miércoles, 30 de enero de 2019

Prueba: Opel Grandland X 2.0 CDTi Ultimate


Estamos teniendo unas semanas muy intensas con los modelos de la marca Opel y hemos probado tres componentes muy bien diferenciados entre si. La semana anterior os propusimos la prueba del excelente y atractivo Opel Insignia OPC Line, esta semana os vamos ha mostrar las virtudes del SUV medio de la gama Grandland X y en las próximas semanas podréis ver la prueba dinámica de otro modelo del que aún no vamos ha desvelar nada.


El denominador común de los tres, además de pertenecer a la misma firma, es su carácter deportivo, pero sin menospreciar nunca la versatilidad, su atractivo visual y su agradable conducción, cada uno con sus matices. El toque disruptivo lo ponen sus mecánicas, ya que con los tres modelos hemos ido "in crescendo" en potencia, y si comenzamos con el Opel Insignia y su mecánica de gasolina de 165cv, continuamos esta semana con el Opel Grandland X y su motor diésel de 180cv. ¿El siguiente?. Ya lo veréis...


Hoy nos vamos ha centrar en uno de los activos más deseados y sensibles de la marca alemana, ya que pertenece al segmento más demandado del momento. ¿Cuál es?. ¿En serio?. ¿No lo sabéis aún?. Pues obviamente estamos hablando del segmento de los SUV medios, en donde el Opel Grandland X se tendrá que medir con los "cocos" superventas de un trozo de pastel que cada día suma más adeptos y en el que cada día existen más competidores directos del resto de las marcas generalistas.


¿Qué es lo que nos puede ofrecer el Grandland X que no nos pueden ofrecer los demás?. Pues eso es precisamente lo que vamos ha descubrir con el desarrollo de este artículo.


Comenzamos, como siempre con un pequeño análisis de su diseño. Indudablemente estamos ante un claro representante de Opel. Sus rasgos son muy característicos y su porte es un gran ejemplo de lo que representa la gama al completo, aunque en este caso, hablamos de una planta más grande y voluminosa que corresponde a lo que conocemos como SUV.


En el frontal, vemos la reconocible parrilla delantera, con el logo del rayo en el centro y sendos apliques cromados, que simulan una especie de alas, y que hacen el efecto de desembocar en los rasgados y atractivos faros.



La semana pasada probamos en el Insignia, las luces matriciales LED y en este caso, contábamos con iluminación del mismo tipo, solo que en vez de contar con esa tecnología matricial, contaban con la denominada AFL Plus. Eran LED y adaptativos, además de tener cambio automático entre luces cortas y largas, por lo que sin ser tan tecnológicos, nos aseguraban un haz de luz intenso y perfecto en las horas nocturnas.


El paragolpes delantero contaba con sendas aberturas laterales con apliques decorativos también en cromo y en la base, disponía de las consabidas protecciones en plástico negro en las que se incluían las luces antiniebla. Por último y una nota característica en todos los Opel, la nervadura central del capó culminaba una imagen muy atractiva y proporcionada, plenamente reconocible en la distancia.


Si pasamos a la vista lateral, también observamos unas líneas muy características e implícitas ya en la firma de coches alemana. A pesar de que hablamos de un SUV, los trazos generales son muy afilados y nos aportan un halo de dinamismo poco común en representantes del segmento. Las enormes llantas de 19 pulgadas acentuaban esa imagen deportiva y la posibilidad de combinar el techo y la carrocería en diferentes colores, aportan un toque de personalización que tampoco es que se lleve mucho en la categoría.


En la zaga, las líneas poderosas afiladas y atractivas continúan y por supuesto, los pilotos posteriores son también muy característicos en toda la gama, además de disponer de tecnología LED.


En la parte superior del portón del maletero, un alerón posterior en negro, al igual que el resto del techo y los retrovisores, destaca e imprime ese carácter deportivo que nos transmite el conjunto en general, además de tener un voluminoso paragolpes trasero, también con protecciones para los bajos en diferente color de la carrocería, que contiene una doble salida de escape con colines cromados (figurada, ya que el escape se sitúa en la parte inferior del paragolpes trasero), que nos evoca una grata sensación de poderío cuando "perseguimos" al Opel Grandland X.


Esta vez no nos pillan. ¿Os acordáis que en la prueba del Opel Insignia las pasamos canutas hasta que descubrimos de donde se abría el portón para acceder al maletero?. Pues vamos a pulsar otra vez el logo y lo abrimos.


