viernes, 20 de abril de 2018

Toma de contacto: DS4 Crossback y DS5 Style.


Esta semana os proponemos una nueva toma de contacto, porque en esta ocasión fue breve, pero sin lugar a dudas, intensa. Hoy probamos dos componentes fundamentales de la gama DS, como la berlina Premium DS5 y la versión más campera del compacto DS4, denominada Crossback.



Los DS comenzaron siendo las versiones más dotadas y lujosas de los modelos de la gama Citroën. Fueron evolucionando y plasmando su identidad sobre los bocetos de diseño, en los que se incluían nuevos modelos totalmente diferenciados de la marca de los "chevrones", por lo que poco a poco se fueron convirtiendo en una marca propia, con personalidad propia y modelos propios; generando de esta manera, una nueva firma automovilística que pertenece al Grupo PSA y que comparte plataformas de modelos conocidos, pero que destaca, sobre todo, por la originalidad de sus diseños y su tecnología más avanzada.


El día comenzó bastante "perro", ya que estaba nevando bastante y además, con una tendencia clara a la ventisca. Pero no había tiempo; ya que por cuestiones logísticas debíamos intentar hacer el test y las fotos de los dos vehículos en un tiempo limitado, así que arrancamos y nos fuimos directos hacia algún lugar en el que no nos molestaran. La mañana mientras, se seguía poniendo interesante en materia climatológica...


Yo conducía el DS5, del que luego os daré más detalles y en esta ocasión; mi compañera me seguía con el DS4 Crossback. Este modelo aún deriva directamente del conocido C4 de Citroën (que tiene los días contados ya que a finales de año será sustituido), aunque porta unos trazos diferenciadores y coupeizados que lo hacen más atractivo en términos visuales, además de contar con detalles acabados en cromo por diferentes partes de la carrocería y en nuestro caso, también de una mayor distancia respecto al suelo y barras en el techo.


En el frontal, a pesar de tener una personalidad propia, gracias a una nueva parrilla, un nuevo paragolpes y unos nuevos faros rediseñados, con tecnología LED e intermitentes dinámicos; tiene muchas similitudes al conocido compacto de la marca francesa del que deriva. A partir de esta vista; los cambios son más sustanciales.


En el lateral observamos una carrocería más compactada, con formas más suaves y redondeadas, una mayor altura libre respecto al suelo, llantas más grandes y una caída del techo hacia la zaga más pronunciada, complementada con un alerón bastante prominente, que en nuestro caso, era de diferente color al de la carrocería. Llaman la atención los cuartos traseros, ya que esconden las puertas posteriores, aunque por diseño parezcan inexistentes y distinguimos con claridad que estamos ante la versión Crossback por las protecciones de plástico en los pasos de rueda.


Ese diseño tan atractivo y de clara tendencia coupé, puede que nos transmita una imagen más deportiva y poderosa, aunque no siempre tiene que ser práctico. En este caso las puertas son bastante pequeñas y también, por ese motivo; las ventanillas traseras no se pueden abrir.

La intención clara de la marca es la de crear un compacto coupé con las características y la imagen de un tres puertas, añadiendo la practicidad de contar con cuatro puertas, aunque las de acceso a las plazas traseras sean más pequeñas. Y es que una de las notas más características de la marca es precisamente ese; el diseño, tanto de interiores como de exteriores. Es una apuesta arriesgada, puesto que puede ser más o menos práctico o gustar más o menos; pero lo que está claro es que la indiferencia y la convencionalidad no entra dentro de los planes de DS para sus modelos.


Al contar con la plataforma del C4, mantenemos un buen espacio de carga, con 370 litros para el maletero, que lo sitúan en un término medio respecto a sus rivales. Pero las plazas traseras acusan esas pequeñas taras condicionadas por ese diseño coupé, ya que, independientemente del angosto acceso, no destacan ni por altura, debido a la caída pronunciada del techo, ni por espacio para las rodillas si los pasajeros son altos. No obstante; son unas plazas confortables en términos generales, con un buen mullido y en nuestro caso, perfectamente tapizadas en un cuero marrón, que aumentaba de manera sustancial el ambiente Premium que nos quieren transmitir desde la firma.



