sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Kia Stinger 2.2 CRDi GT Line


Kia se ha caracterizado siempre por ofrecernos productos populares de una gran calidad, un diseño atractivo, con una garantía mecánica solvente y muy ajustados de precio. Es una de las marcas que más crecimiento en ventas tiene año tras año, y es raro no conocer a alguien dentro de nuestro círculo que no tenga un Kia o se interese por algún modelo de la marca a la hora de comprar un coche.


Pero una vez creado un mercado boyante, con modelos fiables, asequibles y muy bien equipados; la marca ha decidido explorar otros segmentos más "cerrados" y copados casi en exclusiva por marcas alemanas, británicas o japonesas.


Con el nuevo Stinger, Kia quiere atacar de frente y conseguir un puesto de honor, en el disputado segmento de las berlinas Premium. Pero quizás, han empezado por el más difícil todavía, ya que no contentos con abordar un segmento que, a priori, podríamos pensar que les quedaría grande, además lo hacen con una berlina superior, con aspecto coupé y muchas pretensiones deportivas.


De hecho; las comparativas más comunes en las redes suelen ser contra el BMW M3, el Mercedes Clase C AMG o el Audi RS4, aunque yo diría más bien, que por tamaño, concepto y estética; podría medirse con un segmento superior y muy determinado, como con el nuevo Mercedes CLS, el Volkswagen Arteon o el Audi A5 Sportback, por poner unos ejemplos, que son también grandes berlinas con aspecto coupeizado. Es más; incluso podría compararse con elementos que parecen aún más inalcanzables, como el Porsche Panamera o el BMW Serie 6 Gran Coupé y tampoco nos quedaríamos cortos en materia de prestaciones o comportamiento.


Y antes de que me tachéis de loco o de hereje, he de decir que hablamos de las versiones más deportivas y claro; el Stinger juega en su misma liga con el más poderoso GT con un 3.3 de gasolina y 370cv. Pero nuestra versión no es esa.


El Stinger que tenemos entre manos es la única versión diésel del modelo, y la gama se completa con otra versión de acceso de gasolina, con un motor 2.0 T y 255cv. Pero de mecánicas hablaremos más adelante y como siempre, haremos primero un repaso al diseño y otros conceptos relevantes.


Como ya os hemos indicado, el Kia Stinger es una berlina coupé con un marcado carácter Premium, pero con una estética mucho más agresiva de lo que se nos tienen acostumbrados en este segmento.


El frontal es plenamente reconocible como Kia, debido a su ya famosa parrilla delantera denominada Tiger Noise, aunque es lo único que comparte con otros hermanos de gama, ya que el resto de los trazos del vehículo, no nos recuerdan a ningún otro modelo.


Para empezar, sus agresivas luces delanteras de tecnología Full Led de nuevo diseño y que incorporan las luces de intermitencia, también LED; marcan una mirada amenazante tanto de día como de noche, condicionada también por la incorporación de un paragolpes muy elaborado y agresivo, con una boca de admisión de aire para el radiador muy amplia, y con sendas entradas de aire en los flancos que canalizan el flujo hacia los laterales del vehículo y también sirven para refrigerar los frenos.


El capó delantero es extremadamente largo y marca su condición deportiva intrínseca, con dos apliques que sirven para disipar el calor de la mecánica, cuando exigimos un plus de dinamismo al Stinger.

La visión lateral es llamativa, ya no por su escasa altura, sino por su gran longitud de 4,83 metros. Comparte plataforma con el Kia Optima y respecto a este, es 6,5 cm más bajo y su distancia entre ejes es 10 cm mayor. Dos cotas que favorecen una gran dinámica, tanto en materia estética, como a la hora de conducirlo.



Observamos unas formas muy tensas y fluidas, con una pronunciada caída del techo hacia la zaga. También llaman la atención otras toberas aerodinámicas cromadas, situadas detrás de la base de los pasos de rueda delanteros. Esas ruedas son de perfil bajo y montan llantas multiradio de 18 pulgadas, una visión en conjunto; que no deja lugar a dudas de que estamos ante una berlina muy deportiva y un rival muy correoso para las reputadas berlinas-coupé alemanas.

La zaga también cuenta con un corte muy deportivo y novedoso en el seno de la marca. La inclinada luna trasera y las nuevas luces que recorren toda la anchura del vehículo, culminando con una delgada línea sobre los paneles laterales anteriores, además de otros dos embellecedores en los laterales del paragolpes (éstos son ciegos); aportan carácter y una visión poderosa a una trasera ,también muy original y atractiva.


