miércoles, 1 de agosto de 2018

Prueba: Mercedes Benz Clase A 200 AMG Pack


Hoy os hablaremos de lo que, probablemente, sea el compacto actual más completo y tecnológico que existe en el mercado. Y comenzaremos con su versión de gasolina, ya que más adelante, tendremos la oportunidad de poder mostraros la versión con mecánica diésel, de momento, las dos únicas que existen.


Los orígenes del Mercedes Benz Clase A fueron un poco convulsos. Todos recordamos ese fatídico día de 1999 en el que el Clase A, por aquel entonces un monovolumen urbano; volcó de una manera estrepitosa haciendo la Prueba de Alce y dando las imágenes la vuelta al mundo (y eso que internet no era ni la mitad de viral que en la actualidad).


No obstante; en la marca de la estrella no se pueden permitir esos errores y automáticamente, incorporaron el sistema ESP de serie en toda la producción, además de adelantar la nueva generación que era mucho más estable, gracias a unas formas y medidas más proporcionadas y un ancho de vías más generoso.

Viendo la evolución del mercado, con los años, el Clase A ha ido tornando poco a poco hacia el segmento C de vehículos compactos y también, sin hacer mucho ruido, se ha ido posicionando como uno de los vehículos de referencia dentro de toda la categoría, pero sobre todo, de los que se desmarcan con un toque más premium.

Podríamos afirmar de hecho, que aquel "patito feo" que mostró las vergüenzas de una marca de prestigio como Mercedes Benz, se ha convertido en un auténtico y bello cisne, adoptando una de las mayores cargas tecnológicas del momento, conocidas en un vehículo compacto (e incluso de otros segmentos superiores), además de continuar con el nuevo lenguaje de diseño de la marca, inaugurado con el Mercedes Benz CLS que ya pasó por nuestras manos hace unas semanas.


Esa implementación del diseño se nota, sobre todo, desde su visión frontal, ya que para esta nueva generación recién presentada, adopta la misma mirada agresiva que su hermano mayor.


Observamos unos faros principales rasgados, con tecnología LED adaptativa y que incorporan las luces diurnas con la firma tan reconocible de la casa. La parrilla frontal de aspecto diamantado con la enorme estrella en el centro y un paragolpes muy elaborado y con claras reminiscencias dinámicas, con sendas toberas de admisión, que además cuentan con dos aberturas laterales que sirven para refrigerar también los frenos y aportar una mejor carga aerodinámica del conjunto y un discreto splitter en la base; culminan y conforman una visión extremadamente deportiva y extremadamente agresiva.



En su vista lateral, nos llama la atención su escasa altura respecto al suelo, ya que la carrocería va bastante baja. Cuenta con unas formas muy proporcionadas, que parte del puntiagudo frontal y culmina con una zaga compacta y con unos hombros muy marcados. Una línea de tensión recorre la base de las puertas y enfatizan los pasos de rueda, en este caso, vestidas con las atractivas llantas específicas del acabado AMG de 18 pulgadas.


En la zaga, como habíamos indicado, vemos una estructura muy marcada de hombros y que nos aporta una gran sensación de anchura, con un paragolpes también bastante profuso y que, para darnos pistas del potencial de nuestra unidad de pruebas de hoy, incluye una doble salida de escape que flanquea un gran difusor trasero que aumenta el efecto suelo y el aplomo a grandes velocidades.



Abrimos el maletero y se nos presenta una boca de carga amplia y bastante accesible, ya que el perfil no queda muy alejado del suelo. Nos descubre un maletero solvente de 360 litros de capacidad. En la mayoría de las situaciones, en realidad cuenta con 370 litros, pero debajo del piso contaba con el subwoofer del equipo de sonido premium de 220W que montaba nuestra unidad de pruebas que claro; ocupaba esos 10 litros de capacidad que nos faltan.


Tiene unas formas muy aprovechables, sin apenas ningún tipo de hueco o bolsa lateral para ubicar otro tipo de objetos que siempre llevaremos en el maletero, aunque debajo del piso, alrededor del subwoofer, encontraremos esos lugares específicos.

Pasamos al interior y comenzamos por sus plazas posteriores. Las puertas no son especialmente grandes y el espacio que se nos queda entre el marco de la puerta, el paso de rueda trasero y el asiento, además de su escasa altura, hace que la entrada a esas plazas sea uno de los puntos débiles del Mercedes Clase A.


