sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Subaru XV 2.0i Executive Plus.


Hace como unos dos años, estábamos invitados a un evento de superdeportivos en Cantabria para hacer un reportaje gráfico y dar buena cuenta de lo que allí se acontecía. Fuimos, obviamente, con nuestro coche particular e intentábamos seguir a la comitiva compuesta por numerosos modelos de Porsche, McLaren, Ferrari, Mercedes, Lamborghini, Marcos, TVR y demás "joyitas" del mundo del automóvil, por las reviradas carreteras de montaña de la comunidad pasiega.


El caso es que también estaban otros medios especializados, como un par de redactores de la revista CAR en su edición española, que iban en un Subaru XV nuevo (por aquel entonces). Nosotros perdimos a la comitiva de deportivos en innumerables ocasiones y no podíamos seguir el ritmo de los afortunados propietarios, que estaban disfrutando como nunca de sus coches y las carreteras reviradas.


En cambio; esos redactores con su Subaru estuvieron continuamente encima de ellos durante todo el fin de semana del evento. Me llamó mucho la atención ya que, al fin y al cabo, tan sólo era un crossover de tamaño compacto, bastante alto y la única ventaja que tenía a priori, era una tracción total permanente. ¿Cómo "coj....." era posible que un coche así pudiera seguir el ritmo de coches preparados para correr y con un paso por curva netamente superior?.


Pues bien; aprovechando que recientemente el Subaru XV se ha visto totalmente renovado, solicitamos una prueba para saber cual es el secreto de un vehículo que por lo que vimos, parece bastante más convencional de lo que es en realidad.


Su diseño se basa en el nuevo Subaru Impreza, que se comercializará dentro de poco en España. De hecho; es directamente un Subaru Impreza elevado, con ligeros matices en materia de diseño que lo hacen diferente respecto a la carrocería del futuro compacto de la marca.


Las diferencias evidentes con el modelo precedente son numerosas, y el nuevo Subaru XV se nos presenta con líneas mucho más angulosas, además de portar unos trazos de carrocería más tensos, que le confieren una actitud modernizada y poderosa.


En el frontal, destacamos una parrilla delantera libre de artificios, con protecciones en la zona baja que se extienden hasta los faros antiniebla, un panel del radiador discreto en color negro y con una lama cromada con el logo en el centro y unos faros delanteros rasgados, que incluyen luces diurnas de tipo LED, y cuya iluminación principal también es de tipo LED.


En la visión lateral notamos unas líneas más suaves y fluidas del techo respecto a la generación precedente, culminando con un alerón posterior más prominente. Por su parte; los paneles de las puertas cuentan con ciertos trazos más elaborados y por supuesto; también mantiene las protecciones para los bajos y los pasos de rueda, elaboradas con un plástico ciertamente resistente a los pequeños golpes y roces.



Las barras del techo son de serie, y nuestras espectaculares llantas de 18 pulgadas, estaban acabadas en el centro en color negro brillante, una solución que quedaba realmente efectista. Otra cosa que me llamaba la atención era la altura de la carrocería, ya que a pesar de que es un SUV, no se percibe tan voluminoso. Por otra parte, tiene unas cualidades camperas excelentes, ya que su altura libre respecto al suelo sí que es bastante notable con 22cm. Curioso.


En la imagen posterior, observamos unos faros mucho más grandes y marcados que los de la anterior generación de XV, al igual que el profuso paragolpes, que parece ensamblado en dos niveles y es sumamente envolvente. Destacan también las protecciones de plástico con un gran protagonismo visual de la zaga.


Abrimos el portón del maletero y, precisamente por ese gran paragolpes, la boca de carga se nos queda muy elevada. Ese espacio que se nos descubre, tampoco es uno de los fuertes del XV, ya que con 385 litros, es uno de los maleteros más pequeños de su segmento, aunque eso sí; tiene unas formas regulares y muy aprovechables.



Las plazas posteriores son amplias y cómodas, quizás incluso, podríamos decir que los asientos cuentan con un mullido bastante firme. Bien en cuanto a altura respecto a las cabezas, espacio para las rodillas y anchura.

