miércoles, 27 de junio de 2018

Prueba: Mercedes Benz GLA 200d


El modelo objeto de nuestra prueba de esta semana, no es precisamente una novedad de la firma de la estrella, pero sí que es uno de los más exitosos dentro de la gama alemana, ya que reúne las cualidades y la compacidad del Mercedes Benz Clase A, recientemente presentado en su nueva generación, y una estética SUV que es lo que se lleva en estos días. Esta fórmula no podía fallar y de hecho; no ha fallado.


El Mercedes Benz GLA es uno de los todocamino compactos más vendidos dentro de su categoría premium y este año pasado, ha recibido una actualización que lo hace todavía bastante atractivo y vigente, hasta que comparezca la siguiente generación basada en el nuevo Clase A, pero que no se la espera, por lo menos, hasta los albores de 2020.


Estos cambios se centran, sobre todo, en el diseño exterior, que recibe un nuevo frontal más afilado y con líneas más sugerentes, con unos nuevos pilotos de estética más moderna y tecnología LED, nuevos paragolpes delanteros y traseros, con nuevos difusores que mejoran el coeficiente aerodinámico y una parrilla delantera característica de la marca, con la enorme estrella situada en el centro y flanqueada por unos apliques de aspecto cromado.


Los pilotos traseros también han sido rediseñados de manera muy sutil y también cuentan con tecnología LED. En este caso; disponemos de tres grados de intensidad lumínica, según sea la luminosidad exterior.


Por último; este restyling tiene una nueva gama de llantas disponibles (las nuestras de 19 pulgadas, eran especialmente atractivas) y un nuevo color denominado Canyon Beige, también muy atractivo y que, curiosamente, es el que podéis observar en las fotos.


En el interior, observamos una nueva gama de tapizados, nuevas molduras decorativas en el salpicadero y los paneles de las puertas, el rediseño de algunos botones y ciertos cambios en el cuadro de instrumentos, pero que conforman un aspecto del habitáculo que apenas difiere de la versión de 2014.

Lo que no varía es la alta calidad de materiales empleados en su construcción, basados en plásticos de muy buen tacto y aspecto visual, además de contar con unos ajuste excelentes, como no podíamos esperar menos de un vehículo firmado por la marca alemana.

A "grosso modo" estos son los cambios percibidos en este "lavado de cara" del GLA, que le sirven para seguir manteniendo su cierta hegemonía comercial, habida cuenta del feroz segmento al que se enfrenta.


Puede parecer un "simple" Clase A elevado, pero eso sería una descripción banal y ficticia de lo que realmente supone el GLA. Ambos modelos comparten la misma plataforma, aunque el GLA se nos presenta con una visión más poderosa.

Con esta actualización, se acentúan más sus trazos dinámicos y se potencian sus marcados pasos de rueda, tanto delanteros como traseros. Nervaduras y líneas de tensión repartidas por la carrocería, protecciones en los bajos del vehículo, un protector delantero y un difusor trasero en diferente color de la carrocería y acabado brillante, en éste último caso, que además alberga dos salidas de escape que también marcan un cierto carácter propio y con cierta deportividad; son las señas de identidad de un modelo, que tiene una innumerable legión de adeptos.


Abrimos el maletero (en nuestro caso con apertura eléctrica y disponible desde el mando a distancia), y nos descubre un espacio correcto y diáfano de 421 litros, con un piso totalmente plano y que no tiene formas irregulares en los laterales, que por otra parte, sí que cuentan con sendos huecos portaobjetos con red.



En las plazas traseras, no podemos hablar de un espacio superlativo, aunque dos adultos no tendrán problema para acomodarse en cualquiera de sus plazas ni por anchura, ni por altura aunque, en espacio disponible para las rodillas, no destaque especialmente. También penaliza un poco a la hora de entrar a esas plazas, ya que las puertas traseras, junto con los marcados pasos de rueda de la zaga, nos dejan un espacio menos amplio de lo esperado.


En las plazas delanteras, nos reciben unos asientos de corte muy deportivo y respaldo integrado en el mismo asiento, que además; dispone de iluminación ambiental durante las horas nocturnas. Son unos asientos especialmente cómodos, con múltiples regulaciones que nos permiten encontrar la postura de conducción ideal rápidamente.


A pesar de su aparente escasa altura, nos situamos en una posición más privilegiada que la de cualquier compacto, aunque la sensación es, precisamente, la de estar conduciendo un compacto debido a la inclinación de la luna delantera.



