miércoles, 12 de diciembre de 2018

Prueba: Audi A1 Sportback 30 TFSi S-Line


Los vehículos utilitarios ya no son tan utilitarios como hace algunos años. De hecho; cada vez hablamos de coches más grandes y potentes, con unas capacidades dinámicas muy elevadas y que en los años 90-00´s, con una longitud de algo más de 4 metros (4,03) serían unos compactos extremadamente efectivos y deseados. 


Por poner un ejemplo gráfico, el Audi A1 de nuestra prueba de hoy sería un equivalente al Volkswagen Golf original, con el que nació el mito del Golf y, en éste caso, utiliza la plataforma modular MQ0 que también utilizan otros modelos del Grupo como el nuevo Seat Ibiza o el nuevo Volkswagen Polo; "primos" y rivales directos, pero con matices muy bien diferenciados para que en realidad, no se solapen las ventas entre unos y otros, sino que se complementen.


Audi se embarcó en el segmento de los vehículos utilitarios con un pequeño-gran fiasco, como fue aquella suerte de monovolumen pequeño denominado A2. Un adelantado a su tiempo, que pretendía competir con el Mercedes Benz Clase A, con un diseño muy peculiar y controvertido y con una carrocería, plenamente construida en aluminio, algo que encarecía mucho su precio y por lo tanto; limitó su éxito comercial de una manera sustancial.


Años más tarde apareció el primer A1, ya con un concepto más normalizado y convirtiéndose, por derecho propio, en un utilitario excepcional de carácter premium, con muy pocos rivales dentro de un segmento en rara ocasión, abordado por marcas de prestigio y sí por marcas generalistas.


Hoy os presentamos su segunda generación, y lo hacemos con una unidad de prueba muy atractiva, ya que cuenta con el espectacular acabado S-Line, que aporta un halo deportivo muy interesante y que atraerá a un gran margen de perfiles de clientes que quieran adquirir un utilitario, más si cabe, teniendo en cuenta lo bien que lucen y "visten" los cuatro aros del frontal.


Comenzamos destacando un poco su imagen exterior, ya que en apariencia, y si no fuera por un tamaño más reducido; podríamos hablar perfectamente de la nueva generación del Audi A3, ya que sus formas y líneas maestras nos recuerdan mucho al compacto de la misma marca alemana. 


Pero además de su tamaño, hay ciertos guiños originales que, a día de hoy, tan sólo podremos obtener y contemplar en el renovado Audi A1. El ejemplo más evidente nos lo encontramos en su imagen frontal.



Gracias a la terminación deportiva S-Line, tenemos un agresivo paragolpes delantero, con toberas laterales muy profusas y un pequeño splitter delantero, que enfatizan la característica parrilla denominada "Singleflame", en esta ocasión, con una rejilla en forma de panal de abeja con celdillas muy grandes y en negro. Los pilotos delanteros de tecnología LED, también contienen las luces diurnas con un pequeño matiz de diseño diferenciado respecto a otros modelos de la marca y el capó delantero nos muestra unas líneas de tensión muy marcadas que superiorizan su carácter, a pesar de ser un vehículo utilitario.


Pero la agresiva imagen del frontal no acaba ahí y hay un pequeño detalle que hará estremecerse y recordar tiempos pasados a los más nostálgicos y a los más aficionados al mundo del motor desde siempre. 


En el mundo de los rallyes, existió un auténtico "coco" en el extinto y muy venerado Grupo B, que con el paso de los años se ha convertido en un icono muy reconocido dentro del mundo del motor.


Ese modelo es el Audi Quattro, campeón del mundial de rallyes en numerosas ocasiones y que contaba con una peculiaridad muy característica que ahora incorpora como un aplique de diseño el pequeño A1. Esa peculiaridad son las aberturas que se encuentran entre el capó y la parrilla frontal.


Supongo que esa solución podremos contemplarla en futuros modelos de la marca, pero de momento hay que reconocer que al pequeño de la familia le queda muy bien...



