jueves, 25 de julio de 2019

Prueba: Volkswagen T-Cross 1.0 TSI Sport R-Line



Entre toda la vorágine de SUV que existe en el mercado, no cabe la menor duda de que tenemos muchísimas opciones de elección, para todos los gustos, de todos los tamaños y para todos los bolsillos. Pero cuando se "inventó" el segmento de los SUV pequeños, no pensábamos que podría tener tanto éxito y que sería un sub-segmento con unas ventas residuales. Pero no...



La verdad es que es una alternativa muy loable a los vehículos del segmento B, ya que utilizan, casi siempre, la misma plataforma, pero añaden un punto extra de versatilidad, confort y, en alguno de los casos (como el que nos ocupa en nuestra prueba de hoy), también aportan un diseño diferenciador y rompedor. Hombre; el color Turquesa Makena también tiene parte de culpa de que el diseño del T-Cross destaque aún más entre el resto.



Después del Seat Arona, todo un precursor dentro del Grupo Volkswagen, ahora le toca el turno al atractivo T-Cross de la marca germana. Un SUV que comparte la misma plataforma (denominada MQB A0) con todas las alternativas del segmento de los utilitarios del Grupo VAG y que con una longitud compacta de 4,11 metros, viene con un estilo diferenciador que sí que recuerda a Volkswagen, sobre todo en su visión frontal, pero que se desmarca sobremanera del resto de sus hermanos de gama en la zaga, ya que no se parece a ningún componente ya conocido.




Además, nuestra unidad de pruebas contaba con el acabado dinámico denominado R Line, con aditamentos estéticos que lo hacen mucho más atractivo si cabe y le aportan un halo más deportivo que lo orienta a un público joven, sin lugar a dudas.



Comenzamos hablando precisamente de su imagen ya que, como habíamos adelantado, cuenta con un estilo y personalidad propias. En el frontal contiene las líneas generales que ya conocimos en el todopoderoso Touareg y que previsiblemente se mantendrán en el nuevo Volkswagen Golf que aparecerá en escena durante este año. Son unos trazos más estilizados que lo que veníamos conociendo hasta el momento y rompen un poco con la sobriedad característica de la marca en los últimos años.




Esas líneas se componen de una estilizada parrilla delantera que, en nuestro caso, contaba con un perfil de acabado cromado que partía del logo en el centro y que desembocaba perfectamente con los faros de aspecto más rasgado y tecnología LED para todas las funciones. El paragolpes cobraba un gran protagonismo debido a lo profuso y rotundo de su diseño. Contiene unos enormes faros antiniebla, encastrados en un perfil en contraste diferenciado en color negro y debajo, existe otro perfil a modo de labio inferior que aporta, por un lado, un aspecto más deportivo y por otro, cierta protección para los bajos que nunca viene de más por si queremos animarnos un poco en caminos un poco más "bravos".



Y es que desde la visión lateral observamos una altura libre al suelo de 18,5 cm, aunque debido a las taloneras pintadas en el mismo color de la carrocería, correspondientes al acabado R Line, no lo parece, pero sin lugar a dudas, cuenta con esa ventaja añadida en el caso de que queramos circular por caminos sin asfaltar con cierta soltura. Pero como era de esperar, a pesar de su condición SUV, en este caso y por tamaño y estética, es un gran conquistador de la urbe.




Sus trazos laterales son sobrios, con líneas de tensión neutras y rectilíneas, que parten desde un embellecedor lateral con la letra R, que nos deja muy claro ante que versión nos encontramos. Nos sorprende una gran distancia entre ejes, con unas impresionantes llantas específicas para esta versión que tienen 18 pulgadas, montadas sobre unos neumáticos con una clara orientación al asfalto y rematan esa visión tan marcada como SUV, las barras del techo cromadas y un prominente alerón posterior.



