miércoles, 23 de mayo de 2018

Prueba: Ford Mondeo Vignale 2.0 TDCi Biturbo


En la marca americana Ford existe una división de coches especiales, que se encargan de elaborar los modelos más exclusivos y dotados de la gama bajo la denominación Vignale.


El Ford Mondeo fue uno de sus primeros modelos en recibir estas mejoras Vignale, ya que la berlina de representación de la marca se acababa de renovar y era la base más coherente para envolverla en el lujo y la exclusividad más absoluta.


Pero no solo se limitan a crear modelos con un cierto halo de exclusividad, sino que la gama Vignale también extiende su planteamiento del lujo y nos ofrece un servicio de venta y post-venta exclusivo, con innumerables ventajas para el cliente, que incluye por ejemplo, un asistente personal durante 24 horas, los 365 días al año, posibilidad de programar revisiones con recogida y entrega del vehículo allá donde esté, vehículo de sustitución u otros alicientes más en forma de invitaciones a eventos exclusivos de la marca, entre otras ventajas añadidas.


El procedimiento para convertir un Mondeo "normal" en un representante de la gama más lujosa, pasa por desviar los modelos más potentes y dotados que salen de la línea de producción y dejarlos en las manos del equipo especialista de Vignale.


Los miembros de ese equipo especialista comienzan a desmontar ciertas partes del vehículo de serie y las sustituyen por otros elementos más propios de las berlinas Premium más consolidadas. Por poner unos ejemplos; sustituyen todos los cristales por unos de mayor grosor y doblan el tamaño de las gomas de ajustes en todo el vehículo, para asegurarse que dentro del habitáculo el silencio en orden de marcha sea especialmente tangible.

Por otra parte, los asientos de serie en el acabado Titanium, que es el que se utiliza como punto de partida, se eliminan y se incorporan otros con uno de los mejores cueros del mercado, elaborados a mano y con unos ajustes excelentes, que incluyen elementos como la función masaje y son calefactados y ventilados, además de contar con todos los ajustes eléctricos y memorias.


También se montan unas llantas específicas para este modelo, que potencian su imagen exclusiva; se añaden diferentes elementos con aspecto cromado y se adapta el sistema informatizado a las nuevas características y elementos de equipamiento que adquiere el Mondeo Vignale, entre las que también se encuentran el sistema de iluminación ambiente del interior con una extensa gama cromática a elegir.

Estos son tan solo unos pocos ejemplos de lo que hacen para transformar una berlina, ya de por sí muy dotada y bien acabada; en un vehículo muy completo para competir con lo más granado del segmento más Premium y arañar clientes a los representantes alemanes, que llevan mucho tiempo cómodamente instalados.


Lo de que los consigan o no, ya depende del cliente. Un cliente que suele ser bastante conservador y bastante difícil de convencer, ya que prefiere que le vean con una berlina alemana con una imagen conocida, aunque vaya "pelada"; a que le vean con un "simple" Ford Mondeo, por mucho que ya, su imagen exterior, nos proporcione alguna pista de que no es un "simple" Mondeo. Y además; seguro que saldría más económico...


No obstante, también es bastante peliagudo el lidiar con el tema de los precios, ya que en igualdad de condiciones mecánicas, de un Mondeo con el acabado Titanium, a uno con el acabado Vignale, los diferencian unos 9.000 Euros más o menos, que la marca justifica con la incorporación de todo lo que hemos dicho anteriormente y mucho más, lo que nos pone en un limbo de algo más de 40.000 Euros (bueno; en realidad parte de unos 36.000 Euros en su configuración más básica). Eso sí; aunque a la gente le pueda "doler" pagar 40.000 Euros por un Mondeo, debe tener en cuenta que por el mismo precio no encontrará muchos vehículos denominados Premium con un acabado o equipamiento semejante. Incluso; ni siquiera con una configuración mecánica equiparable.


Y es que el Mondeo Vignale que tuvimos la oportunidad de probar es la versión diésel más potente de la marca. Se trata de un 2.0 TDCi Biturbo con 210cv, que genera 400 Nm de par máximo, muy relevantes para obtener una respuesta mecánica poderosa. Estaba asociado a una transmisión automática de 6 relaciones con la posibilidad de actuar sobre ella de manera secuencial con el mismo selector o con las levas que hay detrás del volante.


