sábado, 9 de junio de 2018

Toma de contacto: Peugeot 308 1.5 BlueHDI Allure.


El Peugeot 308 siempre ha sido un referente dentro del segmento de los compactos y este año pasado, recibió una ligera actualización para seguir compitiendo con fuerza en una de las categorías más disputadas y populares.


Los cambios afectan, sobre todo, a su imagen exterior, ya que percibe nuevas líneas más evolucionadas y felinas, como no podían ser menos en una marca que porta al rey de la selva como emblema.


El conjunto se nos muestra con un carácter más agresivo y dinámico, algo que nos avanza cómo se comportará en carretera. Pero en eso nos detendremos más adelante y de momento, nos vamos a centrar en ese restyling.


Las medidas generales no varían y mantiene una longitud de 4,25 metros, pero ahora cuenta con nuevos paragolpes delanteros y traseros, nueva parrilla delantera, y nuevos faros delanteros y traseros.

La imagen frontal es muy atractiva, con un paragolpes más profuso, con nervaduras más pronunciadas, que incluye las luces de intermitencia y en nuestro caso, también los pilotos antiniebla.

La parrilla es totalmente nueva, ya que cuenta con un acabado cromado con el logo del león en el centro y la nomenclatura Peugeot en la parte superior. Está flanqueada por unos nuevos faros más afilados, que incluyen la iluminación diurna y cuentan para todas las funciones con tecnología LED. Confieren una mirada muy característica y propia de toda la gama de la firma francesa, pero quizás es más relevante en un vehículo de tamaño compacto como el 308, ya que ese toque agresivo, atraerá la atención de los potenciales clientes de este modelo, con una edad media comprendida entre los 20 y los 35 años.


En el lateral, se mantienen las líneas conocidas y apenas encontramos ninguna diferencia respecto al 308 de 2013, con unas formas muy proporcionadas, donde destacan unas preciosas llantas de aleación de 17 pulgadas, más propias de una versión GT Line que de la que nos ocupa con el acabado Allure, aunque la verdad, que le aportaban un aspecto deportivo que es de agradecer.


En la zaga, observamos también un ligero cambio en las formas del paragolpes, más grande y envolvente, que condiciona un pliegue en la zona baja del portón del maletero de aspecto diferenciador. Los faros posteriores ahora lucen un nuevo diseño y se funden con los paneles laterales de la carrocería. Por supuesto, son de tecnología LED.


Abrimos el maletero y nos encontramos con un espacio destinado a la carga muy coherente de 420 litros, que por capacidad, lo sitúan dentro de la media en su segmento.



Las plazas posteriores son correctas para el tamaño del 308 y no obtendremos ningún problema ni en cuanto a altura ni en cuanto a espacio para las piernas. En las plazas delanteras también nos encontramos con unas butacas confortables que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y en nuestro caso, nuestra unidad de pruebas contaba con una tapicería combinada de cuero y tela.

La posición la adquirimos muy rápido, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante y ante nosotros, nos encontramos con un salpicadero ciertamente original y muy diáfano, debido a la ausencia de botones.


Lo primero que nos llama la atención, y que ya tenía la gama de 2013; es la capilla de relojes elevada por encima del volante. Es una situación realmente innovadora y en sus orígenes, la gente se quejaba de que no podía ver correctamente la información, algo que a nosotros no nos supuso ningún inconveniente. También se nos muestra como rasgo diferenciador el indicador de las revoluciones, ya que se mueve de derecha a izquierda, justo en sentido contrario al velocímetro. A pesar de esos matices que lo hacen destacar entre el resto de las marcas y lo hacen plenamente reconocible; percibimos una información muy completa y muy fácil de interpretar. Además; con esta posición, no es necesario siquiera un sistema HUD de proyección sobre el parabrisas.



En el centro, nos encontramos con una gran pantalla de 9,2 pulgadas, nueva también para esta generación de 308. Es una pantalla táctil capacitiva, que se nos muestra con unas grafías muy sencillas y su manejo es bastante intuitivo, gracias a que en su mayoría, los menús cuentan con unos botones grandes.

Desde ahí; deberemos actuar sobre casi todo el equipamiento que tengamos disponible, ya que no existen mandos físicos ni para el climatizador bizona, que también se regula de desde esta interface. Es una solución que nos permite un salpicadero muy limpio y ordenado, aunque personalmente, hecho de menos unos mandos de verdad, ya que creo que es más sencillo a la hora de actuar sobre el sistema y mucho más intuitivo. De todas formas, alrededor de la pantalla tenemos varios botones que nos simplifican la tarea y nos llevan a los menús más utilizados rápidamente.