En el puesto de conducción, los asientos nos recogen a la perfección y nos encontramos en la posición idónea enseguida, gracias a que nuestra versión contaba con todos los ajustes eléctricos para el conductor, con dos memorias, además de contar con la posibilidad de calefactarlos o ventilarlos en tres intensidades diferentes.


El cuadro de instrumentos está muy bien estructurado, con todos los mandos a mano y un volante multifunción de gran tacto, que cuenta con los pulsadores de los sistemas que más utilizaremos sin la necesidad de soltar las manos del volante. Los ajustes en términos generales son buenos y la calidad de materiales es la correcta, aunque en este caso; no nos transmite en exceso ese ambiente Premium que se le supone a DS, teniendo un ademán un poco más generalista del deseado. Opcionalmente existe un recubrimiento en piel para el salpicadero, que junto con el excelente tapizado marrón de los asientos, mejoraría mucho el aspecto visual de un habitáculo, que por otra parte, cuenta con unos acabados muy completos en términos generales.



Si hablamos de equipamiento, nuestra unidad de pruebas con el acabado Style era de las más excelsas, además de montar elementos opcionales que completaban una dotación muy interesante, como los asientos delanteros de cuero Bracelet con ajustes eléctricos, calefactados y ventilados, asistente de cambio involuntario de carril, climatizador bi-zona, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendiente, equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas y compatible con Apple Car Play y Android Auto, con Mirror Screen, Start/Stop, llantas de 17 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera o acceso y arranque sin llave, por poner unos pocos ejemplos.


La mecánica por su parte, era un motor de gasolina 1.6 THP con 130cv asociado a un cambio de marchas manual de 6 relaciones y que traslada la fuerza al eje delantero, ya que a pesar de contar con capacidades camperas y ayudas electrónicas orientadas a distintos tipos de conducción; el DS4 Crossback es tracción delantera. Esta configuración nos permite acelerar de 0-100 Km/h en 9,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 200 Km/h, atesorando un consumo homologado en ciclo mixto de 4,9 l/100 Km.


No entraré en detalles en cuanto a dinámica de conducción, ya que apenas pude probarlo en unas condiciones óptimas, ni por clima, ni por tiempo disponible, aunque he de destacar que subiendo un pequeño puerto con curvas, por las que supuestamente tan solo había pasado alguna vez el Cid y el panadero esa misma mañana, con varios tramos congelados y con una buena capa de nieve y un firme irregular; mi compañera me iba pidiendo paso.


Y es que además de que el DS4 Crossback contaba con neumáticos de invierno, también estaba favorecido por una mayor altura y un dinamismo superior, gracias a unas suspensiones de tarado firme, pero que no penalizan para nada el confort interior, absorbiendo muy bien las peculiaridades de terrenos rotos, o como en este caso; un asfalto deteriorado, junto con tramos nevados y congelados.

Por otra parte, contaba con varios modos de conducción (el DS5 también): Normal, Sport o Snow. Mi compañera también había activado este último, que lo que hace es limitar la enérgica respuesta del motor y de esa manera, limitar la pérdida de adherencia en unas condiciones como en las que nos habíamos metido.


La verdad es que sin haberlo probado como debiera; el DS4 Crossback me parece una alternativa muy válida para poder afrontar caminos sin mucha complicación y muy capaz en cualquier tipo de condición, además de mantener un excelente confort de rodadura, con un silencio muy logrado y unas suspensiones que se "meriendan" muy bien las imperfecciones del terreno, pero que no penalizan su aplomo en una carretera con curvas.


En este caso, también debemos valorar un carácter propio, con un diseño diferenciador, que lo mantienen en un limbo concreto entre el mundo SUV y el de los compactos, con un gran equipamiento y unos acabados notables en términos generales, aunque no alcancen ese halo Premium que nos quieren transmitir y que en realidad; es una de sus notas diferenciadoras como marca.


Nos metemos ya con el DS5. Este modelo sí que lo pude probar con un poco más de detenimiento y aunque el día se seguía poniendo complicado, pude sacar alguna conclusión más concreta en materia de conducción.


