miércoles, 20 de marzo de 2019

Prueba: Kia Stinger 3.3 V6 T-GDI GT


Hoy hablaremos de una gran berlina de 4,83 metros de longitud, un equipamiento de bandera, una buena habitabilidad y un diseño diferenciador. Pero cuando hablamos de berlinas, instintivamente, lo relacionamos con coches aburridos, señoriales o "de padre", muy aptos para flotas y empresas que los utilizan, en su mayoría, como vehículos comerciales y de representación.


En cambio, si hablamos de un V6 gasolina con 370cv, capaz de alcanzar los 270 Km/h y hacer un 0-100 Km/h en 5,5 segundos, con una línea poderosa y afilada, frenos Brembo de alto rendimiento, asientos deportivos y un equipo de serie muy amplio, lo primero que nos viene a la cabeza es un deportivo o un coupé de alguna marca premium.


¿Y qué pasaría si unimos los dos conceptos y en vez de una marca premium, lo englobamos en el marco de una marca generalista?. Pues que como resultado obtenemos el atractivo, original y espectacular, Kia Stinger GT.


Sí amigos; el Kia Stinger GT es una berlina deportiva, con un V6 de gasolina, que nos arroja unas prestaciones de infarto pero que a su vez, nos ofrece la prestancia y versatilidad correspondiente a un gran vehículo de casi 5 metros.


Es capaz de rivalizar de forma frontal con lo más exclusivo de las gamas premium del segmento y además, capaz de "mojar la oreja" y humillar a varias opciones, a priori, mucho más consolidadas y aceptadas, que nunca hubieran imaginado que les saliera una competencia tan directa de la mano de una marca como Kia.


A ver; siendo realistas, el Kia Stinger es una berlina deportiva a la que le costará sangre, sudor y lágrimas encontrar su hueco en una sociedad clasista como lo es, en términos generales, la europea o la española, que no conciben que una marca como Kia pueda comercializar un vehículo tan brutalmente deportivo, que podría compararse con los productos más afamados de AMG de Mercedes Benz, M de BMW o RS de Audi, además de con otros "cocos" más deportivos si cabe, como el mismísimo Porsche Panamera.


Y no estoy exagerando. Hablo de berlinas con motores muy potentes, con equipamientos de primer orden y un comportamiento muy dinámico, pero que cuestan el doble o el triple de lo que nos piden por una unidad como el objeto de nuestra prueba de hoy.


Por lo tanto el Kia Stinger GT es, sin lugar a dudas, un vehículo de nicho, que tendrá unas ventas muy discretas en nuestro país, pero que le sirve a Kia para mostrar al gran público que ellos también pueden hacer todo lo que se propongan y que nunca hay que mirar por encima del hombro a las marcas generalistas. Nunca sabes con lo que te pueden sorprender...


Su diseño es realmente atractivo. Se escapa de las líneas clásicas de una berlina convencional y desde el primer trazo hasta la última curva de su carrocería, nos imprime y nos orienta a un mundo deportivo y dinámico en el que sabemos (o intuimos) que nos lo vamos a pasar muy bien.


El frontal mantiene la ya característica parrilla de Kia denominada "Tiger Noise", aunque más estilizada y conforme a las dimensiones y anchura de la berlina coreana. Debajo, el paragolpes adquiere un diseño muy agresivo, con sendas toberas de refrigeración en los flancos y un discreto Splitter delantero que aumenta la sustentación del eje delantero en las aceleraciones más enérgicas.



Los faros también se escapan de la pauta general del resto de la gama Kia y son muy originales. Tienen todas las opciones de iluminación de tecnología LED, incluidas las luces intermitentes y además; cuenta con las luces de carretera inteligentes y adaptativas, con cambio automático entre luces cortas y largas. Por último, en el capó delantero observamos sendos apliques que, en teoría, sirven para disipar el calor que desprende la mecánica y que enfatizan, aún más, su marcado carácter deportivo.


