sábado, 9 de junio de 2018

Lo demás es historia: 50 Años del Opel GT.



“Nur Fliegen ist schöner…” (solo volar es más divertido). Estas cuatro palabras han sido suficientes para generar sueños y pasiones. Al igual que el slogan de su publicidad, el coche del que os hablaremos hoy se ha convertido en un clásico: el deportivo Opel GT, que salió por primera vez de las líneas de producción hace ahora 50 años.


Entonces y ahora un auténtico coche de ensueño y una referencia en la historia del automóvil. Las celebraciones del nacimiento del Opel GT comenzarán el próximo mes de mayo con la feria de clásicos "Clásica del lago Constanza". Durante la celebración de este evento y en otros más a lo largo del año, los aficionados podrán admirar este icono del diseño que por desgracia; no continuó en la gama Opel y tan sólo, han hecho algún conato de revivirlo con una suerte dispar.


Para ser exactos, la carrera del Opel GT no comenzó hace 50 años, sino hace 53 años; cuando, por sorpresa de todo el mundo, Opel presentó un aerodinámico deportivo biplaza en el Salón Internacional (IAA) de Frankfurt en 1965.


Con su afilada carrocería, el largo capó con faros escamoteables que rotaban alrededor de su eje longitudinal, abultados pasos de ruedas y una trasera en vertical, el coche era algo nunca visto en un fabricante europeo. Era tan sumamente espacial, que el curvilíneo exterior pronto fue bautizado como la “forma de botella de Coca-Cola”. Opel describió inicialmente el “Experimental GT” (el primer coche de concepto de un fabricante alemán) como un estudio de diseño de altas prestaciones. Había sido diseñado por Erhard Schnell y su equipo en el nuevo “Estudio de Diseño” de Rüsselsheim, que también fue el primer centro de diseño de un fabricante europeo.


Una vez acabado el primer concepto GT, la tensión se palpaba en el ambiente, pero Erhard y su equipo se sintieron aliviados cuando la junta directiva comenzó ha aplaudir de manera espontanea. Su valentía fue recompensada en el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Frankfurt de 1965, donde tanto los medios de comunicación como el público dieron una impresionante acogida al GT. Nadie hubiera podido esperar un coche tan deportivo de Opel. Como resultado de ello, seis años después de los primeros bocetos y tres desde que la dirección diera “luz verde” al proyecto, el GT pasó a ser un coche de producción.


El primer Opel GT salió de las líneas de producción en 1968, siendo un primer ejemplo de la cooperación franco-alemana. Gracias a algunos proyectos conjuntos anteriores, los carroceros de Chausson y Brissoneau & Lotz eran ya unos socios fiables para Opel y la compañía francesa llevó a cabo los trabajos de estampación, soldadura, pintura y equipamiento interior del GT, antes de mandar de nuevo los coches a Rüsselsheim para acoplar finalmente las suspensiones, frenos, motor y transmisión.


Los afortunados propietarios del Opel GT podían elegir entre dos motores: un 1.1 litros y 60 CV que procedía del Kadett y un 1.9 litros de 90 CV proveniente del Rekord.

El GT 1900 fue muy popular desde el principio. La velocidad máxima de 185 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos era exactamente lo que los clientes querían y demandaban en un vehículo con tales características deportivas. La potencia llegaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de cuatro velocidades. En este punto; los clientes europeos no solían decantarse por la opción de cambio automático de tres velocidades, pero al otro lado del Atlántico (que también se vendió) esta transmisión fue muy popular.


A pesar de su belleza, la carrocería del GT de producción era bastante diferente de la del coche original, con un aspecto aún más atlético. Y es que por aquel entonces, también había que cumplir algunas normas y en el caso del vehículo de producción, el capó era más largo con el voladizo delantero más corto. No obstante; los musculosos abultamientos para el sistema de admisión permitieron hacer un capó más bajo y los faros cuadrados del Experimental GT fueron reemplazados por seductores “ojos”, que le daban al coche una imagen aún más inconfundible.


Las líneas poderosas y elegantes rebajaban el coeficiente aerodinámico sin reducir la cara aerodinámica para tener buena estabilidad a alta velocidad. Sin embargo, esto fue causa de otro problema inesperado: según los reportajes de prensa de septiembre de 1968, los prototipos de GT nunca pudieron circular ocultos a la prensa, ya que su excitante silueta “hacía inservible cualquier camuflaje”. Obvio por otra parte...


Al igual que el diseño exterior, el interior del GT, con sus asientos baquet, el volante de tres radios y los relojes redondos de instrumentación, rebosaba un estilo que sigue encantando a los aficionados de hoy en día. Pero, a pesar de querer despertar las emociones, los diseñadores del GT también prestaron una gran atención a la seguridad, dotando a su creación de, por ejemplo, cinturones de seguridad de tres puntos, un arco antivuelco integrado y barras de protección lateral en las puertas, al igual que una columna de dirección de seguridad.


