miércoles, 13 de junio de 2018

Prueba: Dacia Lodgy 109 dCi Stepway


Este fin de semana pasado, unos amigos y yo íbamos a visitar las bodegas Eguren Ugarte y hacer una ruta por la rioja alavesa, así que alquilamos un vehículo para poder ir todos y no tener que llevar tanto coche.


Aprovechando la coyuntura, me armé con mi cámara de fotos y me dispuse ha hacer un test en profundidad del monovolumen que nos había tocado en suerte, ya que es un modelo por el que sentía mucha curiosidad y no habíamos tenido la oportunidad de probarlo.


No es precisamente un superventas ni tampoco una novedad, pero el Dacia Lodgy se nos presenta como una de las alternativas más económicas que existen en el mercado, destinado a familias que necesiten un vehículo grande, con mucho espacio y un equipamiento suficiente, con un desembolso menor.


La verdad es que no se me ocurren muchas (por no decir ninguna) alternativas a un producto como este. Y no lo digo por la versatilidad que nos ofrecen este tipo de carrocerías, sino por el ajustado precio de adquisición.


Hablamos de un monovolumen muy solvente, con un diseño, más o menos, atemporal y que cuenta con muchas virtudes y cualidades, que sabrán apreciar los padres de familia, sin ningún tipo de artificio y que nos ofrece lo justo e imprescindible, a un precio realmente competitivo.



En nuestro caso, probamos la variante Stepway, que se distingue del resto de la gama por tener un carácter más aventurero e incluir protecciones para los bajos, tanto delante como detrás, de diferente color de la carrocería, además de incluir algunos aditamentos estéticos en exclusiva, que iremos desgranando a lo largo del artículo.


Le aportan un aire más campero, pero no os engañéis, ya que no puede contar con tracción total ni en opción y tan solo son unos apuntes estéticos. Ni siquiera es más alto que cualquier terminación más convencional, algo que sí ocurre con este acabado en el Dacia Sandero.


Nos encontramos ante un diseño totalmente cúbico, muy apropiado para aprovechar el espacio interior, sin ningún atisbo de tener ningún trazo rompedor o formas extravagantes. Todo en el Lodgy está diseñado con el propósito de ser práctico, racional y coherente.


En el frontal; una parrilla con ciertos apliques de aspecto cromado, rompen con una estética ciertamente convencional, además de las protecciones para los bajos y el acabado en plástico de los contornos, que evitan daños sobre la pintura de la carrocería y que contienen las luces antiniebla, con un embellecedor, también en acabado plata.


Si nos detenemos en la visión lateral, observamos un monovolumen en el más amplio sentido, aunque con medidas un poco más alargadas que la edición convencional. Nuestro Lodgy con el acabado Stepway tiene una longitud de 4,52 metros que son, aproximadamente, unos 2 cm más que los de cualquier Lodgy de la gama. El resto de las medidas se completan con 1,76 metros de ancho y 1,68 metros de altura, además de contar con una distancia entre ejes de 3 metros justos.



Se distingue por unas llantas específicas de 16 pulgadas de color gris, las protecciones en plástico de todo el contorno, las barras del techo y el distintivo Stepway sobreimpreso en las puertas delanteras. Me llaman la atención unas sutiles líneas abultadas sobre los pasos de rueda, que quieren potenciar cierto dinamismo a una carrocería que por otra parte, no tienen nada de dinámica, aunque sí que le aportan cierto carisma.



La zaga es totalmente vertical, con un enorme portón al más puro estilo furgón, que nos permite una boca de carga muy amplia y cómoda, ya que su perfil está situado muy bajo y nos facilita mucho la tarea de ubicar objetos voluminosos y pesados. Culminan esa visión las protecciones en la zona baja del paragolpes y unos pilotos traseros originales que se extienden hasta los paneles laterales de la carrocería.


Abrimos el maletero y, en condiciones normales, con cinco plazas, nos encontramos con una enorme capacidad de 634 litros, sin ningún tipo de forma extraña y un espacio realmente diáfano. Pero nuestra versión, en este caso, montaba 7 plazas, por lo que el espacio destinado para la carga se reducía de una manera sustancial, quedando un pequeño hueco testimonial detrás de los respaldos de la tercera línea de asientos.