El DS5 también comparte plataforma con Citroën (concretamente con el C5), aunque en este caso, su estructura no deriva de ningún modelo de la gama francesa. Es un diseño completamente nuevo, catalogado como berlina del segmento D, aunque con ciertas maneras y trazos de monovolumen.


Porta un diseño muy atractivo, con una figura poderosa y líneas muy tensas que denotan cierta deportividad, además de contar con una línea lateral muy prominente y un techo muy bajo en apariencia, que nos transmite una gran sensación de dinamismo a simple vista.



Una vez nos incorporamos al interior, la sensación es la de estar dentro del cockpit de un avión, con mandos por arriba, a nuestro alrededor... La visión es extremadamente tecnológica y original, aunque nos puede llegar a transmitir un poco de claustrofobia, debido también a una luna delantera muy inclinada y todos esos mandos que seguro, nos llevará algún tiempo hacernos con la maña para saber donde está todo.

La espectacularidad del cuadro de mandos viene marcada por ese carácter original y de diseño, que lo diferencian del resto de la competencia. Nos sentamos en una posición ligeramente elevada respecto al resto de los vehículos y los asientos delanteros nos ofrecen una gran sujeción lateral y son muy cómodos, ideales para realizar largos trayectos sin que nuestro cuerpo lo acuse demasiado.


Ante nosotros tenemos todos los mandos básicos al alcance de nuestra mano y en una posición perfecta para encontrarlos y activarlos sin problema. También el volante multifunción, con un acabado en cuero muy elegante y de buen tacto, contiene los mandos de los sistemas más utilizados para que no tengamos que soltar las manos del volante.


Otra cuestión es el bloque de pulsadores situados sobre nuestras cabezas, que sirven para, entre otras cosas, deslizar las cortinas de los diferentes cristales del techo dividido en secciones, desplegar el HUD, para  ajustarlo y otros más coherentes, como los correspondientes a la llamada de emergencia o de servicio. Ese bloque de botones son, en mayor parte, los que nos influyen a la hora de provocarnos esa sensación hermética una vez que estamos sentados en la posición de conducción y a pesar de que realmente le aportan un toque muy diferenciador y futurista, la verdad es que opino que estarían mejor en otra situación menos intrusiva.

De todas formas, y con excepción de ese pequeño detalle, nos encontramos con un cuadro de mandos muy original y con varios pulsadores colocados de una forma asimétrica y sin un orden aparente, aunque muy práctico, simple y fácil de interpretar, además de, como hemos dicho; tener una gran accesibilidad. Llama la atención otro toque de calidad, originalidad y que aporta una presencia más imponente al cuadro de mandos: el reloj analógico exclusivo para el DS5, que se funde con el botón de arranque formando un solo elemento.

En la capilla de relojes veremos la información pertinente de una manera muy sencilla y legible, combinando una lectura digital con una analógica. También, algunos parámetros del ordenador de viaje en la parte derecha y en nuestro caso; contábamos además, con la inestimable ayuda del HUD (Head Up Display) que proyectaba la información más relevante sobre una pantalla retráctil de metacrilato justo enfrente de nuestro campo de visión.


Si hablamos de materiales utilizados, nos ocurre lo mismo que con el DS4 Crossback. Los plásticos tienen una apariencia muy lograda en cuanto a vistosidad o tacto y los ajustes y acabados son de primera línea, aunque no alcanza el estatus de otros modelos Premium más consolidados con los que rivaliza frontalmente. No obstante hablamos de un habitáculo muy cuidado, sin lugar a dudas.


Los asientos por su parte, contaban con un tapizado mixto de cuero y Alcántara, muy agradable y vistoso, que añadía un mayor empaque al interior. Eran unos asientos cómodos y amplios y en las plazas posteriores, dos adultos podrán viajar holgadamente, tanto por altura disponible, como por espacio para las rodillas, aunque en este ámbito, el DS5 no destaque especialmente respecto al resto del segmento.