Con su bajo centro de gravedad, su rígida carrocería y su dinámico chasis, el GT, también era una base ideal para competición. Por ejemplo, los GT preparados por el especialista italiano Conrero obtuvieron múltiples triunfos en carreras de resistencia a principios de los años 70.


Posteriormente, en 1971, el Dr. Georg Von Opel, nieto del fundador de la marca, convirtió el GT en un coche eléctrico, alcanzando una velocidad máxima de 189 km/h y estableciendo varios récords mundiales. Y, en junio de 1972, Opel construyó un GT con motor diésel que logró dos récords mundiales y 18 records internacionales en la pista de pruebas de Dudenhofen. La velocidad máxima de 197 km/h a lo largo de un kilómetro era una cifra sensacional para un coche diesel de la época. Erhard Schnell, confiesa como lograron una forma aún más aerodinámica: “Teníamos muy poco presupuesto, así que cogimos un coche que estaba destinado a ser descapotable y, simplemente, le cortamos el parabrisas”. Cosas y recursos de los ingenieros de los 70´s...


Y es que en 1969 pareció como si se hubiera hecho realidad el sueño de los amantes de los coches descapotables, cuando Opel presento en el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Frankfurt el Aero GT convertible con el cristal trasero escamoteable eléctricamente y techo Targa desmontable. Desafortunadamente el coche se quedó en un estudio de diseño y no llegó a pasar a la producción oficial.


No obstante, el GT de producción encandilo a los clientes hasta su fin en 1973. Gracias a su diseño único, sus prestaciones y un precio atractivo, la popularidad del GT excedió todas las expectativas. De hecho; la producción total alcanzó la no despreciable cifra de 103.463 unidades en solo cinco años.


No solo los clientes europeos, sino también los norte americanos se enamoraron del radical deportivo de Opel, el cual todavía tiene multitud de seguidores a ambos lados del Atlántico. El GT también demostró que los ingenieros y diseñadores de Opel del pasado tenían ya en aquella época en mente la máxima de “arte escultural unido a precisión alemana”. O, como dijo el actor y propietario de un GT, Ken Dunken, “la publicidad no es correcta; incluso volar es menos divertido”.



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sábado, 9 de junio de 2018

Lo demás es historia: 50 Años del Opel GT.



“Nur Fliegen ist schöner…” (solo volar es más divertido). Estas cuatro palabras han sido suficientes para generar sueños y pasiones. Al igual que el slogan de su publicidad, el coche del que os hablaremos hoy se ha convertido en un clásico: el deportivo Opel GT, que salió por primera vez de las líneas de producción hace ahora 50 años.


Entonces y ahora un auténtico coche de ensueño y una referencia en la historia del automóvil. Las celebraciones del nacimiento del Opel GT comenzarán el próximo mes de mayo con la feria de clásicos "Clásica del lago Constanza". Durante la celebración de este evento y en otros más a lo largo del año, los aficionados podrán admirar este icono del diseño que por desgracia; no continuó en la gama Opel y tan sólo, han hecho algún conato de revivirlo con una suerte dispar.


Para ser exactos, la carrera del Opel GT no comenzó hace 50 años, sino hace 53 años; cuando, por sorpresa de todo el mundo, Opel presentó un aerodinámico deportivo biplaza en el Salón Internacional (IAA) de Frankfurt en 1965.


Con su afilada carrocería, el largo capó con faros escamoteables que rotaban alrededor de su eje longitudinal, abultados pasos de ruedas y una trasera en vertical, el coche era algo nunca visto en un fabricante europeo. Era tan sumamente espacial, que el curvilíneo exterior pronto fue bautizado como la “forma de botella de Coca-Cola”. Opel describió inicialmente el “Experimental GT” (el primer coche de concepto de un fabricante alemán) como un estudio de diseño de altas prestaciones. Había sido diseñado por Erhard Schnell y su equipo en el nuevo “Estudio de Diseño” de Rüsselsheim, que también fue el primer centro de diseño de un fabricante europeo.


Una vez acabado el primer concepto GT, la tensión se palpaba en el ambiente, pero Erhard y su equipo se sintieron aliviados cuando la junta directiva comenzó ha aplaudir de manera espontanea. Su valentía fue recompensada en el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Frankfurt de 1965, donde tanto los medios de comunicación como el público dieron una impresionante acogida al GT. Nadie hubiera podido esperar un coche tan deportivo de Opel. Como resultado de ello, seis años después de los primeros bocetos y tres desde que la dirección diera “luz verde” al proyecto, el GT pasó a ser un coche de producción.


