miércoles, 9 de mayo de 2018

Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross Motion




La marca japonesa Mitsubishi se ha convertido en una especialista en la materia de SUV y crossover, aunque su genética no deja nunca de lado su alma campera y todos sus productos, aunque ya muy orientados a un uso casi exclusivo por asfalto, tienen ese plus Off Road del que carecen el resto de la competencia directa.


Y es que en el segmento de los SUV, hay que diferenciarse del resto, ya que existen muchos "cocos" y muchas variables de todas las marcas que ya estaban, y las que se están montando en el carro para poder llevarse un trozo de este pastel tan suculento y tan demandado.


Así que, teniendo en cuenta este panorama, o haces algo diferente, o directamente "mueres" y eso es lo que creo que pensaron cuando en el seno de la marca, decidieron crear el Mitsubishi Eclipse Cross que ocupa nuestra prueba de hoy.


Dentro de la gama Mitsubishi, nos encontramos con el ASX, el SUV más popular y compacto y del que ya hemos realizado diferentes pruebas en los últimos años; el Mitsubishi Outlander, el más grande de los todo-camino de la marca y cuya versión PHEV (híbrida enchufable) es una opción de las más interesantes del mercado, el Pick Up L200, que ya se postula como una alternativa muy capaz como vehículo para todo y no solo para los trabajos más duros y por supuesto; el incombustible Mitsubishi Montero, que sigue contemplando sus excelentes cualidades de todo-terreno puro y de hecho, es el indestructible modelo con el que nuestra piloto, Cristina Gutiérrez, ha finalizado por segunda vez el Dakar más duro de los últimos 10 años, con un vehículo con muy pocas modificaciones respecto al de serie. También está el pequeño utilitario Space Star, pero estamos hablando de SUV.

Ahora tenemos un quinto elemento (como la película) que cuenta con un planteamiento drástico respecto a su imagen, ya que si bien, es plenamente reconocible como un Mitsubishi; su diseño escapa de los convencionalismos de la marca y se adentra en un mundo diferente presentando su primer SUV con aspecto coupeizado.

Puede que su nomenclatura Eclipse, recuperada de un modelo deportivo y coupé muy popular en la década de los 90´s, haya tenido algo que ver en este cambio de orientación o también los 100 años que cumple la marca en este 2018 y la necesidad de romper los esquemas por ello; pero lo que está claro, es que este nuevo modelo de la firma japonesa no dejará indiferente a nadie.


Tiene unas líneas muy radicales y diferenciadoras, que probablemente u os encanten o lo aborrezcáis, pero seguro que no tendréis un sentimiento medio. En lo que sí coincide todo el mundo es que su frontal es ciertamente atractivo y, probablemente, sea una de las vistas más destacables del vehículo.


En este caso, mantiene las líneas maestras "Dynamic Shield" (como denominan en la marca a su parrilla delantera), solo que con un aspecto mucho más afilado. Destacan los embellecedores cromados que marcan el dinamismo que desprenden sus trazos principales y que parten de la base de unos faros muchos más rasgados de lo habitual y acaban en la base del paragolpes formando una especie de elipse.


Rodeados por esa curvatura cromada tan característica, están los faros antiniebla y las luces intermitentes, muy grandes y visibles. En la base de ese parachoques delantero, también nos encontramos con protecciones para los bajos pintadas de diferente color de la carrocería.


Ahora pasamos a la visión lateral y ya observamos el motivo de la controversia. La trasera. Es un coche que, por tamaño (4,41m) se sitúa entre el ASX y el Outlander, pero a simple vista, no parece que sea muy grande, ya que su zaga de cola truncada nos hace pensar que es el más pequeño, aunque solo es un efecto óptico, puesto que una vez nos acercamos, sí que percibimos la mayor envergadura.


No obstante su base principal la toma del ASX, por lo que estamos hablando que el Eclipse Cross tan solo es 5cm más grande, pero que sí se nota con claridad dentro del habitáculo. Pero volvamos al motivo de la controversia y no es otro que el diseño de la zaga.


