martes, 8 de enero de 2019

Prueba: BMW X5 xDrive 30d Pack M


Un gigante entre gigantes. Esa podría ser la definición perfecta del nuevo BMW X5 que recientemente ha aterrizado en nuestro mercado en su última generación. De hecho; en nuestra sesión de fotos pudimos comprobar que era como Atila el rey de los Hunos, ya que por donde pasábamos con él, no volvía a crecer la hierba (para los ecologistas acérrimos en realidad sólo se quedaba un poquito aplastada).


Y es que esta nueva generación viene con la intención de dar mucha guerra en un segmento tan exclusivo como el de los SUV grandes de tipo premium y la verdad, cualidades no le faltan para encumbrarse de nuevo como uno de los mejores en la materia.


Con unas magnánimas dimensiones de 4,92 metros de longitud y dos metros de anchura, tiene en el punto de mira a "cocos" como el Audi Q7, el Mercedes GLE, el Volvo XC90 o el más reciente Range Rover Velar, por poner unos pocos ejemplos. Modelos todos con un alto nivel de prestaciones, equipamientos, diseño y suntuosidad. Rivales a los que el X5 tiene que batir en la "arena" y demostrar quién es el rey de la categoría más exclusiva del segmento de moda. ¿Será capaz?.



Para empezar cuenta con un diseño imponente, continuista y sin ningún tipo de alarde que se desvíe de la norma, pero extremadamente poderoso y muy atractivo en términos visuales sobre todo, si como en nuestro caso, contamos con el Pack M que redondea esa visión con aditamentos estéticos que hacen del nuevo X5 un gran objeto de deseo.


Ya sabéis que la máxima alemana es que si algo funciona, no lo cambies, así que el BMW X5 es muy reconocible como un componente de prestigio dentro de la gama BMW y sus líneas generales no difieren en exceso de lo que veníamos conociendo hasta la fecha. No obstante, sus nuevas pinceladas, trazos de tensión y sobre todo, el nuevo diseño de los faros delanteros y traseros, lo erogan como un vehículo novedoso, muy avanzado y apropiado para luchar de tú a tú con lo más granado de la categoría más premium.


Esos faros son ahora más estilizados y como novedad, los pilotos traseros cuentan con tecnología LED, pero los faros delanteros ya montan la tecnología del futuro. ¿Cuál es la tecnología del futuro?. Pues la tecnología del futuro es la iluminación láser. Sí, habéis leído bien, láser...



Olvidaros de los jurásicos faros halógenos, de los azulados destellos del xenón o de la alta luminosidad de los LED. El láser es la tendencia que poco a poco irán incorporando el resto de las marcas, sin lugar a dudas. A ver, que igual estoy exagerando, pero la verdad es que es una tecnología muy apropiada para todos aquellos que viajen mucho en horas nocturnas y de momento, forma parte de la lista de opcionales.


La iluminación principal se realiza por medio de ledes, tanto en luces cortas como en largas y la luz láser sirve como apoyo en circunstancias muy propicias, cuando se activan las largas y no hay tráfico a la vista, lo que incrementa el haz luminoso hasta los 500 metros delante de nuestros ojos. En ciudad o en curvas, no sirven de mucho. De todas formas, los faros son inteligentes y adecúan el haz de luz a las situaciones del tráfico para evitar deslumbramientos y procurarnos siempre la mayor luminosidad posible.



Por su parte, el Pack M añadía un mayor empaque y presencia con elementos dinámicos muy importantes y que enfatizaban el carácter deportivo del X5, con faldones laterales más profusos, nuevos paragolpes delanteros y traseros más elaborados o unas impresionantes llantas de 21 pulgadas, que dejaban entrever unas pinzas de freno pintadas en color azul y con la inscripción M. Toda una declaración de intenciones y que remarcan la tesitura deportiva que siempre se adivina en cualquier producto de la marca alemana.


Abrimos el maletero. Opcionalmente en el X5 podemos disponer de dos plazas suplementarias en ese cubículo, aunque no era nuestro caso. La apertura de puertas se realiza de manera eléctrica y nos descubre un espacio increíble y muy aprovechable de 650 litros de capacidad (540l si es una unidad con posibilidad de 7 plazas), muy diáfano y con varios elementos y huecos en los laterales para dejar o colgar bolsas u objetos pequeños. Además, y de manera opcional, puede disponer de una bandeja superior que se recoge eléctricamente y queda camuflada detrás del respaldo de la segunda fila de asientos.


