miércoles, 1 de agosto de 2018

Rolls-Royce Cullinan. Alta nobleza.


Hablar de Rolls-Royce es hablar de los coches más exclusivos del planeta y además; es una de las pocas marcas capaces de cumplir todos y cada uno de los sueños de sus clientes, por muy disparatados que estos sean, siempre y cuando; no haya ningún problema de fondos, claro está.


Su gama completa la componen vehículos de prestigio destinados a varios tipos de cliente (todos millonarios); desde el Rolls Royce Ghost, el más veterano y que, a buen seguro, será el siguiente en renovarse, pasando por el Rolls Royce Wraith, un coupé destinado para disfrutar conduciéndolo y el incombustible Phantom, el top dentro de las berlinas de lujo, muy orientado a magnates del campo y ramo que sea, que gocen de la suntuosidad de las plazas posteriores mientras su chofer les traslada a donde ellos ordenen.


Pero aunque la marca británica sea una firma de prestigio y manufacturen unos vehículos de nicho con los que realmente, no les va mal; las modas mandan y los potenciales clientes más jóvenes, demandaban una carrocería capaz de llegar hasta donde nunca un Rolls Royce habría llegado jamás.


Este es el motivo por el que Rolls Royce ha desarrollado el Cullinan; un SUV de magnánimas proporciones, con todas las virtudes y exclusividad de cualquier producto que sale de sus fábricas, plenamente configurable a los deseos de sus clientes y con la capacidad de poder circular fuera del asfalto con totales garantías de éxito.


La nobleza inglesa ya no tiene ningún tipo de excusa para no realizar las tradicionales cacerías del zorro en el habitáculo más lujoso conocido en el mundo.


Con una planta que supera los 1,83 metros de altura y los 5,34 metros de longitud, el Cullinan es uno de los SUV más grandes del mercado, además de ser claramente reconocible como un Rolls, gracias a su característica imagen frontal, con su también característica parrilla delantera con el Espíritu del Éxtasis coronándola.


El resto de la carrocería adopta las características comunes de los Rolls más tradicionales, con líneas verticales y horizontales que aumentan, de forma superlativa, la superioridad de la marca. En la zaga, incorpora unos pilotos de tecnología LED también muy reconocibles desde la distancia y como no podía ser menos en una carrocería SUV firmada por la marca, han pensado en todo y el portón del maletero se abre en dos secciones, una hacia abajo y otra hacia arriba, algo a lo que ellos denominan "el broche".


Esto tiene una finalidad, ya que la base de ese portón, sirve para sentarse y es más; cabe la posibilidad de acoplar dos sillas abatibles con respaldo, porque las posaderas más nobles no tienen porqué sentarse directamente sobre la tapa, eso es más del "populacho".


Por supuesto; el gran maletero de 560 litros también está a disposición de los caprichos de sus portentosos clientes y, dependiendo del uso que vayamos a dar al exclusivo Cullinan, podemos pedir que nos adapten un kit específico para realizar el noble arte de la cetrería, diferentes compartimentos para nuestras escopetas y avatares de caza o simplemente nada, y poder utilizarlo como un maletero normal.


Como buen Rolls Royce, a pesar de que en este caso estamos hablando de un vehículo que, previsiblemente, conducirá el cliente; las plazas traseras son las más destacables e importantes dentro del increíble habitáculo del Cullinan.

Son dos plazas individuales con todas las comodidades que podríamos gozar en el todopoderoso Phantom. Son reclinables, hasta el punto de convertirse casi en una cama, calefactadas, ventiladas y cómo no; también podemos incorporar para esa zona cosas tan sumamente prácticas como un juego de vasos de whisky personalizados con su refrigerador para la botella de champán y escanciador, para no derramar ni una gota sobre las alfombrillas que pueden estar hechas de lana. Bueno; si queremos más practicidad, también podemos configurar al coche, con las tradicionales tres plazas posteriores, aunque deberíamos renunciar a esos gadgets taaaannn necesarios.


Existe la posibilidad de colocar un cristal abatible para separar la zona de conducción de la zona trasera. De esa manera nuestro chofer no escuchará nuestras conversaciones más privadas. De todas formas, también existe un cristal abatible entre el maletero y las plazas traseras, por ejemplo, por si quieres estar en un ambiente bucólico disfrutando de la puesta de sol con tu pareja y con una copa de vino en la mano, mientras los "demonios" de tus hijos están jugando a la play en los asientos traseros del Cullinan.


Por cierto; otra de las características más conocidas de Rolls es su sistema de apertura de puertas. Como en el Phantom, las traseras también son de apertura en el sentido contrario o apertura "suicida", algo que facilita el acceso al interior, sobre todo, el acceso con una mayor clase.