Esas plazas de la tercera línea de asientos son aptas para dos adultos (no muy corpulentos, todo hay que decirlo), pero no se pueden ocultar debajo del piso y dejar una superficie plana. Si no las vamos a utilizar, hay que desmontarlas y dejarlas en nuestro garaje.


Por otra parte, el acceso a las mismas está bastante bien solucionado, ya que las plazas de la segunda línea de asientos se pueden plegar total o parcialmente, con un solo gesto y de una manera muy sencilla, dejándonos mucho espacio para poder acceder a las plazas posteriores o bien; aprovechar ese espacio para dejar parte de las maletas que no caben en el espacio destinado a la carga. La verdad es que podremos tener varios tipos de configuraciones, así que en ese sentido, el Dacia Lodgy gana muchos puntos en cuanto a versatilidad se refiere.


Nos centramos ahora en las plazas de la segunda fila de asientos. El acceso es muy cómodo, ya que la apertura de las puertas es muy amplia. Sentados en una posición natural y bastante erguidos, obtenemos unos registros decentes en cuanto a espacio para las rodillas, pero sobre todo en altura, ya que casi podemos estirar el brazo entero sobre nuestras cabezas hasta llegar a tocar el techo. Pero el Lodgy suspende un poco en anchura, penalizado por la compacidad de diseño de la carrocería ya que, a pesar de que tres adultos pueden viajar bastante cómodos, la plaza central se nos antoja un poco angosta, por lo que mejor si viajan dos personas o con un niño en el centro.



Vamos ahora con el puesto de conducción. Abrimos la puerta y nos recibe una placa metálica en el perfil con la palabra Dacia que nos sorprende, dado el estatus de vehículo "low cost". Vemos unos asientos simples, con un tapizado, también específico para esta versión, con la nomenclatura Stepway bordada en los respaldos, bastante cómodos y de un tamaño correcto. No cuentan con mucha sujeción lateral, ni en la zona de nuestra espalda ni a la altura de nuestras caderas, pero como es obvio, no es un vehículo que tenga ninguna pretensión deportiva, por lo que valoramos mucho más la comodidad que la sujeción.


El cuadro de mandos es simple y utiliza materiales y plásticos básicos en su construcción, aunque con un acabado satinado muy agradable tanto a la vista como al tacto y unos muy buenos ajustes generales, por lo menos, en las zonas con mayor uso o más visibles. Tenemos también algunas molduras decorativas en color cobre, que resaltan y potencian, un diseño del salpicadero un tanto anodino, en donde la practicidad está por encima de todas las cosas.


La capilla de relojes nos ofrece una información clara y sencilla. Reloj de revoluciones, reloj de velocidad y otro indicador en un lateral con la información básica e imprescindible, procedente del ordenador de a bordo.

El volante tiene un tamaño justo y desde ahí, podemos acceder a las funciones del control de velocidad de crucero cuando lo tenemos activado. También cuenta con una plaquita en la base que nos recuerda que estamos conduciendo la versión Stepway. Detrás, en la columna de dirección, vemos los mandos remotos que controlan el equipo de audio.


En el centro está la pantalla del equipo de infoocio, que en nuestro caso, contaba con navegador, aunque sinceramente, hay que hacerse con el funcionamiento porque no se caracteriza precisamente por su rapidez ni por su facilidad de uso, aunque los botones son grandes. Desde esa pantalla táctil de 7 pulgadas, correspondiente al sistema Media Nav opcional, podremos acceder a todos los menús disponibles, incluida la visión de la cámara trasera, que no montaba nuestra unidad.


Debajo observamos los mandos del aire acondicionado, situados de una forma bastante vertical y bastante sencillos de accionar, aunque están ubicados algo bajos. Esta edición no cuenta con sistema de climatización automático. También vemos algunos botones que activan el modo ECO del motor, que limita las prestaciones favoreciendo el consumo en ciudad; el control de velocidad de crucero con limitador o la luneta térmica trasera. 



