sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Opel Crossland X 1.6 CRDi Excellence


Hubo una extraña época en la que los fabricantes diseñaban monovolúmenes en formato pequeño, con una suerte dispar en materia comercial; desde el fracaso más absoluto hasta, más o menos, poder recuperar la inversión de su desarrollo, pero ninguno de ellos tuvo un éxito arrollador.


La idea principal no era del todo mala, ya que reunían un gran espacio en un tamaño urbano, eran muy aceptables como segundo vehículo para la ciudad y excelentes para poder realizar nuestra rutina diaria, como ir al trabajo, a la compra o a dejar a los niños en el colegio. Pero la mayoría de ellos, derivados de las plataformas de los utilitarios, no contaban con un diseño acertado y no gustaban en exceso a la mayoría de los potenciales clientes.


En el caso de Opel, el modelo que reunía esos requisitos era el Opel Meriva, fabricado en España y desarrollado sobre la plataforma del Opel Corsa, que tenía unos buenos acabados, una gran versatilidad de uso y un equipamiento aceptable; pero su diseño anodino y extremadamente sobrio, no resultaba atractivo del todo para un entorno ciudadano. No obstante, no fue el más perjudicado y mantuvo un nivel de ventas relativamente asumible.

Menos mal que todos los fabricantes se percataron que la fórmula secreta, pasaba por sustituir estos modelos en formato monovolumen por carrocerías de tipo SUV, un mercado de oro que está funcionando extremadamente y sorprendentemente bien. Mantienen la misma idea en materia de versatilidad de uso en un tamaño compacto, pero indudablemente; sus trazos, su imagen y su concepto, son mucho más acertados y atractivos para los clientes de hoy en día que demandan un SUV, sea del tamaño que sea.


El vehículo de pruebas que tenemos hoy entre manos, es precisamente, el sustituto natural del Meriva, aunque sin lugar a dudas, ya no solo su concepto es más acertado, sino que su diseño es precisamente uno de los mayores atractivos del nuevo Opel Crossland X.


No obstante; dentro de la gama, nos encontramos con dos representantes diferenciados, pero definidos dentro de la categoría de SUV pequeños. Uno es el Opel Mokka X, que cuenta con una estética más campera y tiene la posibilidad de montar tracción total, y el nuevo Opel Crossland X, un diseño de los denominados crossover, con un aparente espacio más aprovechado, sin posibilidad de tener tracción total y bastante más orientado a un uso sobre asfalto, aunque con un indudable regusto a todo camino y una buena altura de la carrocería respecto al suelo.


Con una longitud de 4,21 metros, deriva de la plataforma del Corsa, aunque es un poco más largo. Su diseño es muy atractivo, la verdad, y según el uso que vayamos a dar al coche, es más recomendable que su hermano Mokka X. El espacio interior es similar, pero está más aprovechado, es un coche más ligero y ágil y su menor altura respecto al suelo lo hacen bastante más dinámico, aunque también nos permite una postura de conducción erguida y natural. Pero vamos primero con el diseño y más adelante nos detendremos en estos otros matices.


En términos generales, hablamos de un crossover, aunque en la zaga, nos encontramos con ciertas reminiscencias de monovolumen y el corte de la carrocería en esa zona, aún nos recuerda a ese tipo de vehículos. Sus trazos generales son muy atractivos y, sobre todo en la imagen frontal, reconocemos el estilo Opel con un simple vistazo.


Destacamos unos impresionantes faros de aspecto afilado, que en nuestro caso, con el acabado Excellence, eran de iluminación LED y contaban con tecnología AFL+ adaptativa. Este sistema ya lo probamos en su día con el lanzamiento del Opel Astra y la verdad es que es una opción muy recomendable.

Esta tecnología nos permite una iluminación óptima en todo momento, ya que en horas nocturnas, siempre iremos con las luces largas y cuando nos acercamos a un vehículo desde atrás, o nos cruzamos con otro usuario en una carretera convencional; el juego de LED´s de cada faro y de forma independiente, se apagan por secciones para no deslumbrar al resto de conductores, manteniendo el intenso haz de luz en las zonas vitales que necesitamos nosotros en ese momento.