Una vez sentados, el espacio disponible es bastante correcto. No destaca en ninguna cota en concreto, pero dos adultos, aun siendo un poco más altos que la media, podrán viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas laterales, quedando la plaza central un poco más estrecha, como es habitual casi en cualquier tipo de vehículo.

Pasamos al puesto de mando y nos reciben unos asientos muy deportivos, con el reposacabezas integrado y perfectamente tapizados en cuero y Alcántara. Estos asientos son espectaculares, ya no por la buena sujeción que nos ofrecen, sino porque también son calefactados, cuentan con extensión para los muslos o son de regulación eléctrica, pero además; disponen en nuestro caso, de un sistema que no es la función masaje, sino que, según el tipo de trayecto que vayamos a realizar y lo preseleccionemos, nos mueven ciertas partes del asiento para favorecer nuestro confort de marcha y porqué no decirlo, para que nos mantengamos siempre alerta durante la conducción.


Ante nosotros, un cockpit muy especial y extremadamente visual. Nuestra posición de conducción es bastante deportiva, con las piernas ciertamente estiradas y situados en una posición bastante baja. De esta manera, el cuadro de mandos nos evoca a un caza de combate, con todas sus pantallas, gráficos y luces, así que sin quererlo, instintivamente sentimos que el Clase A nos va ha pedir "guerra". Pero lo curioso es que aún no hemos arrancado ni el motor...



Los materiales utilizados son de primer orden en materia de calidad y de ajustes, como no podríamos esperar menos de una marca como Mercedes Benz. El volante multifunción, perfectamente forrado en cuero, perforado en los laterales y directamente adaptado del suntuoso Clase S; nos encanta. Cuenta con todos los mandos necesarios para que no tengamos que soltar nunca las manos del volante y combina a la perfección y de una manera bastante intuitiva, botones, ruletas y selectores táctiles, que nos permitirán realizar todo tipo de operaciones y consultas sin el más mínimo esfuerzo.


No obstante; nuestra unidad de pruebas disponía del sistema MBUX, una especie de Inteligencia Artificial desarrollada por la marca, que funciona de una manera muy efectiva por medio de órdenes de voz, así que ni siquiera, los muchos mandos con los que cuenta el volante, serían extremadamente necesarios.


Podríamos asemejarlo al funcionamiento de Siri o Alexa y casi podríamos incluso mantener hasta conversaciones transcendentales, aunque de momento; se limita a cumplir algunas órdenes referentes al vehículo o al sistema de navegación.

Con sólo decir "Mercedes" o "Hey Mercedes", el sistema te pregunta en qué puede ayudarte y por medio de una orden en términos coloquiales, puede actuar sobre elementos como la climatización, la navegación, luces, algún elemento del equipamiento, como el techo solar, ordenador de a bordo o búsquedas en red, como por ejemplo, restaurantes, hoteles, gasolineras e incluso, te puede buscar la previsión del tiempo a largo plazo, por si quieres realizar un viaje y quieres saber si va a llover o no.


Detrás del volante, nos encontramos con una pantalla digital de 10,25 pulgadas que hace las veces de cuadro de instrumentación. Es extremadamente configurable y nos ofrece la información que deseemos en todo momento, desde la velocidad, las revoluciones, el equipo de navegación, la autonomía, datos del viaje, ordenador de a bordo, fuerzas G... e incluso; !!la hora y la temperatura exterior!!, que podremos segmentar casi de cualquier manera, para que nos sea más cómodo consultar la información a un solo golpe de vista.


Adherida a esta pantalla, contamos con otra de las mismas pulgadas, correspondiente al equipo de infoocio del vehículo y desde la que podremos visionar todos los equipamientos y elementos de confort, seguridad, modos de conducción, información del ordenador de viaje, navegador, equipo de audio o cámara de visión trasera. 

Es táctil y cuenta con un funcionamiento muy rápido e intuitivo, aunque es tal la cantidad de menús y variables que nos ofrece, que debemos estudiarlo todo muy bien antes de buscar algo en concreto. También lo podemos hacer desde la nueva placa del Touchpad, situada entre los dos asientos delanteros. Ambas pantallas digitales tienen una buenísima calidad de imagen y no acusan exceso de brillo cuando el sol incide sobre ellas.