No obstante y a pesar de su concepto de coche básico; la verdad es que nuestro Dacia Lodgy Stepway no estaba mal dotado de serie y entre otros elementos disponíamos de aire acondicionado, sensores de aparcamiento traseros, equipo de infoocio Media Nav con  pantalla táctil de 7 pulgadas, información de cambio de marcha, Start/Stop, asistente de arranque en pendientes, ordenador de a bordo, llantas de 16 pulgadas, control de presión de neumáticos, retrovisor interior de vigilancia para niños o ECO Mode, por poner unos pocos ejemplos.


La mecánica que probamos en esta ocasión, era el conocido bloque 1.5 dCi de 110cv de origen Renault. Es una mecánica solvente que mueve con diligencia al conjunto y entrega la potencia de manera muy progresiva.


Con 240 Nm de par máximo, se nos quedaba un poco justo en materia de recuperaciones, más inclusive, si vamos con mucho equipaje o con las 7 plazas ocupadas. De hecho; las prestaciones finales son bastante discretas, con una velocidad máxima de 180 Km hora y una aceleración de 0-100 Km/h en 11, 2 segundos. En lo que sí destacaba este modelo es en atesorar unos parcos consumos, ya que si la marca homologa 4 l/100 Km, no difiere mucho con los 5,6 l/100 Km de media que logramos en una conducción real y a plena carga.



Este motor estaba asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y bastante bien escalonadas. Aunque yo creo que la sexta velocidad, utilizada para reducir consumos, es solo para eso; ya que no cuenta con la entrega suficiente si afrontamos un repecho en el asfalto, por muy pequeño y suave que sea. Circulando en quinta durante la mayor parte de un tramo con curvas, subidas y bajadas; el Dacia Lodgy reacciona mejor y además el motor trabaja de una manera más eficiente, reduciendo los consumos. La sexta es sólo para utilizarla en autopistas con ningún tipo de puerto a la vista.


Por supuesto, en un vehículo así no podemos esperar unas reacciones instantáneas ni potentes. Es un vehículo familiar con el que disfrutar de un viaje sosegado y relajado, con la mayor amplitud y comodidad posibles, dentro de un margen de precio muy asequible.


El esquema de suspensiones, a pesar de ser un vehículo con una clara orientación rutera y familiar; me sorprendió con una dureza un poco más evidente de lo que nos podríamos esperar. Absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto y filtra muy bien lo que ocurre debajo de las ruedas, pero observamos muy poco recorrido cuando los baches son de mayor profundidad o nos encontramos con los conocidos "guardias tumbados", una situación que sí percibimos más claramente desde el habitáculo. De todas formas, son casos muy concretos que no empañan el buen comportamiento del conjunto y el confort interior.


La carrocería monovolumen también se nota cuando queremos hacer una media más ligera. En curva percibimos claramente el volumen del conjunto y a velocidades un poco más altas de las recomendadas, es evidente que no estamos conduciendo un deportivo. La gran distancia entre ejes y las firmes suspensiones nos permiten un buen aplomo, pero la anchura de la carrocería, junto con su altura y longitud, hacen que nos tomemos la conducción con mayor calma.


La dirección asistida es bastante directa, aunque totalmente inerte, ya que no transmite lo que ocurre debajo de las ruedas, además de tener un tacto bastante duro, que se agradece en carretera, pero que lo penaliza en cuanto circulamos a baja velocidad. Por su parte, los frenos son coherentes con el tipo de vehículo, su tamaño y peso, aunque existe un primer recorrido del pedal en el que no ocurre nada, por lo que es un poco más difícil dosificar la frenada y hay que hacerse al tacto previamente.


Son pequeños flecos que no tienen importancia alguna ni una relevancia suprema, si lo que realmente busca el comprador es un coche muy amplio, con la posibilidad de tener hasta 7 plazas, un maletero gigante, un equipamiento suficiente y un comportamiento coherente, a un precio de auténtico derribo. Y si además sumamos una estética diferenciada como el acabado Stepway que nos ocupa; mejor que mejor.






