miércoles, 4 de julio de 2018

Prueba: Ssang Yong Rexton D22 Limited


La marca coreana Ssang Yong es la más longeva del país asiático, aunque la verdad, no es ni la más conocida ni la más vendida.


Es una marca de nicho, equivalente en Europa, por ejemplo, a lo que sería Land Rover (guardando las distancias), ya que se ha especializado en vehículos con un marcado carácter todo terreno y SUV. En ese terreno (nunca mejor dicho) son auténticos especialistas y a lo largo de su historia, han creado auténticos referentes off road, combinados con una relación precio-equipamiento realmente competitiva.


El Ssang Yong Rexton es precisamente uno de esos vehículos referentes y recientemente ha sido renovado de una manera sustancial. Recibimos a la nueva "bestia" y el vehículo más alto de gama dentro de todos los productos de la marca.


Lo primero que salta a la vista son sus magnánimas proporciones. Con 4,85 metros de longitud, 1,96 de anchura y 1,82 metros de altura, se nos torna como uno de los SUV más grandes a los que nos hemos tenido que enfrentar en cualquiera de nuestras pruebas (por no decir el más grande).


Llama tanto la atención, que raro es que los que pasan por delante cuando estamos aparcados o parados en un semáforo, no se fijen en el frontal impresionante y extremadamente alto. Ese frontal destaca por unos faros muy grandes de xenón, una parrilla poderosa, bordeada en su zona superior por un embellecedor cromado y un paragolpes muy elaborado en dos niveles, con la parte más baja pintada en diferente color de la carrocería y también bordeada con una filigrana cromada.


En el lateral, lo que más destaca en una gran altura de la carrocería respecto al suelo, de 20,5 cm, que nos da pistas claras de sus aparentes cualidades fuera del asfalto. También destacan sus trazos y nervaduras de tensión, que remarcan la fuerza que desprende el Rexton aún estando parado.


Esas líneas de tensión son varias y sobre todo, destacan con claridad las formas de los pasos de rueda, tanto delanteros como traseros y según el ángulo desde donde observemos a la carrocería, esas formas varían sustancialmente y marcan una clara personalidad propia, que rezuma el nuevo Rexton por todos los poros.



Las llantas de 18 pulgadas, que en cualquier otro modelo se podrían asemejar a auténticas paelleras; se quedan incluso pequeñas montadas en una carrocería tan soberbia. Por otra parte, sorprende una gran distancia entre ejes de 2,86 metros y aún así, el voluminoso voladizo por detrás de las ruedas traseras.

Esto es debido a que el Ssang Yong Rexton permite ubicar hasta 7 pasajeros o en su defecto; si nos decantamos por la versión más básica de cinco plazas, optaremos por uno de los maleteros más capaces de su segmento, que alcanzaría más de 780 litros.



En la zaga, observamos unas líneas afiladas, con unos grandes pilotos posteriores de tecnología LED, un enorme portón de maletero, que en nuestro caso contaba con apertura remota y eléctrica y un paragolpes en contraste de color negro y sendos pilotos correspondientes a las luces antiniebla, que también contaban con una filigrana decorativa de aspecto cromado, similar a la del paragolpes delantero.


Nuestra unidad de pruebas sí disponía de 7 plazas, así que el maletero se ve reducido hasta, los nada  despreciables 641 litros con los asientos abatidos, dejando una superficie perfectamente plana y diáfana. Si replegamos esos asientos, bastante amplios aunque aptos para dos niños o personas pequeñas, debido a que hay que ir con las piernas bastante flexionadas; todavía podremos aprovechar un espacio de 236 litros, así que en cuanto a habitabilidad y espacio interior, no tendremos ninguna queja en absoluto.


Como curiosidad, y aunque no lo creáis, en Ssang Yong miman todos los detalles y para esas plazas también tenemos una salida de la climatización regulable en 3 niveles de velocidad.


