lunes, 18 de marzo de 2019

Prueba: Lexus CT 200h Executive


Lleva muchos años entre nosotros compitiendo dentro del segmento de los compactos de orientación premium, pero probablemente, sea uno de los modelos más desconocidos. Fue el primer coche que tuvimos la oportunidad de probar en esta web y desde entonces, es cierto que no ha sufrido apenas ningún cambio pero a pesar de ello, lo que es indudable es que este desconocido tiene mucho que aportar y es una opción muy interesante para un cliente tipo muy determinado.


El Lexus CT 200h es un compacto con un diseño atemporal muy atractivo, que cuenta con la peculiaridad de tener un sistema de propulsión híbrido. No existen más mecánicas, ni diésel, ni gasolina, ni eléctrico puro; solo existe una única opción de propulsión híbrida. Este hecho lo engloba dentro de la catalogación ECO de la DGT, por lo que desde el origen, ya podremos circular sin problema por el centro de las grandes urbes, aun teniendo activo el protocolo anticontaminación, además de obtener ciertas ventajas añadidas a la hora de estacionar en zona azul e impuestos.


Su diseño, como os hemos indicado al principio, es atemporal y la verdad, es que es un acierto pleno por parte de la marca. Ha pasado mucho tiempo desde que lo probamos por primera vez y estéticamente es un coche por el que no pasan los años.


En los últimos años han incorporado ligeras actualizaciones, tanto en materia de diseño, como en los diferentes sistemas de seguridad y equipamiento, sobre todo, de las que os hablaremos ahora pero en esencia, sigue siendo aquel compacto "espacial" y original al que por desgracia, mucha gente no entiende...


Quizás fue un adelantado a su tiempo. Quizás la gente tenía miedo todavía a la propulsión híbrida. Quizás no se han sabido explotar las posibilidades de este coche desde el seno de la marca. No sé. Lo que sí sé, es que después de recordarlo y ponerme a sus mandos años más tarde, a mi me ha convencido de nuevo.



Comenzamos hablando, como siempre, de su diseño. Se trata de un compacto de 4, 36 metros de longitud, que rivaliza directamente con modelos como el Mercedes Benz Clase A, el Volvo V40 o el BMW Serie 1 por poner unos pocos ejemplos. La verdad es que respecto a estos, nos ofrece una imagen diferente, muy asiática si cabe, con una nueva parrilla delantera muy atractiva, con los perfiles cromados y que emula a dos puntas de flecha con el logo en el centro. Es la imagen característica de la firma japonesa, que veremos en todos los coches de nuevo diseño y que los hacen muy agresivos en términos visuales. Por supuesto, han cambiado el paragolpes delantero para admitir a esta nueva parrilla, los cuales, incorporan las luces antiniebla en forma trapezoidal de tipo LED.


Los faros delanteros también destacan y se combinan a la perfección con el impresionante frontal. Ahora son más afilados e incluyen la luz diurna de tipo LED, también con una visión, característica en la marca, de punta de flecha. En nuestro caso, que teníamos como unidad de pruebas, un CT 200h con el acabado Executive, sí que disponíamos de iluminación LED para las luces de carretera ya que si lo adquirimos con la terminación ECO o Business, que son las versiones de acceso, contaríamos con iluminación convencional con faros halógenos de serie.



En la vista lateral, observamos una carrocería muy proporcionada, con un perfil relativamente bajo, que cuenta con unos trazos de carácter ligeramente ascendente hasta la zaga. En esa situación, aporta una nota diferenciadora muy poco común en los compactos, como la inclusión de sendas ventanillas laterales que se funden con el perfil y que sirven como continuación de la luneta trasera. Rematan esa visión, unas llantas de 17 pulgadas.




En la zaga, las rotundas líneas nos aportan una gran sensación de anchura y conforman una trasera poderosa, con un portón del maletero y una luneta relativamente pequeños y un gran paragolpes muy definido, que cuenta con sendos apliques diferenciadores, que incluyen las luces antiniebla traseras y, un perfil inferior cromado que nos intenta emular una especie de difusor trasero para imprimir algo más de dinamismo al conjunto. Los pilotos traseros no cambian en exceso respecto a lo que ya conocíamos. Están situados en posición elevada y horizontal, son de tecnología LED y son (o parecen) algo más grandes que los de anteriores generaciones.