En su visión lateral, lo primero que nos llama la atención es su longitud pero sobre todo, lo bien que han sabido combinar una silueta afilada y de clara inspiración coupé, con una berlina al uso de semejante envergadura.


También destacan sobremanera, y nos dan muchas pistas de lo que es capaz este vehículo, las llantas exclusivas de 19 pulgadas, que dejan ver con claridad unas impresionantes pinzas de freno del especialista Brembo de alto rendimiento y pintadas en rojo.


En las aletas delanteras, vemos unos apliques aerodinámicos detrás de los pasos de rueda que hacen que el aire circule con mayor fluidez en el entorno del vehículo y su diseño general, se desmarca de otras berlinas convencionales gracias a una luna delantera muy inclinada, unos trazos muy fluidos hasta la zaga, y una caída del techo muy prolongada y acusada.


Abrimos el maletero, con apertura eléctrica, y nos encontramos con un espacio de carga muy amplio de 406 litros, pero pequeño si tomamos como referencia su magnánima longitud. No obstante, nos ofrece un hueco diáfano en el que podremos alojar sin problemas, el equipaje de cuatro ocupantes.



Accedemos a las plazas traseras no sin cierta dificultad, condicionados por la baja altura del vehículo y por la escasa apertura que nos ofrecen sus puertas traseras. Nos sentamos en unas butacas muy confortables, revestidas en un agradable tejido de cuero muy bien diferenciadas en los laterales, puesto que la plaza central se nos antoja (como en la mayoría de los coches) estrecha y más dura. En esas plazas laterales gozaremos de mucho espacio vital..., siempre que no midamos más de 1,80 de altura, ya que en ese caso rozaríamos con la cabeza en el techo, debido a su corte coupeizado en la zaga. Bien por espacio para las piernas y bien por anchura, además que en nuestro caso, esas plazas traseras laterales eran calefactadas. 


Delante es otro cantar. Nos reciben unos espectaculares asientos, con todas las regulaciones eléctricas y con una excelente sujeción lateral. Son muy cómodos y en este caso, al ser el Stinger más alto de gama, también eran unos asientos calefactados y ventilados en tres niveles.


El cuadro de mandos puede resultar anodino y muy simple, si lo comparamos con sus rivales directos, siempre hablando de categorías premium y casi en su totalidad, de procedencia germana. Esos rivales han optado por aplicar las nuevas tecnologías, muchas pantallas y muchos efectos especiales en sus nuevos modelos, de ahí que el Kia Stinger nos pueda parecer un poco soso y un poco desfasado. 


Nada más lejos de la realidad. En esa aparente simpleza está el secreto ya que a medida que vayamos haciendo kilómetros, valoraremos muy positivamente que todos los mandos, que todos los botones y que todas las ruletas sean físicos y sepamos perfectamente donde buscarlos. 



La calidad de acabados es muy buena, sin llegar a ser excelente, con unos ajustes encomiables y una apariencia muy atractiva. La posición de conducción por su parte, es muy deportiva, con las piernas muy estiradas y muy cerca del suelo, pero es sencilla de encontrar, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del volante, todos ellos, con accionamiento eléctrico. Una vez asentados en nuestra posición perfecta, disponemos de memorias para que el coche nos recuerde perfectamente cada vez que nos ponemos a sus mandos.


Todo tiene muy buen aspecto. Todos los mandos están muy ordenados, son fáciles de accionar e  interpretar y la información que percibimos desde la capilla de relojes es muy clara y sencilla, gracias a los relojes analógicos de toda la vida y la pantalla del ordenador de a bordo en el centro, además de ser muy completa.



La excelente ergonomía que nos ofrece esta gran berlina deportiva es necesaria, ya que el equipamiento de serie del que disponíamos en nuestra unidad de pruebas era sumamente extenso. Disponíamos de navegador, climatizador bi-zona, asientos calefactados en las plazas delanteras y traseras además de que en las delanteras también eran ventilados, llantas de 19 pulgadas, frenos Brembo, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, ordenador de a bordo, volante multifunción con levas, asistente de arranque en pendiente, alerta de vehículo en ángulo muerto, alerta de cambio involuntario de carril, ajustes de asientos y volante eléctricos, techo solar panorámico, luces LED inteligentes, control de velocidad de crucero adaptativo, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de asistencia en 360º, HUD, Start/Stop o Drive Mode Select con 5 modos de conducción, por poner unos pocos ejemplos.