No. En ésta ocasión cuenta con un pulsador convencional debajo del perfil de la matrícula, pero no obstante, como cuenta con apertura y cierre eléctricos, también cabía la posibilidad de pasar el pie debajo del paragolpes y, teniendo las llaves en el bolsillo, podemos hacer que se abra. Es una buena idea si vamos cargados con bolsas o con cajas en las que estemos utilizando las dos manos y muy práctico.


El maletero es enorme y disponemos de 514 litros de capacidad para bultos y enseres. Es un espacio diáfano muy cuadrado y muy aprovechable, con huecos portaobjetos en los laterales. 



Ya en el interior, nos montamos en las plazas traseras y nos encontramos con un gran espacio para dos adultos, siendo el de la plaza central el más sacrificado por anchura. Son unas plazas muy cómodas y tienen muy buenas cotas en altura y espacio para las rodillas.



Delante, nos reciben unos asientos especialmente elaborados denominados AGR (los de atrás también), tapizados en una grata combinación de cuero y tela en crema, muy originales y cómodos, con un mullido excepcional y buena sujeción lateral. Pueden ir calefactados y ventilados, aunque no era nuestro caso.


Observamos un cuadro de mandos ordenado, en el que se han utilizado materiales solventes y de buen tacto y en donde predominan los plásticos blandos, en combinación con algunos elementos cromados, plásticos del color de la carrocería y plásticos brillantes en negro piano. Los paneles del interior tienen unos buenos ajustes y el aspecto es muy sólido.



Todos los elementos nos los encontramos muy al alcance de la mano. La información procedente de la capilla de relojes es convencional, muy legible y fácil de interpretar, con una pantalla del ordenador de viaje en el centro, desde donde podremos visionar muchos parámetros inherentes al funcionamiento del vehículo, como los consumos, los diferentes sistemas de seguridad o incluso, notificaciones del navegador. 



A buena altura en el centro del salpicadero, muy accesible y visible, vemos la pantalla táctil de 8 pulgadas con una distribución de menús muy clara y un funcionamiento relativamente rápido. Desde ahí podremos visionar las diferentes opciones del vehículo, del ordenador de a bordo, del navegador o de las cámaras de ayuda al aparcamiento. 



La visión es correcta, pero en el caso del visionado de las cámaras que rodean al Opel Grandland X no obtenemos la misma calidad de imagen que hemos visto en otros vehículos, aunque la posibilidad de visión cenital del vehículo a la hora de aparcar, cumple con sus objetivos. Pero sin alardes.


Todos los mandos nos los encontramos en una situación lógica y el orden, la ergonomía y la simpleza es la nota predominante en un interior convencional y muy bien solucionado. 


Y es que en el caso de nuestra prueba dinámica de hoy, contábamos con el Opel Grandland X más dotado de toda la gama, con la mecánica más poderosa y el equipamiento más extenso, que se puede complementar con algunas opciones más. 



De esa manera, el Grandland X Ultimate disponía de serie navegador, control de presión de neumáticos, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión cenital, asistente de aparcamiento automático, asistente de arranque en pendiente, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de cambio involuntario de carril, llantas de 19 pulgadas, ordenador de a bordo, asistente de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones y ciclistas, climatizador bi-zona, asientos AGR en cuero y tela, control de velocidad de crucero adaptativo, faros delanteros LED adaptativos, reconocimiento de señales de tráfico o Start/Stop entre otros elementos de confort y seguridad.


El motor que tuvimos a nuestra disposición, es el más potente de toda la gama Grandland X. Se trata del 2.0 CDTi con 180cv (en realidad genera 177cv) y un par máximo de unos nada despreciables 400Nm, asociado de manera inherente, a un cambio automático de convertidor de par de 8 relaciones, que tiene un funcionamiento correcto y que provoca los cambios y transiciones entre marchas de una manera imperceptible.


Obtenemos así, unas prestaciones máximas muy considerables de 220 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,1 segundos y unos consumos aquilatados en ciclo mixto de 4,9 l/100 Km homologados por la marca.


Es una mecánica poderosa, con mucha fiereza desde bajas revoluciones y una "patada" muy importante, que también obtiene muy buenos registros en materia de recuperaciones sin, aparentemente, mucho esfuerzo. 


No es un motor muy ruidoso y una vez en orden de marcha solo percibimos un ligero ronroneo en el interior de un habitáculo bastante bien insonorizado. Otra cosa es al arrancar en frío o si circulamos a bajas revoluciones, situaciones en las que sí apreciamos unas vibraciones y una sonoridad más acusada, aunque normal y para nada molesta.