Y sí, también habéis leído correctamente, he dicho puertas del maletero. El nuevo X5 adquiere una solución muy "americana" y el portón de acceso al maletero lo componen dos puertas, una superior y otra inferior, las dos, con activación eléctrica. No sé hasta que punto me parece práctica esta solución, ya que para ubicar objetos al fondo, casi nos tenemos que subir a la puerta inferior y no sé del todo cuanto peso puede soportar, a pesar de que en apariencia, nos parezca muy sólida en todos los ámbitos. Eso sí; efectista, es un rato.



En la segunda fila de asientos nos encontramos un gran espacio y unos asientos muy confortables para dos personas. No ha ganado más espacio que la anterior generación en altura o en espacio disponible para las rodillas, aunque sí que lo hace en anchura, siendo uno de los mejores SUV en esta cota y proporcionando una mayor sensación de desahogo a los ocupantes de las plazas posteriores. En el centro, como suele ocurrir, la plaza es más estrecha, plana y además, cuenta con el inconveniente de un túnel de transmisión elevado al tener tracción total xDrive, aunque un tercer adulto podría acomodarse sin muchos problemas.



Delante, nos reciben unos suntuosos asientos tapizados en cuero marrón, con regulación eléctrica, calefactados y con posibilidad de ventilados de manera opcional. Son los asientos más costosos denominados Comfort, ya que también existen otras modalidades de asientos denominados Sport o Estándar. En nuestro caso, hacían honor a su nombre y se nos mostraban como una opción muy recomendable si vamos ha realizar muchos viajes por carretera.


Sorprende, aunque tampoco es novedad en una marca premium como BMW, su increíble calidad de factura, materiales y acabados exclusivos. La verdad es que hacía mucho tiempo que no probábamos un vehículo tan extremadamente bien rematado y que combinara de una forma tan magistral plásticos de primerísima calidad, cuero, apliques en efecto madera y cromados, con un gran aspecto visual y muy agradables al tacto, además de contar con unos ajustes de bandera.


Observamos un cuadro de mandos también novedoso, con todos los elementos muy a mano, de aspecto sobrio, pero muy tecnológico y en donde la amplitud y la anchura sobre todo, es la nota predominante y lo que más nos llama la atención desde el puesto de conducción.



La configuración de la capilla de relojes, plenamente digital y proyectada sobre una pantalla de 12,3 pulgadas, nos ofrece una información sublime y muy completa, aunque a veces es tanta, que debemos tener muy claro lo que queremos consultar. Según el modo de conducción que hayamos elegido (Eco Pro, Sport, Comfort o Individual), cambia ligeramente su aspecto y está muy protegida de posibles reflejos solares. Obviamente, en un vehículo de esta categoría, también es de rigor contar con el sistema HUD que proyecta la información más relevante ante nuestros ojos, para que no tengamos que apartar la visión de la calzada bajo ningún concepto.



En el centro, en la parte superior del salpicadero, como no podía ser de otra manera, nos encontramos con la excelente pantalla del sistema multimedia totalmente nuevo y que reacciona a controles gestuales sencillos sin necesidad de tocarla, como por ejemplo, a la hora de subir el volumen del equipo de audio o pasar de una canción a otra. De todas formas también es táctil y además, podemos movernos entre menús gracias al mando inteligente que existe entre los dos asientos delanteros. Sus reacciones son rápidas y su calidad de imagen y grafías son de lo mejorcito que hemos visto en mucho tiempo.



El mando multifunción giratorio situado entre los dos asientos, es fácil de accionar, pero son tantos los botones situados a su alrededor y además están tan expuestos, que debemos memorizar antes donde están situados para no despistarnos durante la conducción. No obstante no os preocupéis, gracias al sistema de reconocimiento de voz, podemos activarlo todo por medio de órdenes simples y es tan bueno, que no es necesario aportar una información concreta.