El volante multifunción tampoco cuenta con muchos botones, pero lo que nos llamó la atención fue su tamaño, puesto que es bastante pequeño y nos facilita muchísimo la conducción, ya que está complementado con una dirección extremadamente directa y muy comunicativa.



No obstante; a su innegable atractivo exterior y su minimalismo interior; debemos sumar un equipamiento de serie suficiente que contaba con elementos como navegador, sistema de infoocio con pantalla táctil de 9,2 pulgadas y compatible con Android Auto y Apple Car Play, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sensores de lluvia y luces, luces delanteras inteligentes de tipo LED, asistente de cambio involuntario de carril con sistema de mantenimiento en el mismo, alerta de vehículo en ángulo muerto, climatizador bizona, techo solar panorámico, llantas de 17 pulgadas, Start/Stop, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero con limitador, asistente de frenada con detección de peatones, sistema de apertura y arranque sin llave o lector de señales de tráfico, entre otras muchas cosas, que podemos completar con la lista de opcionales.


Llegó el momento de ponernos en marcha. Pulsamos el botón y la mecánica 1.5 HDI cobra vida. Este motor sustituye al 1.6 HDI (bueno; próximamente, puesto que todavía sigue existiendo en versión de 100cv) y se nos torna algo más eficiente, ya que cumple con la normativa futura sobre emisiones a la atmósfera, aunque estamos ante una mecánica rumorosa en bajas revoluciones o al ralentí, algo que se disipa una vez emprendemos la marcha.


De este motor extraemos 130cv y 300Nm de par máximo, lo que afecta en una ligera mejora en cuanto a la velocidad máxima, ya que alcanza los 205 Km/h, aunque es un par de décimas más lento en una aceleración de 0-100 Km/h, siendo necesarios 9,8 segundos. Por su parte; los consumos medios homologados por la marca son de 3,7 l/100 Km.



En el caso de nuestra unidad de pruebas, esta mecánica estaba asociada a un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y unas marchas muy bien escalonadas. No es una palanca de cambios especialmente rápida para realizar una conducción deportiva, pero es muy agradable en una conducción normalizada.


¿Por qué hago tanto énfasis en lo de la conducción deportiva?. Pues porque, probablemente, el Peugeot 308 sea uno de los mejores chasis que existen en la actualidad, dentro del segmento de los compactos.


Es un vehículo muy divertido de conducir bajo cualquier circunstancia, y es precisamente en una conducción dinámica, en donde el 308 se siente realmente cómodo. Su gran paso por curva, su aplomo, su resistencia a los cambios bruscos de apoyo, su dirección directa y una mecánica que empuja desde muy bajas revoluciones (parece más potente de los 130cv que tiene); nos invitan a seguir explorando las leyes de la física, ya que observamos un comportamiento excepcionalmente neutro, que nos genera una gran sensación de seguridad.


El esquema de suspensiones es una de sus armas secretas, ya que a pesar de contar con un tarado tirando a firme; absorben muy bien las irregularidades de la carretera y no permite que la carrocería balancee en exceso.


Pero que obtenga muy buena nota en una conducción dinámica, no lo exime de ser también un excelente rutero, puesto que en una conducción por autovías y autopistas se nos muestra como un conjunto bastante confortable y seguro.


Por desgracia; por cuestiones logísticas sólo pudimos disfrutar del 308 durante una mañana, y aunque fue una toma de contacto muy breve; fue una mañana bastante reveladora.

La versión objeto de nuestra prueba era, con total seguridad, la versión más equilibrada de toda la gama, tanto por mecánica, como por acabado y este motivo; todavía nos dejó con un mejor sabor de boca, si cabe.


¿La razón?. Sencillo. En un segmento tan disputado, como lo es el de los compactos, el que una versión intermedia, sin ser la más potente, ni la más equipada, nos haya provocado una sonrisa; es una garantía de éxito, si tenemos en cuenta los clientes objetivo de esta categoría de vehículos.


Una imagen dinámica y muy atractiva, un equipo de serie solvente y acertado, unos buenos acabados, tanto por materiales como por ajustes, una mecánica poderosa y relativamente frugal y una conducción agradable, sensitiva y bastante deportiva, pero sin menospreciar nunca el confort; son motivos más que suficientes para encandilar a los potenciales usuarios del segmento.


Y es que el nuevo Peugeot 308, haciendo honor a su emblema, pretende ser el "rey de la selva de los compactos", pero deberá hacerse con el trono peleando con otros "leones" también muy fuertes, que intentarán discutirle la corona. La batalla está servida...