En la zaga, es donde observamos ese aspecto más diferenciador respecto al resto de la gama Volkswagen. Los pilotos son de nuevo diseño y combina una iluminación LED, con zonas negras y opacas que configuran una visión muy original. Ambos pilotos traseros están virtual y visualmente unidos por una tira roja que solo cuenta con función estética.



El paragolpes, al igual que ocurre en el frontal, es muy profuso y envolvente y contiene un aplique en diferente color de la carrocería para proteger también los bajos en una conducción Off Road. Por su parte, el portón que da acceso al maletero es amplio y su perfil inferior nos queda muy cerca del suelo, por lo que será muy sencillo cargar objetos voluminosos o pesados sin mucho esfuerzo. También contiene las letras T-Cross cromadas para que todo el mundo sepa cual es el coche que tenemos entre manos.



Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio de carga muy diáfano y aprovechable que alcanza los 455 litros en el mejor de los casos y cuando la banqueta trasera está desplazada hacia adelante, o unos respetables 385 litros en el caso de que la banqueta esté desplazada al máximo hacia atrás para favorecer la comodidad de los ocupantes de esas plazas. La verdad es que sacrificando el maletero al espacio más pequeño disponible o sea, a su posición habitual, las plazas traseras son muy amplias y cómodas.




El acceso a las mismas se nos puede quedar un poco escueto debido al espacio que dejan las puertas, pero una vez montados, personas altas y de cierta envergadura no tendrán problema para acomodarse en cualquiera de sus plazas ni por anchura, ni por altura ni por espacio para las rodillas. Obviamente, la plaza central es la más angosta e incómoda y además, de una manera inexplicable, cuenta con un túnel central un tanto elevado, lo cual es curioso puesto que el T-Cross no tiene posibilidad de montar tracción total.




En las plazas delanteras nos reciben unos excelentes asientos tapizados en tela con el logo R bordado en los respaldos. Tienen buena sujeción lateral y el mullido es muy confortable. Nos encontramos con un tablero de mandos muy ergonómico, muy ordenado y sobrio, con materiales de aspecto básico pero muy agradables a la vista, al tacto y con unos muy buenos ajustes entre si.




La posición de conducción es muy buena, con una postura erguida y elevada. En la capilla de relojes vemos una información digital en una pantalla de 8 pulgadas en la que podemos elegir 3 visualizaciones diferentes según cual sea la información que queramos destacar durante nuestra conducción. Todo lo que percibimos es claro y muy sencillo de interpretar y la calidad de imagen que nos ofrece es muy buena, junto con unas buenas grafías y está bastante protegido de la incidencia de los rayos solares.




Por su parte, en una posición muy accesible en la consola central, nos encontramos con la pantalla táctil del equipo multimedia, también de 8 pulgadas, con una gran visibilidad y unos muy buenos gráficos, desde donde podremos acceder a todos los menús disponibles según el nivel de acabado que montemos. En nuestro caso disponíamos de navegador con cartografía europea que curiosamente no está ligado a la pantalla de la instrumentación, ya que cuando activábamos el navegador en esa pantalla digital, se desconectaba del sistema multimedia y viceversa. Supongo que será porque de esa manera se optimizan los recursos y además, es un poco tontería llevar el navegador en el cuadro y en el equipo multimedia de manera simultanea ¿no?.




Debajo nos encontramos con el sistema de climatización bi-zona y los mandos del equipo de audio, muy accesibles y sencillos de activar. También observamos los botones para desactivar el ESP, el sonido de los sensores de aparcamiento y el Drive Mode, un sistema en el que podemos variar de forma sutil el comportamiento de T-Cross entre cuatro niveles: ECO, Normal, Sport e Individual, donde se modifican la respuesta del motor o las acciones de la caja de cambios. En la base, disponemos de un hueco portaobjetos que en nuestro caso, también servía para poder cargar el Smartphone por inducción bajo el protocolo qi.




