miércoles, 25 de julio de 2018

Prueba: Mahindra KUV 100 K8


India: 3.287.263 Km2, la segunda población más extensa del planeta con casi 1.300 millones de habitantes y uno de los mayores países emergentes en eterna ebullición, pero que no acaba de adaptarse al siglo XXI (ni siquiera al siglo XVIII), puesto que aún mantiene un sistema hereditario de castas y la mayoría de la población, vive en la pobreza más absoluta.


En cuanto a su parque móvil, es mucho y muy variado, siendo uno de los países con más caos circulatorio del mundo y el que más muertes de tráfico acusa. No hay normas, no hay señales, no hay semáforos, las carreteras están en muy mal estado y la iluminación en las mismas es, simplemente, nula, además de que el libre albedrío es la nota predominante a la hora de circular con un vehículo.


Dentro de un contexto como éste, es como tenemos que entender al coche más peculiar que ha pasado nunca por nuestras manos: el Mahindra KUV 100. 


Hace ya tres años, tuvimos la ocasión de conocer de primera mano una marca como Mahindra, con la prueba dinámica del Mahindra XUV 500, un SUV de tamaño superior, con la posibilidad de siete plazas, unas dotes innatas como todo-terreno y muy sorprendente a todos los niveles. 


Y es que de hecho Mahindra es, junto con Tata, uno de los primeros fabricantes de coches del país asiático con cierta proyección comercial a nivel mundial, pero con una gran relevancia general en el mundo del motor, ya que fabrican desde motocicletas a maquinaria pesada, son propietarios en la sombra de marcas de postín como Jaguar y Land Rover y además; lideran equipos de competición del más alto nivel, tanto en motociclismo, como en la, cada vez más competitiva y atractiva, Fórmula E.

Este segundo modelo de la marca en Europa (si obviamos un pick up que se llamaba Bolero, creo recordar...) es un vehículo con un marcado carácter urbano, aunque muy difícil de catalogar, ya que también cuenta con ciertas reminiscencias SUV y no tiene un rival claro con el que compararlo.


Sus medidas son extremadamente compactas, con una longitud de 3,70 metros, una altura de 1,66 metros y una anchura de 1,73 metros. Son unas medidas sin parangón, que visualmente son bastante desproporcionadas, sobre todo si tomamos como referencia sus minúsculos neumáticos.


Es un vehículo muy alto para su recortada longitud, algo que como veremos más adelante, es una ventaja para algunas cosas y una gran desventaja para otras, pero de momento; nos centraremos en su diseño.


Se nota su origen asiático en todos y cada uno de sus trazos, ya que la originalidad es una de sus bazas más importantes. De hecho, y a pesar de todo; es el vehículo que más interés ha suscitado entre familiares, amigos y conocidos, que hemos probado nunca.


En el frontal destacamos unos pilotos muy afilados que se extienden hasta más de la mitad de las aletas delanteras y se fusionan con la luz intermitente por medio de sendas prolongaciones en donde podemos observar, por un lado el modelo que es, y por el otro, el tipo de motorización que lleva. Ciertamente lo podríamos denominar una especie de "trampantojo", ya que no todo es faro, pero lo parece, ya que corresponde a una misma pieza.

Guardando mucho las distancias, incluso podríamos afirmar que la visión delantera se nos asemeja bastante a la del Range Rover Evoque, tanto por la forma de la parrilla como, incluso, por sus proporciones. El voluminoso paragolpes contiene las luces antiniebla e incorpora un protector en el labio inferior de diferente color al de la carrocería, ya que gracias a su, relativamente, elevada altura de 17cm, el KUV 100 también es capaz de circular por caminos un poco más agrestes con ciertas garantías.


En el lateral, es donde percibimos una desproporcionalidad bastante acusada, condicionada, sobre todo, por las pequeñas ruedas en medidas 185/60 R15. La carrocería por su parte, es bastante corta y muy alta, por lo que la sensación, es la de estar ante un vehículo que se puede conducir sin carnet, pero muy elevado. 