Nuestro BMW X5, como suele suceder en un vehículo alto de gama y destinado a los clientes más sibaritas, contaba con un equipo de serie con el que nos podríamos tirar escribiendo varios lustros, además de todas las opciones que también están disponibles. Así pues, nuestra unidad de pruebas contaba con elementos de confort y seguridad como navegador, HUD, ayuda de arranque en pendiente, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, climatizador de cuatro zonas, asientos Comfort de cuero con regulación eléctrica y calefactados, llantas de 21 pulgadas, Pack M, control de descensos, 4 modos de conducción, equipo de infoocio BMW 7.0 con pantalla táctil, de control gestual y mando remoto, techo solar panorámico, practicable eléctricamente, luz ambiente en varios colores, Active Guard Plus (aviso de colisión frontal y frenada de emergencia con detección de ciclistas y peatones), sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras a modo cenital y detección de tráfico cruzado, asistente de lluvia y luces, luces delanteras con sistema de iluminación láser, ordenador de a bordo, Start/Stop, control de velocidad de crucero con limitador y función de frenado o control de presión de neumáticos y desgaste de las pastillas de freno, entre otros muchos equipos que montaba nuestra unidad de pruebas tanto de serie como en opción.



La mecánica a la que tuvimos acceso, era la versión diésel 3.0 con 265cv de potencia y un descomunal par máximo de 620 Nm, asociada a un cambio de marchas automático de 8 relaciones, con posibilidad de secuencial por medio del propio selector del cambio o levas, que estaban situadas detrás del volante.

Esa caja de cambios, con unas relaciones muy bien definidas y escalonadas, transmitía la fuerza a las cuatro ruedas gracias al sistema xDrive, que distribuye de manera inteligente y según las necesidades, la tracción a cada una de las ruedas de forma independiente.


Con esta configuración, obteníamos unas prestaciones impresionantes, para tratarse de una "mole" de casi 5 metros y más de dos toneladas de peso, alcanzando una velocidad punta de 230 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en tan sólo 6,5 segundos. Por otra parte, los consumos, a pesar de ser diésel, son algo elevados y rara vez podremos bajar de los 8 l/100 Km, aunque homologuen 6 l/100 Km desde el seno de la marca. De todas maneras, los consumos en un vehículo de estas características y con este potencial, ni son reseñables, ni son demasiado acusados.



Es un motor silencioso y está muy bien aislado desde el habitáculo. Sus reacciones son contundentes y si pisamos el pedal del acelerador hasta la moqueta, después de un par de segundos en los que la gestión electrónica procesa que se debe poner "al lío", salimos catapultados de una manera estratosférica hacia el horizonte, pero con una aceleración progresiva y sin que nos dé ningún tipo de tirón incómodo en el cuello por tener una entrega de potencia brutal.


Y es que las buenas maneras y la "educación" para con los ocupantes, también se nota cuando circulamos por cualquier tipo de vía.


El X5 es un buen todo-terreno y sus más de 21 centímetros de altura libre respecto al suelo nos permitirían realizar ejercicios Off Road muy convincentes, sobre todo, si también montamos la suspensión neumática (no era nuestro caso).


Pero es en carretera abierta donde el BMW X5 destaca sobremanera. En autovías y autopistas, nos brinda una conducción muy confortable y silenciosa en todo momento, con un esquema de suspensiones, en nuestro caso de tarado bastante firme, pero que absorben muy bien cualquier imperfección del asfalto y no transmiten lo más mínimo ningún tipo de sacudida incómoda al interior.


Si la cosa se pone complicada, en carreteras de montaña con un mantenimiento precario y rotas, sí que notamos con una mayor claridad los rotos del asfalto, pero aún  así, la filtración por parte de las suspensiones, minimizan cualquier tipo de sensación incómoda que se pueda transmitir al interior.


Llaman poderosamente la atención sus cualidades dinámicas y es un coche que soporta muy bien los cambios de apoyo y las curvas de cualquier grado, pasándolas a una velocidad media reseñable para tratarse de un gigante tan voluminoso, alto y pesado. Es una firma indeleble que contienen de por si todos los vehículos de la gama BMW,y el X5 no podía ser menos.



