miércoles, 6 de febrero de 2019

Prueba: BMW 840d xDrive Carbon Core


Hace 30 años aproximadamente, BMW revolucionó el mundo de los coupés deportivos con el alumbramiento de la Serie 8. Después del afamado M1, una rareza nacida de la competición y que se ha convertido en un clásico muy cotizado; la marca de Múnich realizó un auténtico ejercicio de diseño muy rompedor para la época, con la Serie 8.


Este modelo era un Gran Turismo que combinaba lo mejor del confort y la tecnología al servicio de la automoción, con la deportividad más extrema que caracterizaba siempre a la marca alemana, vestido con una original y atractiva carrocería.


La verdad es que era uno de los modelos más llamativos de BMW y que, con excepción de los pilotos traseros y los característicos "riñones" de la parrilla delantera, no existía ninguna pista de que aquel deportivo de faros escamoteables y carrocería coupé 2+2, fuera obra de la firma de la hélice. Hoy en día es un auténtico objeto de culto y también, un clásico al alza, sobre todo su versión más poderosa 850i.


Mucho han cambiado las cosas desde entonces y hasta ahora, los modelos más deportivos y exclusivos de BMW eran las versiones convencionales firmadas por la división Motorsport, aunque durante este tiempo ha habido una Serie 6 que podría hacer las veces de Gran Turismo.


Pero la aparición de nuevo del genuino Gran Turismo deportivo que mama de la esencia del original Serie 8 hará, sin lugar a dudas, que nos olvidemos de esa Serie 6 que, siendo un coupé deportivo y muy atractivo, no llegó a los corazones de los aficionados ni pasará a la historia como uno de los coches de bandera de BMW.


¿Por qué han tardado tanto en hacer de nuevo algo parecido?. Pues la verdad es que no sabría responderos, pero lo importante es que aunque la espera se haya hecho larga y ya no contábamos con un atrevimiento similar en un mercado de nicho y tan concreto; hoy es el día en el que podemos afirmar que ha nacido un nuevo clásico de la marca y un futuro objeto de culto, como lo es hoy en día su "padre".


El nuevo Serie 8 es un auténtico Gran Turismo. Su carrocería coupé deportiva y pegada al asfalto, con unos trazos muy evocadores y unas líneas tensas y fluidas, generan deseo al instante. Por otra parte, sus acabados suntuosos, lujosos y perfectamente rematados y ajustados, son comparables a los vehículos más exclusivos y conocidos por todos, de las marcas más exclusivas del otro lado del Canal de la Mancha.


En el frontal, como no podría ser de otra manera, los "riñones" de la parrilla son muy grandes y remarcan la impresionante anchura y magnánimas proporciones del deportivo alemán. A los flancos, los faros afilados, con la característica línea lumínica de la marca y una apariencia de "ceño fruncido" muy agresiva, nos descubren la combinación de la tecnología LED con la novedosa tecnología láser, que como dijimos en la reciente prueba dinámica del BMW X5, aumentan el haz luminoso de las luces de carretera hasta en unos 600 metros durante las horas nocturnas.



El paragolpes muy elaborado, contiene también sendas toberas laterales y central de refrigeración en forma de panal de abeja, que le aportan una visión ciertamente agresiva, además de realizar un ejercicio de diseño en una especie de ala invertida en la base, emulando de una manera muy natural un Splitter frontal, que favorece la estabilidad y el sustento en alta velocidad.


La vista lateral es realmente sexy. Se nota deportividad en todos sus trazos y sus líneas esculpidas por el túnel del viento, favorecen una estética que no podemos dejar de admirar a su paso. La aerodinámica es uno de sus puntos claves y sus trazos suaves, pero muy dinámicos, sumados a su escasa altura respecto al suelo y su gran longitud de 4,84 metros, materializan una auténtica obra de arte rodante.



Y hablando de rodante. ¿Habéis observado sus impresionantes "zapatos" de 20 pulgadas?. Son unas llantas en negro brillante, que dejan entrever unos enormes discos de freno, necesarios para detener semejante potencial, mordidos por unas pinzas pintadas en azul y con la inscripción M grabada a fuego.



