sábado, 3 de agosto de 2019

Prueba: BMW i3.



El objeto de nuestra prueba dinámica de hoy es, probablemente, un vehículo muy adelantado a su tiempo, ya que lleva comercializándose desde hace algunos años, siendo uno de los pioneros en cuanto a movilidad eléctrica pura. Bueno, esa afirmación no es del todo real, ya que existía una versión denominada REX, que contaba con un pequeño motor de combustión para solventar esos pocos kilómetros en los que agotábamos la batería antes de llegar a casa.



Salvo este pequeño apunte, el BMW i3 fue un precursor en cuanto a este tipo de vehículos, meramente configurados para un uso ciudadano y que nació como una muestra de poder y tecnología dentro del seno de la marca bávara. También fue el primero en inaugurar la división "i" de BMW, de la que comenzaremos a oír hablar más frecuentemente en poco tiempo, ya que están generando una gama completa de vehículos eléctricos para todo tipo de clientes y para todo tipo de necesidades, que se irán sumando a los ya conocidos i3 (nuestro vehículo de prueba de hoy) y el deportivo y espectacular i8.



¿Por qué probamos ahora el i3?. Pues porque desde marzo de este año ha recibido ligeras mejoras y unos pequeños retoques estilísticos para seguir siendo uno de los vehículos urbanos más exclusivos, versátiles y originales del momento, con el que podremos circular sin restricciones por el centro de las grandes ciudades, aparcar donde nos venga en gana sin pagar zona azul y realizar nuestros quehaceres diarios sin emitir ningún tipo de polución.



Con esta nueva actualización, desaparece la versión con ese pequeño motor de combustión, aunque sigue habiendo dos versiones disponibles; el i3 con 170cv y otra, denominada i3S con 184cv, ambas con la misma batería de 42,2 KWh (120Ah), que nos permite recorrer entre 285 a 310 Km en el i3 y entre 270 a 285 Km en el caso del i3S. Las diferencias que derivan en esa variación de autonomía son esos 14cv más, lo que implica unas mayores prestaciones y, por lo tanto, un consumo de energía un poco más acusado.



Hoy hablaremos de la versión de acceso. El i3 es un vehículo urbano muy original con carrocería monovolumen, que suma una versatilidad y movilidad asombrosa en la ciudad y que desprende un halo visionario muy importante, gracias a un diseño muy futurista que plasma la personalidad intrínseca de la marca de la hélice, pero con ese "rollo" tecnológico que nos hace adivinar que es un adelantado a su tiempo.



En una carrocería de 4 metros y un diseño cúbico y con unas aristas muy marcadas, obtenemos un monovolumen urbano muy versátil y atractivo que nos traslada directamente a un mundo futuro que aún no conocemos. En el frontal se distinguen los famosos riñones de BMW, solo que en esta ocasión no ocupan el protagonismo de esa vista, ya que son bastante más sutiles debido a que en este tipo de vehículos no es necesario disponer de una parrilla de radiador para refrigerar a la mecánica. De todas formas, su misión es meramente decorativa, ya que esos riñones no cumplen con ninguna función y evidencian, con un bordeado de color azul, que estamos ante una unidad totalmente eléctrica.




A los lados dispone de sendos faros muy afilados con tecnología LED para todas las funciones y remata esa vista, un paragolpes frontal en el que se incluyen los intermitentes y que dispone de aditamentos estéticos en diferente color de la carrocería como forma de contraste.



Desde el lateral, percibimos que sus formas cúbicas y proporcionadas nos ofrecerán una gran amplitud interior y sobre todo, una gran versatilidad de uso. El capó delantero es muy corto, ya que no debe ubicar ningún tipo de mecánica y está destinado para guardar el enchufe y el cargador. También observamos una línea dinámica en el techo cromada que desciende hacia la zaga y que limita la original forma de las ventanillas. 