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sábado, 9 de junio de 2018

Toma de contacto: Peugeot 308 1.5 BlueHDI Allure.


El Peugeot 308 siempre ha sido un referente dentro del segmento de los compactos y este año pasado, recibió una ligera actualización para seguir compitiendo con fuerza en una de las categorías más disputadas y populares.


Los cambios afectan, sobre todo, a su imagen exterior, ya que percibe nuevas líneas más evolucionadas y felinas, como no podían ser menos en una marca que porta al rey de la selva como emblema.


El conjunto se nos muestra con un carácter más agresivo y dinámico, algo que nos avanza cómo se comportará en carretera. Pero en eso nos detendremos más adelante y de momento, nos vamos a centrar en ese restyling.


Las medidas generales no varían y mantiene una longitud de 4,25 metros, pero ahora cuenta con nuevos paragolpes delanteros y traseros, nueva parrilla delantera, y nuevos faros delanteros y traseros.

La imagen frontal es muy atractiva, con un paragolpes más profuso, con nervaduras más pronunciadas, que incluye las luces de intermitencia y en nuestro caso, también los pilotos antiniebla.

La parrilla es totalmente nueva, ya que cuenta con un acabado cromado con el logo del león en el centro y la nomenclatura Peugeot en la parte superior. Está flanqueada por unos nuevos faros más afilados, que incluyen la iluminación diurna y cuentan para todas las funciones con tecnología LED. Confieren una mirada muy característica y propia de toda la gama de la firma francesa, pero quizás es más relevante en un vehículo de tamaño compacto como el 308, ya que ese toque agresivo, atraerá la atención de los potenciales clientes de este modelo, con una edad media comprendida entre los 20 y los 35 años.


En el lateral, se mantienen las líneas conocidas y apenas encontramos ninguna diferencia respecto al 308 de 2013, con unas formas muy proporcionadas, donde destacan unas preciosas llantas de aleación de 17 pulgadas, más propias de una versión GT Line que de la que nos ocupa con el acabado Allure, aunque la verdad, que le aportaban un aspecto deportivo que es de agradecer.


En la zaga, observamos también un ligero cambio en las formas del paragolpes, más grande y envolvente, que condiciona un pliegue en la zona baja del portón del maletero de aspecto diferenciador. Los faros posteriores ahora lucen un nuevo diseño y se funden con los paneles laterales de la carrocería. Por supuesto, son de tecnología LED.


Abrimos el maletero y nos encontramos con un espacio destinado a la carga muy coherente de 420 litros, que por capacidad, lo sitúan dentro de la media en su segmento.



Las plazas posteriores son correctas para el tamaño del 308 y no obtendremos ningún problema ni en cuanto a altura ni en cuanto a espacio para las piernas. En las plazas delanteras también nos encontramos con unas butacas confortables que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y en nuestro caso, nuestra unidad de pruebas contaba con una tapicería combinada de cuero y tela.

La posición la adquirimos muy rápido, gracias a los múltiples reglajes del asiento y el volante y ante nosotros, nos encontramos con un salpicadero ciertamente original y muy diáfano, debido a la ausencia de botones.


Lo primero que nos llama la atención, y que ya tenía la gama de 2013; es la capilla de relojes elevada por encima del volante. Es una situación realmente innovadora y en sus orígenes, la gente se quejaba de que no podía ver correctamente la información, algo que a nosotros no nos supuso ningún inconveniente. También se nos muestra como rasgo diferenciador el indicador de las revoluciones, ya que se mueve de derecha a izquierda, justo en sentido contrario al velocímetro. A pesar de esos matices que lo hacen destacar entre el resto de las marcas y lo hacen plenamente reconocible; percibimos una información muy completa y muy fácil de interpretar. Además; con esta posición, no es necesario siquiera un sistema HUD de proyección sobre el parabrisas.



En el centro, nos encontramos con una gran pantalla de 9,2 pulgadas, nueva también para esta generación de 308. Es una pantalla táctil capacitiva, que se nos muestra con unas grafías muy sencillas y su manejo es bastante intuitivo, gracias a que en su mayoría, los menús cuentan con unos botones grandes.

Desde ahí; deberemos actuar sobre casi todo el equipamiento que tengamos disponible, ya que no existen mandos físicos ni para el climatizador bizona, que también se regula de desde esta interface. Es una solución que nos permite un salpicadero muy limpio y ordenado, aunque personalmente, hecho de menos unos mandos de verdad, ya que creo que es más sencillo a la hora de actuar sobre el sistema y mucho más intuitivo. De todas formas, alrededor de la pantalla tenemos varios botones que nos simplifican la tarea y nos llevan a los menús más utilizados rápidamente.