En su visión lateral, observamos su compacta longitud total que supera, por muy poco, los cuatro metros. También vemos una carrocería bastante pegada al asfalto, tan solo disponible con cinco puertas (la anterior generación disponía de una versión con tres) y en donde destacan unas preciosas llantas de aleación de 17 pulgadas. Por último, nos recreamos con ciertos aditamentos extra que aumentan aún más su carácter deportivo, como las profusas taloneras que recorren todo el lateral, la pintura bicolor, con una carrocería en un gris muy original, en contraste con la pintura negro brillante del techo y para finalizar, nos percatamos del gran alerón con el que se culmina la línea de la zaga.



Desde atrás, también obtenemos una imagen poderosa y potente, con unos paragolpes muy a tono con esa imagen dinámica que nos quieren transmitir y con una especie de difusor trasero que nos evoca directamente a la competición. Combinan muy bien trazos suaves y redondeados, con otras secciones con aristas y más angulosas. Los pilotos son de nuevo diseño y disponen de tecnología LED e intermitentes dinámicos en nuestro caso.


El maletero cuenta con unos polivalentes 335 litros, una capacidad que se encuentra dentro de la media para un vehículo utilitario como este. La boca de carga, por su parte, se nos antoja un poco angosta, aunque el espacio es bastante diáfano y dispone de un hueco lateral para poder ubicar algún objeto que podamos utilizar más a menudo.



Sentados en la parte posterior, podemos afirmar que dos personas de tamaño estándar dispondrán de espacio vital sin problema. Las personas más altas, igual sí que encuentran un poco escasa la altura, aunque no obstante; hablamos de que el nuevo A1 ha ganado muchos centímetros en comparación con la generación precedente.

Vamos al puesto de conducción. Nada más acomodarnos en los confortables asientos con buena sujeción lateral y un mullido tirando a firme, el A1 nos sorprende con un cuadro de mandos descaradamente orientado al conductor. Nunca antes había visto un Audi con una configuración tan orientada hacia la izquierda, así que como es de suponer, todos los mandos, pulsadores y pantallas, cuentan con una ergonomía de uso superior.


Ante nosotros un cuadro plenamente digital sobre una pantalla de 10,25 pulgadas (de serie), que nos permite una cierta configuración a la hora de visionar las opciones. No debemos confundir con el Virtual Cockpit que sí hemos conocido en otros modelos de la marca ya que en este caso, este sistema es opcional y proyecta la información mucho más completa sobre una pantalla más grande de 12,3 pulgadas.


Todos los demás elementos los tenemos muy al alcance de la mano y son extremadamente sencillos de interpretar y activar, por lo que enseguida nos haremos con la posición y situación de todo en el interior del A1.

La pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 8,8 pulgadas está muy desplazada hacia nuestra posición y desde ahí, podremos visualizar sin problemas y sin apartar la vista del asfalto, algunos elementos determinantes del equipo de audio o el ordenador de a bordo, además de la cámara de visión trasera, el navegador u otros numerosos elementos si dispone de ellos (no era nuestro caso).



Opcionalmente, podemos contar con una pantalla algo más grande de 10,1 pulgadas, con el mismo procesador que utilizan en Audi para sus modelos más altos de gama, con muchas más funciones y menús disponibles. Ambos sistemas tienen un funcionamiento correcto, intuitivo y bastante rápido de reacciones, además de ser compatibles con los protocolos Android Auto y Apple Car Play.



Debajo del equipo de infoocio, los mandos que gestionan el climatizador bizona son físicos, algo que en parte se puede agradecer, y huyen de la tendencia natural de digitalizarlo todo. Más abajo disponemos de los pulsadores que podríamos utilizar a menudo, como la desconexión del ESP o los intermitentes de emergencia y en la parte más inferior, nos encontramos con una toma de 12V y puertos USB.

Los materiales utilizados son de primer orden en prácticamente todo el habitáculo, con un gran aspecto visual y muy agradables al tacto, además de contar con unos muy buenos ajustes, típico de la marca alemana. Sólo existen algunos mandos con un aspecto más endeble y básico, como por ejemplo, el que activa el control de velocidad de crucero y algún otro.