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miércoles, 13 de junio de 2018

Prueba: Dacia Lodgy 109 dCi Stepway


Este fin de semana pasado, unos amigos y yo íbamos a visitar las bodegas Eguren Ugarte y hacer una ruta por la rioja alavesa, así que alquilamos un vehículo para poder ir todos y no tener que llevar tanto coche.


Aprovechando la coyuntura, me armé con mi cámara de fotos y me dispuse ha hacer un test en profundidad del monovolumen que nos había tocado en suerte, ya que es un modelo por el que sentía mucha curiosidad y no habíamos tenido la oportunidad de probarlo.


No es precisamente un superventas ni tampoco una novedad, pero el Dacia Lodgy se nos presenta como una de las alternativas más económicas que existen en el mercado, destinado a familias que necesiten un vehículo grande, con mucho espacio y un equipamiento suficiente, con un desembolso menor.


La verdad es que no se me ocurren muchas (por no decir ninguna) alternativas a un producto como este. Y no lo digo por la versatilidad que nos ofrecen este tipo de carrocerías, sino por el ajustado precio de adquisición.


Hablamos de un monovolumen muy solvente, con un diseño, más o menos, atemporal y que cuenta con muchas virtudes y cualidades, que sabrán apreciar los padres de familia, sin ningún tipo de artificio y que nos ofrece lo justo e imprescindible, a un precio realmente competitivo.



En nuestro caso, probamos la variante Stepway, que se distingue del resto de la gama por tener un carácter más aventurero e incluir protecciones para los bajos, tanto delante como detrás, de diferente color de la carrocería, además de incluir algunos aditamentos estéticos en exclusiva, que iremos desgranando a lo largo del artículo.


Le aportan un aire más campero, pero no os engañéis, ya que no puede contar con tracción total ni en opción y tan solo son unos apuntes estéticos. Ni siquiera es más alto que cualquier terminación más convencional, algo que sí ocurre con este acabado en el Dacia Sandero.


Nos encontramos ante un diseño totalmente cúbico, muy apropiado para aprovechar el espacio interior, sin ningún atisbo de tener ningún trazo rompedor o formas extravagantes. Todo en el Lodgy está diseñado con el propósito de ser práctico, racional y coherente.


En el frontal; una parrilla con ciertos apliques de aspecto cromado, rompen con una estética ciertamente convencional, además de las protecciones para los bajos y el acabado en plástico de los contornos, que evitan daños sobre la pintura de la carrocería y que contienen las luces antiniebla, con un embellecedor, también en acabado plata.


Si nos detenemos en la visión lateral, observamos un monovolumen en el más amplio sentido, aunque con medidas un poco más alargadas que la edición convencional. Nuestro Lodgy con el acabado Stepway tiene una longitud de 4,52 metros que son, aproximadamente, unos 2 cm más que los de cualquier Lodgy de la gama. El resto de las medidas se completan con 1,76 metros de ancho y 1,68 metros de altura, además de contar con una distancia entre ejes de 3 metros justos.



Se distingue por unas llantas específicas de 16 pulgadas de color gris, las protecciones en plástico de todo el contorno, las barras del techo y el distintivo Stepway sobreimpreso en las puertas delanteras. Me llaman la atención unas sutiles líneas abultadas sobre los pasos de rueda, que quieren potenciar cierto dinamismo a una carrocería que por otra parte, no tienen nada de dinámica, aunque sí que le aportan cierto carisma.



La zaga es totalmente vertical, con un enorme portón al más puro estilo furgón, que nos permite una boca de carga muy amplia y cómoda, ya que su perfil está situado muy bajo y nos facilita mucho la tarea de ubicar objetos voluminosos y pesados. Culminan esa visión las protecciones en la zona baja del paragolpes y unos pilotos traseros originales que se extienden hasta los paneles laterales de la carrocería.


Abrimos el maletero y, en condiciones normales, con cinco plazas, nos encontramos con una enorme capacidad de 634 litros, sin ningún tipo de forma extraña y un espacio realmente diáfano. Pero nuestra versión, en este caso, montaba 7 plazas, por lo que el espacio destinado para la carga se reducía de una manera sustancial, quedando un pequeño hueco testimonial detrás de los respaldos de la tercera línea de asientos.