Era de las versiones más caras (42.245 Euros), pero existen otras versiones mecánicas, en base a ese 2.0 TDCi que parten desde los 150 y pasan por los 180cv. También existe una versión muy enérgica de gasolina con 240cv y una versión híbrida con 185cv. La carrocería tan sólo será, en todos los casos, de 4 puertas y se podrán combinar ciertas versiones con cambio manual o automático y tracción total.

En nuestro caso, el Ford Mondeo Vignale de nuestra prueba nos proporcionaba unas prestaciones máximas muy aceptables, con una velocidad máxima de 230 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en tan solo 8 segundos y una respuesta enérgica, aunque progresiva en todo momento, además de contar con una gran elasticidad de uso, algo que no hará trabajar más de la cuenta al excelente cambio automático en situaciones de ascenso a puertos de montaña o adelantamientos.

Los consumos medios en ciclo combinado están homologados en 5 l/100 Km y se pueden alcanzar unos 6,9 o 7,2 l/100 Km en condiciones reales de conducción, lo que no está nada mal.


Obviamente; no existen cambios en cuanto a medidas ni habitabilidad de lo que nos puede ofrecer un Mondeo convencional, ya que tiene una longitud de 4,87 metros y en ese sentido, es probablemente, una de las berlinas con mayor espacio tanto para los pasajeros como para el equipaje.

Mantiene un maletero muy capaz de 525 litros aunque la boca de carga es un poco angosta (ya sabéis mi guerra particular con los coches de tres volúmenes). En las plazas posteriores nos encontraremos con mucho espacio en todas sus cotas y además de contar con ese precioso tapizado (blanco en nuestro caso), manufacturado y de gran tacto; también teníamos unas plazas que eran calefactables en tres niveles.

En el puesto de mando, antes de entrar vemos como el ambiente Premium nos embarga. Las butacas delanteras nos ofrecen un acabado espectacular y sujetan muy bien el cuerpo. Cuando nos sentamos en la posición de conducción, el asiento nos acerca al volante y si previamente hemos memorizado nuestra posición ideal, nos ubica donde estemos más cómodos de una manera eléctrica.


Una vez situados, observamos una calidad de materiales por encima de la media, con el predominio de plásticos blandos, y todo el salpicadero recubierto en símil piel, de muy buen tacto y un gran aspecto visual, además de contar con unos ajustes mejorados. Es un cuadro de mandos conocido, ya que es el mismo que se emplea en otros modelos como el S-Max o el Ford Edge. Las diferencias vienen determinadas por el tapizado excepcional que recubre la mayor parte y la incorporación de nuevos botones y pulsadores, que van en consonancia con el equipo extra que monta la versión Vignale.



En la capilla de relojes tenemos toda la información relevante disponible, aunque en ocasiones sea tan apabullante que no sepamos donde mirar. Cuestión de acostumbrarse. Aun así; la mayor parte de la información disponible se podrá visionar también en la pantalla del equipo de infoocio, con unas grafías muy logradas y que no se ven afectadas mucho por las incidencias del sol. Esa pantalla es táctil, de 8 pulgadas y con una información y menús por los que parece bastante fácil moverse, además de poderse visionar la información del navegador o la cámara de visión trasera.


Y es que el Mondeo Vignale, tenga la configuración mecánica que tenga, no deja mucho margen a los opcionales, ya que de serie nos viene prácticamente de todo. Tenemos navegador con pantalla táctil de 8 pulgadas, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, aparcamiento asistido con cámara de visión trasera, luces automáticas con cambio de cortas a largas, asistente de emergencia, aviso de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero con limitador, tapizado de cuero Premium, asientos delanteros calefactados y ventilados, eléctricos y con función masaje, asientos traseros calefactados, climatizador bi-zona, lector de señales de tráfico, luces delanteras y traseras LED, iluminación ambiente, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sensores de lluvia y luces, asistente de frenada de emergencia, arranque y apertura sin llave, sistema de audio Premium Sony con 12 altavoces o llantas de 19 pulgadas entre otros elementos.


La verdad es que viajar durante muchos kilómetros con este Mondeo es un auténtico placer. Bueno; con un Mondeo convencional también, pero en nuestro caso el silencio y el confort que se respira desde dentro del habitáculo es realmente excepcional. Hay una diferencia tangible y plausible en esa materia y según la elección de iluminación ambiente del interior, podremos generar diferentes tipos de sensaciones a la hora de afrontar viajes de muchos kilómetros y hacerlo de la manera más relajada y confortable posible.