En el puesto de conducción, no veremos ni una sola pieza de plástico (bueno, quizás en alguna parte como en el volante). Cuero, madera, metal, materiales nobles en su totalidad, recubren todo el habitáculo. Pero antes de subir a bordo, obviamente como buenos representantes de la aristocracia que somos, no debemos realizar ningún sobreesfuerzo que nos pueda provocar algún tipo de lesión, así que el SUV británico nos hace una reverencia de unos centímetros, para que podamos acceder a su imponente habitáculo.



Cuenta con lo último en tecnología aplicada al mundo del automóvil y un equipo de serie en el que no falta de nada, aunque con cierto retrogusto a épocas pasadas, con la utilización masiva de esos materiales nobles y un diseño muy clásico. Incorpora una nueva pantalla táctil capacitiva para el sistema de infoocio y el botón para enseñar o guardar el Espíritu del Éxtasis sigue estando situado entre los dos asientos delanteros, aunque en esta ocasión, comparte espacio con los mandos referentes a la conducción Off Road.


El motor, no podía ser otro que el impresionante V12 de 6,75 litros (histórico ya en la marca) con una potencia de 575cv y un descomunal par máximo de 850 Nm. Asociado a una caja de cambios automática de 8 relaciones, es capaz de alcanzar los 250 Km/h de velocidad punta, ahora eso sí; con un consumo directamente proporcional a su potencial y su descomunalidad, de 15 l/100 Km en ciclo medio.


Por supuesto; además de la exclusividad que se denota en cualquier producto de la firma británica; un Rolls tiene que ser cómodo a raudales y en este caso con más razón, habida cuenta que debe poder lidiar con terrenos más agresivos que el pavimento empedrado de cualquier localidad histórica.


Cuenta con un esquema de suspensiones por aire que produce el mismo efecto que si estuviéramos montados en una auténtica alfombra voladora, tanto si circulamos por el liso asfalto, como si intentamos coronar la montaña más alta de los Highlands. De esta manera; no hace falta que hagamos nada antes de afrontar los terrenos más agrestes, ya que el sistema detecta en milésimas de segundo las pérdidas de motricidad y adecúa la amortiguación para que no sintamos ni la más leve sacudida en el interior del habitáculo y por otra parte; distribuye la fuerza entre las cuatro ruedas motrices.


Al final; todas las marcas, sean del ámbito que sean, sucumben a las modas y aún habiéndose resistido; Rolls Royce por fin tiene su representante dentro del segmento más popular de la actualidad. Igual que en el mundo de las finanzas; la ley de la oferta y la demanda ha hablado...


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miércoles, 1 de agosto de 2018

Rolls-Royce Cullinan. Alta nobleza.


Hablar de Rolls-Royce es hablar de los coches más exclusivos del planeta y además; es una de las pocas marcas capaces de cumplir todos y cada uno de los sueños de sus clientes, por muy disparatados que estos sean, siempre y cuando; no haya ningún problema de fondos, claro está.


Su gama completa la componen vehículos de prestigio destinados a varios tipos de cliente (todos millonarios); desde el Rolls Royce Ghost, el más veterano y que, a buen seguro, será el siguiente en renovarse, pasando por el Rolls Royce Wraith, un coupé destinado para disfrutar conduciéndolo y el incombustible Phantom, el top dentro de las berlinas de lujo, muy orientado a magnates del campo y ramo que sea, que gocen de la suntuosidad de las plazas posteriores mientras su chofer les traslada a donde ellos ordenen.


Pero aunque la marca británica sea una firma de prestigio y manufacturen unos vehículos de nicho con los que realmente, no les va mal; las modas mandan y los potenciales clientes más jóvenes, demandaban una carrocería capaz de llegar hasta donde nunca un Rolls Royce habría llegado jamás.


Este es el motivo por el que Rolls Royce ha desarrollado el Cullinan; un SUV de magnánimas proporciones, con todas las virtudes y exclusividad de cualquier producto que sale de sus fábricas, plenamente configurable a los deseos de sus clientes y con la capacidad de poder circular fuera del asfalto con totales garantías de éxito.


La nobleza inglesa ya no tiene ningún tipo de excusa para no realizar las tradicionales cacerías del zorro en el habitáculo más lujoso conocido en el mundo.


Con una planta que supera los 1,83 metros de altura y los 5,34 metros de longitud, el Cullinan es uno de los SUV más grandes del mercado, además de ser claramente reconocible como un Rolls, gracias a su característica imagen frontal, con su también característica parrilla delantera con el Espíritu del Éxtasis coronándola.


El resto de la carrocería adopta las características comunes de los Rolls más tradicionales, con líneas verticales y horizontales que aumentan, de forma superlativa, la superioridad de la marca. En la zaga, incorpora unos pilotos de tecnología LED también muy reconocibles desde la distancia y como no podía ser menos en una carrocería SUV firmada por la marca, han pensado en todo y el portón del maletero se abre en dos secciones, una hacia abajo y otra hacia arriba, algo a lo que ellos denominan "el broche".


