miércoles, 29 de agosto de 2018

Prueba: Ford Mondeo HEV 2.0 Vignale.




El Ford Mondeo es una de las berlinas más longevas que existen en el mercado actual e históricamente, ha gozado de una excelente salud en materia de ventas, sobre todo, en sus primeros años de andadura.


Con su última actualización, cuenta con una imagen muy atractiva, afilada y ciertamente poderosa, aunque ya hace bastante de eso y puede que se esté quedando un poco atrás respecto a la oleada de nuevos modelos más rompedores y con una mayor tecnología incorporada, pero sobre todo; en la gran cantidad de "efectos especiales" que montan, ya que en este caso, el Ford Mondeo se nos antoja con una imagen mucho más clásica, aunque no obstante, muy funcional y que soporta muy bien el paso del tiempo.


De todas formas; el futuro de la gran berlina que nos ocupa en nuestra prueba de hoy, no lo tengo muy claro, ya que en Estados Unidos, que se conoce como Ford Fusion, se han planteado dejar de comercializarla. No sé si con la intención de sustituir al modelo por algo con una imagen más actual y moderna o qué, pero si lo, hacen; será cuestión de tiempo que en Europa ocurra lo mismo a uno o dos años vista.


La cuestión es que el Mondeo es un valor seguro y creo que sustituirlo por un modelo más moderno, que se adecúe a los nuevos lanzamientos de la marca, además de incorporar una mayor tecnología y los "efectos especiales" de los que hablo, como nuevos cuadros digitales, luces de colorines y demás; seguirían haciendo del Ford Mondeo un modelo excepcional, como siempre lo ha sido.


De momento, sigue siendo una gran berlina de corte clásico, un tamaño considerable y una imagen muy atractiva a pesar de todo, más si cabe, en el caso de nuestro modelo de pruebas, ya que se trata de la versión más suntuosa y sibarita denominada Vignale y que no tiene nada que envidiar a las berlinas más premium del segmento.

En su momento, ya tuvimos la ocasión de probar el Mondeo con el acabado Vignale y el motor 2.0 TDCi y en materia de imagen y equipo de serie, estamos hablando casi del mismo coche. Pero en realidad; lo que nos interesa del Ford Mondeo que ocupa estas páginas es su mecánica, ya que para la ocasión, nos hemos hecho con la versión híbrida.


Aunque nos detendremos más adelante en lo que diferencia a este modelo del resto y conoceremos con más detalle como va el 2.0 HEV; obviamente comenzaremos con un pequeño repaso al exterior e interior de esta excelente berlina de 4,87 metros de longitud.


La imagen general del Mondeo de nueva generación, no difería en exceso de lo que ya conocíamos y prácticamente, se decantaron por sustituir la mirada frontal y darle un toque más moderno y afilado, más acorde con los tiempos que corrían. También incorporaron iluminación de tipo LED para los faros delanteros y traseros y poco más.


Pero llegó el acabado Vignale, la terminación más exclusiva de Ford, que adquiere tintes de lujo y que convence a los clientes que desean lo mejor en su vehículo. Vignale es una división, que se sitúa en la factoría valenciana de Almusafes y que recibe varios modelos de la marca, todos ellos con el acabado Titanium más equipado y con las mecánicas de referencia.



En ese momento; Vignale desmonta esas unidades casi al completo e incorpora los cambios inherentes a cualquier producto exclusivo que lleve esa nomenclatura. En el caso del Mondeo de estas imágenes, cambian la parrilla frontal del radiador, por una de tipo panal de abeja y cromada en los bordes, añaden cromados en puntos estratégicos de la carrocería, para aportar un aire más suntuoso y premium, cambian los neumáticos y montan unas exclusivas llantas especificas de 18" y existen colores exclusivos tan solo para esta gama.


En el interior, refuerzan el material aislante de todo el habitáculo, montan lunas y cristales de mayor grosor, incorporan unos asientos específicos cosidos a mano de uno de los mejores cueros del mercado y que además de ajustarse de manera eléctrica, son calefactados y ventilados en tres niveles de intensidad. También revisten todo el salpicadero de símil piel e incorporan algún que otro toque distintivo en forma de cromado, que completan un habitáculo de lo más premium, con unos ajustes impresionantes, una ergonomía muy lograda y destinado a todos esos clientes que no se conforman con lo mínimo.