En las plazas delanteras también nos encontramos con unas butacas amplias, con una tapicería en cuero y pespuntes en contraste de color naranja, algo que se reparte también en el volante, el fuelle de la palanca de cambios y el revestimiento del salpicadero, que no es de cuero, pero tiene una especie de acabado en un plástico gomoso muy resistente y atractivo. Estos asientos cuentan con regulación eléctrica y son calefactados en dos niveles.


La calidad de materiales empleados es muy atractiva y los plásticos utilizados tienen un buen tacto y unos ajustes encomiables, aportando una gran sensación de solidez del interior. La información percibida es muy buena en muchos niveles y todo es bastante fácil de interpretar y accionar, no sin previamente, hacer un ligero estudio de donde se encuentran los diferentes mandos.



Y es que al principio, nos sorprenderemos con la ubicación de algunos pulsadores de sistemas que por lógica; deberíamos encontrarlos en otra ubicación. Me refiero a los botones que actúan sobre los sistemas de cambio involuntario de carril y el asistente de frenado de emergencia, ya que están situados en una posición en la que nunca buscaríamos; en la zona del plafón de luz de cortesía y junto a los mandos del techo eléctrico. Parece como si después de haber diseñado y configurado el vehículo, se les hubiera olvidado ponerlos y fue lo que se les ocurrió. No es que sea muy relevante; pero sí sorprendente.



También hay una enorme batería de pulsadores en el volante multifunción, con los que podremos actuar sobre el equipo de audio, el control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, la función de permanencia en el carril, el Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz o el ordenador de a bordo. Son fáciles, pero hay que acostumbrarse.

En la capilla de relojes vemos una información muy clara y muy legible, además de ser bastante fácil de interpretar. No obstante; la información más metódica y relevante del ordenador de a bordo y el funcionamiento del vehículo, nos la encontraremos en una pantalla auxiliar situada en la parte superior del salpicadero.


Desde esa pantalla, podremos visualizar parámetros realmente curiosos. Además de la hora, la temperatura exterior y la del climatizador, podremos visionar diferentes menús referentes a los consumos, la autonomía, la temperatura del agua, del aceite y los sistemas de ayuda a la conducción activados, e incluso; tenemos un display que nos indica los grados de inclinación del terreno y cómo funciona la excelente tracción total a tiempo real.



La pantalla principal del equipo de infoocio es de 8 pulgadas, táctil y cuenta con menús bastante básicos y simples, con botones muy grandes, aunque no destaca especialmente por su rapidez de respuesta. Menos mal que también cuenta con botones físicos para simplificar las acciones. El sistema es compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto y no dispone de navegador, sistema que queda condicionado a la conexión con nuestro Smartphone y las diferentes aplicaciones que tengamos descargadas.



Si hablamos de sistemas para realizar una conducción Off Road; alrededor del selector del cambio existen dos pulsadores, uno de ellos casi mágico. Tenemos el control de descensos y otro con la nomenclatura XMode.

Pulsando el XMode, tanto el control de tracción, como el cambio o la respuesta del motor, se adecúan de manera totalmente electrónica y sólo funciona a menos de 20 Km/h. Está destinado para circular con una mayor adherencia sobre superficies deslizantes, como la nieve y el barro y por defecto, deja activado el control de velocidad de descensos. La tracción total simétrica se encarga del resto y nosotros no debemos hacer nada más que manejar los pedales y el volante. 


Y es que ahora comprendo con conocimiento de causa, el porqué aquellos redactores de la revista CAR podían seguir los pasos de aquellos deportivos. El Subaru XV es increíblemente efectivo tanto en asfalto, como fuera de él. 


Me sorprendió muy gratamente su sistema de suspensiones, ya que mantienen un tarado bastante firme que hace que la carrocería no incline demasiado en curvas y absorben bastante bien las imperfecciones del asfalto. Por su parte; podríamos pensar que esa firmeza nos podría penalizar en una conducción campera, pero en realidad, lo que hacen es mantener la carrocería a cierta altura teniendo un desarrollo de compresión tan limitado y de esa manera, evitar dañar los bajos con algún obstáculo imprevisto.


