sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Opel Astra 1.4 T GSI Line.


El Opel Astra es uno de los pilares más sólidos en donde se sustenta la compañía alemana, y lo lleva siendo desde que sustituyó al mítico Opel Kadett.


Es una posición de muy alta responsabilidad, más si cabe, teniendo en cuenta que la firma está en plena remodelación desde que forma parte activa del Grupo PSA y tiene que competir en uno de los segmentos más demandados, que es el de los compactos.


Menos mal que Opel ha tenido en cuenta este hándicap y el Astra, a lo largo de todas sus generaciones, siempre ha sido un valor seguro que le ha servido para ser uno de los modelos más vendidos de la marca, gracias a su gran diseño, unos buenos acabados de calidad, su buena oferta mecánica y un equipamiento solvente, a un precio competitivo.


También ha contado con bastante éxito por su extensa gama de carrocerías disponibles, orientadas a diferentes tipos de público; desde el Astra de tres puertas, pasando por el de cinco puertas, versiones sedán de tres volúmenes y las más capaces carrocerías familiares o break.


En la nueva generación del laureado Opel Astra, no existen versiones de tres puertas, al igual que ocurre con muchos compactos actuales, puesto que es una configuración cada vez menos demandada, aunque seguimos pudiendo elegir entre las carrocerías más convencionales de 5 puertas, sedán y Sports Tourer, que cuentan con una amplia oferta mecánica y de acabados, que suman hasta 13 versiones diferentes para poder elegir la que más nos convenga.


Nosotros probamos una de las más apetecibles (por lo menos para mi gusto) con un motor de gasolina 1.4 Turbo de 150cv y el atractivo acabado GSI Line, que nos ofrece una estética muy deportiva, a la espera de la versión que se posicionará como el tope de gama, y que volverá a recuperar las atractivas siglas GSI, sinónimo de prestaciones, deportividad y potencia.



La carrocería compacta del Opel Astra actual, me resulta una de las más atractivas del mercado. Sea la versión que sea, porta unas líneas muy dinámicas, con un diseño afilado, en donde las aristas y las diferentes formas que nos evocan a una punta de flecha, son su seña inconfundible de identidad.

En el frontal observamos un paragolpes envolvente y una parrilla de cierto toque deportivo con el gran símbolo de la marca en el centro, flanqueado por sendas lamas cromadas que desembocan en los perfiles de los increíbles faros delanteros, que tienen un diseño muy afilado y que incorporan las luces diurnas con tecnología LED.



Estos faros son opcionales (aunque en esta versión viene como equipamiento de serie), ya que normalmente, contaría con luces halógenas, pero es una opción que recomendaría encarecidamente ya que son, sin lugar a dudas, los mejores focos del segmento y relativamente baratos, ya que podremos montarlos por unos 850 Euros. 


Se denominan IntelliLux y son unos faros compuestos por un grupo de 8 Led´s cada uno, que cuentan con la función inteligente de largas y cortas y aumentan, de una forma sorprendente, la visibilidad habitual en horas nocturnas. Cuando activamos el sistema; automáticamente el coche adecúa el haz de luz según las circunstancias.



En población y con iluminación artificial, siempre circularemos con las luces cortas. Cuando salimos a la carretera, automáticamente iremos con las luces largas para maximizar nuestra visibilidad en todo momento. Pero esas luces largas nunca se apagarán cuando nos acerquemos a un vehículo desde atrás o nos venga algún usuario de frente, sino que los diferentes LED correspondientes se apagarán para no deslumbrar al resto de los usuarios, manteniendo el potente haz de luz en donde lo necesitemos en ese momento. Es una solución muy inteligente que sorprende por su gran funcionamiento y nos aporta un excelente grado de visión cuando circulamos en horas nocturnas.


Por último, también debemos hacer referencia al capó, que cuenta con sendas nervaduras con la intencionalidad de marcar, aún más y de manera más sutil, el carácter dinámico del resto del diseño de la carrocería.