Por supuesto; estas unidades con la terminación Vignale, representan el summun de la marca en todos los aspectos y en el equipamiento de serie no falta de nada, como por ejemplo navegador, control de velocidad de crucero adapatativo, tapicería de cuero con asientos delanteros de ajustes eléctricos, calefactados y ventilados, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendientes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara trasera, sensores de lluvia y luces, luces delanteras LED adaptativas e inteligentes, llantas de 18 pulgadas, ordenador de a bordo, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de frenada de emergencia con detección de peatones, asistente de aparcamiento pseudo autónomo, Start/Stop, equipo de audio premium Sony con 12 altavoces, apertura y arranque sin llave e iluminación ambiental interior, entre otros muchos elementos, tanto de seguridad, como de confort.



La habitabilidad por su parte, es muy buena, con una gran amplitud en sus plazas posteriores y unos asientos delanteros extremadamente cómodos y que sujetan muy bien el cuerpo. Peeero; hay un pequeño hándicap con el que deberemos convivir en este coche. Ese "pero" es su maletero, que si en una unidad con motor convencional es enorme y tiene un gran acceso, en esta versión híbrida tan solo se queda con el gran acceso, ya que como consecuencia de la ubicación de las baterías, se nos queda una capacidad de carga de tan solo 383 litros y además; esa ubicación también hace que sea un espacio menos aprovechable del deseado o el que nos podríamos esperar en una berlina de casi cinco metros.



Pero vamos a otras de las cosas que cambian en este modelo respecto al que ya probamos en su día; el motor. Se trata de un grupo híbrido, compuesto por un motor de gasolina 2.0 de 140cv y un motor eléctrico de 120cv. La potencia total no es la suma de las dos potencias, sino que resulta un total de 186cv con la combinación de ambos motores. Está asociado a una caja de cambios de variador continuo, un tipo de sistema que no es del todo de mi  agrado en cuanto a su funcionamiento (me pasa con todos los coches con este tipo de transmisión), pero que, como veremos ahora, tiene una gran razón de ser.



Con estas características, el Mondeo Hybrid alcanzaría los 190 Km/h de velocidad punta, haciendo el 0-100 Km/h en 9,2 segundos y realizando un consumo medio ponderado de tan solo 4,2 l/100 Km, homologado por la marca. No; no es coña. Ciertamente, el Mondeo Hybrid, a pesar de su enorme envergadura y peso, con un motor de gasolina; consume extremadamente poco y esa es una de sus mayores virtudes. 



Pulsamos el botón de arranque y, como es obvio, no escuchamos absolutamente nada, ya que arrancamos en modo totalmente eléctrico. En este caso, no hablamos de un híbrido enchufable con una autonomía de unos 50 Km en eléctrico y ya, sino que es un híbrido con una batería que se regenera y se activa según las necesidades en cada momento y que resulta realmente efectivo a la hora de conseguir unos consumos tan sumamente ajustados, librándonos por otra parte, de tener que cargar el vehículo cada día o cada dos días.


Emprendemos la marcha y escuchamos con nitidez cómo y cuándo, estamos circulando con el motor de combustión y cuando no. Ambos motores se combinan de manera automática y aleatoria según lo delicados que seamos o no, con el pedal del acelerador. De esta manera, en una circulación ciudadana, a velocidades muy contenidas, obtendríamos unos consumos realmente sorprendentes, incluso superando a cualquier vehículo diésel actual, ya que la mayor parte, lo haríamos con propulsión eléctrica. De hecho; la marca homologa tan sólo 2,8 l/100 Km en este ámbito. 


Si salimos a carretera, tiramos del motor de combustión y en ese momento, observamos cómo el coche empieza a acelerar de una manera constante y el sonido se hace mucho más evidente, a pesar del gran aislamiento del interior. Esto ocurre en aceleraciones, debido a ese cambio de variador continuo, al que tan sólo se le puede considerar que cuenta con una velocidad, y no desahoga a la mecánica, así que la aceleración se vuelve continua y bastante perceptible. 


Una vez estabilizada la marcha, pasa todo lo contrario. En cuanto alcanzamos la velocidad de crucero, el Mondeo se nos vuelve de nuevo, un vehículo silencioso y extremadamente agradable de conducir. De hecho; es uno de los coches más agradables que hemos conducido en los últimos tiempos en un tramo de autovía. Parecía que íbamos en una alfombra voladora.


Cuando ya se ha estabilizado todo, el motor de combustión y el eléctrico, se siguen combinando para ofrecernos el mejor rendimiento, con el menor consumo posible, así que sin lugar a dudas; estaríamos hablando de una de las berlinas actuales con más clase y más confortables y efectivas que existen para realizar largos trayectos por carretera.