Una vez acomodados, nos gusta el volante multifunción de tres radios, con un tamaño perfecto y rematado en cuero. Desde ahí podremos acceder a funciones básicas como el Bluetooth, algunas informaciones del ordenador de a bordo, el control por voz o los mandos de la radio. Detrás tenemos las levas del cambio, por si querremos actuar de manera manual sobre él.



Por su parte, en la columna de dirección tenemos el mando del control de velocidad de crucero con limitador y en el lado derecho, el selector del cambio automático, permitiendo de esta manera, dejar un espacio vital entre conductor y acompañante y un cockpit mejor definido. Ese espacio, se ha aprovechado para insertar el mando giratorio con el que nos podremos mover por los menús que tengamos disponibles en el equipo de infoentretenimiento.


El sistema cuenta con una pantalla, que también se puede accionar de manera táctil, de 9 pulgadas y situada en una posición elevada, por encima del salpicadero, para poder observar los diferentes tipos de información con tan solo un golpe de vista.


Tiene una buena calidad de imagen y desde ahí, podremos consultar los diferentes tipos de aplicaciones del ordenador de viaje, la cámara de visión trasera o el navegador, por poner unos pocos ejemplos.


La capilla de relojes también está bastante bien configurada y cuenta con un nuevo diseño que la hace más legible de un solo vistazo. La información es correcta, con una buena estructuración y una pantalla central entre los dos relojes donde podremos visionar los parámetros más interesantes del ordenador de a bordo.

En el centro del cuadro de mandos observamos, los mandos de la climatización bi-zona, el equipo de audio y debajo; el selector de modos de conducción configurable en cuatro niveles: ECO, Comfort, Sport e Individual, que actúa según convenga sobre la dureza de la dirección, la respuesta del motor y del cambio de marchas y el climatizador.


Existen diferentes acabados para diferentes gustos y personalidades, aunque la versión que tuvimos la fortuna de probar, además del original color exclusivo de la carrocería, también contaba con un equipo de serie bastante completo que incluía navegador, climatizador bi-zona, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero con limitador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 9 pulgadas, Dynamic Select, asistente de arranque en pendiente, detector de presión de neumáticos, aviso de colisión frontal con freneda de emergencia, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, luces LED, Start/Stop, arranque sin llaves por botón, iluminación ambiental, llantas de 19 pulgadas, capó activo, sensores de lluvia y luces, lunas tintadas o apertura eléctrica de maletero, por poner unos pocos ejemplos.


Nuestra mecánica era la denominada 200d, un diésel de 136cv y un par máximo de 300 Nm, que movía al conjunto con mucha soltura y conseguía unas prestaciones máximas bastante contundentes, con una velocidad máxima de 205 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,1 segundos y unos consumos ponderados en ciclo mixto, homologados por la marca, de tan sólo 4,2 l/100 Km.


Curiosamente, y esto es algo que me pasa con la mayoría de los modelos de Mercedes Benz; su respuesta original y desde parado es bastante progresiva, aunque estemos con el modo Sport activado. Pero después, si seguimos pisando el pedal del acelerador, percibimos una respuesta mucho más contundente una vez superadas las 2000rpm. No es una sensación que te pegue la espalda al respaldo del asiento, pero si que notamos mayor fuerza y una gran escalada continua de velocidad, aún siendo mecánicas, como hemos dicho, con cierta progresividad en su respuesta. Las recuperaciones, una vez en marcha, son dignas de mención, aunque estemos hablando de una de las mecánicas de acceso a la gama GLA.


Igual en este funcionamiento progresivo, tiene algo que ver la caja de cambios automática a la que va asociada (en este caso) nuestra mecánica. Es una transmisión de 7 relaciones con un escalonamiento correcto y unas transiciones imperceptibles, pero que quizás; esté configurada u orientada a una utilización en la que prima el confort de marcha más que la deportividad o la respuesta instantánea del motor. De todas maneras; siempre podremos recurrir a una utilización manual por medio de las levas del volante.


Por otra parte; el comportamiento general es otro de los matices que nos sorprenden en el GLA. A la hora de la compra, y según el tipo de uso que vayamos a dar al coche, podremos elegir entre tres trenes de rodaje, cada uno configurado para un fin diferente. Las suspensiones más blandas y confortables, estarán destinadas a los que se desmarquen y se decidan por obtener el paquete Off Road que se ofrece de manera opcional y permite unas mayores licencias en una circulación fuera del asfalto. De todas formas, también podemos elegir nuestro GLA con una tracción total inteligente denominada 4Matic, monte o no; el paquete Off Road.