Las llantas combinan excepcionalmente bien con el gris oscuro con efecto mate de la carrocería, que a su vez, cuenta con algún aditamento exclusivo del Pack M con la terminación Carbon Core, como el techo con efecto fibra de carbono.

En la zaga, observamos también mucho carácter, ya que es más que probable, que sea la parte que más tiempo veamos cuando nos encontremos con un Serie 8 por la carretera. 


Los originales faros con tecnología LED, mantienen la misma suavidad de líneas que la tapa del maletero y fluyen en armonía con el resto de los trazos de una trasera poco convencional, que remata su agresividad con un paragolpes muy deportivo con sendas aberturas en los flancos, una doble salida de escape desde la que emana un sonido plenamente evocador (nunca dirías que es diésel) y un pequeño alerón posterior, sutilmente esculpido sobre la tapa del maletero.


Abrimos ese maletero, por supuesto con apertura eléctrica, y nos encontramos con un gran hueco muy profundo que alcanza los 420 litros de capacidad. Cuenta con un par de secciones con redes en los laterales, para dejar los objetos más cotidianos y de mayor uso al alcance y el resto, es muy aprovechable, por lo que gana muchos enteros en practicidad, a pesar de ser un auténtico deportivo al uso. Pero un deportivo con el que se puede viajar sin ningún tipo de problema con todas las maletas que nos sean necesarias. Tampoco es que dos personas necesiten tanto espacio.


Sí, digo dos personas, porque realmente son las dos personas que irán comodísimas en este coche, ya que a pesar de ser una configuración 2+2, las plazas traseras son casi testimoniales y muy orientadas a niños en tal caso.

En las plazas delanteras, nos reciben unos espectaculares asientos tapizados con un excelente cuero marrón, al igual que el resto del habitáculo, en donde se combinan de manera magistral materiales, precisamente como el cuero, el aluminio, plásticos de excelente calidad e incluso, plásticos con efecto cristal (¿o era cristal?). Todo tiene un aspecto visual muy elegante y muy premium y los ajustes son de primer orden.



Esos asientos delanteros, nos ofrecen una comodidad realmente reseñable. Cuentan con infinidad de reglajes eléctricos (incluido para los reposacabezas) y tienen, además, una excelente sujeción en desplazamiento lateral. Podríamos decir que eran bastante exclusivos, ya que estaban firmados por BMW Individual, la sección de productos especiales de la marca alemana.


Debido a la escasa altura de la carrocería, una vez "tirados" al interior, la posición de conducción ideal es, obviamente, con las piernas muy estiradas. Gracias a los reglajes del asiento y del volante, que también cuenta con un mando eléctrico para tal menester, nos encontraremos muy cómodos al instante y parecerá que hemos llevado este Serie 8 durante toda nuestra vida (ojalá).


Ante nosotros, un cuadro de mandos en donde no falta de nada y todo está al alcance de nuestras manos y vista. 

La información digital que percibimos desde la capilla de relojes, es plenamente configurable y es muy completa en todos los aspectos. Su disposición comenzará a ser muy conocida en los productos de nueva hornada de la marca y ya vimos este nuevo estilo en la prueba del BMW X5 de hace unas semanas.

Puede que tantos datos nos abrumen en un principio, pero una vez acostumbrados, la información que nos ofrece es completísima y podemos elegir a golpe de botón, qué parámetros son los que queremos visionar en cada momento. También en nuestro caso, disponíamos del sistema HUD, que proyectaba lo más relevante sobre el cristal del vehículo y a la altura de nuestro campo de visión. 


En una posición de privilegio, vemos la pantalla del equipo de infoocio que es táctil y destaca por tener unas grafías muy visibles y vistosas, además de tener una gran calidad de imagen, sin brillos aparentes.

Desde ahí podremos visionar las imágenes de cualquiera de las cámaras de ayuda al aparcamiento que rodean al vehículo, diferentes parámetros del ordenador de viaje y los diferentes modos de conducción, el navegador y múltiples menús que pueda contener el equipo, como conexión a internet, diferentes aplicaciones, acceso a la previsión meteorológica a tiempo real...