El esquema de suspensiones también combina un tarado firme pero confortable, por lo que el Mondeo Hybrid absorbe a la perfección cualquier tipo de irregularidad del asfalto y contiene bastante bien las inercias a su paso por curva, ofreciéndonos una dinámica de conducción muy premium, al igual que nos podía hacer adivinar el vehículo en si. 



También es cierto, que en una carretera más técnica y con gran variedad de curvas, no es precisamente un coche "ratonero", a pesar de su gran comportamiento general, ya que su tamaño y peso, un tanto lastrado por la situación de las baterías en la zaga, no lo hacen especialmente ágil en este tipo de tramos, pero es que este tipo de vehículo, no está diseñado ni pensado para tales menesteres. Por su parte, el equipo de frenos es muy efectivo y además, mucho más de lo normal teniendo en cuenta su capacidad de regeneración de la batería y la dirección también se nos muestra muy directa, aunque bastante filtrada sobre lo que ocurre debajo de los neumáticos.


Y es que a pesar de sus pequeños defectos, como un maletero más pequeño y un motor algo ruidoso en maniobras de aceleración; el Mondeo Hybrid, y más con el acabado Vignale, nos pareció una de las berlinas más cómodas y económicas a la hora de realizar largos trayectos por carretera. Su rendimiento es progresivo, al igual que las sensaciones que provoca al conductor, ya que al principio cuesta acostumbrarse a un funcionamiento tan peculiar, pero enseguida le acabamos pillando el punto.


Gracias a su batería, en ciudad circularemos con un consumo irrisorio en comparación a cualquier vehículo diésel y la mayoría del tiempo en modo eléctrico, sin emitir ni polución ni sonido alguno. En carretera, también obtendremos unos consumos extremadamente ajustados gracias a la combinación automática entre los dos tipos de motores. Y si obviamos el sonido que se produce cuando estamos acelerando hasta alcanzar la marcha deseada; tenemos el vehículo definitivo para todas aquellas personas que viajen mucho, hagan muchos kilómetros al año y deseen una gran berlina, con un acabado y apariencia de lujo y extremadamente cómoda, sin tener que desembolsar un pico en combustible. Una inversión que se amortiza bastante rápido, creedme. Muy interesante. 



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miércoles, 29 de agosto de 2018

Prueba: Ford Mondeo HEV 2.0 Vignale.




El Ford Mondeo es una de las berlinas más longevas que existen en el mercado actual e históricamente, ha gozado de una excelente salud en materia de ventas, sobre todo, en sus primeros años de andadura.


Con su última actualización, cuenta con una imagen muy atractiva, afilada y ciertamente poderosa, aunque ya hace bastante de eso y puede que se esté quedando un poco atrás respecto a la oleada de nuevos modelos más rompedores y con una mayor tecnología incorporada, pero sobre todo; en la gran cantidad de "efectos especiales" que montan, ya que en este caso, el Ford Mondeo se nos antoja con una imagen mucho más clásica, aunque no obstante, muy funcional y que soporta muy bien el paso del tiempo.


De todas formas; el futuro de la gran berlina que nos ocupa en nuestra prueba de hoy, no lo tengo muy claro, ya que en Estados Unidos, que se conoce como Ford Fusion, se han planteado dejar de comercializarla. No sé si con la intención de sustituir al modelo por algo con una imagen más actual y moderna o qué, pero si lo, hacen; será cuestión de tiempo que en Europa ocurra lo mismo a uno o dos años vista.


La cuestión es que el Mondeo es un valor seguro y creo que sustituirlo por un modelo más moderno, que se adecúe a los nuevos lanzamientos de la marca, además de incorporar una mayor tecnología y los "efectos especiales" de los que hablo, como nuevos cuadros digitales, luces de colorines y demás; seguirían haciendo del Ford Mondeo un modelo excepcional, como siempre lo ha sido.


De momento, sigue siendo una gran berlina de corte clásico, un tamaño considerable y una imagen muy atractiva a pesar de todo, más si cabe, en el caso de nuestro modelo de pruebas, ya que se trata de la versión más suntuosa y sibarita denominada Vignale y que no tiene nada que envidiar a las berlinas más premium del segmento.

En su momento, ya tuvimos la ocasión de probar el Mondeo con el acabado Vignale y el motor 2.0 TDCi y en materia de imagen y equipo de serie, estamos hablando casi del mismo coche. Pero en realidad; lo que nos interesa del Ford Mondeo que ocupa estas páginas es su mecánica, ya que para la ocasión, nos hemos hecho con la versión híbrida.