Nuestra unidad de pruebas también contaba con un acabado Style, por lo que la dotación de serie era bastante atractiva y contaba con la mayoría de elementos que nos podamos imaginar, dejando muy pocas opciones con sobreprecio a elegir. Además de lo descrito anteriormente en el DS4 Crossback, el DS5 disponía de techo solar dividido en secciones con cortinas eléctricas o el mencionado HUD, junto con un amplio elenco de soluciones técnicas muy interesantes tanto en materia de seguridad y confort, como en materia de conectividad.


La mecánica que teníamos disponible en este caso, era un 2.0 HDI con 180cv y cambio automático de 6 relaciones, con el que podríamos acelerar de 0 a 100 Km/h en 9,2 segundos y alcanzar una punta de 220 Km/h, homologando un consumo medio en ciclo mixto de 4,5 l/100 Km.




Es un motor de reacciones progresivas, con una gran reserva de potencia debajo del pedal del acelerador, con una entrega contundente y muy elástica, pero que no te deleita con unas aceleraciones espectaculares. Todo está orientado a proporcionarnos un confort de rodadura sin igual, así que la mecánica, a pesar de notarse muy "llena" y activa desde muy bajas revoluciones, nos entrega su fuerza "in crescendo" y no toda de golpe.


Con los diferentes modos de conducción, podemos modificar la respuesta del motor y de las relaciones del cambio. En Sport se vuelve mucho más dinámico y aumenta su gama de revoluciones, además de que el cambio automático nos permite alcanzar la zona roja del cuentavueltas antes de engranar la siguiente marcha y en modo Snow, nos procura un funcionamiento suave del motor y el cambio intenta mover el coche con la marcha más larga posible.

Sus cualidades dinámicas también me sorprendieron muy gratamente. Es un vehículo bastante voluminoso de 4,53 metros de longitud, pero su centro de gravedad es bastante bajo, así que su paso por curva es más que impresionante para un coche con estas características.


Las suspensiones son firmes, aunque encuentran un buen compromiso entre efectividad y comodidad y las posibles imperfecciones del asfalto, no se trasladan al interior del habitáculo, donde lo que se respira es confort y silencio en orden de marcha. En una carretera revirada tampoco tiene muchos problemas para mantener un ritmo constante y una dirección directa, aunque poco comunicativa; favorece una conducción que puede ser todo lo dinámica que la física nos permita.


Sin lugar a dudas; el DS5 se desmarca dentro del segmento más Premium con un diseño original y rompedor. En el exterior, huye de los convencionalismos de las típicas berlinas de tres volúmenes, y nos ofrece una imagen diferenciadora con ciertos aires de monovolumen que hace aumentar sus capacidades en cuanto a versatilidad de uso.



En el interior, nos sorprenden con un habitáculo también muy original, inspirado en un cockpit de un avión, con una configuración que a simple vista parece caótica, pero que está muy bien estructurada y es muy fácil de interpretar y accionar, si obviamos los mandos situados en el techo que además de ser muchos y poderse simplificar, restan sensación de amplitud en la zona delantera.


DS nació como marca Premium del Grupo PSA en 2014 y estos dos modelos son una gran representación de lo que nos ofrece la firma y la idea con la que pretenden convencer a los clientes que busquen un vehículo Premium, pero que están cansados de ver siempre lo mismo.


Son dos productos muy diferentes entre si. El DS4 Crossback es un compacto con una clara orientación campera y el DS5 es una berlina sublime para realizar largos trayectos. Pero ambos cuentan con el ADN específico de la marca, que no es otro que el de la originalidad, el diseño y el gusto por lo exclusivo y por la necesidad de ser diferentes.


Son vehículos muy atractivos, muy bien acabados, con un amplio equipo de serie y con una conducción muy agradable, sin perder de vista el dinamismo. Puede que el diseño puro, a veces esté reñido con la practicidad, que el ser "diferentes" no sea del agrado de algunos clientes potenciales o que en algunos aspectos, les falte un poco más para alcanzar los niveles de acabados de los representantes más tradicionales de la categoría.


Pero indudablemente; DS marca un camino propio y es una marca aún muy joven, por lo que los pequeños "problemas" de los que os hemos hablado, a buen seguro que se irán limando en futuros modelos y la firma francesa, será un duro rival en cualquier segmento en el que compita. ¿Habéis visto el nuevo DS7?. Pues eso...