¿Por qué tiene ese acristalamiento tan raro y tan poco uniforme?. Pues aunque sea un guiño al diseño más puro y experimental, también tiene su razón de ser, puesto que a pesar de lo que os pueda parecer, el i3 cuenta con cuatro puertas. Las delanteras se abren de forma convencional y tienen un gran tamaño. Las traseras son mucho más pequeñas y se abren de manera "suicida" o, para que lo entendamos todos, en sentido inverso al orden de marcha. 




De esta manera, debemos abrir primero las puertas delanteras para poder abrir y acceder a la zona posterior. Y aunque las puertas traseras sean más pequeñas, la ausencia del pilar central B nos facilita mucho el ejercicio de entrar y salir del vehículo. Por otra parte, los cristales asimétricos en la zona posterior y la sustitución del pilar C por cristal, nos procuran una mayor luminosidad interior y una mayor visibilidad desde el puesto de conducción. 




Las preciosas llantas de aleación son de 19 pulgadas, montadas en neumáticos con medidas de 155/70 delante y de 175/60 detrás. Unas medidas muy poco usuales pero muy aceptables para el uso urbano. Aunque no os dejéis engañar del todo, ya que una de las cosas que más nos llamarón la atención es que están situadas a las esquinas de la carrocería, por lo que presuponemos que interferirá en una conducción muy ágil y aplomada en cuanto nos pongamos en marcha. 




En la zaga, un paragolpes profuso con acabados en color negro y que contienen las luces de marcha atrás y antiniebla, y un portón vertical entero de cristal, tintado en negro y con efecto translucido que dejan entrever las luces principales traseras, rematan una vista muy original, futurista, atractiva y minimalista, en donde todo tiene su función establecida y no hay lugar para florituras innecesarias. 



Abrimos el enorme portón de cristal y descubrimos un maletero solvente de 260 litros de capacidad, muy diáfano y aprovechable y que se sitúa, por capacidades, dentro de la media entre los vehículos utilitarios



Vamos al interior y, como os habíamos indicado, debemos abrir primero la puerta delantera, para poder acceder a la parte posterior. Gracias a la altura de la carrocería y la ausencia del pilar B, el acceso nos resulta bastante fácil y lo hacemos de una forma muy natural. Una vez sentados, tenemos unos asientos correctos, cómodos, aunque con una dureza un poco marcada y disponemos de dos plazas, ya que en el centro de las mismas tenemos sendos posavasos. La sensación de amplitud es sublime y dos adultos no tendrán problemas de espacio ni por altura, ni por anchura y, ni mucho menos, por espacio para las piernas. 




Delante, en el puesto de conducción, ocurre lo mismo. Nos reciben unos asientos cómodos, pero al igual que los posteriores, tienen un mullido firme y en este caso, poca sujeción del cuerpo en desplazamiento lateral. Es algo que se le puede perdonar a un urbano común ya que no se le va a exigir ningún tipo de sobresfuerzo fuera de la ciudad y podríamos decir lo mismo sobre el i3, ya que tiene el mismo concepto. Pero su potencial, su entrega y su configuración, sí que nos permite una conducción muy divertida en una carretera con curvas, así que un poco más de agarre, pues tampoco vendría mal...



El cuadro de mandos, al igual que el concepto del i3 en sí; es de un marcado carácter minimalista. Al contrario que ocurre con el resto de los modelos de BMW, en esta ocasión no nos lo encontramos con los mandos orientados al conductor por lo que, en algunas veces, usar algunos mandos nos puede provocar distracciones al volante mientras los buscamos.




No obstante, todo es muy claro, simple y sencillo de interpretar y disponemos de todo lo imprescindible necesario para hacer de nuestra conducción diaria un periodo de paz, tranquilidad y relajación. 

Detrás del volante multifunción, la información se nos presenta en formato digital sobre una pequeña especie de display. Ahí se nos muestra la información más esencial con unas grafías claras. La velocidad, la temperatura exterior, cuando recarga la batería, cuando aporta los picos de energía en las aceleraciones o el odómetro, son algunos de los parámetros que podremos visionar en ese display digital.