En nuestro caso, disponíamos de tracción delantera y el esquema de suspensiones intermedio (existe uno más firme para versiones con acabados deportivos AMG), que se caracterizaba por ser bastante duro en términos generales, aunque absorbía con diligencia cualquier imperfección sobre el asfalto y nunca lo transmitía al habitáculo. Otro caso diferente es cuando nos dispongamos a circular por alguna pista de grava o similar, momento en el que sí que se percibe con una mayor evidencia que ya no estamos conduciendo por la carretera.


Como contrapartida, con el GLA no tenemos ningún tipo de reparo en realizar una conducción dinámica, ya que gracias a esa firmeza de suspensiones, y aunque nuestra carrocería de SUV nos pueda hacer pensar lo contrario; el comportamiento siempre resulta muy neutro y aplomado a su paso por curva.


Por último, la dirección es muy precisa, aunque bastante poco comunicativa, puesto que la información exacta de lo que ocurría debajo de las ruedas, nos llegaba bastante filtrada. Los frenos, también nos generaban una gran sensación de confianza, ya que contaban con una buena mordida y un recorrido correcto del pedal, sin atisbo a que pudieran desfallecer por un uso más intensivo.


En definitiva; el GLA no es un producto nuevo, aunque bien es cierto que el restyling y este cambio de imagen le ha venido muy bien de cara a seguir compitiendo en lo más alto del segmento premium de los SUV compactos.


No nos extraña que el GLA siempre haya sido un producto de éxito, puesto que combina a la perfección la compacidad de un Mercedes Clase A, con la versatilidad de uso y una estética más "de moda", que nos ofrece el mercado de los SUV. Pero además de tener un atractivo evidente; disponemos de un amplio equipo de serie, unos acabados de bandera, un espacio correcto, una dinámica muy lograda y sobre todo; un estatus social que pocas marcas como Mercedes Benz, dominan a la perfección.





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miércoles, 27 de junio de 2018

Prueba: Mercedes Benz GLA 200d


El modelo objeto de nuestra prueba de esta semana, no es precisamente una novedad de la firma de la estrella, pero sí que es uno de los más exitosos dentro de la gama alemana, ya que reúne las cualidades y la compacidad del Mercedes Benz Clase A, recientemente presentado en su nueva generación, y una estética SUV que es lo que se lleva en estos días. Esta fórmula no podía fallar y de hecho; no ha fallado.


El Mercedes Benz GLA es uno de los todocamino compactos más vendidos dentro de su categoría premium y este año pasado, ha recibido una actualización que lo hace todavía bastante atractivo y vigente, hasta que comparezca la siguiente generación basada en el nuevo Clase A, pero que no se la espera, por lo menos, hasta los albores de 2020.


Estos cambios se centran, sobre todo, en el diseño exterior, que recibe un nuevo frontal más afilado y con líneas más sugerentes, con unos nuevos pilotos de estética más moderna y tecnología LED, nuevos paragolpes delanteros y traseros, con nuevos difusores que mejoran el coeficiente aerodinámico y una parrilla delantera característica de la marca, con la enorme estrella situada en el centro y flanqueada por unos apliques de aspecto cromado.


Los pilotos traseros también han sido rediseñados de manera muy sutil y también cuentan con tecnología LED. En este caso; disponemos de tres grados de intensidad lumínica, según sea la luminosidad exterior.


Por último; este restyling tiene una nueva gama de llantas disponibles (las nuestras de 19 pulgadas, eran especialmente atractivas) y un nuevo color denominado Canyon Beige, también muy atractivo y que, curiosamente, es el que podéis observar en las fotos.


En el interior, observamos una nueva gama de tapizados, nuevas molduras decorativas en el salpicadero y los paneles de las puertas, el rediseño de algunos botones y ciertos cambios en el cuadro de instrumentos, pero que conforman un aspecto del habitáculo que apenas difiere de la versión de 2014.

Lo que no varía es la alta calidad de materiales empleados en su construcción, basados en plásticos de muy buen tacto y aspecto visual, además de contar con unos ajuste excelentes, como no podíamos esperar menos de un vehículo firmado por la marca alemana.