Esas plazas de la tercera línea de asientos son aptas para dos adultos (no muy corpulentos, todo hay que decirlo), pero no se pueden ocultar debajo del piso y dejar una superficie plana. Si no las vamos a utilizar, hay que desmontarlas y dejarlas en nuestro garaje.


Por otra parte, el acceso a las mismas está bastante bien solucionado, ya que las plazas de la segunda línea de asientos se pueden plegar total o parcialmente, con un solo gesto y de una manera muy sencilla, dejándonos mucho espacio para poder acceder a las plazas posteriores o bien; aprovechar ese espacio para dejar parte de las maletas que no caben en el espacio destinado a la carga. La verdad es que podremos tener varios tipos de configuraciones, así que en ese sentido, el Dacia Lodgy gana muchos puntos en cuanto a versatilidad se refiere.


Nos centramos ahora en las plazas de la segunda fila de asientos. El acceso es muy cómodo, ya que la apertura de las puertas es muy amplia. Sentados en una posición natural y bastante erguidos, obtenemos unos registros decentes en cuanto a espacio para las rodillas, pero sobre todo en altura, ya que casi podemos estirar el brazo entero sobre nuestras cabezas hasta llegar a tocar el techo. Pero el Lodgy suspende un poco en anchura, penalizado por la compacidad de diseño de la carrocería ya que, a pesar de que tres adultos pueden viajar bastante cómodos, la plaza central se nos antoja un poco angosta, por lo que mejor si viajan dos personas o con un niño en el centro.



Vamos ahora con el puesto de conducción. Abrimos la puerta y nos recibe una placa metálica en el perfil con la palabra Dacia que nos sorprende, dado el estatus de vehículo "low cost". Vemos unos asientos simples, con un tapizado, también específico para esta versión, con la nomenclatura Stepway bordada en los respaldos, bastante cómodos y de un tamaño correcto. No cuentan con mucha sujeción lateral, ni en la zona de nuestra espalda ni a la altura de nuestras caderas, pero como es obvio, no es un vehículo que tenga ninguna pretensión deportiva, por lo que valoramos mucho más la comodidad que la sujeción.


El cuadro de mandos es simple y utiliza materiales y plásticos básicos en su construcción, aunque con un acabado satinado muy agradable tanto a la vista como al tacto y unos muy buenos ajustes generales, por lo menos, en las zonas con mayor uso o más visibles. Tenemos también algunas molduras decorativas en color cobre, que resaltan y potencian, un diseño del salpicadero un tanto anodino, en donde la practicidad está por encima de todas las cosas.


La capilla de relojes nos ofrece una información clara y sencilla. Reloj de revoluciones, reloj de velocidad y otro indicador en un lateral con la información básica e imprescindible, procedente del ordenador de a bordo.

El volante tiene un tamaño justo y desde ahí, podemos acceder a las funciones del control de velocidad de crucero cuando lo tenemos activado. También cuenta con una plaquita en la base que nos recuerda que estamos conduciendo la versión Stepway. Detrás, en la columna de dirección, vemos los mandos remotos que controlan el equipo de audio.


En el centro está la pantalla del equipo de infoocio, que en nuestro caso, contaba con navegador, aunque sinceramente, hay que hacerse con el funcionamiento porque no se caracteriza precisamente por su rapidez ni por su facilidad de uso, aunque los botones son grandes. Desde esa pantalla táctil de 7 pulgadas, correspondiente al sistema Media Nav opcional, podremos acceder a todos los menús disponibles, incluida la visión de la cámara trasera, que no montaba nuestra unidad.


Debajo observamos los mandos del aire acondicionado, situados de una forma bastante vertical y bastante sencillos de accionar, aunque están ubicados algo bajos. Esta edición no cuenta con sistema de climatización automático. También vemos algunos botones que activan el modo ECO del motor, que limita las prestaciones favoreciendo el consumo en ciudad; el control de velocidad de crucero con limitador o la luneta térmica trasera. 