Vamos con el habitáculo y al entrar..., bueno; al tirarnos en los asientos, nos encontramos ante una calidad de materiales nunca vista en un Kia. El cuadro de mandos es realmente espectacular, y al ir tan estirados y bajos, digna posición de un deportivo al uso, todo el cockpit del conductor nos rodea y encontramos todos los mandos disponibles con mucha facilidad, ya que están situados de una manera lógica.




Es verdad que la posición en la que vamos, tanto en los asientos delanteros como traseros, es contranatura en una berlina de casi cinco metros, pero es lo que tiene el ser una berlina con unas altas pretensiones dinámicas. En las plazas delanteras vamos con las piernas muy estiradas, al más puro estilo de la Fórmula 1, aunque no obstante, la posición de conducción enseguida se nos torna muy cómoda y apta para "pilotar" este gran vehículo.


Las plazas posteriores también son bastante amplias y dos ocupantes de hasta 1.80 metros de altura, se podrán acomodar perfectamente en unos asientos que recogen muy bien el cuerpo. El único problema es el acceso a ellas, puesto que la pronunciada caída del techo hacia la zaga, hará que tengamos que agacharnos más de lo normal para poder entrar sin que nos peguemos un cabezazo con el marco de la puerta.



Una vez en su interior; la calidad percibida no llega, igual, a los estándares establecidos por las marcas alemanas, pero tampoco desmerece para nada, y estamos hablando de una manufactura muy lograda, con plásticos de excelente calidad, muy agradables tanto para la vista como para el tacto, cromados y cuero por doquier, además de contar con unos ajustes de primera línea.


De todas formas, nuestra unidad de pruebas era muy llamativa y en contraste con un salpicadero en tonos negros y grises, nos encontrábamos con una espectacular tapicería de cuero rojo, que se extendía hasta los paneles de las puertas y vestía de etiqueta el interior del Stinger.



Por su parte; el maletero también es coherente con el magnánimo tamaño del Stinger y aunque no sea de los más capaces de su categoría, con 406 litros entra dentro de la media en el segmento. Tiene formas muy regulares y es muy aprovechable, además de tener un gran acceso, puesto que no es un tres volúmenes, sino que tenemos portón. En nuestro caso, este maletero contaba con apertura y cierre eléctrico.



Desde la posición de conducción; del cuadro de mandos a la información que nos encontramos en la capilla de relojes, es un vehículo con unas grafías y unos mandos realmente sencillos y fáciles de interpretar, a pesar de contar con un extensísimo equipo de serie, como veremos más adelante. 



Pero antes de entrar en este amplio equipamiento que portaba nuestro Stinger de pruebas, nos detenemos en un pequeño selector, situado detrás de la palanca de cambios entre los dos asientos. Se trata del mando Drive Mode, desde el cual, podemos variar el tren de rodaje para según qué circunstancias nos encontremos. Este sistema tiene 5 posiciones: Smart, ECO, Comfort, Sport y Sport+.


Con estos diferentes modos de conducción, el sistema varía la respuesta del acelerador, de la caja de cambios, la dureza de la suspensión (no, en nuestro caso) y la dureza de la dirección. En nuestro caso no varía la dureza de la suspensión porque en las mecánicas diésel, la amortiguación es muy firme, pero fija y en las versiones de gasolina, cuenta con una suspensión controlada electrónicamente.



La mayoría de los modos de conducción los conocemos, pero en este caso incluye dos un poco menos habituales. En el modo Smart, el propio coche analiza nuestra manera de conducir y en base a los datos recopilados, actúa sobre los diferentes sistemas en consecuencia. En el modo Sport+, sin tener un cambio sustancial en cuanto a prestaciones respecto al modo Sport; sí que notamos un sonido del motor más bronco y con este sistema activado, podemos realizar la función Launch Control, que nos permite realizar salidas espectaculares de los semáforos, sin que las ruedas patinen lo más mínimo.



Y es que eso de patinar, en general; el Stinger no lo lleva muy bien. Existen dos variables en materia de tracción: tracción trasera y tracción total. Nuestra unidad de pruebas era de tracción total, por lo que el agarre y el aplomo era realmente de otro mundo, algo en lo que también intervenía su aerodinámica muy bien estudiada, un esquema de suspensiones muy firme y un centro de gravedad extremadamente bajo.