Su funcionamiento es realmente impresionante y lo más interesante de este sistema, además de su efectividad, es su precio, puesto que si lo queremos montar como opcional, tan solo cuesta alrededor de unos 800 Euros.

Rematan el diseño de ese frontal, las molduras indispensables en un vehículo con estética SUV como las protecciones para los bajos, pintadas en diferente color de la carrocería y las protecciones de plástico negro en el paragolpes, que abarcan hasta las luces antiniebla.

En el lateral vemos claramente lo que habíamos dicho anteriormente. Desde el pilar B hacia adelante, vemos un auténtico SUV y desde el pilar B hacia atrás, nos recuerda bastante a un monovolumen. Por lo tanto, con estas premisas, estamos ante una carrocería que se sitúa a caballo entre los dos mundos y que también viene condicionada con la nomenclatura "X", destinada a todos aquellos modelos de la marca alemana con ciertas aptitudes o estética camperas.


Es una carrocería que se sitúa bastante alta, aunque está 5cm más cerca del suelo que la de un Mokka X, por lo que podremos circular por caminos sin problema, pero no es precisamente uno de los mejores vehículos si las cosas se ponen un poco más complicadas.


En nuestro caso, disponíamos de un acabado bitono, con diferente pintura para la carrocería y para el techo y retrovisores. Una elegante línea cromada hace la diferenciación entre las dos partes y perfila las formas del lateral, aportando un toque mayor de dinamismo. Existen varias combinaciones de pintura, además de diferentes diseños de llantas, por lo que la personalización, muy demandada en vehículos de este tipo, está asegurada.



En la zaga, observamos una línea de cintura muy elevada, que aporta un cierto tono poderoso, condicionado también, por un voluminoso paragolpes y unos pilotos traseros, de tecnología LED y situados en una posición elevada, con un diseño diferenciador y visualmente muy atractivo en horas nocturnas.


Abrimos el maletero, y a pesar de lo que la imagen os pueda hacer creer; hablamos de uno de los espacios de carga más grandes de la categoría, con 410 litros de capacidad. Es un maletero con un espacio más profundo que longitudinal, por lo que a simple vista, puede parecernos algo pequeño, pero no es así. No obstante; podemos adquirir de forma opcional la banqueta trasera con desplazamiento, por lo que aún más, podríamos ampliar el espacio de carga hasta los sorprendentes 520 litros.


Entramos al habitáculo y nos encontramos con unas plazas traseras cómodas, aunque por la configuración y tamaño del vehículo, tres adultos no se encontrarían del todo a gusto por la anchura disponible. En cambio, obtenemos unos registros suficientes en cuanto a espacio para las rodillas y muy amplios respecto a la altura, así que mejor ir tan solo dos adultos...

Las plazas delanteras también son bastante amplias y sujetan bastante bien el cuerpo por la espalda, ya no tanto si hablamos a la altura de nuestras caderas. Ante nosotros, un salpicadero realizado con materiales de calidad y unos muy buenos ajustes.

La posición en la que nos encontramos es muy natural y vamos algo más altos que el resto de usuarios de la vía, aunque me costó encontrar la postura ideal antes de emprender la marcha. Una vez encontrada; hablamos de un coche muy confortable y con una grata sensación de luminosidad, puesto que el Crossland X cuenta con una buena superficie acristalada, que podemos ampliar si nos decantamos por el techo solar panorámico, también opcional.


El cuadro de instrumentos no difiere mucho de lo que nos encontramos en otros representantes de la gama pequeña de Opel. Todos los mandos son muy accesibles y la ergonomía está bastante bien lograda. Pero existen algunos pequeños flecos, como el mando que cambia la pantalla central del ordenador de a bordo en la capilla de relojes, situado en la palanca de los intermitentes en vez de en una posición más natural, como sería el volante multifunción. También nos encontramos en esa palanca, el botón que activa las luces automáticas, algo que considero, debería estar en el mismo mando de las luces, situado en una esquina lateral. Por lo demás; toda la información que percibimos es clara y los mandos muy sencillos de interpretar y encontrar sin apartar en exceso la vista de la carretera.