En un lateral, pero en la zona superior, tenemos el selector de velocidades. Es un original mando giratorio desde el que podremos actuar sobre las marchas (bueno, la marcha) seleccionando la posición D, la R de marcha atrás, N de punto muerto y que además incluye el botón de arranque y el freno de mano eléctrico. De esta manera, entre los dos asientos delanteros, no nos encontramos con ningún selector ni ningún tipo de "aparato" que nos merme o nos dé la sensación de que nos come cierto espacio. 




A ver, en honor a la verdad he de decir que sí contamos con el mando giratorio iDrive, desde el que podremos acceder a todos los menús disponibles del equipo de infoocio de una manera simplificada y con el botón desde el que seleccionaremos el modo de conducción, con tres modos disponibles: Comfort, Eco y Eco+. De todas formas, dado a que el resto del cuadro de mandos se distribuye de forma lineal y no está unido de manera física con la zona central, la sensación de amplitud está más que lograda y estos mandos no restan apenas espacio o la sensación de espacio que nos brinda el futurista i3



La pantalla del sistema multimedia obviamente está en una posición privilegiada. Es también táctil, de 10,2 pulgadas y con unos gráficos excelentes. Desde esa pantalla podremos ver toda la información que deseemos, desde los parámetros del ordenador de abordo a tiempo real, pasando por el navegador o la imagen de la cámara de visión trasera, en el caso de que dispongamos de ella (no era nuestro caso). Debajo, tenemos el sistema de climatización automático monozona y los mandos del equipo de audio.




Todo es muy sencillo, básico y fácil, pero el interior no destaca ni por ergonomía, ni por vistosidad, ni por "efectos especiales", una tendencia natural que sí está incorporando la competencia y más, en sus nuevos vehículos eléctricos. De todas formas, en lo que sí destaca el i3 es en su excelente ajuste de sus diferentes paneles que a su vez, cuentan con una percepción muy original, ya que están fabricados con materiales naturales, biodegradables y reciclados, por lo que el impacto medioambiental del modelo que nos ocupa es menor.




Desde su versión básica, el i3 (por lo menos el modelo de nuestra prueba de hoy) está equipado con elementos como navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,2 pulgadas, ordenador de a bordo, Drive Mode con tres modos de conducción, llantas de 19 pulgadas, climatizador automático, asistente de arranque en pendiente, asistente de frenada de emergencia, indicador de presión de neumáticos, faros LED, freno de mano eléctrico, arranque por botón, o control de velocidad de crucero con limitador, por poner unos pocos ejemplos.



El motor eléctrico está situado debajo del piso del maletero e impulsa al eje trasero. Genera 170cv con 250 Nm de par máximo, que entrega casi de manera instantánea, proporcionándonos unas prestaciones totales de 150 Km/h de velocidad punta y una aceleración de 0-100 Km/h en tan solo 7,3 segundos. Su autonomía máxima, gracias a la incorporación de una batería de mayor capacidad, es de unos 300 Km, aunque siempre dependerá del uso que demos al coche.




De todas formas, la capacidad regenerativa en las frenadas y mientras conducimos es muy aceptable. En modo Comfort, circularemos de manera normalizada y el vehículo recargará la batería con la energía cinética sobrante durante las frenadas. En los modos ECO y ECO+, nos encontramos con una capacidad sobresaliente de retención tan solo con soltar el pedal del acelerador. 




De hecho, si sabemos conducir con mesura y aprendemos cuales son las capacidades del i3, además de saber adelantarnos a los acontecimientos; en modo ECO+ podremos realizar una conducción muy satisfactoria sin apenas consumo de energía y solamente utilizando el pedal del acelerador, ya que las recargas son tan pronunciadas en deceleración, que incluso se llegan a encender las luces de freno si levantamos el pie y el coche, es capaz de detenerse por si mismo sin necesidad de pisar el freno.



Si nos metemos con la dinámica de conducción, obtenemos unos registros muy atractivos para tratarse de una carrocería monovolumen de carácter urbano. Lógicamente, la ciudad es su razón de existencia, ya que gracias a un tamaño contenido, una gran capacidad de maniobra y su propulsión eléctrica, es el coche ideal para circular entre el atestado tráfico de las grandes urbes.