Si estamos haciendo una conducción deportiva en una carretera revirada y vamos a "tumba abierta", quizás seamos capaces de provocar un ligero subviraje de la zaga, siempre muy controlable y que nos ayudará a redondear las curvas.



Pero si hay algo cierto; es que a pesar de sus espectaculares dotes dinámicas, no deja de ser un vehículo de gran envergadura. Es muy curioso, porque la conducción es muy similar a la que nos encontraríamos en un deportivo auténtico, solo que en un formato berlina, y aunque el Stinger "juegue" continuamente con las reglas de la física, sus casi 5 metros de longitud se notan.



No obstante; conducir el Stinger se convierte en un auténtico placer para todos aquellos que busquen una deportividad tangible y es un vehículo que activa todos nuestros sentidos y nos provoca una sonrisa tonta de oreja a oreja.



No nos cabe la menor duda que el Stinger ha nacido para un tipo de cliente muy concreto y se diferencia de sus competidores directos por una conducción muy activa y participativa, que muy pocos pueden igualar.


Las curvas y los cambios de apoyo, los aborda con total y absoluta diligencia, mientras los envolventes y confortables asientos de cuero rojo, no permiten que las fuerzas G nos desplacen de nuestra posición. La dirección es muy directa en general, pero en modo Sport y Sport+ se nos muestra mucho más quirúrgica e incisiva.



Por su parte; la suspensión cuenta con un tarado bastante duro, por lo que la carrocería apenas inclina a su paso por curva. También una gran distancia entre ejes y una anchura considerable de más de 1,80 metros, favorecen un aplomo considerable de todo el conjunto. A pesar de su dureza, absorben bastante bien las imperfecciones del asfalto, aunque en una carretera bacheada, sentiremos con bastante nitidez lo que ocurre debajo de los neumáticos.



Por contra; en asfalto en buen estado, el Stinger se nos muestra como una berlina civilizada y muy confortable en todo momento, algo en lo que también interviene un equipamiento excelso en materia de confort y seguridad, que harán muy agradable la vida a bordo.




Entre otros elementos, nuestra unidad de pruebas con el acabado GT-Line disponía de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8" y sistema compatible con Apple Car Play y Android Auto con Mirror Screen, asistente de frenada de emergencia, asistente de arranque en pendientes, control de presión de neumáticos, tapicería de cuero, asientos delanteros de regulación eléctrica con dos memorias, calefactados y ventilados y traseros calefactados, volante calefactado, lector de señales de tráfico, asistente de mantenimiento de carril, detector de vehículos en ángulo muerto, techo panorámico practicable eléctricamente, sensores de aparcamiento con cámara de visión trasera, delantera y 360º, faros delanteros LED direccionales, Head Up Display, ordenador de a bordo, Drive Mode con 5 programas, volante multifunción con levas detrás del volante, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, climatizador bi-zona, acceso y arranque sin llave, llantas de 18", equipo de audio Harman-Kardon con 15 altavoces o Start/Stop.



La mecánica que tuvimos la oportunidad de probar, era un 2.2 diésel, única versión de gasóleo, con 200cv y un par máximo de 441 Nm. Es un motor muy prestacional, con una respuesta muy contundente desde muy bajas revoluciones y con muy poca sonoridad, gracias a un buen trabajo de aislamiento por parte de los ingenieros.



Estaba asociado a una transmisión automática de 8 velocidades, con unas relaciones de cambio muy bien escalonadas y que trasladaba la fuerza mecánica a las cuatro ruedas. Este cambio automático también se podía accionar de manera secuencial por medio de unas levas situadas tras el volante.



Con esta configuración mecánica, las prestaciones son muy buenas, ya que alcanza una velocidad máxima de 230 Km/h, acelera de 0-100 Km/h en tan solo 7,3 segundos y sus consumos se homologan en 6,4 l/100 Km. No obstante; he de decir que en este apartado, me parece una cifra bastante irreal por dos razones. Una, porque nosotros fuimos incapaces de bajar de los 9 l/100 Km y otra; porque con un vehículo así, es prácticamente imposible realizar una conducción "responsable" y ecológica. El Stinger siempre te pide más.