En la zona central superior del salpicadero, el equipo de infoocio InteliLink 4.0, cuenta con una pantalla táctil de 8 pulgadas y unas grafías aceptables, que en un principio, no produce reflejos incómodos con la incidencia de los rayos solares. Este sistema es sencillo, con menús muy simples y compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto, además de contar con función Mirror Screen.

Debajo contamos con los mandos del climatizador bi-zona, también de fácil acceso, y alrededor de la palanca de cambios, tenemos los pulsadores auxiliares que desactivan las funciones de aviso de cambio de carril involuntario, el tester de control de presión de neumáticos, los el sonido de los sensores de aparcamiento, el sistema Start/Stop o el ESP. Por otra parte, el volante multifunción aglutina los mandos correspondientes al control de velocidad de crucero, el equipo de audio, el Bluetooth o el sistema de comandos por voz.


Y es que nuestra unidad de pruebas, con el acabado Excellence, tenía una más que aceptable dotación de serie y entre otros elementos, disponíamos de climatizador automático bi-zona, aviso de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, asistente de arranque en cuesta, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, luces delanteras de LED adaptativas con funciones inteligentes, sensores de lluvia y luces, llantas de 16 pulgadas, apertura y arranque sin llave o Start/Stop, por poner algunos ejemplos, y que podremos completar con la apetecible lista de opcionales.


La gama mecánica está compuesta por dos motores de gasolina y dos diésel, con potencias comprendidas entre los 82 a los 130cv. Nosotros probamos la versión más potente en versión diésel, con un 1.6 CRDi que tenía 120cv y generaba un par máximo de 300 Nm, asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones apropiadas para un vehículo como el Crossland X, pero que no destaca ni en suavidad ni en precisión, ya que cuenta con unos recorridos bastante largos.


Es una mecánica potente de reacciones instantáneas y con bastante fuerza desde muy bajas revoluciones. Una vez en marcha, se nos muestra con un carácter más progresivo y gracias a un aceptable par máximo, obtenemos también muy buenos registros en materia de recuperaciones.


Con esta configuración, alcanzamos unas prestaciones bastante coherentes, como una velocidad máxima de 190 Km/h o una aceleración de 0-100 Km/h en 9,9 segundos, siendo bastante frugal en materia de consumos, homologando 4 l/100 Km en ciclo mixto.

Es un motor con cierta rumorosidad y vibraciones al ralentí o a bajas revoluciones, disipando esa sensación una vez emprendemos la marcha, ya que se nos torna bastante silencioso y el habitáculo contribuye a ello, puesto que está bastante bien aislado del exterior.


Si hablamos de sensaciones a la hora de conducirlo, nos encontramos ante un producto bastante peculiar. Digo esto porque durante nuestra prueba tuvimos momentos y opiniones muy dispares en materia de comportamiento.


Para empezar, percibimos una dirección extremadamente ligera que nos favorece en una conducción urbana y ciudadana y nos aporta una agilidad extra para circular entre el tráfico. En un concepto como el Crossland X es un tacto de dirección muy apropiado, aunque cuando circulamos en carretera abierta o radiales; esa dirección no se endurece lo suficiente, por lo que tendremos que realizar micro-correcciones en el volante cuando abordamos una curva y en aceleraciones en pleno apoyo.



Lo curioso del tema, es que realmente nos ofrece una dirección especialmente activa y directa, pero lo cierto es que no nos trasmite con fidelidad lo que ocurre debajo de los neumáticos. No es una sensación que nos entrañe ningún peligro ni exagerada, y el guiado es, en general, bastante preciso; simplemente es una situación curiosa que personalmente, me llamó la atención.