Sus trazos maestros son muy cúbicos y rectilíneos, sin ningún tipo de acercamiento al mundo del diseño. Tan solo existen un par de líneas de personalidad que intentan emular cierto carácter dinámico, pero que sinceramente; no creo que tengan ninguna función específica mas que la de darle una nota diferenciada a la carrocería. Su verticalidad, favorece un habitáculo realmente amplio y especialmente accesible, gracias a sus cuatro puertas, en donde el tirador de las traseras, está "camuflado" en el pilar C de la carrocería. También observamos protecciones de plástico negro en los bajos y los pasos de rueda.


En la zaga, otra vez vemos líneas muy verticales y unos pilotos muy convencionales desde donde parte la proyección de las líneas de personalidad laterales, un paragolpes muy voluminoso que incluye las luces antiniebla traseras y de nuevo; una protección inferior de plástico de diferente color de la carrocería.


Abrimos el portón del maletero y nos encontramos con una de las primeras sorpresas. La boca de carga es angosta, el perfil está extremadamente alto y tan solo obtenemos un hueco, poco más grande que una guantera, de 243 litros de capacidad. Además; no hay manera de abrirlo si no es directamente con la llave, o desde una palanca situada debajo del asiento del conductor.


Bueno; pues vamos a pasar al interior. Abrimos las puertas posteriores y nos incorporamos a los asientos de la segunda fila. Otra sorpresa: es extremadamente amplio. No daba un duro por que en una carrocería de este tamaño y con un maletero tan sumamente pequeño, pudiera encontrar un habitáculo de semejante amplitud. 

Nos sentamos de manera muy vertical, pero tenemos mucho espacio vital tanto por altura, como por anchura o espacio para las piernas. Incluso la plaza central, que suele ser la más sacrificada, podría albergar a un tercer adulto sin mucho problema, favorecido también por un piso casi totalmente plano.

Vamos al puesto de mando. También nos sentamos de una manera muy natural y nos reciben unos asientos un tanto duros y con una nula sujeción lateral, pero bueno; es un dato un poco irrelevante teniendo en cuenta de que hablamos de un vehículo urbano y no de tramos o para hacer viajes largos (ni se os ocurra hacer ninguna de estas dos últimas cosas).


Percibimos unos materiales básicos y unos plásticos muy simples, con cierta calidad y agradables al tacto, pero con unos ajustes que podrían ser mejorables. 


La configuración de los mandos también es soberanamente simplista, con sólo lo imprescindible para conducir y en una posición realmente cómoda. Todo es muy fácil de accionar y sin apenas mover las extremidades más de lo necesario. El volante, la palanca de cambios los mandos del aire acondicionado, el..., espera; ¿qué carajo es esta barra?.

Madre mía... Una pregunta para los más veteranos. ¿Os acordáis del freno de mano de modelos como el Renault 4 o el Citroën 2CV?. Pues el sistema es el mismo. Esa barra que está en el medio es el freno de mano. No tengo comentarios al respecto, pero si os decía que los indios (hindúes) están un poco alejados del siglo XXI, no lo decía por decir. En fin...


Lo bueno de este sistema es que nos deja un gran espacio libre entre los dos asientos delanteros con dos huecos portaobjetos bastante grandes.

La información percibida del cuadro de relojes es la esencial para conducir y los parámetros del ordenador de a bordo, los debemos seleccionar por medio de un mini-joystick y visionar, desde la pequeña pantalla del equipo de audio de 3,5 pulgadas. No es para nada intuitiva y la información ofrecida es muy básica, pero en realidad; tampoco es que necesitemos mucho para circular por la urbe. Como curiosidad, cuando seleccionamos la marcha atrás a la hora de aparcar, el gráfico nos muestra la distancia respecto al objeto trasero en centímetros.