No obstante, si debemos realizar tramos de autovías o radiales, nos encontramos con un vehículo excepcional, ya que su aceleración es, realmente, de otro planeta y podemos mantener el mismo ritmo que el resto del tráfico sin ningún tipo de problema.




Si por otra parte, debemos desplazarnos por carreteras convencionales de doble sentido y con curvas, debemos saber cómo son las reacciones del vehículo en todo momento, ya que contamos con pequeños matices muy concretos que nos pueden penalizar en una conducción relativamente dinámica o deportiva.


Su configuración es ciudadana, pero las ruedas situadas en los extremos de la carrocería, una dirección muy directa y una suspensión firme, aunque para nada incómoda; pueden hacernos pensar que tenemos un material muy bueno para tomar curvas con brío. 




Pero si tenemos en cuenta que las ruedas no están diseñadas para eso y el tipo de vehículo que es el i3, podemos pegarnos algún que otro susto debido a la tendencia natural del conjunto a subvirar en el caso de que nos "comamos" alguna curva o por el contrario, la gran potencia específica que se arroja a las ruedas traseras puede hacernos zigzaguear mínimamente si no tenemos cuidado con el acelerador y tenemos las ruedas giradas. Son situaciones muy concretas y muy fáciles de evitar, ya que se nos presentan de una forma progresiva y con soltar el pedal del acelerador y los sistemas de seguridad del i3, deberían estar solventadas.



El BMW i3 es un concepto genial. Muy simple, aunque no exento de tecnología, versátil, amplio, atractivo, original, ecológico y potente; muy apropiado para los tiempos que corren y la tendencia a la que nos estamos orientando. Se postula como una de las mejores alternativas como segundo vehículo de utilización diaria y la verdad, a pesar de ser unos de los pioneros en el segmento, aún cuenta con pocos rivales, por lo que sigue siendo el rey. Un vehículo perfecto para la ciudad.


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sábado, 3 de agosto de 2019

Prueba: BMW i3.



El objeto de nuestra prueba dinámica de hoy es, probablemente, un vehículo muy adelantado a su tiempo, ya que lleva comercializándose desde hace algunos años, siendo uno de los pioneros en cuanto a movilidad eléctrica pura. Bueno, esa afirmación no es del todo real, ya que existía una versión denominada REX, que contaba con un pequeño motor de combustión para solventar esos pocos kilómetros en los que agotábamos la batería antes de llegar a casa.



Salvo este pequeño apunte, el BMW i3 fue un precursor en cuanto a este tipo de vehículos, meramente configurados para un uso ciudadano y que nació como una muestra de poder y tecnología dentro del seno de la marca bávara. También fue el primero en inaugurar la división "i" de BMW, de la que comenzaremos a oír hablar más frecuentemente en poco tiempo, ya que están generando una gama completa de vehículos eléctricos para todo tipo de clientes y para todo tipo de necesidades, que se irán sumando a los ya conocidos i3 (nuestro vehículo de prueba de hoy) y el deportivo y espectacular i8.



¿Por qué probamos ahora el i3?. Pues porque desde marzo de este año ha recibido ligeras mejoras y unos pequeños retoques estilísticos para seguir siendo uno de los vehículos urbanos más exclusivos, versátiles y originales del momento, con el que podremos circular sin restricciones por el centro de las grandes ciudades, aparcar donde nos venga en gana sin pagar zona azul y realizar nuestros quehaceres diarios sin emitir ningún tipo de polución.



Con esta nueva actualización, desaparece la versión con ese pequeño motor de combustión, aunque sigue habiendo dos versiones disponibles; el i3 con 170cv y otra, denominada i3S con 184cv, ambas con la misma batería de 42,2 KWh (120Ah), que nos permite recorrer entre 285 a 310 Km en el i3 y entre 270 a 285 Km en el caso del i3S. Las diferencias que derivan en esa variación de autonomía son esos 14cv más, lo que implica unas mayores prestaciones y, por lo tanto, un consumo de energía un poco más acusado.