El Drive Mode Select está situado entre los dos asientos delanteros y desde ese selector, podemos configurar y modificar el tren de rodaje según tengamos el sentido del humor al levantarnos. Tiene 5 modos predeterminados. ECO, diría que es el más apropiado para circular por la ciudad, pero en un vehículo con estas características y pretensiones, la verdad es que veo que podríamos prescindir de él. No obstante, en este modo se limita mucho la respuesta de la mecánica, y la caja de cambios se modera para ofrecernos una conducción más "responsable".



Smart es el modo inteligente en el cual, es el propio coche y su gestión electrónica, el que elige qué parámetros debe seguir según sea nuestra forma de conducir. Después tenemos el modo Comfort, que es el más apropiado para circular "relajado" y de la manera más confortable posible (lo más confortable que nos pueda ofrecer un coche con casi 400cv...) por autovías o autopistas. Obviamente; también nos encontramos con el modo Sport, que afila la respuesta mecánica y la gestión de la caja de cambios para ofrecernos las máximas sensaciones dinámicas y sonoras de un auténtico deportivo y que es un modo que no debe faltar en un coche así.



Pero amigos; hay una posición más. Se trata del modo Sport +, casi exclusivamente reservado para activarlo dentro de un circuito, ya que en el momento en el que lo activamos el ESP se desactiva, la entrega mecánica se nos muestra en su máximo esplendor, el sonido de los escapes es música (aunque no es molesto para nada) y la gestión del cambio se prepara para la tormenta, aunque en este caso, yo actuaría sobre las levas del cambio que hay detrás del volante, que son de plástico, pero por lo menos tienen buen tamaño. 



Activando este modo de conducción tan extremo, además de divertirnos por los circuitos de medio mundo, ya que uno de los menús del ordenador de a bordo es un cronómetro para medir los tiempos de vuelta y hay que aprovecharlo, podremos participar en una Drag Race si nos apetece y además; ganarla. 



El Kia Stinger GT tiene la función Launch Control. ¿En qué consiste?. Pues sencillo. Activamos el modo de conducción Sport +. Automáticamente se desactiva el ESP. Dejamos pulsado durante unos segundos el mismo botón del ESP para desactivar también el control de tracción. Pisamos lo máximo que podemos el freno con la pierna izquierda. Aceleramos con la pierna derecha hasta que el sistema nos indique en la pantalla del ordenador cuando está listo. En ese instante soltamos el freno y... Directamente el mundo deja de existir tal y como lo conocemos. 


La aceleración es tan sumamente brutal que seremos incapaces de despegarnos del asiento. Los árboles del lateral de la carretera se convierten en una mancha continua de color verde y marrón. Tus ojos se salen de las órbitas y la tensión que sufres durante los primeros instantes, es comparable a la que podrías sentir en el despegue del Apolo 13. Simplemente; es una sensación de otro mundo y si no, que se lo digan a mi copiloto que llegó incluso hasta sufrir un connato de mareo por la compresión irreal del continuo espacio-tiempo.


Pero que sea capaz de provocar esa mezcla de pánico y deseo, es como consecuencia de una mecánica nunca antes conocida en la gama Kia. Se trata de un 3.3 V6 de gasolina, que obtiene unas prestaciones de auténtico deportivo, con 270 Km/h de velocidad máxima y un 0-100 Km/h en tan sólo 5,5 segundos. 


La entrega de potencia es inacabable desde muy bajas revoluciones y en una conducción deportiva, el juego de agujas de los relojes es hipnótico. Aunque os recomiendo que miréis a la carretera...