Su paso por curva es muy aplomado y la dirección quirúrgica, que nos transmite con fidelidad las capacidades, el agarre y el nivel de adherencia de los enormes neumáticos; ayudan a que el X5 nunca nos derive en un episodio de miedo o de pánico, por muy rápido que vayamos. No obstante; los sistemas de seguridad y las ayudas activas a la conducción, intervienen de manera notable cuando las cosas se ponen feas de verdad, no permitiendo que se desmadre mucho la cosa y frenando nuestro ímpetu. Por su parte, el equipo de frenos tiene un funcionamiento ejemplar y detiene al enorme BMW en muy pocos metros y de manera diligente.


Definitivamente, el nuevo BMW X5 es un gran SUV premium, con muchos valores que superan con creces a sus rivales directos y muy pocos valores en los que se vea superado por éstos.



A pesar de ser una nueva generación, su diseño continuista puede dejar fríos a sus potenciales clientes, aunque sigue manteniendo unos trazos poderosos, dinámicos y muy atractivos que está claro que gustan mucho. La incorporación de tecnologías en materia de confort y seguridad de última hornada, también es un gran punto que juega a favor de éste nuevo modelo y el diseño sobrio, pero extremadamente bien configurado y terminado de sus interiores, además de su gran sensación de amplitud, es un valor añadido que sabrán valorar los clientes exclusivos a los que están destinados este tipo de vehículos.



Por su parte; la mecánica diésel que hemos tenido la oportunidad de testar, es muy apropiada para personas que utilicen el X5 para viajes y largos trayectos, por su confort de marcha, su potencia, sus recuperaciones y sus, relativamente, aquilatados consumos. No obstante, para los clientes que demanden unas mayores prestaciones y un rendimiento superior, en la actualidad existen mecánicas de hasta 400cv y durante este año, conoceremos una versión híbrida enchufable.


Después de nuestra prueba dinámica, indudablemente debemos determinar que BMW lo ha vuelto ha conseguir y el nuevo BMW X5 se nos muestra, de nuevo, como un referente en el segmento de los SUV premium de gran tamaño. Pero la lucha es encarnizada y existen muchos modelos con muchas virtudes que quieren arrebatar el trono a uno de los nobles del reino más exclusivo y sólo los potenciales clientes darán la razón a los unos o a los otros. La batalla está servida...



Prueba: BMW X5 xDrive 30d Pack M


Un gigante entre gigantes. Esa podría ser la definición perfecta del nuevo BMW X5 que recientemente ha aterrizado en nuestro mercado en su última generación. De hecho; en nuestra sesión de fotos pudimos comprobar que era como Atila el rey de los Hunos, ya que por donde pasábamos con él, no volvía a crecer la hierba (para los ecologistas acérrimos en realidad sólo se quedaba un poquito aplastada).


Y es que esta nueva generación viene con la intención de dar mucha guerra en un segmento tan exclusivo como el de los SUV grandes de tipo premium y la verdad, cualidades no le faltan para encumbrarse de nuevo como uno de los mejores en la materia.


Con unas magnánimas dimensiones de 4,92 metros de longitud y dos metros de anchura, tiene en el punto de mira a "cocos" como el Audi Q7, el Mercedes GLE, el Volvo XC90 o el más reciente Range Rover Velar, por poner unos pocos ejemplos. Modelos todos con un alto nivel de prestaciones, equipamientos, diseño y suntuosidad. Rivales a los que el X5 tiene que batir en la "arena" y demostrar quién es el rey de la categoría más exclusiva del segmento de moda. ¿Será capaz?.



Para empezar cuenta con un diseño imponente, continuista y sin ningún tipo de alarde que se desvíe de la norma, pero extremadamente poderoso y muy atractivo en términos visuales sobre todo, si como en nuestro caso, contamos con el Pack M que redondea esa visión con aditamentos estéticos que hacen del nuevo X5 un gran objeto de deseo.


Ya sabéis que la máxima alemana es que si algo funciona, no lo cambies, así que el BMW X5 es muy reconocible como un componente de prestigio dentro de la gama BMW y sus líneas generales no difieren en exceso de lo que veníamos conociendo hasta la fecha. No obstante, sus nuevas pinceladas, trazos de tensión y sobre todo, el nuevo diseño de los faros delanteros y traseros, lo erogan como un vehículo novedoso, muy avanzado y apropiado para luchar de tú a tú con lo más granado de la categoría más premium.