Hoy hablaremos de la versión de acceso. El i3 es un vehículo urbano muy original con carrocería monovolumen, que suma una versatilidad y movilidad asombrosa en la ciudad y que desprende un halo visionario muy importante, gracias a un diseño muy futurista que plasma la personalidad intrínseca de la marca de la hélice, pero con ese "rollo" tecnológico que nos hace adivinar que es un adelantado a su tiempo.



En una carrocería de 4 metros y un diseño cúbico y con unas aristas muy marcadas, obtenemos un monovolumen urbano muy versátil y atractivo que nos traslada directamente a un mundo futuro que aún no conocemos. En el frontal se distinguen los famosos riñones de BMW, solo que en esta ocasión no ocupan el protagonismo de esa vista, ya que son bastante más sutiles debido a que en este tipo de vehículos no es necesario disponer de una parrilla de radiador para refrigerar a la mecánica. De todas formas, su misión es meramente decorativa, ya que esos riñones no cumplen con ninguna función y evidencian, con un bordeado de color azul, que estamos ante una unidad totalmente eléctrica.




A los lados dispone de sendos faros muy afilados con tecnología LED para todas las funciones y remata esa vista, un paragolpes frontal en el que se incluyen los intermitentes y que dispone de aditamentos estéticos en diferente color de la carrocería como forma de contraste.



Desde el lateral, percibimos que sus formas cúbicas y proporcionadas nos ofrecerán una gran amplitud interior y sobre todo, una gran versatilidad de uso. El capó delantero es muy corto, ya que no debe ubicar ningún tipo de mecánica y está destinado para guardar el enchufe y el cargador. También observamos una línea dinámica en el techo cromada que desciende hacia la zaga y que limita la original forma de las ventanillas. 



¿Por qué tiene ese acristalamiento tan raro y tan poco uniforme?. Pues aunque sea un guiño al diseño más puro y experimental, también tiene su razón de ser, puesto que a pesar de lo que os pueda parecer, el i3 cuenta con cuatro puertas. Las delanteras se abren de forma convencional y tienen un gran tamaño. Las traseras son mucho más pequeñas y se abren de manera "suicida" o, para que lo entendamos todos, en sentido inverso al orden de marcha. 




De esta manera, debemos abrir primero las puertas delanteras para poder abrir y acceder a la zona posterior. Y aunque las puertas traseras sean más pequeñas, la ausencia del pilar central B nos facilita mucho el ejercicio de entrar y salir del vehículo. Por otra parte, los cristales asimétricos en la zona posterior y la sustitución del pilar C por cristal, nos procuran una mayor luminosidad interior y una mayor visibilidad desde el puesto de conducción. 




Las preciosas llantas de aleación son de 19 pulgadas, montadas en neumáticos con medidas de 155/70 delante y de 175/60 detrás. Unas medidas muy poco usuales pero muy aceptables para el uso urbano. Aunque no os dejéis engañar del todo, ya que una de las cosas que más nos llamarón la atención es que están situadas a las esquinas de la carrocería, por lo que presuponemos que interferirá en una conducción muy ágil y aplomada en cuanto nos pongamos en marcha. 




En la zaga, un paragolpes profuso con acabados en color negro y que contienen las luces de marcha atrás y antiniebla, y un portón vertical entero de cristal, tintado en negro y con efecto translucido que dejan entrever las luces principales traseras, rematan una vista muy original, futurista, atractiva y minimalista, en donde todo tiene su función establecida y no hay lugar para florituras innecesarias. 



Abrimos el enorme portón de cristal y descubrimos un maletero solvente de 260 litros de capacidad, muy diáfano y aprovechable y que se sitúa, por capacidades, dentro de la media entre los vehículos utilitarios



Vamos al interior y, como os habíamos indicado, debemos abrir primero la puerta delantera, para poder acceder a la parte posterior. Gracias a la altura de la carrocería y la ausencia del pilar B, el acceso nos resulta bastante fácil y lo hacemos de una forma muy natural. Una vez sentados, tenemos unos asientos correctos, cómodos, aunque con una dureza un poco marcada y disponemos de dos plazas, ya que en el centro de las mismas tenemos sendos posavasos. La sensación de amplitud es sublime y dos adultos no tendrán problemas de espacio ni por altura, ni por anchura y, ni mucho menos, por espacio para las piernas. 