Pero este gran motor y estas espectaculares prestaciones tienen un precio. Más o menos, el precio de la gasolina en ese momento, ya que el Kia Stinger GT homologa unos consumos en ciclo mixto de unos nada despreciables 10,5 l/100 Km. 



Su comportamiento general, en cualquier tipo de circunstancia, es extremadamente noble y quizás, es posible que se vea un tanto lastrado o afectado por su elevado peso y su gran envergadura, algo que por otra parte, también influye en los consumos. Pero aún así, su tracción total inteligente, una dirección muy directa y comunicativa, un equipo de frenos casi de competición y un esquema de suspensiones firme, nos aseguran un altísimo nivel de seguridad y una motricidad excepcional en su paso por curva. 


Dicho esto, podría decir que es una berlina muy cómoda para realizar largos viajes, y en realidad lo es, si la carretera está en buen estado, no sufriremos ningún tipo de sacudida incómoda al volante y el habitáculo os aseguro está muy bien aislado de exterior. Pero seamos serios; con este potencial, con esta estética y con estas prestaciones bajo el pedal del acelerador, será un auténtico ejercicio de autocontrol si en un viaje de Burgos a Cádiz no somos capaces de hacer que la Guardia Civil de Tráfico nos quite el carnet de conducir y lo destruya de por vida. 



¿Quién puede ser el cliente tipo del Kia Stinger GT?. Pues una persona dinámica, al que le gusten las sensaciones fuertes, con una personalidad muy marcada, debido a que el Stinger GT llama mucho la atención a su paso; con ciertas posibilidades económicas, ya no porque este modelo sea especialmente caro, que no lo es, ya que te ofrece mucho por sólo unos 54.000 Euros, sino por el consumo tan elevado de combustible. Ese es el único problema sustancial más evidente que puede lastrar las ventas de una de las berlinas más espectaculares, potentes, equipadas, versátiles y asequibles del mercado actual. Por todo lo demás; "Chapeau".



miércoles, 20 de marzo de 2019

Prueba: Kia Stinger 3.3 V6 T-GDI GT


Hoy hablaremos de una gran berlina de 4,83 metros de longitud, un equipamiento de bandera, una buena habitabilidad y un diseño diferenciador. Pero cuando hablamos de berlinas, instintivamente, lo relacionamos con coches aburridos, señoriales o "de padre", muy aptos para flotas y empresas que los utilizan, en su mayoría, como vehículos comerciales y de representación.


En cambio, si hablamos de un V6 gasolina con 370cv, capaz de alcanzar los 270 Km/h y hacer un 0-100 Km/h en 5,5 segundos, con una línea poderosa y afilada, frenos Brembo de alto rendimiento, asientos deportivos y un equipo de serie muy amplio, lo primero que nos viene a la cabeza es un deportivo o un coupé de alguna marca premium.


¿Y qué pasaría si unimos los dos conceptos y en vez de una marca premium, lo englobamos en el marco de una marca generalista?. Pues que como resultado obtenemos el atractivo, original y espectacular, Kia Stinger GT.


Sí amigos; el Kia Stinger GT es una berlina deportiva, con un V6 de gasolina, que nos arroja unas prestaciones de infarto pero que a su vez, nos ofrece la prestancia y versatilidad correspondiente a un gran vehículo de casi 5 metros.


Es capaz de rivalizar de forma frontal con lo más exclusivo de las gamas premium del segmento y además, capaz de "mojar la oreja" y humillar a varias opciones, a priori, mucho más consolidadas y aceptadas, que nunca hubieran imaginado que les saliera una competencia tan directa de la mano de una marca como Kia.


A ver; siendo realistas, el Kia Stinger es una berlina deportiva a la que le costará sangre, sudor y lágrimas encontrar su hueco en una sociedad clasista como lo es, en términos generales, la europea o la española, que no conciben que una marca como Kia pueda comercializar un vehículo tan brutalmente deportivo, que podría compararse con los productos más afamados de AMG de Mercedes Benz, M de BMW o RS de Audi, además de con otros "cocos" más deportivos si cabe, como el mismísimo Porsche Panamera.