También se ha reducido su centro de gravedad respecto a la anterior generación, algo que lo hace especialmente efectivo en una carretera con curvas. Sumado a la tracción total y a una dirección, que a pesar de ser eléctrica, se nos muestra muy incisiva y directa; obtenemos un conjunto especialmente equilibrado y cómodo, además de ser bastante divertido de conducir. Lo de divertido viene condicionado también por una electrónica bastante permisiva, que nos permite realizar una conducción muy activa sin que la batería de opciones en materia de seguridad, nos limiten antes de tiempo.


No hablamos de un deportivo como tal, pero sí que se trata de uno de los SUV más dinámicos que existen en la actualidad (sino el más). Todas sus reacciones son perfectamente dosificables y los sistemas de asistentes en materia de seguridad actúan sólo cuando las cosas realmente se ponen imposibles, siendo un vehículo muy previsible en todo tipo de situaciones.



Dentro de esas ayudas a la conducción, hacemos una mención especial al sistema EyeSight. Se trata de una especie de ojos situados en la parte superior de la luna delantera, que en realidad son dos cámaras de alta definición, y que incluyen todos los sensores necesarios para actuar sobre los sistemas de ayuda a la conducción entre los que se engloban hasta 8 funciones de asistencia: frenada pre-colisión, asistencia a la frenada pre-colisión, control de crucero adaptativo, asistente para la permanencia en el carril, control del acelerador, aviso de derrapado, aviso de salida de coche delantero, y aviso de salida del carril.



No obstante; estamos conduciendo la versión más equipada y aunque por su simplicidad no lo parezca, cuenta con un amplio equipamiento de serie con elementos que incluyen asistente de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, EyeSight, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, techo solar eléctrico, ordenador de a bordo, XMode, control de descensos, asistente de arranque en pendiente, sensores de luces que también cambia de cortas a largas de manera automática, sensor de lluvia, tapicería de cuero, asientos delanteros con regulación eléctrica y calefactados, sistema de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, llantas de 18 pulgadas, asistente de mantenimiento de carril, frenada de emergencia con detección de peatones, control de presión de neumáticos, sensores traseros de tráfico cruzado con cámara trasera, climatizador bi-zona o arranque y apertura sin llave, entre otras cosas.


Los motores que componen, de momento, la gama XV son dos; un 1.6i con 116cv y otro 2.0i de 156cv, que era el que montaba nuestra unidad de pruebas. Ambos son de gasolina y el diésel se espera para después del verano.



Tampoco hay posibilidad de elegir una caja de cambios manual, sino que sólo hay disponible una de tipo variador continuo, denominada Lineartronic, que simula tener hasta 7 relaciones, las cuales se pueden accionar desde las levas que hay detrás del volante. Este es un punto de inflexión en este conjunto tan redondo, ya que este tipo de cambios serán indestructibles, pero limitan, y mucho, la respuesta de un coche como el Subaru XV.

Si no somos cuidadosos con el pedal del acelerador, y por lo que sea, pisamos hasta la alfombrilla; la mecánica empieza a subir de vueltas de forma inconmensurable y una vez que superamos las 3.000 rpm el sonido comienza a ser latente en el interior y no se detiene hasta que no dejamos de ejercer presión sobre ese pedal. Obviamente; en este caso también se disparan los consumos.


Consideramos que este sistema de cambio es un error, ya que penaliza de una manera increíble, tanto las prestaciones finales, como el grado de confort interior, puesto que en condiciones normales; estaríamos hablando de uno de los vehículos más silenciosos en los que hemos rodado últimamente.


Por su parte; las prestaciones finales son coherentes con el tipo de vehículo que es y alcanza una velocidad máxima de 195 Km/h, haciendo el 0-100 Km/h en 10,4 segundos, con un consumo en ciclo mixto de 6,9 l/100 Km homologados por la marca, aunque el consumo real se acerca más a los 8,5 o 9 l/100 Km.