El hecho es que este vehículo en tan extremadamente esencial, que incluso el equipo de serie de nuestra unidad de pruebas, que es la versión más dotada, prescinde de artificios que no sean casi exclusivos para la conducción y obtener un cierto grado mínimo de confort. En este caso tenemos apertura y arranque sin llave, aire acondicionado, ordenador de a bordo, sensores de aparcamiento traseros, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, elevalunas eléctricos para las cuatro puertas, cierre de puertas automático, control de descensos, pintura bicolor para carrocería y techo o iluminación ambiente en los tiradores de las puertas.


La mecánica es de fabricación propia y en el seno de la marca la denominan como m.Falcon. La sugestión nos puede llevar a pensar que es un motor poderoso con ese nombre, pero nada más lejos de la realidad. 

Es un 1.2 de tres cilindros, con 83cv y 115 Nm de par máximo, asociado a una caja manual de cinco relaciones y con el que obtenemos unas prestaciones de 145 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 3 o 4 días y un consumo medio bastante aceptable de 6,5 l/100 Km en ciclo mixto.


Es un motor que se presume suficiente para mover sin problema al KUV 100 entre el tráfico ciudadano y con relativa cierta soltura, pero poco más. Incluso por radiales podríamos mantener la velocidad media del resto de usuarios sin provocar un atasco monumental, pero por prestaciones y concepto, está plenamente supeditado, casi en su totalidad, a un ambiente urbano. También cuenta con cierta fama de indestructible, así que en materia de fiabilidad, daremos un punto más a la voluntariosa mecánica m.Falcon.


Sus capacidades dinámicas también están condicionadas a su concepto, pero sobre todo, se nota que es un vehículo preparado para otro tipo de conducción, que en rara ocasión, se da en territorio europeo. 

Nos ponemos en marcha. El motor se percibe desde el interior en forma de una ligera vibración que se disipa una vez entramos en materia y adquiere cierta temperatura de funcionamiento. También me sorprendió que la rumorosidad, a pesar del poco aislamiento del habitáculo, no resultaba molesta ni intrusiva.



La dirección es extremadamente firme, para estar asistida, tener unas ruedas tan pequeñas y ser un utilitario, pero a pesar de todo, no es para nada directa y como consecuencia, es también bastante imprecisa. No supone un gran problema para la ciudad y seguramente nos acostumbraremos a ella, pero el tacto no es, para nada, el deseado.


Por contra; lo que me resultó realmente delicioso fue el funcionamiento de la caja de cambios. Rápida, suave, con recorridos muy cortos e inserciones muy precisas. He de decir, que sorprendentemente, es una de las mejores cajas de cambios manuales que hemos probado en los últimos tiempos, por lo menos, en cuanto a suavidad y facilidad de uso.


En recorridos urbanos a baja velocidad, gozamos de una posición de privilegio, gracias a la altura del habitáculo, lo que nos permite anticiparnos a cualquier eventualidad. También, y gracias a su reducido tamaño, es muy propio colarse sin problema entre el tráfico y sobre todo, es muy sencillo encontrar huecos para aparcar, aunque los ángulos de visión, no sean precisamente los mejores para realizar la maniobra muy a la ligera.


En radiales y tramos de autovías, mejor tomárselo con mucha calma y mantener una velocidad de crucero de entre 100 y 120 Km/h ya que dada la altura del vehículo, su corta longitud y unas ruedas tan estrechas; las derivas de la carrocería en curva son más que evidentes y si a eso, le sumamos un poco de viento racheado; la sensación de inercia se nos vuelve más superlativa.


¿Para quién está orientado el Mahindra KUV 100?. Pues para todos aquellos que necesiten un vehículo para desplazarse en un ámbito ciudadano. Ni más, ni menos. Puede haber alguna excepción y ser un vehículo de todo uso para los habitantes de alguna zona rural, que también vayan a circular por caminos de una manera puntual, pero sea donde sea; que practiquen una conducción relajada y que no necesiten pedir mucho a un coche.