Y no estoy exagerando. Hablo de berlinas con motores muy potentes, con equipamientos de primer orden y un comportamiento muy dinámico, pero que cuestan el doble o el triple de lo que nos piden por una unidad como el objeto de nuestra prueba de hoy.


Por lo tanto el Kia Stinger GT es, sin lugar a dudas, un vehículo de nicho, que tendrá unas ventas muy discretas en nuestro país, pero que le sirve a Kia para mostrar al gran público que ellos también pueden hacer todo lo que se propongan y que nunca hay que mirar por encima del hombro a las marcas generalistas. Nunca sabes con lo que te pueden sorprender...


Su diseño es realmente atractivo. Se escapa de las líneas clásicas de una berlina convencional y desde el primer trazo hasta la última curva de su carrocería, nos imprime y nos orienta a un mundo deportivo y dinámico en el que sabemos (o intuimos) que nos lo vamos a pasar muy bien.


El frontal mantiene la ya característica parrilla de Kia denominada "Tiger Noise", aunque más estilizada y conforme a las dimensiones y anchura de la berlina coreana. Debajo, el paragolpes adquiere un diseño muy agresivo, con sendas toberas de refrigeración en los flancos y un discreto Splitter delantero que aumenta la sustentación del eje delantero en las aceleraciones más enérgicas.



Los faros también se escapan de la pauta general del resto de la gama Kia y son muy originales. Tienen todas las opciones de iluminación de tecnología LED, incluidas las luces intermitentes y además; cuenta con las luces de carretera inteligentes y adaptativas, con cambio automático entre luces cortas y largas. Por último, en el capó delantero observamos sendos apliques que, en teoría, sirven para disipar el calor que desprende la mecánica y que enfatizan, aún más, su marcado carácter deportivo.


En su visión lateral, lo primero que nos llama la atención es su longitud pero sobre todo, lo bien que han sabido combinar una silueta afilada y de clara inspiración coupé, con una berlina al uso de semejante envergadura.


También destacan sobremanera, y nos dan muchas pistas de lo que es capaz este vehículo, las llantas exclusivas de 19 pulgadas, que dejan ver con claridad unas impresionantes pinzas de freno del especialista Brembo de alto rendimiento y pintadas en rojo.


En las aletas delanteras, vemos unos apliques aerodinámicos detrás de los pasos de rueda que hacen que el aire circule con mayor fluidez en el entorno del vehículo y su diseño general, se desmarca de otras berlinas convencionales gracias a una luna delantera muy inclinada, unos trazos muy fluidos hasta la zaga, y una caída del techo muy prolongada y acusada.


Abrimos el maletero, con apertura eléctrica, y nos encontramos con un espacio de carga muy amplio de 406 litros, pero pequeño si tomamos como referencia su magnánima longitud. No obstante, nos ofrece un hueco diáfano en el que podremos alojar sin problemas, el equipaje de cuatro ocupantes.



Accedemos a las plazas traseras no sin cierta dificultad, condicionados por la baja altura del vehículo y por la escasa apertura que nos ofrecen sus puertas traseras. Nos sentamos en unas butacas muy confortables, revestidas en un agradable tejido de cuero muy bien diferenciadas en los laterales, puesto que la plaza central se nos antoja (como en la mayoría de los coches) estrecha y más dura. En esas plazas laterales gozaremos de mucho espacio vital..., siempre que no midamos más de 1,80 de altura, ya que en ese caso rozaríamos con la cabeza en el techo, debido a su corte coupeizado en la zaga. Bien por espacio para las piernas y bien por anchura, además que en nuestro caso, esas plazas traseras laterales eran calefactadas. 


Delante es otro cantar. Nos reciben unos espectaculares asientos, con todas las regulaciones eléctricas y con una excelente sujeción lateral. Son muy cómodos y en este caso, al ser el Stinger más alto de gama, también eran unos asientos calefactados y ventilados en tres niveles.