El volante multifunción tampoco cuenta con muchos botones, pero lo que nos llamó la atención fue su tamaño, puesto que es bastante pequeño y nos facilita muchísimo la conducción, ya que está complementado con una dirección extremadamente directa y muy comunicativa.



No obstante; a su innegable atractivo exterior y su minimalismo interior; debemos sumar un equipamiento de serie suficiente que contaba con elementos como navegador, sistema de infoocio con pantalla táctil de 9,2 pulgadas y compatible con Android Auto y Apple Car Play, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sensores de lluvia y luces, luces delanteras inteligentes de tipo LED, asistente de cambio involuntario de carril con sistema de mantenimiento en el mismo, alerta de vehículo en ángulo muerto, climatizador bizona, techo solar panorámico, llantas de 17 pulgadas, Start/Stop, ordenador de a bordo, control de velocidad de crucero con limitador, asistente de frenada con detección de peatones, sistema de apertura y arranque sin llave o lector de señales de tráfico, entre otras muchas cosas, que podemos completar con la lista de opcionales.


Llegó el momento de ponernos en marcha. Pulsamos el botón y la mecánica 1.5 HDI cobra vida. Este motor sustituye al 1.6 HDI (bueno; próximamente, puesto que todavía sigue existiendo en versión de 100cv) y se nos torna algo más eficiente, ya que cumple con la normativa futura sobre emisiones a la atmósfera, aunque estamos ante una mecánica rumorosa en bajas revoluciones o al ralentí, algo que se disipa una vez emprendemos la marcha.


De este motor extraemos 130cv y 300Nm de par máximo, lo que afecta en una ligera mejora en cuanto a la velocidad máxima, ya que alcanza los 205 Km/h, aunque es un par de décimas más lento en una aceleración de 0-100 Km/h, siendo necesarios 9,8 segundos. Por su parte; los consumos medios homologados por la marca son de 3,7 l/100 Km.



En el caso de nuestra unidad de pruebas, esta mecánica estaba asociada a un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones precisas y unas marchas muy bien escalonadas. No es una palanca de cambios especialmente rápida para realizar una conducción deportiva, pero es muy agradable en una conducción normalizada.


¿Por qué hago tanto énfasis en lo de la conducción deportiva?. Pues porque, probablemente, el Peugeot 308 sea uno de los mejores chasis que existen en la actualidad, dentro del segmento de los compactos.


Es un vehículo muy divertido de conducir bajo cualquier circunstancia, y es precisamente en una conducción dinámica, en donde el 308 se siente realmente cómodo. Su gran paso por curva, su aplomo, su resistencia a los cambios bruscos de apoyo, su dirección directa y una mecánica que empuja desde muy bajas revoluciones (parece más potente de los 130cv que tiene); nos invitan a seguir explorando las leyes de la física, ya que observamos un comportamiento excepcionalmente neutro, que nos genera una gran sensación de seguridad.


El esquema de suspensiones es una de sus armas secretas, ya que a pesar de contar con un tarado tirando a firme; absorben muy bien las irregularidades de la carretera y no permite que la carrocería balancee en exceso.


Pero que obtenga muy buena nota en una conducción dinámica, no lo exime de ser también un excelente rutero, puesto que en una conducción por autovías y autopistas se nos muestra como un conjunto bastante confortable y seguro.


Por desgracia; por cuestiones logísticas sólo pudimos disfrutar del 308 durante una mañana, y aunque fue una toma de contacto muy breve; fue una mañana bastante reveladora.

La versión objeto de nuestra prueba era, con total seguridad, la versión más equilibrada de toda la gama, tanto por mecánica, como por acabado y este motivo; todavía nos dejó con un mejor sabor de boca, si cabe.


¿La razón?. Sencillo. En un segmento tan disputado, como lo es el de los compactos, el que una versión intermedia, sin ser la más potente, ni la más equipada, nos haya provocado una sonrisa; es una garantía de éxito, si tenemos en cuenta los clientes objetivo de esta categoría de vehículos.


Una imagen dinámica y muy atractiva, un equipo de serie solvente y acertado, unos buenos acabados, tanto por materiales como por ajustes, una mecánica poderosa y relativamente frugal y una conducción agradable, sensitiva y bastante deportiva, pero sin menospreciar nunca el confort; son motivos más que suficientes para encandilar a los potenciales usuarios del segmento.


Y es que el nuevo Peugeot 308, haciendo honor a su emblema, pretende ser el "rey de la selva de los compactos", pero deberá hacerse con el trono peleando con otros "leones" también muy fuertes, que intentarán discutirle la corona. La batalla está servida...


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