En el lateral, observamos unos trazos muy proporcionados, que siguen aportando esa sensación deportiva incluso con el vehículo parado. Lo más llamativo de nuestra versión son las espectaculares llantas de 17 pulgadas y perfil bajo, que realmente le quedan muy bien a nuestro Astra. Vemos una clara línea ascendente que recorre todo el lateral de la carrocería y que marca su carácter y también, nos gusta el contraste en negro mate del pilar C en la zaga, que nos remata una visión especialmente dinámica y aumenta, de manera virtual, la ligera caída del techo en esa zona.


En la zaga, un profuso paragolpes de aspecto deportivo y que incorpora los reflectantes catadióptricos, reafirma su halo poderoso, rematado por un diseño muy marcado de hombros y unos atractivos pilotos traseros de tecnología LED, que de nuevo, nos recuerdan a la punta de una flecha y son también muy característicos de la marca alemana.


Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio de 370 litros, que cuenta con un piso totalmente plano y destaca más por su profundidad que por longitud. Los espacios portaobjetos en los laterales, están cubiertos con una tapa tapizada como el resto del cubículo y sus paredes son muy verticales, lo que hace que el espacio sea mucho más aprovechable.


Si pasamos al interior, nos sorprende un habitáculo muy amplio. Es probablemente uno de los mayores valores del Opel Astra, que con 4,37 metros de longitud, cuenta con un destacable espacio para los pasajeros.

En las plazas posteriores nos sentamos en una posición un tanto tumbada y el mullido de los asientos es, simplemente, de los más cómodos que hemos probado en los últimos tiempos. Destacan por un excelente espacio destinado para las rodillas y en cuanto a la altura, siendo la anchura el valor menos reseñable, pero que se sitúa algo por encima de la media, así que dos adultos no tendrán ningún problema en ubicarse, sean del tamaño que sean.

En las plazas delanteras nos reciben una butacas de corte deportivo, tapizadas en cuero y con algunos ajustes accionados de manera eléctrica. En este caso, también podemos afirmar que son unos de los mejores asientos desde donde hemos conducido últimamente, además de proporcionarnos una gran sujeción lateral en todo momento.



Nos situamos en una postura  con las piernas bastantes estiradas, que con evoca de nuevo esa sensación deportiva. El volante multifunción cuenta con un tamaño justo y es grueso, con un gran tacto. Detrás, la capilla de relojes también nos ofrece una gran información, muy clara y relevante y no sufre lo más mínimo las incidencias de los rayos solares.


Eso no podemos decirlo del resto del salpicadero, ya que a pesar de contar con unos materiales excepcionales y unos muy buenos ajustes; abusan un tanto del acabado en negro piano, que produce ciertos brillos incómodos cuando la luz solar entra en el habitáculo.



Todo está muy a mano y es muy sencillo de accionar e interpretar, siendo el sistema de infoocio IntelliLink 4.0, con su pantalla táctil de 8 pulgadas, el protagonista, y desde donde podremos acceder a los diferentes menús, informaciones y equipamientos que nos ofrece el Astra. Tiene una buena calidad de imagen, a pesar de que sus grafías no sean de las más vistosas y desde ahí podremos visionar la información del navegador o la visión de la cámara trasera, por poner tan solo un par de ejemplos. Es compatible también con los protocolos Android Auto o Apple Car Play, además de contar con la función Mirror Screen.



Al ser una de las unidades con la dotación de serie más abultada, disponíamos de un amplísimo equipamiento entre lo que destacamos el climatizador bi-zona, navegador, asistente de cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, InteliLink con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, alerta de ángulo muerto, volante calefactado, asientos delanteros calefactados, Opel On Star con asistencia 24h, Star/Stop, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero con limitador, indicador de alerta de colisión frontal con frenada de emergencia, tapicería de cuero, asientos del conductor con ajuste eléctrico, llantas de 17 pulgadas, faros delanteros IntelliLux o sensores de lluvia y luces, entre otros elementos.