Empuja muchísimo y tiene mucha potencia disponible bajo el pedal del acelerador, así que estamos hablando de una unidad muy capacitada para realizar largos trayectos y viajes de la manera más segura, frugal y dinámica. Aunque ojito con eso, ya que sin darnos cuenta y en un breve espacio de tiempo, ya estaremos circulando a velocidades muy por encima de lo legal. Un consejo; si tienes los pies de "plomo", intenta dosificar la presión, porque el Grandland X anda, y mucho.



En materia dinámica y si estamos circulando por una carretera de montaña con curvas, el comportamiento del Opel Grandland X siempre es muy noble y predecible. Tiene una dirección extremadamente directa, aunque poco comunicativa, algo que de vez en cuando, no nos permite calcular del todo bien, el diámetro y el radio de giro del volante respecto a la curva.



La carrocería tiene un balanceo inicial evidente, debido a su envergadura y altura, pero una vez asentado, su comportamiento general se nos torna muy ágil, ayudado en parte por sus ayudas electrónicas, que no permiten ningún susto innecesario y además, no son extremadamente intrusivas, facilitándonos siempre la diversión detrás del volante y dejando la toma de decisiones al conductor. 


El Opel Grandland X es un SUV muy aparente, con la impronta indiscutible de Opel en materia de diseño y con un punto dinámico que gustará a muchos perfiles de cliente. Por otra parte, huye de los experimentos de diseño y sin perder un ápice de personalidad, han conformado un conjunto muy atractivo, solvente y versátil, capaz de competir de tú a tú, con los más granado del segmento. 



Su poderosa mecánica, en combinación con el esquema de suspensiones de tarado, más o menos blando, y un equipamiento excelso en materia de seguridad y confort, es muy apropiada para todos aquellos que busquen un vehículo amplio y confortable, en el que pasarán muchas horas conduciendo, ya que nunca nos faltará respuesta bajo ningún concepto, además de contener bastante los consumos. 


Discreto, pero capaz; divertido, pero sobrio; potente, pero frugal... El Opel Grandland X con la mecánica de 180cv es un modelo que no lo parece; pero es. Es un gran rival y es una gran alternativa en un segmento realmente "trillado". ¿Os atrevéis a descubrirlo?. 




miércoles, 30 de enero de 2019

Prueba: Opel Grandland X 2.0 CDTi Ultimate


Estamos teniendo unas semanas muy intensas con los modelos de la marca Opel y hemos probado tres componentes muy bien diferenciados entre si. La semana anterior os propusimos la prueba del excelente y atractivo Opel Insignia OPC Line, esta semana os vamos ha mostrar las virtudes del SUV medio de la gama Grandland X y en las próximas semanas podréis ver la prueba dinámica de otro modelo del que aún no vamos ha desvelar nada.


El denominador común de los tres, además de pertenecer a la misma firma, es su carácter deportivo, pero sin menospreciar nunca la versatilidad, su atractivo visual y su agradable conducción, cada uno con sus matices. El toque disruptivo lo ponen sus mecánicas, ya que con los tres modelos hemos ido "in crescendo" en potencia, y si comenzamos con el Opel Insignia y su mecánica de gasolina de 165cv, continuamos esta semana con el Opel Grandland X y su motor diésel de 180cv. ¿El siguiente?. Ya lo veréis...


Hoy nos vamos ha centrar en uno de los activos más deseados y sensibles de la marca alemana, ya que pertenece al segmento más demandado del momento. ¿Cuál es?. ¿En serio?. ¿No lo sabéis aún?. Pues obviamente estamos hablando del segmento de los SUV medios, en donde el Opel Grandland X se tendrá que medir con los "cocos" superventas de un trozo de pastel que cada día suma más adeptos y en el que cada día existen más competidores directos del resto de las marcas generalistas.


¿Qué es lo que nos puede ofrecer el Grandland X que no nos pueden ofrecer los demás?. Pues eso es precisamente lo que vamos ha descubrir con el desarrollo de este artículo.


Comenzamos, como siempre con un pequeño análisis de su diseño. Indudablemente estamos ante un claro representante de Opel. Sus rasgos son muy característicos y su porte es un gran ejemplo de lo que representa la gama al completo, aunque en este caso, hablamos de una planta más grande y voluminosa que corresponde a lo que conocemos como SUV.


En el frontal, vemos la reconocible parrilla delantera, con el logo del rayo en el centro y sendos apliques cromados, que simulan una especie de alas, y que hacen el efecto de desembocar en los rasgados y atractivos faros.



