miércoles, 2 de enero de 2019

Prueba: Jeep Renegade 1.0 Turbo Limited


En Estados Unidos, Jeep es una auténtica marca de culto. Bueno, no sólo en aquellas latitudes, sino que también en la mayor parte del mundo, pero es allí en donde más adeptos tiene y en donde podemos encontrar las preparaciones y variaciones más locas, algo que por ejemplo en España, sería impensable por el tema de la ITV homologaciones y demás.


Son, en su mayoría, vehículos imparables sobre cualquier terreno y esa especialidad, de las que sólo pueden presumir unas poquitas marcas en el mundo, es la que ha hecho encumbrarse a Jeep como una de las firmas que fabrican los mejores todo-terrenos.


No obstante, la marca surgió después de ganar un concurso del ministerio de defensa de los Estados Unidos para fabricar los vehículos militares que utilizarían en la II Guerra Mundial, así que debían soportar todo tipo de maltrato. Un espíritu que aún conservan en la actualidad la mayoría de sus modelos, aunque obviamente, se han adaptado a los nuevos tiempos y también son unos grandes vehículos para circular relajadamente por carretera.


El modelo de Jeep que os vamos a mostrar en este artículo, ya lo hemos "catado" un par de veces más en el pasado aunque para esta ocasión, disponemos de una unidad de prueba con el nuevo "lavado de cara" que adquiere algunos cambios en materias estéticas, de equipamientos y sobre todo, de motores, ya que la gama de mecánicas es totalmente nueva.


Probablemente el Jeep Renegade sea el menos Jeep de todos (por lo menos, uno de los auténticos), al ser el pequeño de la familia, ser el último en llegar y compartir la mayoría de las piezas con el Fiat 500X. ¿No sabíais que Jeep pertenece al Grupo FCA?. Pues sí.


Pero a pesar de que Jeep se haya "civilizado" y sus míticos modelos se hayan reconvertido en SUV´s para todo uso, mantienen ese toque campero y esas capacidades todo-terreno que son, varios puntos superiores a las que podemos encontrarnos en casi cualquiera de los otros vehículos del mismo segmento.


Así pues, el objeto de nuestra prueba de hoy es el benjamín de la familia, pero no por ello, deja de ser un miembro destacado. Destacado porque ha entrado en el segmento de moda y además, con una carrocería compacta, capaz, atractiva, unas mecánicas muy aparentes y ese aroma a campo y a conducción off road que emanan todos los componentes de la familia Jeep, aunque en este caso concreto, hablemos de una unidad con tracción delantera y bastante más orientada a una conducción por asfalto.


Los cambios estéticos más relevantes, se centran, sobre todo, en unos nuevos grupos ópticos, tanto delanteros como traseros. Enmarcados en la característica parrilla central de Jeep, encontramos unas nuevas luces, que siguen siendo redondas, pero que destacan mucho más gracias a que incorporan una nueva iluminación diurna de tipo LED y a que las luces de carretera también cuentan con esa tecnología, en nuestro caso. También observamos ligeros cambios en el diseño del paragolpes en donde incorporan las luces antiniebla.



Los pilotos traseros mantienen su diseño cuadrado, pero se ha depurado su iluminación incorporando también tecnología LED, además de tener un diseño más actual, y eliminando unas carcasas envolventes de color negro en las que iban enclaustrados.


Por todo lo demás, no existen cambios aparentes en ningún otro panel de la carrocería. Cuenta con una longitud de 4,23 metros, y una altura libre respecto al suelo de 17,5 cm, con una carrocería muy cuadrada, en donde predominan las líneas rectas y aristas, para proporcionarnos esa sensación de solidez y robustez que debe ir siempre intrínseca en cualquier producto de la firma norteamericana.


Abrimos el maletero y nos encontramos un espacio profundo de 351 litros, con formas muy cúbicas y muy aprovechable, aunque no destaque por capacidad entre el resto de la competencia de su segmento. Es un maletero solvente y cuenta con sendos huecos con red en los laterales para ubicar objetos pequeños.

En las plazas traseras, encontramos un gran espacio para dos personas adultas en cualquiera de sus plazas. Gracias a sus formas básicas, disponemos de una gran altura respecto al techo y no está nada mal tampoco en cuanto a anchura o espacio para las rodillas. Un tercer ocupante para la plaza central, supondría una merma importante de anchura, así que en ese caso, mejor que viajen niños.