El motor que tuvimos la oportunidad de probar fue el bloque 1.4 con turbo de gasolina, que nos ofrecía un funcionamiento muy activo y lleno en todo momento, con una gran reserva de potencia debajo del pedal del acelerador, además de tratarse de una mecánica muy silenciosa.



Con 150cv y un par máximo de 230 Nm, se nos muestra muy elástico en casi cualquier circunstancia y ofrece una gran respuesta y unas buenas recuperaciones, siempre y cuando, demandemos la potencia por encima de las 1.500rpm. 



En nuestro caso estaba asociado a una transmisión manual de 6 relaciones, que tenía un buen escalonamiento de marchas y un accionamiento bastante suave. De esta manera y con esta configuración, los registros en materia de prestaciones máximas eran bastante atractivos, con una velocidad punta de 215 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,5 segundos y unos consumos bastante frugales, teniendo en cuenta su potencial, homologando 5,1 l/100 Km en ciclo combinado.


Hablando de sensaciones en orden de marcha; el Opel Astra es un vehículo que nos transmitía seguridad y aplomo sobre cualquier tipo de carretera y asfalto, además de contar con un agradable y dinámico rodar.


En vías en buen estado se muestra como un excelente rutero; muy confortable y silencioso, con una gran calidad de rodadura y un esquema de suspensiones de tarado firme, pero que absorbían muy bien las pequeñas imperfecciones de la vía.


En tramos más complicados, rotos y revirados, se nos muestra como un excelente aliado si lo que queremos es realizar una conducción deportiva. La dirección es muy directa y comunicativa y el aplomo de la carrocería, además de su ahorro de peso respecto a la generación precedente; hacen que el Astra sea un conjunto muy ágil en todo tipo de situaciones, que transmite una alta sensación de seguridad y que soporta de una manera notable los cambios de apoyo sin que la carrocería incline en exceso. 



En este tipo de conducción dinámica, también contamos con un elemento "secreto" en forma de botón con la nomenclatura Sport. Realmente no hace que el Astra sea más efectivo de lo que es en materia dinámica, pero lo que sí hace es afilar el funcionamiento del motor y aumentar el ratio de acción para que obtengamos una respuesta más contundente cuando pisamos el pedal del acelerador. 



Cuesta encontrar defectos al nuevo Astra y menos, con una mecánica tan silenciosa, satisfactoria, equilibrada y frugal, como esta. Tampoco podemos criticar sus buenos acabados, el confort, la ergonomía interior y su gran equipamiento. Mucho menos; podemos poner algún tipo de "pero" a su comportamiento dinámico y a sus reacciones en materia de conducción. Lo único, quizá, a lo que podamos ponerle un aprobado raquítico, es a algo tan irrelevante como la calidad de visión de la cámara trasera, que no es que sea, precisamente, una de las mejores del mercado.


Realmente es uno de los vehículos más completos de su segmento y un rival muy correoso al que solo le podrían hacer frente los más destacados y reconocidos compactos en la actualidad. 


Primero nos entra por lo ojos, gracias a su atractivo diseño, potenciado en este caso, por un acabado deportivo como lo es el GSI Line. Segundo, su amplio habitáculo, con unos acabados muy notables y una alta dotación en materia de seguridad y equipamiento de serie, nos resultarán muy prácticos y apetecibles. Y tercero; una vez que lo probemos nos enamorará su equilibrada y contundente mecánica, sumada a un comportamiento ejemplar y a un alto grado de confort de rodadura sobre cualquier tipo de asfalto.


No me extraña que durante muchos años, el Opel Astra haya sido uno de los pilares fundamentales de la marca, y si una versión, que tan solo emula al futuro GSI de "pata negra" en su aspecto exterior, ha sido capaz de provocarnos una satisfacción casi plena; no quiero imaginarme cuando se comercialice el Astra más potente y dotado de toda la gama. Estaremos a la expectativa...