Por su parte, el equipo de serie de nuestra unidad de prueba estaba bastante bien dotado, aunque con algunos extras opcionales, podríamos configurar un auténtico coche "de dulce". No obstante; disponíamos de equipo de infoocio con pantalla táctil de 8,8 pulgadas y compatible con Apple Car Play y Android Auto, climatizador bizona, sensores de luces y lluvia, luces delanteras y traseras LED, asistente de arranque en pendientes, aviso de cambio involuntario de carril, Start/Stop, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero con limitador, frenada de emergencia en ciudad, sensores de aparcamiento delanteros y traseros o llantas de 17 pulgadas entre otros elementos de seguridad y confort.


Como configuración mecánica, de momento hemos podido probar el motor de acceso a la gama en gasolina. Se trata de un 1.0 de tres cilindros y 116cv con un par máximo de 200 Nm. Más adelante, llegarán otros motores con potencias más amplias de hasta 200cv.


A priori, puede pareceros una mecánica bastante escasa, sobre todo para todo un Audi y más si cabe, si tenemos en cuenta su aspecto "embrutecido". A mí por lo menos, me lo parecía antes de probarlo. Pero como casi siempre; estaba confundido...


Teniendo en cuenta su tamaño y peso es un motor muy apropiado para este modelo, ya que sus consumos en ciclo mixto homologados por la marca son de tan solo 4,8 l/100 Km y nos ofrece unas prestaciones finales muy destacables de 205 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en menos de 10 segundos (concretamente en 9,4 segundos).



En nuestra unidad de pruebas disponíamos de la caja de cambios automática de 7 relaciones, que casa muy bien con esta configuración mecánica y nos brinda unas transiciones entre marchas totalmente imperceptibles, además de contar con un buen escalonamiento que nos permite aprovechar todo el potencial del motor en todo momento.



Y es que, como os habíamos adelantado; el motor de 116cv sorprende por sus eléctricas reacciones. Tiene una respuesta bastante activa, siempre y cuando hayamos superado las 2.000rpm. Antes de ese límite, evidenciamos cierta sonoridad y unas ligeras vibraciones procedentes de la mecánica, pero enseguida se disipan y da paso a un vehículo extremadamente cómodo y silencioso, además de contar con unas cualidades dinámicas de bandera.


En autopistas y autovías, hablamos de un vehículo muy cómodo y con un gran silencio de rodadura, con unas suspensiones notables de tarado deportivo, que absorben muy bien las posibles imperfecciones del asfalto y no resultan extremadamente secas.


Si la cosa se pone más "brava" y nos queremos divertir en una carretera de montaña; el confort da paso a la efectividad, el aplomo y la motricidad. El A1 se convierte en un "juguete" muy apetecible con el que nos lo pasaremos muy bien realizando una conducción dinámica con un grado de seguridad sobresaliente (aumentará, no obstante, cuando comiencen a comercializarse las versiones con tracción total quattro).



La carrocería no inclina mucho en curva y las reacciones del conjunto son muy neutras y predecibles. Tan sólo cuando forzamos demasiado la situación, podemos provocar un atisbo de subviraje, pero es una situación más condicionada por el límite de adherencia de los neumáticos que por las capacidades deportivas del Audi A1. Por último, la dirección es muy directa y comunicativa y el sistema de frenado muy efectivo en todo momento.


La nueva generación del A1 cuenta ahora con una mayor presencia, gracias al aumento significativo de su tamaño, algo que lo acerca peligrosamente al territorio del A3. También ha ganado muchos puntos en materia de habitabilidad y versatilidad, algo de lo que carecía, en cierta medida, su predecesor. 


De esta manera; el nuevo Audi A1 se postula como una gran alternativa premium en el segmento de los utilitarios y lo hace (por lo menos con esta versión S-Line), con un halo de deportividad y dinamismo muy acusado, una mecánica compacta, pero muy activa y frugal, un cambio de marchas automático muy bien calibrado y muy recomendable, un equipamiento suficiente y todo el carácter y representación que conlleva conducir un producto de los cuatro aros. 