También podemos manejar este equipo desde el mando simplificado iDrive situado entre los dos asientos, en este caso, con un aspecto moleteado en aluminio, al igual que algún que otro mando, como el botón de arranque. Este tipo de acabados, aportan una clase y un porte sin parangón y es muy propio de los Gran Turismo más lujosos. 

Alrededor del selector del cambio automático de 8 relaciones, nos encontramos con varios pulsadores, además de la ruleta del iDrive. Están los botones para elegir el modo de conducción ideal para cada momento, como ECO Pro, Comfort o Sport, que a su vez, cuentan con programas más individualizados cada uno de ellos. También veremos los botones para visionar las diferentes cámaras de alrededor del vehículo y los correspondientes a activar y desactivar sistemas como el sonido de los sensores de aparcamiento, el Start/Stop, el Auto Hold o el freno de mano eléctrico. 



Ese selector de cambio, fue una de las cosas que más me llamó la atención. El pomo era de un material similar al cristal (o de cristal), con cierta similitud a un diamante y en el que se definía y distinguía, de manera retroiluminada, un 8 en la zona superior. Es una solución estética que no tiene ningún otro tipo de practicidad que la de aportar esa nota de exclusividad diferente, que sorprenderá a propios y extraños nada más montarse en el Serie 8



Y es que el equipo de serie de este modelo, además de poder completarse con una serie de componentes, tanto estéticos como tecnológicos, de manera opcional, es un equipamiento de bandera y de primer orden. Disponíamos de elementos como el navegador con información del tráfico a tiempo real, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,1 pulgadas y mando iDrive, cámara de ayuda al aparcamiento con visión cenital y alerta de tráfico cruzado, Drive Mode con varios modos de conducción, asistente de cambio involuntario de carril, alerta de vehículo en ángulo muerto, HUD, llantas de 20 pulgadas, techo de efecto carbono, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, control gestual, disco duro de 20Gb, luces delanteras láser inteligentes, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento, frenada automática con detección de peatones y visión nocturna, suspensión adaptativa, apertura y arranque sin llave, volante multifunción con levas, equipo de audio premium Harman/Kardon, luz ambiente, escapes deportivos, Start Stop y muchos más elementos, además de disponer del Pack M, que incluía este tono de pintura de BMW Individual, diferentes aditamentos estéticos y aerodinámicos, suspensión adaptativa o frenos más poderosos, entre otras muchas más opciones.


La mecánica en nuestra unidad de pruebas, era el conocido y espectacular 3.0 diésel con 320cv debajo del pedal del acelerador y un par máximo, que se transmitía a las cuatro ruedas gracias al sistema de tracción total xDrive, de 680 Nm.


Obviamente, aún siendo una mecánica diésel, estamos hablando de un motor de altísimo rendimiento, con unas prestaciones finales capaces de quitar el hipo y mojar la oreja a más de un deportivo de casta. 


Su velocidad máxima se autolimita en 250 Km/h, su aceleración de 0 a 100 Km/h es realmente brutal, alcanzándolos en tan solo 4,9 segundos y lo mejor de todo, es que a pesar de tener las prestaciones de un deportivo (lo que es), su consumo homologado en ciclo mixto se queda oficialmente en 6,1 l/100 Km.


Con excepción del consumo, que rara vez bajará de los 9 l/100 Km (no es que ponga en duda los parámetros de la marca, es que es muy complicado mantener la compostura conduciendo un aparato como este...); la verdad es que el resto de los datos oficiales son tan reales como la vida misma.

Obviamente no hemos alcanzado los 250 Km/h de punta y menos, en una carretera convencional, viendo que justamente un día antes habían rebajado los límites en muchos tramos a 90 Km/h, pero sí que pudimos comprobar que saliendo desde parado, alcanzar los 100 Km/h era un pestañear de ojos y una lucha infructuosa por levantar la espalda del respaldo de los asientos. 



!!Que sensación!!. Nunca antes (o por lo menos, en muy pocas ocasiones) habíamos probado un vehículo tan sumamente poderoso, ya no por potencia, sino por la forma que tenía de entregarla y su descomunal par máximo. Creo recordar que lo más parecido que hemos vivido en nuestras propias carnes se apellidaba AMG, el rival prestacional más férreo de la división M de BMW



El tándem caja de cambios-motor funciona de maravilla y la respuesta es muy contundente en todo momento, sin apenas retardo entre el momento en el que pisamos el acelerador y empieza el jolgorio.

