jueves, 24 de enero de 2019

Prueba: Opel insignia 1.5 Turbo Excellence OPC Line


Tenía yo ganas de probar el nuevo Opel Insignia, una berlina que sin ser de representación, ni estar englobada dentro del segmento más premium, dispone de una imagen, unos acabados y unas condiciones, muy propicias para "mojar la oreja" a lo más granado del segmento, pertenezcan o no a la élite.


La anterior generación del Insignia nos sorprendió a todos por la rotundidad de sus trazos y su planta poderosa. Al sustituto del conocidísimo Opel Vectra no lo esperábamos y resultó ser una grata sorpresa, además de un revulsivo para una categoría de automóviles que estaba descolgando sus ventas en pos del segmento de moda, como lo eran (y lo son aún) los SUV.


Esta nueva generación de la berlina alemana nació en 2017 y hasta ahora, no habíamos tenido la oportunidad de probar las virtudes de este modelo. Así que una vez consolidado dentro del segmento D, tuvimos la fortuna de probar la que probablemente sea, la versión más atractiva y deseada (si obviamos al impresionante GSi), gracias a un precio coherente, una imagen con ciertos tintes deportivos, una mecánica de gasolina muy atractiva y un equipamiento excepcional.


Se trata de una de las berlinas más grandes del segmento (si no la más grande), con 4,9 metros de longitud y una figura extremadamente estilizada y atractiva, que impresiona por su planta y sus trazos afilados y contundentes, algo que atraerá a un grupo de clientes que busquen tener una berlina convencional, pero con cierto carácter y personalidad.


El nuevo Opel Insignia se comercializa con dos carrocerías; de 5 puertas, denominada Grand Sport y en formato familiar, denominada Sports Tourer. No existe versión con 4 puertas y maletero y casi mejor, ya que además de que cambiarían sustancialmente sus atractivos trazos en la zaga, ya sabéis lo que opino yo de las berlinas de tres volúmenes.


Las líneas respecto a la anterior generación se han depurado y afilado al máximo y han pasado de una carrocería, más o menos musculada, a una planta más atlética.


En el frontal observamos unos trazos más rasgados, sin llegar a ser tan afilados como los que nos podríamos encontrar en modelos asiáticos; con ciertos toques cromados, como en los embellecedores de las luces antiniebla o la característica parrilla frontal con el logo del rayo en el centro. Otra de las notas discordantes y características del diseño Opel, es la línea de tensión que recorre la parte central del capó delantero.


Los faros afilados y que incorporan la, también característica luz diurna de tipo LED, tienen una mención aparte, ya que en nuestro caso, disponíamos de la tecnología de iluminación que pretende popularizar la marca alemana denominada Intelilux.

En su momento, este tipo de iluminación la probamos cuando se comercializó el Opel Astra, solo que en esta ocasión, los faros se han mejorado y ahora disponen de más módulos LED que se activan y desactivan según las necesidades.


Cuando superamos cierta velocidad y activamos el encendido automático de luces, conducimos con las luces largas en todo momento, con la salvedad de que si el sistema de radar detecta vehículos que nos precedan o que vengan de frente, los módulos LED se van apagando de manera progresiva para no deslumbrar a nadie y ofrecernos siempre la mejor iluminación posible.


Es un sistema muy recomendable para personas que conduzcan mucho en horas nocturnas (y para cualquiera) ya que su funcionamiento es extremadamente bueno y su haz de luz es el óptimo en todo momento, sin que tengamos que hacer absolutamente nada.


Nos desplazamos al lateral y además de comprobar que estamos ante una berlina especialmente larga, su configuración deportiva y líneas fluidas, con un trazo de tensión ascendente y muy marcado en la base de la carrocería, nos motivan una percepción muy dinámica y una visión atractiva del conjunto.



