martes, 10 de julio de 2018

Prueba: MINI Cabrio SD


Hablar de MINI es hablar de la historia viva del mundo del automóvil. Creado por Alec Issigonis hace ya más de 50 años, surgió por la idea de tener un medio de transporte muy pequeño, económico, con capacidad para 4 personas y su equipaje y que superara los 50 Km/h.


El resultado fue de sobra conocido y el MINI se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Además de protagonizar innumerables películas y ser el coche con el que se movían actores y actrices, modelos, directores, cantantes y artistas en general, allá por los 60´s; también tuvo su hueco (pequeño) en el garaje de la familia real británica.


A punto de desaparecer en los 90´s, BMW recogió el testigo creando toda una gama basada en el pequeño inglés y adaptando el concepto MINI a los nuevos tiempos, convirtiéndolo de nuevo, en un objeto de deseo y en uno de los utilitarios más premium, personalizables y atractivos del mercado actual.


Ahora nos llega su última evolución. Y digo evolución, porque no es una nueva generación en sí, tan sólo han adaptado y actualizado al MINI para seguir siendo uno de los utilitarios más exclusivos y atractivos del segmento.



Los cambios más sustanciales y visibles, se perciben en la zaga. El MINI actual recibe unos nuevos pilotos traseros con una iluminación muy característica y muy "British", ya que si unimos los dos faros posteriores, nos dibuja como resultado la bandera británica. Uno de sus tantos puntos a favor de la exclusividad y personalización de este modelo.


Cambian también los paragolpes delantero y trasero, existe una nueva colección de llantas y con este modelo, el nivel de personalización se nos vuelve radicalmente más extenso.



Bajo pedido, podemos poner lo que queramos en muchos de los elementos y piezas que conforman el MINI original y de esa manera, obtener un vehículo único en el mundo. Por ejemplo; podemos elegir una frase, nuestro nombre e incluso una imagen o foto, y desde fábrica, lo insertan en algunos paneles de las puertas, el panel frontal del salpicadero, en los embellecedores de los intermitentes laterales, las carcasas de los retrovisores e incluso; en la luz de bienvenida que se proyecta contra el suelo cuando abrimos las puertas.


Por supuesto, a ello se suman los diferentes vinilos de diferentes diseños del catálogo, pinturas diferentes para combinar entre carrocería y techo y en nuestro caso; al tener en nuestro poder el MINI Cabrio, la capota también es altamente personalizable y también puede ir decorada con ciertos motivos originales que encontraremos en el catálogo de opciones.


Así pues; tenemos ante nosotros un MINI de última generación, cabrio y con el motor diésel más potente, versión a la que se denomina SD. Hace calor y qué mejor momento para circular sin capota y realizar nuestra prueba disfrutando del buen tiempo y de los rayos del sol. Error...


Dicen que los cabrios son para el verano (bueno, lo dicen de las bicicletas), pero para el verano si está acabando la tarde, o durante las primeras horas del día. De 12 a 20 horas y con nuestro anhelado sol funcionando a pleno rendimiento, mucho mejor si cerramos la capota y nos divertimos conduciendo nuestro MINI con el excelente climatizador bi-zona, que para eso está. Lo digo por si no queréis llegar al hospital con quemaduras de primer grado, pero vamos; que para gustos...


La verdad es que la carrocería descubierta del MINI no podía ser más coqueta. Con una capota de tela, que se repliega en menos de 15 segundos incluso en marcha (siempre que no superemos los 50 Km/h), obtenemos uno de los utilitarios más atractivos y recomendables del momento, sobre todo, para épocas estivales como esta.

Se activa de manera eléctrica, por medio de un pulsador situado sobre el retrovisor interior y tiene unos ajustes de bandera, sin que tengamos la necesidad de fijarla con algún tipo de cierre de forma manual. Tiene dos posiciones de plegado. La primera nos permite tener una especie de techo solar practicable y la siguiente, hace que el techo se recoja al completo en la zona posterior, detrás de los asientos traseros. Ese techo de tela no se esconde en ningún lado y queda visible en la zaga, así que en cierta manera, nos limita un poco la visión del retrovisor interior.