Quizás el mayor "hándicap" con el que cuenta es su precio, ya que ésta versión en concreto, parte desde los 26.500 Euros, un precio considerable para un utilitario. Pero por otra parte; ¿cuántos utilitarios conoces con este carisma, esta prestancia, esta imagen y esta deportividad?. Eso también tiene su precio...



miércoles, 12 de diciembre de 2018

Prueba: Audi A1 Sportback 30 TFSi S-Line


Los vehículos utilitarios ya no son tan utilitarios como hace algunos años. De hecho; cada vez hablamos de coches más grandes y potentes, con unas capacidades dinámicas muy elevadas y que en los años 90-00´s, con una longitud de algo más de 4 metros (4,03) serían unos compactos extremadamente efectivos y deseados. 


Por poner un ejemplo gráfico, el Audi A1 de nuestra prueba de hoy sería un equivalente al Volkswagen Golf original, con el que nació el mito del Golf y, en éste caso, utiliza la plataforma modular MQ0 que también utilizan otros modelos del Grupo como el nuevo Seat Ibiza o el nuevo Volkswagen Polo; "primos" y rivales directos, pero con matices muy bien diferenciados para que en realidad, no se solapen las ventas entre unos y otros, sino que se complementen.


Audi se embarcó en el segmento de los vehículos utilitarios con un pequeño-gran fiasco, como fue aquella suerte de monovolumen pequeño denominado A2. Un adelantado a su tiempo, que pretendía competir con el Mercedes Benz Clase A, con un diseño muy peculiar y controvertido y con una carrocería, plenamente construida en aluminio, algo que encarecía mucho su precio y por lo tanto; limitó su éxito comercial de una manera sustancial.


Años más tarde apareció el primer A1, ya con un concepto más normalizado y convirtiéndose, por derecho propio, en un utilitario excepcional de carácter premium, con muy pocos rivales dentro de un segmento en rara ocasión, abordado por marcas de prestigio y sí por marcas generalistas.


Hoy os presentamos su segunda generación, y lo hacemos con una unidad de prueba muy atractiva, ya que cuenta con el espectacular acabado S-Line, que aporta un halo deportivo muy interesante y que atraerá a un gran margen de perfiles de clientes que quieran adquirir un utilitario, más si cabe, teniendo en cuenta lo bien que lucen y "visten" los cuatro aros del frontal.


Comenzamos destacando un poco su imagen exterior, ya que en apariencia, y si no fuera por un tamaño más reducido; podríamos hablar perfectamente de la nueva generación del Audi A3, ya que sus formas y líneas maestras nos recuerdan mucho al compacto de la misma marca alemana. 


Pero además de su tamaño, hay ciertos guiños originales que, a día de hoy, tan sólo podremos obtener y contemplar en el renovado Audi A1. El ejemplo más evidente nos lo encontramos en su imagen frontal.



Gracias a la terminación deportiva S-Line, tenemos un agresivo paragolpes delantero, con toberas laterales muy profusas y un pequeño splitter delantero, que enfatizan la característica parrilla denominada "Singleflame", en esta ocasión, con una rejilla en forma de panal de abeja con celdillas muy grandes y en negro. Los pilotos delanteros de tecnología LED, también contienen las luces diurnas con un pequeño matiz de diseño diferenciado respecto a otros modelos de la marca y el capó delantero nos muestra unas líneas de tensión muy marcadas que superiorizan su carácter, a pesar de ser un vehículo utilitario.


Pero la agresiva imagen del frontal no acaba ahí y hay un pequeño detalle que hará estremecerse y recordar tiempos pasados a los más nostálgicos y a los más aficionados al mundo del motor desde siempre. 


En el mundo de los rallyes, existió un auténtico "coco" en el extinto y muy venerado Grupo B, que con el paso de los años se ha convertido en un icono muy reconocido dentro del mundo del motor.


Ese modelo es el Audi Quattro, campeón del mundial de rallyes en numerosas ocasiones y que contaba con una peculiaridad muy característica que ahora incorpora como un aplique de diseño el pequeño A1. Esa peculiaridad son las aberturas que se encuentran entre el capó y la parrilla frontal.


Supongo que esa solución podremos contemplarla en futuros modelos de la marca, pero de momento hay que reconocer que al pequeño de la familia le queda muy bien...