No obstante y a pesar de su concepto de coche básico; la verdad es que nuestro Dacia Lodgy Stepway no estaba mal dotado de serie y entre otros elementos disponíamos de aire acondicionado, sensores de aparcamiento traseros, equipo de infoocio Media Nav con  pantalla táctil de 7 pulgadas, información de cambio de marcha, Start/Stop, asistente de arranque en pendientes, ordenador de a bordo, llantas de 16 pulgadas, control de presión de neumáticos, retrovisor interior de vigilancia para niños o ECO Mode, por poner unos pocos ejemplos.


La mecánica que probamos en esta ocasión, era el conocido bloque 1.5 dCi de 110cv de origen Renault. Es una mecánica solvente que mueve con diligencia al conjunto y entrega la potencia de manera muy progresiva.


Con 240 Nm de par máximo, se nos quedaba un poco justo en materia de recuperaciones, más inclusive, si vamos con mucho equipaje o con las 7 plazas ocupadas. De hecho; las prestaciones finales son bastante discretas, con una velocidad máxima de 180 Km hora y una aceleración de 0-100 Km/h en 11, 2 segundos. En lo que sí destacaba este modelo es en atesorar unos parcos consumos, ya que si la marca homologa 4 l/100 Km, no difiere mucho con los 5,6 l/100 Km de media que logramos en una conducción real y a plena carga.



Este motor estaba asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y bastante bien escalonadas. Aunque yo creo que la sexta velocidad, utilizada para reducir consumos, es solo para eso; ya que no cuenta con la entrega suficiente si afrontamos un repecho en el asfalto, por muy pequeño y suave que sea. Circulando en quinta durante la mayor parte de un tramo con curvas, subidas y bajadas; el Dacia Lodgy reacciona mejor y además el motor trabaja de una manera más eficiente, reduciendo los consumos. La sexta es sólo para utilizarla en autopistas con ningún tipo de puerto a la vista.


Por supuesto, en un vehículo así no podemos esperar unas reacciones instantáneas ni potentes. Es un vehículo familiar con el que disfrutar de un viaje sosegado y relajado, con la mayor amplitud y comodidad posibles, dentro de un margen de precio muy asequible.


El esquema de suspensiones, a pesar de ser un vehículo con una clara orientación rutera y familiar; me sorprendió con una dureza un poco más evidente de lo que nos podríamos esperar. Absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto y filtra muy bien lo que ocurre debajo de las ruedas, pero observamos muy poco recorrido cuando los baches son de mayor profundidad o nos encontramos con los conocidos "guardias tumbados", una situación que sí percibimos más claramente desde el habitáculo. De todas formas, son casos muy concretos que no empañan el buen comportamiento del conjunto y el confort interior.


La carrocería monovolumen también se nota cuando queremos hacer una media más ligera. En curva percibimos claramente el volumen del conjunto y a velocidades un poco más altas de las recomendadas, es evidente que no estamos conduciendo un deportivo. La gran distancia entre ejes y las firmes suspensiones nos permiten un buen aplomo, pero la anchura de la carrocería, junto con su altura y longitud, hacen que nos tomemos la conducción con mayor calma.


La dirección asistida es bastante directa, aunque totalmente inerte, ya que no transmite lo que ocurre debajo de las ruedas, además de tener un tacto bastante duro, que se agradece en carretera, pero que lo penaliza en cuanto circulamos a baja velocidad. Por su parte, los frenos son coherentes con el tipo de vehículo, su tamaño y peso, aunque existe un primer recorrido del pedal en el que no ocurre nada, por lo que es un poco más difícil dosificar la frenada y hay que hacerse al tacto previamente.


Son pequeños flecos que no tienen importancia alguna ni una relevancia suprema, si lo que realmente busca el comprador es un coche muy amplio, con la posibilidad de tener hasta 7 plazas, un maletero gigante, un equipamiento suficiente y un comportamiento coherente, a un precio de auténtico derribo. Y si además sumamos una estética diferenciada como el acabado Stepway que nos ocupa; mejor que mejor.






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