El nuevo Subaru XV (el anterior también), es un gran vehículo en todos los aspectos y además; un espécimen relativamente único. Se trata de una mezcla magistral entre un compacto y un SUV, pero con unas características excelentes fuera del asfalto, que superan con creces las aptitudes de la mayoría de los SUV actuales y lo acercan al mundo de los todo terreno puros.


Estas grandes cualidades Off Road, curiosamente no penalizan sus capacidades en carretera y observamos un sistema de suspensiones muy bien calibrado que con su firmeza, y gracias a la altura de la carrocería, nos ofrece una conducción muy confortable y dinámica, también sobre asfalto.


También es un vehículo muy divertido, porque en su efectividad, colaboran una dirección muy directa y unos sistemas electrónicos poco intrusivos, que no actúan hasta que la situación no se vuelve especialmente peligrosa. De esta manera, la conducción se nos muestra muy activa y fluida en todo momento.

Un equipamiento extenso, un acabado solvente y de buenos ajustes y una mecánica mucho más que suficiente, redondean un conjunto que realmente nos ha encantado en casi todos los aspectos y que se nos ha mostrado muy capaz en cualquier tipo de terreno.


El "fallo" más relevante es el tipo de caja de cambios, que a pesar de tener un funcionamiento excelente, penaliza, en algunas circunstancias, el poderío mecánico y la sonoridad interior. También hay que acostumbrarse a la ubicación de algunos pulsadores o amoldarse a un maletero no excesivamente grande.


Pero en términos generales; el Subaru XV nos ha conquistado, igual no por su imagen, sino porque en su conjunto, será, sin lugar a dudas, uno de los crossover más equilibrados que existen en el mercado actual, siendo el mejor de su segmento en todo tipo de conducción tanto dentro, como fuera del asfalto. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que es el crossover actual más preparado.




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sábado, 9 de junio de 2018

Prueba: Subaru XV 2.0i Executive Plus.


Hace como unos dos años, estábamos invitados a un evento de superdeportivos en Cantabria para hacer un reportaje gráfico y dar buena cuenta de lo que allí se acontecía. Fuimos, obviamente, con nuestro coche particular e intentábamos seguir a la comitiva compuesta por numerosos modelos de Porsche, McLaren, Ferrari, Mercedes, Lamborghini, Marcos, TVR y demás "joyitas" del mundo del automóvil, por las reviradas carreteras de montaña de la comunidad pasiega.


El caso es que también estaban otros medios especializados, como un par de redactores de la revista CAR en su edición española, que iban en un Subaru XV nuevo (por aquel entonces). Nosotros perdimos a la comitiva de deportivos en innumerables ocasiones y no podíamos seguir el ritmo de los afortunados propietarios, que estaban disfrutando como nunca de sus coches y las carreteras reviradas.


En cambio; esos redactores con su Subaru estuvieron continuamente encima de ellos durante todo el fin de semana del evento. Me llamó mucho la atención ya que, al fin y al cabo, tan sólo era un crossover de tamaño compacto, bastante alto y la única ventaja que tenía a priori, era una tracción total permanente. ¿Cómo "coj....." era posible que un coche así pudiera seguir el ritmo de coches preparados para correr y con un paso por curva netamente superior?.


Pues bien; aprovechando que recientemente el Subaru XV se ha visto totalmente renovado, solicitamos una prueba para saber cual es el secreto de un vehículo que por lo que vimos, parece bastante más convencional de lo que es en realidad.


Su diseño se basa en el nuevo Subaru Impreza, que se comercializará dentro de poco en España. De hecho; es directamente un Subaru Impreza elevado, con ligeros matices en materia de diseño que lo hacen diferente respecto a la carrocería del futuro compacto de la marca.


Las diferencias evidentes con el modelo precedente son numerosas, y el nuevo Subaru XV se nos presenta con líneas mucho más angulosas, además de portar unos trazos de carrocería más tensos, que le confieren una actitud modernizada y poderosa.