Hablando en materia dinámica y sensaciones de conducción, el Serie 8 puede tener un cúmulo de personalidades, todo dependerá de lo que queramos hacer. Los modos de conducción tienen mucho que decir en el comportamiento general de este gran coupé deportivo.


Circulando en modo ECO Pro por la ciudad, todo es calma y sosiego. Cambia la configuración de los relojes y la centralita tiene órdenes de cambiar a la marcha más larga posible y de limitar la potencia de la mecánica para que nuestros quehaceres diarios no supongan un estruendoso "aquí estoy yo" vayamos a donde vayamos.



Cuando nos disponemos a viajar o afrontar tramos de autopista, el modo recomendable es el que se activa por defecto que es el Comfort. Circulando de esta manera, el Serie 8 hace gala de unos muy buenos modales, manteniendo la respuesta de la mecánica según se lo demandemos y procurándonos un trayecto muy cómodo y silencioso, gracias también al gran aislamiento del habitáculo. El esquema de suspensiones, de dureza variable, adquiere un papel fundamental, al absorber las imperfecciones del asfalto, pero conteniendo muy bien a la carrocería si realizamos una conducción más exigente.


Pero todo Gran Turismo que se precie, debería tener una personalidad más "malvada" y en este caso, con esta estética que luce nuestra unidad de pruebas; ¿pensáis que solo puede ser un coche para pasear y "lucir palmito?. !Pues claro que no!.


Si pasamos al ataque y queremos divertirnos, activamos el modo Sport, pero a su vez, tenemos otros dos alicientes más por si lo que queremos ya no es solo divertirnos, sino divertirnos y salir del coche con una sonrisa permanente de oreja a oreja. 


Nos va la marcha (ya lo sabéis) y activamos el modo Sport Individual, con todos los parámetros y reglajes, más propios de un circuito que de una carretera de montaña. 



Agarramos fuerte el volante y aceleramos. El motor, que previamente y nada más activar el botón de la "caja de truenos", ya nos había dado una pista de que se había desperezado dándonos un pequeño tirón y aumentando las revoluciones mínimas 500 vueltas más; comienza a emitir su música interpretada de una manera magistral por los escapes deportivos.


No es verdad. No puede ser verdad. Esto ni suena ni empuja como un diésel... Los ojos se nos salen de las órbitas al encontrarnos los primeros virajes. La dirección es muy directa, casi quirúrgica, lo que nos permite envalentonarnos y traspasar con menos miedo, las fronteras de lo humanamente y físicamente posible. 


El Serie 8 gira plano. Las suspensiones se han endurecido y el aplomo es continuo, haciendo de su paso por curva un auténtico juego de niños. La tracción total xDrive aumenta aún más la sensación de seguridad, ofreciéndonos motricidad a raudales en todo momento y convirtiéndonos en auténticos pilotos sin ningún tipo de formación previa.


Soporta muy bien los cambios de apoyo, de hecho, ni los percibíamos. Todo era agarre, potencia y música celestial, que estimulaban todos nuestros sentidos. 


El nuevo Serie 8 es uno de los coches que mejor sabor de boca nos han dejado en mucho tiempo. Está destinado y orientado a un tipo de cliente muy especial, que busque en un mismo vehículo la versatilidad que nos puede ofrecer un coche para uso diario, el confort que puede ofrecer un coupé de lujo, con un gran maletero para viajar y disfrutar del viaje y por supuesto; una estética, una visión rompedora y un formato radical, aunque siempre con clase, que vaya acompañado de un dinamismo y una deportividad latente y una mecánica poderosa con varias personalidades. 