Aunque nos detendremos más adelante en lo que diferencia a este modelo del resto y conoceremos con más detalle como va el 2.0 HEV; obviamente comenzaremos con un pequeño repaso al exterior e interior de esta excelente berlina de 4,87 metros de longitud.


La imagen general del Mondeo de nueva generación, no difería en exceso de lo que ya conocíamos y prácticamente, se decantaron por sustituir la mirada frontal y darle un toque más moderno y afilado, más acorde con los tiempos que corrían. También incorporaron iluminación de tipo LED para los faros delanteros y traseros y poco más.


Pero llegó el acabado Vignale, la terminación más exclusiva de Ford, que adquiere tintes de lujo y que convence a los clientes que desean lo mejor en su vehículo. Vignale es una división, que se sitúa en la factoría valenciana de Almusafes y que recibe varios modelos de la marca, todos ellos con el acabado Titanium más equipado y con las mecánicas de referencia.



En ese momento; Vignale desmonta esas unidades casi al completo e incorpora los cambios inherentes a cualquier producto exclusivo que lleve esa nomenclatura. En el caso del Mondeo de estas imágenes, cambian la parrilla frontal del radiador, por una de tipo panal de abeja y cromada en los bordes, añaden cromados en puntos estratégicos de la carrocería, para aportar un aire más suntuoso y premium, cambian los neumáticos y montan unas exclusivas llantas especificas de 18" y existen colores exclusivos tan solo para esta gama.


En el interior, refuerzan el material aislante de todo el habitáculo, montan lunas y cristales de mayor grosor, incorporan unos asientos específicos cosidos a mano de uno de los mejores cueros del mercado y que además de ajustarse de manera eléctrica, son calefactados y ventilados en tres niveles de intensidad. También revisten todo el salpicadero de símil piel e incorporan algún que otro toque distintivo en forma de cromado, que completan un habitáculo de lo más premium, con unos ajustes impresionantes, una ergonomía muy lograda y destinado a todos esos clientes que no se conforman con lo mínimo.

Por supuesto; estas unidades con la terminación Vignale, representan el summun de la marca en todos los aspectos y en el equipamiento de serie no falta de nada, como por ejemplo navegador, control de velocidad de crucero adapatativo, tapicería de cuero con asientos delanteros de ajustes eléctricos, calefactados y ventilados, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de arranque en pendientes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, con cámara trasera, sensores de lluvia y luces, luces delanteras LED adaptativas e inteligentes, llantas de 18 pulgadas, ordenador de a bordo, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de frenada de emergencia con detección de peatones, asistente de aparcamiento pseudo autónomo, Start/Stop, equipo de audio premium Sony con 12 altavoces, apertura y arranque sin llave e iluminación ambiental interior, entre otros muchos elementos, tanto de seguridad, como de confort.



La habitabilidad por su parte, es muy buena, con una gran amplitud en sus plazas posteriores y unos asientos delanteros extremadamente cómodos y que sujetan muy bien el cuerpo. Peeero; hay un pequeño hándicap con el que deberemos convivir en este coche. Ese "pero" es su maletero, que si en una unidad con motor convencional es enorme y tiene un gran acceso, en esta versión híbrida tan solo se queda con el gran acceso, ya que como consecuencia de la ubicación de las baterías, se nos queda una capacidad de carga de tan solo 383 litros y además; esa ubicación también hace que sea un espacio menos aprovechable del deseado o el que nos podríamos esperar en una berlina de casi cinco metros.



Pero vamos a otras de las cosas que cambian en este modelo respecto al que ya probamos en su día; el motor. Se trata de un grupo híbrido, compuesto por un motor de gasolina 2.0 de 140cv y un motor eléctrico de 120cv. La potencia total no es la suma de las dos potencias, sino que resulta un total de 186cv con la combinación de ambos motores. Está asociado a una caja de cambios de variador continuo, un tipo de sistema que no es del todo de mi  agrado en cuanto a su funcionamiento (me pasa con todos los coches con este tipo de transmisión), pero que, como veremos ahora, tiene una gran razón de ser.



Con estas características, el Mondeo Hybrid alcanzaría los 190 Km/h de velocidad punta, haciendo el 0-100 Km/h en 9,2 segundos y realizando un consumo medio ponderado de tan solo 4,2 l/100 Km, homologado por la marca. No; no es coña. Ciertamente, el Mondeo Hybrid, a pesar de su enorme envergadura y peso, con un motor de gasolina; consume extremadamente poco y esa es una de sus mayores virtudes. 