Delante, nos reciben unos asientos de mullido cómodo y con una sujeción lateral aparente, sin ser destacable en ese campo, pero con los que no nos cansaremos de conducir en los viajes más largos. La posición de conducción se adquiere muy rápidamente, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento, como del volante, pero debido a la verticalidad del parabrisas y del salpicadero, nos pongamos como nos pongamos, observaremos un capó muy profuso.


Y es que como buen Jeep, el cuadro de mandos es muy vertical y huye de formas extravagantes. Los mandos están muy a mano (igual los del climatizador se nos quedan un poco bajos) y todo es muy sencillo de accionar y de interpretar.



En ese cuadro de instrumentos, los cambios más evidentes respecto a los otros Renegade que probamos en su día (versiones de 2015), son la botonera inferior, que engloba los mandos del climatizador, de la radio y algún que otro sistema de ayuda a la conducción, y el sistema multimedia, que también se ha visto renovado y en esta ocasión nos ofrece una pantalla táctil del sistema, denominado U-connect, más grande (en nuestro caso la más grande de 8,4 pulgadas), con un sistema multimedia que nos mostraba un funcionamiento correcto y una buena fluidez de reacciones al movernos entre los diferentes menús.


Lo demás es exactamente igual y lo que siempre nos motiva cuando cogemos un Jeep, es el asidero frontal que tiene frente al asiento del copiloto, por si acaso algún día se nos "va la olla" y nos adentramos por terrenos complicados. Aunque vuelvo a insistir que nuestra unidad no estaba especialmente preparada para ello al ser tracción delantera...



Pero para lo que sí estaba preparada era para procurarnos un viaje de lo más placentero, ya que nuestro acabado Limited incluía de serie muchísimo equipamiento, como por ejemplo navegador, aviso de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, llantas de 18 pulgadas, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, sensor de presión de neumáticos, equipo de infoocio U-Connect con pantalla táctil de 8,4 pulgadas, climatizador automático, asistente de arranque en pendiente, Start/Stop, asistente de frenada de emergencia en ciudad o freno de mano eléctrico entre otros muchos elementos.


La mecánica de nuestra unidad de pruebas, es totalmente nueva, al igual que el resto de mecánicas de la cama Renegade. Se trataba de un tricilindrico 1.0 con Turbo que generaba 120cv y un par máximo de 190 Nm, asociado a un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y muy bien escalonadas.


Con estas configuración, obtenemos unas prestaciones máximas de 185 Km/h, con una aceleración de 0-100 Km/h en unos discretos 11,2 segundos y un consumo homologado en ciclo mixto de 6,1 l/100 Km.


A pesar de ser una mecánica de tres cilindros, el funcionamiento en términos generales es muy suave y la insonorización del habitáculo está muy bien solucionada, por lo que las posibles vibraciones y ruidos que pudieran proceder de la mecánica, llegan muy filtrados y apenas se perciben desde el interior.




Es un motor muy progresivo y cuyos 120cv son suficientes para mover sin mucho problema al conjunto, pero se quedan algo escasos si lo que demandamos es una conducción más exigente. Es muy aceptable para personas que disfruten de los viajes relajados, con un confort de marcha insuperable y un gran silencio de rodadura, pero es una mecánica con unas recuperaciones un tanto mejorables y ahí sí que notaremos ciertas carencias, ya que en puertos de montaña y repechos en nuestra ruta, deberemos acudir a la ayuda de la caja de cambios más de lo que nos gustaría.


El esquema de suspensiones por su parte, es muy ligero y muy cómodo para realizar cualquier tipo de viaje, ya que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto y también, soporta muy bien los rotos del terreno si lo que nos motiva es circular de vez en cuando por caminos. Pero como es lógico, si es muy bueno en esta materia, no es un coche apto para realizar una conducción dinámica y en esas circunstancias, se evidencian de una manera más notable las inercias de la carrocería en los cambios de apoyo continuados.


Definitivamente, el Jeep Renegade cuenta con las mismas virtudes y defectos que la generación precedente, pero sólo si hablamos en materia de dinámica de conducción. Esta nueva generación recibe una nueva gama de motores aptos para todos los gustos, que es el cambio más relevante, aunque su restyling también lo hace mucho más atractivo y por supuesto, el acabado Limited, con todo el equipamiento disponible que nos puede llegar a ofrecer, será muy del gusto de todos aquellos potenciales clientes que busquen un SUV compacto diferente y con todo el aroma y sabor americano que sólo nos puede ofrecer una marca como Jeep




Prueba: Jeep Renegade 1.0 Turbo Limited


En Estados Unidos, Jeep es una auténtica marca de culto. Bueno, no sólo en aquellas latitudes, sino que también en la mayor parte del mundo, pero es allí en donde más adeptos tiene y en donde podemos encontrar las preparaciones y variaciones más locas, algo que por ejemplo en España, sería impensable por el tema de la ITV homologaciones y demás.