Esto es lo que ofrece el nuevo Serie 8. Sin lugar a dudas; una gran definición gráfica de lo que tiene que ser un coche de los denominados Gran Turismo, que bebe los vientos de su ancestro, con la misma personalidad, pero plenamente adaptado a los nuevos tiempos. Ha nacido todo un clásico. 



miércoles, 6 de febrero de 2019

Prueba: BMW 840d xDrive Carbon Core


Hace 30 años aproximadamente, BMW revolucionó el mundo de los coupés deportivos con el alumbramiento de la Serie 8. Después del afamado M1, una rareza nacida de la competición y que se ha convertido en un clásico muy cotizado; la marca de Múnich realizó un auténtico ejercicio de diseño muy rompedor para la época, con la Serie 8.


Este modelo era un Gran Turismo que combinaba lo mejor del confort y la tecnología al servicio de la automoción, con la deportividad más extrema que caracterizaba siempre a la marca alemana, vestido con una original y atractiva carrocería.


La verdad es que era uno de los modelos más llamativos de BMW y que, con excepción de los pilotos traseros y los característicos "riñones" de la parrilla delantera, no existía ninguna pista de que aquel deportivo de faros escamoteables y carrocería coupé 2+2, fuera obra de la firma de la hélice. Hoy en día es un auténtico objeto de culto y también, un clásico al alza, sobre todo su versión más poderosa 850i.


Mucho han cambiado las cosas desde entonces y hasta ahora, los modelos más deportivos y exclusivos de BMW eran las versiones convencionales firmadas por la división Motorsport, aunque durante este tiempo ha habido una Serie 6 que podría hacer las veces de Gran Turismo.


Pero la aparición de nuevo del genuino Gran Turismo deportivo que mama de la esencia del original Serie 8 hará, sin lugar a dudas, que nos olvidemos de esa Serie 6 que, siendo un coupé deportivo y muy atractivo, no llegó a los corazones de los aficionados ni pasará a la historia como uno de los coches de bandera de BMW.


¿Por qué han tardado tanto en hacer de nuevo algo parecido?. Pues la verdad es que no sabría responderos, pero lo importante es que aunque la espera se haya hecho larga y ya no contábamos con un atrevimiento similar en un mercado de nicho y tan concreto; hoy es el día en el que podemos afirmar que ha nacido un nuevo clásico de la marca y un futuro objeto de culto, como lo es hoy en día su "padre".


El nuevo Serie 8 es un auténtico Gran Turismo. Su carrocería coupé deportiva y pegada al asfalto, con unos trazos muy evocadores y unas líneas tensas y fluidas, generan deseo al instante. Por otra parte, sus acabados suntuosos, lujosos y perfectamente rematados y ajustados, son comparables a los vehículos más exclusivos y conocidos por todos, de las marcas más exclusivas del otro lado del Canal de la Mancha.


En el frontal, como no podría ser de otra manera, los "riñones" de la parrilla son muy grandes y remarcan la impresionante anchura y magnánimas proporciones del deportivo alemán. A los flancos, los faros afilados, con la característica línea lumínica de la marca y una apariencia de "ceño fruncido" muy agresiva, nos descubren la combinación de la tecnología LED con la novedosa tecnología láser, que como dijimos en la reciente prueba dinámica del BMW X5, aumentan el haz luminoso de las luces de carretera hasta en unos 600 metros durante las horas nocturnas.



El paragolpes muy elaborado, contiene también sendas toberas laterales y central de refrigeración en forma de panal de abeja, que le aportan una visión ciertamente agresiva, además de realizar un ejercicio de diseño en una especie de ala invertida en la base, emulando de una manera muy natural un Splitter frontal, que favorece la estabilidad y el sustento en alta velocidad.


La vista lateral es realmente sexy. Se nota deportividad en todos sus trazos y sus líneas esculpidas por el túnel del viento, favorecen una estética que no podemos dejar de admirar a su paso. La aerodinámica es uno de sus puntos claves y sus trazos suaves, pero muy dinámicos, sumados a su escasa altura respecto al suelo y su gran longitud de 4,84 metros, materializan una auténtica obra de arte rodante.



Y hablando de rodante. ¿Habéis observado sus impresionantes "zapatos" de 20 pulgadas?. Son unas llantas en negro brillante, que dejan entrever unos enormes discos de freno, necesarios para detener semejante potencial, mordidos por unas pinzas pintadas en azul y con la inscripción M grabada a fuego.