Delante, en el puesto de conducción, ocurre lo mismo. Nos reciben unos asientos cómodos, pero al igual que los posteriores, tienen un mullido firme y en este caso, poca sujeción del cuerpo en desplazamiento lateral. Es algo que se le puede perdonar a un urbano común ya que no se le va a exigir ningún tipo de sobresfuerzo fuera de la ciudad y podríamos decir lo mismo sobre el i3, ya que tiene el mismo concepto. Pero su potencial, su entrega y su configuración, sí que nos permite una conducción muy divertida en una carretera con curvas, así que un poco más de agarre, pues tampoco vendría mal...



El cuadro de mandos, al igual que el concepto del i3 en sí; es de un marcado carácter minimalista. Al contrario que ocurre con el resto de los modelos de BMW, en esta ocasión no nos lo encontramos con los mandos orientados al conductor por lo que, en algunas veces, usar algunos mandos nos puede provocar distracciones al volante mientras los buscamos.




No obstante, todo es muy claro, simple y sencillo de interpretar y disponemos de todo lo imprescindible necesario para hacer de nuestra conducción diaria un periodo de paz, tranquilidad y relajación. 

Detrás del volante multifunción, la información se nos presenta en formato digital sobre una pequeña especie de display. Ahí se nos muestra la información más esencial con unas grafías claras. La velocidad, la temperatura exterior, cuando recarga la batería, cuando aporta los picos de energía en las aceleraciones o el odómetro, son algunos de los parámetros que podremos visionar en ese display digital.




En un lateral, pero en la zona superior, tenemos el selector de velocidades. Es un original mando giratorio desde el que podremos actuar sobre las marchas (bueno, la marcha) seleccionando la posición D, la R de marcha atrás, N de punto muerto y que además incluye el botón de arranque y el freno de mano eléctrico. De esta manera, entre los dos asientos delanteros, no nos encontramos con ningún selector ni ningún tipo de "aparato" que nos merme o nos dé la sensación de que nos come cierto espacio. 




A ver, en honor a la verdad he de decir que sí contamos con el mando giratorio iDrive, desde el que podremos acceder a todos los menús disponibles del equipo de infoocio de una manera simplificada y con el botón desde el que seleccionaremos el modo de conducción, con tres modos disponibles: Comfort, Eco y Eco+. De todas formas, dado a que el resto del cuadro de mandos se distribuye de forma lineal y no está unido de manera física con la zona central, la sensación de amplitud está más que lograda y estos mandos no restan apenas espacio o la sensación de espacio que nos brinda el futurista i3



La pantalla del sistema multimedia obviamente está en una posición privilegiada. Es también táctil, de 10,2 pulgadas y con unos gráficos excelentes. Desde esa pantalla podremos ver toda la información que deseemos, desde los parámetros del ordenador de abordo a tiempo real, pasando por el navegador o la imagen de la cámara de visión trasera, en el caso de que dispongamos de ella (no era nuestro caso). Debajo, tenemos el sistema de climatización automático monozona y los mandos del equipo de audio.




Todo es muy sencillo, básico y fácil, pero el interior no destaca ni por ergonomía, ni por vistosidad, ni por "efectos especiales", una tendencia natural que sí está incorporando la competencia y más, en sus nuevos vehículos eléctricos. De todas formas, en lo que sí destaca el i3 es en su excelente ajuste de sus diferentes paneles que a su vez, cuentan con una percepción muy original, ya que están fabricados con materiales naturales, biodegradables y reciclados, por lo que el impacto medioambiental del modelo que nos ocupa es menor.