En el frontal, destacamos una parrilla delantera libre de artificios, con protecciones en la zona baja que se extienden hasta los faros antiniebla, un panel del radiador discreto en color negro y con una lama cromada con el logo en el centro y unos faros delanteros rasgados, que incluyen luces diurnas de tipo LED, y cuya iluminación principal también es de tipo LED.


En la visión lateral notamos unas líneas más suaves y fluidas del techo respecto a la generación precedente, culminando con un alerón posterior más prominente. Por su parte; los paneles de las puertas cuentan con ciertos trazos más elaborados y por supuesto; también mantiene las protecciones para los bajos y los pasos de rueda, elaboradas con un plástico ciertamente resistente a los pequeños golpes y roces.



Las barras del techo son de serie, y nuestras espectaculares llantas de 18 pulgadas, estaban acabadas en el centro en color negro brillante, una solución que quedaba realmente efectista. Otra cosa que me llamaba la atención era la altura de la carrocería, ya que a pesar de que es un SUV, no se percibe tan voluminoso. Por otra parte, tiene unas cualidades camperas excelentes, ya que su altura libre respecto al suelo sí que es bastante notable con 22cm. Curioso.


En la imagen posterior, observamos unos faros mucho más grandes y marcados que los de la anterior generación de XV, al igual que el profuso paragolpes, que parece ensamblado en dos niveles y es sumamente envolvente. Destacan también las protecciones de plástico con un gran protagonismo visual de la zaga.


Abrimos el portón del maletero y, precisamente por ese gran paragolpes, la boca de carga se nos queda muy elevada. Ese espacio que se nos descubre, tampoco es uno de los fuertes del XV, ya que con 385 litros, es uno de los maleteros más pequeños de su segmento, aunque eso sí; tiene unas formas regulares y muy aprovechables.



Las plazas posteriores son amplias y cómodas, quizás incluso, podríamos decir que los asientos cuentan con un mullido bastante firme. Bien en cuanto a altura respecto a las cabezas, espacio para las rodillas y anchura.

En las plazas delanteras también nos encontramos con unas butacas amplias, con una tapicería en cuero y pespuntes en contraste de color naranja, algo que se reparte también en el volante, el fuelle de la palanca de cambios y el revestimiento del salpicadero, que no es de cuero, pero tiene una especie de acabado en un plástico gomoso muy resistente y atractivo. Estos asientos cuentan con regulación eléctrica y son calefactados en dos niveles.


La calidad de materiales empleados es muy atractiva y los plásticos utilizados tienen un buen tacto y unos ajustes encomiables, aportando una gran sensación de solidez del interior. La información percibida es muy buena en muchos niveles y todo es bastante fácil de interpretar y accionar, no sin previamente, hacer un ligero estudio de donde se encuentran los diferentes mandos.



Y es que al principio, nos sorprenderemos con la ubicación de algunos pulsadores de sistemas que por lógica; deberíamos encontrarlos en otra ubicación. Me refiero a los botones que actúan sobre los sistemas de cambio involuntario de carril y el asistente de frenado de emergencia, ya que están situados en una posición en la que nunca buscaríamos; en la zona del plafón de luz de cortesía y junto a los mandos del techo eléctrico. Parece como si después de haber diseñado y configurado el vehículo, se les hubiera olvidado ponerlos y fue lo que se les ocurrió. No es que sea muy relevante; pero sí sorprendente.



También hay una enorme batería de pulsadores en el volante multifunción, con los que podremos actuar sobre el equipo de audio, el control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, la función de permanencia en el carril, el Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz o el ordenador de a bordo. Son fáciles, pero hay que acostumbrarse.

En la capilla de relojes vemos una información muy clara y muy legible, además de ser bastante fácil de interpretar. No obstante; la información más metódica y relevante del ordenador de a bordo y el funcionamiento del vehículo, nos la encontraremos en una pantalla auxiliar situada en la parte superior del salpicadero.