Esos faros son ahora más estilizados y como novedad, los pilotos traseros cuentan con tecnología LED, pero los faros delanteros ya montan la tecnología del futuro. ¿Cuál es la tecnología del futuro?. Pues la tecnología del futuro es la iluminación láser. Sí, habéis leído bien, láser...



Olvidaros de los jurásicos faros halógenos, de los azulados destellos del xenón o de la alta luminosidad de los LED. El láser es la tendencia que poco a poco irán incorporando el resto de las marcas, sin lugar a dudas. A ver, que igual estoy exagerando, pero la verdad es que es una tecnología muy apropiada para todos aquellos que viajen mucho en horas nocturnas y de momento, forma parte de la lista de opcionales.


La iluminación principal se realiza por medio de ledes, tanto en luces cortas como en largas y la luz láser sirve como apoyo en circunstancias muy propicias, cuando se activan las largas y no hay tráfico a la vista, lo que incrementa el haz luminoso hasta los 500 metros delante de nuestros ojos. En ciudad o en curvas, no sirven de mucho. De todas formas, los faros son inteligentes y adecúan el haz de luz a las situaciones del tráfico para evitar deslumbramientos y procurarnos siempre la mayor luminosidad posible.



Por su parte, el Pack M añadía un mayor empaque y presencia con elementos dinámicos muy importantes y que enfatizaban el carácter deportivo del X5, con faldones laterales más profusos, nuevos paragolpes delanteros y traseros más elaborados o unas impresionantes llantas de 21 pulgadas, que dejaban entrever unas pinzas de freno pintadas en color azul y con la inscripción M. Toda una declaración de intenciones y que remarcan la tesitura deportiva que siempre se adivina en cualquier producto de la marca alemana.


Abrimos el maletero. Opcionalmente en el X5 podemos disponer de dos plazas suplementarias en ese cubículo, aunque no era nuestro caso. La apertura de puertas se realiza de manera eléctrica y nos descubre un espacio increíble y muy aprovechable de 650 litros de capacidad (540l si es una unidad con posibilidad de 7 plazas), muy diáfano y con varios elementos y huecos en los laterales para dejar o colgar bolsas u objetos pequeños. Además, y de manera opcional, puede disponer de una bandeja superior que se recoge eléctricamente y queda camuflada detrás del respaldo de la segunda fila de asientos.


Y sí, también habéis leído correctamente, he dicho puertas del maletero. El nuevo X5 adquiere una solución muy "americana" y el portón de acceso al maletero lo componen dos puertas, una superior y otra inferior, las dos, con activación eléctrica. No sé hasta que punto me parece práctica esta solución, ya que para ubicar objetos al fondo, casi nos tenemos que subir a la puerta inferior y no sé del todo cuanto peso puede soportar, a pesar de que en apariencia, nos parezca muy sólida en todos los ámbitos. Eso sí; efectista, es un rato.



En la segunda fila de asientos nos encontramos un gran espacio y unos asientos muy confortables para dos personas. No ha ganado más espacio que la anterior generación en altura o en espacio disponible para las rodillas, aunque sí que lo hace en anchura, siendo uno de los mejores SUV en esta cota y proporcionando una mayor sensación de desahogo a los ocupantes de las plazas posteriores. En el centro, como suele ocurrir, la plaza es más estrecha, plana y además, cuenta con el inconveniente de un túnel de transmisión elevado al tener tracción total xDrive, aunque un tercer adulto podría acomodarse sin muchos problemas.



Delante, nos reciben unos suntuosos asientos tapizados en cuero marrón, con regulación eléctrica, calefactados y con posibilidad de ventilados de manera opcional. Son los asientos más costosos denominados Comfort, ya que también existen otras modalidades de asientos denominados Sport o Estándar. En nuestro caso, hacían honor a su nombre y se nos mostraban como una opción muy recomendable si vamos ha realizar muchos viajes por carretera.


Sorprende, aunque tampoco es novedad en una marca premium como BMW, su increíble calidad de factura, materiales y acabados exclusivos. La verdad es que hacía mucho tiempo que no probábamos un vehículo tan extremadamente bien rematado y que combinara de una forma tan magistral plásticos de primerísima calidad, cuero, apliques en efecto madera y cromados, con un gran aspecto visual y muy agradables al tacto, además de contar con unos ajustes de bandera.