En carreteras convencionales y bien asfaltadas, la sensación de viajar en una auténtica alfombra voladora es una de las cartas de presentación de esta gama tan exclusiva. La potente mecánica diésel no se percibe desde el habitáculo ni siquiera, en las aceleraciones más enérgicas. El esquema de suspensiones por su parte, está perfectamente calibrado para absorber las posibles irregularidades del asfalto sin problema y también, contener con diligencia las posibles inercias del conjunto en las curvas más cerradas.


En un puerto de montaña, su excelente dinámica de conducción se ve penalizada por una dirección asistida muy precisa, aunque muy poco comunicativa y su envergadura, tampoco nos invita a pensar que este Mondeo sea un devora-curvas excepcional. No me malinterpretéis; el aplomo es muy considerable y su paso por curva bastante alto y con una gran sensación de seguridad, pero siendo serios, no es un coche específico para ello.

Si hablamos de respuesta mecánica, no tenemos nada más que alabanzas para este motor. Su gran potencia y el gran par disponible, nos asegura unas prestaciones muy considerables y unas recuperaciones excelentes, aunque la forma de entregar la potencia sea bastante progresiva y nunca nos dejará pegados al respaldo de los asientos. No debemos olvidar que estamos hablando de una berlina Premium en todos los sentidos y no necesita una configuración deportiva como tal, aunque su dinamismo general, sea una de las señas de identidad de una marca como Ford, algo que imprime en todos sus modelos.


Conceptualmente, el Mondeo Vignale me ha parecido todo un acierto, aunque los "cocos" con los que pretende competir, tengan un halo y una imagen que harán dudar hasta a los clientes más sibaritas. El ser una marca generalista durante muchos años y fiascos importantes en materia de vehículos Premium, como el extinto Ford Scorpio; pueden lastrar a un producto que desborda calidad, equipamiento, tecnología e imagen, además de contar con unas poderosas mecánicas y un espacio digno de los mejores.


Además; los clientes objetivo son, como hemos dicho antes, personas muy conservadoras que son incapaces de valorar la calidad, si no va acompañada de un símbolo o una marca concreta que los demás valoren y relacionen con conceptos muy conocidos dentro del mundo Premium. Bajo mi punto de vista es un craso error, pero es lo que hay. ¿Qué opináis vosotros?.


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miércoles, 23 de mayo de 2018

Prueba: Ford Mondeo Vignale 2.0 TDCi Biturbo


En la marca americana Ford existe una división de coches especiales, que se encargan de elaborar los modelos más exclusivos y dotados de la gama bajo la denominación Vignale.


El Ford Mondeo fue uno de sus primeros modelos en recibir estas mejoras Vignale, ya que la berlina de representación de la marca se acababa de renovar y era la base más coherente para envolverla en el lujo y la exclusividad más absoluta.


Pero no solo se limitan a crear modelos con un cierto halo de exclusividad, sino que la gama Vignale también extiende su planteamiento del lujo y nos ofrece un servicio de venta y post-venta exclusivo, con innumerables ventajas para el cliente, que incluye por ejemplo, un asistente personal durante 24 horas, los 365 días al año, posibilidad de programar revisiones con recogida y entrega del vehículo allá donde esté, vehículo de sustitución u otros alicientes más en forma de invitaciones a eventos exclusivos de la marca, entre otras ventajas añadidas.


El procedimiento para convertir un Mondeo "normal" en un representante de la gama más lujosa, pasa por desviar los modelos más potentes y dotados que salen de la línea de producción y dejarlos en las manos del equipo especialista de Vignale.


Los miembros de ese equipo especialista comienzan a desmontar ciertas partes del vehículo de serie y las sustituyen por otros elementos más propios de las berlinas Premium más consolidadas. Por poner unos ejemplos; sustituyen todos los cristales por unos de mayor grosor y doblan el tamaño de las gomas de ajustes en todo el vehículo, para asegurarse que dentro del habitáculo el silencio en orden de marcha sea especialmente tangible.

Por otra parte, los asientos de serie en el acabado Titanium, que es el que se utiliza como punto de partida, se eliminan y se incorporan otros con uno de los mejores cueros del mercado, elaborados a mano y con unos ajustes excelentes, que incluyen elementos como la función masaje y son calefactados y ventilados, además de contar con todos los ajustes eléctricos y memorias.


También se montan unas llantas específicas para este modelo, que potencian su imagen exclusiva; se añaden diferentes elementos con aspecto cromado y se adapta el sistema informatizado a las nuevas características y elementos de equipamiento que adquiere el Mondeo Vignale, entre las que también se encuentran el sistema de iluminación ambiente del interior con una extensa gama cromática a elegir.