La pronunciada caída del techo hacia la zaga, en donde culmina con un pequeño alerón posterior, sutilmente implantado sobre el borde del portón del maletero, nos proyecta una imagen deportiva, además de que sus preciosas llantas de 17 pulgadas y el pequeño logo OPC Line en el lateral, nos da alguna pista más de que nos vamos a divertir conduciendo este Opel Insignia.



En la zaga las líneas sobrias, pero poderosas, con unos "hombros" marcados que le infundan un gran carácter y unos pilotos de tecnología LED con una iluminación nocturna, también muy característica de la marca y fiel reflejo de lo que observamos en los faros delanteros; culminan una presencia muy atractiva y plenamente reconocible.


Abrimos el portón del maletero para descubrir..., espera; ¿cómo se abre el maletero?. Buscamos debajo del portón, donde van las luces de la matrícula, buscamos un botón en el mando, en el interior del habitáculo, pasamos varias veces el pie debajo del paragolpes... Nada.

¿Será posible?. Palpamos todos los centímetros del portón del maletero hasta que...; !!Eureka!!. Descubrimos que pulsando el logo de Opel se abría. Está bien y a los clientes se lo explicarán en el concesionario, pero a pesar de que es una situación muy recurrente y queda perfectamente integrado, no sé porqué me da, que igual es un resorte que puede resultar un tanto sensible a estropearse con un uso intensivo o si nos dan un golpe por alcance.

Una vez abierto, observamos un gran espacio de carga que alcanza los 490 litros de capacidad. La abertura que nos permite el portón, es muy amplia y el borde, gracias a la escasa altura de la carrocería, se nos queda muy cerca del suelo, aunque el voluminoso paragolpes puede limitarnos un poco. Nada importante.


Es un espacio diáfano y muy aprovechable, aunque los pasos de rueda sí se dejan notar un tanto y puede limitarnos un poco a la hora de ubicar objetos voluminosos en el fondo. Desde ahí, distinguimos que la banqueta posterior se puede abatir en tres secciones diferenciadas.


En las plazas traseras, gracias a su gran longitud y su gran distancia entre ejes, nos encontramos con unos asientos muy cómodos, revestidos en cuero y las dos plazas laterales calefactadas, en nuestro caso. La plaza central, como suele suceder, es más apta para un niño. 


La pequeña nota discordante es que a pesar de contar con buenas cotas en cuanto a anchura y espacio para las piernas, debido a sus líneas deportivas y a la pronunciada caída del techo, no dispone de tanta holgura en esa proporción para las personas más altas. No obstante; ocupantes de hasta 1,80 metros de altura podrán acomodarse sin mucho problema. 



Delante, nos reciben unos suntuosos asientos con regulación eléctrica y calefactados, que tienen una gran sujeción lateral tanto a la altura de nuestros hombros, como a la altura de nuestras caderas, además de que cuentan con extensores a la altura de nuestros muslos, para los ocupantes más altos. 

Son unas plazas muy confortables y certificadas, con unos asientos denominados AGR, que tienen un mullido firme, pero que están especialmente estudiados para evitar problemas en la espalda si nos pasamos muchas horas conduciendo. No obstante, y debido a la baja altura de la carrocería, la posición de conducción ideal, implica llevar las piernas bastante estiradas.


Los materiales utilizados son plásticos con una buena calidad, unos muy buenos ajustes y agradables al tacto, combinados con ciertas molduras en acabado cromado y negro piano. El salpicadero tiene un aspecto visual muy acertado y los mandos, en términos generales, están muy a mano y son bastante intuitivos a la hora de usar los diferentes equipamientos. 



En la capilla de relojes, encontramos una información completísima y todo es muy fácil de interpretar y ver al primer golpe de vista. De hecho, cuenta hasta con voltímetro. En el centro; el indicador de la velocidad muy grande y en medio de este, una pantalla TFT desde donde podremos ver las informaciones más relevantes del ordenador de a bordo o si así lo deseamos, del navegador. 