Observamos un cuadro de mandos también novedoso, con todos los elementos muy a mano, de aspecto sobrio, pero muy tecnológico y en donde la amplitud y la anchura sobre todo, es la nota predominante y lo que más nos llama la atención desde el puesto de conducción.



La configuración de la capilla de relojes, plenamente digital y proyectada sobre una pantalla de 12,3 pulgadas, nos ofrece una información sublime y muy completa, aunque a veces es tanta, que debemos tener muy claro lo que queremos consultar. Según el modo de conducción que hayamos elegido (Eco Pro, Sport, Comfort o Individual), cambia ligeramente su aspecto y está muy protegida de posibles reflejos solares. Obviamente, en un vehículo de esta categoría, también es de rigor contar con el sistema HUD que proyecta la información más relevante ante nuestros ojos, para que no tengamos que apartar la visión de la calzada bajo ningún concepto.



En el centro, en la parte superior del salpicadero, como no podía ser de otra manera, nos encontramos con la excelente pantalla del sistema multimedia totalmente nuevo y que reacciona a controles gestuales sencillos sin necesidad de tocarla, como por ejemplo, a la hora de subir el volumen del equipo de audio o pasar de una canción a otra. De todas formas también es táctil y además, podemos movernos entre menús gracias al mando inteligente que existe entre los dos asientos delanteros. Sus reacciones son rápidas y su calidad de imagen y grafías son de lo mejorcito que hemos visto en mucho tiempo.



El mando multifunción giratorio situado entre los dos asientos, es fácil de accionar, pero son tantos los botones situados a su alrededor y además están tan expuestos, que debemos memorizar antes donde están situados para no despistarnos durante la conducción. No obstante no os preocupéis, gracias al sistema de reconocimiento de voz, podemos activarlo todo por medio de órdenes simples y es tan bueno, que no es necesario aportar una información concreta.



Nuestro BMW X5, como suele suceder en un vehículo alto de gama y destinado a los clientes más sibaritas, contaba con un equipo de serie con el que nos podríamos tirar escribiendo varios lustros, además de todas las opciones que también están disponibles. Así pues, nuestra unidad de pruebas contaba con elementos de confort y seguridad como navegador, HUD, ayuda de arranque en pendiente, asistente de cambio involuntario de carril, aviso de vehículo en ángulo muerto, climatizador de cuatro zonas, asientos Comfort de cuero con regulación eléctrica y calefactados, llantas de 21 pulgadas, Pack M, control de descensos, 4 modos de conducción, equipo de infoocio BMW 7.0 con pantalla táctil, de control gestual y mando remoto, techo solar panorámico, practicable eléctricamente, luz ambiente en varios colores, Active Guard Plus (aviso de colisión frontal y frenada de emergencia con detección de ciclistas y peatones), sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras a modo cenital y detección de tráfico cruzado, asistente de lluvia y luces, luces delanteras con sistema de iluminación láser, ordenador de a bordo, Start/Stop, control de velocidad de crucero con limitador y función de frenado o control de presión de neumáticos y desgaste de las pastillas de freno, entre otros muchos equipos que montaba nuestra unidad de pruebas tanto de serie como en opción.



La mecánica a la que tuvimos acceso, era la versión diésel 3.0 con 265cv de potencia y un descomunal par máximo de 620 Nm, asociada a un cambio de marchas automático de 8 relaciones, con posibilidad de secuencial por medio del propio selector del cambio o levas, que estaban situadas detrás del volante.

Esa caja de cambios, con unas relaciones muy bien definidas y escalonadas, transmitía la fuerza a las cuatro ruedas gracias al sistema xDrive, que distribuye de manera inteligente y según las necesidades, la tracción a cada una de las ruedas de forma independiente.


Con esta configuración, obteníamos unas prestaciones impresionantes, para tratarse de una "mole" de casi 5 metros y más de dos toneladas de peso, alcanzando una velocidad punta de 230 Km/h y una aceleración de 0-100 Km/h en tan sólo 6,5 segundos. Por otra parte, los consumos, a pesar de ser diésel, son algo elevados y rara vez podremos bajar de los 8 l/100 Km, aunque homologuen 6 l/100 Km desde el seno de la marca. De todas maneras, los consumos en un vehículo de estas características y con este potencial, ni son reseñables, ni son demasiado acusados.