Esto tiene una finalidad, ya que la base de ese portón, sirve para sentarse y es más; cabe la posibilidad de acoplar dos sillas abatibles con respaldo, porque las posaderas más nobles no tienen porqué sentarse directamente sobre la tapa, eso es más del "populacho".


Por supuesto; el gran maletero de 560 litros también está a disposición de los caprichos de sus portentosos clientes y, dependiendo del uso que vayamos a dar al exclusivo Cullinan, podemos pedir que nos adapten un kit específico para realizar el noble arte de la cetrería, diferentes compartimentos para nuestras escopetas y avatares de caza o simplemente nada, y poder utilizarlo como un maletero normal.


Como buen Rolls Royce, a pesar de que en este caso estamos hablando de un vehículo que, previsiblemente, conducirá el cliente; las plazas traseras son las más destacables e importantes dentro del increíble habitáculo del Cullinan.

Son dos plazas individuales con todas las comodidades que podríamos gozar en el todopoderoso Phantom. Son reclinables, hasta el punto de convertirse casi en una cama, calefactadas, ventiladas y cómo no; también podemos incorporar para esa zona cosas tan sumamente prácticas como un juego de vasos de whisky personalizados con su refrigerador para la botella de champán y escanciador, para no derramar ni una gota sobre las alfombrillas que pueden estar hechas de lana. Bueno; si queremos más practicidad, también podemos configurar al coche, con las tradicionales tres plazas posteriores, aunque deberíamos renunciar a esos gadgets taaaannn necesarios.


Existe la posibilidad de colocar un cristal abatible para separar la zona de conducción de la zona trasera. De esa manera nuestro chofer no escuchará nuestras conversaciones más privadas. De todas formas, también existe un cristal abatible entre el maletero y las plazas traseras, por ejemplo, por si quieres estar en un ambiente bucólico disfrutando de la puesta de sol con tu pareja y con una copa de vino en la mano, mientras los "demonios" de tus hijos están jugando a la play en los asientos traseros del Cullinan.


Por cierto; otra de las características más conocidas de Rolls es su sistema de apertura de puertas. Como en el Phantom, las traseras también son de apertura en el sentido contrario o apertura "suicida", algo que facilita el acceso al interior, sobre todo, el acceso con una mayor clase.


En el puesto de conducción, no veremos ni una sola pieza de plástico (bueno, quizás en alguna parte como en el volante). Cuero, madera, metal, materiales nobles en su totalidad, recubren todo el habitáculo. Pero antes de subir a bordo, obviamente como buenos representantes de la aristocracia que somos, no debemos realizar ningún sobreesfuerzo que nos pueda provocar algún tipo de lesión, así que el SUV británico nos hace una reverencia de unos centímetros, para que podamos acceder a su imponente habitáculo.



Cuenta con lo último en tecnología aplicada al mundo del automóvil y un equipo de serie en el que no falta de nada, aunque con cierto retrogusto a épocas pasadas, con la utilización masiva de esos materiales nobles y un diseño muy clásico. Incorpora una nueva pantalla táctil capacitiva para el sistema de infoocio y el botón para enseñar o guardar el Espíritu del Éxtasis sigue estando situado entre los dos asientos delanteros, aunque en esta ocasión, comparte espacio con los mandos referentes a la conducción Off Road.


El motor, no podía ser otro que el impresionante V12 de 6,75 litros (histórico ya en la marca) con una potencia de 575cv y un descomunal par máximo de 850 Nm. Asociado a una caja de cambios automática de 8 relaciones, es capaz de alcanzar los 250 Km/h de velocidad punta, ahora eso sí; con un consumo directamente proporcional a su potencial y su descomunalidad, de 15 l/100 Km en ciclo medio.


Por supuesto; además de la exclusividad que se denota en cualquier producto de la firma británica; un Rolls tiene que ser cómodo a raudales y en este caso con más razón, habida cuenta que debe poder lidiar con terrenos más agresivos que el pavimento empedrado de cualquier localidad histórica.


Cuenta con un esquema de suspensiones por aire que produce el mismo efecto que si estuviéramos montados en una auténtica alfombra voladora, tanto si circulamos por el liso asfalto, como si intentamos coronar la montaña más alta de los Highlands. De esta manera; no hace falta que hagamos nada antes de afrontar los terrenos más agrestes, ya que el sistema detecta en milésimas de segundo las pérdidas de motricidad y adecúa la amortiguación para que no sintamos ni la más leve sacudida en el interior del habitáculo y por otra parte; distribuye la fuerza entre las cuatro ruedas motrices.


Al final; todas las marcas, sean del ámbito que sean, sucumben a las modas y aún habiéndose resistido; Rolls Royce por fin tiene su representante dentro del segmento más popular de la actualidad. Igual que en el mundo de las finanzas; la ley de la oferta y la demanda ha hablado...


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