La semana pasada probamos en el Insignia, las luces matriciales LED y en este caso, contábamos con iluminación del mismo tipo, solo que en vez de contar con esa tecnología matricial, contaban con la denominada AFL Plus. Eran LED y adaptativos, además de tener cambio automático entre luces cortas y largas, por lo que sin ser tan tecnológicos, nos aseguraban un haz de luz intenso y perfecto en las horas nocturnas.


El paragolpes delantero contaba con sendas aberturas laterales con apliques decorativos también en cromo y en la base, disponía de las consabidas protecciones en plástico negro en las que se incluían las luces antiniebla. Por último y una nota característica en todos los Opel, la nervadura central del capó culminaba una imagen muy atractiva y proporcionada, plenamente reconocible en la distancia.


Si pasamos a la vista lateral, también observamos unas líneas muy características e implícitas ya en la firma de coches alemana. A pesar de que hablamos de un SUV, los trazos generales son muy afilados y nos aportan un halo de dinamismo poco común en representantes del segmento. Las enormes llantas de 19 pulgadas acentuaban esa imagen deportiva y la posibilidad de combinar el techo y la carrocería en diferentes colores, aportan un toque de personalización que tampoco es que se lleve mucho en la categoría.


En la zaga, las líneas poderosas afiladas y atractivas continúan y por supuesto, los pilotos posteriores son también muy característicos en toda la gama, además de disponer de tecnología LED.


En la parte superior del portón del maletero, un alerón posterior en negro, al igual que el resto del techo y los retrovisores, destaca e imprime ese carácter deportivo que nos transmite el conjunto en general, además de tener un voluminoso paragolpes trasero, también con protecciones para los bajos en diferente color de la carrocería, que contiene una doble salida de escape con colines cromados (figurada, ya que el escape se sitúa en la parte inferior del paragolpes trasero), que nos evoca una grata sensación de poderío cuando "perseguimos" al Opel Grandland X.


Esta vez no nos pillan. ¿Os acordáis que en la prueba del Opel Insignia las pasamos canutas hasta que descubrimos de donde se abría el portón para acceder al maletero?. Pues vamos a pulsar otra vez el logo y lo abrimos.


No. En ésta ocasión cuenta con un pulsador convencional debajo del perfil de la matrícula, pero no obstante, como cuenta con apertura y cierre eléctricos, también cabía la posibilidad de pasar el pie debajo del paragolpes y, teniendo las llaves en el bolsillo, podemos hacer que se abra. Es una buena idea si vamos cargados con bolsas o con cajas en las que estemos utilizando las dos manos y muy práctico.


El maletero es enorme y disponemos de 514 litros de capacidad para bultos y enseres. Es un espacio diáfano muy cuadrado y muy aprovechable, con huecos portaobjetos en los laterales. 



Ya en el interior, nos montamos en las plazas traseras y nos encontramos con un gran espacio para dos adultos, siendo el de la plaza central el más sacrificado por anchura. Son unas plazas muy cómodas y tienen muy buenas cotas en altura y espacio para las rodillas.



Delante, nos reciben unos asientos especialmente elaborados denominados AGR (los de atrás también), tapizados en una grata combinación de cuero y tela en crema, muy originales y cómodos, con un mullido excepcional y buena sujeción lateral. Pueden ir calefactados y ventilados, aunque no era nuestro caso.


Observamos un cuadro de mandos ordenado, en el que se han utilizado materiales solventes y de buen tacto y en donde predominan los plásticos blandos, en combinación con algunos elementos cromados, plásticos del color de la carrocería y plásticos brillantes en negro piano. Los paneles del interior tienen unos buenos ajustes y el aspecto es muy sólido.



Todos los elementos nos los encontramos muy al alcance de la mano. La información procedente de la capilla de relojes es convencional, muy legible y fácil de interpretar, con una pantalla del ordenador de viaje en el centro, desde donde podremos visionar muchos parámetros inherentes al funcionamiento del vehículo, como los consumos, los diferentes sistemas de seguridad o incluso, notificaciones del navegador. 



A buena altura en el centro del salpicadero, muy accesible y visible, vemos la pantalla táctil de 8 pulgadas con una distribución de menús muy clara y un funcionamiento relativamente rápido. Desde ahí podremos visionar las diferentes opciones del vehículo, del ordenador de a bordo, del navegador o de las cámaras de ayuda al aparcamiento. 