Hay que reconocer que los ingenieros de Kia han echado el resto. No se han limitado a realizar un ejercicio de diseño y crear un coche con un aspecto agresivo sin más y tampoco han creado una berlina prestacional tan solo con motores potentes. 


Han partido de una hoja en blanco y han creado un coche efectista y muy efectivo. El Kia Stinger se ha diseñado en Europa, se ha testado en uno de los circuitos más emblemáticos y complicados de la faz de la tierra, como es el de Nürburgring y ha nacido con un halo de deportividad con el que no cuentan sus competidores directos.




Su carrocería es la de una berlina coupé sí; pero la agresividad que emanan sus trazos, ya nos da bastantes pistas de que estamos ante un producto muy serio. Mecánicas de no menos de 200cv, suspensiones, frenos o dirección, con unas pretensiones muy deportivas, un equipamiento de serie inigualable, los mejores acabados y ajustes de la gama Kia y una tecnología aplicada a la conducción y al confort, son sus cartas principales. Pero ahí no acaba la cosa, ya que a igualdad de mecánicas y un equipamiento similar; es más barato que el resto de sus rivales.



¿Cuál es el mayor problema del Stinger?. Probablemente; la mentalidad de los potenciales clientes, ya que entra en un segmento muy complicado en el que los que llevan haciendo esto durante muchos años; cuentan con el beneplácito de unos clientes tradicionales, que prefieren una berlina alemana "pelada" y más convencional, con un símbolo en la parrilla delantera, que su círculo relacione con la palabra Premium. Una palabra que marcas como Kia, tienen aún que ganársela entre el gran público y con el Stinger; creedme que han dado un paso de gigante. 




De todas maneras, debido a su estética, su conducción, su agresividad y sus potentes motores; apelo a todos aquellos posibles clientes que busquen algo diferente, dinámico, divertido y realmente efectivo, sin menospreciar todas las virtudes y la versatilidad de una berlina.



Sin lugar a dudas; el Kia Stinger marcará una nueva era en el seno de la marca y puede que a la mayoría les cueste asimilarlo, pero ha nacido para competir de tú a tú en un segmento muy asentado que debería preocuparse, ya que el nuevo Kia Stinger tiene muy pocos rivales reales que lleguen a ser tan sumamente efectivos en una conducción deportiva. 




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sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Kia Stinger 2.2 CRDi GT Line


Kia se ha caracterizado siempre por ofrecernos productos populares de una gran calidad, un diseño atractivo, con una garantía mecánica solvente y muy ajustados de precio. Es una de las marcas que más crecimiento en ventas tiene año tras año, y es raro no conocer a alguien dentro de nuestro círculo que no tenga un Kia o se interese por algún modelo de la marca a la hora de comprar un coche.


Pero una vez creado un mercado boyante, con modelos fiables, asequibles y muy bien equipados; la marca ha decidido explorar otros segmentos más "cerrados" y copados casi en exclusiva por marcas alemanas, británicas o japonesas.


Con el nuevo Stinger, Kia quiere atacar de frente y conseguir un puesto de honor, en el disputado segmento de las berlinas Premium. Pero quizás, han empezado por el más difícil todavía, ya que no contentos con abordar un segmento que, a priori, podríamos pensar que les quedaría grande, además lo hacen con una berlina superior, con aspecto coupé y muchas pretensiones deportivas.


De hecho; las comparativas más comunes en las redes suelen ser contra el BMW M3, el Mercedes Clase C AMG o el Audi RS4, aunque yo diría más bien, que por tamaño, concepto y estética; podría medirse con un segmento superior y muy determinado, como con el nuevo Mercedes CLS, el Volkswagen Arteon o el Audi A5 Sportback, por poner unos ejemplos, que son también grandes berlinas con aspecto coupeizado. Es más; incluso podría compararse con elementos que parecen aún más inalcanzables, como el Porsche Panamera o el BMW Serie 6 Gran Coupé y tampoco nos quedaríamos cortos en materia de prestaciones o comportamiento.


Y antes de que me tachéis de loco o de hereje, he de decir que hablamos de las versiones más deportivas y claro; el Stinger juega en su misma liga con el más poderoso GT con un 3.3 de gasolina y 370cv. Pero nuestra versión no es esa.


El Stinger que tenemos entre manos es la única versión diésel del modelo, y la gama se completa con otra versión de acceso de gasolina, con un motor 2.0 T y 255cv. Pero de mecánicas hablaremos más adelante y como siempre, haremos primero un repaso al diseño y otros conceptos relevantes.