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sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Opel Astra 1.4 T GSI Line.


El Opel Astra es uno de los pilares más sólidos en donde se sustenta la compañía alemana, y lo lleva siendo desde que sustituyó al mítico Opel Kadett.


Es una posición de muy alta responsabilidad, más si cabe, teniendo en cuenta que la firma está en plena remodelación desde que forma parte activa del Grupo PSA y tiene que competir en uno de los segmentos más demandados, que es el de los compactos.


Menos mal que Opel ha tenido en cuenta este hándicap y el Astra, a lo largo de todas sus generaciones, siempre ha sido un valor seguro que le ha servido para ser uno de los modelos más vendidos de la marca, gracias a su gran diseño, unos buenos acabados de calidad, su buena oferta mecánica y un equipamiento solvente, a un precio competitivo.


También ha contado con bastante éxito por su extensa gama de carrocerías disponibles, orientadas a diferentes tipos de público; desde el Astra de tres puertas, pasando por el de cinco puertas, versiones sedán de tres volúmenes y las más capaces carrocerías familiares o break.


En la nueva generación del laureado Opel Astra, no existen versiones de tres puertas, al igual que ocurre con muchos compactos actuales, puesto que es una configuración cada vez menos demandada, aunque seguimos pudiendo elegir entre las carrocerías más convencionales de 5 puertas, sedán y Sports Tourer, que cuentan con una amplia oferta mecánica y de acabados, que suman hasta 13 versiones diferentes para poder elegir la que más nos convenga.


Nosotros probamos una de las más apetecibles (por lo menos para mi gusto) con un motor de gasolina 1.4 Turbo de 150cv y el atractivo acabado GSI Line, que nos ofrece una estética muy deportiva, a la espera de la versión que se posicionará como el tope de gama, y que volverá a recuperar las atractivas siglas GSI, sinónimo de prestaciones, deportividad y potencia.



La carrocería compacta del Opel Astra actual, me resulta una de las más atractivas del mercado. Sea la versión que sea, porta unas líneas muy dinámicas, con un diseño afilado, en donde las aristas y las diferentes formas que nos evocan a una punta de flecha, son su seña inconfundible de identidad.

En el frontal observamos un paragolpes envolvente y una parrilla de cierto toque deportivo con el gran símbolo de la marca en el centro, flanqueado por sendas lamas cromadas que desembocan en los perfiles de los increíbles faros delanteros, que tienen un diseño muy afilado y que incorporan las luces diurnas con tecnología LED.



Estos faros son opcionales (aunque en esta versión viene como equipamiento de serie), ya que normalmente, contaría con luces halógenas, pero es una opción que recomendaría encarecidamente ya que son, sin lugar a dudas, los mejores focos del segmento y relativamente baratos, ya que podremos montarlos por unos 850 Euros. 


Se denominan IntelliLux y son unos faros compuestos por un grupo de 8 Led´s cada uno, que cuentan con la función inteligente de largas y cortas y aumentan, de una forma sorprendente, la visibilidad habitual en horas nocturnas. Cuando activamos el sistema; automáticamente el coche adecúa el haz de luz según las circunstancias.



En población y con iluminación artificial, siempre circularemos con las luces cortas. Cuando salimos a la carretera, automáticamente iremos con las luces largas para maximizar nuestra visibilidad en todo momento. Pero esas luces largas nunca se apagarán cuando nos acerquemos a un vehículo desde atrás o nos venga algún usuario de frente, sino que los diferentes LED correspondientes se apagarán para no deslumbrar al resto de los usuarios, manteniendo el potente haz de luz en donde lo necesitemos en ese momento. Es una solución muy inteligente que sorprende por su gran funcionamiento y nos aporta un excelente grado de visión cuando circulamos en horas nocturnas.


Por último, también debemos hacer referencia al capó, que cuenta con sendas nervaduras con la intencionalidad de marcar, aún más y de manera más sutil, el carácter dinámico del resto del diseño de la carrocería.