Abrimos el portón del maletero y descubrimos un espacio muy limpio y libre de salientes, pero es que no se puede permitir ese lujo, ya que para ser un compacto, tiene un maletero bastante pequeño de tan solo 275 litros, con un piso que queda un poco elevado y una boca de carga un poco angosta, debido a su imponente diseño trasero. Debajo del piso de ese maletero, nos encontraremos con otro hueco aprovechable que suma otros 100 litros de capacidad para hacer en total 375 litros, aún escasos para tratarse de un compacto. La explicación a esta eventualidad es la situación de la batería, que está justo por debajo.


Entramos al habitáculo y lo hacemos primero en las plazas traseras. En esta ocasión sí que percibimos un espacio suficiente, aunque sin ningún tipo de alarde. Buena anchura, buena altura y buen espacio para las rodillas, pero no destaca en ningún aspecto sobre la competencia. Dos adultos viajarán de manera confortable, siendo la plaza central aconsejable solo para un niño, ya que es más estrecha, un poco más dura y está un poco más elevada. Por otra parte, incluso contando con un espacio solvente, la sensación de amplitud es menor debido al diseño general del vehículo.



Delante nos reciben unos asientos muy confortables y con buena sujeción lateral. Encontraremos una buena posición de conducción rápidamente, gracias a los múltiples reglajes y lo que nos encontramos ante nosotros es un salpicadero muy original que nos "arropa", con unos materiales agradables a la vista y al tacto, con muy buenos ajustes, pero que tampoco nos llegan a trasladar a un ambiente tan premium como cabría esperar. Tan solo la zona superior de la capilla de relojes, tapizada en piel y con una apariencia muy lograda, nos traslada a ese concepto de lujo.


Lo del salpicadero que nos "arropa" es en el sentido más literal de la palabra, ya que su posición puede resultarnos un poco apabullante en un principio, pero es una sensación de origen, ya que la verdad, es una situación a la que nos acostumbraremos pronto y enseguida veremos los beneficios de encontrarnos con todos los mandos al alcance de la mano.



Pero además de una posición del salpicadero fuera de lo común, el CT 200h nos sorprende con otras peculiaridades como el selector del cambio. Es una especie de palanca pequeña, de aspecto endeble (nada más lejos de la realidad) y con forma de mechero, que emerge desde el centro de ese salpicadero.


Al principio resulta extraño, pero en realidad es muy fácil de accionar y con tan solo un pequeño movimiento de muñeca, ya que está muy accesible y muy cerca del volante, aunque no deberíamos actuar sobre ella casi para nada.


Es un cambio por variador continuo, así que sólo contamos con una velocidad hacia adelante y otra hacia atrás. También existe una tercera posición destacada con la letra B de "Brake". Al colocar el selector en esta posición, siempre en marcha, circularemos exactamente igual que con la D, pero con la salvedad que en las reducciones, las frenadas o simplemente, cuando soltamos el pie del pedal; la capacidad de retención será más acusada y por lo tanto, la batería se regenerará con mayor energía.


Ya hablaremos de cómo funciona el sistema híbrido del CT 200h unas líneas más adelante, y de momento, seguimos con el habitáculo.


Como os he comentado, el cuadro de mandos es muy original. Una vez sentados, parece más elevado de lo que estamos acostumbrados y la sección central nos sorprende con su anchura y configuración. Partimos desde la pantalla del equipo de infoocio, situada en una posición de privilegio y que, en esta última actualización del compacto de Lexus, crece hasta las 10,3 pulgadas.


Desde esta pantalla podremos ver diferentes informaciones básicas del ordenador de viaje, el navegador, la cámara de visión trasera o, uno de los menús más atractivos (por lo menos para entender un poco más a este coche), que no es otro que la simulación del funcionamiento del sistema híbrido a tiempo real. Los gráficos son suficientes, sin ningún efecto especial y muy simples a la hora de su interpretación.