Los tres cuartos traseros se ven afectados por ese diseño radical del que os hablábamos al principio y rompen de pleno con una fluidez de líneas convencionales, creando una caída muy pronunciada de parte de la luneta trasera y truncándola en la mitad para concluir con una terminación en vertical. Este es punto de inflexión que, o te gusta o lo odias.

A mí personalmente me gusta. Me parece una solución muy original que indudablemente, hace del Eclipse Cross un modelo único.

Este acabado tan diferente de la zaga, ha hecho que los faros traseros de tecnología LED también cobren un gran protagonismo, ya que se adaptan a las originales formas de esta trasera y nos procuran un haz luminoso muy visible y atractivo en cuanto cae la noche.


Abrimos el portón del maletero. El perfil de la boca de carga nos queda un poco elevado como consecuencia de una altura libre respecto al suelo de algo más de 18cm y el diseño del propio coche. Nos descubre un espacio coherente de 378 litros, que cuenta con una base de goma con bordes, para limpiarlo sin ningún problema y que no se manche la base original. Una solución muy acertada.


También tenemos algún hueco portaobjetos en los laterales y su espacio es diáfano y muy aprovechable. Pero un momento; porque ahí no acaba el asunto. Gracias a que los asientos traseros pueden desplazarse longitudinalmente, incluso hasta los 20cm, la ganancia de espacio para la carga puede aumentar hasta los 485 litros, lo que no está nada mal, aunque en esta materia no destaca especialmente respecto a sus rivales.


Pasamos a los asientos traseros y nos encontramos con un buen espacio disponible, tanto para las piernas, como en anchura o en cuanto a altura respecto a nuestras cabezas y personas de 1,80 metros o más, se sentiran perfectamente acoplados sin problema. Son unas plazas muy cómodas en términos generales y además, podemos reclinar ligeramente el respaldo en varias posiciones, para viajar de una manera más tendida y cómoda.

La posición de conducción es también muy confortable y nos encontramos muy cómodos enseguida, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante multifunción, aunque este, se encuentra en una posición algo inclinada. Una vez situados, tenemos ante nuestros ojos un cuadro de mandos muy bien estructurado que varía también, de una manera bastante sustancial, respecto a los otros modelo de la marca.

Todos los mandos se configuran y distribuyen en forma de cascada, desde los más a los menos relevantes para la conducción. Empezamos por la pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 7 pulgadas, compatible con los sistemas Android Auto y Apple Car Play. No es precisamente un prodigio en cuanto a rapidez, pero cuenta con un menú de aplicaciones mejor estructurado que los sistemas anteriores.


Desde esa pantalla, podremos visionar de manera muy gráfica, todos los parámetros del ordenador de a bordo, la navegación (en el caso de disponer de ella) o la cámara de visión trasera. A pesar de estar muy expuesta en la parte superior del salpicadero, no percibimos reflejos incómodos y sus grafías son bastante buenas.

Existe otra opción para movernos por el sistema además de hacerlo desde la propia pantalla. Hay una placa táctil al lado del selector del cambio (detrás de la palanca en el caso de que monte transmisión manual), que con solo deslizar dos dedos, podemos actuar sobre la radio y alguna que otra aplicación del equipo de una manera sencilla y cómoda.


Debajo de la pantalla están las toberas de refrigeración, los mandos del climatizador bi-zona, también en una situación accesible y justo por debajo, en un lugar bastante más escondido, aunque aún accesible; los puertos USB y el botón ECO, que sirve para minimizar las reacciones de la mecánica y de esa manera, poder circular por la ciudad con un menor impacto ambiental y menos consumo. Visto desde el lateral, el diseño en cascada del salpicadero, hace también un guiño a la estructura "Dynamic Shield" del frontal.