Frente a nosotros y proyectado en el cristal, el sistema HUD. Este sistema que montaba nuestro Opel Insignia fue, sin lugar a dudas, el más completo que hemos probado en los últimos tiempos, ya que nos marcaba parámetros como la velocidad, el rango de revoluciones, la información del lector de señales de tráfico, del navegador e incluso, si detecta a un peatón o ciclista, además de avisarnos de la proximidad con respecto al vehículo delantero, alertarnos y si hacemos caso omiso a la señales, realizar por si mismo la frenada de emergencia. 



Y hablando de emergencias, nuestra unidad de pruebas también contaba con la salva guarda del sistema de llamada de emergencia y servicios On Star, situado por encima de retrovisor interior.

En un lugar de privilegio y al alcance de nuestra mano y visión, vemos la pantalla táctil correspondiente al equipo de infoocio y desde donde podremos visionar diferentes menús en referencia al ordenador de a bordo, la cámara de visión trasera al insertar la marcha atrás o el navegador, entre otras muchas cosas. 


Tiene unas grafías muy destacables y es bastante fácil moverse entre los menús disponibles, teniendo un manejo bastante intuitivo y unos botones "virtuales" muy grandes. 

Debajo observamos los mandos del climatizador bi-zona y por delante de la palanca de cambios, existen varios botones de fácil acceso, que activan el sistema de aparcamiento pseudo-autónomo, el sistema de mantenimiento de carril o el sistema Start/Stop, por ejemplo.



De todas formas, como hemos dicho anteriormente, nuestro Opel Insignia contaba con un gran equipo de serie, además de montar numerosas opciones. También se sumaban las mejoras estéticas de paquete OPC Line, que incluía pedales de aluminio, molduras en los marcos de las puertas, volante deportivo y alguna que otra cosilla más, a lo que había que sumar elementos como el navegador, el equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, aviso de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, volante calefactado, tapicería de cuero con cuatro asientos calefactados y los delanteros con regulación eléctrica, asistente de cambio involuntario de carril, aparcamiento pseudo autónomo con cámara trasera y detección de trafico cruzado, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, Opel On Star, climatizador bi-zona, luces delanteras de LED Intelilux con accionamiento automático, llantas de 17 pulgadas, HUD con detección de peatones y ciclistas, frenada de emergencia en ciudad, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, freno de mano eléctrico, apertura y arranque sin llave, Start/Stop y un larguísimo etcétera...


El motor en nuestro caso, colmará las expectativas de los denominados "petrolhead" ya que sin ser la versión más potente GSi, es una mecánica de gasolina muy potente y con un funcionamiento excelente. 


Se trata de un 1.5 con Turbo que arroja 165cv y un par máximo de 250 Nm, asociado a un cambio de marchas manual de 6 relaciones, con el que conseguimos unas prestaciones máximas de 220 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,4 segundos y obtenemos un consumo medio homologado por la marca de 6,1 l/100 Km.


Es un motor muy silencioso a todos los niveles y se percibe ningún tipo de vibración o sonido procedente del vano. También tiene mucho que ver el gran aislamiento del habitáculo.


Obtiene muy buenos resultados desde muy bajas revoluciones y el empuje es contundente en todo momento, pero sin que tengamos tampoco esa sensación de "apretón" que nos pega la espalda contra el respaldo del asiento. Tiene mucha garra, pero la entrega siempre de forma suave y comedida.



Diferente es el caso de las recuperaciones, ya que si no nos damos cuenta y circulamos a ritmo normal afrontando un pequeño puerto o realizando alguna maniobra de adelantamiento en el que el coche no vaya un tanto "alegre", deberemos acudir a la ayuda de la caja de cambios e insertar una marcha menos. Es una mecánica poderosa, pero en sexta velocidad a ritmo de crucero, tenemos una relación muy larga y circularemos bajos de revoluciones, lo que favorece el consumo, pero penaliza en el caso de querer obtener una respuesta contundente en un momento determinado. Solo es eso.