El cuadro de mandos puede resultar anodino y muy simple, si lo comparamos con sus rivales directos, siempre hablando de categorías premium y casi en su totalidad, de procedencia germana. Esos rivales han optado por aplicar las nuevas tecnologías, muchas pantallas y muchos efectos especiales en sus nuevos modelos, de ahí que el Kia Stinger nos pueda parecer un poco soso y un poco desfasado. 


Nada más lejos de la realidad. En esa aparente simpleza está el secreto ya que a medida que vayamos haciendo kilómetros, valoraremos muy positivamente que todos los mandos, que todos los botones y que todas las ruletas sean físicos y sepamos perfectamente donde buscarlos. 



La calidad de acabados es muy buena, sin llegar a ser excelente, con unos ajustes encomiables y una apariencia muy atractiva. La posición de conducción por su parte, es muy deportiva, con las piernas muy estiradas y muy cerca del suelo, pero es sencilla de encontrar, gracias a los múltiples reglajes tanto del asiento como del volante, todos ellos, con accionamiento eléctrico. Una vez asentados en nuestra posición perfecta, disponemos de memorias para que el coche nos recuerde perfectamente cada vez que nos ponemos a sus mandos.


Todo tiene muy buen aspecto. Todos los mandos están muy ordenados, son fáciles de accionar e  interpretar y la información que percibimos desde la capilla de relojes es muy clara y sencilla, gracias a los relojes analógicos de toda la vida y la pantalla del ordenador de a bordo en el centro, además de ser muy completa.



La excelente ergonomía que nos ofrece esta gran berlina deportiva es necesaria, ya que el equipamiento de serie del que disponíamos en nuestra unidad de pruebas era sumamente extenso. Disponíamos de navegador, climatizador bi-zona, asientos calefactados en las plazas delanteras y traseras además de que en las delanteras también eran ventilados, llantas de 19 pulgadas, frenos Brembo, equipo de infoocio con pantalla táctil de 8 pulgadas, ordenador de a bordo, volante multifunción con levas, asistente de arranque en pendiente, alerta de vehículo en ángulo muerto, alerta de cambio involuntario de carril, ajustes de asientos y volante eléctricos, techo solar panorámico, luces LED inteligentes, control de velocidad de crucero adaptativo, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de asistencia en 360º, HUD, Start/Stop o Drive Mode Select con 5 modos de conducción, por poner unos pocos ejemplos.



El Drive Mode Select está situado entre los dos asientos delanteros y desde ese selector, podemos configurar y modificar el tren de rodaje según tengamos el sentido del humor al levantarnos. Tiene 5 modos predeterminados. ECO, diría que es el más apropiado para circular por la ciudad, pero en un vehículo con estas características y pretensiones, la verdad es que veo que podríamos prescindir de él. No obstante, en este modo se limita mucho la respuesta de la mecánica, y la caja de cambios se modera para ofrecernos una conducción más "responsable".



Smart es el modo inteligente en el cual, es el propio coche y su gestión electrónica, el que elige qué parámetros debe seguir según sea nuestra forma de conducir. Después tenemos el modo Comfort, que es el más apropiado para circular "relajado" y de la manera más confortable posible (lo más confortable que nos pueda ofrecer un coche con casi 400cv...) por autovías o autopistas. Obviamente; también nos encontramos con el modo Sport, que afila la respuesta mecánica y la gestión de la caja de cambios para ofrecernos las máximas sensaciones dinámicas y sonoras de un auténtico deportivo y que es un modo que no debe faltar en un coche así.



Pero amigos; hay una posición más. Se trata del modo Sport +, casi exclusivamente reservado para activarlo dentro de un circuito, ya que en el momento en el que lo activamos el ESP se desactiva, la entrega mecánica se nos muestra en su máximo esplendor, el sonido de los escapes es música (aunque no es molesto para nada) y la gestión del cambio se prepara para la tormenta, aunque en este caso, yo actuaría sobre las levas del cambio que hay detrás del volante, que son de plástico, pero por lo menos tienen buen tamaño. 