No obstante, disponíamos de una unidad muy equipada de serie con el acabado Sport y los aditamentos estéticos para el exterior e interior R Line. Disponíamos de navegador, instrumentación digital configurable con pantalla de 8", sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de marcha atrás y alerta de tráfico cruzado, luces LED para todas las funciones con luces antiniebla con función cornering, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad adaptativo con limitador, climatizador bi-zona, equipo multimedia de alta gama Discover Media con pantalla táctil de 8 pulgadas, llantas de 18 pulgadas, alerta de vehículo en ángulo muerto, Drive Mode con cuatro modos de conducción, asistente de cambio involuntario de carril, frenada de emergencia con detección de peatones, apertura y arranque sin llaves, control de presión de neumáticos o Start/Stop entre otros muchos elementos.



Nuestra unidad de prueba, montaba la mecánica 1.0 TSI de gasolina más potente hasta el momento dentro de la gama. Arrojaba 115cv de potencia y contaba con un par máximo de 200 Nm lo que nos proporcionaba unas satisfactorias prestaciones máximas de 195 Km/h y una aceleración discreta de 0-100 Km/h en 10,2 segundos, conteniendo los consumos homologados en ciclo mixto en 4,9 l/100 Km. En condiciones normales y reales de conducción, no creo que se dispare mucho ese consumo, aunque teniendo en cuenta que lo sometimos a una conducción deportiva y mantuvimos el motor al ralentí en periodos largos de tiempo, no podemos referenciar y contrastar ese dato en concreto.




Estaba asociado a una caja de cambios automática DSG de 7 relaciones, con unas inserciones y transiciones entre marchas imperceptibles y muy bien estructuradas. La respuesta en todo momento es bastante progresiva y nunca nos falta entrega cuando así se lo requerimos con el pedal del acelerador, pero debemos tener en cuenta siempre que son 115cv, así que debemos tener muy claro cuales son siempre los límites y hasta donde podemos estirar en la gama de revoluciones.



Es una mecánica muy agradable, que destaca por su buen funcionamiento y su silencio en orden de marcha, algo en lo que tiene que ver también, el excelente trabajo de aislamiento del habitáculo que nos proporcionan los chicos de Volkswagen.




Dinámicamente hablando, es evidente que su carrocería SUV le ofrece las limitaciones (y las ventajas) de comportamiento de un vehículo de este tipo. El esquema de suspensiones es de tarado confortable aunque, a pesar de todo, no balancea mucho en los virajes más enérgicos y una vez en apoyo, la solidez con el que afronta las curvas es muy destacable.


Es un vehículo muy cómodo para realizar largos recorridos en carreteras convencionales dado su gran confort de rodadura y su silencio general en orden de marcha. Si la cosa se pone un poco más complicada y circulamos por carreteras más técnicas, con baches y curvas de diferentes grados, el comportamiento general es muy neutro. Absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto y su paso por curva es bastante bueno, aunque obviamente, no hablamos de un vehículo específico para realizar tramos.


Su gran distancia entre ejes favorece también su alta estabilidad y seguridad en curva, además de contar con un buen equipo de frenos al que no se le adivina un desgaste prematuro y una dirección muy directa, que nos permite realizar una conducción comedidamente dinámica si así se nos dan las circunstancias.


En definitiva, el Volkswagen T-Cross es un auténtico descubrimiento. Su carrocería urbana, pero con tipología SUV, es muy original, ya que se desmarca sobremanera de la sobriedad que caracteriza siempre a los productos de la gama alemana. Tiene un diseño fresco que gustará bastante a sus adeptos más jóvenes. Por su parte, la conducción cómoda y segura, con ciertos tintes de dinamismo que nos ofrece esta montura, también será del gusto de un amplio espectro de posibles compradores y además, si incluimos este atractivo paquete R Line, a buen seguro que el T-Cross causará sensación allá por donde circulemos con él.


Versatilidad, compacidad, equipamiento, seguridad y diversión, son los adjetivos que mejor podrían definir al nuevo T-Cross, un SUV de carácter urbanita que no dejará indiferente a nadie.