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Toma de contacto: DS4 Crossback y DS5 Style.


Esta semana os proponemos una nueva toma de contacto, porque en esta ocasión fue breve, pero sin lugar a dudas, intensa. Hoy probamos dos componentes fundamentales de la gama DS, como la berlina Premium DS5 y la versión más campera del compacto DS4, denominada Crossback.



Los DS comenzaron siendo las versiones más dotadas y lujosas de los modelos de la gama Citroën. Fueron evolucionando y plasmando su identidad sobre los bocetos de diseño, en los que se incluían nuevos modelos totalmente diferenciados de la marca de los "chevrones", por lo que poco a poco se fueron convirtiendo en una marca propia, con personalidad propia y modelos propios; generando de esta manera, una nueva firma automovilística que pertenece al Grupo PSA y que comparte plataformas de modelos conocidos, pero que destaca, sobre todo, por la originalidad de sus diseños y su tecnología más avanzada.


El día comenzó bastante "perro", ya que estaba nevando bastante y además, con una tendencia clara a la ventisca. Pero no había tiempo; ya que por cuestiones logísticas debíamos intentar hacer el test y las fotos de los dos vehículos en un tiempo limitado, así que arrancamos y nos fuimos directos hacia algún lugar en el que no nos molestaran. La mañana mientras, se seguía poniendo interesante en materia climatológica...


Yo conducía el DS5, del que luego os daré más detalles y en esta ocasión; mi compañera me seguía con el DS4 Crossback. Este modelo aún deriva directamente del conocido C4 de Citroën (que tiene los días contados ya que a finales de año será sustituido), aunque porta unos trazos diferenciadores y coupeizados que lo hacen más atractivo en términos visuales, además de contar con detalles acabados en cromo por diferentes partes de la carrocería y en nuestro caso, también de una mayor distancia respecto al suelo y barras en el techo.


En el frontal, a pesar de tener una personalidad propia, gracias a una nueva parrilla, un nuevo paragolpes y unos nuevos faros rediseñados, con tecnología LED e intermitentes dinámicos; tiene muchas similitudes al conocido compacto de la marca francesa del que deriva. A partir de esta vista; los cambios son más sustanciales.


En el lateral observamos una carrocería más compactada, con formas más suaves y redondeadas, una mayor altura libre respecto al suelo, llantas más grandes y una caída del techo hacia la zaga más pronunciada, complementada con un alerón bastante prominente, que en nuestro caso, era de diferente color al de la carrocería. Llaman la atención los cuartos traseros, ya que esconden las puertas posteriores, aunque por diseño parezcan inexistentes y distinguimos con claridad que estamos ante la versión Crossback por las protecciones de plástico en los pasos de rueda.


Ese diseño tan atractivo y de clara tendencia coupé, puede que nos transmita una imagen más deportiva y poderosa, aunque no siempre tiene que ser práctico. En este caso las puertas son bastante pequeñas y también, por ese motivo; las ventanillas traseras no se pueden abrir.

La intención clara de la marca es la de crear un compacto coupé con las características y la imagen de un tres puertas, añadiendo la practicidad de contar con cuatro puertas, aunque las de acceso a las plazas traseras sean más pequeñas. Y es que una de las notas más características de la marca es precisamente ese; el diseño, tanto de interiores como de exteriores. Es una apuesta arriesgada, puesto que puede ser más o menos práctico o gustar más o menos; pero lo que está claro es que la indiferencia y la convencionalidad no entra dentro de los planes de DS para sus modelos.


Al contar con la plataforma del C4, mantenemos un buen espacio de carga, con 370 litros para el maletero, que lo sitúan en un término medio respecto a sus rivales. Pero las plazas traseras acusan esas pequeñas taras condicionadas por ese diseño coupé, ya que, independientemente del angosto acceso, no destacan ni por altura, debido a la caída pronunciada del techo, ni por espacio para las rodillas si los pasajeros son altos. No obstante; son unas plazas confortables en términos generales, con un buen mullido y en nuestro caso, perfectamente tapizadas en un cuero marrón, que aumentaba de manera sustancial el ambiente Premium que nos quieren transmitir desde la firma.