En orden de marcha hablamos de una berlina extremadamente confortable, con unas suspensiones de tarado tirando a firme, pero que absorben a la perfección cualquier tipo de irregularidad de la carretera, procurándonos en todo momento, una conducción muy agradable.



Pero estamos ante una edición con aditamentos estéticos un tanto deportivos, así que debemos realizar una conducción deportiva. Pero sólo por un tema de rigor científico, no porqué de verdad nos guste "tramear".


La verdad es que a tenor de la envergadura del Insignia, sorprende la agilidad con la que se mueve en una carretera con curvas. El aplomo es increíble, y admite a la perfección los cambios de ritmo y una sucesión de curvas, sin que nos provoque ningún tipo de sensación de peligro y sin que la carrocería balancee en exceso.


La dirección es quirúrgica y es muy fácil tomarle la medida al conjunto. Por otra parte, el equipo de frenos contiene muy bien nuestro ímpetu y en términos generales, el comportamiento del nuevo Insignia es extremadamente noble, predecible y seguro en todo momento.



En definitiva; el nuevo Opel Insignia es un componente muy a tener en cuenta en el segmento más tradicional, con una imagen muy atractiva, con unos trazos afilados y ciertamente dinámicos que atraerá, sin duda, a los clientes más joviales que necesiten una gran berlina, con una gran habitabilidad y capacidad, además de tener un equipamiento de excepción, tanto en materia de seguridad, como en materia de confort.


Dinámicamente, es un vehículo que sorprende sobremanera, ya que no nos podríamos esperar que una berlina de casi cinco metros, pudiera comportarse tan ágilmente y que a su vez, fuera tan extremadamente cómodo en una circulación normalizada por autovías y autopistas. Su mecánica poderosa de gasolina, también es un factor determinante para convertir al nuevo Opel Insignia en un gran objeto de deseo. 


Grande; esa es la definición perfecta para este modelo de la firma alemana, y no lo decimos sólo por su tamaño. Su magnitud se extiende a todos los niveles y sin ningún atisbo de duda, el Opel Insignia es GRANDE. 


jueves, 24 de enero de 2019

Prueba: Opel insignia 1.5 Turbo Excellence OPC Line


Tenía yo ganas de probar el nuevo Opel Insignia, una berlina que sin ser de representación, ni estar englobada dentro del segmento más premium, dispone de una imagen, unos acabados y unas condiciones, muy propicias para "mojar la oreja" a lo más granado del segmento, pertenezcan o no a la élite.


La anterior generación del Insignia nos sorprendió a todos por la rotundidad de sus trazos y su planta poderosa. Al sustituto del conocidísimo Opel Vectra no lo esperábamos y resultó ser una grata sorpresa, además de un revulsivo para una categoría de automóviles que estaba descolgando sus ventas en pos del segmento de moda, como lo eran (y lo son aún) los SUV.


Esta nueva generación de la berlina alemana nació en 2017 y hasta ahora, no habíamos tenido la oportunidad de probar las virtudes de este modelo. Así que una vez consolidado dentro del segmento D, tuvimos la fortuna de probar la que probablemente sea, la versión más atractiva y deseada (si obviamos al impresionante GSi), gracias a un precio coherente, una imagen con ciertos tintes deportivos, una mecánica de gasolina muy atractiva y un equipamiento excepcional.


Se trata de una de las berlinas más grandes del segmento (si no la más grande), con 4,9 metros de longitud y una figura extremadamente estilizada y atractiva, que impresiona por su planta y sus trazos afilados y contundentes, algo que atraerá a un grupo de clientes que busquen tener una berlina convencional, pero con cierto carácter y personalidad.


El nuevo Opel Insignia se comercializa con dos carrocerías; de 5 puertas, denominada Grand Sport y en formato familiar, denominada Sports Tourer. No existe versión con 4 puertas y maletero y casi mejor, ya que además de que cambiarían sustancialmente sus atractivos trazos en la zaga, ya sabéis lo que opino yo de las berlinas de tres volúmenes.