Activando este modo de conducción tan extremo, además de divertirnos por los circuitos de medio mundo, ya que uno de los menús del ordenador de a bordo es un cronómetro para medir los tiempos de vuelta y hay que aprovecharlo, podremos participar en una Drag Race si nos apetece y además; ganarla. 



El Kia Stinger GT tiene la función Launch Control. ¿En qué consiste?. Pues sencillo. Activamos el modo de conducción Sport +. Automáticamente se desactiva el ESP. Dejamos pulsado durante unos segundos el mismo botón del ESP para desactivar también el control de tracción. Pisamos lo máximo que podemos el freno con la pierna izquierda. Aceleramos con la pierna derecha hasta que el sistema nos indique en la pantalla del ordenador cuando está listo. En ese instante soltamos el freno y... Directamente el mundo deja de existir tal y como lo conocemos. 


La aceleración es tan sumamente brutal que seremos incapaces de despegarnos del asiento. Los árboles del lateral de la carretera se convierten en una mancha continua de color verde y marrón. Tus ojos se salen de las órbitas y la tensión que sufres durante los primeros instantes, es comparable a la que podrías sentir en el despegue del Apolo 13. Simplemente; es una sensación de otro mundo y si no, que se lo digan a mi copiloto que llegó incluso hasta sufrir un connato de mareo por la compresión irreal del continuo espacio-tiempo.


Pero que sea capaz de provocar esa mezcla de pánico y deseo, es como consecuencia de una mecánica nunca antes conocida en la gama Kia. Se trata de un 3.3 V6 de gasolina, que obtiene unas prestaciones de auténtico deportivo, con 270 Km/h de velocidad máxima y un 0-100 Km/h en tan sólo 5,5 segundos. 


La entrega de potencia es inacabable desde muy bajas revoluciones y en una conducción deportiva, el juego de agujas de los relojes es hipnótico. Aunque os recomiendo que miréis a la carretera...


Pero este gran motor y estas espectaculares prestaciones tienen un precio. Más o menos, el precio de la gasolina en ese momento, ya que el Kia Stinger GT homologa unos consumos en ciclo mixto de unos nada despreciables 10,5 l/100 Km. 



Su comportamiento general, en cualquier tipo de circunstancia, es extremadamente noble y quizás, es posible que se vea un tanto lastrado o afectado por su elevado peso y su gran envergadura, algo que por otra parte, también influye en los consumos. Pero aún así, su tracción total inteligente, una dirección muy directa y comunicativa, un equipo de frenos casi de competición y un esquema de suspensiones firme, nos aseguran un altísimo nivel de seguridad y una motricidad excepcional en su paso por curva. 


Dicho esto, podría decir que es una berlina muy cómoda para realizar largos viajes, y en realidad lo es, si la carretera está en buen estado, no sufriremos ningún tipo de sacudida incómoda al volante y el habitáculo os aseguro está muy bien aislado de exterior. Pero seamos serios; con este potencial, con esta estética y con estas prestaciones bajo el pedal del acelerador, será un auténtico ejercicio de autocontrol si en un viaje de Burgos a Cádiz no somos capaces de hacer que la Guardia Civil de Tráfico nos quite el carnet de conducir y lo destruya de por vida. 



¿Quién puede ser el cliente tipo del Kia Stinger GT?. Pues una persona dinámica, al que le gusten las sensaciones fuertes, con una personalidad muy marcada, debido a que el Stinger GT llama mucho la atención a su paso; con ciertas posibilidades económicas, ya no porque este modelo sea especialmente caro, que no lo es, ya que te ofrece mucho por sólo unos 54.000 Euros, sino por el consumo tan elevado de combustible. Ese es el único problema sustancial más evidente que puede lastrar las ventas de una de las berlinas más espectaculares, potentes, equipadas, versátiles y asequibles del mercado actual. Por todo lo demás; "Chapeau".