El KUV 100 es un vehículo simple, honesto y sobre todo; muy original y con fama de fiable. Si quieres un coche justo, a un precio justo; este modelo podría colmar tus expectativas. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

miércoles, 25 de julio de 2018

Prueba: Mahindra KUV 100 K8


India: 3.287.263 Km2, la segunda población más extensa del planeta con casi 1.300 millones de habitantes y uno de los mayores países emergentes en eterna ebullición, pero que no acaba de adaptarse al siglo XXI (ni siquiera al siglo XVIII), puesto que aún mantiene un sistema hereditario de castas y la mayoría de la población, vive en la pobreza más absoluta.


En cuanto a su parque móvil, es mucho y muy variado, siendo uno de los países con más caos circulatorio del mundo y el que más muertes de tráfico acusa. No hay normas, no hay señales, no hay semáforos, las carreteras están en muy mal estado y la iluminación en las mismas es, simplemente, nula, además de que el libre albedrío es la nota predominante a la hora de circular con un vehículo.


Dentro de un contexto como éste, es como tenemos que entender al coche más peculiar que ha pasado nunca por nuestras manos: el Mahindra KUV 100. 


Hace ya tres años, tuvimos la ocasión de conocer de primera mano una marca como Mahindra, con la prueba dinámica del Mahindra XUV 500, un SUV de tamaño superior, con la posibilidad de siete plazas, unas dotes innatas como todo-terreno y muy sorprendente a todos los niveles. 


Y es que de hecho Mahindra es, junto con Tata, uno de los primeros fabricantes de coches del país asiático con cierta proyección comercial a nivel mundial, pero con una gran relevancia general en el mundo del motor, ya que fabrican desde motocicletas a maquinaria pesada, son propietarios en la sombra de marcas de postín como Jaguar y Land Rover y además; lideran equipos de competición del más alto nivel, tanto en motociclismo, como en la, cada vez más competitiva y atractiva, Fórmula E.

Este segundo modelo de la marca en Europa (si obviamos un pick up que se llamaba Bolero, creo recordar...) es un vehículo con un marcado carácter urbano, aunque muy difícil de catalogar, ya que también cuenta con ciertas reminiscencias SUV y no tiene un rival claro con el que compararlo.


Sus medidas son extremadamente compactas, con una longitud de 3,70 metros, una altura de 1,66 metros y una anchura de 1,73 metros. Son unas medidas sin parangón, que visualmente son bastante desproporcionadas, sobre todo si tomamos como referencia sus minúsculos neumáticos.


Es un vehículo muy alto para su recortada longitud, algo que como veremos más adelante, es una ventaja para algunas cosas y una gran desventaja para otras, pero de momento; nos centraremos en su diseño.


Se nota su origen asiático en todos y cada uno de sus trazos, ya que la originalidad es una de sus bazas más importantes. De hecho, y a pesar de todo; es el vehículo que más interés ha suscitado entre familiares, amigos y conocidos, que hemos probado nunca.


En el frontal destacamos unos pilotos muy afilados que se extienden hasta más de la mitad de las aletas delanteras y se fusionan con la luz intermitente por medio de sendas prolongaciones en donde podemos observar, por un lado el modelo que es, y por el otro, el tipo de motorización que lleva. Ciertamente lo podríamos denominar una especie de "trampantojo", ya que no todo es faro, pero lo parece, ya que corresponde a una misma pieza.

Guardando mucho las distancias, incluso podríamos afirmar que la visión delantera se nos asemeja bastante a la del Range Rover Evoque, tanto por la forma de la parrilla como, incluso, por sus proporciones. El voluminoso paragolpes contiene las luces antiniebla e incorpora un protector en el labio inferior de diferente color al de la carrocería, ya que gracias a su, relativamente, elevada altura de 17cm, el KUV 100 también es capaz de circular por caminos un poco más agrestes con ciertas garantías.


En el lateral, es donde percibimos una desproporcionalidad bastante acusada, condicionada, sobre todo, por las pequeñas ruedas en medidas 185/60 R15. La carrocería por su parte, es bastante corta y muy alta, por lo que la sensación, es la de estar ante un vehículo que se puede conducir sin carnet, pero muy elevado. 