Son, en su mayoría, vehículos imparables sobre cualquier terreno y esa especialidad, de las que sólo pueden presumir unas poquitas marcas en el mundo, es la que ha hecho encumbrarse a Jeep como una de las firmas que fabrican los mejores todo-terrenos.


No obstante, la marca surgió después de ganar un concurso del ministerio de defensa de los Estados Unidos para fabricar los vehículos militares que utilizarían en la II Guerra Mundial, así que debían soportar todo tipo de maltrato. Un espíritu que aún conservan en la actualidad la mayoría de sus modelos, aunque obviamente, se han adaptado a los nuevos tiempos y también son unos grandes vehículos para circular relajadamente por carretera.


El modelo de Jeep que os vamos a mostrar en este artículo, ya lo hemos "catado" un par de veces más en el pasado aunque para esta ocasión, disponemos de una unidad de prueba con el nuevo "lavado de cara" que adquiere algunos cambios en materias estéticas, de equipamientos y sobre todo, de motores, ya que la gama de mecánicas es totalmente nueva.


Probablemente el Jeep Renegade sea el menos Jeep de todos (por lo menos, uno de los auténticos), al ser el pequeño de la familia, ser el último en llegar y compartir la mayoría de las piezas con el Fiat 500X. ¿No sabíais que Jeep pertenece al Grupo FCA?. Pues sí.


Pero a pesar de que Jeep se haya "civilizado" y sus míticos modelos se hayan reconvertido en SUV´s para todo uso, mantienen ese toque campero y esas capacidades todo-terreno que son, varios puntos superiores a las que podemos encontrarnos en casi cualquiera de los otros vehículos del mismo segmento.


Así pues, el objeto de nuestra prueba de hoy es el benjamín de la familia, pero no por ello, deja de ser un miembro destacado. Destacado porque ha entrado en el segmento de moda y además, con una carrocería compacta, capaz, atractiva, unas mecánicas muy aparentes y ese aroma a campo y a conducción off road que emanan todos los componentes de la familia Jeep, aunque en este caso concreto, hablemos de una unidad con tracción delantera y bastante más orientada a una conducción por asfalto.


Los cambios estéticos más relevantes, se centran, sobre todo, en unos nuevos grupos ópticos, tanto delanteros como traseros. Enmarcados en la característica parrilla central de Jeep, encontramos unas nuevas luces, que siguen siendo redondas, pero que destacan mucho más gracias a que incorporan una nueva iluminación diurna de tipo LED y a que las luces de carretera también cuentan con esa tecnología, en nuestro caso. También observamos ligeros cambios en el diseño del paragolpes en donde incorporan las luces antiniebla.



Los pilotos traseros mantienen su diseño cuadrado, pero se ha depurado su iluminación incorporando también tecnología LED, además de tener un diseño más actual, y eliminando unas carcasas envolventes de color negro en las que iban enclaustrados.


Por todo lo demás, no existen cambios aparentes en ningún otro panel de la carrocería. Cuenta con una longitud de 4,23 metros, y una altura libre respecto al suelo de 17,5 cm, con una carrocería muy cuadrada, en donde predominan las líneas rectas y aristas, para proporcionarnos esa sensación de solidez y robustez que debe ir siempre intrínseca en cualquier producto de la firma norteamericana.


Abrimos el maletero y nos encontramos un espacio profundo de 351 litros, con formas muy cúbicas y muy aprovechable, aunque no destaque por capacidad entre el resto de la competencia de su segmento. Es un maletero solvente y cuenta con sendos huecos con red en los laterales para ubicar objetos pequeños.

En las plazas traseras, encontramos un gran espacio para dos personas adultas en cualquiera de sus plazas. Gracias a sus formas básicas, disponemos de una gran altura respecto al techo y no está nada mal tampoco en cuanto a anchura o espacio para las rodillas. Un tercer ocupante para la plaza central, supondría una merma importante de anchura, así que en ese caso, mejor que viajen niños.