Las llantas combinan excepcionalmente bien con el gris oscuro con efecto mate de la carrocería, que a su vez, cuenta con algún aditamento exclusivo del Pack M con la terminación Carbon Core, como el techo con efecto fibra de carbono.

En la zaga, observamos también mucho carácter, ya que es más que probable, que sea la parte que más tiempo veamos cuando nos encontremos con un Serie 8 por la carretera. 


Los originales faros con tecnología LED, mantienen la misma suavidad de líneas que la tapa del maletero y fluyen en armonía con el resto de los trazos de una trasera poco convencional, que remata su agresividad con un paragolpes muy deportivo con sendas aberturas en los flancos, una doble salida de escape desde la que emana un sonido plenamente evocador (nunca dirías que es diésel) y un pequeño alerón posterior, sutilmente esculpido sobre la tapa del maletero.


Abrimos ese maletero, por supuesto con apertura eléctrica, y nos encontramos con un gran hueco muy profundo que alcanza los 420 litros de capacidad. Cuenta con un par de secciones con redes en los laterales, para dejar los objetos más cotidianos y de mayor uso al alcance y el resto, es muy aprovechable, por lo que gana muchos enteros en practicidad, a pesar de ser un auténtico deportivo al uso. Pero un deportivo con el que se puede viajar sin ningún tipo de problema con todas las maletas que nos sean necesarias. Tampoco es que dos personas necesiten tanto espacio.


Sí, digo dos personas, porque realmente son las dos personas que irán comodísimas en este coche, ya que a pesar de ser una configuración 2+2, las plazas traseras son casi testimoniales y muy orientadas a niños en tal caso.

En las plazas delanteras, nos reciben unos espectaculares asientos tapizados con un excelente cuero marrón, al igual que el resto del habitáculo, en donde se combinan de manera magistral materiales, precisamente como el cuero, el aluminio, plásticos de excelente calidad e incluso, plásticos con efecto cristal (¿o era cristal?). Todo tiene un aspecto visual muy elegante y muy premium y los ajustes son de primer orden.



Esos asientos delanteros, nos ofrecen una comodidad realmente reseñable. Cuentan con infinidad de reglajes eléctricos (incluido para los reposacabezas) y tienen, además, una excelente sujeción en desplazamiento lateral. Podríamos decir que eran bastante exclusivos, ya que estaban firmados por BMW Individual, la sección de productos especiales de la marca alemana.


Debido a la escasa altura de la carrocería, una vez "tirados" al interior, la posición de conducción ideal es, obviamente, con las piernas muy estiradas. Gracias a los reglajes del asiento y del volante, que también cuenta con un mando eléctrico para tal menester, nos encontraremos muy cómodos al instante y parecerá que hemos llevado este Serie 8 durante toda nuestra vida (ojalá).


Ante nosotros, un cuadro de mandos en donde no falta de nada y todo está al alcance de nuestras manos y vista. 

La información digital que percibimos desde la capilla de relojes, es plenamente configurable y es muy completa en todos los aspectos. Su disposición comenzará a ser muy conocida en los productos de nueva hornada de la marca y ya vimos este nuevo estilo en la prueba del BMW X5 de hace unas semanas.

Puede que tantos datos nos abrumen en un principio, pero una vez acostumbrados, la información que nos ofrece es completísima y podemos elegir a golpe de botón, qué parámetros son los que queremos visionar en cada momento. También en nuestro caso, disponíamos del sistema HUD, que proyectaba lo más relevante sobre el cristal del vehículo y a la altura de nuestro campo de visión. 


En una posición de privilegio, vemos la pantalla del equipo de infoocio que es táctil y destaca por tener unas grafías muy visibles y vistosas, además de tener una gran calidad de imagen, sin brillos aparentes.

Desde ahí podremos visionar las imágenes de cualquiera de las cámaras de ayuda al aparcamiento que rodean al vehículo, diferentes parámetros del ordenador de viaje y los diferentes modos de conducción, el navegador y múltiples menús que pueda contener el equipo, como conexión a internet, diferentes aplicaciones, acceso a la previsión meteorológica a tiempo real...