En el puesto de conducción, los asientos nos recogen a la perfección y nos encontramos en la posición idónea enseguida, gracias a que nuestra versión contaba con todos los ajustes eléctricos para el conductor, con dos memorias, además de contar con la posibilidad de calefactarlos o ventilarlos en tres intensidades diferentes.


El cuadro de instrumentos está muy bien estructurado, con todos los mandos a mano y un volante multifunción de gran tacto, que cuenta con los pulsadores de los sistemas que más utilizaremos sin la necesidad de soltar las manos del volante. Los ajustes en términos generales son buenos y la calidad de materiales es la correcta, aunque en este caso; no nos transmite en exceso ese ambiente Premium que se le supone a DS, teniendo un ademán un poco más generalista del deseado. Opcionalmente existe un recubrimiento en piel para el salpicadero, que junto con el excelente tapizado marrón de los asientos, mejoraría mucho el aspecto visual de un habitáculo, que por otra parte, cuenta con unos acabados muy completos en términos generales.



Si hablamos de equipamiento, nuestra unidad de pruebas con el acabado Style era de las más excelsas, además de montar elementos opcionales que completaban una dotación muy interesante, como los asientos delanteros de cuero Bracelet con ajustes eléctricos, calefactados y ventilados, asistente de cambio involuntario de carril, climatizador bi-zona, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendiente, equipo de infoocio con pantalla táctil de 7 pulgadas y compatible con Apple Car Play y Android Auto, con Mirror Screen, Start/Stop, llantas de 17 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera o acceso y arranque sin llave, por poner unos pocos ejemplos.


La mecánica por su parte, era un motor de gasolina 1.6 THP con 130cv asociado a un cambio de marchas manual de 6 relaciones y que traslada la fuerza al eje delantero, ya que a pesar de contar con capacidades camperas y ayudas electrónicas orientadas a distintos tipos de conducción; el DS4 Crossback es tracción delantera. Esta configuración nos permite acelerar de 0-100 Km/h en 9,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 200 Km/h, atesorando un consumo homologado en ciclo mixto de 4,9 l/100 Km.


No entraré en detalles en cuanto a dinámica de conducción, ya que apenas pude probarlo en unas condiciones óptimas, ni por clima, ni por tiempo disponible, aunque he de destacar que subiendo un pequeño puerto con curvas, por las que supuestamente tan solo había pasado alguna vez el Cid y el panadero esa misma mañana, con varios tramos congelados y con una buena capa de nieve y un firme irregular; mi compañera me iba pidiendo paso.


Y es que además de que el DS4 Crossback contaba con neumáticos de invierno, también estaba favorecido por una mayor altura y un dinamismo superior, gracias a unas suspensiones de tarado firme, pero que no penalizan para nada el confort interior, absorbiendo muy bien las peculiaridades de terrenos rotos, o como en este caso; un asfalto deteriorado, junto con tramos nevados y congelados.

Por otra parte, contaba con varios modos de conducción (el DS5 también): Normal, Sport o Snow. Mi compañera también había activado este último, que lo que hace es limitar la enérgica respuesta del motor y de esa manera, limitar la pérdida de adherencia en unas condiciones como en las que nos habíamos metido.


La verdad es que sin haberlo probado como debiera; el DS4 Crossback me parece una alternativa muy válida para poder afrontar caminos sin mucha complicación y muy capaz en cualquier tipo de condición, además de mantener un excelente confort de rodadura, con un silencio muy logrado y unas suspensiones que se "meriendan" muy bien las imperfecciones del terreno, pero que no penalizan su aplomo en una carretera con curvas.


En este caso, también debemos valorar un carácter propio, con un diseño diferenciador, que lo mantienen en un limbo concreto entre el mundo SUV y el de los compactos, con un gran equipamiento y unos acabados notables en términos generales, aunque no alcancen ese halo Premium que nos quieren transmitir y que en realidad; es una de sus notas diferenciadoras como marca.


Nos metemos ya con el DS5. Este modelo sí que lo pude probar con un poco más de detenimiento y aunque el día se seguía poniendo complicado, pude sacar alguna conclusión más concreta en materia de conducción.