Es un motor silencioso y está muy bien aislado desde el habitáculo. Sus reacciones son contundentes y si pisamos el pedal del acelerador hasta la moqueta, después de un par de segundos en los que la gestión electrónica procesa que se debe poner "al lío", salimos catapultados de una manera estratosférica hacia el horizonte, pero con una aceleración progresiva y sin que nos dé ningún tipo de tirón incómodo en el cuello por tener una entrega de potencia brutal.


Y es que las buenas maneras y la "educación" para con los ocupantes, también se nota cuando circulamos por cualquier tipo de vía.


El X5 es un buen todo-terreno y sus más de 21 centímetros de altura libre respecto al suelo nos permitirían realizar ejercicios Off Road muy convincentes, sobre todo, si también montamos la suspensión neumática (no era nuestro caso).


Pero es en carretera abierta donde el BMW X5 destaca sobremanera. En autovías y autopistas, nos brinda una conducción muy confortable y silenciosa en todo momento, con un esquema de suspensiones, en nuestro caso de tarado bastante firme, pero que absorben muy bien cualquier imperfección del asfalto y no transmiten lo más mínimo ningún tipo de sacudida incómoda al interior.


Si la cosa se pone complicada, en carreteras de montaña con un mantenimiento precario y rotas, sí que notamos con una mayor claridad los rotos del asfalto, pero aún  así, la filtración por parte de las suspensiones, minimizan cualquier tipo de sensación incómoda que se pueda transmitir al interior.


Llaman poderosamente la atención sus cualidades dinámicas y es un coche que soporta muy bien los cambios de apoyo y las curvas de cualquier grado, pasándolas a una velocidad media reseñable para tratarse de un gigante tan voluminoso, alto y pesado. Es una firma indeleble que contienen de por si todos los vehículos de la gama BMW,y el X5 no podía ser menos.



Su paso por curva es muy aplomado y la dirección quirúrgica, que nos transmite con fidelidad las capacidades, el agarre y el nivel de adherencia de los enormes neumáticos; ayudan a que el X5 nunca nos derive en un episodio de miedo o de pánico, por muy rápido que vayamos. No obstante; los sistemas de seguridad y las ayudas activas a la conducción, intervienen de manera notable cuando las cosas se ponen feas de verdad, no permitiendo que se desmadre mucho la cosa y frenando nuestro ímpetu. Por su parte, el equipo de frenos tiene un funcionamiento ejemplar y detiene al enorme BMW en muy pocos metros y de manera diligente.


Definitivamente, el nuevo BMW X5 es un gran SUV premium, con muchos valores que superan con creces a sus rivales directos y muy pocos valores en los que se vea superado por éstos.



A pesar de ser una nueva generación, su diseño continuista puede dejar fríos a sus potenciales clientes, aunque sigue manteniendo unos trazos poderosos, dinámicos y muy atractivos que está claro que gustan mucho. La incorporación de tecnologías en materia de confort y seguridad de última hornada, también es un gran punto que juega a favor de éste nuevo modelo y el diseño sobrio, pero extremadamente bien configurado y terminado de sus interiores, además de su gran sensación de amplitud, es un valor añadido que sabrán valorar los clientes exclusivos a los que están destinados este tipo de vehículos.



Por su parte; la mecánica diésel que hemos tenido la oportunidad de testar, es muy apropiada para personas que utilicen el X5 para viajes y largos trayectos, por su confort de marcha, su potencia, sus recuperaciones y sus, relativamente, aquilatados consumos. No obstante, para los clientes que demanden unas mayores prestaciones y un rendimiento superior, en la actualidad existen mecánicas de hasta 400cv y durante este año, conoceremos una versión híbrida enchufable.


Después de nuestra prueba dinámica, indudablemente debemos determinar que BMW lo ha vuelto ha conseguir y el nuevo BMW X5 se nos muestra, de nuevo, como un referente en el segmento de los SUV premium de gran tamaño. Pero la lucha es encarnizada y existen muchos modelos con muchas virtudes que quieren arrebatar el trono a uno de los nobles del reino más exclusivo y sólo los potenciales clientes darán la razón a los unos o a los otros. La batalla está servida...