar todo el potencial de golpe y la impresión desde dentro del habitáculo es de total y absoluta perplejidad. Efectivamente; podemos atesorar que los 408cv existen...




Sin lugar a dudas; el Volvo XC90 T8 es la versión más sibarita de toda la gama. A su espectacular e imponente imagen, debemos añadir un completísimo equipamiento de serie en materia de confort y seguridad y una calidad sublime en cuanto a materiales, acabados y ajustes. También es digno de mención el increíble espacio del que disponemos, tanto para los pasajeros como para el equipaje y el confort interior que se vive en todo momento.



Por su parte; la calidad de rodadura es realmente espectacular y el silencio en orden de marcha es la tónica predominante, además de tener un comportamiento muy sorprendente y aplomado, a pesar de su envergadura. Obviamente, en este apartado tienen que ver mucho el grupo motriz compuesto por los dos motores, uno térmico y con un funcionamiento muy agradable y uno eléctrico, totalmente silencioso y libre de emisiones que por sí solo, puede impulsar al XC90 durante unos 45 Km y su tracción total, favorece un comportamiento en carretera más seguro, aunque no es que sea precisamente uno de los mejores cuando salimos fuera del asfalto.




Volvo ha realizado un producto de bandera sobre la base de su SUV más exclusivo. El XC90 T8 es un vehículo idóneo para realizar largos trayectos por carretera con un confort sin igual y su tecnología híbrida enchufable nos permite circular en nuestro día a día sin gastar una gota de combustible, además de proporcionar un extra de 80cv a la excelente mecánica T6 que ya de por sí, genera unos considerables 321cv y, por supuesto, una tracción total que nos aporta un plus en términos de seguridad. Es el XC90 más deseable. 





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