Por su parte, los materiales utilizados son muy agradables al tacto y en términos visuales han ganado muchos enteros en cuanto a calidad, además de contar con unos ajustes excelentes.

El volante multifunción cuenta con los mandos del ordenador de a bordo, el Bluetooth, el equipo de audio, el sistema de control por voz o el control de velocidad de crucero. Detrás, nos encontramos con unas excelentes levas de gran tamaño, por si queremos actuar sobre el cambio de manera manual. El tacto de las mismas me gustó, además de ser muy accesibles para cuando realizamos una conducción deportiva (aunque no sea un coche específico para ello, y las 8 marchas como tal sean "ficticias").


Nuestra unidad de pruebas, a pesar de contar con el acabado intermedio Motion, también montaba de serie el sistema HUD (Head Up Display), con una pantalla de metacrilato escamoteable, en donde se proyectaba la información de la velocidad y del control de velocidad de crucero.

La verdad es que esa fue una de las cosas que más me sorprendieron del nuevo Eclipse Cross, puesto que su acabado de equipamiento intermedio venía muy completo y entre otros elementos de serie contábamos con equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas, climatizador bi-zona, alerta cambio de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de marcha atrás, control de velocidad de crucero con limitador, HUD, asistente de arranque en pendientes, Start/Stop, apertura y arranque sin llave, sensores de luces y lluvia, luces automáticas que cambian de cortas a largas, control de presión de neumáticos, mitigación de choque frontal con detección de peatones, Touchpad central o llantas de 18 pulgadas, por poner algunos ejemplos.


En cuanto a mecánicas, pues solo existe la que hemos probado de momento, pero se estima que a lo largo del año aparecerá un diésel. De todas formas, la mecánica con la que parte de origen es un excelente motor 1.5 de gasolina al que se le extraen 163cv, más que suficientes para mover con mucha soltura al conjunto.



En nuestro caso estaba asociado a una caja de cambios de variador continuo, que nos proporciona un funcionamiento muy suave y sin ningún tipo de intervalos entre marchas, puesto que como tal, no existen. También podemos optar por una caja manual de 6 relaciones.


Con esta base, el Eclipse Cross es capaz de alcanzar los 200 Km/h y acelerar de 0-100 Km/h en unos respetables 9,3 segundos, con un excelente par máximo de 250 Nm, algo que interfiere en un comportamiento muy activo y provoca unas reacciones casi inmediatas de la mecánica. Pero lo bueno de todo esto, es que pesar de sus muy aceptables prestaciones, sus consumos homologados son bastante frugales, plantándose en unos 6,7 l/100 Km en ciclo mixto.

Me gustó mucho la elasticidad y las recuperaciones bajo cualquier circunstancia, además de su respuesta enérgica desde cualquier gama de revoluciones. Ahora bien; si pisamos el acelerador hasta la moqueta y exigimos todo el potencial del motor de golpe; no os quepa la menor duda que el Eclipse Cross saldrá disparado, pero también se dispararán las revoluciones y la entrega de fuerza no se relajará hasta que no seamos más delicados con el pedal, momento en el que el silencio y el confort volverán a ser la tónica predominante.


Si hablamos de dinámica de conducción, podemos afirmar que probablemente sea el modelo de Mitsubishi más orientado a un uso por carretera. Es un vehículo muy confortable, con un esquema de suspensiones de tarado un tanto firme que absorbe muy bien las imperfecciones de la carretera y no deja que se trasladen al habitáculo y en mayor medida, contienen las derivas de una carrocería situada bastante alta, aunque en las zonas más reviradas y técnicas, sí que notamos una inclinación algo mayor en los cambios de dirección continuados.


En términos generales predomina el confort de marcha sobre todas las cosas y el aislamiento del habitáculo respecto al exterior está especialmente logrado. En condiciones normales, y a pesar de su aspecto deportivo, hablamos de un coche con cierto toque dinámico, pero limitado por su condición de SUV.