Esta pantalla no es táctil, pero no os preocupéis. Entre los dos asientos nos encontraremos un mando giratorio con tres botones, que simplifican mucho la tarea de movernos entre los diferentes menús disponibles. Detrás del volante multifunción, con los botones y pulsadores más utilizados para realizar las acciones más comunes sin soltar las manos, vemos una instrumentación muy clara, con el velocímetro en el centro, el indicador del uso de la energía en un lateral y la pantalla del ordenador de a bordo, que nos ofrece una información muy completa, al otro flanco.


Según en qué modo de conducción estemos circulando, el indicador de uso de la energía pasaría a ser un cuentarevoluciones y la tonalidad pasaría de azul a rojo.



Debajo de la pantalla central, veremos el sistema de climatización bizona, de un aspecto simple y añejo, como alguno de los otros mandos del salpicadero. Bien es cierto que aunque sea un coche muy atractivo y cuente con la última tecnología, el cuadro de mandos podría tener un aspecto más moderno que el que nos ofrece, ya que a pesar de que nos lo encontramos todo muy ordenado, todo está muy a mano, es muy original y los botones y pulsadores son grandes y muy cómodos de usar, en algunos aspectos nos recuerda a coches de más de 5 años y creemos que en ese punto, podría modernizarse un poco-mucho.


En una posición inclinada a modo de cascada, nos encontraremos al equipo de audio (también un poco desfasado) y el resto de los mandos que nos interesan y en donde nos detendremos un poco.



Observamos otra ruleta en el centro. Es el selector de los diferentes modos de conducción entre los que podemos elegir: ECO, Normal o Sport. Si pulsamos ese mando, circularemos en modo normal en todo momento, es decir, la propia centralita del vehículo es la que decide cual es el mejor medio para desplazarnos en todo momento. Si giramos la ruleta hacia la izquierda, activaremos el modo ECO, que limita la respuesta del vehículo y contiene de esa manera los consumos, sobre todo, en una circulación ciudadana ya que, en mayor medida, el sistema se asegura de ir lo máximo posible con el motor eléctrico. A la derecha, activaremos el modo Sport, que afila un poco más la respuesta del conjunto y le da un mayor protagonismo al motor de combustión, aunque siempre que pueda lo combinará con el sistema eléctrico, así que tampoco es que se disparen los consumos.


También veremos un botón con la nomenclatura EV. Cuando lo pulsamos, circularemos por ciudad siempre en modo eléctrico, aunque cuando sobrepasemos los 50 Km/h el sistema se desactivará y funcionará en modo híbrido.


El sistema de propulsión consta de dos motores, uno térmico 1.8 de gasolina que eroga 99cv y uno eléctrico que nos proporciona 82cv. En combinación, trasladan al asfalto 136cv con un par máximo de 142 Nm.



Sus prestaciones también son muy discretas, ya que su velocidad máxima es de 180 Km/h y su aceleración de 0-100 Km/h es en 10,3 segundos. Es la única mecánica disponible y a priori, lucha con mucha desventaja respecto a sus rivales directos, pero lo compensa con creces a la hora de su utilización diaria y su rentabilidad a medio plazo, puesto que si su precio de adquisición es bastante menor que el de sus rivales del segmento a igualdad de equipamiento y su consumo (a pesar de tener una mecánica de gasolina), se homologa en 4,4 l/100 Km, no nos cabe la menor duda que la inversión real es bastante más acertada con el paso del tiempo.


Pero para que realmente saquemos todo el jugo que hay que sacar a este coche, antes debemos de concienciarnos y aprender a conducirlo. Y sí, digo aprender porque hay notables diferencias con respecto a la conducción de cualquier otro vehículo más convencional. 


Este vehículo no nos ofrece unas prestaciones deportivas, ni un alto rendimiento y tampoco lo pretende. Lo que nos ofrece son unas prestaciones correctas, pero con unos consumos irrisorios y un silencio y confort de rodadura que muy pocos coches pueden igualar. De hecho, a velocidades legales (y reales, seamos serios) en carreteras convencionales y autopistas, hablamos de un rutero nato con el que no nos cansaremos nunca de viajar a sus mandos. 