Dispone de una luna trasera térmica, para evitar que se empañe en temporadas de frío. La verdad es que es una lona sólida, con muy buenos ajustes y que permite un aislamiento correcto del habitáculo, además de contar con una altura muy considerable una vez cerrada, para tratarse de un utilitario.


En cuanto a diseño, no ha cambiado en exceso y sigue siendo plenamente reconocible como un MINI. El frontal destaca por tener un nuevo parachoques, con sendos apliques en la zona inferior que sirven como admisión de aire y que lo hacen más deportivo y dinámico, dándonos pistas de hasta que punto puede llegar el rendimiento de su mecánica. También tenemos otra abertura de admisión sobre el capó.


Mantiene ese carácter agresivo y esa mirada saltona con sus característicos faros redondos, que incorporan la iluminación diurna y que son de tecnología LED.


En el lateral, observamos el rasgo más característico de los MINI a lo largo de su historia. La distancia entre ejes es tal, que no existen apenas voladizos ni delantero ni trasero, por lo que la sensación de aplomo y estabilidad, se nos dibuja incluso estando el vehículo parado. Rematan esa visión unas preciosas llantas de 17 pulgadas.

En la zaga, también observamos ligeros detalles que nos hacen adivinar que estamos ante un MINI con cierto nivel de prestaciones. Además de sus originales faros "British", destacamos una gran fuerza visual, gracias a su gran anchura y "hombros" muy marcados. Por otra parte, vemos un nuevo diseño del difusor trasero, con una doble salida de escape cromada en el centro y que incorpora los faros antiniebla.


Abrimos el maletero de una forma muy curiosa, ya que el portón se abre hacia abajo, dejando una especie de mesa auxiliar capaz de soportar hasta 80kg de peso. Bueno; maletero tampoco lo podemos llamar. Digamos que es una guantera un poco más capaz en la que ubicar algún objeto, bolsa de deporte o bulto, pero que no sea especialmente grande, ya que en el caso de esta versión cabrio, sólo disponemos de 215 litros.


Pero no os preocupéis, ya que, teniendo en cuenta que los asientos traseros son testimoniales (puesto que sólo son para niños y no tienen un espacio excesivo para las piernas), se pueden aprovechar para llevar alguna cosa. También existe un tirador en el maletero, que nos permite abatir los respaldos de manera muy sencilla y aumentar esa capacidad de carga.


Pasamos al interior y nos reciben unos asientos muy envolventes que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y tienen un confort correcto.


El cuadro de mandos es un viejo conocido. Mantiene su frescura a pesar del paso de los años y es que en su origen, resultaba un concepto de interior muy original. El volante multifunción tiene un tamaño pequeño, lo que implica que su dirección sea muy directa e incisiva y hace que la conducción del MINI sea muy divertida y muy ágil.



Detrás nos encontramos con un cuadro de relojes que nos ofrece una información esencial y muy concreta, cambiando mínimamente su configuración digital, según qué modo de conducción tengamos activado.


Y es que el MINI Cabrio cuenta con tres modos de conducción que modifica la respuesta del motor y la dureza de la dirección, así como la gestión del cambio. Estos modos son Green, Comfort y Sport y se pueden seleccionar desde un pulsador de la consola central.

En el centro, los MINI de antaño contaban con el enorme cuentakilómetros, que en su día fue sustituido por una pantalla digital del equipo de infoocio, bordeada por una serie de luces LED que cambian de color según las circunstancias. Esta pantalla sufre de reflejos cuando la luz del sol incide directamente sobre ella, pero aun así, la calidad de imagen es correcta.


Desde ahí podremos ver diferentes informaciones referentes al ordenador de a bordo del vehículo, la imagen de la cámara trasera o la visión del navegador. Por otra parte, este sistema es compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto.