El DS5 también comparte plataforma con Citroën (concretamente con el C5), aunque en este caso, su estructura no deriva de ningún modelo de la gama francesa. Es un diseño completamente nuevo, catalogado como berlina del segmento D, aunque con ciertas maneras y trazos de monovolumen.


Porta un diseño muy atractivo, con una figura poderosa y líneas muy tensas que denotan cierta deportividad, además de contar con una línea lateral muy prominente y un techo muy bajo en apariencia, que nos transmite una gran sensación de dinamismo a simple vista.



Una vez nos incorporamos al interior, la sensación es la de estar dentro del cockpit de un avión, con mandos por arriba, a nuestro alrededor... La visión es extremadamente tecnológica y original, aunque nos puede llegar a transmitir un poco de claustrofobia, debido también a una luna delantera muy inclinada y todos esos mandos que seguro, nos llevará algún tiempo hacernos con la maña para saber donde está todo.

La espectacularidad del cuadro de mandos viene marcada por ese carácter original y de diseño, que lo diferencian del resto de la competencia. Nos sentamos en una posición ligeramente elevada respecto al resto de los vehículos y los asientos delanteros nos ofrecen una gran sujeción lateral y son muy cómodos, ideales para realizar largos trayectos sin que nuestro cuerpo lo acuse demasiado.


Ante nosotros tenemos todos los mandos básicos al alcance de nuestra mano y en una posición perfecta para encontrarlos y activarlos sin problema. También el volante multifunción, con un acabado en cuero muy elegante y de buen tacto, contiene los mandos de los sistemas más utilizados para que no tengamos que soltar las manos del volante.


Otra cuestión es el bloque de pulsadores situados sobre nuestras cabezas, que sirven para, entre otras cosas, deslizar las cortinas de los diferentes cristales del techo dividido en secciones, desplegar el HUD, para  ajustarlo y otros más coherentes, como los correspondientes a la llamada de emergencia o de servicio. Ese bloque de botones son, en mayor parte, los que nos influyen a la hora de provocarnos esa sensación hermética una vez que estamos sentados en la posición de conducción y a pesar de que realmente le aportan un toque muy diferenciador y futurista, la verdad es que opino que estarían mejor en otra situación menos intrusiva.

De todas formas, y con excepción de ese pequeño detalle, nos encontramos con un cuadro de mandos muy original y con varios pulsadores colocados de una forma asimétrica y sin un orden aparente, aunque muy práctico, simple y fácil de interpretar, además de, como hemos dicho; tener una gran accesibilidad. Llama la atención otro toque de calidad, originalidad y que aporta una presencia más imponente al cuadro de mandos: el reloj analógico exclusivo para el DS5, que se funde con el botón de arranque formando un solo elemento.

En la capilla de relojes veremos la información pertinente de una manera muy sencilla y legible, combinando una lectura digital con una analógica. También, algunos parámetros del ordenador de viaje en la parte derecha y en nuestro caso; contábamos además, con la inestimable ayuda del HUD (Head Up Display) que proyectaba la información más relevante sobre una pantalla retráctil de metacrilato justo enfrente de nuestro campo de visión.


Si hablamos de materiales utilizados, nos ocurre lo mismo que con el DS4 Crossback. Los plásticos tienen una apariencia muy lograda en cuanto a vistosidad o tacto y los ajustes y acabados son de primera línea, aunque no alcanza el estatus de otros modelos Premium más consolidados con los que rivaliza frontalmente. No obstante hablamos de un habitáculo muy cuidado, sin lugar a dudas.


Los asientos por su parte, contaban con un tapizado mixto de cuero y Alcántara, muy agradable y vistoso, que añadía un mayor empaque al interior. Eran unos asientos cómodos y amplios y en las plazas posteriores, dos adultos podrán viajar holgadamente, tanto por altura disponible, como por espacio para las rodillas, aunque en este ámbito, el DS5 no destaque especialmente respecto al resto del segmento.