La esencia pura de este coche la deberemos buscar en este hecho y por lo tanto, si somos cuidadosos con el pedal del acelerador, nos adelantamos a los acontecimientos, frenamos con antelación y sabemos aprovechar la carretera; el Lexus CT 200h nos brindará una de las conducciones más agradables (y económicas) que podemos tener con un compacto. De hecho, es bastante divertido y curioso, hacer competiciones con nosotros mismos para comprobar hasta qué punto podemos ajustar los consumos y de esa manera, poco a poco iremos aprendiendo a sacarle el rendimiento real a este modelo. 


Para cargar la batería no es necesario enchufarlo a ningún lado, es autorrecargable. ¿De qué manera se carga?. Pues por medio de las frenadas regenerativas, cuando circulamos "a vela" o si aprovechamos la inercia en una pendiente, además del propio motor de combustión. Me sorprendió la celeridad con la que se va cargando, ya que en otros modelos, no percibimos que la regeneración de la batería sea ni tan rápida, ni tan efectiva.



Si hablamos de dinamismo en orden de marcha, sabemos que es un coche muy cómodo y neutro en una carretera convencional. Pero, ¿y si lo "apretamos" un poco en una carretera con curvas?. Pues la verdad es que en esa condiciones también nos sorprendió mucho. 



No sé si será porque tiene un centro de gravedad muy bajo, por su configuración o por el esquema de suspensiones, pero en una conducción deportiva, sobre un asfalto roto y con curvas de diferentes grados, el CT 200h es un vehículo que va muy aplomado en todo momento, soporta muy bien los cambios de apoyo continuados y las suspensiones absorben muy bien los rotos del asfalto, sin trasladar las sacudidas al habitáculo y manteniendo estoicamente las trazadas sin producir inclinaciones incómodas en la carrocería. Una dirección directa, pero poco comunicativa, remata una gran sensación de seguridad en estas condiciones a las que, siendo realistas, pocas veces someteremos a un coche así. 



De la misma forma, también es justo decir que no lo someteremos a un trato tan deportivo, porque es el mismo coche el que no nos invita a hacerlo, ya que si somos muy enérgicos con el pedal del acelerador y al tener un cambio por variador continuo, obtendremos una buena respuesta, pero al no tener marchas como tal, el motor se revolucionará sin fin hasta el corte de inyección mientras gana velocidad, por lo que el sonido evidente se nos acoplará dentro del habitáculo. Por eso insisto en que hay que aprender a conducirlo, ya que si aceleramos de forma progresiva esta situación no ocurre y podremos adquirir la misma velocidad y el mismo rendimiento, sin la sensación de que vamos a explotar o salir volando de un momento a otro.



Por otra parte, por último, pero no menos importante, tenemos que hacer un repaso al equipo de serie con el que contaba esta unidad con el acabado Executive ya que, entre otros elementos, disponía de navegador, advertencia de cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, climatizador bizona, asistente de arranque en pendiente, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de infoocio con pantalla de 10,3 pulgadas, ordenador de a bordo, cámara de visión trasera, luces LED, 3 modos de conducción, control de velocidad de crucero adaptativo, radar delantero con detección de peatones y frenada de emergencia, accionamiento automático de luces de carretera con cambio de cortas a largas o acceso y arranque sin llave, por poner algunos ejemplos. 


En definitiva, el Lexus CT 200h es un vehículo muy apropiado para un tipo de cliente muy concreto. Está orientado a todos aquellos que quieran un compacto con prestancia e imagen, con un gran equipo de serie, un diseño diferente y original y quieran disponer de un concepto híbrido, bien sea por ahorro o bien sea para acceder a cualquier sitio de las grandes ciudades a pesar de los episodios de restricciones, sin tener la necesidad de contar con un centro de recarga en donde se pueda enchufar.