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jueves, 25 de julio de 2019

Prueba: Volkswagen T-Cross 1.0 TSI Sport R-Line



Entre toda la vorágine de SUV que existe en el mercado, no cabe la menor duda de que tenemos muchísimas opciones de elección, para todos los gustos, de todos los tamaños y para todos los bolsillos. Pero cuando se "inventó" el segmento de los SUV pequeños, no pensábamos que podría tener tanto éxito y que sería un sub-segmento con unas ventas residuales. Pero no...



La verdad es que es una alternativa muy loable a los vehículos del segmento B, ya que utilizan, casi siempre, la misma plataforma, pero añaden un punto extra de versatilidad, confort y, en alguno de los casos (como el que nos ocupa en nuestra prueba de hoy), también aportan un diseño diferenciador y rompedor. Hombre; el color Turquesa Makena también tiene parte de culpa de que el diseño del T-Cross destaque aún más entre el resto.



Después del Seat Arona, todo un precursor dentro del Grupo Volkswagen, ahora le toca el turno al atractivo T-Cross de la marca germana. Un SUV que comparte la misma plataforma (denominada MQB A0) con todas las alternativas del segmento de los utilitarios del Grupo VAG y que con una longitud compacta de 4,11 metros, viene con un estilo diferenciador que sí que recuerda a Volkswagen, sobre todo en su visión frontal, pero que se desmarca sobremanera del resto de sus hermanos de gama en la zaga, ya que no se parece a ningún componente ya conocido.




Además, nuestra unidad de pruebas contaba con el acabado dinámico denominado R Line, con aditamentos estéticos que lo hacen mucho más atractivo si cabe y le aportan un halo más deportivo que lo orienta a un público joven, sin lugar a dudas.



Comenzamos hablando precisamente de su imagen ya que, como habíamos adelantado, cuenta con un estilo y personalidad propias. En el frontal contiene las líneas generales que ya conocimos en el todopoderoso Touareg y que previsiblemente se mantendrán en el nuevo Volkswagen Golf que aparecerá en escena durante este año. Son unos trazos más estilizados que lo que veníamos conociendo hasta el momento y rompen un poco con la sobriedad característica de la marca en los últimos años.




Esas líneas se componen de una estilizada parrilla delantera que, en nuestro caso, contaba con un perfil de acabado cromado que partía del logo en el centro y que desembocaba perfectamente con los faros de aspecto más rasgado y tecnología LED para todas las funciones. El paragolpes cobraba un gran protagonismo debido a lo profuso y rotundo de su diseño. Contiene unos enormes faros antiniebla, encastrados en un perfil en contraste diferenciado en color negro y debajo, existe otro perfil a modo de labio inferior que aporta, por un lado, un aspecto más deportivo y por otro, cierta protección para los bajos que nunca viene de más por si queremos animarnos un poco en caminos un poco más "bravos".



Y es que desde la visión lateral observamos una altura libre al suelo de 18,5 cm, aunque debido a las taloneras pintadas en el mismo color de la carrocería, correspondientes al acabado R Line, no lo parece, pero sin lugar a dudas, cuenta con esa ventaja añadida en el caso de que queramos circular por caminos sin asfaltar con cierta soltura. Pero como era de esperar, a pesar de su condición SUV, en este caso y por tamaño y estética, es un gran conquistador de la urbe.




Sus trazos laterales son sobrios, con líneas de tensión neutras y rectilíneas, que parten desde un embellecedor lateral con la letra R, que nos deja muy claro ante que versión nos encontramos. Nos sorprende una gran distancia entre ejes, con unas impresionantes llantas específicas para esta versión que tienen 18 pulgadas, montadas sobre unos neumáticos con una clara orientación al asfalto y rematan esa visión tan marcada como SUV, las barras del techo cromadas y un prominente alerón posterior.



En la zaga, es donde observamos ese aspecto más diferenciador respecto al resto de la gama Volkswagen. Los pilotos son de nuevo diseño y combina una iluminación LED, con zonas negras y opacas que configuran una visión muy original. Ambos pilotos traseros están virtual y visualmente unidos por una tira roja que solo cuenta con función estética.