Estos son tan solo unos pocos ejemplos de lo que hacen para transformar una berlina, ya de por sí muy dotada y bien acabada; en un vehículo muy completo para competir con lo más granado del segmento más Premium y arañar clientes a los representantes alemanes, que llevan mucho tiempo cómodamente instalados.


Lo de que los consigan o no, ya depende del cliente. Un cliente que suele ser bastante conservador y bastante difícil de convencer, ya que prefiere que le vean con una berlina alemana con una imagen conocida, aunque vaya "pelada"; a que le vean con un "simple" Ford Mondeo, por mucho que ya, su imagen exterior, nos proporcione alguna pista de que no es un "simple" Mondeo. Y además; seguro que saldría más económico...


No obstante, también es bastante peliagudo el lidiar con el tema de los precios, ya que en igualdad de condiciones mecánicas, de un Mondeo con el acabado Titanium, a uno con el acabado Vignale, los diferencian unos 9.000 Euros más o menos, que la marca justifica con la incorporación de todo lo que hemos dicho anteriormente y mucho más, lo que nos pone en un limbo de algo más de 40.000 Euros (bueno; en realidad parte de unos 36.000 Euros en su configuración más básica). Eso sí; aunque a la gente le pueda "doler" pagar 40.000 Euros por un Mondeo, debe tener en cuenta que por el mismo precio no encontrará muchos vehículos denominados Premium con un acabado o equipamiento semejante. Incluso; ni siquiera con una configuración mecánica equiparable.


Y es que el Mondeo Vignale que tuvimos la oportunidad de probar es la versión diésel más potente de la marca. Se trata de un 2.0 TDCi Biturbo con 210cv, que genera 400 Nm de par máximo, muy relevantes para obtener una respuesta mecánica poderosa. Estaba asociado a una transmisión automática de 6 relaciones con la posibilidad de actuar sobre ella de manera secuencial con el mismo selector o con las levas que hay detrás del volante.


Era de las versiones más caras (42.245 Euros), pero existen otras versiones mecánicas, en base a ese 2.0 TDCi que parten desde los 150 y pasan por los 180cv. También existe una versión muy enérgica de gasolina con 240cv y una versión híbrida con 185cv. La carrocería tan sólo será, en todos los casos, de 4 puertas y se podrán combinar ciertas versiones con cambio manual o automático y tracción total.

En nuestro caso, el Ford Mondeo Vignale de nuestra prueba nos proporcionaba unas prestaciones máximas muy aceptables, con una velocidad máxima de 230 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en tan solo 8 segundos y una respuesta enérgica, aunque progresiva en todo momento, además de contar con una gran elasticidad de uso, algo que no hará trabajar más de la cuenta al excelente cambio automático en situaciones de ascenso a puertos de montaña o adelantamientos.

Los consumos medios en ciclo combinado están homologados en 5 l/100 Km y se pueden alcanzar unos 6,9 o 7,2 l/100 Km en condiciones reales de conducción, lo que no está nada mal.


Obviamente; no existen cambios en cuanto a medidas ni habitabilidad de lo que nos puede ofrecer un Mondeo convencional, ya que tiene una longitud de 4,87 metros y en ese sentido, es probablemente, una de las berlinas con mayor espacio tanto para los pasajeros como para el equipaje.

Mantiene un maletero muy capaz de 525 litros aunque la boca de carga es un poco angosta (ya sabéis mi guerra particular con los coches de tres volúmenes). En las plazas posteriores nos encontraremos con mucho espacio en todas sus cotas y además de contar con ese precioso tapizado (blanco en nuestro caso), manufacturado y de gran tacto; también teníamos unas plazas que eran calefactables en tres niveles.

En el puesto de mando, antes de entrar vemos como el ambiente Premium nos embarga. Las butacas delanteras nos ofrecen un acabado espectacular y sujetan muy bien el cuerpo. Cuando nos sentamos en la posición de conducción, el asiento nos acerca al volante y si previamente hemos memorizado nuestra posición ideal, nos ubica donde estemos más cómodos de una manera eléctrica.