Las líneas respecto a la anterior generación se han depurado y afilado al máximo y han pasado de una carrocería, más o menos musculada, a una planta más atlética.


En el frontal observamos unos trazos más rasgados, sin llegar a ser tan afilados como los que nos podríamos encontrar en modelos asiáticos; con ciertos toques cromados, como en los embellecedores de las luces antiniebla o la característica parrilla frontal con el logo del rayo en el centro. Otra de las notas discordantes y características del diseño Opel, es la línea de tensión que recorre la parte central del capó delantero.


Los faros afilados y que incorporan la, también característica luz diurna de tipo LED, tienen una mención aparte, ya que en nuestro caso, disponíamos de la tecnología de iluminación que pretende popularizar la marca alemana denominada Intelilux.

En su momento, este tipo de iluminación la probamos cuando se comercializó el Opel Astra, solo que en esta ocasión, los faros se han mejorado y ahora disponen de más módulos LED que se activan y desactivan según las necesidades.


Cuando superamos cierta velocidad y activamos el encendido automático de luces, conducimos con las luces largas en todo momento, con la salvedad de que si el sistema de radar detecta vehículos que nos precedan o que vengan de frente, los módulos LED se van apagando de manera progresiva para no deslumbrar a nadie y ofrecernos siempre la mejor iluminación posible.


Es un sistema muy recomendable para personas que conduzcan mucho en horas nocturnas (y para cualquiera) ya que su funcionamiento es extremadamente bueno y su haz de luz es el óptimo en todo momento, sin que tengamos que hacer absolutamente nada.


Nos desplazamos al lateral y además de comprobar que estamos ante una berlina especialmente larga, su configuración deportiva y líneas fluidas, con un trazo de tensión ascendente y muy marcado en la base de la carrocería, nos motivan una percepción muy dinámica y una visión atractiva del conjunto.



La pronunciada caída del techo hacia la zaga, en donde culmina con un pequeño alerón posterior, sutilmente implantado sobre el borde del portón del maletero, nos proyecta una imagen deportiva, además de que sus preciosas llantas de 17 pulgadas y el pequeño logo OPC Line en el lateral, nos da alguna pista más de que nos vamos a divertir conduciendo este Opel Insignia.



En la zaga las líneas sobrias, pero poderosas, con unos "hombros" marcados que le infundan un gran carácter y unos pilotos de tecnología LED con una iluminación nocturna, también muy característica de la marca y fiel reflejo de lo que observamos en los faros delanteros; culminan una presencia muy atractiva y plenamente reconocible.


Abrimos el portón del maletero para descubrir..., espera; ¿cómo se abre el maletero?. Buscamos debajo del portón, donde van las luces de la matrícula, buscamos un botón en el mando, en el interior del habitáculo, pasamos varias veces el pie debajo del paragolpes... Nada.

¿Será posible?. Palpamos todos los centímetros del portón del maletero hasta que...; !!Eureka!!. Descubrimos que pulsando el logo de Opel se abría. Está bien y a los clientes se lo explicarán en el concesionario, pero a pesar de que es una situación muy recurrente y queda perfectamente integrado, no sé porqué me da, que igual es un resorte que puede resultar un tanto sensible a estropearse con un uso intensivo o si nos dan un golpe por alcance.

Una vez abierto, observamos un gran espacio de carga que alcanza los 490 litros de capacidad. La abertura que nos permite el portón, es muy amplia y el borde, gracias a la escasa altura de la carrocería, se nos queda muy cerca del suelo, aunque el voluminoso paragolpes puede limitarnos un poco. Nada importante.


Es un espacio diáfano y muy aprovechable, aunque los pasos de rueda sí se dejan notar un tanto y puede limitarnos un poco a la hora de ubicar objetos voluminosos en el fondo. Desde ahí, distinguimos que la banqueta posterior se puede abatir en tres secciones diferenciadas.