Debajo nos encontramos con los mandos del climatizador bi-zona y algunos pulsadores correspondientes a los asientos calefactados o los intermitentes de emergencia y por último; los pulsadores más originales, que nos recuerdan a los que llevaban los aviones de la época y que hacen las funciones de botón de arranque, cambio de modos de conducción, desconexión del ESP o activación del sistema Start/Stop.

No hace falta recordar que el MINI es un utilitario de carácter premium, por lo tanto, el equipo de serie, y más en nuestra unidad de pruebas SD, es muy extenso. Navegador, climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendiente, luces LED, llantas de 17 pulgadas, equipo de infoocio, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, MINI Driving Mode, ordenador de a bordo, asientos calefactados, control de velocidad de crucero con limitador y función de frenado automático, suspensión deportiva, apertura y arranque sin llave, sensores de lluvia y luces o apertura de capota eléctrica, son algunos de los elementos con los que podemos contar en su equipo de serie.



Su mecánica, es un potente motor diésel 2.0 con 170cv y unos impresionantes 360 Nm de par máximo. Está asociado a una nueva caja de cambios automática de convertidor de par de 8 relaciones, que tiene un funcionamiento imperceptible entre la transición de marchas y unas relaciones de cambio muy acertadas para procurarnos unas gratas sensaciones deportivas.

Con esta configuración, el MINI Cabrio SD es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 220 Km/h y hacer un 0-100 Km/h en tan sólo 7,7 segundos, además de homologar un consumo en ciclo mixto muy comedido de 4,3 l/100 Km, lo que para todo el potencial que podemos extraer del coche, es una cifra bastante contenida.


En orden de marcha debemos afirmar, sin lugar a dudas, que la excelente y adictiva conducción del MINI, aderezada con la sensación de libertad que nos ofrece la posibilidad de circular a cielo abierto, es la combinación definitiva para activar todos y cada uno de nuestros sentidos.


Nunca nos cansaremos de decir que conducir un MINI es otro nivel. Sus ágiles reacciones en todo momento, su esquema de suspensiones de tarado firme, unido a su anchura y a su distancia entre ejes, nos acercan a la conducción más pura que podáis experimentar en la vida. De hecho; existen muy pocos rivales de esta categoría que puedan hacer sobra al MINI en materia de comportamiento.


El aplomo que nos brinda en todo momento y su paso por curva, desafía las leyes conocidas de la física. No obstante; su configuración deportiva y su excelente mecánica de 170cv, arroja siempre mucha respuesta, siempre y cuando, lo demandemos con el acelerador, así que su deportividad se redondea de una manera brillante con esta mecánica tan sumamente activa y, a pesar de todo, racional, gracias a la frugalidad de sus consumos.


Los virajes son muy planos y en ningún momento, nos dará la sensación de subviraje o sobreviraje. Circulamos en una auténtica "tabla" que se desenvuelve en una carretera sinuosa como pez en el agua.


Pero ahí no acaba nuestro cúmulo de sensaciones, ya que esta carrocería cabrio, nos traslada y aumenta aún más la percepción de estar conduciendo un kart de competición. Simplemente; una sensación capaz de tatuarnos una sonrisa en el rostro que no se nos borrará hasta que vayamos a dormir. Y creo que ni por esas...


El único problema, es que es un vehículo de capricho, ya que seamos serios; un habitáculo con 2+2 plazas y un pequeño maletero de 212 litros que apenas nos sirve para ubicar unas pocas bolsas de la compra, a un precio base de 36.650 Euros, no es precisamente una ganga.  


Pero eso sí, si de verdad puedes darte un homenaje en forma de coche y te gusta disfrutar de tu tiempo de ocio, te gusta conducir, buscas diferenciarte y divertirte todos y cada uno de los minutos que pases detrás del volante, no lo dudes; el MINI Cabrio es el mejor coche que puedes comprar.





