martes, 19 de febrero de 2019

Prueba: Mini Cooper S E Countryman.


Hablar de Mini es hablar de una institución dentro del mundo del automóvil. Lo que nació por una necesidad de movilidad asequible, poco a poco se fue convirtiendo en un auténtico objeto de culto, siendo el vehículo habitual de innumerables famosos, políticos y demás personajes de la farándula británica. Incluso miembros de la familia real se movían en uno de estos simpáticos utilitarios. Y si eso no os ha impresionado, debemos decir que el mismísimo Mr Bean tenía uno. Más "british", imposible...


Bromas aparte; Mini estuvo a punto de claudicar ante la vorágine y el cuadro que se nos presentó hace unos años, en el que desaparecieron otras marcas de renombre y otras muchas estuvieron a punto de desaparecer. 


Por fortuna la marca inglesa, junto con la mismísima Rolls Royce (también británica), fue adquirida por el Grupo BMW y ambas dos, se salvaron de la "quema".


Desde ese momento, Mini sufrió una transformación pausada, pero realmente sustancial. El coqueto utilitario británico se reformó y remodeló para cumplir con los cánones de seguridad y de diseño, más conforme a la época en la que resurgió de sus cenizas, pero sin perder, bajo ningún concepto, la esencia y la figura que tan famoso lo hicieron. Como consecuencia dejó de ser tan "mini", aunque obviamente, mantiene el nombre y el espíritu con el que lo diseñó, en primera instancia, Sir Alec Issigonis. 


En todo este tiempo y desde su resurgimiento de la mano de BMW, el concepto Mini ha cosechado un gran éxito de ventas, situándose a la cabeza de los utilitarios de carácter premium, gracias también a las múltiples carrocerías y motorizaciones con las que se comercializa, llegando a cubrir las necesidades de varios tipos de cliente. 

El último modelo en aparecer en la gama, y adelantándose a los tiempos venideros, no podía ser otro que uno de tecnología híbrida, en este caso, enchufable. La carrocería elegida para incorporar este tipo de motorización, también me parece de lo más acertada, ya que reúne la versatilidad del Mini más aventurero y capaz, denominado Countryman, con una mecánica muy poderosa, para cuando circulemos por carretera o caminos, complementada con una batería  y un motor eléctrico, que nos permite realizar una conducción sin emisiones durante, aproximadamente, 30 Km. 


Esta situación le permite adquirir la pegatina 0 de la DGT, así que con este Mini, podremos circular libremente por el centro de cualquier ciudad, sin miedo a que lo tengamos que dejar aparcado por los famosos protocolos anticontaminación. 


Las dos mecánicas en combinación, generan unos nada desdeñables 224cv, siendo el motor térmico, de gasolina y con 136cv, el que actúa sobre las ruedas delanteras y el motor eléctrico de 88cv, el que impulsa el eje posterior, convirtiendo al Mini Countryman S E en un auténtico 4x4. 


Bueno; a ver, tampoco es que sea un todo-terreno al uso, ya que su altura respecto al suelo de 16 cm lo limita un poco, aunque sí que podemos aventurarnos por caminos medianamente acondicionados con totales garantías de éxito. 


En ésta ocasión no nos detendremos demasiado en los trazos maestros de su diseño, ya que se trata de un auténtico Mini, con la imagen característica de Mini, aunque un poco más elevado, con mayor longitud, cinco puertas y un aspecto, claramente más robusto.


Las notas más características que distinguen al Mini Countryman respecto al resto de la gama, además de sus proporciones, son una parrilla delantera, claramente más elaborada y amplia, con un embellecedor de aspecto cromado que divide el hueco del radiador en dos zonas; unos faros que son más trapezoidales; las protecciones para los bajos que rodean el contorno de la carrocería; las barras en el techo y una superficie acristalada más amplia, que incluye los laterales de los cuartos traseros.



Lo que además distingue a este Countryman tan especial, respecto a los demás componentes, es el logo específico "E", situado en los laterales, (el del lateral derecho es el que camufla la toma del enchufe) y en el portón del maletero. 

Ya que estamos en la trasera, abrimos el maletero, en nuestro caso contaba con apertura y cierre eléctricos; y descubrimos un hueco de 405 litros de capacidad, con un aspecto muy diáfano y un hueco con red en el lateral para ubicar los objetos más cotidianos y que no anden rodando por ahí. Es más pequeño que el de un Countryman convencional, ya que las baterías y el motor eléctrico, situados justo por debajo, comen un poco de espacio extra. No obstante, es una capacidad muy aceptable para el equipaje de cuatro ocupantes.


Digo lo de los cuatro ocupantes, porque en los asientos posteriores irán cómodas dos personas, debido a que la plaza central es más estrecha. También nos dio la sensación de ir más altos y erguidos que en la otra ocasión que probamos un Mini Countryman con mecánica diésel. Supongo que también será debido a que la batería y el motor eléctrico lo tenemos justo debajo. Por otra parte, a pesar de ir más altos, dos adultos de tamaño considerable no tendrán problema ni por altura, ni por espacio para las rodillas, aunque si hay una cota en la que no destaca especialmente el Mini, es en anchura. 



Abrimos las puertas delanteras y nos recibe el logo de la marca proyectado en el suelo. Nos descubre un puesto de conducción muy característico y reconocible en la distancia, con unos asientos cómodos, aunque algo estrechos para cuerpos serranos y fornidos como los nuestros, pero con buena sujeción lateral de todas maneras. 


Una vez acomodados, el cockpit es el típico de la marca. No podemos afirmar que todos los mandos los tengamos a mano o sea sumamente sencillo si no te has montado antes en algún componente de la firma inglesa, ya que el diseño predomina ante la practicidad; pero es un salpicadero muy atractivo, en el que se respira ese ambiente "vintage" que tanto se lleva y tanto nos gusta a la mayoría.


La calidad percibida es sublime, toquemos por donde toquemos y los ajustes son siempre de primer orden. Es sencillo encontrar la correcta postura de conducción, gracias a los reglajes tanto del asiento, como del volante y ante nosotros, observamos el típico cuadro de Mini, con muchos pulsadores a modo de tecla y el enorme anillo central, en el que se ubica la pantalla del equipo de infoocio en su interior, con 6,5 pulgadas. Ese anillo que rodea a la pantalla, se ilumina en diferentes colores según qué estemos haciendo. Por ejemplo, si cambiamos la temperatura del climatizador, si aceleramos de manera contundente, si frenamos de manera contundente... Es una de las características curiosas y vistosas que tienen todos los Mini



El equipo de infoocio lo podemos manejar desde el mando central simplificado situado entre los dos asientos. En esta versión, además de los menús habituales en cualquier Mini, nos encontraremos menús específicos en relación al estado de la carga de la batería, el consumo eléctrico o el tipo de conducción que estemos realizando, ya que otra peculiaridad con la que nos toparemos, es un pulsador específico para seleccionar los diferentes modos de conducción eléctricos que podemos elegir. 

Ese pulsador lo veremos al lado del botón de arranque, que por supuesto, en esta versión es de color verde, en vez del rojo habitual. La nomenclatura es eDrive y cuando tengamos activado el modo de conducción Green (se puede elegir también entre Normal, Sport y Green); podemos elegir cómo queremos utilizar el motor eléctrico en si.


Partimos de la base de que siempre que arranquemos, lo haremos en modo eléctrico y comenzaremos la marcha impulsados por las ruedas traseras. Una vez en "harina", existen tres modalidades que interceden en el motor eléctrico. Esas modalidades son: Max eDrive, Auto eDrive y Save. 



Con Max eDrive, circularemos siempre en modo eléctrico y es recomendable usarlo tan sólo en ciudad y cuando vayamos ha hacer recorridos urbanos. La celeridad de reacciones y el silencio de rodadura es la nota predominante, además de que en esa modalidad no gastamos ni una gota de combustible y no emitiremos ningún tipo de polución a la atmósfera. En este caso circularemos siempre en tracción trasera y los 88cv que genera el motor eléctrico, son suficientes para mover con agilidad al conjunto dentro de nuestra urbe y hasta alcanzar un máximo de 120 km/h.



En el modo Auto eDrive, es el sistema el que elige cómo debe usar los diferentes modos de propulsión, según nuestra demanda de potencia con el pedal del acelerador. Funciona de una manera sorprendente, combinando ambas mecánicas de una manera imperceptible y proporcionándonos siempre la mejor opción según nuestra forma de conducir. No tendremos que hacer absolutamente nada y gracias a ello, el consumo de combustible se nos muestra muy ajustado, respecto a un modelo convencional, siempre y cuando, tengamos carga en la batería.


Por último, el modo Save, sirve para guardar la capacidad de la batería y poder utilizarla más adelante. Es un modo específico para cuando vamos ha viajar y queremos utilizar la energía eléctrica en nuestro destino. 


Todas estas soluciones funcionan a la perfección y lo han hecho valedor de la ansiada pegatina 0 de la DGT, aunque no nos engañemos del todo. A pesar de esta criba meramente burocrática; hay que tener siempre en cuenta que la capacidad eléctrica, ya no de éste Mini, sino de cualquier modelo híbrido, se ve limitada por factores externos como la temperatura exterior o, por ejemplo, si llevamos activado o no el climatizador, además de nuestra manera de conducir, si es más o menos agresiva, así que la autonomía en modo eléctrico, puede variar de manera sustancial.  


No obstante; el Mini Countryman S E se nos torna como un modelo perfecto para nuestro día a día y si somos conscientes de las limitaciones, de las ventajas y del potencial que tenemos entre manos, será, sin lugar a dudas nuestro mejor aliado para todo uso. 



La carga total de la batería, la podremos realizar en poco más de 3 horas, por medio de un enchufe doméstico, y en poco más de 2 horas con cargador. Además, podremos programar la hora de carga y de esa manera, también ahorrarnos unos eurillos con la tarifa valle. 


Independientemente de las ventajas evidentes de tener un sistema híbrido, con el que podemos movernos de una manera totalmente eléctrica; el Mini Countryman S E no deja de ser un Mini con todas sus demás virtudes, además de contar con una mecánica que combinando los dos motores, nos arroja la nada desdeñable cifra de 224 cv sobre banco de potencia. 



Como siempre y teniendo en cuenta que el Mini Countryman es todo un referente de su categoría, el equipo de serie en esta versión en concreto es de bandera, como no podríamos esperar menos, y entre otras exquisiteces, disponemos de navegador, climatizador bi-zona, control de velocidad de crucero con función de frenado y limitador, llantas de 17 pulgadas, frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, asistente de arranque en pendiente, asistente de luces, luces delanteras y traseras Led para todas las funciones, iluminación ambiente, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, control de presión de los neumáticos, llamada de emergencia, ordenador de a bordo, modos de conducción Mid, Sport y Green, arranque y acceso sin llave, portón del maletero de apertura eléctrica o Start/Stop entre otros elementos.


La mecánica (y digo bien) es un bloque 1.5 que genera 136cv, con un par máximo de 220 Nm que impulsa a las ruedas delanteras. Se combina con un motor eléctrico de 88cv que mueve al eje trasero, con lo que en total, suman 224cv y de esa manera, el Mini Countryman S E adquiere tracción integral. Los motores no cuentan con ninguna conexión entre si, pero se coordinan de forma magistral de manera electrónica y funcionan al unísono siempre y cuando sea necesario, o bien con una gran demanda de potencia o bien, cuando el piso se nos vuelve deslizante, como podría ser sobre nieve o sobre arena suelta.


El conjunto está asociado a una caja de cambios automática de 6 velocidades, que realiza los cambios de una manera imperceptible, aunque dispone de unas relaciones de cambio un poco largas.


De esta manera, el Mini Countryman S E alcanza una velocidad máxima de 200 Km/h (bastante discreta a pesar de su elevada potencia total), con una aceleración de 0-100 Km/h en unos fugaces 6,8 segundos y tiene un consumo homologado en ciclo medio de tan solo 2,4 l/100 Km. 



La verdad es que sorprende mucho el funcionamiento ejemplar del sistema híbrido. Cuando observamos desde la pantalla del equipo de infoocio, cómo funciona a tiempo real nuestro Mini, descubrimos los entresijos y la impresionante técnica que tenemos la fortuna de conducir. 


En el modo equilibrado Auto eDrive comprobamos de qué manera y en qué circunstancias funciona un motor u otro, o si circulamos en tracción delantera, trasera o total, para procurarnos siempre un funcionamiento acorde a nuestras demandas con el pedal del acelerador.


Durante las frenadas, cuando circulamos a vela o cuando descendemos una pendiente, la batería se autorecarga gracias a la energía cinética que generan las ruedas.


Pero esto es un Mini, así que como tal, habrá que exprimirlo un poco en una carretera de montaña, ¿no?. Activamos el modo Sport. La respuesta del acelerador, del cambio y del motor se afila y observamos que acelera sin retardo y con una fuerza inconmensurable desde bajas revoluciones. 

Comenzamos a enlazar curvas sobre un asfalto roto. La dureza de las suspensiones es evidente, y aunque en carreteras en buen estado absorben muy bien las pequeñas imperfecciones que puedan tener, aquí sentimos con mucha nitidez todos y cada uno de los desconchones de la calzada. 


No importa. Sabemos el carácter deportivo y dinámico que se gastan los Minis y esta versión no podía ser una excepción. La dirección es directa y muy comunicativa, además de ser muy precisa, lo que, junto a un aplomo considerable y un paso por curva demencial, hace que conducir un Mini sea toda una experiencia, siempre. Incluso, si la versión que tenemos entre manos es la menos aparente para realizar este tipo de conducción y habida cuenta de su exceso de peso podría limitar su dinamismo. Pero por suerte no es así.


Sin lugar a dudas; el Mini Countryman S E es una gran alternativa para todo uso. Además de ser un producto premium donde los haya, su tecnología híbrida nos permite circular sin mayor problema bajo cualquier tipo de protocolo anticontaminación, además de que si aprendemos a usarlo de manera correcta, podremos ahorrarnos un dinero en combustible muy considerable. 


Pero independientemente de su concepto híbrido, con todas las ventajas que conlleva; la versatilidad que nos brinda su carrocería Countryman, junto con un maletero muy apropiado, un equipamiento de excepción, una mecánica poderosa y la tracción total cuando es necesario, lo perfilan como un gran vehículo para uso diario, además de mantener la dinámica de conducción de cualquier Mini, por si queremos desfogarnos un poquito durante el fin de semana. No está nada mal la idea...



martes, 19 de febrero de 2019

Prueba: Mini Cooper S E Countryman.


Hablar de Mini es hablar de una institución dentro del mundo del automóvil. Lo que nació por una necesidad de movilidad asequible, poco a poco se fue convirtiendo en un auténtico objeto de culto, siendo el vehículo habitual de innumerables famosos, políticos y demás personajes de la farándula británica. Incluso miembros de la familia real se movían en uno de estos simpáticos utilitarios. Y si eso no os ha impresionado, debemos decir que el mismísimo Mr Bean tenía uno. Más "british", imposible...


Bromas aparte; Mini estuvo a punto de claudicar ante la vorágine y el cuadro que se nos presentó hace unos años, en el que desaparecieron otras marcas de renombre y otras muchas estuvieron a punto de desaparecer. 


Por fortuna la marca inglesa, junto con la mismísima Rolls Royce (también británica), fue adquirida por el Grupo BMW y ambas dos, se salvaron de la "quema".


Desde ese momento, Mini sufrió una transformación pausada, pero realmente sustancial. El coqueto utilitario británico se reformó y remodeló para cumplir con los cánones de seguridad y de diseño, más conforme a la época en la que resurgió de sus cenizas, pero sin perder, bajo ningún concepto, la esencia y la figura que tan famoso lo hicieron. Como consecuencia dejó de ser tan "mini", aunque obviamente, mantiene el nombre y el espíritu con el que lo diseñó, en primera instancia, Sir Alec Issigonis. 


En todo este tiempo y desde su resurgimiento de la mano de BMW, el concepto Mini ha cosechado un gran éxito de ventas, situándose a la cabeza de los utilitarios de carácter premium, gracias también a las múltiples carrocerías y motorizaciones con las que se comercializa, llegando a cubrir las necesidades de varios tipos de cliente. 

El último modelo en aparecer en la gama, y adelantándose a los tiempos venideros, no podía ser otro que uno de tecnología híbrida, en este caso, enchufable. La carrocería elegida para incorporar este tipo de motorización, también me parece de lo más acertada, ya que reúne la versatilidad del Mini más aventurero y capaz, denominado Countryman, con una mecánica muy poderosa, para cuando circulemos por carretera o caminos, complementada con una batería  y un motor eléctrico, que nos permite realizar una conducción sin emisiones durante, aproximadamente, 30 Km. 


Esta situación le permite adquirir la pegatina 0 de la DGT, así que con este Mini, podremos circular libremente por el centro de cualquier ciudad, sin miedo a que lo tengamos que dejar aparcado por los famosos protocolos anticontaminación. 


Las dos mecánicas en combinación, generan unos nada desdeñables 224cv, siendo el motor térmico, de gasolina y con 136cv, el que actúa sobre las ruedas delanteras y el motor eléctrico de 88cv, el que impulsa el eje posterior, convirtiendo al Mini Countryman S E en un auténtico 4x4. 


Bueno; a ver, tampoco es que sea un todo-terreno al uso, ya que su altura respecto al suelo de 16 cm lo limita un poco, aunque sí que podemos aventurarnos por caminos medianamente acondicionados con totales garantías de éxito. 


En ésta ocasión no nos detendremos demasiado en los trazos maestros de su diseño, ya que se trata de un auténtico Mini, con la imagen característica de Mini, aunque un poco más elevado, con mayor longitud, cinco puertas y un aspecto, claramente más robusto.


Las notas más características que distinguen al Mini Countryman respecto al resto de la gama, además de sus proporciones, son una parrilla delantera, claramente más elaborada y amplia, con un embellecedor de aspecto cromado que divide el hueco del radiador en dos zonas; unos faros que son más trapezoidales; las protecciones para los bajos que rodean el contorno de la carrocería; las barras en el techo y una superficie acristalada más amplia, que incluye los laterales de los cuartos traseros.



Lo que además distingue a este Countryman tan especial, respecto a los demás componentes, es el logo específico "E", situado en los laterales, (el del lateral derecho es el que camufla la toma del enchufe) y en el portón del maletero. 

Ya que estamos en la trasera, abrimos el maletero, en nuestro caso contaba con apertura y cierre eléctricos; y descubrimos un hueco de 405 litros de capacidad, con un aspecto muy diáfano y un hueco con red en el lateral para ubicar los objetos más cotidianos y que no anden rodando por ahí. Es más pequeño que el de un Countryman convencional, ya que las baterías y el motor eléctrico, situados justo por debajo, comen un poco de espacio extra. No obstante, es una capacidad muy aceptable para el equipaje de cuatro ocupantes.


Digo lo de los cuatro ocupantes, porque en los asientos posteriores irán cómodas dos personas, debido a que la plaza central es más estrecha. También nos dio la sensación de ir más altos y erguidos que en la otra ocasión que probamos un Mini Countryman con mecánica diésel. Supongo que también será debido a que la batería y el motor eléctrico lo tenemos justo debajo. Por otra parte, a pesar de ir más altos, dos adultos de tamaño considerable no tendrán problema ni por altura, ni por espacio para las rodillas, aunque si hay una cota en la que no destaca especialmente el Mini, es en anchura. 



Abrimos las puertas delanteras y nos recibe el logo de la marca proyectado en el suelo. Nos descubre un puesto de conducción muy característico y reconocible en la distancia, con unos asientos cómodos, aunque algo estrechos para cuerpos serranos y fornidos como los nuestros, pero con buena sujeción lateral de todas maneras. 


Una vez acomodados, el cockpit es el típico de la marca. No podemos afirmar que todos los mandos los tengamos a mano o sea sumamente sencillo si no te has montado antes en algún componente de la firma inglesa, ya que el diseño predomina ante la practicidad; pero es un salpicadero muy atractivo, en el que se respira ese ambiente "vintage" que tanto se lleva y tanto nos gusta a la mayoría.


La calidad percibida es sublime, toquemos por donde toquemos y los ajustes son siempre de primer orden. Es sencillo encontrar la correcta postura de conducción, gracias a los reglajes tanto del asiento, como del volante y ante nosotros, observamos el típico cuadro de Mini, con muchos pulsadores a modo de tecla y el enorme anillo central, en el que se ubica la pantalla del equipo de infoocio en su interior, con 6,5 pulgadas. Ese anillo que rodea a la pantalla, se ilumina en diferentes colores según qué estemos haciendo. Por ejemplo, si cambiamos la temperatura del climatizador, si aceleramos de manera contundente, si frenamos de manera contundente... Es una de las características curiosas y vistosas que tienen todos los Mini



El equipo de infoocio lo podemos manejar desde el mando central simplificado situado entre los dos asientos. En esta versión, además de los menús habituales en cualquier Mini, nos encontraremos menús específicos en relación al estado de la carga de la batería, el consumo eléctrico o el tipo de conducción que estemos realizando, ya que otra peculiaridad con la que nos toparemos, es un pulsador específico para seleccionar los diferentes modos de conducción eléctricos que podemos elegir. 

Ese pulsador lo veremos al lado del botón de arranque, que por supuesto, en esta versión es de color verde, en vez del rojo habitual. La nomenclatura es eDrive y cuando tengamos activado el modo de conducción Green (se puede elegir también entre Normal, Sport y Green); podemos elegir cómo queremos utilizar el motor eléctrico en si.


Partimos de la base de que siempre que arranquemos, lo haremos en modo eléctrico y comenzaremos la marcha impulsados por las ruedas traseras. Una vez en "harina", existen tres modalidades que interceden en el motor eléctrico. Esas modalidades son: Max eDrive, Auto eDrive y Save. 



Con Max eDrive, circularemos siempre en modo eléctrico y es recomendable usarlo tan sólo en ciudad y cuando vayamos ha hacer recorridos urbanos. La celeridad de reacciones y el silencio de rodadura es la nota predominante, además de que en esa modalidad no gastamos ni una gota de combustible y no emitiremos ningún tipo de polución a la atmósfera. En este caso circularemos siempre en tracción trasera y los 88cv que genera el motor eléctrico, son suficientes para mover con agilidad al conjunto dentro de nuestra urbe y hasta alcanzar un máximo de 120 km/h.



En el modo Auto eDrive, es el sistema el que elige cómo debe usar los diferentes modos de propulsión, según nuestra demanda de potencia con el pedal del acelerador. Funciona de una manera sorprendente, combinando ambas mecánicas de una manera imperceptible y proporcionándonos siempre la mejor opción según nuestra forma de conducir. No tendremos que hacer absolutamente nada y gracias a ello, el consumo de combustible se nos muestra muy ajustado, respecto a un modelo convencional, siempre y cuando, tengamos carga en la batería.


Por último, el modo Save, sirve para guardar la capacidad de la batería y poder utilizarla más adelante. Es un modo específico para cuando vamos ha viajar y queremos utilizar la energía eléctrica en nuestro destino. 


Todas estas soluciones funcionan a la perfección y lo han hecho valedor de la ansiada pegatina 0 de la DGT, aunque no nos engañemos del todo. A pesar de esta criba meramente burocrática; hay que tener siempre en cuenta que la capacidad eléctrica, ya no de éste Mini, sino de cualquier modelo híbrido, se ve limitada por factores externos como la temperatura exterior o, por ejemplo, si llevamos activado o no el climatizador, además de nuestra manera de conducir, si es más o menos agresiva, así que la autonomía en modo eléctrico, puede variar de manera sustancial.  


No obstante; el Mini Countryman S E se nos torna como un modelo perfecto para nuestro día a día y si somos conscientes de las limitaciones, de las ventajas y del potencial que tenemos entre manos, será, sin lugar a dudas nuestro mejor aliado para todo uso. 



La carga total de la batería, la podremos realizar en poco más de 3 horas, por medio de un enchufe doméstico, y en poco más de 2 horas con cargador. Además, podremos programar la hora de carga y de esa manera, también ahorrarnos unos eurillos con la tarifa valle. 


Independientemente de las ventajas evidentes de tener un sistema híbrido, con el que podemos movernos de una manera totalmente eléctrica; el Mini Countryman S E no deja de ser un Mini con todas sus demás virtudes, además de contar con una mecánica que combinando los dos motores, nos arroja la nada desdeñable cifra de 224 cv sobre banco de potencia. 