La dirección por su parte es muy ligera, algo que se agradece en una conducción ciudadana, pero que penaliza al excelente comportamiento del Eclipse Cross en cuanto salimos de la urbe, ya que no se endurece lo suficiente cuando ganamos velocidad y en ocasiones, deberemos realizar microcorrecciones sobre el volante mientras tomamos una curva. Es una situación a la que nos acostumbraremos a medida que vayamos haciendo kilómetros, pero que sorprende en un principio.


Sin lugar a dudas; el nuevo Mitsubishi Eclipse Cross es un espécimen peculiar dentro de la gama japonesa. Su imagen es muy controvertida y genera la misma cantidad de aplausos como de abucheos. Pero el que no arriesga no gana y en este caso; les salga bien o mal la jugada, lo que está claro es que el nuevo modelo de la marca no dejará indiferente a nadie, al igual que su conducción y sus buenas maneras, que tampoco nos dejaron indiferentes a nosotros.




Nos pareció un coche con unos altísimos niveles de confort y una gran calidad de rodadura, un buen equipamiento, una buena ergonomía y una aceptable versatilidad de uso diario, además de ser un buen aliado en carretera gracias a su dinámico motor, con una muy buena respuesta y elasticidad de uso y unos frugales consumos. También ha habido un cambio sustancial en cuanto a calidades y acabados, aportando un aire de mayor modernidad, ya no solo hablando del exterior, sino también dentro del habitáculo, algo que los clientes agradecerán.


Podemos decir que es un coche con mucha personalidad y un carácter dinámico muy marcado, destinado y orientado a clientes con la misma actitud, que necesiten un buen coche en su día a día y que además tenga la polivalencia necesaria para viajar y vivir mil y una aventuras en el tiempo de ocio.


Hay un dicho que dice así; "la imagen destaca, pero la personalidad enamora". ¿Y tú?. ¿Eres más de imagen o personalidad?. El Mitsubishi Eclipse Cross tiene mucho de ambas cosas...



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Prueba: Mitsubishi Eclipse Cross Motion




La marca japonesa Mitsubishi se ha convertido en una especialista en la materia de SUV y crossover, aunque su genética no deja nunca de lado su alma campera y todos sus productos, aunque ya muy orientados a un uso casi exclusivo por asfalto, tienen ese plus Off Road del que carecen el resto de la competencia directa.


Y es que en el segmento de los SUV, hay que diferenciarse del resto, ya que existen muchos "cocos" y muchas variables de todas las marcas que ya estaban, y las que se están montando en el carro para poder llevarse un trozo de este pastel tan suculento y tan demandado.


Así que, teniendo en cuenta este panorama, o haces algo diferente, o directamente "mueres" y eso es lo que creo que pensaron cuando en el seno de la marca, decidieron crear el Mitsubishi Eclipse Cross que ocupa nuestra prueba de hoy.


Dentro de la gama Mitsubishi, nos encontramos con el ASX, el SUV más popular y compacto y del que ya hemos realizado diferentes pruebas en los últimos años; el Mitsubishi Outlander, el más grande de los todo-camino de la marca y cuya versión PHEV (híbrida enchufable) es una opción de las más interesantes del mercado, el Pick Up L200, que ya se postula como una alternativa muy capaz como vehículo para todo y no solo para los trabajos más duros y por supuesto; el incombustible Mitsubishi Montero, que sigue contemplando sus excelentes cualidades de todo-terreno puro y de hecho, es el indestructible modelo con el que nuestra piloto, Cristina Gutiérrez, ha finalizado por segunda vez el Dakar más duro de los últimos 10 años, con un vehículo con muy pocas modificaciones respecto al de serie. También está el pequeño utilitario Space Star, pero estamos hablando de SUV.

Ahora tenemos un quinto elemento (como la película) que cuenta con un planteamiento drástico respecto a su imagen, ya que si bien, es plenamente reconocible como un Mitsubishi; su diseño escapa de los convencionalismos de la marca y se adentra en un mundo diferente presentando su primer SUV con aspecto coupeizado.