En su visión lateral, observamos su compacta longitud total que supera, por muy poco, los cuatro metros. También vemos una carrocería bastante pegada al asfalto, tan solo disponible con cinco puertas (la anterior generación disponía de una versión con tres) y en donde destacan unas preciosas llantas de aleación de 17 pulgadas. Por último, nos recreamos con ciertos aditamentos extra que aumentan aún más su carácter deportivo, como las profusas taloneras que recorren todo el lateral, la pintura bicolor, con una carrocería en un gris muy original, en contraste con la pintura negro brillante del techo y para finalizar, nos percatamos del gran alerón con el que se culmina la línea de la zaga.



Desde atrás, también obtenemos una imagen poderosa y potente, con unos paragolpes muy a tono con esa imagen dinámica que nos quieren transmitir y con una especie de difusor trasero que nos evoca directamente a la competición. Combinan muy bien trazos suaves y redondeados, con otras secciones con aristas y más angulosas. Los pilotos son de nuevo diseño y disponen de tecnología LED e intermitentes dinámicos en nuestro caso.


El maletero cuenta con unos polivalentes 335 litros, una capacidad que se encuentra dentro de la media para un vehículo utilitario como este. La boca de carga, por su parte, se nos antoja un poco angosta, aunque el espacio es bastante diáfano y dispone de un hueco lateral para poder ubicar algún objeto que podamos utilizar más a menudo.



Sentados en la parte posterior, podemos afirmar que dos personas de tamaño estándar dispondrán de espacio vital sin problema. Las personas más altas, igual sí que encuentran un poco escasa la altura, aunque no obstante; hablamos de que el nuevo A1 ha ganado muchos centímetros en comparación con la generación precedente.

Vamos al puesto de conducción. Nada más acomodarnos en los confortables asientos con buena sujeción lateral y un mullido tirando a firme, el A1 nos sorprende con un cuadro de mandos descaradamente orientado al conductor. Nunca antes había visto un Audi con una configuración tan orientada hacia la izquierda, así que como es de suponer, todos los mandos, pulsadores y pantallas, cuentan con una ergonomía de uso superior.


Ante nosotros un cuadro plenamente digital sobre una pantalla de 10,25 pulgadas (de serie), que nos permite una cierta configuración a la hora de visionar las opciones. No debemos confundir con el Virtual Cockpit que sí hemos conocido en otros modelos de la marca ya que en este caso, este sistema es opcional y proyecta la información mucho más completa sobre una pantalla más grande de 12,3 pulgadas.


Todos los demás elementos los tenemos muy al alcance de la mano y son extremadamente sencillos de interpretar y activar, por lo que enseguida nos haremos con la posición y situación de todo en el interior del A1.

La pantalla del equipo de infoocio, táctil y de 8,8 pulgadas está muy desplazada hacia nuestra posición y desde ahí, podremos visualizar sin problemas y sin apartar la vista del asfalto, algunos elementos determinantes del equipo de audio o el ordenador de a bordo, además de la cámara de visión trasera, el navegador u otros numerosos elementos si dispone de ellos (no era nuestro caso).



Opcionalmente, podemos contar con una pantalla algo más grande de 10,1 pulgadas, con el mismo procesador que utilizan en Audi para sus modelos más altos de gama, con muchas más funciones y menús disponibles. Ambos sistemas tienen un funcionamiento correcto, intuitivo y bastante rápido de reacciones, además de ser compatibles con los protocolos Android Auto y Apple Car Play.



Debajo del equipo de infoocio, los mandos que gestionan el climatizador bizona son físicos, algo que en parte se puede agradecer, y huyen de la tendencia natural de digitalizarlo todo. Más abajo disponemos de los pulsadores que podríamos utilizar a menudo, como la desconexión del ESP o los intermitentes de emergencia y en la parte más inferior, nos encontramos con una toma de 12V y puertos USB.

Los materiales utilizados son de primer orden en prácticamente todo el habitáculo, con un gran aspecto visual y muy agradables al tacto, además de contar con unos muy buenos ajustes, típico de la marca alemana. Sólo existen algunos mandos con un aspecto más endeble y básico, como por ejemplo, el que activa el control de velocidad de crucero y algún otro.