Confortable, seguro, atractivo, híbrido, premium..., y porqué no; dinámico, si sabemos exprimir todas sus posibilidades. Sin lugar a dudas, el CT 200h colmará todas las expectativas de sus clientes, pero hay que saber comprenderlo y cambiar el chip de nuestra conducción. Una vez superado esto; el Lexus CT 200h se convertirá en el aliado perfecto en nuestro día a día.



lunes, 18 de marzo de 2019

Prueba: Lexus CT 200h Executive


Lleva muchos años entre nosotros compitiendo dentro del segmento de los compactos de orientación premium, pero probablemente, sea uno de los modelos más desconocidos. Fue el primer coche que tuvimos la oportunidad de probar en esta web y desde entonces, es cierto que no ha sufrido apenas ningún cambio pero a pesar de ello, lo que es indudable es que este desconocido tiene mucho que aportar y es una opción muy interesante para un cliente tipo muy determinado.


El Lexus CT 200h es un compacto con un diseño atemporal muy atractivo, que cuenta con la peculiaridad de tener un sistema de propulsión híbrido. No existen más mecánicas, ni diésel, ni gasolina, ni eléctrico puro; solo existe una única opción de propulsión híbrida. Este hecho lo engloba dentro de la catalogación ECO de la DGT, por lo que desde el origen, ya podremos circular sin problema por el centro de las grandes urbes, aun teniendo activo el protocolo anticontaminación, además de obtener ciertas ventajas añadidas a la hora de estacionar en zona azul e impuestos.


Su diseño, como os hemos indicado al principio, es atemporal y la verdad, es que es un acierto pleno por parte de la marca. Ha pasado mucho tiempo desde que lo probamos por primera vez y estéticamente es un coche por el que no pasan los años.


En los últimos años han incorporado ligeras actualizaciones, tanto en materia de diseño, como en los diferentes sistemas de seguridad y equipamiento, sobre todo, de las que os hablaremos ahora pero en esencia, sigue siendo aquel compacto "espacial" y original al que por desgracia, mucha gente no entiende...


Quizás fue un adelantado a su tiempo. Quizás la gente tenía miedo todavía a la propulsión híbrida. Quizás no se han sabido explotar las posibilidades de este coche desde el seno de la marca. No sé. Lo que sí sé, es que después de recordarlo y ponerme a sus mandos años más tarde, a mi me ha convencido de nuevo.



Comenzamos hablando, como siempre, de su diseño. Se trata de un compacto de 4, 36 metros de longitud, que rivaliza directamente con modelos como el Mercedes Benz Clase A, el Volvo V40 o el BMW Serie 1 por poner unos pocos ejemplos. La verdad es que respecto a estos, nos ofrece una imagen diferente, muy asiática si cabe, con una nueva parrilla delantera muy atractiva, con los perfiles cromados y que emula a dos puntas de flecha con el logo en el centro. Es la imagen característica de la firma japonesa, que veremos en todos los coches de nuevo diseño y que los hacen muy agresivos en términos visuales. Por supuesto, han cambiado el paragolpes delantero para admitir a esta nueva parrilla, los cuales, incorporan las luces antiniebla en forma trapezoidal de tipo LED.


Los faros delanteros también destacan y se combinan a la perfección con el impresionante frontal. Ahora son más afilados e incluyen la luz diurna de tipo LED, también con una visión, característica en la marca, de punta de flecha. En nuestro caso, que teníamos como unidad de pruebas, un CT 200h con el acabado Executive, sí que disponíamos de iluminación LED para las luces de carretera ya que si lo adquirimos con la terminación ECO o Business, que son las versiones de acceso, contaríamos con iluminación convencional con faros halógenos de serie.



En la vista lateral, observamos una carrocería muy proporcionada, con un perfil relativamente bajo, que cuenta con unos trazos de carácter ligeramente ascendente hasta la zaga. En esa situación, aporta una nota diferenciadora muy poco común en los compactos, como la inclusión de sendas ventanillas laterales que se funden con el perfil y que sirven como continuación de la luneta trasera. Rematan esa visión, unas llantas de 17 pulgadas.




En la zaga, las rotundas líneas nos aportan una gran sensación de anchura y conforman una trasera poderosa, con un portón del maletero y una luneta relativamente pequeños y un gran paragolpes muy definido, que cuenta con sendos apliques diferenciadores, que incluyen las luces antiniebla traseras y, un perfil inferior cromado que nos intenta emular una especie de difusor trasero para imprimir algo más de dinamismo al conjunto. Los pilotos traseros no cambian en exceso respecto a lo que ya conocíamos. Están situados en posición elevada y horizontal, son de tecnología LED y son (o parecen) algo más grandes que los de anteriores generaciones.