A "grosso modo" estos son los cambios percibidos en este "lavado de cara" del GLA, que le sirven para seguir manteniendo su cierta hegemonía comercial, habida cuenta del feroz segmento al que se enfrenta.


Puede parecer un "simple" Clase A elevado, pero eso sería una descripción banal y ficticia de lo que realmente supone el GLA. Ambos modelos comparten la misma plataforma, aunque el GLA se nos presenta con una visión más poderosa.

Con esta actualización, se acentúan más sus trazos dinámicos y se potencian sus marcados pasos de rueda, tanto delanteros como traseros. Nervaduras y líneas de tensión repartidas por la carrocería, protecciones en los bajos del vehículo, un protector delantero y un difusor trasero en diferente color de la carrocería y acabado brillante, en éste último caso, que además alberga dos salidas de escape que también marcan un cierto carácter propio y con cierta deportividad; son las señas de identidad de un modelo, que tiene una innumerable legión de adeptos.


Abrimos el maletero (en nuestro caso con apertura eléctrica y disponible desde el mando a distancia), y nos descubre un espacio correcto y diáfano de 421 litros, con un piso totalmente plano y que no tiene formas irregulares en los laterales, que por otra parte, sí que cuentan con sendos huecos portaobjetos con red.



En las plazas traseras, no podemos hablar de un espacio superlativo, aunque dos adultos no tendrán problema para acomodarse en cualquiera de sus plazas ni por anchura, ni por altura aunque, en espacio disponible para las rodillas, no destaque especialmente. También penaliza un poco a la hora de entrar a esas plazas, ya que las puertas traseras, junto con los marcados pasos de rueda de la zaga, nos dejan un espacio menos amplio de lo esperado.


En las plazas delanteras, nos reciben unos asientos de corte muy deportivo y respaldo integrado en el mismo asiento, que además; dispone de iluminación ambiental durante las horas nocturnas. Son unos asientos especialmente cómodos, con múltiples regulaciones que nos permiten encontrar la postura de conducción ideal rápidamente.


A pesar de su aparente escasa altura, nos situamos en una posición más privilegiada que la de cualquier compacto, aunque la sensación es, precisamente, la de estar conduciendo un compacto debido a la inclinación de la luna delantera.



Una vez acomodados, nos gusta el volante multifunción de tres radios, con un tamaño perfecto y rematado en cuero. Desde ahí podremos acceder a funciones básicas como el Bluetooth, algunas informaciones del ordenador de a bordo, el control por voz o los mandos de la radio. Detrás tenemos las levas del cambio, por si querremos actuar de manera manual sobre él.



Por su parte, en la columna de dirección tenemos el mando del control de velocidad de crucero con limitador y en el lado derecho, el selector del cambio automático, permitiendo de esta manera, dejar un espacio vital entre conductor y acompañante y un cockpit mejor definido. Ese espacio, se ha aprovechado para insertar el mando giratorio con el que nos podremos mover por los menús que tengamos disponibles en el equipo de infoentretenimiento.


El sistema cuenta con una pantalla, que también se puede accionar de manera táctil, de 9 pulgadas y situada en una posición elevada, por encima del salpicadero, para poder observar los diferentes tipos de información con tan solo un golpe de vista.


Tiene una buena calidad de imagen y desde ahí, podremos consultar los diferentes tipos de aplicaciones del ordenador de viaje, la cámara de visión trasera o el navegador, por poner unos pocos ejemplos.


La capilla de relojes también está bastante bien configurada y cuenta con un nuevo diseño que la hace más legible de un solo vistazo. La información es correcta, con una buena estructuración y una pantalla central entre los dos relojes donde podremos visionar los parámetros más interesantes del ordenador de a bordo.

En el centro del cuadro de mandos observamos, los mandos de la climatización bi-zona, el equipo de audio y debajo; el selector de modos de conducción configurable en cuatro niveles: ECO, Comfort, Sport e Individual, que actúa según convenga sobre la dureza de la dirección, la respuesta del motor y del cambio de marchas y el climatizador.


Existen diferentes acabados para diferentes gustos y personalidades, aunque la versión que tuvimos la fortuna de probar, además del original color exclusivo de la carrocería, también contaba con un equipo de serie bastante completo que incluía navegador, climatizador bi-zona, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero con limitador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 9 pulgadas, Dynamic Select, asistente de arranque en pendiente, detector de presión de neumáticos, aviso de colisión frontal con freneda de emergencia, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, luces LED, Start/Stop, arranque sin llaves por botón, iluminación ambiental, llantas de 19 pulgadas, capó activo, sensores de lluvia y luces, lunas tintadas o apertura eléctrica de maletero, por poner unos pocos ejemplos.


Nuestra mecánica era la denominada 200d, un diésel de 136cv y un par máximo de 300 Nm, que movía al conjunto con mucha soltura y conseguía unas prestaciones máximas bastante contundentes, con una velocidad máxima de 205 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,1 segundos y unos consumos ponderados en ciclo mixto, homologados por la marca, de tan sólo 4,2 l/100 Km.


Curiosamente, y esto es algo que me pasa con la mayoría de los modelos de Mercedes Benz; su respuesta original y desde parado es bastante progresiva, aunque estemos con el modo Sport activado. Pero después, si seguimos pisando el pedal del acelerador, percibimos una respuesta mucho más contundente una vez superadas las 2000rpm. No es una sensación que te pegue la espalda al respaldo del asiento, pero si que notamos mayor fuerza y una gran escalada continua de velocidad, aún siendo mecánicas, como hemos dicho, con cierta progresividad en su respuesta. Las recuperaciones, una vez en marcha, son dignas de mención, aunque estemos hablando de una de las mecánicas de acceso a la gama GLA.


Igual en este funcionamiento progresivo, tiene algo que ver la caja de cambios automática a la que va asociada (en este caso) nuestra mecánica. Es una transmisión de 7 relaciones con un escalonamiento correcto y unas transiciones imperceptibles, pero que quizás; esté configurada u orientada a una utilización en la que prima el confort de marcha más que la deportividad o la respuesta instantánea del motor. De todas maneras; siempre podremos recurrir a una utilización manual por medio de las levas del volante.


Por otra parte; el comportamiento general es otro de los matices que nos sorprenden en el GLA. A la hora de la compra, y según el tipo de uso que vayamos a dar al coche, podremos elegir entre tres trenes de rodaje, cada uno configurado para un fin diferente. Las suspensiones más blandas y confortables, estarán destinadas a los que se desmarquen y se decidan por obtener el paquete Off Road que se ofrece de manera opcional y permite unas mayores licencias en una circulación fuera del asfalto. De todas formas, también podemos elegir nuestro GLA con una tracción total inteligente denominada 4Matic, monte o no; el paquete Off Road.


En nuestro caso, disponíamos de tracción delantera y el esquema de suspensiones intermedio (existe uno más firme para versiones con acabados deportivos AMG), que se caracterizaba por ser bastante duro en términos generales, aunque absorbía con diligencia cualquier imperfección sobre el asfalto y nunca lo transmitía al habitáculo. Otro caso diferente es cuando nos dispongamos a circular por alguna pista de grava o similar, momento en el que sí que se percibe con una mayor evidencia que ya no estamos conduciendo por la carretera.


Como contrapartida, con el GLA no tenemos ningún tipo de reparo en realizar una conducción dinámica, ya que gracias a esa firmeza de suspensiones, y aunque nuestra carrocería de SUV nos pueda hacer pensar lo contrario; el comportamiento siempre resulta muy neutro y aplomado a su paso por curva.


Por último, la dirección es muy precisa, aunque bastante poco comunicativa, puesto que la información exacta de lo que ocurría debajo de las ruedas, nos llegaba bastante filtrada. Los frenos, también nos generaban una gran sensación de confianza, ya que contaban con una buena mordida y un recorrido correcto del pedal, sin atisbo a que pudieran desfallecer por un uso más intensivo.


En definitiva; el GLA no es un producto nuevo, aunque bien es cierto que el restyling y este cambio de imagen le ha venido muy bien de cara a seguir compitiendo en lo más alto del segmento premium de los SUV compactos.


No nos extraña que el GLA siempre haya sido un producto de éxito, puesto que combina a la perfección la compacidad de un Mercedes Clase A, con la versatilidad de uso y una estética más "de moda", que nos ofrece el mercado de los SUV. Pero además de tener un atractivo evidente; disponemos de un amplio equipo de serie, unos acabados de bandera, un espacio correcto, una dinámica muy lograda y sobre todo; un estatus social que pocas marcas como Mercedes Benz, dominan a la perfección.





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