sábado, 9 de junio de 2018

Lo demás es historia: Subaru Impreza.



Elegante, deportivo y diferente, desde 1992 el Impreza ha marcado un hito en la historia de Subaru. Un hito que aún hoy sigue latente y en boga gracias, sobre todo, a sus logros en competición, en la época dorada de los rallyes.


Con su motor boxer y su tracción total (marca de la casa) siempre ha ofrecido una agilidad y un comportamiento dinámico excepcional sobre todo tipo de superficies y aprovechando que acaba de presentarse la última generación, haremos un breve repaso en la historia de tan reputado mito automovilístico.


La primera generación se presentó en 1992 y estuvo en el mercado hasta el año 2000. Compartía buen número de componentes con el Legacy, aunque portaba un aire más compacto en sus líneas.


Inicialmente se comercializó con carrocería sedan de 4 puertas y familiar, aunque a finales de 1995 se introdujo una carrocería con dos puertas. Todos compartían la peculiaridad heredada de los coupés, como eran las puertas sin marco. También se comercializó con 2 ruedas motrices, pero enseguida desecharon esa idea, a tenor de las ventas residuales de esas versiones.


La gama de motores era muy extensa con cilindradas que partían desde un 1.6, hasta el 2.5, todos de gasolina y obviamente, todos de tipo bóxer. Con esa generación comenzó la fiebre por los Impreza más deportivos, con la incorporación a la gama del WRX, también conocido como GT Turbo. Montaba un 2.0 con turbocompresor que arrojaba 211cv de origen, aunque más tarde se aumentó esa potencia hasta los 218cv. En Japón, amantes de las transformaciones extremas, apretaron la mecánica hasta conseguir potencias de, incluso, 280cv.


Viendo el éxito comercial, a partir de 1994 comercializaron la versión más radical STI, con el mismo motor 2.0, pero un turbo más grande, que ahora sí, permitía alcanzar potencias de 250 y 280cv, también en sus versiones europeas.


La segunda generación (2000-2007) heredaba buena parte de los rasgos del Impreza que competía en el Campeonato del Mundo de Rallyes WRC. Combinaba funcionalidad y diseño aerodinámico con funcionalidad y facilidad de conducción. Esta generación del Impreza dio lugar al concepto avanzado de seguridad Subaru, desde la visibilidad con puntos ciegos mínimos hasta el bastidor reforzado para optimizar la absorción de energía en caso de impacto o los primeros sistemas de protección a los peatones.


Mantenía las carrocerías sedan y familiar, pero dejaron a un lado la variable coupé. Durante su vida comercial, esta generación obtuvo dos actualizaciones, que modificaban la forma de los faros, la parrilla delantera y algunos detalles más, pero no se trataron de nuevas generaciones.


Las mecánicas básicas eran un 1.6 de 95cv y un 1.8 de 105cv, siendo los motores más potentes el 2.0 con 160 o 215cv y el laureado 2.5 con turbo, que alcanzaba los 280cv en su versión STI. Según las mecánicas, podían llevar una caja de cambios manual de 5 o 6 relaciones o una automática de 4.


Entre 2007 y 2011, la tercera generación del Impreza era un compacto de cinco puertas con un diseño moderno, un completo equipamiento y una calidad excepcional. La capacidad de conducción segura, deportiva y ágil que el Impreza había forjado hasta ese momento se mejoró aún más, al tiempo que se centraba en el confort, la elegancia y la calidad.


Se mantuvo la configuración sedan, pero desapareció la variante familiar. Su carrocería era un poco más grande y la distancia entre ejes también aumentó, aunque desde el seno de la marca hicieron auténticos esfuerzos para mantener el peso del conjunto, y lo consiguieron, haciendo que fuera igual de pesado que la anterior generación.



Las mecánicas partían de un 1.5 con 107cv, un 2.0 de 150cv, el 2.5 con turbo que alcanzaba los 230cv, dejando el mismo motor con un turbo más grande para la versión más radical, que en esta ocasión superaba la barrera de los 300cv. No obstante, esta generación claudicó a las mecánicas diésel y por primera vez, se incorporó una mecánica con ese combustible; un 2.0 diésel de 150cv. Eso sí; su configuración también era de tipo bóxer.



Todas esas cualidades se llevaron un paso más allá con la cuarta generación (2011-2016), con nuevos avances centrados en un diseño compacto más moderno, elegante y atractivo, así como un conjunto de mejoras para optimizar todavía más el comportamiento dinámico, el confort, la seguridad y la calidad de rodadura. Peeero, esta generación no se llegó a comercializar en España como tal, sino que por estas latitudes tan solo nos llegó su variable campera denominada XV.



Menos mal que a pesar de todo; en 2014 se apiadaron de nosotros y sí que se comercializó la variable más deportiva con tres volúmenes, denominada WRX STI, apta solo para los más puristas y nostálgicos y con más de 300cv y toda la estética Racing que nos podamos imaginar.


Ahora nos llega la última generación, que de momento, en estas latitudes conoceremos en su versión compacta de 5 puertas y con un 1.6 de 115cv que se nos queda un poco descafeinado... Pero hay un atisbo de esperanza, ya que la plataforma sobre la que se monta, está preparada a conciencia para aumentar la potencia con el tiempo y seguir alimentando la historia de un mito. Que así sea.