Nuestra unidad de pruebas también contaba con un acabado Style, por lo que la dotación de serie era bastante atractiva y contaba con la mayoría de elementos que nos podamos imaginar, dejando muy pocas opciones con sobreprecio a elegir. Además de lo descrito anteriormente en el DS4 Crossback, el DS5 disponía de techo solar dividido en secciones con cortinas eléctricas o el mencionado HUD, junto con un amplio elenco de soluciones técnicas muy interesantes tanto en materia de seguridad y confort, como en materia de conectividad.


La mecánica que teníamos disponible en este caso, era un 2.0 HDI con 180cv y cambio automático de 6 relaciones, con el que podríamos acelerar de 0 a 100 Km/h en 9,2 segundos y alcanzar una punta de 220 Km/h, homologando un consumo medio en ciclo mixto de 4,5 l/100 Km.




Es un motor de reacciones progresivas, con una gran reserva de potencia debajo del pedal del acelerador, con una entrega contundente y muy elástica, pero que no te deleita con unas aceleraciones espectaculares. Todo está orientado a proporcionarnos un confort de rodadura sin igual, así que la mecánica, a pesar de notarse muy "llena" y activa desde muy bajas revoluciones, nos entrega su fuerza "in crescendo" y no toda de golpe.


Con los diferentes modos de conducción, podemos modificar la respuesta del motor y de las relaciones del cambio. En Sport se vuelve mucho más dinámico y aumenta su gama de revoluciones, además de que el cambio automático nos permite alcanzar la zona roja del cuentavueltas antes de engranar la siguiente marcha y en modo Snow, nos procura un funcionamiento suave del motor y el cambio intenta mover el coche con la marcha más larga posible.

Sus cualidades dinámicas también me sorprendieron muy gratamente. Es un vehículo bastante voluminoso de 4,53 metros de longitud, pero su centro de gravedad es bastante bajo, así que su paso por curva es más que impresionante para un coche con estas características.


Las suspensiones son firmes, aunque encuentran un buen compromiso entre efectividad y comodidad y las posibles imperfecciones del asfalto, no se trasladan al interior del habitáculo, donde lo que se respira es confort y silencio en orden de marcha. En una carretera revirada tampoco tiene muchos problemas para mantener un ritmo constante y una dirección directa, aunque poco comunicativa; favorece una conducción que puede ser todo lo dinámica que la física nos permita.


Sin lugar a dudas; el DS5 se desmarca dentro del segmento más Premium con un diseño original y rompedor. En el exterior, huye de los convencionalismos de las típicas berlinas de tres volúmenes, y nos ofrece una imagen diferenciadora con ciertos aires de monovolumen que hace aumentar sus capacidades en cuanto a versatilidad de uso.



En el interior, nos sorprenden con un habitáculo también muy original, inspirado en un cockpit de un avión, con una configuración que a simple vista parece caótica, pero que está muy bien estructurada y es muy fácil de interpretar y accionar, si obviamos los mandos situados en el techo que además de ser muchos y poderse simplificar, restan sensación de amplitud en la zona delantera.


DS nació como marca Premium del Grupo PSA en 2014 y estos dos modelos son una gran representación de lo que nos ofrece la firma y la idea con la que pretenden convencer a los clientes que busquen un vehículo Premium, pero que están cansados de ver siempre lo mismo.


Son dos productos muy diferentes entre si. El DS4 Crossback es un compacto con una clara orientación campera y el DS5 es una berlina sublime para realizar largos trayectos. Pero ambos cuentan con el ADN específico de la marca, que no es otro que el de la originalidad, el diseño y el gusto por lo exclusivo y por la necesidad de ser diferentes.


Son vehículos muy atractivos, muy bien acabados, con un amplio equipo de serie y con una conducción muy agradable, sin perder de vista el dinamismo. Puede que el diseño puro, a veces esté reñido con la practicidad, que el ser "diferentes" no sea del agrado de algunos clientes potenciales o que en algunos aspectos, les falte un poco más para alcanzar los niveles de acabados de los representantes más tradicionales de la categoría.


Pero indudablemente; DS marca un camino propio y es una marca aún muy joven, por lo que los pequeños "problemas" de los que os hemos hablado, a buen seguro que se irán limando en futuros modelos y la firma francesa, será un duro rival en cualquier segmento en el que compita. ¿Habéis visto el nuevo DS7?. Pues eso...


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