Abrimos el portón del maletero y descubrimos un espacio muy limpio y libre de salientes, pero es que no se puede permitir ese lujo, ya que para ser un compacto, tiene un maletero bastante pequeño de tan solo 275 litros, con un piso que queda un poco elevado y una boca de carga un poco angosta, debido a su imponente diseño trasero. Debajo del piso de ese maletero, nos encontraremos con otro hueco aprovechable que suma otros 100 litros de capacidad para hacer en total 375 litros, aún escasos para tratarse de un compacto. La explicación a esta eventualidad es la situación de la batería, que está justo por debajo.


Entramos al habitáculo y lo hacemos primero en las plazas traseras. En esta ocasión sí que percibimos un espacio suficiente, aunque sin ningún tipo de alarde. Buena anchura, buena altura y buen espacio para las rodillas, pero no destaca en ningún aspecto sobre la competencia. Dos adultos viajarán de manera confortable, siendo la plaza central aconsejable solo para un niño, ya que es más estrecha, un poco más dura y está un poco más elevada. Por otra parte, incluso contando con un espacio solvente, la sensación de amplitud es menor debido al diseño general del vehículo.



Delante nos reciben unos asientos muy confortables y con buena sujeción lateral. Encontraremos una buena posición de conducción rápidamente, gracias a los múltiples reglajes y lo que nos encontramos ante nosotros es un salpicadero muy original que nos "arropa", con unos materiales agradables a la vista y al tacto, con muy buenos ajustes, pero que tampoco nos llegan a trasladar a un ambiente tan premium como cabría esperar. Tan solo la zona superior de la capilla de relojes, tapizada en piel y con una apariencia muy lograda, nos traslada a ese concepto de lujo.


Lo del salpicadero que nos "arropa" es en el sentido más literal de la palabra, ya que su posición puede resultarnos un poco apabullante en un principio, pero es una sensación de origen, ya que la verdad, es una situación a la que nos acostumbraremos pronto y enseguida veremos los beneficios de encontrarnos con todos los mandos al alcance de la mano.



Pero además de una posición del salpicadero fuera de lo común, el CT 200h nos sorprende con otras peculiaridades como el selector del cambio. Es una especie de palanca pequeña, de aspecto endeble (nada más lejos de la realidad) y con forma de mechero, que emerge desde el centro de ese salpicadero.


Al principio resulta extraño, pero en realidad es muy fácil de accionar y con tan solo un pequeño movimiento de muñeca, ya que está muy accesible y muy cerca del volante, aunque no deberíamos actuar sobre ella casi para nada.


Es un cambio por variador continuo, así que sólo contamos con una velocidad hacia adelante y otra hacia atrás. También existe una tercera posición destacada con la letra B de "Brake". Al colocar el selector en esta posición, siempre en marcha, circularemos exactamente igual que con la D, pero con la salvedad que en las reducciones, las frenadas o simplemente, cuando soltamos el pie del pedal; la capacidad de retención será más acusada y por lo tanto, la batería se regenerará con mayor energía.


Ya hablaremos de cómo funciona el sistema híbrido del CT 200h unas líneas más adelante, y de momento, seguimos con el habitáculo.


Como os he comentado, el cuadro de mandos es muy original. Una vez sentados, parece más elevado de lo que estamos acostumbrados y la sección central nos sorprende con su anchura y configuración. Partimos desde la pantalla del equipo de infoocio, situada en una posición de privilegio y que, en esta última actualización del compacto de Lexus, crece hasta las 10,3 pulgadas.


Desde esta pantalla podremos ver diferentes informaciones básicas del ordenador de viaje, el navegador, la cámara de visión trasera o, uno de los menús más atractivos (por lo menos para entender un poco más a este coche), que no es otro que la simulación del funcionamiento del sistema híbrido a tiempo real. Los gráficos son suficientes, sin ningún efecto especial y muy simples a la hora de su interpretación.