Si pasamos a la segunda fila de asientos, nos encontraremos extremadamente holgados, con muchísimo espacio en todas y cada una de sus cotas. Ventajas de tener la envergadura de un transatlántico. Lo complicado es acceder a esas plazas, ya que la altura a la que se sitúa el habitáculo es muy alta y casi necesitaríamos uno o dos peldaños para poder subirnos sin la necesidad de tener un curso básico de escalada.

Las dos plazas de los extremos son calefactables y junto a las salidas de la refrigeración para esa ubicación, tenemos una toma de enchufe de 220V. También podemos reclinar los respaldos en varias posiciones, aunque la banqueta no se puede desplazar.


En las plazas delanteras nos ocurre más de lo mismo; están situadas a una gran altura. Nos reciben unos asientos muy grandes suntuosos, cómodos y revestidos en cuero, que además cuentan con regulación eléctrica y son ventilados y calefactados en tres niveles. Vamos, todo un lujo.


Una vez acomodados, ante nosotros observamos un cuadro de mandos muy sorprendente, tanto en materia de configuración, como por sus acabados de alta calidad, en el que se combinan materiales de gran aspecto visual y muy agradables al tacto, con inserciones con efecto de madera, cromados y cuero.


Nunca antes se había visto tal calidad y un carácter tan premium en un vehículo de la marca coreana, además de contar con unos ajustes muy bien logrados.


La capilla de relojes nos ofrece una información muy clara y relevante, además de contar con una pantalla central del ordenador de a bordo con otras informaciones importantes referentes a los consumos, los kilómetros recorridos, la presión de los neumáticos y demás.

El lector de señales de tráfico también se proyecta de manera muy clara y elimina, por unos instantes, la información visualizada, para dar una mayor importancia a ese sistema, que funciona a la perfección y se percibe muy claramente.


Por otra parte, el volante multifunción es de gran tamaño y porta los mandos del Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz, el control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo y mandos del equipo de audio. En nuestro caso, también era calefactable.



La consola central se percibe muy grande, con una pantalla multifunción en la zona más visible, de 8 pulgadas y táctil, compatible con Apple Car Play y Android Auto, desde la que accederemos a la visión de la cámara trasera y otras funciones, pero que no puede montar un navegador. Debajo encontraremos el equipo de climatización bi-zona y los botones para los asientos climatizados.

El selector del cambio automático, con el pomo acabado en símil de madera, tiene un recorrido correcto y en su base, cuenta con un botón que modifica la gestión del cambio según estemos circulando en un ambiente invernal o en verano. También vemos una especie de gatillo en el lateral del pomo, que sirve para accionar el cambio de manera manual y que por su situación, lo más seguro es que no lo utilicemos casi nunca.


Como habíamos dicho, su aspecto y acabados sorprenden para bien y además, no solo es "fachada" ya que su equipamiento es muy extenso desde su acabado más básico, así que como es de esperar, en el acabado Limited de nuestra unidad de pruebas no echamos nada en falta.



Entre otros elementos disponíamos de apertura y arranque sin llave, pantalla táctil de 8 pulgadas del equipo de infoocio, ordenador de a bordo, control de presión de neumáticos, aviso de cambio involuntario de carril, climatizador bi-zona, asientos delanteros con regulación eléctrica, calefactados y ventilados, asientos traseros calefactados, tapicería de cuero, llantas de 18 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, apertura eléctrica de portón del maletero, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, lector de señales de tráfico, techo solar practicable eléctricamente, asistente de cambio de luces de cortas a largas, aviso de vehículo en ángulo muerto, frenada de emergencia en ciudad, volante calefactado o sensores de lluvia y luces, por poner unos ejemplos.


Este modelo tan sólo puede contar con una mecánica. Se trata de un 2.2 diésel con 181cv y un impresionante par de 420 Nm. Teniendo en cuenta los más de 2.000 Kg que tiene que mover y la impresionante planta del vehículo, sus prestaciones son coherentes, aunque bastante discretas, con una velocidad máxima de 185 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en 12 segundos.