Como ya os hemos indicado, el Kia Stinger es una berlina coupé con un marcado carácter Premium, pero con una estética mucho más agresiva de lo que se nos tienen acostumbrados en este segmento.


El frontal es plenamente reconocible como Kia, debido a su ya famosa parrilla delantera denominada Tiger Noise, aunque es lo único que comparte con otros hermanos de gama, ya que el resto de los trazos del vehículo, no nos recuerdan a ningún otro modelo.


Para empezar, sus agresivas luces delanteras de tecnología Full Led de nuevo diseño y que incorporan las luces de intermitencia, también LED; marcan una mirada amenazante tanto de día como de noche, condicionada también por la incorporación de un paragolpes muy elaborado y agresivo, con una boca de admisión de aire para el radiador muy amplia, y con sendas entradas de aire en los flancos que canalizan el flujo hacia los laterales del vehículo y también sirven para refrigerar los frenos.


El capó delantero es extremadamente largo y marca su condición deportiva intrínseca, con dos apliques que sirven para disipar el calor de la mecánica, cuando exigimos un plus de dinamismo al Stinger.

La visión lateral es llamativa, ya no por su escasa altura, sino por su gran longitud de 4,83 metros. Comparte plataforma con el Kia Optima y respecto a este, es 6,5 cm más bajo y su distancia entre ejes es 10 cm mayor. Dos cotas que favorecen una gran dinámica, tanto en materia estética, como a la hora de conducirlo.



Observamos unas formas muy tensas y fluidas, con una pronunciada caída del techo hacia la zaga. También llaman la atención otras toberas aerodinámicas cromadas, situadas detrás de la base de los pasos de rueda delanteros. Esas ruedas son de perfil bajo y montan llantas multiradio de 18 pulgadas, una visión en conjunto; que no deja lugar a dudas de que estamos ante una berlina muy deportiva y un rival muy correoso para las reputadas berlinas-coupé alemanas.

La zaga también cuenta con un corte muy deportivo y novedoso en el seno de la marca. La inclinada luna trasera y las nuevas luces que recorren toda la anchura del vehículo, culminando con una delgada línea sobre los paneles laterales anteriores, además de otros dos embellecedores en los laterales del paragolpes (éstos son ciegos); aportan carácter y una visión poderosa a una trasera ,también muy original y atractiva.


Vamos con el habitáculo y al entrar..., bueno; al tirarnos en los asientos, nos encontramos ante una calidad de materiales nunca vista en un Kia. El cuadro de mandos es realmente espectacular, y al ir tan estirados y bajos, digna posición de un deportivo al uso, todo el cockpit del conductor nos rodea y encontramos todos los mandos disponibles con mucha facilidad, ya que están situados de una manera lógica.




Es verdad que la posición en la que vamos, tanto en los asientos delanteros como traseros, es contranatura en una berlina de casi cinco metros, pero es lo que tiene el ser una berlina con unas altas pretensiones dinámicas. En las plazas delanteras vamos con las piernas muy estiradas, al más puro estilo de la Fórmula 1, aunque no obstante, la posición de conducción enseguida se nos torna muy cómoda y apta para "pilotar" este gran vehículo.


Las plazas posteriores también son bastante amplias y dos ocupantes de hasta 1.80 metros de altura, se podrán acomodar perfectamente en unos asientos que recogen muy bien el cuerpo. El único problema es el acceso a ellas, puesto que la pronunciada caída del techo hacia la zaga, hará que tengamos que agacharnos más de lo normal para poder entrar sin que nos peguemos un cabezazo con el marco de la puerta.



Una vez en su interior; la calidad percibida no llega, igual, a los estándares establecidos por las marcas alemanas, pero tampoco desmerece para nada, y estamos hablando de una manufactura muy lograda, con plásticos de excelente calidad, muy agradables tanto para la vista como para el tacto, cromados y cuero por doquier, además de contar con unos ajustes de primera línea.


De todas formas, nuestra unidad de pruebas era muy llamativa y en contraste con un salpicadero en tonos negros y grises, nos encontrábamos con una espectacular tapicería de cuero rojo, que se extendía hasta los paneles de las puertas y vestía de etiqueta el interior del Stinger.