En las plazas traseras, gracias a su gran longitud y su gran distancia entre ejes, nos encontramos con unos asientos muy cómodos, revestidos en cuero y las dos plazas laterales calefactadas, en nuestro caso. La plaza central, como suele suceder, es más apta para un niño. 


La pequeña nota discordante es que a pesar de contar con buenas cotas en cuanto a anchura y espacio para las piernas, debido a sus líneas deportivas y a la pronunciada caída del techo, no dispone de tanta holgura en esa proporción para las personas más altas. No obstante; ocupantes de hasta 1,80 metros de altura podrán acomodarse sin mucho problema. 



Delante, nos reciben unos suntuosos asientos con regulación eléctrica y calefactados, que tienen una gran sujeción lateral tanto a la altura de nuestros hombros, como a la altura de nuestras caderas, además de que cuentan con extensores a la altura de nuestros muslos, para los ocupantes más altos. 

Son unas plazas muy confortables y certificadas, con unos asientos denominados AGR, que tienen un mullido firme, pero que están especialmente estudiados para evitar problemas en la espalda si nos pasamos muchas horas conduciendo. No obstante, y debido a la baja altura de la carrocería, la posición de conducción ideal, implica llevar las piernas bastante estiradas.


Los materiales utilizados son plásticos con una buena calidad, unos muy buenos ajustes y agradables al tacto, combinados con ciertas molduras en acabado cromado y negro piano. El salpicadero tiene un aspecto visual muy acertado y los mandos, en términos generales, están muy a mano y son bastante intuitivos a la hora de usar los diferentes equipamientos. 



En la capilla de relojes, encontramos una información completísima y todo es muy fácil de interpretar y ver al primer golpe de vista. De hecho, cuenta hasta con voltímetro. En el centro; el indicador de la velocidad muy grande y en medio de este, una pantalla TFT desde donde podremos ver las informaciones más relevantes del ordenador de a bordo o si así lo deseamos, del navegador. 



Frente a nosotros y proyectado en el cristal, el sistema HUD. Este sistema que montaba nuestro Opel Insignia fue, sin lugar a dudas, el más completo que hemos probado en los últimos tiempos, ya que nos marcaba parámetros como la velocidad, el rango de revoluciones, la información del lector de señales de tráfico, del navegador e incluso, si detecta a un peatón o ciclista, además de avisarnos de la proximidad con respecto al vehículo delantero, alertarnos y si hacemos caso omiso a la señales, realizar por si mismo la frenada de emergencia. 



Y hablando de emergencias, nuestra unidad de pruebas también contaba con la salva guarda del sistema de llamada de emergencia y servicios On Star, situado por encima de retrovisor interior.

En un lugar de privilegio y al alcance de nuestra mano y visión, vemos la pantalla táctil correspondiente al equipo de infoocio y desde donde podremos visionar diferentes menús en referencia al ordenador de a bordo, la cámara de visión trasera al insertar la marcha atrás o el navegador, entre otras muchas cosas. 


Tiene unas grafías muy destacables y es bastante fácil moverse entre los menús disponibles, teniendo un manejo bastante intuitivo y unos botones "virtuales" muy grandes. 

Debajo observamos los mandos del climatizador bi-zona y por delante de la palanca de cambios, existen varios botones de fácil acceso, que activan el sistema de aparcamiento pseudo-autónomo, el sistema de mantenimiento de carril o el sistema Start/Stop, por ejemplo.



De todas formas, como hemos dicho anteriormente, nuestro Opel Insignia contaba con un gran equipo de serie, además de montar numerosas opciones. También se sumaban las mejoras estéticas de paquete OPC Line, que incluía pedales de aluminio, molduras en los marcos de las puertas, volante deportivo y alguna que otra cosilla más, a lo que había que sumar elementos como el navegador, el equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, aviso de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, volante calefactado, tapicería de cuero con cuatro asientos calefactados y los delanteros con regulación eléctrica, asistente de cambio involuntario de carril, aparcamiento pseudo autónomo con cámara trasera y detección de trafico cruzado, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, Opel On Star, climatizador bi-zona, luces delanteras de LED Intelilux con accionamiento automático, llantas de 17 pulgadas, HUD con detección de peatones y ciclistas, frenada de emergencia en ciudad, lector de señales de tráfico, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, freno de mano eléctrico, apertura y arranque sin llave, Start/Stop y un larguísimo etcétera...