Una vez situados, observamos una calidad de materiales por encima de la media, con el predominio de plásticos blandos, y todo el salpicadero recubierto en símil piel, de muy buen tacto y un gran aspecto visual, además de contar con unos ajustes mejorados. Es un cuadro de mandos conocido, ya que es el mismo que se emplea en otros modelos como el S-Max o el Ford Edge. Las diferencias vienen determinadas por el tapizado excepcional que recubre la mayor parte y la incorporación de nuevos botones y pulsadores, que van en consonancia con el equipo extra que monta la versión Vignale.



En la capilla de relojes tenemos toda la información relevante disponible, aunque en ocasiones sea tan apabullante que no sepamos donde mirar. Cuestión de acostumbrarse. Aun así; la mayor parte de la información disponible se podrá visionar también en la pantalla del equipo de infoocio, con unas grafías muy logradas y que no se ven afectadas mucho por las incidencias del sol. Esa pantalla es táctil, de 8 pulgadas y con una información y menús por los que parece bastante fácil moverse, además de poderse visionar la información del navegador o la cámara de visión trasera.


Y es que el Mondeo Vignale, tenga la configuración mecánica que tenga, no deja mucho margen a los opcionales, ya que de serie nos viene prácticamente de todo. Tenemos navegador con pantalla táctil de 8 pulgadas, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, aparcamiento asistido con cámara de visión trasera, luces automáticas con cambio de cortas a largas, asistente de emergencia, aviso de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero con limitador, tapizado de cuero Premium, asientos delanteros calefactados y ventilados, eléctricos y con función masaje, asientos traseros calefactados, climatizador bi-zona, lector de señales de tráfico, luces delanteras y traseras LED, iluminación ambiente, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sensores de lluvia y luces, asistente de frenada de emergencia, arranque y apertura sin llave, sistema de audio Premium Sony con 12 altavoces o llantas de 19 pulgadas entre otros elementos.


La verdad es que viajar durante muchos kilómetros con este Mondeo es un auténtico placer. Bueno; con un Mondeo convencional también, pero en nuestro caso el silencio y el confort que se respira desde dentro del habitáculo es realmente excepcional. Hay una diferencia tangible y plausible en esa materia y según la elección de iluminación ambiente del interior, podremos generar diferentes tipos de sensaciones a la hora de afrontar viajes de muchos kilómetros y hacerlo de la manera más relajada y confortable posible.


En carreteras convencionales y bien asfaltadas, la sensación de viajar en una auténtica alfombra voladora es una de las cartas de presentación de esta gama tan exclusiva. La potente mecánica diésel no se percibe desde el habitáculo ni siquiera, en las aceleraciones más enérgicas. El esquema de suspensiones por su parte, está perfectamente calibrado para absorber las posibles irregularidades del asfalto sin problema y también, contener con diligencia las posibles inercias del conjunto en las curvas más cerradas.


En un puerto de montaña, su excelente dinámica de conducción se ve penalizada por una dirección asistida muy precisa, aunque muy poco comunicativa y su envergadura, tampoco nos invita a pensar que este Mondeo sea un devora-curvas excepcional. No me malinterpretéis; el aplomo es muy considerable y su paso por curva bastante alto y con una gran sensación de seguridad, pero siendo serios, no es un coche específico para ello.

Si hablamos de respuesta mecánica, no tenemos nada más que alabanzas para este motor. Su gran potencia y el gran par disponible, nos asegura unas prestaciones muy considerables y unas recuperaciones excelentes, aunque la forma de entregar la potencia sea bastante progresiva y nunca nos dejará pegados al respaldo de los asientos. No debemos olvidar que estamos hablando de una berlina Premium en todos los sentidos y no necesita una configuración deportiva como tal, aunque su dinamismo general, sea una de las señas de identidad de una marca como Ford, algo que imprime en todos sus modelos.


Conceptualmente, el Mondeo Vignale me ha parecido todo un acierto, aunque los "cocos" con los que pretende competir, tengan un halo y una imagen que harán dudar hasta a los clientes más sibaritas. El ser una marca generalista durante muchos años y fiascos importantes en materia de vehículos Premium, como el extinto Ford Scorpio; pueden lastrar a un producto que desborda calidad, equipamiento, tecnología e imagen, además de contar con unas poderosas mecánicas y un espacio digno de los mejores.


Además; los clientes objetivo son, como hemos dicho antes, personas muy conservadoras que son incapaces de valorar la calidad, si no va acompañada de un símbolo o una marca concreta que los demás valoren y relacionen con conceptos muy conocidos dentro del mundo Premium. Bajo mi punto de vista es un craso error, pero es lo que hay. ¿Qué opináis vosotros?.


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