Por su parte; el maletero también es coherente con el magnánimo tamaño del Stinger y aunque no sea de los más capaces de su categoría, con 406 litros entra dentro de la media en el segmento. Tiene formas muy regulares y es muy aprovechable, además de tener un gran acceso, puesto que no es un tres volúmenes, sino que tenemos portón. En nuestro caso, este maletero contaba con apertura y cierre eléctrico.



Desde la posición de conducción; del cuadro de mandos a la información que nos encontramos en la capilla de relojes, es un vehículo con unas grafías y unos mandos realmente sencillos y fáciles de interpretar, a pesar de contar con un extensísimo equipo de serie, como veremos más adelante. 



Pero antes de entrar en este amplio equipamiento que portaba nuestro Stinger de pruebas, nos detenemos en un pequeño selector, situado detrás de la palanca de cambios entre los dos asientos. Se trata del mando Drive Mode, desde el cual, podemos variar el tren de rodaje para según qué circunstancias nos encontremos. Este sistema tiene 5 posiciones: Smart, ECO, Comfort, Sport y Sport+.


Con estos diferentes modos de conducción, el sistema varía la respuesta del acelerador, de la caja de cambios, la dureza de la suspensión (no, en nuestro caso) y la dureza de la dirección. En nuestro caso no varía la dureza de la suspensión porque en las mecánicas diésel, la amortiguación es muy firme, pero fija y en las versiones de gasolina, cuenta con una suspensión controlada electrónicamente.



La mayoría de los modos de conducción los conocemos, pero en este caso incluye dos un poco menos habituales. En el modo Smart, el propio coche analiza nuestra manera de conducir y en base a los datos recopilados, actúa sobre los diferentes sistemas en consecuencia. En el modo Sport+, sin tener un cambio sustancial en cuanto a prestaciones respecto al modo Sport; sí que notamos un sonido del motor más bronco y con este sistema activado, podemos realizar la función Launch Control, que nos permite realizar salidas espectaculares de los semáforos, sin que las ruedas patinen lo más mínimo.



Y es que eso de patinar, en general; el Stinger no lo lleva muy bien. Existen dos variables en materia de tracción: tracción trasera y tracción total. Nuestra unidad de pruebas era de tracción total, por lo que el agarre y el aplomo era realmente de otro mundo, algo en lo que también intervenía su aerodinámica muy bien estudiada, un esquema de suspensiones muy firme y un centro de gravedad extremadamente bajo.



Si estamos haciendo una conducción deportiva en una carretera revirada y vamos a "tumba abierta", quizás seamos capaces de provocar un ligero subviraje de la zaga, siempre muy controlable y que nos ayudará a redondear las curvas.



Pero si hay algo cierto; es que a pesar de sus espectaculares dotes dinámicas, no deja de ser un vehículo de gran envergadura. Es muy curioso, porque la conducción es muy similar a la que nos encontraríamos en un deportivo auténtico, solo que en un formato berlina, y aunque el Stinger "juegue" continuamente con las reglas de la física, sus casi 5 metros de longitud se notan.



No obstante; conducir el Stinger se convierte en un auténtico placer para todos aquellos que busquen una deportividad tangible y es un vehículo que activa todos nuestros sentidos y nos provoca una sonrisa tonta de oreja a oreja.



No nos cabe la menor duda que el Stinger ha nacido para un tipo de cliente muy concreto y se diferencia de sus competidores directos por una conducción muy activa y participativa, que muy pocos pueden igualar.


Las curvas y los cambios de apoyo, los aborda con total y absoluta diligencia, mientras los envolventes y confortables asientos de cuero rojo, no permiten que las fuerzas G nos desplacen de nuestra posición. La dirección es muy directa en general, pero en modo Sport y Sport+ se nos muestra mucho más quirúrgica e incisiva.



Por su parte; la suspensión cuenta con un tarado bastante duro, por lo que la carrocería apenas inclina a su paso por curva. También una gran distancia entre ejes y una anchura considerable de más de 1,80 metros, favorecen un aplomo considerable de todo el conjunto. A pesar de su dureza, absorben bastante bien las imperfecciones del asfalto, aunque en una carretera bacheada, sentiremos con bastante nitidez lo que ocurre debajo de los neumáticos.



Por contra; en asfalto en buen estado, el Stinger se nos muestra como una berlina civilizada y muy confortable en todo momento, algo en lo que también interviene un equipamiento excelso en materia de confort y seguridad, que harán muy agradable la vida a bordo.