Puede que su nomenclatura Eclipse, recuperada de un modelo deportivo y coupé muy popular en la década de los 90´s, haya tenido algo que ver en este cambio de orientación o también los 100 años que cumple la marca en este 2018 y la necesidad de romper los esquemas por ello; pero lo que está claro, es que este nuevo modelo de la firma japonesa no dejará indiferente a nadie.


Tiene unas líneas muy radicales y diferenciadoras, que probablemente u os encanten o lo aborrezcáis, pero seguro que no tendréis un sentimiento medio. En lo que sí coincide todo el mundo es que su frontal es ciertamente atractivo y, probablemente, sea una de las vistas más destacables del vehículo.


En este caso, mantiene las líneas maestras "Dynamic Shield" (como denominan en la marca a su parrilla delantera), solo que con un aspecto mucho más afilado. Destacan los embellecedores cromados que marcan el dinamismo que desprenden sus trazos principales y que parten de la base de unos faros muchos más rasgados de lo habitual y acaban en la base del paragolpes formando una especie de elipse.


Rodeados por esa curvatura cromada tan característica, están los faros antiniebla y las luces intermitentes, muy grandes y visibles. En la base de ese parachoques delantero, también nos encontramos con protecciones para los bajos pintadas de diferente color de la carrocería.


Ahora pasamos a la visión lateral y ya observamos el motivo de la controversia. La trasera. Es un coche que, por tamaño (4,41m) se sitúa entre el ASX y el Outlander, pero a simple vista, no parece que sea muy grande, ya que su zaga de cola truncada nos hace pensar que es el más pequeño, aunque solo es un efecto óptico, puesto que una vez nos acercamos, sí que percibimos la mayor envergadura.


No obstante su base principal la toma del ASX, por lo que estamos hablando que el Eclipse Cross tan solo es 5cm más grande, pero que sí se nota con claridad dentro del habitáculo. Pero volvamos al motivo de la controversia y no es otro que el diseño de la zaga.


Los tres cuartos traseros se ven afectados por ese diseño radical del que os hablábamos al principio y rompen de pleno con una fluidez de líneas convencionales, creando una caída muy pronunciada de parte de la luneta trasera y truncándola en la mitad para concluir con una terminación en vertical. Este es punto de inflexión que, o te gusta o lo odias.

A mí personalmente me gusta. Me parece una solución muy original que indudablemente, hace del Eclipse Cross un modelo único.

Este acabado tan diferente de la zaga, ha hecho que los faros traseros de tecnología LED también cobren un gran protagonismo, ya que se adaptan a las originales formas de esta trasera y nos procuran un haz luminoso muy visible y atractivo en cuanto cae la noche.


Abrimos el portón del maletero. El perfil de la boca de carga nos queda un poco elevado como consecuencia de una altura libre respecto al suelo de algo más de 18cm y el diseño del propio coche. Nos descubre un espacio coherente de 378 litros, que cuenta con una base de goma con bordes, para limpiarlo sin ningún problema y que no se manche la base original. Una solución muy acertada.


También tenemos algún hueco portaobjetos en los laterales y su espacio es diáfano y muy aprovechable. Pero un momento; porque ahí no acaba el asunto. Gracias a que los asientos traseros pueden desplazarse longitudinalmente, incluso hasta los 20cm, la ganancia de espacio para la carga puede aumentar hasta los 485 litros, lo que no está nada mal, aunque en esta materia no destaca especialmente respecto a sus rivales.


Pasamos a los asientos traseros y nos encontramos con un buen espacio disponible, tanto para las piernas, como en anchura o en cuanto a altura respecto a nuestras cabezas y personas de 1,80 metros o más, se sentiran perfectamente acoplados sin problema. Son unas plazas muy cómodas en términos generales y además, podemos reclinar ligeramente el respaldo en varias posiciones, para viajar de una manera más tendida y cómoda.