También cuenta con un esquema de suspensiones de tarado firme, que absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto, pero que deja sentir con nitidez en el interior, los rotos más acusados. Con este tipo de suspensión, podríamos afirmar que el Crossland X es un vehículo muy aplomado a su paso por curva, pero tampoco. 



Debido a su altura y ancho de vías limitado, el crossover alemán nos muestra cierta deriva de la carrocería en las curvas más pronunciadas y nos hace ser cautos sobre la presión del acelerador en los cambios bruscos de apoyo. Tampoco nos inspira en ningún momento (a no ser que lo provoquemos de verdad), la sensación de peligro latente y es más; si realizamos una conducción normalizada y afrontamos los virajes a una velocidad correcta, nos daremos cuenta que el conjunto reacciona muy bien y tiene un aplomo tangible; pero no es precisamente un vehículo que destaque por tener una conducción dinámica, a pesar de la firmeza de su amortiguación.




Y estos dos puntos son, básicamente, los más relevantes que determinan nuestro veredicto como "vehículo peculiar". En el caso de la dirección, puede que haya sido una valoración subjetiva y si estáis interesados en el Crossland X, igual a vosotros no os provoque esa sensación, así que os invitaría a probarlo. Por otra parte, me resultó muy curioso que un concepto como este tuviera las suspensiones tan firmes y aún así, por el tipo de vehículo que es, las reacciones lógicas del conjunto en curva fueron las que realmente se nos dieron durante la prueba.



De todas formas, debo reconocer que el Opel Crossland X me ha gustado, a pesar de todo. Sobre todo su diseño, me parece de lo más acertado del segmento, ya que combina de una manera magistral la estética SUV que está tan de moda, con ciertos toques que lo aproximan al mundo de los monovolúmenes, además de todo lo bueno que ello conlleva, como un mayor espacio vital, sobre una plataforma compacta como esta.



La versatilidad y el espacio interior es uno de sus valores añadidos, a los que debemos sumar unos acabados de primera línea, con materiales de buena calidad y unos ajustes excelentes. El equipamiento de serie es suficiente en este acabado Excellence y cuenta con elementos varios en materia de seguridad y confort. 


Por otra parte, la oferta mecánica satisfará a la mayoría de los potenciales usuarios del modelo, pero en el caso que nos ocupa, el motor 1.6 CRDi, sorprende por su buena respuesta y recuperaciones, además de tener unos consumos bastante frugales, que en conducción real, no se disparan respecto a las cifras que homologan desde la marca. Es una mecánica equilibrada, que mueve con mucha soltura al conjunto y muy apropiada para los que utilicen al Crossland X como vehículo para todo y no tan solo como un vehículo urbano o segundo vehículo.



Ya en materia dinámica, es un coche que nos genera bastante controversia. Por un lado, hay que reconocer que es un buen rutero, con unas suspensiones firmes, pero cómodas, y un gran silencio de rodadura en orden de marcha y por otro lado; observamos que cuando la carretera se complica y se nos torna más revirada, debemos de asumirla con cierta mesura, ya que las suspensiones de tarado duro, no nos aseguran del todo la contención de las derivas del conjunto, lógicas por otra parte. También la dirección, que es sumamente directa, sorprende por ser tan poco comunicativa y puede provocar que debamos corregir mínimamente el trazado de una curva sobre la marcha.



No obstante; el Opel Crossland X no está diseñado para realizar una conducción dinámica, así que estos pequeños "flecos" no tienen demasiada importancia, aunque no estaría de más que los tuvieran en cuenta para el futuro y de esta forma; redondear un concepto que creo que gustará a un amplio espectro de personas.



Es un gran producto que colmará las expectativas y las demandas de sus potenciales clientes, que busquen un compacto atractivo con estética SUV y una posición de conducción más cómoda y natural, con un buen espacio interior, un equipamiento suficiente y un motor potente y frugal, tan válido para entornos urbanos y el día a día, como para trayectos y escapadas de fin de semana.



¿Es peculiar?. En muchos aspectos sí, aunque podríamos decir que más que peculiar; el Crossland X tiene una marcada personalidad propia...