Y es que esta unidad de pruebas que tenemos entre manos, además del deportivo Pack AMG que nos aporta un halo muy dinámico sobe la visión de la carrocería en el exterior y cuenta con elementos propios, para revestir el concepto interior; posee un equipamiento extremadamente extenso que no cabría, ni siquiera en una página. Como muestra, disponemos de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,5 pulgadas, asientos deportivos tapizados en cuero, los delanteros calefactados y de regulación eléctrica con tres memorias y modos de conducción, climatizador bi-zona, sistema I.A MBUX, techo solar panorámico, ordenador de a bordo, iluminación ambiente con 64 colores a elegir, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente a la frenada de emergencia, capó activo, sensores delanteros y traseros de aparcamiento con cámara trasera, asistente al aparcamiento pseudo-autónomo, capó activo, asistente de arranque en pendientes, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de cambio involuntario de carril o servicios Mercedes me connect, entre otros muchísimos elementos.


La mecánica, en este caso, se trata de un motor gasolina 1.3 (sí; habéis leído bien) con la nada despreciable cifra de 163cv de potencia y 250 Nm de par máximo, capaz de impulsar al Clase A200 hasta los 225 Km/h de velocidad punta, acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 8 segundos y completar una media de consumos en ciclo mixto de 5,3 l/100 Km.


Sorprende su rendimiento a pesar de su baja cilindrada. Pero de una manera que no os podéis imaginar. 

Está muy "lleno" desde muy bajas revoluciones y con solo acariciar el pedal del acelerador, nos impresiona su marcado carácter deportivo y su aceleración; capaz de pegar nuestras espaldas a los respaldos sin ningún tipo de esfuerzo aparente. Es realmente brutal, de verdad. No me quiero imaginar cuando vayan llegando las versiones más radicales firmadas por AMG, porque eso debe ser de otro universo...



Está asociado a un cambio de marchas automático de 7 relaciones, muy bien escalonadas y que cambian su configuración en según que tipo de conducción vayamos circulando. A veces sorprende un poco, que en modo Comfort tarde demasiado en pasar a la marcha superior y apure las revoluciones hasta casi la zona roja, algo más propio cuando circulamos en modo Sport; pero supongo que la gestión, y según estemos presionando el pedal del acelerador, pueda pensar que necesitamos potencia para adelantar, así que es una circunstancia irrelevante y que solo me pasó en un par de ocasiones, así que seguramente, la falta de tacto fue mía.


Nos disponemos a rodar por una carretera sinuosa, rota y con curvas engañosas. Solo podemos decir que el comportamiento dinámico del conjunto, es de bandera. Absolutamente brutal y absolutamente dinámico.


Al ser una carrocería tan baja, ancha y con una gran distancia entre ejes; el Mercedes Benz Clase A se nos muestra como uno de los vehículos más aplomados y activos que hemos probado en los últimos tiempos. Su paso por curva es realmente demencial, la carrocería no inclina apenas y el coche mantiene las formas incluso si damos un golpe de gas en mitad del viraje. 


No existe ningún conato de deslizamiento de los neumáticos, ni de subviraje, ni de sobreviraje; nada. El conjunto se mueve de manera diligente allá donde le indiquemos con el volante, ya que por su parte, también hablamos de una dirección extremadamente directa y comunicativa. 


El esquema de suspensiones es de una configuración bastante firme, pero no deja que los rotos del asfalto sean muy intrusivos y se sientan demasiado en el interior del habitáculo. De hecho; cuenta con diferentes esquemas de suspensión para el eje delantero y para el trasero, lo que le hace convertirse en un coche muy afectivo sobre cualquier tipo de carretera o de conducción.


En vías en buen estado y con un firme más uniforme; el Clase A es un buen rutero y muy cómodo, con un gran silencio de rodadura y un confort general muy reseñable.

Sin lugar a dudas; en nuestra prueba de hoy nos hemos enfrentado a uno de los mejores compactos actuales y la verdad; es que el test lo ha pasado con creces. Imagen, dinamismo, confort y tecnología de vanguardia es lo que podría definir al nuevo y futuro superventas de Mercedes Benz. 


La versión de acceso en gasolina nos ha enamorado. Ahora nos queda probar la versión de acceso en diésel, de la que haremos una especial mención respecto a su mecánica, ya que todo lo demás entendemos, que será exactamente igual, o no...