La posición de conducción es también muy confortable y nos encontramos muy cómodos enseguida, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante multifunción, aunque este, se encuentra en una posición algo inclinada. Una vez situados, tenemos ante nuestros ojos un cuadro de mandos muy bien estructurado que varía también, de una manera bastante sustancial, respecto a los otros modelo de la marca.

Todos los mandos se configuran y distribuyen en forma de cascada, desde los más a los menos relevantes para la conducción. Empezamos por la pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 7 pulgadas, compatible con los sistemas Android Auto y Apple Car Play. No es precisamente un prodigio en cuanto a rapidez, pero cuenta con un menú de aplicaciones mejor estructurado que los sistemas anteriores.


Desde esa pantalla, podremos visionar de manera muy gráfica, todos los parámetros del ordenador de a bordo, la navegación (en el caso de disponer de ella) o la cámara de visión trasera. A pesar de estar muy expuesta en la parte superior del salpicadero, no percibimos reflejos incómodos y sus grafías son bastante buenas.

Existe otra opción para movernos por el sistema además de hacerlo desde la propia pantalla. Hay una placa táctil al lado del selector del cambio (detrás de la palanca en el caso de que monte transmisión manual), que con solo deslizar dos dedos, podemos actuar sobre la radio y alguna que otra aplicación del equipo de una manera sencilla y cómoda.


Debajo de la pantalla están las toberas de refrigeración, los mandos del climatizador bi-zona, también en una situación accesible y justo por debajo, en un lugar bastante más escondido, aunque aún accesible; los puertos USB y el botón ECO, que sirve para minimizar las reacciones de la mecánica y de esa manera, poder circular por la ciudad con un menor impacto ambiental y menos consumo. Visto desde el lateral, el diseño en cascada del salpicadero, hace también un guiño a la estructura "Dynamic Shield" del frontal.


Por su parte, los materiales utilizados son muy agradables al tacto y en términos visuales han ganado muchos enteros en cuanto a calidad, además de contar con unos ajustes excelentes.

El volante multifunción cuenta con los mandos del ordenador de a bordo, el Bluetooth, el equipo de audio, el sistema de control por voz o el control de velocidad de crucero. Detrás, nos encontramos con unas excelentes levas de gran tamaño, por si queremos actuar sobre el cambio de manera manual. El tacto de las mismas me gustó, además de ser muy accesibles para cuando realizamos una conducción deportiva (aunque no sea un coche específico para ello, y las 8 marchas como tal sean "ficticias").


Nuestra unidad de pruebas, a pesar de contar con el acabado intermedio Motion, también montaba de serie el sistema HUD (Head Up Display), con una pantalla de metacrilato escamoteable, en donde se proyectaba la información de la velocidad y del control de velocidad de crucero.

La verdad es que esa fue una de las cosas que más me sorprendieron del nuevo Eclipse Cross, puesto que su acabado de equipamiento intermedio venía muy completo y entre otros elementos de serie contábamos con equipo de infoentretenimiento con pantalla táctil de 7 pulgadas, climatizador bi-zona, alerta cambio de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de marcha atrás, control de velocidad de crucero con limitador, HUD, asistente de arranque en pendientes, Start/Stop, apertura y arranque sin llave, sensores de luces y lluvia, luces automáticas que cambian de cortas a largas, control de presión de neumáticos, mitigación de choque frontal con detección de peatones, Touchpad central o llantas de 18 pulgadas, por poner algunos ejemplos.


En cuanto a mecánicas, pues solo existe la que hemos probado de momento, pero se estima que a lo largo del año aparecerá un diésel. De todas formas, la mecánica con la que parte de origen es un excelente motor 1.5 de gasolina al que se le extraen 163cv, más que suficientes para mover con mucha soltura al conjunto.



En nuestro caso estaba asociado a una caja de cambios de variador continuo, que nos proporciona un funcionamiento muy suave y sin ningún tipo de intervalos entre marchas, puesto que como tal, no existen. También podemos optar por una caja manual de 6 relaciones.