Sus trazos maestros son muy cúbicos y rectilíneos, sin ningún tipo de acercamiento al mundo del diseño. Tan solo existen un par de líneas de personalidad que intentan emular cierto carácter dinámico, pero que sinceramente; no creo que tengan ninguna función específica mas que la de darle una nota diferenciada a la carrocería. Su verticalidad, favorece un habitáculo realmente amplio y especialmente accesible, gracias a sus cuatro puertas, en donde el tirador de las traseras, está "camuflado" en el pilar C de la carrocería. También observamos protecciones de plástico negro en los bajos y los pasos de rueda.


En la zaga, otra vez vemos líneas muy verticales y unos pilotos muy convencionales desde donde parte la proyección de las líneas de personalidad laterales, un paragolpes muy voluminoso que incluye las luces antiniebla traseras y de nuevo; una protección inferior de plástico de diferente color de la carrocería.


Abrimos el portón del maletero y nos encontramos con una de las primeras sorpresas. La boca de carga es angosta, el perfil está extremadamente alto y tan solo obtenemos un hueco, poco más grande que una guantera, de 243 litros de capacidad. Además; no hay manera de abrirlo si no es directamente con la llave, o desde una palanca situada debajo del asiento del conductor.


Bueno; pues vamos a pasar al interior. Abrimos las puertas posteriores y nos incorporamos a los asientos de la segunda fila. Otra sorpresa: es extremadamente amplio. No daba un duro por que en una carrocería de este tamaño y con un maletero tan sumamente pequeño, pudiera encontrar un habitáculo de semejante amplitud. 

Nos sentamos de manera muy vertical, pero tenemos mucho espacio vital tanto por altura, como por anchura o espacio para las piernas. Incluso la plaza central, que suele ser la más sacrificada, podría albergar a un tercer adulto sin mucho problema, favorecido también por un piso casi totalmente plano.

Vamos al puesto de mando. También nos sentamos de una manera muy natural y nos reciben unos asientos un tanto duros y con una nula sujeción lateral, pero bueno; es un dato un poco irrelevante teniendo en cuenta de que hablamos de un vehículo urbano y no de tramos o para hacer viajes largos (ni se os ocurra hacer ninguna de estas dos últimas cosas).


Percibimos unos materiales básicos y unos plásticos muy simples, con cierta calidad y agradables al tacto, pero con unos ajustes que podrían ser mejorables. 


La configuración de los mandos también es soberanamente simplista, con sólo lo imprescindible para conducir y en una posición realmente cómoda. Todo es muy fácil de accionar y sin apenas mover las extremidades más de lo necesario. El volante, la palanca de cambios los mandos del aire acondicionado, el..., espera; ¿qué carajo es esta barra?.

Madre mía... Una pregunta para los más veteranos. ¿Os acordáis del freno de mano de modelos como el Renault 4 o el Citroën 2CV?. Pues el sistema es el mismo. Esa barra que está en el medio es el freno de mano. No tengo comentarios al respecto, pero si os decía que los indios (hindúes) están un poco alejados del siglo XXI, no lo decía por decir. En fin...


Lo bueno de este sistema es que nos deja un gran espacio libre entre los dos asientos delanteros con dos huecos portaobjetos bastante grandes.

La información percibida del cuadro de relojes es la esencial para conducir y los parámetros del ordenador de a bordo, los debemos seleccionar por medio de un mini-joystick y visionar, desde la pequeña pantalla del equipo de audio de 3,5 pulgadas. No es para nada intuitiva y la información ofrecida es muy básica, pero en realidad; tampoco es que necesitemos mucho para circular por la urbe. Como curiosidad, cuando seleccionamos la marcha atrás a la hora de aparcar, el gráfico nos muestra la distancia respecto al objeto trasero en centímetros.