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martes, 10 de julio de 2018

Prueba: MINI Cabrio SD


Hablar de MINI es hablar de la historia viva del mundo del automóvil. Creado por Alec Issigonis hace ya más de 50 años, surgió por la idea de tener un medio de transporte muy pequeño, económico, con capacidad para 4 personas y su equipaje y que superara los 50 Km/h.


El resultado fue de sobra conocido y el MINI se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Además de protagonizar innumerables películas y ser el coche con el que se movían actores y actrices, modelos, directores, cantantes y artistas en general, allá por los 60´s; también tuvo su hueco (pequeño) en el garaje de la familia real británica.


A punto de desaparecer en los 90´s, BMW recogió el testigo creando toda una gama basada en el pequeño inglés y adaptando el concepto MINI a los nuevos tiempos, convirtiéndolo de nuevo, en un objeto de deseo y en uno de los utilitarios más premium, personalizables y atractivos del mercado actual.


Ahora nos llega su última evolución. Y digo evolución, porque no es una nueva generación en sí, tan sólo han adaptado y actualizado al MINI para seguir siendo uno de los utilitarios más exclusivos y atractivos del segmento.



Los cambios más sustanciales y visibles, se perciben en la zaga. El MINI actual recibe unos nuevos pilotos traseros con una iluminación muy característica y muy "British", ya que si unimos los dos faros posteriores, nos dibuja como resultado la bandera británica. Uno de sus tantos puntos a favor de la exclusividad y personalización de este modelo.


Cambian también los paragolpes delantero y trasero, existe una nueva colección de llantas y con este modelo, el nivel de personalización se nos vuelve radicalmente más extenso.



Bajo pedido, podemos poner lo que queramos en muchos de los elementos y piezas que conforman el MINI original y de esa manera, obtener un vehículo único en el mundo. Por ejemplo; podemos elegir una frase, nuestro nombre e incluso una imagen o foto, y desde fábrica, lo insertan en algunos paneles de las puertas, el panel frontal del salpicadero, en los embellecedores de los intermitentes laterales, las carcasas de los retrovisores e incluso; en la luz de bienvenida que se proyecta contra el suelo cuando abrimos las puertas.


Por supuesto, a ello se suman los diferentes vinilos de diferentes diseños del catálogo, pinturas diferentes para combinar entre carrocería y techo y en nuestro caso; al tener en nuestro poder el MINI Cabrio, la capota también es altamente personalizable y también puede ir decorada con ciertos motivos originales que encontraremos en el catálogo de opciones.


Así pues; tenemos ante nosotros un MINI de última generación, cabrio y con el motor diésel más potente, versión a la que se denomina SD. Hace calor y qué mejor momento para circular sin capota y realizar nuestra prueba disfrutando del buen tiempo y de los rayos del sol. Error...


Dicen que los cabrios son para el verano (bueno, lo dicen de las bicicletas), pero para el verano si está acabando la tarde, o durante las primeras horas del día. De 12 a 20 horas y con nuestro anhelado sol funcionando a pleno rendimiento, mucho mejor si cerramos la capota y nos divertimos conduciendo nuestro MINI con el excelente climatizador bi-zona, que para eso está. Lo digo por si no queréis llegar al hospital con quemaduras de primer grado, pero vamos; que para gustos...


La verdad es que la carrocería descubierta del MINI no podía ser más coqueta. Con una capota de tela, que se repliega en menos de 15 segundos incluso en marcha (siempre que no superemos los 50 Km/h), obtenemos uno de los utilitarios más atractivos y recomendables del momento, sobre todo, para épocas estivales como esta.

Se activa de manera eléctrica, por medio de un pulsador situado sobre el retrovisor interior y tiene unos ajustes de bandera, sin que tengamos la necesidad de fijarla con algún tipo de cierre de forma manual. Tiene dos posiciones de plegado. La primera nos permite tener una especie de techo solar practicable y la siguiente, hace que el techo se recoja al completo en la zona posterior, detrás de los asientos traseros. Ese techo de tela no se esconde en ningún lado y queda visible en la zaga, así que en cierta manera, nos limita un poco la visión del retrovisor interior.