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sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Opel Crossland X 1.6 CRDi Excellence


Hubo una extraña época en la que los fabricantes diseñaban monovolúmenes en formato pequeño, con una suerte dispar en materia comercial; desde el fracaso más absoluto hasta, más o menos, poder recuperar la inversión de su desarrollo, pero ninguno de ellos tuvo un éxito arrollador.


La idea principal no era del todo mala, ya que reunían un gran espacio en un tamaño urbano, eran muy aceptables como segundo vehículo para la ciudad y excelentes para poder realizar nuestra rutina diaria, como ir al trabajo, a la compra o a dejar a los niños en el colegio. Pero la mayoría de ellos, derivados de las plataformas de los utilitarios, no contaban con un diseño acertado y no gustaban en exceso a la mayoría de los potenciales clientes.


En el caso de Opel, el modelo que reunía esos requisitos era el Opel Meriva, fabricado en España y desarrollado sobre la plataforma del Opel Corsa, que tenía unos buenos acabados, una gran versatilidad de uso y un equipamiento aceptable; pero su diseño anodino y extremadamente sobrio, no resultaba atractivo del todo para un entorno ciudadano. No obstante, no fue el más perjudicado y mantuvo un nivel de ventas relativamente asumible.

Menos mal que todos los fabricantes se percataron que la fórmula secreta, pasaba por sustituir estos modelos en formato monovolumen por carrocerías de tipo SUV, un mercado de oro que está funcionando extremadamente y sorprendentemente bien. Mantienen la misma idea en materia de versatilidad de uso en un tamaño compacto, pero indudablemente; sus trazos, su imagen y su concepto, son mucho más acertados y atractivos para los clientes de hoy en día que demandan un SUV, sea del tamaño que sea.


El vehículo de pruebas que tenemos hoy entre manos, es precisamente, el sustituto natural del Meriva, aunque sin lugar a dudas, ya no solo su concepto es más acertado, sino que su diseño es precisamente uno de los mayores atractivos del nuevo Opel Crossland X.


No obstante; dentro de la gama, nos encontramos con dos representantes diferenciados, pero definidos dentro de la categoría de SUV pequeños. Uno es el Opel Mokka X, que cuenta con una estética más campera y tiene la posibilidad de montar tracción total, y el nuevo Opel Crossland X, un diseño de los denominados crossover, con un aparente espacio más aprovechado, sin posibilidad de tener tracción total y bastante más orientado a un uso sobre asfalto, aunque con un indudable regusto a todo camino y una buena altura de la carrocería respecto al suelo.


Con una longitud de 4,21 metros, deriva de la plataforma del Corsa, aunque es un poco más largo. Su diseño es muy atractivo, la verdad, y según el uso que vayamos a dar al coche, es más recomendable que su hermano Mokka X. El espacio interior es similar, pero está más aprovechado, es un coche más ligero y ágil y su menor altura respecto al suelo lo hacen bastante más dinámico, aunque también nos permite una postura de conducción erguida y natural. Pero vamos primero con el diseño y más adelante nos detendremos en estos otros matices.


En términos generales, hablamos de un crossover, aunque en la zaga, nos encontramos con ciertas reminiscencias de monovolumen y el corte de la carrocería en esa zona, aún nos recuerda a ese tipo de vehículos. Sus trazos generales son muy atractivos y, sobre todo en la imagen frontal, reconocemos el estilo Opel con un simple vistazo.


Destacamos unos impresionantes faros de aspecto afilado, que en nuestro caso, con el acabado Excellence, eran de iluminación LED y contaban con tecnología AFL+ adaptativa. Este sistema ya lo probamos en su día con el lanzamiento del Opel Astra y la verdad es que es una opción muy recomendable.

Esta tecnología nos permite una iluminación óptima en todo momento, ya que en horas nocturnas, siempre iremos con las luces largas y cuando nos acercamos a un vehículo desde atrás, o nos cruzamos con otro usuario en una carretera convencional; el juego de LED´s de cada faro y de forma independiente, se apagan por secciones para no deslumbrar al resto de conductores, manteniendo el intenso haz de luz en las zonas vitales que necesitamos nosotros en ese momento.