También podemos manejar este equipo desde el mando simplificado iDrive situado entre los dos asientos, en este caso, con un aspecto moleteado en aluminio, al igual que algún que otro mando, como el botón de arranque. Este tipo de acabados, aportan una clase y un porte sin parangón y es muy propio de los Gran Turismo más lujosos. 

Alrededor del selector del cambio automático de 8 relaciones, nos encontramos con varios pulsadores, además de la ruleta del iDrive. Están los botones para elegir el modo de conducción ideal para cada momento, como ECO Pro, Comfort o Sport, que a su vez, cuentan con programas más individualizados cada uno de ellos. También veremos los botones para visionar las diferentes cámaras de alrededor del vehículo y los correspondientes a activar y desactivar sistemas como el sonido de los sensores de aparcamiento, el Start/Stop, el Auto Hold o el freno de mano eléctrico. 



Ese selector de cambio, fue una de las cosas que más me llamó la atención. El pomo era de un material similar al cristal (o de cristal), con cierta similitud a un diamante y en el que se definía y distinguía, de manera retroiluminada, un 8 en la zona superior. Es una solución estética que no tiene ningún otro tipo de practicidad que la de aportar esa nota de exclusividad diferente, que sorprenderá a propios y extraños nada más montarse en el Serie 8



Y es que el equipo de serie de este modelo, además de poder completarse con una serie de componentes, tanto estéticos como tecnológicos, de manera opcional, es un equipamiento de bandera y de primer orden. Disponíamos de elementos como el navegador con información del tráfico a tiempo real, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,1 pulgadas y mando iDrive, cámara de ayuda al aparcamiento con visión cenital y alerta de tráfico cruzado, Drive Mode con varios modos de conducción, asistente de cambio involuntario de carril, alerta de vehículo en ángulo muerto, HUD, llantas de 20 pulgadas, techo de efecto carbono, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, control gestual, disco duro de 20Gb, luces delanteras láser inteligentes, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento, frenada automática con detección de peatones y visión nocturna, suspensión adaptativa, apertura y arranque sin llave, volante multifunción con levas, equipo de audio premium Harman/Kardon, luz ambiente, escapes deportivos, Start Stop y muchos más elementos, además de disponer del Pack M, que incluía este tono de pintura de BMW Individual, diferentes aditamentos estéticos y aerodinámicos, suspensión adaptativa o frenos más poderosos, entre otras muchas más opciones.


La mecánica en nuestra unidad de pruebas, era el conocido y espectacular 3.0 diésel con 320cv debajo del pedal del acelerador y un par máximo, que se transmitía a las cuatro ruedas gracias al sistema de tracción total xDrive, de 680 Nm.


Obviamente, aún siendo una mecánica diésel, estamos hablando de un motor de altísimo rendimiento, con unas prestaciones finales capaces de quitar el hipo y mojar la oreja a más de un deportivo de casta. 


Su velocidad máxima se autolimita en 250 Km/h, su aceleración de 0 a 100 Km/h es realmente brutal, alcanzándolos en tan solo 4,9 segundos y lo mejor de todo, es que a pesar de tener las prestaciones de un deportivo (lo que es), su consumo homologado en ciclo mixto se queda oficialmente en 6,1 l/100 Km.


Con excepción del consumo, que rara vez bajará de los 9 l/100 Km (no es que ponga en duda los parámetros de la marca, es que es muy complicado mantener la compostura conduciendo un aparato como este...); la verdad es que el resto de los datos oficiales son tan reales como la vida misma.

Obviamente no hemos alcanzado los 250 Km/h de punta y menos, en una carretera convencional, viendo que justamente un día antes habían rebajado los límites en muchos tramos a 90 Km/h, pero sí que pudimos comprobar que saliendo desde parado, alcanzar los 100 Km/h era un pestañear de ojos y una lucha infructuosa por levantar la espalda del respaldo de los asientos. 



!!Que sensación!!. Nunca antes (o por lo menos, en muy pocas ocasiones) habíamos probado un vehículo tan sumamente poderoso, ya no por potencia, sino por la forma que tenía de entregarla y su descomunal par máximo. Creo recordar que lo más parecido que hemos vivido en nuestras propias carnes se apellidaba AMG, el rival prestacional más férreo de la división M de BMW



El tándem caja de cambios-motor funciona de maravilla y la respuesta es muy contundente en todo momento, sin apenas retardo entre el momento en el que pisamos el acelerador y empieza el jolgorio.