En el lateral, observamos unos trazos muy proporcionados, que siguen aportando esa sensación deportiva incluso con el vehículo parado. Lo más llamativo de nuestra versión son las espectaculares llantas de 17 pulgadas y perfil bajo, que realmente le quedan muy bien a nuestro Astra. Vemos una clara línea ascendente que recorre todo el lateral de la carrocería y que marca su carácter y también, nos gusta el contraste en negro mate del pilar C en la zaga, que nos remata una visión especialmente dinámica y aumenta, de manera virtual, la ligera caída del techo en esa zona.


En la zaga, un profuso paragolpes de aspecto deportivo y que incorpora los reflectantes catadióptricos, reafirma su halo poderoso, rematado por un diseño muy marcado de hombros y unos atractivos pilotos traseros de tecnología LED, que de nuevo, nos recuerdan a la punta de una flecha y son también muy característicos de la marca alemana.


Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio de 370 litros, que cuenta con un piso totalmente plano y destaca más por su profundidad que por longitud. Los espacios portaobjetos en los laterales, están cubiertos con una tapa tapizada como el resto del cubículo y sus paredes son muy verticales, lo que hace que el espacio sea mucho más aprovechable.


Si pasamos al interior, nos sorprende un habitáculo muy amplio. Es probablemente uno de los mayores valores del Opel Astra, que con 4,37 metros de longitud, cuenta con un destacable espacio para los pasajeros.

En las plazas posteriores nos sentamos en una posición un tanto tumbada y el mullido de los asientos es, simplemente, de los más cómodos que hemos probado en los últimos tiempos. Destacan por un excelente espacio destinado para las rodillas y en cuanto a la altura, siendo la anchura el valor menos reseñable, pero que se sitúa algo por encima de la media, así que dos adultos no tendrán ningún problema en ubicarse, sean del tamaño que sean.

En las plazas delanteras nos reciben una butacas de corte deportivo, tapizadas en cuero y con algunos ajustes accionados de manera eléctrica. En este caso, también podemos afirmar que son unos de los mejores asientos desde donde hemos conducido últimamente, además de proporcionarnos una gran sujeción lateral en todo momento.



Nos situamos en una postura  con las piernas bastantes estiradas, que con evoca de nuevo esa sensación deportiva. El volante multifunción cuenta con un tamaño justo y es grueso, con un gran tacto. Detrás, la capilla de relojes también nos ofrece una gran información, muy clara y relevante y no sufre lo más mínimo las incidencias de los rayos solares.


Eso no podemos decirlo del resto del salpicadero, ya que a pesar de contar con unos materiales excepcionales y unos muy buenos ajustes; abusan un tanto del acabado en negro piano, que produce ciertos brillos incómodos cuando la luz solar entra en el habitáculo.



Todo está muy a mano y es muy sencillo de accionar e interpretar, siendo el sistema de infoocio IntelliLink 4.0, con su pantalla táctil de 8 pulgadas, el protagonista, y desde donde podremos acceder a los diferentes menús, informaciones y equipamientos que nos ofrece el Astra. Tiene una buena calidad de imagen, a pesar de que sus grafías no sean de las más vistosas y desde ahí podremos visionar la información del navegador o la visión de la cámara trasera, por poner tan solo un par de ejemplos. Es compatible también con los protocolos Android Auto o Apple Car Play, además de contar con la función Mirror Screen.



Al ser una de las unidades con la dotación de serie más abultada, disponíamos de un amplísimo equipamiento entre lo que destacamos el climatizador bi-zona, navegador, asistente de cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, InteliLink con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, alerta de ángulo muerto, volante calefactado, asientos delanteros calefactados, Opel On Star con asistencia 24h, Star/Stop, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero con limitador, indicador de alerta de colisión frontal con frenada de emergencia, tapicería de cuero, asientos del conductor con ajuste eléctrico, llantas de 17 pulgadas, faros delanteros IntelliLux o sensores de lluvia y luces, entre otros elementos.