Por su parte, y eso es un punto de inflexión en un vehículo con estas características; los consumos homologados por la marca en ciclo mixto son de unos, nada despreciables 8 l/100 Km, pero en realidad, es bastante sencillo superar los 10 u 11 l/100 Km (si no es más) en condiciones normales. Para ser diésel, es cierto que consume bastante, aunque volvemos a tener en consideración el peso y la envergadura.


Sus reacciones son muy progresivas en todo momento y sus recuperaciones son muy buenas, habida cuenta del par máximo del que dispone. No es precisamente un coche con el que nos podamos deslumbrar con adelantamientos fulgurantes, pero nunca nos da la impresión de falta de potencia debajo del pedal del acelerador.


Dinámicamente, sobre carretera nos encontramos ante un vehículo muy voluminoso y enorme en todas sus cotas, algo que condiciona su comportamiento y, obviamente, nuestra manera de conducir.


Nos relajamos y la comodidad con la que podemos viajar en este coche es muy satisfactoria, con un esquema de suspensiones muy apropiado para un vehículo con estas grandes aptitudes off road y bastante bien estudiadas, ya que gracias a que son muy ligeras, absorben muy bien los rotos de la carretera, pero no son tan sumamente blandas como para que el conjunto barquee en exceso al afrontar las curvas (siempre y cuando, las tomemos de una manera coherente).



Los cambios se suceden de una manera imperceptible, tanto si circulamos de forma automática como manual. Por otra parte; la dirección está bastante asistida, muy apropiada para circular por la ciudad y es cómoda para circular por carretera, aunque no destaca por tener una gran precisión.


Pero viendo la sensacional planta del Rexton, tenemos que probar sus aparentes dotes para circular fuera del asfalto, ya que con una gran altura libre al suelo, el recorrido de suspensiones y según los datos facilitados por la marca, con un ángulo de entrada de 20º, de salida de 22º y ventral de otros 20º; se supone que debemos poder afrontar terrenos complicados con las mayores garantías de éxito.


Salimos de la carretera y nos proponemos a subir un desnivel de ciertos grados de inclinación, con barro y hierba suelta, que exceptuando por el tipo de ruedas que montábamos, más orientadas al asfalto; a priori debería resultar un ejercicio muy sencillo para el Rexton.


Empezamos a escalar algún metro y..., esto no funciona. ¿Qué pasa?. No puede ser verdad. !!Es tracción trasera!!.

Vale que existen versiones con tracción posterior en el ámbito en el que se mueve el Rexton, como por ejemplo, el BMW X5, pero éste es un vehículo claramente más orientado al asfalto, por lo que, sinceramente; considero un auténtico despropósito que en el seno de la marca se hayan planteado siquiera comercializar una versión así para el Rexton.

Con esa envergadura y esas capacidades, todas las versiones deberían contar con tracción total por defecto. Teniendo en cuenta que es cómodo y correcto en asfalto; su fuerte serían sus dotes fuera de él, asemejándose a otros modelos muy capaces como el Toyota Land Cruiser o el Mitsubishi Montero claramente más costosos, por lo que contaría con otra gran ventaja añadida respecto a esos modelos.


Y es que en realidad, es realmente un producto de bandera. El nuevo Rexton ha ganado en tamaño, diseño, habitabilidad, equipamiento, ajustes, materiales y confort, convirtiéndose por derecho propio en un auténtico SUV premium capaz de rivalizar frontalmente con las vacas sagradas del segmento y arañar muchas ventas, debido a su precio de adquisición, que es el más competitivo de todos.


Las versiones 4x4, se presumen realmente capaces, ya que cuentan con el sistema clásico de tracción total conectable y con reductoras; por eso no entiendo cómo han decidido comercializar versiones con tracción posterior. Señores de Ssang Yong; un coche como el Rexton con tracción trasera, no tiene sentido. Ahí lo dejo...