Hablando en materia dinámica y sensaciones de conducción, el Serie 8 puede tener un cúmulo de personalidades, todo dependerá de lo que queramos hacer. Los modos de conducción tienen mucho que decir en el comportamiento general de este gran coupé deportivo.


Circulando en modo ECO Pro por la ciudad, todo es calma y sosiego. Cambia la configuración de los relojes y la centralita tiene órdenes de cambiar a la marcha más larga posible y de limitar la potencia de la mecánica para que nuestros quehaceres diarios no supongan un estruendoso "aquí estoy yo" vayamos a donde vayamos.



Cuando nos disponemos a viajar o afrontar tramos de autopista, el modo recomendable es el que se activa por defecto que es el Comfort. Circulando de esta manera, el Serie 8 hace gala de unos muy buenos modales, manteniendo la respuesta de la mecánica según se lo demandemos y procurándonos un trayecto muy cómodo y silencioso, gracias también al gran aislamiento del habitáculo. El esquema de suspensiones, de dureza variable, adquiere un papel fundamental, al absorber las imperfecciones del asfalto, pero conteniendo muy bien a la carrocería si realizamos una conducción más exigente.


Pero todo Gran Turismo que se precie, debería tener una personalidad más "malvada" y en este caso, con esta estética que luce nuestra unidad de pruebas; ¿pensáis que solo puede ser un coche para pasear y "lucir palmito?. !Pues claro que no!.


Si pasamos al ataque y queremos divertirnos, activamos el modo Sport, pero a su vez, tenemos otros dos alicientes más por si lo que queremos ya no es solo divertirnos, sino divertirnos y salir del coche con una sonrisa permanente de oreja a oreja. 


Nos va la marcha (ya lo sabéis) y activamos el modo Sport Individual, con todos los parámetros y reglajes, más propios de un circuito que de una carretera de montaña. 



Agarramos fuerte el volante y aceleramos. El motor, que previamente y nada más activar el botón de la "caja de truenos", ya nos había dado una pista de que se había desperezado dándonos un pequeño tirón y aumentando las revoluciones mínimas 500 vueltas más; comienza a emitir su música interpretada de una manera magistral por los escapes deportivos.


No es verdad. No puede ser verdad. Esto ni suena ni empuja como un diésel... Los ojos se nos salen de las órbitas al encontrarnos los primeros virajes. La dirección es muy directa, casi quirúrgica, lo que nos permite envalentonarnos y traspasar con menos miedo, las fronteras de lo humanamente y físicamente posible. 


El Serie 8 gira plano. Las suspensiones se han endurecido y el aplomo es continuo, haciendo de su paso por curva un auténtico juego de niños. La tracción total xDrive aumenta aún más la sensación de seguridad, ofreciéndonos motricidad a raudales en todo momento y convirtiéndonos en auténticos pilotos sin ningún tipo de formación previa.


Soporta muy bien los cambios de apoyo, de hecho, ni los percibíamos. Todo era agarre, potencia y música celestial, que estimulaban todos nuestros sentidos. 


El nuevo Serie 8 es uno de los coches que mejor sabor de boca nos han dejado en mucho tiempo. Está destinado y orientado a un tipo de cliente muy especial, que busque en un mismo vehículo la versatilidad que nos puede ofrecer un coche para uso diario, el confort que puede ofrecer un coupé de lujo, con un gran maletero para viajar y disfrutar del viaje y por supuesto; una estética, una visión rompedora y un formato radical, aunque siempre con clase, que vaya acompañado de un dinamismo y una deportividad latente y una mecánica poderosa con varias personalidades. 


Esto es lo que ofrece el nuevo Serie 8. Sin lugar a dudas; una gran definición gráfica de lo que tiene que ser un coche de los denominados Gran Turismo, que bebe los vientos de su ancestro, con la misma personalidad, pero plenamente adaptado a los nuevos tiempos. Ha nacido todo un clásico.