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miércoles, 1 de agosto de 2018

Prueba: Mercedes Benz Clase A 200 AMG Pack


Hoy os hablaremos de lo que, probablemente, sea el compacto actual más completo y tecnológico que existe en el mercado. Y comenzaremos con su versión de gasolina, ya que más adelante, tendremos la oportunidad de poder mostraros la versión con mecánica diésel, de momento, las dos únicas que existen.


Los orígenes del Mercedes Benz Clase A fueron un poco convulsos. Todos recordamos ese fatídico día de 1999 en el que el Clase A, por aquel entonces un monovolumen urbano; volcó de una manera estrepitosa haciendo la Prueba de Alce y dando las imágenes la vuelta al mundo (y eso que internet no era ni la mitad de viral que en la actualidad).


No obstante; en la marca de la estrella no se pueden permitir esos errores y automáticamente, incorporaron el sistema ESP de serie en toda la producción, además de adelantar la nueva generación que era mucho más estable, gracias a unas formas y medidas más proporcionadas y un ancho de vías más generoso.

Viendo la evolución del mercado, con los años, el Clase A ha ido tornando poco a poco hacia el segmento C de vehículos compactos y también, sin hacer mucho ruido, se ha ido posicionando como uno de los vehículos de referencia dentro de toda la categoría, pero sobre todo, de los que se desmarcan con un toque más premium.

Podríamos afirmar de hecho, que aquel "patito feo" que mostró las vergüenzas de una marca de prestigio como Mercedes Benz, se ha convertido en un auténtico y bello cisne, adoptando una de las mayores cargas tecnológicas del momento, conocidas en un vehículo compacto (e incluso de otros segmentos superiores), además de continuar con el nuevo lenguaje de diseño de la marca, inaugurado con el Mercedes Benz CLS que ya pasó por nuestras manos hace unas semanas.


Esa implementación del diseño se nota, sobre todo, desde su visión frontal, ya que para esta nueva generación recién presentada, adopta la misma mirada agresiva que su hermano mayor.


Observamos unos faros principales rasgados, con tecnología LED adaptativa y que incorporan las luces diurnas con la firma tan reconocible de la casa. La parrilla frontal de aspecto diamantado con la enorme estrella en el centro y un paragolpes muy elaborado y con claras reminiscencias dinámicas, con sendas toberas de admisión, que además cuentan con dos aberturas laterales que sirven para refrigerar también los frenos y aportar una mejor carga aerodinámica del conjunto y un discreto splitter en la base; culminan y conforman una visión extremadamente deportiva y extremadamente agresiva.



En su vista lateral, nos llama la atención su escasa altura respecto al suelo, ya que la carrocería va bastante baja. Cuenta con unas formas muy proporcionadas, que parte del puntiagudo frontal y culmina con una zaga compacta y con unos hombros muy marcados. Una línea de tensión recorre la base de las puertas y enfatizan los pasos de rueda, en este caso, vestidas con las atractivas llantas específicas del acabado AMG de 18 pulgadas.


En la zaga, como habíamos indicado, vemos una estructura muy marcada de hombros y que nos aporta una gran sensación de anchura, con un paragolpes también bastante profuso y que, para darnos pistas del potencial de nuestra unidad de pruebas de hoy, incluye una doble salida de escape que flanquea un gran difusor trasero que aumenta el efecto suelo y el aplomo a grandes velocidades.



Abrimos el maletero y se nos presenta una boca de carga amplia y bastante accesible, ya que el perfil no queda muy alejado del suelo. Nos descubre un maletero solvente de 360 litros de capacidad. En la mayoría de las situaciones, en realidad cuenta con 370 litros, pero debajo del piso contaba con el subwoofer del equipo de sonido premium de 220W que montaba nuestra unidad de pruebas que claro; ocupaba esos 10 litros de capacidad que nos faltan.


Tiene unas formas muy aprovechables, sin apenas ningún tipo de hueco o bolsa lateral para ubicar otro tipo de objetos que siempre llevaremos en el maletero, aunque debajo del piso, alrededor del subwoofer, encontraremos esos lugares específicos.

Pasamos al interior y comenzamos por sus plazas posteriores. Las puertas no son especialmente grandes y el espacio que se nos queda entre el marco de la puerta, el paso de rueda trasero y el asiento, además de su escasa altura, hace que la entrada a esas plazas sea uno de los puntos débiles del Mercedes Clase A.