Dispone de una luna trasera térmica, para evitar que se empañe en temporadas de frío. La verdad es que es una lona sólida, con muy buenos ajustes y que permite un aislamiento correcto del habitáculo, además de contar con una altura muy considerable una vez cerrada, para tratarse de un utilitario.


En cuanto a diseño, no ha cambiado en exceso y sigue siendo plenamente reconocible como un MINI. El frontal destaca por tener un nuevo parachoques, con sendos apliques en la zona inferior que sirven como admisión de aire y que lo hacen más deportivo y dinámico, dándonos pistas de hasta que punto puede llegar el rendimiento de su mecánica. También tenemos otra abertura de admisión sobre el capó.


Mantiene ese carácter agresivo y esa mirada saltona con sus característicos faros redondos, que incorporan la iluminación diurna y que son de tecnología LED.


En el lateral, observamos el rasgo más característico de los MINI a lo largo de su historia. La distancia entre ejes es tal, que no existen apenas voladizos ni delantero ni trasero, por lo que la sensación de aplomo y estabilidad, se nos dibuja incluso estando el vehículo parado. Rematan esa visión unas preciosas llantas de 17 pulgadas.

En la zaga, también observamos ligeros detalles que nos hacen adivinar que estamos ante un MINI con cierto nivel de prestaciones. Además de sus originales faros "British", destacamos una gran fuerza visual, gracias a su gran anchura y "hombros" muy marcados. Por otra parte, vemos un nuevo diseño del difusor trasero, con una doble salida de escape cromada en el centro y que incorpora los faros antiniebla.


Abrimos el maletero de una forma muy curiosa, ya que el portón se abre hacia abajo, dejando una especie de mesa auxiliar capaz de soportar hasta 80kg de peso. Bueno; maletero tampoco lo podemos llamar. Digamos que es una guantera un poco más capaz en la que ubicar algún objeto, bolsa de deporte o bulto, pero que no sea especialmente grande, ya que en el caso de esta versión cabrio, sólo disponemos de 215 litros.


Pero no os preocupéis, ya que, teniendo en cuenta que los asientos traseros son testimoniales (puesto que sólo son para niños y no tienen un espacio excesivo para las piernas), se pueden aprovechar para llevar alguna cosa. También existe un tirador en el maletero, que nos permite abatir los respaldos de manera muy sencilla y aumentar esa capacidad de carga.


Pasamos al interior y nos reciben unos asientos muy envolventes que sujetan muy bien el cuerpo en desplazamiento lateral y tienen un confort correcto.


El cuadro de mandos es un viejo conocido. Mantiene su frescura a pesar del paso de los años y es que en su origen, resultaba un concepto de interior muy original. El volante multifunción tiene un tamaño pequeño, lo que implica que su dirección sea muy directa e incisiva y hace que la conducción del MINI sea muy divertida y muy ágil.



Detrás nos encontramos con un cuadro de relojes que nos ofrece una información esencial y muy concreta, cambiando mínimamente su configuración digital, según qué modo de conducción tengamos activado.


Y es que el MINI Cabrio cuenta con tres modos de conducción que modifica la respuesta del motor y la dureza de la dirección, así como la gestión del cambio. Estos modos son Green, Comfort y Sport y se pueden seleccionar desde un pulsador de la consola central.

En el centro, los MINI de antaño contaban con el enorme cuentakilómetros, que en su día fue sustituido por una pantalla digital del equipo de infoocio, bordeada por una serie de luces LED que cambian de color según las circunstancias. Esta pantalla sufre de reflejos cuando la luz del sol incide directamente sobre ella, pero aun así, la calidad de imagen es correcta.


Desde ahí podremos ver diferentes informaciones referentes al ordenador de a bordo del vehículo, la imagen de la cámara trasera o la visión del navegador. Por otra parte, este sistema es compatible con los protocolos Apple Car Play y Android Auto.