Pulsamos el botón de arranque y, como es obvio, no escuchamos absolutamente nada, ya que arrancamos en modo totalmente eléctrico. En este caso, no hablamos de un híbrido enchufable con una autonomía de unos 50 Km en eléctrico y ya, sino que es un híbrido con una batería que se regenera y se activa según las necesidades en cada momento y que resulta realmente efectivo a la hora de conseguir unos consumos tan sumamente ajustados, librándonos por otra parte, de tener que cargar el vehículo cada día o cada dos días.


Emprendemos la marcha y escuchamos con nitidez cómo y cuándo, estamos circulando con el motor de combustión y cuando no. Ambos motores se combinan de manera automática y aleatoria según lo delicados que seamos o no, con el pedal del acelerador. De esta manera, en una circulación ciudadana, a velocidades muy contenidas, obtendríamos unos consumos realmente sorprendentes, incluso superando a cualquier vehículo diésel actual, ya que la mayor parte, lo haríamos con propulsión eléctrica. De hecho; la marca homologa tan sólo 2,8 l/100 Km en este ámbito. 


Si salimos a carretera, tiramos del motor de combustión y en ese momento, observamos cómo el coche empieza a acelerar de una manera constante y el sonido se hace mucho más evidente, a pesar del gran aislamiento del interior. Esto ocurre en aceleraciones, debido a ese cambio de variador continuo, al que tan sólo se le puede considerar que cuenta con una velocidad, y no desahoga a la mecánica, así que la aceleración se vuelve continua y bastante perceptible. 


Una vez estabilizada la marcha, pasa todo lo contrario. En cuanto alcanzamos la velocidad de crucero, el Mondeo se nos vuelve de nuevo, un vehículo silencioso y extremadamente agradable de conducir. De hecho; es uno de los coches más agradables que hemos conducido en los últimos tiempos en un tramo de autovía. Parecía que íbamos en una alfombra voladora.


Cuando ya se ha estabilizado todo, el motor de combustión y el eléctrico, se siguen combinando para ofrecernos el mejor rendimiento, con el menor consumo posible, así que sin lugar a dudas; estaríamos hablando de una de las berlinas actuales con más clase y más confortables y efectivas que existen para realizar largos trayectos por carretera.


El esquema de suspensiones también combina un tarado firme pero confortable, por lo que el Mondeo Hybrid absorbe a la perfección cualquier tipo de irregularidad del asfalto y contiene bastante bien las inercias a su paso por curva, ofreciéndonos una dinámica de conducción muy premium, al igual que nos podía hacer adivinar el vehículo en si. 



También es cierto, que en una carretera más técnica y con gran variedad de curvas, no es precisamente un coche "ratonero", a pesar de su gran comportamiento general, ya que su tamaño y peso, un tanto lastrado por la situación de las baterías en la zaga, no lo hacen especialmente ágil en este tipo de tramos, pero es que este tipo de vehículo, no está diseñado ni pensado para tales menesteres. Por su parte, el equipo de frenos es muy efectivo y además, mucho más de lo normal teniendo en cuenta su capacidad de regeneración de la batería y la dirección también se nos muestra muy directa, aunque bastante filtrada sobre lo que ocurre debajo de los neumáticos.


Y es que a pesar de sus pequeños defectos, como un maletero más pequeño y un motor algo ruidoso en maniobras de aceleración; el Mondeo Hybrid, y más con el acabado Vignale, nos pareció una de las berlinas más cómodas y económicas a la hora de realizar largos trayectos por carretera. Su rendimiento es progresivo, al igual que las sensaciones que provoca al conductor, ya que al principio cuesta acostumbrarse a un funcionamiento tan peculiar, pero enseguida le acabamos pillando el punto.


Gracias a su batería, en ciudad circularemos con un consumo irrisorio en comparación a cualquier vehículo diésel y la mayoría del tiempo en modo eléctrico, sin emitir ni polución ni sonido alguno. En carretera, también obtendremos unos consumos extremadamente ajustados gracias a la combinación automática entre los dos tipos de motores. Y si obviamos el sonido que se produce cuando estamos acelerando hasta alcanzar la marcha deseada; tenemos el vehículo definitivo para todas aquellas personas que viajen mucho, hagan muchos kilómetros al año y deseen una gran berlina, con un acabado y apariencia de lujo y extremadamente cómoda, sin tener que desembolsar un pico en combustible. Una inversión que se amortiza bastante rápido, creedme. Muy interesante. 



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