La visión es correcta, pero en el caso del visionado de las cámaras que rodean al Opel Grandland X no obtenemos la misma calidad de imagen que hemos visto en otros vehículos, aunque la posibilidad de visión cenital del vehículo a la hora de aparcar, cumple con sus objetivos. Pero sin alardes.


Todos los mandos nos los encontramos en una situación lógica y el orden, la ergonomía y la simpleza es la nota predominante en un interior convencional y muy bien solucionado. 


Y es que en el caso de nuestra prueba dinámica de hoy, contábamos con el Opel Grandland X más dotado de toda la gama, con la mecánica más poderosa y el equipamiento más extenso, que se puede complementar con algunas opciones más. 



De esa manera, el Grandland X Ultimate disponía de serie navegador, control de presión de neumáticos, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de visión cenital, asistente de aparcamiento automático, asistente de arranque en pendiente, aviso de vehículo en ángulo muerto, asistente de cambio involuntario de carril, llantas de 19 pulgadas, ordenador de a bordo, asistente de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones y ciclistas, climatizador bi-zona, asientos AGR en cuero y tela, control de velocidad de crucero adaptativo, faros delanteros LED adaptativos, reconocimiento de señales de tráfico o Start/Stop entre otros elementos de confort y seguridad.


El motor que tuvimos a nuestra disposición, es el más potente de toda la gama Grandland X. Se trata del 2.0 CDTi con 180cv (en realidad genera 177cv) y un par máximo de unos nada despreciables 400Nm, asociado de manera inherente, a un cambio automático de convertidor de par de 8 relaciones, que tiene un funcionamiento correcto y que provoca los cambios y transiciones entre marchas de una manera imperceptible.


Obtenemos así, unas prestaciones máximas muy considerables de 220 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,1 segundos y unos consumos aquilatados en ciclo mixto de 4,9 l/100 Km homologados por la marca.


Es una mecánica poderosa, con mucha fiereza desde bajas revoluciones y una "patada" muy importante, que también obtiene muy buenos registros en materia de recuperaciones sin, aparentemente, mucho esfuerzo. 


No es un motor muy ruidoso y una vez en orden de marcha solo percibimos un ligero ronroneo en el interior de un habitáculo bastante bien insonorizado. Otra cosa es al arrancar en frío o si circulamos a bajas revoluciones, situaciones en las que sí apreciamos unas vibraciones y una sonoridad más acusada, aunque normal y para nada molesta.


Empuja muchísimo y tiene mucha potencia disponible bajo el pedal del acelerador, así que estamos hablando de una unidad muy capacitada para realizar largos trayectos y viajes de la manera más segura, frugal y dinámica. Aunque ojito con eso, ya que sin darnos cuenta y en un breve espacio de tiempo, ya estaremos circulando a velocidades muy por encima de lo legal. Un consejo; si tienes los pies de "plomo", intenta dosificar la presión, porque el Grandland X anda, y mucho.



En materia dinámica y si estamos circulando por una carretera de montaña con curvas, el comportamiento del Opel Grandland X siempre es muy noble y predecible. Tiene una dirección extremadamente directa, aunque poco comunicativa, algo que de vez en cuando, no nos permite calcular del todo bien, el diámetro y el radio de giro del volante respecto a la curva.



La carrocería tiene un balanceo inicial evidente, debido a su envergadura y altura, pero una vez asentado, su comportamiento general se nos torna muy ágil, ayudado en parte por sus ayudas electrónicas, que no permiten ningún susto innecesario y además, no son extremadamente intrusivas, facilitándonos siempre la diversión detrás del volante y dejando la toma de decisiones al conductor. 


El Opel Grandland X es un SUV muy aparente, con la impronta indiscutible de Opel en materia de diseño y con un punto dinámico que gustará a muchos perfiles de cliente. Por otra parte, huye de los experimentos de diseño y sin perder un ápice de personalidad, han conformado un conjunto muy atractivo, solvente y versátil, capaz de competir de tú a tú, con los más granado del segmento. 



Su poderosa mecánica, en combinación con el esquema de suspensiones de tarado, más o menos blando, y un equipamiento excelso en materia de seguridad y confort, es muy apropiada para todos aquellos que busquen un vehículo amplio y confortable, en el que pasarán muchas horas conduciendo, ya que nunca nos faltará respuesta bajo ningún concepto, además de contener bastante los consumos. 


Discreto, pero capaz; divertido, pero sobrio; potente, pero frugal... El Opel Grandland X con la mecánica de 180cv es un modelo que no lo parece; pero es. Es un gran rival y es una gran alternativa en un segmento realmente "trillado". ¿Os atrevéis a descubrirlo?.