Esta pantalla no es táctil, pero no os preocupéis. Entre los dos asientos nos encontraremos un mando giratorio con tres botones, que simplifican mucho la tarea de movernos entre los diferentes menús disponibles. Detrás del volante multifunción, con los botones y pulsadores más utilizados para realizar las acciones más comunes sin soltar las manos, vemos una instrumentación muy clara, con el velocímetro en el centro, el indicador del uso de la energía en un lateral y la pantalla del ordenador de a bordo, que nos ofrece una información muy completa, al otro flanco.


Según en qué modo de conducción estemos circulando, el indicador de uso de la energía pasaría a ser un cuentarevoluciones y la tonalidad pasaría de azul a rojo.



Debajo de la pantalla central, veremos el sistema de climatización bizona, de un aspecto simple y añejo, como alguno de los otros mandos del salpicadero. Bien es cierto que aunque sea un coche muy atractivo y cuente con la última tecnología, el cuadro de mandos podría tener un aspecto más moderno que el que nos ofrece, ya que a pesar de que nos lo encontramos todo muy ordenado, todo está muy a mano, es muy original y los botones y pulsadores son grandes y muy cómodos de usar, en algunos aspectos nos recuerda a coches de más de 5 años y creemos que en ese punto, podría modernizarse un poco-mucho.


En una posición inclinada a modo de cascada, nos encontraremos al equipo de audio (también un poco desfasado) y el resto de los mandos que nos interesan y en donde nos detendremos un poco.



Observamos otra ruleta en el centro. Es el selector de los diferentes modos de conducción entre los que podemos elegir: ECO, Normal o Sport. Si pulsamos ese mando, circularemos en modo normal en todo momento, es decir, la propia centralita del vehículo es la que decide cual es el mejor medio para desplazarnos en todo momento. Si giramos la ruleta hacia la izquierda, activaremos el modo ECO, que limita la respuesta del vehículo y contiene de esa manera los consumos, sobre todo, en una circulación ciudadana ya que, en mayor medida, el sistema se asegura de ir lo máximo posible con el motor eléctrico. A la derecha, activaremos el modo Sport, que afila un poco más la respuesta del conjunto y le da un mayor protagonismo al motor de combustión, aunque siempre que pueda lo combinará con el sistema eléctrico, así que tampoco es que se disparen los consumos.


También veremos un botón con la nomenclatura EV. Cuando lo pulsamos, circularemos por ciudad siempre en modo eléctrico, aunque cuando sobrepasemos los 50 Km/h el sistema se desactivará y funcionará en modo híbrido.


El sistema de propulsión consta de dos motores, uno térmico 1.8 de gasolina que eroga 99cv y uno eléctrico que nos proporciona 82cv. En combinación, trasladan al asfalto 136cv con un par máximo de 142 Nm.



Sus prestaciones también son muy discretas, ya que su velocidad máxima es de 180 Km/h y su aceleración de 0-100 Km/h es en 10,3 segundos. Es la única mecánica disponible y a priori, lucha con mucha desventaja respecto a sus rivales directos, pero lo compensa con creces a la hora de su utilización diaria y su rentabilidad a medio plazo, puesto que si su precio de adquisición es bastante menor que el de sus rivales del segmento a igualdad de equipamiento y su consumo (a pesar de tener una mecánica de gasolina), se homologa en 4,4 l/100 Km, no nos cabe la menor duda que la inversión real es bastante más acertada con el paso del tiempo.


Pero para que realmente saquemos todo el jugo que hay que sacar a este coche, antes debemos de concienciarnos y aprender a conducirlo. Y sí, digo aprender porque hay notables diferencias con respecto a la conducción de cualquier otro vehículo más convencional. 


Este vehículo no nos ofrece unas prestaciones deportivas, ni un alto rendimiento y tampoco lo pretende. Lo que nos ofrece son unas prestaciones correctas, pero con unos consumos irrisorios y un silencio y confort de rodadura que muy pocos coches pueden igualar. De hecho, a velocidades legales (y reales, seamos serios) en carreteras convencionales y autopistas, hablamos de un rutero nato con el que no nos cansaremos nunca de viajar a sus mandos. 