Por su parte, el equipo de serie de nuestra unidad de prueba estaba bastante bien dotado, aunque con algunos extras opcionales, podríamos configurar un auténtico coche "de dulce". No obstante; disponíamos de equipo de infoocio con pantalla táctil de 8,8 pulgadas y compatible con Apple Car Play y Android Auto, climatizador bizona, sensores de luces y lluvia, luces delanteras y traseras LED, asistente de arranque en pendientes, aviso de cambio involuntario de carril, Start/Stop, control de presión de neumáticos, control de velocidad de crucero con limitador, frenada de emergencia en ciudad, sensores de aparcamiento delanteros y traseros o llantas de 17 pulgadas entre otros elementos de seguridad y confort.


Como configuración mecánica, de momento hemos podido probar el motor de acceso a la gama en gasolina. Se trata de un 1.0 de tres cilindros y 116cv con un par máximo de 200 Nm. Más adelante, llegarán otros motores con potencias más amplias de hasta 200cv.


A priori, puede pareceros una mecánica bastante escasa, sobre todo para todo un Audi y más si cabe, si tenemos en cuenta su aspecto "embrutecido". A mí por lo menos, me lo parecía antes de probarlo. Pero como casi siempre; estaba confundido...


Teniendo en cuenta su tamaño y peso es un motor muy apropiado para este modelo, ya que sus consumos en ciclo mixto homologados por la marca son de tan solo 4,8 l/100 Km y nos ofrece unas prestaciones finales muy destacables de 205 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en menos de 10 segundos (concretamente en 9,4 segundos).



En nuestra unidad de pruebas disponíamos de la caja de cambios automática de 7 relaciones, que casa muy bien con esta configuración mecánica y nos brinda unas transiciones entre marchas totalmente imperceptibles, además de contar con un buen escalonamiento que nos permite aprovechar todo el potencial del motor en todo momento.



Y es que, como os habíamos adelantado; el motor de 116cv sorprende por sus eléctricas reacciones. Tiene una respuesta bastante activa, siempre y cuando hayamos superado las 2.000rpm. Antes de ese límite, evidenciamos cierta sonoridad y unas ligeras vibraciones procedentes de la mecánica, pero enseguida se disipan y da paso a un vehículo extremadamente cómodo y silencioso, además de contar con unas cualidades dinámicas de bandera.


En autopistas y autovías, hablamos de un vehículo muy cómodo y con un gran silencio de rodadura, con unas suspensiones notables de tarado deportivo, que absorben muy bien las posibles imperfecciones del asfalto y no resultan extremadamente secas.


Si la cosa se pone más "brava" y nos queremos divertir en una carretera de montaña; el confort da paso a la efectividad, el aplomo y la motricidad. El A1 se convierte en un "juguete" muy apetecible con el que nos lo pasaremos muy bien realizando una conducción dinámica con un grado de seguridad sobresaliente (aumentará, no obstante, cuando comiencen a comercializarse las versiones con tracción total quattro).



La carrocería no inclina mucho en curva y las reacciones del conjunto son muy neutras y predecibles. Tan sólo cuando forzamos demasiado la situación, podemos provocar un atisbo de subviraje, pero es una situación más condicionada por el límite de adherencia de los neumáticos que por las capacidades deportivas del Audi A1. Por último, la dirección es muy directa y comunicativa y el sistema de frenado muy efectivo en todo momento.


La nueva generación del A1 cuenta ahora con una mayor presencia, gracias al aumento significativo de su tamaño, algo que lo acerca peligrosamente al territorio del A3. También ha ganado muchos puntos en materia de habitabilidad y versatilidad, algo de lo que carecía, en cierta medida, su predecesor. 


De esta manera; el nuevo Audi A1 se postula como una gran alternativa premium en el segmento de los utilitarios y lo hace (por lo menos con esta versión S-Line), con un halo de deportividad y dinamismo muy acusado, una mecánica compacta, pero muy activa y frugal, un cambio de marchas automático muy bien calibrado y muy recomendable, un equipamiento suficiente y todo el carácter y representación que conlleva conducir un producto de los cuatro aros. 


Quizás el mayor "hándicap" con el que cuenta es su precio, ya que ésta versión en concreto, parte desde los 26.500 Euros, un precio considerable para un utilitario. Pero por otra parte; ¿cuántos utilitarios conoces con este carisma, esta prestancia, esta imagen y esta deportividad?. Eso también tiene su precio...



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