Su funcionamiento es realmente impresionante y lo más interesante de este sistema, además de su efectividad, es su precio, puesto que si lo queremos montar como opcional, tan solo cuesta alrededor de unos 800 Euros.

Rematan el diseño de ese frontal, las molduras indispensables en un vehículo con estética SUV como las protecciones para los bajos, pintadas en diferente color de la carrocería y las protecciones de plástico negro en el paragolpes, que abarcan hasta las luces antiniebla.

En el lateral vemos claramente lo que habíamos dicho anteriormente. Desde el pilar B hacia adelante, vemos un auténtico SUV y desde el pilar B hacia atrás, nos recuerda bastante a un monovolumen. Por lo tanto, con estas premisas, estamos ante una carrocería que se sitúa a caballo entre los dos mundos y que también viene condicionada con la nomenclatura "X", destinada a todos aquellos modelos de la marca alemana con ciertas aptitudes o estética camperas.


Es una carrocería que se sitúa bastante alta, aunque está 5cm más cerca del suelo que la de un Mokka X, por lo que podremos circular por caminos sin problema, pero no es precisamente uno de los mejores vehículos si las cosas se ponen un poco más complicadas.


En nuestro caso, disponíamos de un acabado bitono, con diferente pintura para la carrocería y para el techo y retrovisores. Una elegante línea cromada hace la diferenciación entre las dos partes y perfila las formas del lateral, aportando un toque mayor de dinamismo. Existen varias combinaciones de pintura, además de diferentes diseños de llantas, por lo que la personalización, muy demandada en vehículos de este tipo, está asegurada.



En la zaga, observamos una línea de cintura muy elevada, que aporta un cierto tono poderoso, condicionado también, por un voluminoso paragolpes y unos pilotos traseros, de tecnología LED y situados en una posición elevada, con un diseño diferenciador y visualmente muy atractivo en horas nocturnas.


Abrimos el maletero, y a pesar de lo que la imagen os pueda hacer creer; hablamos de uno de los espacios de carga más grandes de la categoría, con 410 litros de capacidad. Es un maletero con un espacio más profundo que longitudinal, por lo que a simple vista, puede parecernos algo pequeño, pero no es así. No obstante; podemos adquirir de forma opcional la banqueta trasera con desplazamiento, por lo que aún más, podríamos ampliar el espacio de carga hasta los sorprendentes 520 litros.


Entramos al habitáculo y nos encontramos con unas plazas traseras cómodas, aunque por la configuración y tamaño del vehículo, tres adultos no se encontrarían del todo a gusto por la anchura disponible. En cambio, obtenemos unos registros suficientes en cuanto a espacio para las rodillas y muy amplios respecto a la altura, así que mejor ir tan solo dos adultos...

Las plazas delanteras también son bastante amplias y sujetan bastante bien el cuerpo por la espalda, ya no tanto si hablamos a la altura de nuestras caderas. Ante nosotros, un salpicadero realizado con materiales de calidad y unos muy buenos ajustes.

La posición en la que nos encontramos es muy natural y vamos algo más altos que el resto de usuarios de la vía, aunque me costó encontrar la postura ideal antes de emprender la marcha. Una vez encontrada; hablamos de un coche muy confortable y con una grata sensación de luminosidad, puesto que el Crossland X cuenta con una buena superficie acristalada, que podemos ampliar si nos decantamos por el techo solar panorámico, también opcional.


El cuadro de instrumentos no difiere mucho de lo que nos encontramos en otros representantes de la gama pequeña de Opel. Todos los mandos son muy accesibles y la ergonomía está bastante bien lograda. Pero existen algunos pequeños flecos, como el mando que cambia la pantalla central del ordenador de a bordo en la capilla de relojes, situado en la palanca de los intermitentes en vez de en una posición más natural, como sería el volante multifunción. También nos encontramos en esa palanca, el botón que activa las luces automáticas, algo que considero, debería estar en el mismo mando de las luces, situado en una esquina lateral. Por lo demás; toda la información que percibimos es clara y los mandos muy sencillos de interpretar y encontrar sin apartar en exceso la vista de la carretera.