El paragolpes, al igual que ocurre en el frontal, es muy profuso y envolvente y contiene un aplique en diferente color de la carrocería para proteger también los bajos en una conducción Off Road. Por su parte, el portón que da acceso al maletero es amplio y su perfil inferior nos queda muy cerca del suelo, por lo que será muy sencillo cargar objetos voluminosos o pesados sin mucho esfuerzo. También contiene las letras T-Cross cromadas para que todo el mundo sepa cual es el coche que tenemos entre manos.



Abrimos el portón del maletero y nos descubre un espacio de carga muy diáfano y aprovechable que alcanza los 455 litros en el mejor de los casos y cuando la banqueta trasera está desplazada hacia adelante, o unos respetables 385 litros en el caso de que la banqueta esté desplazada al máximo hacia atrás para favorecer la comodidad de los ocupantes de esas plazas. La verdad es que sacrificando el maletero al espacio más pequeño disponible o sea, a su posición habitual, las plazas traseras son muy amplias y cómodas.




El acceso a las mismas se nos puede quedar un poco escueto debido al espacio que dejan las puertas, pero una vez montados, personas altas y de cierta envergadura no tendrán problema para acomodarse en cualquiera de sus plazas ni por anchura, ni por altura ni por espacio para las rodillas. Obviamente, la plaza central es la más angosta e incómoda y además, de una manera inexplicable, cuenta con un túnel central un tanto elevado, lo cual es curioso puesto que el T-Cross no tiene posibilidad de montar tracción total.




En las plazas delanteras nos reciben unos excelentes asientos tapizados en tela con el logo R bordado en los respaldos. Tienen buena sujeción lateral y el mullido es muy confortable. Nos encontramos con un tablero de mandos muy ergonómico, muy ordenado y sobrio, con materiales de aspecto básico pero muy agradables a la vista, al tacto y con unos muy buenos ajustes entre si.




La posición de conducción es muy buena, con una postura erguida y elevada. En la capilla de relojes vemos una información digital en una pantalla de 8 pulgadas en la que podemos elegir 3 visualizaciones diferentes según cual sea la información que queramos destacar durante nuestra conducción. Todo lo que percibimos es claro y muy sencillo de interpretar y la calidad de imagen que nos ofrece es muy buena, junto con unas buenas grafías y está bastante protegido de la incidencia de los rayos solares.




Por su parte, en una posición muy accesible en la consola central, nos encontramos con la pantalla táctil del equipo multimedia, también de 8 pulgadas, con una gran visibilidad y unos muy buenos gráficos, desde donde podremos acceder a todos los menús disponibles según el nivel de acabado que montemos. En nuestro caso disponíamos de navegador con cartografía europea que curiosamente no está ligado a la pantalla de la instrumentación, ya que cuando activábamos el navegador en esa pantalla digital, se desconectaba del sistema multimedia y viceversa. Supongo que será porque de esa manera se optimizan los recursos y además, es un poco tontería llevar el navegador en el cuadro y en el equipo multimedia de manera simultanea ¿no?.




Debajo nos encontramos con el sistema de climatización bi-zona y los mandos del equipo de audio, muy accesibles y sencillos de activar. También observamos los botones para desactivar el ESP, el sonido de los sensores de aparcamiento y el Drive Mode, un sistema en el que podemos variar de forma sutil el comportamiento de T-Cross entre cuatro niveles: ECO, Normal, Sport e Individual, donde se modifican la respuesta del motor o las acciones de la caja de cambios. En la base, disponemos de un hueco portaobjetos que en nuestro caso, también servía para poder cargar el Smartphone por inducción bajo el protocolo qi.