Una vez sentados, el espacio disponible es bastante correcto. No destaca en ninguna cota en concreto, pero dos adultos, aun siendo un poco más altos que la media, podrán viajar cómodamente en cualquiera de sus plazas laterales, quedando la plaza central un poco más estrecha, como es habitual casi en cualquier tipo de vehículo.

Pasamos al puesto de mando y nos reciben unos asientos muy deportivos, con el reposacabezas integrado y perfectamente tapizados en cuero y Alcántara. Estos asientos son espectaculares, ya no por la buena sujeción que nos ofrecen, sino porque también son calefactados, cuentan con extensión para los muslos o son de regulación eléctrica, pero además; disponen en nuestro caso, de un sistema que no es la función masaje, sino que, según el tipo de trayecto que vayamos a realizar y lo preseleccionemos, nos mueven ciertas partes del asiento para favorecer nuestro confort de marcha y porqué no decirlo, para que nos mantengamos siempre alerta durante la conducción.


Ante nosotros, un cockpit muy especial y extremadamente visual. Nuestra posición de conducción es bastante deportiva, con las piernas ciertamente estiradas y situados en una posición bastante baja. De esta manera, el cuadro de mandos nos evoca a un caza de combate, con todas sus pantallas, gráficos y luces, así que sin quererlo, instintivamente sentimos que el Clase A nos va ha pedir "guerra". Pero lo curioso es que aún no hemos arrancado ni el motor...



Los materiales utilizados son de primer orden en materia de calidad y de ajustes, como no podríamos esperar menos de una marca como Mercedes Benz. El volante multifunción, perfectamente forrado en cuero, perforado en los laterales y directamente adaptado del suntuoso Clase S; nos encanta. Cuenta con todos los mandos necesarios para que no tengamos que soltar nunca las manos del volante y combina a la perfección y de una manera bastante intuitiva, botones, ruletas y selectores táctiles, que nos permitirán realizar todo tipo de operaciones y consultas sin el más mínimo esfuerzo.


No obstante; nuestra unidad de pruebas disponía del sistema MBUX, una especie de Inteligencia Artificial desarrollada por la marca, que funciona de una manera muy efectiva por medio de órdenes de voz, así que ni siquiera, los muchos mandos con los que cuenta el volante, serían extremadamente necesarios.


Podríamos asemejarlo al funcionamiento de Siri o Alexa y casi podríamos incluso mantener hasta conversaciones transcendentales, aunque de momento; se limita a cumplir algunas órdenes referentes al vehículo o al sistema de navegación.

Con sólo decir "Mercedes" o "Hey Mercedes", el sistema te pregunta en qué puede ayudarte y por medio de una orden en términos coloquiales, puede actuar sobre elementos como la climatización, la navegación, luces, algún elemento del equipamiento, como el techo solar, ordenador de a bordo o búsquedas en red, como por ejemplo, restaurantes, hoteles, gasolineras e incluso, te puede buscar la previsión del tiempo a largo plazo, por si quieres realizar un viaje y quieres saber si va a llover o no.


Detrás del volante, nos encontramos con una pantalla digital de 10,25 pulgadas que hace las veces de cuadro de instrumentación. Es extremadamente configurable y nos ofrece la información que deseemos en todo momento, desde la velocidad, las revoluciones, el equipo de navegación, la autonomía, datos del viaje, ordenador de a bordo, fuerzas G... e incluso; !!la hora y la temperatura exterior!!, que podremos segmentar casi de cualquier manera, para que nos sea más cómodo consultar la información a un solo golpe de vista.


Adherida a esta pantalla, contamos con otra de las mismas pulgadas, correspondiente al equipo de infoocio del vehículo y desde la que podremos visionar todos los equipamientos y elementos de confort, seguridad, modos de conducción, información del ordenador de viaje, navegador, equipo de audio o cámara de visión trasera. 

Es táctil y cuenta con un funcionamiento muy rápido e intuitivo, aunque es tal la cantidad de menús y variables que nos ofrece, que debemos estudiarlo todo muy bien antes de buscar algo en concreto. También lo podemos hacer desde la nueva placa del Touchpad, situada entre los dos asientos delanteros. Ambas pantallas digitales tienen una buenísima calidad de imagen y no acusan exceso de brillo cuando el sol incide sobre ellas.