En la zona central superior del salpicadero, el equipo de infoocio InteliLink 4.0, cuenta con una pantalla táctil de 8 pulgadas y unas grafías aceptables, que en un principio, no produce reflejos incómodos con la incidencia de los rayos solares. Este sistema es sencillo, con menús muy simples y compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto, además de contar con función Mirror Screen.

Debajo contamos con los mandos del climatizador bi-zona, también de fácil acceso, y alrededor de la palanca de cambios, tenemos los pulsadores auxiliares que desactivan las funciones de aviso de cambio de carril involuntario, el tester de control de presión de neumáticos, los el sonido de los sensores de aparcamiento, el sistema Start/Stop o el ESP. Por otra parte, el volante multifunción aglutina los mandos correspondientes al control de velocidad de crucero, el equipo de audio, el Bluetooth o el sistema de comandos por voz.


Y es que nuestra unidad de pruebas, con el acabado Excellence, tenía una más que aceptable dotación de serie y entre otros elementos, disponíamos de climatizador automático bi-zona, aviso de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, asistente de arranque en cuesta, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, luces delanteras de LED adaptativas con funciones inteligentes, sensores de lluvia y luces, llantas de 16 pulgadas, apertura y arranque sin llave o Start/Stop, por poner algunos ejemplos, y que podremos completar con la apetecible lista de opcionales.


La gama mecánica está compuesta por dos motores de gasolina y dos diésel, con potencias comprendidas entre los 82 a los 130cv. Nosotros probamos la versión más potente en versión diésel, con un 1.6 CRDi que tenía 120cv y generaba un par máximo de 300 Nm, asociado a una caja de cambios manual de 6 relaciones, con unas inserciones apropiadas para un vehículo como el Crossland X, pero que no destaca ni en suavidad ni en precisión, ya que cuenta con unos recorridos bastante largos.


Es una mecánica potente de reacciones instantáneas y con bastante fuerza desde muy bajas revoluciones. Una vez en marcha, se nos muestra con un carácter más progresivo y gracias a un aceptable par máximo, obtenemos también muy buenos registros en materia de recuperaciones.


Con esta configuración, alcanzamos unas prestaciones bastante coherentes, como una velocidad máxima de 190 Km/h o una aceleración de 0-100 Km/h en 9,9 segundos, siendo bastante frugal en materia de consumos, homologando 4 l/100 Km en ciclo mixto.

Es un motor con cierta rumorosidad y vibraciones al ralentí o a bajas revoluciones, disipando esa sensación una vez emprendemos la marcha, ya que se nos torna bastante silencioso y el habitáculo contribuye a ello, puesto que está bastante bien aislado del exterior.


Si hablamos de sensaciones a la hora de conducirlo, nos encontramos ante un producto bastante peculiar. Digo esto porque durante nuestra prueba tuvimos momentos y opiniones muy dispares en materia de comportamiento.


Para empezar, percibimos una dirección extremadamente ligera que nos favorece en una conducción urbana y ciudadana y nos aporta una agilidad extra para circular entre el tráfico. En un concepto como el Crossland X es un tacto de dirección muy apropiado, aunque cuando circulamos en carretera abierta o radiales; esa dirección no se endurece lo suficiente, por lo que tendremos que realizar micro-correcciones en el volante cuando abordamos una curva y en aceleraciones en pleno apoyo.



Lo curioso del tema, es que realmente nos ofrece una dirección especialmente activa y directa, pero lo cierto es que no nos trasmite con fidelidad lo que ocurre debajo de los neumáticos. No es una sensación que nos entrañe ningún peligro ni exagerada, y el guiado es, en general, bastante preciso; simplemente es una situación curiosa que personalmente, me llamó la atención.