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miércoles, 4 de julio de 2018

Prueba: Ssang Yong Rexton D22 Limited


La marca coreana Ssang Yong es la más longeva del país asiático, aunque la verdad, no es ni la más conocida ni la más vendida.


Es una marca de nicho, equivalente en Europa, por ejemplo, a lo que sería Land Rover (guardando las distancias), ya que se ha especializado en vehículos con un marcado carácter todo terreno y SUV. En ese terreno (nunca mejor dicho) son auténticos especialistas y a lo largo de su historia, han creado auténticos referentes off road, combinados con una relación precio-equipamiento realmente competitiva.


El Ssang Yong Rexton es precisamente uno de esos vehículos referentes y recientemente ha sido renovado de una manera sustancial. Recibimos a la nueva "bestia" y el vehículo más alto de gama dentro de todos los productos de la marca.


Lo primero que salta a la vista son sus magnánimas proporciones. Con 4,85 metros de longitud, 1,96 de anchura y 1,82 metros de altura, se nos torna como uno de los SUV más grandes a los que nos hemos tenido que enfrentar en cualquiera de nuestras pruebas (por no decir el más grande).


Llama tanto la atención, que raro es que los que pasan por delante cuando estamos aparcados o parados en un semáforo, no se fijen en el frontal impresionante y extremadamente alto. Ese frontal destaca por unos faros muy grandes de xenón, una parrilla poderosa, bordeada en su zona superior por un embellecedor cromado y un paragolpes muy elaborado en dos niveles, con la parte más baja pintada en diferente color de la carrocería y también bordeada con una filigrana cromada.


En el lateral, lo que más destaca en una gran altura de la carrocería respecto al suelo, de 20,5 cm, que nos da pistas claras de sus aparentes cualidades fuera del asfalto. También destacan sus trazos y nervaduras de tensión, que remarcan la fuerza que desprende el Rexton aún estando parado.


Esas líneas de tensión son varias y sobre todo, destacan con claridad las formas de los pasos de rueda, tanto delanteros como traseros y según el ángulo desde donde observemos a la carrocería, esas formas varían sustancialmente y marcan una clara personalidad propia, que rezuma el nuevo Rexton por todos los poros.



Las llantas de 18 pulgadas, que en cualquier otro modelo se podrían asemejar a auténticas paelleras; se quedan incluso pequeñas montadas en una carrocería tan soberbia. Por otra parte, sorprende una gran distancia entre ejes de 2,86 metros y aún así, el voluminoso voladizo por detrás de las ruedas traseras.

Esto es debido a que el Ssang Yong Rexton permite ubicar hasta 7 pasajeros o en su defecto; si nos decantamos por la versión más básica de cinco plazas, optaremos por uno de los maleteros más capaces de su segmento, que alcanzaría más de 780 litros.



En la zaga, observamos unas líneas afiladas, con unos grandes pilotos posteriores de tecnología LED, un enorme portón de maletero, que en nuestro caso contaba con apertura remota y eléctrica y un paragolpes en contraste de color negro y sendos pilotos correspondientes a las luces antiniebla, que también contaban con una filigrana decorativa de aspecto cromado, similar a la del paragolpes delantero.


Nuestra unidad de pruebas sí disponía de 7 plazas, así que el maletero se ve reducido hasta, los nada  despreciables 641 litros con los asientos abatidos, dejando una superficie perfectamente plana y diáfana. Si replegamos esos asientos, bastante amplios aunque aptos para dos niños o personas pequeñas, debido a que hay que ir con las piernas bastante flexionadas; todavía podremos aprovechar un espacio de 236 litros, así que en cuanto a habitabilidad y espacio interior, no tendremos ninguna queja en absoluto.


Como curiosidad, y aunque no lo creáis, en Ssang Yong miman todos los detalles y para esas plazas también tenemos una salida de la climatización regulable en 3 niveles de velocidad.