El motor que tuvimos la oportunidad de probar fue el bloque 1.4 con turbo de gasolina, que nos ofrecía un funcionamiento muy activo y lleno en todo momento, con una gran reserva de potencia debajo del pedal del acelerador, además de tratarse de una mecánica muy silenciosa.



Con 150cv y un par máximo de 230 Nm, se nos muestra muy elástico en casi cualquier circunstancia y ofrece una gran respuesta y unas buenas recuperaciones, siempre y cuando, demandemos la potencia por encima de las 1.500rpm. 



En nuestro caso estaba asociado a una transmisión manual de 6 relaciones, que tenía un buen escalonamiento de marchas y un accionamiento bastante suave. De esta manera y con esta configuración, los registros en materia de prestaciones máximas eran bastante atractivos, con una velocidad punta de 215 Km/h, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,5 segundos y unos consumos bastante frugales, teniendo en cuenta su potencial, homologando 5,1 l/100 Km en ciclo combinado.


Hablando de sensaciones en orden de marcha; el Opel Astra es un vehículo que nos transmitía seguridad y aplomo sobre cualquier tipo de carretera y asfalto, además de contar con un agradable y dinámico rodar.


En vías en buen estado se muestra como un excelente rutero; muy confortable y silencioso, con una gran calidad de rodadura y un esquema de suspensiones de tarado firme, pero que absorbían muy bien las pequeñas imperfecciones de la vía.


En tramos más complicados, rotos y revirados, se nos muestra como un excelente aliado si lo que queremos es realizar una conducción deportiva. La dirección es muy directa y comunicativa y el aplomo de la carrocería, además de su ahorro de peso respecto a la generación precedente; hacen que el Astra sea un conjunto muy ágil en todo tipo de situaciones, que transmite una alta sensación de seguridad y que soporta de una manera notable los cambios de apoyo sin que la carrocería incline en exceso. 



En este tipo de conducción dinámica, también contamos con un elemento "secreto" en forma de botón con la nomenclatura Sport. Realmente no hace que el Astra sea más efectivo de lo que es en materia dinámica, pero lo que sí hace es afilar el funcionamiento del motor y aumentar el ratio de acción para que obtengamos una respuesta más contundente cuando pisamos el pedal del acelerador. 



Cuesta encontrar defectos al nuevo Astra y menos, con una mecánica tan silenciosa, satisfactoria, equilibrada y frugal, como esta. Tampoco podemos criticar sus buenos acabados, el confort, la ergonomía interior y su gran equipamiento. Mucho menos; podemos poner algún tipo de "pero" a su comportamiento dinámico y a sus reacciones en materia de conducción. Lo único, quizá, a lo que podamos ponerle un aprobado raquítico, es a algo tan irrelevante como la calidad de visión de la cámara trasera, que no es que sea, precisamente, una de las mejores del mercado.


Realmente es uno de los vehículos más completos de su segmento y un rival muy correoso al que solo le podrían hacer frente los más destacados y reconocidos compactos en la actualidad. 


Primero nos entra por lo ojos, gracias a su atractivo diseño, potenciado en este caso, por un acabado deportivo como lo es el GSI Line. Segundo, su amplio habitáculo, con unos acabados muy notables y una alta dotación en materia de seguridad y equipamiento de serie, nos resultarán muy prácticos y apetecibles. Y tercero; una vez que lo probemos nos enamorará su equilibrada y contundente mecánica, sumada a un comportamiento ejemplar y a un alto grado de confort de rodadura sobre cualquier tipo de asfalto.


No me extraña que durante muchos años, el Opel Astra haya sido uno de los pilares fundamentales de la marca, y si una versión, que tan solo emula al futuro GSI de "pata negra" en su aspecto exterior, ha sido capaz de provocarnos una satisfacción casi plena; no quiero imaginarme cuando se comercialice el Astra más potente y dotado de toda la gama. Estaremos a la expectativa...





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