El motor en nuestro caso, colmará las expectativas de los denominados "petrolhead" ya que sin ser la versión más potente GSi, es una mecánica de gasolina muy potente y con un funcionamiento excelente. 


Se trata de un 1.5 con Turbo que arroja 165cv y un par máximo de 250 Nm, asociado a un cambio de marchas manual de 6 relaciones, con el que conseguimos unas prestaciones máximas de 220 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 9,4 segundos y obtenemos un consumo medio homologado por la marca de 6,1 l/100 Km.


Es un motor muy silencioso a todos los niveles y se percibe ningún tipo de vibración o sonido procedente del vano. También tiene mucho que ver el gran aislamiento del habitáculo.


Obtiene muy buenos resultados desde muy bajas revoluciones y el empuje es contundente en todo momento, pero sin que tengamos tampoco esa sensación de "apretón" que nos pega la espalda contra el respaldo del asiento. Tiene mucha garra, pero la entrega siempre de forma suave y comedida.



Diferente es el caso de las recuperaciones, ya que si no nos damos cuenta y circulamos a ritmo normal afrontando un pequeño puerto o realizando alguna maniobra de adelantamiento en el que el coche no vaya un tanto "alegre", deberemos acudir a la ayuda de la caja de cambios e insertar una marcha menos. Es una mecánica poderosa, pero en sexta velocidad a ritmo de crucero, tenemos una relación muy larga y circularemos bajos de revoluciones, lo que favorece el consumo, pero penaliza en el caso de querer obtener una respuesta contundente en un momento determinado. Solo es eso.


En orden de marcha hablamos de una berlina extremadamente confortable, con unas suspensiones de tarado tirando a firme, pero que absorben a la perfección cualquier tipo de irregularidad de la carretera, procurándonos en todo momento, una conducción muy agradable.



Pero estamos ante una edición con aditamentos estéticos un tanto deportivos, así que debemos realizar una conducción deportiva. Pero sólo por un tema de rigor científico, no porqué de verdad nos guste "tramear".


La verdad es que a tenor de la envergadura del Insignia, sorprende la agilidad con la que se mueve en una carretera con curvas. El aplomo es increíble, y admite a la perfección los cambios de ritmo y una sucesión de curvas, sin que nos provoque ningún tipo de sensación de peligro y sin que la carrocería balancee en exceso.


La dirección es quirúrgica y es muy fácil tomarle la medida al conjunto. Por otra parte, el equipo de frenos contiene muy bien nuestro ímpetu y en términos generales, el comportamiento del nuevo Insignia es extremadamente noble, predecible y seguro en todo momento.



En definitiva; el nuevo Opel Insignia es un componente muy a tener en cuenta en el segmento más tradicional, con una imagen muy atractiva, con unos trazos afilados y ciertamente dinámicos que atraerá, sin duda, a los clientes más joviales que necesiten una gran berlina, con una gran habitabilidad y capacidad, además de tener un equipamiento de excepción, tanto en materia de seguridad, como en materia de confort.


Dinámicamente, es un vehículo que sorprende sobremanera, ya que no nos podríamos esperar que una berlina de casi cinco metros, pudiera comportarse tan ágilmente y que a su vez, fuera tan extremadamente cómodo en una circulación normalizada por autovías y autopistas. Su mecánica poderosa de gasolina, también es un factor determinante para convertir al nuevo Opel Insignia en un gran objeto de deseo. 


Grande; esa es la definición perfecta para este modelo de la firma alemana, y no lo decimos sólo por su tamaño. Su magnitud se extiende a todos los niveles y sin ningún atisbo de duda, el Opel Insignia es GRANDE.