El primer Opel GT salió de las líneas de producción en 1968, siendo un primer ejemplo de la cooperación franco-alemana. Gracias a algunos proyectos conjuntos anteriores, los carroceros de Chausson y Brissoneau & Lotz eran ya unos socios fiables para Opel y la compañía francesa llevó a cabo los trabajos de estampación, soldadura, pintura y equipamiento interior del GT, antes de mandar de nuevo los coches a Rüsselsheim para acoplar finalmente las suspensiones, frenos, motor y transmisión.


Los afortunados propietarios del Opel GT podían elegir entre dos motores: un 1.1 litros y 60 CV que procedía del Kadett y un 1.9 litros de 90 CV proveniente del Rekord.

El GT 1900 fue muy popular desde el principio. La velocidad máxima de 185 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos era exactamente lo que los clientes querían y demandaban en un vehículo con tales características deportivas. La potencia llegaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de cuatro velocidades. En este punto; los clientes europeos no solían decantarse por la opción de cambio automático de tres velocidades, pero al otro lado del Atlántico (que también se vendió) esta transmisión fue muy popular.


A pesar de su belleza, la carrocería del GT de producción era bastante diferente de la del coche original, con un aspecto aún más atlético. Y es que por aquel entonces, también había que cumplir algunas normas y en el caso del vehículo de producción, el capó era más largo con el voladizo delantero más corto. No obstante; los musculosos abultamientos para el sistema de admisión permitieron hacer un capó más bajo y los faros cuadrados del Experimental GT fueron reemplazados por seductores “ojos”, que le daban al coche una imagen aún más inconfundible.


Las líneas poderosas y elegantes rebajaban el coeficiente aerodinámico sin reducir la cara aerodinámica para tener buena estabilidad a alta velocidad. Sin embargo, esto fue causa de otro problema inesperado: según los reportajes de prensa de septiembre de 1968, los prototipos de GT nunca pudieron circular ocultos a la prensa, ya que su excitante silueta “hacía inservible cualquier camuflaje”. Obvio por otra parte...


Al igual que el diseño exterior, el interior del GT, con sus asientos baquet, el volante de tres radios y los relojes redondos de instrumentación, rebosaba un estilo que sigue encantando a los aficionados de hoy en día. Pero, a pesar de querer despertar las emociones, los diseñadores del GT también prestaron una gran atención a la seguridad, dotando a su creación de, por ejemplo, cinturones de seguridad de tres puntos, un arco antivuelco integrado y barras de protección lateral en las puertas, al igual que una columna de dirección de seguridad.


Con su bajo centro de gravedad, su rígida carrocería y su dinámico chasis, el GT, también era una base ideal para competición. Por ejemplo, los GT preparados por el especialista italiano Conrero obtuvieron múltiples triunfos en carreras de resistencia a principios de los años 70.


Posteriormente, en 1971, el Dr. Georg Von Opel, nieto del fundador de la marca, convirtió el GT en un coche eléctrico, alcanzando una velocidad máxima de 189 km/h y estableciendo varios récords mundiales. Y, en junio de 1972, Opel construyó un GT con motor diésel que logró dos récords mundiales y 18 records internacionales en la pista de pruebas de Dudenhofen. La velocidad máxima de 197 km/h a lo largo de un kilómetro era una cifra sensacional para un coche diesel de la época. Erhard Schnell, confiesa como lograron una forma aún más aerodinámica: “Teníamos muy poco presupuesto, así que cogimos un coche que estaba destinado a ser descapotable y, simplemente, le cortamos el parabrisas”. Cosas y recursos de los ingenieros de los 70´s...


Y es que en 1969 pareció como si se hubiera hecho realidad el sueño de los amantes de los coches descapotables, cuando Opel presento en el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Frankfurt el Aero GT convertible con el cristal trasero escamoteable eléctricamente y techo Targa desmontable. Desafortunadamente el coche se quedó en un estudio de diseño y no llegó a pasar a la producción oficial.


No obstante, el GT de producción encandilo a los clientes hasta su fin en 1973. Gracias a su diseño único, sus prestaciones y un precio atractivo, la popularidad del GT excedió todas las expectativas. De hecho; la producción total alcanzó la no despreciable cifra de 103.463 unidades en solo cinco años.


No solo los clientes europeos, sino también los norte americanos se enamoraron del radical deportivo de Opel, el cual todavía tiene multitud de seguidores a ambos lados del Atlántico. El GT también demostró que los ingenieros y diseñadores de Opel del pasado tenían ya en aquella época en mente la máxima de “arte escultural unido a precisión alemana”. O, como dijo el actor y propietario de un GT, Ken Dunken, “la publicidad no es correcta; incluso volar es menos divertido”.



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