Si pasamos a la segunda fila de asientos, nos encontraremos extremadamente holgados, con muchísimo espacio en todas y cada una de sus cotas. Ventajas de tener la envergadura de un transatlántico. Lo complicado es acceder a esas plazas, ya que la altura a la que se sitúa el habitáculo es muy alta y casi necesitaríamos uno o dos peldaños para poder subirnos sin la necesidad de tener un curso básico de escalada.

Las dos plazas de los extremos son calefactables y junto a las salidas de la refrigeración para esa ubicación, tenemos una toma de enchufe de 220V. También podemos reclinar los respaldos en varias posiciones, aunque la banqueta no se puede desplazar.


En las plazas delanteras nos ocurre más de lo mismo; están situadas a una gran altura. Nos reciben unos asientos muy grandes suntuosos, cómodos y revestidos en cuero, que además cuentan con regulación eléctrica y son ventilados y calefactados en tres niveles. Vamos, todo un lujo.


Una vez acomodados, ante nosotros observamos un cuadro de mandos muy sorprendente, tanto en materia de configuración, como por sus acabados de alta calidad, en el que se combinan materiales de gran aspecto visual y muy agradables al tacto, con inserciones con efecto de madera, cromados y cuero.


Nunca antes se había visto tal calidad y un carácter tan premium en un vehículo de la marca coreana, además de contar con unos ajustes muy bien logrados.


La capilla de relojes nos ofrece una información muy clara y relevante, además de contar con una pantalla central del ordenador de a bordo con otras informaciones importantes referentes a los consumos, los kilómetros recorridos, la presión de los neumáticos y demás.

El lector de señales de tráfico también se proyecta de manera muy clara y elimina, por unos instantes, la información visualizada, para dar una mayor importancia a ese sistema, que funciona a la perfección y se percibe muy claramente.


Por otra parte, el volante multifunción es de gran tamaño y porta los mandos del Bluetooth, el sistema de reconocimiento de voz, el control de velocidad de crucero con limitador, ordenador de a bordo y mandos del equipo de audio. En nuestro caso, también era calefactable.



La consola central se percibe muy grande, con una pantalla multifunción en la zona más visible, de 8 pulgadas y táctil, compatible con Apple Car Play y Android Auto, desde la que accederemos a la visión de la cámara trasera y otras funciones, pero que no puede montar un navegador. Debajo encontraremos el equipo de climatización bi-zona y los botones para los asientos climatizados.

El selector del cambio automático, con el pomo acabado en símil de madera, tiene un recorrido correcto y en su base, cuenta con un botón que modifica la gestión del cambio según estemos circulando en un ambiente invernal o en verano. También vemos una especie de gatillo en el lateral del pomo, que sirve para accionar el cambio de manera manual y que por su situación, lo más seguro es que no lo utilicemos casi nunca.


Como habíamos dicho, su aspecto y acabados sorprenden para bien y además, no solo es "fachada" ya que su equipamiento es muy extenso desde su acabado más básico, así que como es de esperar, en el acabado Limited de nuestra unidad de pruebas no echamos nada en falta.



Entre otros elementos disponíamos de apertura y arranque sin llave, pantalla táctil de 8 pulgadas del equipo de infoocio, ordenador de a bordo, control de presión de neumáticos, aviso de cambio involuntario de carril, climatizador bi-zona, asientos delanteros con regulación eléctrica, calefactados y ventilados, asientos traseros calefactados, tapicería de cuero, llantas de 18 pulgadas, asistente de arranque en pendiente, apertura eléctrica de portón del maletero, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión trasera, lector de señales de tráfico, techo solar practicable eléctricamente, asistente de cambio de luces de cortas a largas, aviso de vehículo en ángulo muerto, frenada de emergencia en ciudad, volante calefactado o sensores de lluvia y luces, por poner unos ejemplos.


Este modelo tan sólo puede contar con una mecánica. Se trata de un 2.2 diésel con 181cv y un impresionante par de 420 Nm. Teniendo en cuenta los más de 2.000 Kg que tiene que mover y la impresionante planta del vehículo, sus prestaciones son coherentes, aunque bastante discretas, con una velocidad máxima de 185 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en 12 segundos.