Delante, nos reciben unos asientos de mullido cómodo y con una sujeción lateral aparente, sin ser destacable en ese campo, pero con los que no nos cansaremos de conducir en los viajes más largos. La posición de conducción se adquiere muy rápidamente, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento, como del volante, pero debido a la verticalidad del parabrisas y del salpicadero, nos pongamos como nos pongamos, observaremos un capó muy profuso.


Y es que como buen Jeep, el cuadro de mandos es muy vertical y huye de formas extravagantes. Los mandos están muy a mano (igual los del climatizador se nos quedan un poco bajos) y todo es muy sencillo de accionar y de interpretar.



En ese cuadro de instrumentos, los cambios más evidentes respecto a los otros Renegade que probamos en su día (versiones de 2015), son la botonera inferior, que engloba los mandos del climatizador, de la radio y algún que otro sistema de ayuda a la conducción, y el sistema multimedia, que también se ha visto renovado y en esta ocasión nos ofrece una pantalla táctil del sistema, denominado U-connect, más grande (en nuestro caso la más grande de 8,4 pulgadas), con un sistema multimedia que nos mostraba un funcionamiento correcto y una buena fluidez de reacciones al movernos entre los diferentes menús.


Lo demás es exactamente igual y lo que siempre nos motiva cuando cogemos un Jeep, es el asidero frontal que tiene frente al asiento del copiloto, por si acaso algún día se nos "va la olla" y nos adentramos por terrenos complicados. Aunque vuelvo a insistir que nuestra unidad no estaba especialmente preparada para ello al ser tracción delantera...



Pero para lo que sí estaba preparada era para procurarnos un viaje de lo más placentero, ya que nuestro acabado Limited incluía de serie muchísimo equipamiento, como por ejemplo navegador, aviso de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, llantas de 18 pulgadas, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, sensor de presión de neumáticos, equipo de infoocio U-Connect con pantalla táctil de 8,4 pulgadas, climatizador automático, asistente de arranque en pendiente, Start/Stop, asistente de frenada de emergencia en ciudad o freno de mano eléctrico entre otros muchos elementos.


La mecánica de nuestra unidad de pruebas, es totalmente nueva, al igual que el resto de mecánicas de la cama Renegade. Se trataba de un tricilindrico 1.0 con Turbo que generaba 120cv y un par máximo de 190 Nm, asociado a un cambio manual de 6 relaciones, con unas inserciones muy precisas y muy bien escalonadas.


Con estas configuración, obtenemos unas prestaciones máximas de 185 Km/h, con una aceleración de 0-100 Km/h en unos discretos 11,2 segundos y un consumo homologado en ciclo mixto de 6,1 l/100 Km.


A pesar de ser una mecánica de tres cilindros, el funcionamiento en términos generales es muy suave y la insonorización del habitáculo está muy bien solucionada, por lo que las posibles vibraciones y ruidos que pudieran proceder de la mecánica, llegan muy filtrados y apenas se perciben desde el interior.




Es un motor muy progresivo y cuyos 120cv son suficientes para mover sin mucho problema al conjunto, pero se quedan algo escasos si lo que demandamos es una conducción más exigente. Es muy aceptable para personas que disfruten de los viajes relajados, con un confort de marcha insuperable y un gran silencio de rodadura, pero es una mecánica con unas recuperaciones un tanto mejorables y ahí sí que notaremos ciertas carencias, ya que en puertos de montaña y repechos en nuestra ruta, deberemos acudir a la ayuda de la caja de cambios más de lo que nos gustaría.


El esquema de suspensiones por su parte, es muy ligero y muy cómodo para realizar cualquier tipo de viaje, ya que absorben muy bien las imperfecciones del asfalto y también, soporta muy bien los rotos del terreno si lo que nos motiva es circular de vez en cuando por caminos. Pero como es lógico, si es muy bueno en esta materia, no es un coche apto para realizar una conducción dinámica y en esas circunstancias, se evidencian de una manera más notable las inercias de la carrocería en los cambios de apoyo continuados.


Definitivamente, el Jeep Renegade cuenta con las mismas virtudes y defectos que la generación precedente, pero sólo si hablamos en materia de dinámica de conducción. Esta nueva generación recibe una nueva gama de motores aptos para todos los gustos, que es el cambio más relevante, aunque su restyling también lo hace mucho más atractivo y por supuesto, el acabado Limited, con todo el equipamiento disponible que nos puede llegar a ofrecer, será muy del gusto de todos aquellos potenciales clientes que busquen un SUV compacto diferente y con todo el aroma y sabor americano que sólo nos puede ofrecer una marca como Jeep