La esencia pura de este coche la deberemos buscar en este hecho y por lo tanto, si somos cuidadosos con el pedal del acelerador, nos adelantamos a los acontecimientos, frenamos con antelación y sabemos aprovechar la carretera; el Lexus CT 200h nos brindará una de las conducciones más agradables (y económicas) que podemos tener con un compacto. De hecho, es bastante divertido y curioso, hacer competiciones con nosotros mismos para comprobar hasta qué punto podemos ajustar los consumos y de esa manera, poco a poco iremos aprendiendo a sacarle el rendimiento real a este modelo. 


Para cargar la batería no es necesario enchufarlo a ningún lado, es autorrecargable. ¿De qué manera se carga?. Pues por medio de las frenadas regenerativas, cuando circulamos "a vela" o si aprovechamos la inercia en una pendiente, además del propio motor de combustión. Me sorprendió la celeridad con la que se va cargando, ya que en otros modelos, no percibimos que la regeneración de la batería sea ni tan rápida, ni tan efectiva.



Si hablamos de dinamismo en orden de marcha, sabemos que es un coche muy cómodo y neutro en una carretera convencional. Pero, ¿y si lo "apretamos" un poco en una carretera con curvas?. Pues la verdad es que en esa condiciones también nos sorprendió mucho. 



No sé si será porque tiene un centro de gravedad muy bajo, por su configuración o por el esquema de suspensiones, pero en una conducción deportiva, sobre un asfalto roto y con curvas de diferentes grados, el CT 200h es un vehículo que va muy aplomado en todo momento, soporta muy bien los cambios de apoyo continuados y las suspensiones absorben muy bien los rotos del asfalto, sin trasladar las sacudidas al habitáculo y manteniendo estoicamente las trazadas sin producir inclinaciones incómodas en la carrocería. Una dirección directa, pero poco comunicativa, remata una gran sensación de seguridad en estas condiciones a las que, siendo realistas, pocas veces someteremos a un coche así. 



De la misma forma, también es justo decir que no lo someteremos a un trato tan deportivo, porque es el mismo coche el que no nos invita a hacerlo, ya que si somos muy enérgicos con el pedal del acelerador y al tener un cambio por variador continuo, obtendremos una buena respuesta, pero al no tener marchas como tal, el motor se revolucionará sin fin hasta el corte de inyección mientras gana velocidad, por lo que el sonido evidente se nos acoplará dentro del habitáculo. Por eso insisto en que hay que aprender a conducirlo, ya que si aceleramos de forma progresiva esta situación no ocurre y podremos adquirir la misma velocidad y el mismo rendimiento, sin la sensación de que vamos a explotar o salir volando de un momento a otro.



Por otra parte, por último, pero no menos importante, tenemos que hacer un repaso al equipo de serie con el que contaba esta unidad con el acabado Executive ya que, entre otros elementos, disponía de navegador, advertencia de cambio involuntario de carril, lector de señales de tráfico, climatizador bizona, asistente de arranque en pendiente, llantas de aleación de 17 pulgadas, equipo de infoocio con pantalla de 10,3 pulgadas, ordenador de a bordo, cámara de visión trasera, luces LED, 3 modos de conducción, control de velocidad de crucero adaptativo, radar delantero con detección de peatones y frenada de emergencia, accionamiento automático de luces de carretera con cambio de cortas a largas o acceso y arranque sin llave, por poner algunos ejemplos. 


En definitiva, el Lexus CT 200h es un vehículo muy apropiado para un tipo de cliente muy concreto. Está orientado a todos aquellos que quieran un compacto con prestancia e imagen, con un gran equipo de serie, un diseño diferente y original y quieran disponer de un concepto híbrido, bien sea por ahorro o bien sea para acceder a cualquier sitio de las grandes ciudades a pesar de los episodios de restricciones, sin tener la necesidad de contar con un centro de recarga en donde se pueda enchufar.



Confortable, seguro, atractivo, híbrido, premium..., y porqué no; dinámico, si sabemos exprimir todas sus posibilidades. Sin lugar a dudas, el CT 200h colmará todas las expectativas de sus clientes, pero hay que saber comprenderlo y cambiar el chip de nuestra conducción. Una vez superado esto; el Lexus CT 200h se convertirá en el aliado perfecto en nuestro día a día.