El hecho es que este vehículo en tan extremadamente esencial, que incluso el equipo de serie de nuestra unidad de pruebas, que es la versión más dotada, prescinde de artificios que no sean casi exclusivos para la conducción y obtener un cierto grado mínimo de confort. En este caso tenemos apertura y arranque sin llave, aire acondicionado, ordenador de a bordo, sensores de aparcamiento traseros, volante multifunción con los mandos del Bluetooth, elevalunas eléctricos para las cuatro puertas, cierre de puertas automático, control de descensos, pintura bicolor para carrocería y techo o iluminación ambiente en los tiradores de las puertas.


La mecánica es de fabricación propia y en el seno de la marca la denominan como m.Falcon. La sugestión nos puede llevar a pensar que es un motor poderoso con ese nombre, pero nada más lejos de la realidad. 

Es un 1.2 de tres cilindros, con 83cv y 115 Nm de par máximo, asociado a una caja manual de cinco relaciones y con el que obtenemos unas prestaciones de 145 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 3 o 4 días y un consumo medio bastante aceptable de 6,5 l/100 Km en ciclo mixto.


Es un motor que se presume suficiente para mover sin problema al KUV 100 entre el tráfico ciudadano y con relativa cierta soltura, pero poco más. Incluso por radiales podríamos mantener la velocidad media del resto de usuarios sin provocar un atasco monumental, pero por prestaciones y concepto, está plenamente supeditado, casi en su totalidad, a un ambiente urbano. También cuenta con cierta fama de indestructible, así que en materia de fiabilidad, daremos un punto más a la voluntariosa mecánica m.Falcon.


Sus capacidades dinámicas también están condicionadas a su concepto, pero sobre todo, se nota que es un vehículo preparado para otro tipo de conducción, que en rara ocasión, se da en territorio europeo. 

Nos ponemos en marcha. El motor se percibe desde el interior en forma de una ligera vibración que se disipa una vez entramos en materia y adquiere cierta temperatura de funcionamiento. También me sorprendió que la rumorosidad, a pesar del poco aislamiento del habitáculo, no resultaba molesta ni intrusiva.



La dirección es extremadamente firme, para estar asistida, tener unas ruedas tan pequeñas y ser un utilitario, pero a pesar de todo, no es para nada directa y como consecuencia, es también bastante imprecisa. No supone un gran problema para la ciudad y seguramente nos acostumbraremos a ella, pero el tacto no es, para nada, el deseado.


Por contra; lo que me resultó realmente delicioso fue el funcionamiento de la caja de cambios. Rápida, suave, con recorridos muy cortos e inserciones muy precisas. He de decir, que sorprendentemente, es una de las mejores cajas de cambios manuales que hemos probado en los últimos tiempos, por lo menos, en cuanto a suavidad y facilidad de uso.


En recorridos urbanos a baja velocidad, gozamos de una posición de privilegio, gracias a la altura del habitáculo, lo que nos permite anticiparnos a cualquier eventualidad. También, y gracias a su reducido tamaño, es muy propio colarse sin problema entre el tráfico y sobre todo, es muy sencillo encontrar huecos para aparcar, aunque los ángulos de visión, no sean precisamente los mejores para realizar la maniobra muy a la ligera.


En radiales y tramos de autovías, mejor tomárselo con mucha calma y mantener una velocidad de crucero de entre 100 y 120 Km/h ya que dada la altura del vehículo, su corta longitud y unas ruedas tan estrechas; las derivas de la carrocería en curva son más que evidentes y si a eso, le sumamos un poco de viento racheado; la sensación de inercia se nos vuelve más superlativa.


¿Para quién está orientado el Mahindra KUV 100?. Pues para todos aquellos que necesiten un vehículo para desplazarse en un ámbito ciudadano. Ni más, ni menos. Puede haber alguna excepción y ser un vehículo de todo uso para los habitantes de alguna zona rural, que también vayan a circular por caminos de una manera puntual, pero sea donde sea; que practiquen una conducción relajada y que no necesiten pedir mucho a un coche.


El KUV 100 es un vehículo simple, honesto y sobre todo; muy original y con fama de fiable. Si quieres un coche justo, a un precio justo; este modelo podría colmar tus expectativas. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario