miércoles, 27 de febrero de 2019

Prueba: Opel Astra 1.6 Turbo GSi Line


El sector de los compactos está volviendo por sus fueros y está viviendo una nueva época dorada, cuyo mayor apogeo fue en las décadas de los ´80-´90. En su momento portar siglas como GT, GTi, RS,Turbo, Sport o GSi; eran sinónimo de deportividad a raudales, una estética racing sin concesiones y motores de gran cilindrada con mucha potencia, sin ningún tipo de "trampas".


Aquella situación y aquellos coches con los que soñábamos al obtener nuestro ansiado permiso de conducir, con ese porte embrutecido y cargado de anabolizantes y testosterona; poco a poco y sin saber porqué, fueron desvirtuándose y convirtiéndose en modelos más discretos, más accesibles y más racionales, perdiendo en mayor o menor grado, ese aroma de exclusividad y masculinidad que desprendían por todos los poros e incluso, llegaron a desaparecer por ser un producto de nicho.


Olvidémonos de aquellos deseados modelos (compactos y utilitarios) como el espectacular Ford Escort RS Cosworth, Opel Kadett o Calibra GSi, Peugeot 205 GTI, Fiat Uno Turbo i.e, Renault Clio RS y, obviamente, la saga con la que se comenzó esta locura, que no es otro que el Volkswagen Golf GTi al que luego le siguió el Polo GTi. Alerones imposibles, taloneras muy marcadas, paragolpes extremadamente elaborados... 


Los modelos actuales son mucho más normalizados y en apariencia, no parece que tengan ese carácter de los modelos de antaño. Incluso si hablamos de las versiones más deportivas. Pero lo que está claro es que han ganado muchos enteros en materia de diseño, de seguridad, de tecnología y sobre todo en materia mecánica, ya que gracias a los turbos obtienen un altísimo rendimiento con muy poca cilindrada y además, con unos consumos ciertamente ajustados. Es lo que toca...


Es el caso que nos ocupará durante nuestra prueba de hoy. El Opel Astra fue el sustituto natural de aquel indestructible Kadett y tras varias generaciones en su haber, con diseños y planteamientos muy dispares entre si (dependiendo de la época y las diferentes demandas del público); podemos afirmar que esta última generación que está entre nosotros desde 2014, ha dado en el clavo con el espíritu que debe tener uno de los mejores y más atractivos compactos de la firma alemana.


Puede que según lo que estáis viendo en las fotos os parezca un Opel Astra "normal", con un par de aditamentos estéticos que lo hacen un poco más atractivo, unas llantas bonitas y grandes y poco más. Pero si seguimos estudiando al coche en su totalidad, una doble salida de escape o un sonido un poco más marcado, nos pueden dar alguna pista de lo que podemos ver (y disfrutar) debajo del capó delantero, que no es otra cosa que una impresionante mecánica 1.6 con Turbo de 200cv.


No hablamos de un auténtico Astra GSi, ya que suponemos que llegará con el tiempo y esas unidades tendrán una estética mucho más poderosa y una mecánica mucho más potente, aunque previsiblemente, no será tan embrutecido como esos compactos deportivos de los que os hablaba al principio. 


Pero aunque nuestro Astra no sea el GSi, estamos hablando del Opel Astra más potente y dinámico de toda la gama hasta el momento y eso se nota desde que ponemos por primera vez los ojos sobre él. Es discreto, pero matón.



En apariencia no hay nada que lo diferencie de cualquier otro compacto de la gama alemana. El frontal es común con el que nos podríamos encontrar en cualquier Astra, con unos faros rasgados, que en nuestro caso contaban con la tecnología de iluminación matricial Led pero no tan completa como la que conocimos en el atractivo Opel Insignia de hace unas semanas. Aún así son inteligentes y adecúan el haz de luz según las circunstancias, para facilitarnos siempre la mayor iluminación posible, pero sin deslumbrar al resto de los usuarios. La parrilla delantera es muy reconocible y atractiva y el capó en este caso, cuenta con dos nervaduras de tensión en los flancos en vez de una central, como ocurre en los modelos de última hornada de la marca.



En su vista de perfil, nos encantan sus trazos afilados que se asemejan a una punta de flecha. La verdad es que el diseño de su carrocería está muy elaborado y sus líneas de tensión muy marcadas, recorren toda la carrocería de manera ascendente y nos descubren un carácter dinámico indiscutible, junto con el pilar C pintado en negro, que le aporta la sensación de techo flotante y unas atractivas llantas de 18 pulgadas.


En la zaga tampoco observamos nada fuera de los común que nos haga adivinar el potencial de este coche. Espera..., ¿Eso son dos salidas de escape?. Sí, la verdad es que esa es una de las pocas pistas por las que reconoceremos al Astra más poderoso a día de hoy. Por lo demás, mantiene su impresionante visión, con los faros tan característicos de la marca y esa firma lumínica característica, también, con forma de punta de flecha y de tecnología LED.


Abrimos el maletero y nos encontramos ante un espacio correcto de 370 litros, para ubicar los enseres de los ocupantes. Es un maletero con una capacidad media dentro del segmento y el cubículo es suficiente y bastante proporcionado y aprovechable, con las paredes planas y sin ningún tipo de arista o forma extraña que nos limite a la hora de colocar la carga. Aunque sí que echamos en falta unos huecos laterales para dejar objetos de uso cotidiano y pequeños. 



Nos metemos en el interior (ya que como observáis por las fotos está lloviendo a mares y apetece) y descubrimos uno de los habitáculos más amplios de la categoría. Los asientos traseros no nos ofrecen ninguna pega ni por altura, ni por espacio disponible para las rodillas y personas de cierta envergadura y altura, podrán viajar muy cómodamente en este compacto de Opel. Obviamente; la plaza central es más estrecha y por sus formas, es preferible que sea un niño el que la ocupe de manera más habitual. 

Delante nos reciben unos espectaculares asientos de serie con una gran sujeción lateral y muy confortables, aunque existe otra opción más costosa, pero altamente recomendable, que son unas butacas testadas por el organismo independiente AGR, que es una sociedad que vela por los futuros dolores de espalda condicionados por los asientos y su forma de sentarse. 


Ante nosotros, un cuadro de instrumentos conocido, en el que observamos una gran calidad de materiales y ajustes y un orden de los mandos bastante ergonómico. Como nota diferenciadora, esta versión cuenta con pedales de aluminio, que aportan un toque más deportivo a un habitáculo convencional, aunque practico y atractivo.



La capilla de relojes es analógica y nos ofrece una información indispensable, muy fácil de interpretar, con los dos relojes a los lados, unos indicadores más pequeños de la capacidad de gasolina y la temperatura del aceite y una pantalla central desde la que podremos visionar las diferentes informaciones del ordenador de a bordo inherentes al vehículo y a nuestra conducción.



En la consola central, obviamente la pantalla del equipo de infoocio es la protagonista y está situada en una situación de privilegio y muy a la vista. Es táctil y tiene 8 pulgadas en nuestro caso, ya que pertenece al sistema más dotado denominado InteliLink  Navi 900, aunque existen otras dos modalidades, según qué tipo de acabado hayamos elegido. Se agradece que cuente con algunos mandos físicos en su base, para actuar sobre los diferentes sistemas con mayor fluidez y sin que tengamos que desviar casi la mirada de la carretera. De todas formas, el sistema reacciona con rapidez y los iconos son muy grandes.



Debajo nos encontramos con los mandos del sistema de climatización bi-zona, algunos huecos portaobjetos y delante de la palanca de cambios, otra serie de botones. Estos pulsadores tienen diversas funciones como el modo de funcionamiento Sport, que afila mínimamente la respuesta de la mecánica y endurece ligeramente la dirección, y los correspondientes a la conexión y desconexión del sistema Start/Stop, el cambio involuntario de carril, el ESP, el sonido de los sensores de aparcamiento y además, el sistema de aparcamiento asistido con el que contaba nuestra unidad de pruebas.



La verdad es que ciertamente, contábamos con un equipamiento de bandera y nuestro Opel Astra disponía de navegador, equipo de infoocio InteliLink Navi 900 más alto de toda la gama, con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de mantenimiento de carril, asistente de arranque en cuesta, asistente de aparcamiento pseudo-autónomo, modo de conducción Sport, llantas de 18 pulgadas, control de velocidad de crucero con limitador, climatizador bi zona, cámara trasera de ayuda al aparcamiento y sensores de aparcamiento delanteros y traseros, control de presión de neumáticos, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, luces inteligentes de LED con tecnología matricial, alerta de servicio de emergencia Opel On Star, o Start/Stop entre otros muchos elementos.


Pero vamos a lo más interesante de este coche, ya que su imagen es muy atractiva, pero ya la conocíamos, está muy equipado, pero también era muy previsible... ¿Qué es lo más interesante de nuestra unidad de pruebas de hoy?. Pues la impresionante mecánica y nuestra sensaciones de conducción. 


El motor es un 1.6 con Turbo que nos arroja una cifra muy considerable de potencia, alcanzando los 200cv, con un par de 300 Nm. Es un motor muy activo desde bajas revoluciones y obtenemos una fuerza muy adictiva cada vez que acariciamos el pedal del acelerador. Sobre todo si tenemos activado el modo Sport.


Con estas credenciales y un peso bastante más liviano que la anterior generación del Opel Astra, obtenemos un rendimiento y unas prestaciones bastante considerables en un compacto que no aparenta ser tan deportivo si lo juzgamos tan solo por su estética.



Alcanza una velocidad máxima de 235 Km/h, con una aceleración de 0-100 Km/h en 7,8 segundos y lo mejor de todo; homologa unos consumos ajustados de 6,3 l/100 Km que no se disparan demasiado aun haciendo una conducción dinámica como la que realizamos nosotros. Tenemos unas reacciones contundentes en todo momento y si sabemos exprimir la excelente capacidad de la caja de cambios manual de 6 relaciones y siempre llevamos a este modelo en la zona "dulce" del cuentarevoluciones, lo que nos ofrece es diversión y una entrega muy reactiva en todo momento.


Si hablamos de dinámica de conducción, no podemos decir absolutamente nada malo de este modelo. Al contrario. Cada vez que nos montamos en un Opel Astra de última generación, nos sorprende un poco más. 


Durante toda nuestra prueba estuvo lloviendo con mucha intensidad en todo momento. En un principio y bajo esas condiciones climatológicas, nuestra primera idea era la de no forzar mucho la maquina e intentar sacar nuestras conclusiones sin la necesidad de tener que realizar una conducción un poco más deportiva. Y de hecho, así empezamos.


Peeero, el silencio de rodadura, el aplomo que se adivinaba, una dirección asistida muy precisa y un esquema de suspensiones de tarado bastante firme, además de que en nuestro caso, contábamos con unos neumáticos nuevos que agarraban muchísimo; poco a poco nos iba "invitando" a que apretáramos un poco más las tuercas y de esa manera, hacer una prueba en condiciones. 


Sin saber porqué, nos encontramos realizando una especie de tramo de rallye, por una carretera despejada, con muchas curvas, muy rota y un aguacero muy importante. Realmente divertido y espectacular.



El chasis el nuevo Opel Astra tiene unas reacciones muy nobles en todo momento y su paso por curva es realmente destacable. Además, el tacto quirúrgico de la dirección nos transmitía mucha seguridad, ya que se adivinaba a la perfección, cual era el límite de adherencia de las ruedas y todo lo que iba pasando debajo de los neumáticos. Por supuesto; el equipo de frenos era muy bueno y el pedal se dosificaba muy bien, no brindándonos ninguna pista de tener un desgaste prematuro.


No obstante, tampoco os dejéis llevar solo por su excelentes cualidades deportivas, ya que en una conducción normalizada por carreteras convencionales, el Opel Astra es un vehículo muy confortable con el que podremos realizar largos trayectos de la forma más cómoda y con un silencio de rodadura muy aceptable, a pesar de que el sonido de la poderosa mecánica sea un poco más Racing de lo normal. El habitáculo está bastante bien aislado.


Por otra parte, el motor, con semejante potencial, también nos ofrecerá unas buenas recuperaciones para que no tengamos ningún tipo de duda o problema a la hora de realizar una maniobra de adelantamiento o afrontar un repecho o puerto de montaña. La respuesta siempre será contundente.


En definitiva; el nuevo Opel Astra se nos muestra como un valor seguro, que completará nuestras expectativas a varios niveles. Es discreto sí, pero eso no lo exime de tener una mecánica muy deportiva, con mucha potencia y un considerable par máximo, que nos asegura una respuesta muy contundente en todo momento.


En cuanto a imagen, ¿tenéis algo que objetar?. El nuevo Opel Astra me parece uno de los compactos más atractivos y proporcionados del momento. Además, se completa con unos llamativos aditamentos estéticos que intensifican su carácter dinámico, pero que no lo hacen sutilmente "macarra", como ocurre con otros modelos de otras marcas. 



Su versatilidad, habitabilidad o tecnología lo sitúan también entre los primeros puestos del segmento, aunque puede pecar un poco de tener unos interiores un tanto anodinos que, a pesar de obtener una buena nota en ergonomía, confort, materiales y ajustes, no llaman especialmente la atención. 


Los compactos deportivos están cambiando y ya no son los objetos de culto que eran. En la actualidad y salvo excepciones, son compactos que no quieren llamar la atención entre todos los demás. Pero la magia reside en lo que no se ve y como en el caso que os hemos presentado hoy, la discreción es uno de sus valores, aunque no lo tientes en una carretera de montaña, ya que tienes muchas probabilidades de quedar humillado. No es el auténtico GSi, pero sin serlo y ni siquiera parecerlo; se le aproxima mucho...


miércoles, 27 de febrero de 2019

Prueba: Opel Astra 1.6 Turbo GSi Line


El sector de los compactos está volviendo por sus fueros y está viviendo una nueva época dorada, cuyo mayor apogeo fue en las décadas de los ´80-´90. En su momento portar siglas como GT, GTi, RS,Turbo, Sport o GSi; eran sinónimo de deportividad a raudales, una estética racing sin concesiones y motores de gran cilindrada con mucha potencia, sin ningún tipo de "trampas".


Aquella situación y aquellos coches con los que soñábamos al obtener nuestro ansiado permiso de conducir, con ese porte embrutecido y cargado de anabolizantes y testosterona; poco a poco y sin saber porqué, fueron desvirtuándose y convirtiéndose en modelos más discretos, más accesibles y más racionales, perdiendo en mayor o menor grado, ese aroma de exclusividad y masculinidad que desprendían por todos los poros e incluso, llegaron a desaparecer por ser un producto de nicho.


Olvidémonos de aquellos deseados modelos (compactos y utilitarios) como el espectacular Ford Escort RS Cosworth, Opel Kadett o Calibra GSi, Peugeot 205 GTI, Fiat Uno Turbo i.e, Renault Clio RS y, obviamente, la saga con la que se comenzó esta locura, que no es otro que el Volkswagen Golf GTi al que luego le siguió el Polo GTi. Alerones imposibles, taloneras muy marcadas, paragolpes extremadamente elaborados... 


Los modelos actuales son mucho más normalizados y en apariencia, no parece que tengan ese carácter de los modelos de antaño. Incluso si hablamos de las versiones más deportivas. Pero lo que está claro es que han ganado muchos enteros en materia de diseño, de seguridad, de tecnología y sobre todo en materia mecánica, ya que gracias a los turbos obtienen un altísimo rendimiento con muy poca cilindrada y además, con unos consumos ciertamente ajustados. Es lo que toca...


Es el caso que nos ocupará durante nuestra prueba de hoy. El Opel Astra fue el sustituto natural de aquel indestructible Kadett y tras varias generaciones en su haber, con diseños y planteamientos muy dispares entre si (dependiendo de la época y las diferentes demandas del público); podemos afirmar que esta última generación que está entre nosotros desde 2014, ha dado en el clavo con el espíritu que debe tener uno de los mejores y más atractivos compactos de la firma alemana.


Puede que según lo que estáis viendo en las fotos os parezca un Opel Astra "normal", con un par de aditamentos estéticos que lo hacen un poco más atractivo, unas llantas bonitas y grandes y poco más. Pero si seguimos estudiando al coche en su totalidad, una doble salida de escape o un sonido un poco más marcado, nos pueden dar alguna pista de lo que podemos ver (y disfrutar) debajo del capó delantero, que no es otra cosa que una impresionante mecánica 1.6 con Turbo de 200cv.


No hablamos de un auténtico Astra GSi, ya que suponemos que llegará con el tiempo y esas unidades tendrán una estética mucho más poderosa y una mecánica mucho más potente, aunque previsiblemente, no será tan embrutecido como esos compactos deportivos de los que os hablaba al principio. 


Pero aunque nuestro Astra no sea el GSi, estamos hablando del Opel Astra más potente y dinámico de toda la gama hasta el momento y eso se nota desde que ponemos por primera vez los ojos sobre él. Es discreto, pero matón.



En apariencia no hay nada que lo diferencie de cualquier otro compacto de la gama alemana. El frontal es común con el que nos podríamos encontrar en cualquier Astra, con unos faros rasgados, que en nuestro caso contaban con la tecnología de iluminación matricial Led pero no tan completa como la que conocimos en el atractivo Opel Insignia de hace unas semanas. Aún así son inteligentes y adecúan el haz de luz según las circunstancias, para facilitarnos siempre la mayor iluminación posible, pero sin deslumbrar al resto de los usuarios. La parrilla delantera es muy reconocible y atractiva y el capó en este caso, cuenta con dos nervaduras de tensión en los flancos en vez de una central, como ocurre en los modelos de última hornada de la marca.



En su vista de perfil, nos encantan sus trazos afilados que se asemejan a una punta de flecha. La verdad es que el diseño de su carrocería está muy elaborado y sus líneas de tensión muy marcadas, recorren toda la carrocería de manera ascendente y nos descubren un carácter dinámico indiscutible, junto con el pilar C pintado en negro, que le aporta la sensación de techo flotante y unas atractivas llantas de 18 pulgadas.


En la zaga tampoco observamos nada fuera de los común que nos haga adivinar el potencial de este coche. Espera..., ¿Eso son dos salidas de escape?. Sí, la verdad es que esa es una de las pocas pistas por las que reconoceremos al Astra más poderoso a día de hoy. Por lo demás, mantiene su impresionante visión, con los faros tan característicos de la marca y esa firma lumínica característica, también, con forma de punta de flecha y de tecnología LED.


Abrimos el maletero y nos encontramos ante un espacio correcto de 370 litros, para ubicar los enseres de los ocupantes. Es un maletero con una capacidad media dentro del segmento y el cubículo es suficiente y bastante proporcionado y aprovechable, con las paredes planas y sin ningún tipo de arista o forma extraña que nos limite a la hora de colocar la carga. Aunque sí que echamos en falta unos huecos laterales para dejar objetos de uso cotidiano y pequeños. 



Nos metemos en el interior (ya que como observáis por las fotos está lloviendo a mares y apetece) y descubrimos uno de los habitáculos más amplios de la categoría. Los asientos traseros no nos ofrecen ninguna pega ni por altura, ni por espacio disponible para las rodillas y personas de cierta envergadura y altura, podrán viajar muy cómodamente en este compacto de Opel. Obviamente; la plaza central es más estrecha y por sus formas, es preferible que sea un niño el que la ocupe de manera más habitual. 

Delante nos reciben unos espectaculares asientos de serie con una gran sujeción lateral y muy confortables, aunque existe otra opción más costosa, pero altamente recomendable, que son unas butacas testadas por el organismo independiente AGR, que es una sociedad que vela por los futuros dolores de espalda condicionados por los asientos y su forma de sentarse. 


Ante nosotros, un cuadro de instrumentos conocido, en el que observamos una gran calidad de materiales y ajustes y un orden de los mandos bastante ergonómico. Como nota diferenciadora, esta versión cuenta con pedales de aluminio, que aportan un toque más deportivo a un habitáculo convencional, aunque practico y atractivo.



La capilla de relojes es analógica y nos ofrece una información indispensable, muy fácil de interpretar, con los dos relojes a los lados, unos indicadores más pequeños de la capacidad de gasolina y la temperatura del aceite y una pantalla central desde la que podremos visionar las diferentes informaciones del ordenador de a bordo inherentes al vehículo y a nuestra conducción.



En la consola central, obviamente la pantalla del equipo de infoocio es la protagonista y está situada en una situación de privilegio y muy a la vista. Es táctil y tiene 8 pulgadas en nuestro caso, ya que pertenece al sistema más dotado denominado InteliLink  Navi 900, aunque existen otras dos modalidades, según qué tipo de acabado hayamos elegido. Se agradece que cuente con algunos mandos físicos en su base, para actuar sobre los diferentes sistemas con mayor fluidez y sin que tengamos que desviar casi la mirada de la carretera. De todas formas, el sistema reacciona con rapidez y los iconos son muy grandes.



Debajo nos encontramos con los mandos del sistema de climatización bi-zona, algunos huecos portaobjetos y delante de la palanca de cambios, otra serie de botones. Estos pulsadores tienen diversas funciones como el modo de funcionamiento Sport, que afila mínimamente la respuesta de la mecánica y endurece ligeramente la dirección, y los correspondientes a la conexión y desconexión del sistema Start/Stop, el cambio involuntario de carril, el ESP, el sonido de los sensores de aparcamiento y además, el sistema de aparcamiento asistido con el que contaba nuestra unidad de pruebas.



La verdad es que ciertamente, contábamos con un equipamiento de bandera y nuestro Opel Astra disponía de navegador, equipo de infoocio InteliLink Navi 900 más alto de toda la gama, con pantalla táctil de 8 pulgadas, asistente de mantenimiento de carril, asistente de arranque en cuesta, asistente de aparcamiento pseudo-autónomo, modo de conducción Sport, llantas de 18 pulgadas, control de velocidad de crucero con limitador, climatizador bi zona, cámara trasera de ayuda al aparcamiento y sensores de aparcamiento delanteros y traseros, control de presión de neumáticos, ordenador de a bordo, lector de señales de tráfico, luces inteligentes de LED con tecnología matricial, alerta de servicio de emergencia Opel On Star, o Start/Stop entre otros muchos elementos.


Pero vamos a lo más interesante de este coche, ya que su imagen es muy atractiva, pero ya la conocíamos, está muy equipado, pero también era muy previsible... ¿Qué es lo más interesante de nuestra unidad de pruebas de hoy?. Pues la impresionante mecánica y nuestra sensaciones de conducción. 


El motor es un 1.6 con Turbo que nos arroja una cifra muy considerable de potencia, alcanzando los 200cv, con un par de 300 Nm. Es un motor muy activo desde bajas revoluciones y obtenemos una fuerza muy adictiva cada vez que acariciamos el pedal del acelerador. Sobre todo si tenemos activado el modo Sport.


Con estas credenciales y un peso bastante más liviano que la anterior generación del Opel Astra, obtenemos un rendimiento y unas prestaciones bastante considerables en un compacto que no aparenta ser tan deportivo si lo juzgamos tan solo por su estética.



Alcanza una velocidad máxima de 235 Km/h, con una aceleración de 0-100 Km/h en 7,8 segundos y lo mejor de todo; homologa unos consumos ajustados de 6,3 l/100 Km que no se disparan demasiado aun haciendo una conducción dinámica como la que realizamos nosotros. Tenemos unas reacciones contundentes en todo momento y si sabemos exprimir la excelente capacidad de la caja de cambios manual de 6 relaciones y siempre llevamos a este modelo en la zona "dulce" del cuentarevoluciones, lo que nos ofrece es diversión y una entrega muy reactiva en todo momento.


Si hablamos de dinámica de conducción, no podemos decir absolutamente nada malo de este modelo. Al contrario. Cada vez que nos montamos en un Opel Astra de última generación, nos sorprende un poco más. 


Durante toda nuestra prueba estuvo lloviendo con mucha intensidad en todo momento. En un principio y bajo esas condiciones climatológicas, nuestra primera idea era la de no forzar mucho la maquina e intentar sacar nuestras conclusiones sin la necesidad de tener que realizar una conducción un poco más deportiva. Y de hecho, así empezamos.


Peeero, el silencio de rodadura, el aplomo que se adivinaba, una dirección asistida muy precisa y un esquema de suspensiones de tarado bastante firme, además de que en nuestro caso, contábamos con unos neumáticos nuevos que agarraban muchísimo; poco a poco nos iba "invitando" a que apretáramos un poco más las tuercas y de esa manera, hacer una prueba en condiciones. 


Sin saber porqué, nos encontramos realizando una especie de tramo de rallye, por una carretera despejada, con muchas curvas, muy rota y un aguacero muy importante. Realmente divertido y espectacular.



El chasis el nuevo Opel Astra tiene unas reacciones muy nobles en todo momento y su paso por curva es realmente destacable. Además, el tacto quirúrgico de la dirección nos transmitía mucha seguridad, ya que se adivinaba a la perfección, cual era el límite de adherencia de las ruedas y todo lo que iba pasando debajo de los neumáticos. Por supuesto; el equipo de frenos era muy bueno y el pedal se dosificaba muy bien, no brindándonos ninguna pista de tener un desgaste prematuro.


No obstante, tampoco os dejéis llevar solo por su excelentes cualidades deportivas, ya que en una conducción normalizada por carreteras convencionales, el Opel Astra es un vehículo muy confortable con el que podremos realizar largos trayectos de la forma más cómoda y con un silencio de rodadura muy aceptable, a pesar de que el sonido de la poderosa mecánica sea un poco más Racing de lo normal. El habitáculo está bastante bien aislado.


Por otra parte, el motor, con semejante potencial, también nos ofrecerá unas buenas recuperaciones para que no tengamos ningún tipo de duda o problema a la hora de realizar una maniobra de adelantamiento o afrontar un repecho o puerto de montaña. La respuesta siempre será contundente.


En definitiva; el nuevo Opel Astra se nos muestra como un valor seguro, que completará nuestras expectativas a varios niveles. Es discreto sí, pero eso no lo exime de tener una mecánica muy deportiva, con mucha potencia y un considerable par máximo, que nos asegura una respuesta muy contundente en todo momento.


En cuanto a imagen, ¿tenéis algo que objetar?. El nuevo Opel Astra me parece uno de los compactos más atractivos y proporcionados del momento. Además, se completa con unos llamativos aditamentos estéticos que intensifican su carácter dinámico, pero que no lo hacen sutilmente "macarra", como ocurre con otros modelos de otras marcas. 



Su versatilidad, habitabilidad o tecnología lo sitúan también entre los primeros puestos del segmento, aunque puede pecar un poco de tener unos interiores un tanto anodinos que, a pesar de obtener una buena nota en ergonomía, confort, materiales y ajustes, no llaman especialmente la atención. 


Los compactos deportivos están cambiando y ya no son los objetos de culto que eran. En la actualidad y salvo excepciones, son compactos que no quieren llamar la atención entre todos los demás. Pero la magia reside en lo que no se ve y como en el caso que os hemos presentado hoy, la discreción es uno de sus valores, aunque no lo tientes en una carretera de montaña, ya que tienes muchas probabilidades de quedar humillado. No es el auténtico GSi, pero sin serlo y ni siquiera parecerlo; se le aproxima mucho...


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