No obstante, disponíamos de una unidad muy equipada de serie con el acabado Sport y los aditamentos estéticos para el exterior e interior R Line. Disponíamos de navegador, instrumentación digital configurable con pantalla de 8", sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de marcha atrás y alerta de tráfico cruzado, luces LED para todas las funciones con luces antiniebla con función cornering, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad adaptativo con limitador, climatizador bi-zona, equipo multimedia de alta gama Discover Media con pantalla táctil de 8 pulgadas, llantas de 18 pulgadas, alerta de vehículo en ángulo muerto, Drive Mode con cuatro modos de conducción, asistente de cambio involuntario de carril, frenada de emergencia con detección de peatones, apertura y arranque sin llaves, control de presión de neumáticos o Start/Stop entre otros muchos elementos.



Nuestra unidad de prueba, montaba la mecánica 1.0 TSI de gasolina más potente hasta el momento dentro de la gama. Arrojaba 115cv de potencia y contaba con un par máximo de 200 Nm lo que nos proporcionaba unas satisfactorias prestaciones máximas de 195 Km/h y una aceleración discreta de 0-100 Km/h en 10,2 segundos, conteniendo los consumos homologados en ciclo mixto en 4,9 l/100 Km. En condiciones normales y reales de conducción, no creo que se dispare mucho ese consumo, aunque teniendo en cuenta que lo sometimos a una conducción deportiva y mantuvimos el motor al ralentí en periodos largos de tiempo, no podemos referenciar y contrastar ese dato en concreto.




Estaba asociado a una caja de cambios automática DSG de 7 relaciones, con unas inserciones y transiciones entre marchas imperceptibles y muy bien estructuradas. La respuesta en todo momento es bastante progresiva y nunca nos falta entrega cuando así se lo requerimos con el pedal del acelerador, pero debemos tener en cuenta siempre que son 115cv, así que debemos tener muy claro cuales son siempre los límites y hasta donde podemos estirar en la gama de revoluciones.



Es una mecánica muy agradable, que destaca por su buen funcionamiento y su silencio en orden de marcha, algo en lo que tiene que ver también, el excelente trabajo de aislamiento del habitáculo que nos proporcionan los chicos de Volkswagen.




Dinámicamente hablando, es evidente que su carrocería SUV le ofrece las limitaciones (y las ventajas) de comportamiento de un vehículo de este tipo. El esquema de suspensiones es de tarado confortable aunque, a pesar de todo, no balancea mucho en los virajes más enérgicos y una vez en apoyo, la solidez con el que afronta las curvas es muy destacable.


Es un vehículo muy cómodo para realizar largos recorridos en carreteras convencionales dado su gran confort de rodadura y su silencio general en orden de marcha. Si la cosa se pone un poco más complicada y circulamos por carreteras más técnicas, con baches y curvas de diferentes grados, el comportamiento general es muy neutro. Absorbe muy bien las imperfecciones del asfalto y su paso por curva es bastante bueno, aunque obviamente, no hablamos de un vehículo específico para realizar tramos.


Su gran distancia entre ejes favorece también su alta estabilidad y seguridad en curva, además de contar con un buen equipo de frenos al que no se le adivina un desgaste prematuro y una dirección muy directa, que nos permite realizar una conducción comedidamente dinámica si así se nos dan las circunstancias.


En definitiva, el Volkswagen T-Cross es un auténtico descubrimiento. Su carrocería urbana, pero con tipología SUV, es muy original, ya que se desmarca sobremanera de la sobriedad que caracteriza siempre a los productos de la gama alemana. Tiene un diseño fresco que gustará bastante a sus adeptos más jóvenes. Por su parte, la conducción cómoda y segura, con ciertos tintes de dinamismo que nos ofrece esta montura, también será del gusto de un amplio espectro de posibles compradores y además, si incluimos este atractivo paquete R Line, a buen seguro que el T-Cross causará sensación allá por donde circulemos con él.


Versatilidad, compacidad, equipamiento, seguridad y diversión, son los adjetivos que mejor podrían definir al nuevo T-Cross, un SUV de carácter urbanita que no dejará indiferente a nadie.


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