Y es que esta unidad de pruebas que tenemos entre manos, además del deportivo Pack AMG que nos aporta un halo muy dinámico sobe la visión de la carrocería en el exterior y cuenta con elementos propios, para revestir el concepto interior; posee un equipamiento extremadamente extenso que no cabría, ni siquiera en una página. Como muestra, disponemos de navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,5 pulgadas, asientos deportivos tapizados en cuero, los delanteros calefactados y de regulación eléctrica con tres memorias y modos de conducción, climatizador bi-zona, sistema I.A MBUX, techo solar panorámico, ordenador de a bordo, iluminación ambiente con 64 colores a elegir, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente a la frenada de emergencia, capó activo, sensores delanteros y traseros de aparcamiento con cámara trasera, asistente al aparcamiento pseudo-autónomo, capó activo, asistente de arranque en pendientes, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de cambio involuntario de carril o servicios Mercedes me connect, entre otros muchísimos elementos.


La mecánica, en este caso, se trata de un motor gasolina 1.3 (sí; habéis leído bien) con la nada despreciable cifra de 163cv de potencia y 250 Nm de par máximo, capaz de impulsar al Clase A200 hasta los 225 Km/h de velocidad punta, acelerar de 0-100 Km/h en tan solo 8 segundos y completar una media de consumos en ciclo mixto de 5,3 l/100 Km.


Sorprende su rendimiento a pesar de su baja cilindrada. Pero de una manera que no os podéis imaginar. 

Está muy "lleno" desde muy bajas revoluciones y con solo acariciar el pedal del acelerador, nos impresiona su marcado carácter deportivo y su aceleración; capaz de pegar nuestras espaldas a los respaldos sin ningún tipo de esfuerzo aparente. Es realmente brutal, de verdad. No me quiero imaginar cuando vayan llegando las versiones más radicales firmadas por AMG, porque eso debe ser de otro universo...



Está asociado a un cambio de marchas automático de 7 relaciones, muy bien escalonadas y que cambian su configuración en según que tipo de conducción vayamos circulando. A veces sorprende un poco, que en modo Comfort tarde demasiado en pasar a la marcha superior y apure las revoluciones hasta casi la zona roja, algo más propio cuando circulamos en modo Sport; pero supongo que la gestión, y según estemos presionando el pedal del acelerador, pueda pensar que necesitamos potencia para adelantar, así que es una circunstancia irrelevante y que solo me pasó en un par de ocasiones, así que seguramente, la falta de tacto fue mía.


Nos disponemos a rodar por una carretera sinuosa, rota y con curvas engañosas. Solo podemos decir que el comportamiento dinámico del conjunto, es de bandera. Absolutamente brutal y absolutamente dinámico.


Al ser una carrocería tan baja, ancha y con una gran distancia entre ejes; el Mercedes Benz Clase A se nos muestra como uno de los vehículos más aplomados y activos que hemos probado en los últimos tiempos. Su paso por curva es realmente demencial, la carrocería no inclina apenas y el coche mantiene las formas incluso si damos un golpe de gas en mitad del viraje. 


No existe ningún conato de deslizamiento de los neumáticos, ni de subviraje, ni de sobreviraje; nada. El conjunto se mueve de manera diligente allá donde le indiquemos con el volante, ya que por su parte, también hablamos de una dirección extremadamente directa y comunicativa. 


El esquema de suspensiones es de una configuración bastante firme, pero no deja que los rotos del asfalto sean muy intrusivos y se sientan demasiado en el interior del habitáculo. De hecho; cuenta con diferentes esquemas de suspensión para el eje delantero y para el trasero, lo que le hace convertirse en un coche muy afectivo sobre cualquier tipo de carretera o de conducción.


En vías en buen estado y con un firme más uniforme; el Clase A es un buen rutero y muy cómodo, con un gran silencio de rodadura y un confort general muy reseñable.

Sin lugar a dudas; en nuestra prueba de hoy nos hemos enfrentado a uno de los mejores compactos actuales y la verdad; es que el test lo ha pasado con creces. Imagen, dinamismo, confort y tecnología de vanguardia es lo que podría definir al nuevo y futuro superventas de Mercedes Benz. 


La versión de acceso en gasolina nos ha enamorado. Ahora nos queda probar la versión de acceso en diésel, de la que haremos una especial mención respecto a su mecánica, ya que todo lo demás entendemos, que será exactamente igual, o no...


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