Por su parte, y eso es un punto de inflexión en un vehículo con estas características; los consumos homologados por la marca en ciclo mixto son de unos, nada despreciables 8 l/100 Km, pero en realidad, es bastante sencillo superar los 10 u 11 l/100 Km (si no es más) en condiciones normales. Para ser diésel, es cierto que consume bastante, aunque volvemos a tener en consideración el peso y la envergadura.


Sus reacciones son muy progresivas en todo momento y sus recuperaciones son muy buenas, habida cuenta del par máximo del que dispone. No es precisamente un coche con el que nos podamos deslumbrar con adelantamientos fulgurantes, pero nunca nos da la impresión de falta de potencia debajo del pedal del acelerador.


Dinámicamente, sobre carretera nos encontramos ante un vehículo muy voluminoso y enorme en todas sus cotas, algo que condiciona su comportamiento y, obviamente, nuestra manera de conducir.


Nos relajamos y la comodidad con la que podemos viajar en este coche es muy satisfactoria, con un esquema de suspensiones muy apropiado para un vehículo con estas grandes aptitudes off road y bastante bien estudiadas, ya que gracias a que son muy ligeras, absorben muy bien los rotos de la carretera, pero no son tan sumamente blandas como para que el conjunto barquee en exceso al afrontar las curvas (siempre y cuando, las tomemos de una manera coherente).



Los cambios se suceden de una manera imperceptible, tanto si circulamos de forma automática como manual. Por otra parte; la dirección está bastante asistida, muy apropiada para circular por la ciudad y es cómoda para circular por carretera, aunque no destaca por tener una gran precisión.


Pero viendo la sensacional planta del Rexton, tenemos que probar sus aparentes dotes para circular fuera del asfalto, ya que con una gran altura libre al suelo, el recorrido de suspensiones y según los datos facilitados por la marca, con un ángulo de entrada de 20º, de salida de 22º y ventral de otros 20º; se supone que debemos poder afrontar terrenos complicados con las mayores garantías de éxito.


Salimos de la carretera y nos proponemos a subir un desnivel de ciertos grados de inclinación, con barro y hierba suelta, que exceptuando por el tipo de ruedas que montábamos, más orientadas al asfalto; a priori debería resultar un ejercicio muy sencillo para el Rexton.


Empezamos a escalar algún metro y..., esto no funciona. ¿Qué pasa?. No puede ser verdad. !!Es tracción trasera!!.

Vale que existen versiones con tracción posterior en el ámbito en el que se mueve el Rexton, como por ejemplo, el BMW X5, pero éste es un vehículo claramente más orientado al asfalto, por lo que, sinceramente; considero un auténtico despropósito que en el seno de la marca se hayan planteado siquiera comercializar una versión así para el Rexton.

Con esa envergadura y esas capacidades, todas las versiones deberían contar con tracción total por defecto. Teniendo en cuenta que es cómodo y correcto en asfalto; su fuerte serían sus dotes fuera de él, asemejándose a otros modelos muy capaces como el Toyota Land Cruiser o el Mitsubishi Montero claramente más costosos, por lo que contaría con otra gran ventaja añadida respecto a esos modelos.


Y es que en realidad, es realmente un producto de bandera. El nuevo Rexton ha ganado en tamaño, diseño, habitabilidad, equipamiento, ajustes, materiales y confort, convirtiéndose por derecho propio en un auténtico SUV premium capaz de rivalizar frontalmente con las vacas sagradas del segmento y arañar muchas ventas, debido a su precio de adquisición, que es el más competitivo de todos.


Las versiones 4x4, se presumen realmente capaces, ya que cuentan con el sistema clásico de tracción total conectable y con reductoras; por eso no entiendo cómo han decidido comercializar versiones con tracción posterior. Señores de Ssang Yong; un coche como el Rexton con tracción trasera, no tiene sentido. Ahí lo dejo...





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