Entre otros elementos, nuestra unidad de pruebas con el acabado GT-Line disponía de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8" y sistema compatible con Apple Car Play y Android Auto con Mirror Screen, asistente de frenada de emergencia, asistente de arranque en pendientes, control de presión de neumáticos, tapicería de cuero, asientos delanteros de regulación eléctrica con dos memorias, calefactados y ventilados y traseros calefactados, volante calefactado, lector de señales de tráfico, asistente de mantenimiento de carril, detector de vehículos en ángulo muerto, techo panorámico practicable eléctricamente, sensores de aparcamiento con cámara de visión trasera, delantera y 360º, faros delanteros LED direccionales, Head Up Display, ordenador de a bordo, Drive Mode con 5 programas, volante multifunción con levas detrás del volante, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, climatizador bi-zona, acceso y arranque sin llave, llantas de 18", equipo de audio Harman-Kardon con 15 altavoces o Start/Stop.



La mecánica que tuvimos la oportunidad de probar, era un 2.2 diésel, única versión de gasóleo, con 200cv y un par máximo de 441 Nm. Es un motor muy prestacional, con una respuesta muy contundente desde muy bajas revoluciones y con muy poca sonoridad, gracias a un buen trabajo de aislamiento por parte de los ingenieros.



Estaba asociado a una transmisión automática de 8 velocidades, con unas relaciones de cambio muy bien escalonadas y que trasladaba la fuerza mecánica a las cuatro ruedas. Este cambio automático también se podía accionar de manera secuencial por medio de unas levas situadas tras el volante.



Con esta configuración mecánica, las prestaciones son muy buenas, ya que alcanza una velocidad máxima de 230 Km/h, acelera de 0-100 Km/h en tan solo 7,3 segundos y sus consumos se homologan en 6,4 l/100 Km. No obstante; he de decir que en este apartado, me parece una cifra bastante irreal por dos razones. Una, porque nosotros fuimos incapaces de bajar de los 9 l/100 Km y otra; porque con un vehículo así, es prácticamente imposible realizar una conducción "responsable" y ecológica. El Stinger siempre te pide más.



Hay que reconocer que los ingenieros de Kia han echado el resto. No se han limitado a realizar un ejercicio de diseño y crear un coche con un aspecto agresivo sin más y tampoco han creado una berlina prestacional tan solo con motores potentes. 


Han partido de una hoja en blanco y han creado un coche efectista y muy efectivo. El Kia Stinger se ha diseñado en Europa, se ha testado en uno de los circuitos más emblemáticos y complicados de la faz de la tierra, como es el de Nürburgring y ha nacido con un halo de deportividad con el que no cuentan sus competidores directos.




Su carrocería es la de una berlina coupé sí; pero la agresividad que emanan sus trazos, ya nos da bastantes pistas de que estamos ante un producto muy serio. Mecánicas de no menos de 200cv, suspensiones, frenos o dirección, con unas pretensiones muy deportivas, un equipamiento de serie inigualable, los mejores acabados y ajustes de la gama Kia y una tecnología aplicada a la conducción y al confort, son sus cartas principales. Pero ahí no acaba la cosa, ya que a igualdad de mecánicas y un equipamiento similar; es más barato que el resto de sus rivales.



¿Cuál es el mayor problema del Stinger?. Probablemente; la mentalidad de los potenciales clientes, ya que entra en un segmento muy complicado en el que los que llevan haciendo esto durante muchos años; cuentan con el beneplácito de unos clientes tradicionales, que prefieren una berlina alemana "pelada" y más convencional, con un símbolo en la parrilla delantera, que su círculo relacione con la palabra Premium. Una palabra que marcas como Kia, tienen aún que ganársela entre el gran público y con el Stinger; creedme que han dado un paso de gigante. 




De todas maneras, debido a su estética, su conducción, su agresividad y sus potentes motores; apelo a todos aquellos posibles clientes que busquen algo diferente, dinámico, divertido y realmente efectivo, sin menospreciar todas las virtudes y la versatilidad de una berlina.



Sin lugar a dudas; el Kia Stinger marcará una nueva era en el seno de la marca y puede que a la mayoría les cueste asimilarlo, pero ha nacido para competir de tú a tú en un segmento muy asentado que debería preocuparse, ya que el nuevo Kia Stinger tiene muy pocos rivales reales que lleguen a ser tan sumamente efectivos en una conducción deportiva. 




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