Desde su versión básica, el i3 (por lo menos el modelo de nuestra prueba de hoy) está equipado con elementos como navegador, equipo de infoocio con pantalla táctil de 10,2 pulgadas, ordenador de a bordo, Drive Mode con tres modos de conducción, llantas de 19 pulgadas, climatizador automático, asistente de arranque en pendiente, asistente de frenada de emergencia, indicador de presión de neumáticos, faros LED, freno de mano eléctrico, arranque por botón, o control de velocidad de crucero con limitador, por poner unos pocos ejemplos.



El motor eléctrico está situado debajo del piso del maletero e impulsa al eje trasero. Genera 170cv con 250 Nm de par máximo, que entrega casi de manera instantánea, proporcionándonos unas prestaciones totales de 150 Km/h de velocidad punta y una aceleración de 0-100 Km/h en tan solo 7,3 segundos. Su autonomía máxima, gracias a la incorporación de una batería de mayor capacidad, es de unos 300 Km, aunque siempre dependerá del uso que demos al coche.




De todas formas, la capacidad regenerativa en las frenadas y mientras conducimos es muy aceptable. En modo Comfort, circularemos de manera normalizada y el vehículo recargará la batería con la energía cinética sobrante durante las frenadas. En los modos ECO y ECO+, nos encontramos con una capacidad sobresaliente de retención tan solo con soltar el pedal del acelerador. 




De hecho, si sabemos conducir con mesura y aprendemos cuales son las capacidades del i3, además de saber adelantarnos a los acontecimientos; en modo ECO+ podremos realizar una conducción muy satisfactoria sin apenas consumo de energía y solamente utilizando el pedal del acelerador, ya que las recargas son tan pronunciadas en deceleración, que incluso se llegan a encender las luces de freno si levantamos el pie y el coche, es capaz de detenerse por si mismo sin necesidad de pisar el freno.



Si nos metemos con la dinámica de conducción, obtenemos unos registros muy atractivos para tratarse de una carrocería monovolumen de carácter urbano. Lógicamente, la ciudad es su razón de existencia, ya que gracias a un tamaño contenido, una gran capacidad de maniobra y su propulsión eléctrica, es el coche ideal para circular entre el atestado tráfico de las grandes urbes.




No obstante, si debemos realizar tramos de autovías o radiales, nos encontramos con un vehículo excepcional, ya que su aceleración es, realmente, de otro planeta y podemos mantener el mismo ritmo que el resto del tráfico sin ningún tipo de problema.




Si por otra parte, debemos desplazarnos por carreteras convencionales de doble sentido y con curvas, debemos saber cómo son las reacciones del vehículo en todo momento, ya que contamos con pequeños matices muy concretos que nos pueden penalizar en una conducción relativamente dinámica o deportiva.


Su configuración es ciudadana, pero las ruedas situadas en los extremos de la carrocería, una dirección muy directa y una suspensión firme, aunque para nada incómoda; pueden hacernos pensar que tenemos un material muy bueno para tomar curvas con brío. 




Pero si tenemos en cuenta que las ruedas no están diseñadas para eso y el tipo de vehículo que es el i3, podemos pegarnos algún que otro susto debido a la tendencia natural del conjunto a subvirar en el caso de que nos "comamos" alguna curva o por el contrario, la gran potencia específica que se arroja a las ruedas traseras puede hacernos zigzaguear mínimamente si no tenemos cuidado con el acelerador y tenemos las ruedas giradas. Son situaciones muy concretas y muy fáciles de evitar, ya que se nos presentan de una forma progresiva y con soltar el pedal del acelerador y los sistemas de seguridad del i3, deberían estar solventadas.



El BMW i3 es un concepto genial. Muy simple, aunque no exento de tecnología, versátil, amplio, atractivo, original, ecológico y potente; muy apropiado para los tiempos que corren y la tendencia a la que nos estamos orientando. Se postula como una de las mejores alternativas como segundo vehículo de utilización diaria y la verdad, a pesar de ser unos de los pioneros en el segmento, aún cuenta con pocos rivales, por lo que sigue siendo el rey. Un vehículo perfecto para la ciudad.


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