Desde esa pantalla, podremos visualizar parámetros realmente curiosos. Además de la hora, la temperatura exterior y la del climatizador, podremos visionar diferentes menús referentes a los consumos, la autonomía, la temperatura del agua, del aceite y los sistemas de ayuda a la conducción activados, e incluso; tenemos un display que nos indica los grados de inclinación del terreno y cómo funciona la excelente tracción total a tiempo real.



La pantalla principal del equipo de infoocio es de 8 pulgadas, táctil y cuenta con menús bastante básicos y simples, con botones muy grandes, aunque no destaca especialmente por su rapidez de respuesta. Menos mal que también cuenta con botones físicos para simplificar las acciones. El sistema es compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto y no dispone de navegador, sistema que queda condicionado a la conexión con nuestro Smartphone y las diferentes aplicaciones que tengamos descargadas.



Si hablamos de sistemas para realizar una conducción Off Road; alrededor del selector del cambio existen dos pulsadores, uno de ellos casi mágico. Tenemos el control de descensos y otro con la nomenclatura XMode.

Pulsando el XMode, tanto el control de tracción, como el cambio o la respuesta del motor, se adecúan de manera totalmente electrónica y sólo funciona a menos de 20 Km/h. Está destinado para circular con una mayor adherencia sobre superficies deslizantes, como la nieve y el barro y por defecto, deja activado el control de velocidad de descensos. La tracción total simétrica se encarga del resto y nosotros no debemos hacer nada más que manejar los pedales y el volante. 


Y es que ahora comprendo con conocimiento de causa, el porqué aquellos redactores de la revista CAR podían seguir los pasos de aquellos deportivos. El Subaru XV es increíblemente efectivo tanto en asfalto, como fuera de él. 


Me sorprendió muy gratamente su sistema de suspensiones, ya que mantienen un tarado bastante firme que hace que la carrocería no incline demasiado en curvas y absorben bastante bien las imperfecciones del asfalto. Por su parte; podríamos pensar que esa firmeza nos podría penalizar en una conducción campera, pero en realidad, lo que hacen es mantener la carrocería a cierta altura teniendo un desarrollo de compresión tan limitado y de esa manera, evitar dañar los bajos con algún obstáculo imprevisto.


También se ha reducido su centro de gravedad respecto a la anterior generación, algo que lo hace especialmente efectivo en una carretera con curvas. Sumado a la tracción total y a una dirección, que a pesar de ser eléctrica, se nos muestra muy incisiva y directa; obtenemos un conjunto especialmente equilibrado y cómodo, además de ser bastante divertido de conducir. Lo de divertido viene condicionado también por una electrónica bastante permisiva, que nos permite realizar una conducción muy activa sin que la batería de opciones en materia de seguridad, nos limiten antes de tiempo.


No hablamos de un deportivo como tal, pero sí que se trata de uno de los SUV más dinámicos que existen en la actualidad (sino el más). Todas sus reacciones son perfectamente dosificables y los sistemas de asistentes en materia de seguridad actúan sólo cuando las cosas realmente se ponen imposibles, siendo un vehículo muy previsible en todo tipo de situaciones.



Dentro de esas ayudas a la conducción, hacemos una mención especial al sistema EyeSight. Se trata de una especie de ojos situados en la parte superior de la luna delantera, que en realidad son dos cámaras de alta definición, y que incluyen todos los sensores necesarios para actuar sobre los sistemas de ayuda a la conducción entre los que se engloban hasta 8 funciones de asistencia: frenada pre-colisión, asistencia a la frenada pre-colisión, control de crucero adaptativo, asistente para la permanencia en el carril, control del acelerador, aviso de derrapado, aviso de salida de coche delantero, y aviso de salida del carril.