Debajo nos encontramos con los mandos del climatizador bi-zona y algunos pulsadores correspondientes a los asientos calefactados o los intermitentes de emergencia y por último; los pulsadores más originales, que nos recuerdan a los que llevaban los aviones de la época y que hacen las funciones de botón de arranque, cambio de modos de conducción, desconexión del ESP o activación del sistema Start/Stop.

No hace falta recordar que el MINI es un utilitario de carácter premium, por lo tanto, el equipo de serie, y más en nuestra unidad de pruebas SD, es muy extenso. Navegador, climatizador bi-zona, asistente de arranque en pendiente, luces LED, llantas de 17 pulgadas, equipo de infoocio, cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, MINI Driving Mode, ordenador de a bordo, asientos calefactados, control de velocidad de crucero con limitador y función de frenado automático, suspensión deportiva, apertura y arranque sin llave, sensores de lluvia y luces o apertura de capota eléctrica, son algunos de los elementos con los que podemos contar en su equipo de serie.



Su mecánica, es un potente motor diésel 2.0 con 170cv y unos impresionantes 360 Nm de par máximo. Está asociado a una nueva caja de cambios automática de convertidor de par de 8 relaciones, que tiene un funcionamiento imperceptible entre la transición de marchas y unas relaciones de cambio muy acertadas para procurarnos unas gratas sensaciones deportivas.

Con esta configuración, el MINI Cabrio SD es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 220 Km/h y hacer un 0-100 Km/h en tan sólo 7,7 segundos, además de homologar un consumo en ciclo mixto muy comedido de 4,3 l/100 Km, lo que para todo el potencial que podemos extraer del coche, es una cifra bastante contenida.


En orden de marcha debemos afirmar, sin lugar a dudas, que la excelente y adictiva conducción del MINI, aderezada con la sensación de libertad que nos ofrece la posibilidad de circular a cielo abierto, es la combinación definitiva para activar todos y cada uno de nuestros sentidos.


Nunca nos cansaremos de decir que conducir un MINI es otro nivel. Sus ágiles reacciones en todo momento, su esquema de suspensiones de tarado firme, unido a su anchura y a su distancia entre ejes, nos acercan a la conducción más pura que podáis experimentar en la vida. De hecho; existen muy pocos rivales de esta categoría que puedan hacer sobra al MINI en materia de comportamiento.


El aplomo que nos brinda en todo momento y su paso por curva, desafía las leyes conocidas de la física. No obstante; su configuración deportiva y su excelente mecánica de 170cv, arroja siempre mucha respuesta, siempre y cuando, lo demandemos con el acelerador, así que su deportividad se redondea de una manera brillante con esta mecánica tan sumamente activa y, a pesar de todo, racional, gracias a la frugalidad de sus consumos.


Los virajes son muy planos y en ningún momento, nos dará la sensación de subviraje o sobreviraje. Circulamos en una auténtica "tabla" que se desenvuelve en una carretera sinuosa como pez en el agua.


Pero ahí no acaba nuestro cúmulo de sensaciones, ya que esta carrocería cabrio, nos traslada y aumenta aún más la percepción de estar conduciendo un kart de competición. Simplemente; una sensación capaz de tatuarnos una sonrisa en el rostro que no se nos borrará hasta que vayamos a dormir. Y creo que ni por esas...


El único problema, es que es un vehículo de capricho, ya que seamos serios; un habitáculo con 2+2 plazas y un pequeño maletero de 212 litros que apenas nos sirve para ubicar unas pocas bolsas de la compra, a un precio base de 36.650 Euros, no es precisamente una ganga.  


Pero eso sí, si de verdad puedes darte un homenaje en forma de coche y te gusta disfrutar de tu tiempo de ocio, te gusta conducir, buscas diferenciarte y divertirte todos y cada uno de los minutos que pases detrás del volante, no lo dudes; el MINI Cabrio es el mejor coche que puedes comprar.





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