Con esta base, el Eclipse Cross es capaz de alcanzar los 200 Km/h y acelerar de 0-100 Km/h en unos respetables 9,3 segundos, con un excelente par máximo de 250 Nm, algo que interfiere en un comportamiento muy activo y provoca unas reacciones casi inmediatas de la mecánica. Pero lo bueno de todo esto, es que pesar de sus muy aceptables prestaciones, sus consumos homologados son bastante frugales, plantándose en unos 6,7 l/100 Km en ciclo mixto.

Me gustó mucho la elasticidad y las recuperaciones bajo cualquier circunstancia, además de su respuesta enérgica desde cualquier gama de revoluciones. Ahora bien; si pisamos el acelerador hasta la moqueta y exigimos todo el potencial del motor de golpe; no os quepa la menor duda que el Eclipse Cross saldrá disparado, pero también se dispararán las revoluciones y la entrega de fuerza no se relajará hasta que no seamos más delicados con el pedal, momento en el que el silencio y el confort volverán a ser la tónica predominante.


Si hablamos de dinámica de conducción, podemos afirmar que probablemente sea el modelo de Mitsubishi más orientado a un uso por carretera. Es un vehículo muy confortable, con un esquema de suspensiones de tarado un tanto firme que absorbe muy bien las imperfecciones de la carretera y no deja que se trasladen al habitáculo y en mayor medida, contienen las derivas de una carrocería situada bastante alta, aunque en las zonas más reviradas y técnicas, sí que notamos una inclinación algo mayor en los cambios de dirección continuados.


En términos generales predomina el confort de marcha sobre todas las cosas y el aislamiento del habitáculo respecto al exterior está especialmente logrado. En condiciones normales, y a pesar de su aspecto deportivo, hablamos de un coche con cierto toque dinámico, pero limitado por su condición de SUV.



La dirección por su parte es muy ligera, algo que se agradece en una conducción ciudadana, pero que penaliza al excelente comportamiento del Eclipse Cross en cuanto salimos de la urbe, ya que no se endurece lo suficiente cuando ganamos velocidad y en ocasiones, deberemos realizar microcorrecciones sobre el volante mientras tomamos una curva. Es una situación a la que nos acostumbraremos a medida que vayamos haciendo kilómetros, pero que sorprende en un principio.


Sin lugar a dudas; el nuevo Mitsubishi Eclipse Cross es un espécimen peculiar dentro de la gama japonesa. Su imagen es muy controvertida y genera la misma cantidad de aplausos como de abucheos. Pero el que no arriesga no gana y en este caso; les salga bien o mal la jugada, lo que está claro es que el nuevo modelo de la marca no dejará indiferente a nadie, al igual que su conducción y sus buenas maneras, que tampoco nos dejaron indiferentes a nosotros.




Nos pareció un coche con unos altísimos niveles de confort y una gran calidad de rodadura, un buen equipamiento, una buena ergonomía y una aceptable versatilidad de uso diario, además de ser un buen aliado en carretera gracias a su dinámico motor, con una muy buena respuesta y elasticidad de uso y unos frugales consumos. También ha habido un cambio sustancial en cuanto a calidades y acabados, aportando un aire de mayor modernidad, ya no solo hablando del exterior, sino también dentro del habitáculo, algo que los clientes agradecerán.


Podemos decir que es un coche con mucha personalidad y un carácter dinámico muy marcado, destinado y orientado a clientes con la misma actitud, que necesiten un buen coche en su día a día y que además tenga la polivalencia necesaria para viajar y vivir mil y una aventuras en el tiempo de ocio.


Hay un dicho que dice así; "la imagen destaca, pero la personalidad enamora". ¿Y tú?. ¿Eres más de imagen o personalidad?. El Mitsubishi Eclipse Cross tiene mucho de ambas cosas...



Publicidad relacionada