No obstante; estamos conduciendo la versión más equipada y aunque por su simplicidad no lo parezca, cuenta con un amplio equipamiento de serie con elementos que incluyen asistente de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, EyeSight, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, techo solar eléctrico, ordenador de a bordo, XMode, control de descensos, asistente de arranque en pendiente, sensores de luces que también cambia de cortas a largas de manera automática, sensor de lluvia, tapicería de cuero, asientos delanteros con regulación eléctrica y calefactados, sistema de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, llantas de 18 pulgadas, asistente de mantenimiento de carril, frenada de emergencia con detección de peatones, control de presión de neumáticos, sensores traseros de tráfico cruzado con cámara trasera, climatizador bi-zona o arranque y apertura sin llave, entre otras cosas.


Los motores que componen, de momento, la gama XV son dos; un 1.6i con 116cv y otro 2.0i de 156cv, que era el que montaba nuestra unidad de pruebas. Ambos son de gasolina y el diésel se espera para después del verano.



Tampoco hay posibilidad de elegir una caja de cambios manual, sino que sólo hay disponible una de tipo variador continuo, denominada Lineartronic, que simula tener hasta 7 relaciones, las cuales se pueden accionar desde las levas que hay detrás del volante. Este es un punto de inflexión en este conjunto tan redondo, ya que este tipo de cambios serán indestructibles, pero limitan, y mucho, la respuesta de un coche como el Subaru XV.

Si no somos cuidadosos con el pedal del acelerador, y por lo que sea, pisamos hasta la alfombrilla; la mecánica empieza a subir de vueltas de forma inconmensurable y una vez que superamos las 3.000 rpm el sonido comienza a ser latente en el interior y no se detiene hasta que no dejamos de ejercer presión sobre ese pedal. Obviamente; en este caso también se disparan los consumos.


Consideramos que este sistema de cambio es un error, ya que penaliza de una manera increíble, tanto las prestaciones finales, como el grado de confort interior, puesto que en condiciones normales; estaríamos hablando de uno de los vehículos más silenciosos en los que hemos rodado últimamente.


Por su parte; las prestaciones finales son coherentes con el tipo de vehículo que es y alcanza una velocidad máxima de 195 Km/h, haciendo el 0-100 Km/h en 10,4 segundos, con un consumo en ciclo mixto de 6,9 l/100 Km homologados por la marca, aunque el consumo real se acerca más a los 8,5 o 9 l/100 Km.

El nuevo Subaru XV (el anterior también), es un gran vehículo en todos los aspectos y además; un espécimen relativamente único. Se trata de una mezcla magistral entre un compacto y un SUV, pero con unas características excelentes fuera del asfalto, que superan con creces las aptitudes de la mayoría de los SUV actuales y lo acercan al mundo de los todo terreno puros.


Estas grandes cualidades Off Road, curiosamente no penalizan sus capacidades en carretera y observamos un sistema de suspensiones muy bien calibrado que con su firmeza, y gracias a la altura de la carrocería, nos ofrece una conducción muy confortable y dinámica, también sobre asfalto.


También es un vehículo muy divertido, porque en su efectividad, colaboran una dirección muy directa y unos sistemas electrónicos poco intrusivos, que no actúan hasta que la situación no se vuelve especialmente peligrosa. De esta manera, la conducción se nos muestra muy activa y fluida en todo momento.

Un equipamiento extenso, un acabado solvente y de buenos ajustes y una mecánica mucho más que suficiente, redondean un conjunto que realmente nos ha encantado en casi todos los aspectos y que se nos ha mostrado muy capaz en cualquier tipo de terreno.


El "fallo" más relevante es el tipo de caja de cambios, que a pesar de tener un funcionamiento excelente, penaliza, en algunas circunstancias, el poderío mecánico y la sonoridad interior. También hay que acostumbrarse a la ubicación de algunos pulsadores o amoldarse a un maletero no excesivamente grande.


Pero en términos generales; el Subaru XV nos ha conquistado, igual no por su imagen, sino porque en su conjunto, será, sin lugar a dudas, uno de los crossover más equilibrados que existen en el mercado actual, siendo el mejor de su segmento en todo tipo de conducción tanto dentro, como fuera del asfalto. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que es el crossover actual más preparado.




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