También cuenta con un esquema de suspensiones de tarado firme, que absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto, pero que deja sentir con nitidez en el interior, los rotos más acusados. Con este tipo de suspensión, podríamos afirmar que el Crossland X es un vehículo muy aplomado a su paso por curva, pero tampoco. 



Debido a su altura y ancho de vías limitado, el crossover alemán nos muestra cierta deriva de la carrocería en las curvas más pronunciadas y nos hace ser cautos sobre la presión del acelerador en los cambios bruscos de apoyo. Tampoco nos inspira en ningún momento (a no ser que lo provoquemos de verdad), la sensación de peligro latente y es más; si realizamos una conducción normalizada y afrontamos los virajes a una velocidad correcta, nos daremos cuenta que el conjunto reacciona muy bien y tiene un aplomo tangible; pero no es precisamente un vehículo que destaque por tener una conducción dinámica, a pesar de la firmeza de su amortiguación.




Y estos dos puntos son, básicamente, los más relevantes que determinan nuestro veredicto como "vehículo peculiar". En el caso de la dirección, puede que haya sido una valoración subjetiva y si estáis interesados en el Crossland X, igual a vosotros no os provoque esa sensación, así que os invitaría a probarlo. Por otra parte, me resultó muy curioso que un concepto como este tuviera las suspensiones tan firmes y aún así, por el tipo de vehículo que es, las reacciones lógicas del conjunto en curva fueron las que realmente se nos dieron durante la prueba.



De todas formas, debo reconocer que el Opel Crossland X me ha gustado, a pesar de todo. Sobre todo su diseño, me parece de lo más acertado del segmento, ya que combina de una manera magistral la estética SUV que está tan de moda, con ciertos toques que lo aproximan al mundo de los monovolúmenes, además de todo lo bueno que ello conlleva, como un mayor espacio vital, sobre una plataforma compacta como esta.



La versatilidad y el espacio interior es uno de sus valores añadidos, a los que debemos sumar unos acabados de primera línea, con materiales de buena calidad y unos ajustes excelentes. El equipamiento de serie es suficiente en este acabado Excellence y cuenta con elementos varios en materia de seguridad y confort. 


Por otra parte, la oferta mecánica satisfará a la mayoría de los potenciales usuarios del modelo, pero en el caso que nos ocupa, el motor 1.6 CRDi, sorprende por su buena respuesta y recuperaciones, además de tener unos consumos bastante frugales, que en conducción real, no se disparan respecto a las cifras que homologan desde la marca. Es una mecánica equilibrada, que mueve con mucha soltura al conjunto y muy apropiada para los que utilicen al Crossland X como vehículo para todo y no tan solo como un vehículo urbano o segundo vehículo.



Ya en materia dinámica, es un coche que nos genera bastante controversia. Por un lado, hay que reconocer que es un buen rutero, con unas suspensiones firmes, pero cómodas, y un gran silencio de rodadura en orden de marcha y por otro lado; observamos que cuando la carretera se complica y se nos torna más revirada, debemos de asumirla con cierta mesura, ya que las suspensiones de tarado duro, no nos aseguran del todo la contención de las derivas del conjunto, lógicas por otra parte. También la dirección, que es sumamente directa, sorprende por ser tan poco comunicativa y puede provocar que debamos corregir mínimamente el trazado de una curva sobre la marcha.



No obstante; el Opel Crossland X no está diseñado para realizar una conducción dinámica, así que estos pequeños "flecos" no tienen demasiada importancia, aunque no estaría de más que los tuvieran en cuenta para el futuro y de esta forma; redondear un concepto que creo que gustará a un amplio espectro de personas.



Es un gran producto que colmará las expectativas y las demandas de sus potenciales clientes, que busquen un compacto atractivo con estética SUV y una posición de conducción más cómoda y natural, con un buen espacio interior, un equipamiento suficiente y un motor potente y frugal, tan válido para entornos urbanos y el día a día, como para trayectos y escapadas de fin de semana.



¿Es peculiar?. En muchos aspectos sí, aunque podríamos decir que más que peculiar; el Crossland X tiene una marcada personalidad propia...



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