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sábado, 9 de junio de 2018

Lo demás es historia: Subaru Impreza.



Elegante, deportivo y diferente, desde 1992 el Impreza ha marcado un hito en la historia de Subaru. Un hito que aún hoy sigue latente y en boga gracias, sobre todo, a sus logros en competición, en la época dorada de los rallyes.


Con su motor boxer y su tracción total (marca de la casa) siempre ha ofrecido una agilidad y un comportamiento dinámico excepcional sobre todo tipo de superficies y aprovechando que acaba de presentarse la última generación, haremos un breve repaso en la historia de tan reputado mito automovilístico.


La primera generación se presentó en 1992 y estuvo en el mercado hasta el año 2000. Compartía buen número de componentes con el Legacy, aunque portaba un aire más compacto en sus líneas.


Inicialmente se comercializó con carrocería sedan de 4 puertas y familiar, aunque a finales de 1995 se introdujo una carrocería con dos puertas. Todos compartían la peculiaridad heredada de los coupés, como eran las puertas sin marco. También se comercializó con 2 ruedas motrices, pero enseguida desecharon esa idea, a tenor de las ventas residuales de esas versiones.


La gama de motores era muy extensa con cilindradas que partían desde un 1.6, hasta el 2.5, todos de gasolina y obviamente, todos de tipo bóxer. Con esa generación comenzó la fiebre por los Impreza más deportivos, con la incorporación a la gama del WRX, también conocido como GT Turbo. Montaba un 2.0 con turbocompresor que arrojaba 211cv de origen, aunque más tarde se aumentó esa potencia hasta los 218cv. En Japón, amantes de las transformaciones extremas, apretaron la mecánica hasta conseguir potencias de, incluso, 280cv.


Viendo el éxito comercial, a partir de 1994 comercializaron la versión más radical STI, con el mismo motor 2.0, pero un turbo más grande, que ahora sí, permitía alcanzar potencias de 250 y 280cv, también en sus versiones europeas.


La segunda generación (2000-2007) heredaba buena parte de los rasgos del Impreza que competía en el Campeonato del Mundo de Rallyes WRC. Combinaba funcionalidad y diseño aerodinámico con funcionalidad y facilidad de conducción. Esta generación del Impreza dio lugar al concepto avanzado de seguridad Subaru, desde la visibilidad con puntos ciegos mínimos hasta el bastidor reforzado para optimizar la absorción de energía en caso de impacto o los primeros sistemas de protección a los peatones.


Mantenía las carrocerías sedan y familiar, pero dejaron a un lado la variable coupé. Durante su vida comercial, esta generación obtuvo dos actualizaciones, que modificaban la forma de los faros, la parrilla delantera y algunos detalles más, pero no se trataron de nuevas generaciones.


Las mecánicas básicas eran un 1.6 de 95cv y un 1.8 de 105cv, siendo los motores más potentes el 2.0 con 160 o 215cv y el laureado 2.5 con turbo, que alcanzaba los 280cv en su versión STI. Según las mecánicas, podían llevar una caja de cambios manual de 5 o 6 relaciones o una automática de 4.


Entre 2007 y 2011, la tercera generación del Impreza era un compacto de cinco puertas con un diseño moderno, un completo equipamiento y una calidad excepcional. La capacidad de conducción segura, deportiva y ágil que el Impreza había forjado hasta ese momento se mejoró aún más, al tiempo que se centraba en el confort, la elegancia y la calidad.


Se mantuvo la configuración sedan, pero desapareció la variante familiar. Su carrocería era un poco más grande y la distancia entre ejes también aumentó, aunque desde el seno de la marca hicieron auténticos esfuerzos para mantener el peso del conjunto, y lo consiguieron, haciendo que fuera igual de pesado que la anterior generación.



Las mecánicas partían de un 1.5 con 107cv, un 2.0 de 150cv, el 2.5 con turbo que alcanzaba los 230cv, dejando el mismo motor con un turbo más grande para la versión más radical, que en esta ocasión superaba la barrera de los 300cv. No obstante, esta generación claudicó a las mecánicas diésel y por primera vez, se incorporó una mecánica con ese combustible; un 2.0 diésel de 150cv. Eso sí; su configuración también era de tipo bóxer.



Todas esas cualidades se llevaron un paso más allá con la cuarta generación (2011-2016), con nuevos avances centrados en un diseño compacto más moderno, elegante y atractivo, así como un conjunto de mejoras para optimizar todavía más el comportamiento dinámico, el confort, la seguridad y la calidad de rodadura. Peeero, esta generación no se llegó a comercializar en España como tal, sino que por estas latitudes tan solo nos llegó su variable campera denominada XV.



Menos mal que a pesar de todo; en 2014 se apiadaron de nosotros y sí que se comercializó la variable más deportiva con tres volúmenes, denominada WRX STI, apta solo para los más puristas y nostálgicos y con más de 300cv y toda la estética Racing que nos podamos imaginar.


Ahora nos llega la última generación, que de momento, en estas latitudes conoceremos en su versión compacta de 5 puertas y con un 1.6 de 115cv que se nos queda un poco descafeinado... Pero hay un atisbo de esperanza, ya que la plataforma sobre la que se monta, está preparada a conciencia para aumentar la potencia con el tiempo y seguir alimentando la historia de un mito. Que así sea.


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