Como siempre y teniendo en cuenta que el Mini Countryman es todo un referente de su categoría, el equipo de serie en esta versión en concreto es de bandera, como no podríamos esperar menos, y entre otras exquisiteces, disponemos de navegador, climatizador bi-zona, control de velocidad de crucero con función de frenado y limitador, llantas de 17 pulgadas, frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, asistente de arranque en pendiente, asistente de luces, luces delanteras y traseras Led para todas las funciones, iluminación ambiente, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera, control de presión de los neumáticos, llamada de emergencia, ordenador de a bordo, modos de conducción Mid, Sport y Green, arranque y acceso sin llave, portón del maletero de apertura eléctrica o Start/Stop entre otros elementos.


La mecánica (y digo bien) es un bloque 1.5 que genera 136cv, con un par máximo de 220 Nm que impulsa a las ruedas delanteras. Se combina con un motor eléctrico de 88cv que mueve al eje trasero, con lo que en total, suman 224cv y de esa manera, el Mini Countryman S E adquiere tracción integral. Los motores no cuentan con ninguna conexión entre si, pero se coordinan de forma magistral de manera electrónica y funcionan al unísono siempre y cuando sea necesario, o bien con una gran demanda de potencia o bien, cuando el piso se nos vuelve deslizante, como podría ser sobre nieve o sobre arena suelta.


El conjunto está asociado a una caja de cambios automática de 6 velocidades, que realiza los cambios de una manera imperceptible, aunque dispone de unas relaciones de cambio un poco largas.


De esta manera, el Mini Countryman S E alcanza una velocidad máxima de 200 Km/h (bastante discreta a pesar de su elevada potencia total), con una aceleración de 0-100 Km/h en unos fugaces 6,8 segundos y tiene un consumo homologado en ciclo medio de tan solo 2,4 l/100 Km. 



La verdad es que sorprende mucho el funcionamiento ejemplar del sistema híbrido. Cuando observamos desde la pantalla del equipo de infoocio, cómo funciona a tiempo real nuestro Mini, descubrimos los entresijos y la impresionante técnica que tenemos la fortuna de conducir. 


En el modo equilibrado Auto eDrive comprobamos de qué manera y en qué circunstancias funciona un motor u otro, o si circulamos en tracción delantera, trasera o total, para procurarnos siempre un funcionamiento acorde a nuestras demandas con el pedal del acelerador.


Durante las frenadas, cuando circulamos a vela o cuando descendemos una pendiente, la batería se autorecarga gracias a la energía cinética que generan las ruedas.


Pero esto es un Mini, así que como tal, habrá que exprimirlo un poco en una carretera de montaña, ¿no?. Activamos el modo Sport. La respuesta del acelerador, del cambio y del motor se afila y observamos que acelera sin retardo y con una fuerza inconmensurable desde bajas revoluciones. 

Comenzamos a enlazar curvas sobre un asfalto roto. La dureza de las suspensiones es evidente, y aunque en carreteras en buen estado absorben muy bien las pequeñas imperfecciones que puedan tener, aquí sentimos con mucha nitidez todos y cada uno de los desconchones de la calzada. 


No importa. Sabemos el carácter deportivo y dinámico que se gastan los Minis y esta versión no podía ser una excepción. La dirección es directa y muy comunicativa, además de ser muy precisa, lo que, junto a un aplomo considerable y un paso por curva demencial, hace que conducir un Mini sea toda una experiencia, siempre. Incluso, si la versión que tenemos entre manos es la menos aparente para realizar este tipo de conducción y habida cuenta de su exceso de peso podría limitar su dinamismo. Pero por suerte no es así.


Sin lugar a dudas; el Mini Countryman S E es una gran alternativa para todo uso. Además de ser un producto premium donde los haya, su tecnología híbrida nos permite circular sin mayor problema bajo cualquier tipo de protocolo anticontaminación, además de que si aprendemos a usarlo de manera correcta, podremos ahorrarnos un dinero en combustible muy considerable. 


Pero independientemente de su concepto híbrido, con todas las ventajas que conlleva; la versatilidad que nos brinda su carrocería Countryman, junto con un maletero muy apropiado, un equipamiento de excepción, una mecánica poderosa y la tracción total cuando es necesario, lo perfilan como un gran vehículo para uso diario, además de mantener la dinámica de conducción de cualquier Mini, por si queremos desfogarnos un poquito durante el fin de semana. No está nada mal la idea...



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