martes, 20 de agosto de 2019

Prueba: Lexus ES 300h Executive


Hoy hablaremos de una berlina de representación con muchos lustros a sus espaldas y que ya va por, nada menos que, su séptima generación. Ah, ¿qué no lo conocíais?. Normal; nosotros tampoco, ya que el impresionante Lexus ES se ha comercializado desde el principio en otros mercados como el asiático o el norteamericano y ahora nos llega a Europa para sustituir al longevo Lexus GS.


El Lexus GS ya no tenía el tirón que pudo tener en sus orígenes, así que desde el seno de la marca decidieron que era la hora de proponer un modelo equivalente, algo más asequible, pero con las mismas pretensiones y concepto que tenía el GS saliente, para ocupar su hueco dentro del segmento de las grandes berlinas.


Aprovecharon el nacimiento de la nueva generación del ES en otros mercados para introducirlo por primera vez en Europa y la verdad, no sé porqué motivo no lo habían hecho antes, ya que el nuevo ES se nos presenta como una alternativa muy atractiva a las consolidadas berlinas de representación alemanas como puede ser el Mercedes Benz Clase E, el BMW Serie 5 o el Audi A6, por poner unos pocos ejemplos gráficos.


Con 4,98 metros de largo, se presenta como una de las alternativas más grandes del segmento y eso se nota en habitabilidad interior y en prestancia, ya que junto con unas líneas afiladas y poderosas, se nos muestra como un vehículo extremadamente bello y muy orientado a un tipo de cliente muy concreto.

También su concepto de movilidad híbrida lo hace muy válido como coche de empresa o de flotas, ya que cuenta con la etiqueta ECO de la DGT y puede circular con cierta libertad por el centro de las grandes ciudades incluso, en episodios de contaminación extrema, sin ningún tipo de restricciones.


Pero vamos a comenzar hablando de su espectacular diseño y más adelante seguiremos con el resto de peculiaridades.

No cabe la menor duda de que es todo un Lexus, ya que su imagen frontal lo delata de una manera fragante. La enorme parrilla delantera flanqueada por sendos apliques cromados en forma de punta de flecha enfrentada, ya es la nota más característica de toda la gama de la marca japonesa. Llega hasta la base del paragolpes, que obviamente, está condicionado por este hecho y está dividido en dos secciones. Cada una de ellas contiene unas hendiduras con embellecedores cromados que tienen una función estética, ya que aportan poderío y más clase a ese frontal, y además, sirven como aporte aerodinámico, ya que canaliza el aire que entra por esas toberas hacia el lateral del conjunto para favorecer su coeficiente de penetración.


A los flancos, observamos unos faros delanteros muy rasgados, típico de los modelos japoneses, con tecnología LED y conexión automática inteligente de luces largas. En los modelos más dotados, contamos con una fila de 24 Ledes que se encienden y apagan en conveniencia, para no deslumbrar al resto de los usuarios y mantener la mayor iluminación posible en todo momento.



En su visión lateral, observamos una gran berlina con un perfil muy señorial y afilado que nos transmite una gran sensación de empaque y lujo, algo que lo posiciona como un rival muy serio de las berlinas grandes con mayor trayectoria comercial y muy asentadas en el mercado.




Mantiene una línea de tensión, ligeramente ascendente, que recorre todo el lateral del vehículo y se vuelve cada vez más profusa hasta la zaga, lo que nos evoca un cierto matiz de dinamismo que rompe ligeramente con la percepción general del vehículo. Las llantas, en este caso, son unas preciosas multiradio de 18 pulgadas que casan muy bien con el concepto de berlina premium del ES 300h.




En la zaga, observamos su característico perfil de tres volúmenes muy atractivo, ya que la tapa del maletero cuenta con un falso alerón que le sienta espectacularmente bien y le aporta ese toque original y fresco, en parte necesario en un segmento tan "encorsetado" como el de las berlinas de carácter premium.



Los pilotos posteriores son de tecnología LED y por encima de ellos, como nexo de unión, nos encontramos con un perfil cromado que le induce una mayor presencia y prestancia, algo que también se transmite en el paragolpes completando una imagen muy atractiva, original y, además de todo, sobria.



Abrimos el maletero y descubrimos un espacio de 454 litros, que no es muy grande a tenor del tamaño de la carrocería. No obstante, cuenta con un aspecto cuidado y contiene sendos ganchos de sujeción para poner una red o algo por el estilo y, de esa manera, evitar que los objetos queden desperdigados en un trayecto.



Nos incorporamos al interior de las plazas traseras no sin antes hacer un ejercicio de genuflexión, ya que la carrocería se nos queda un tanto baja y cerca del suelo. Una vez sentados, observamos con total gratitud y sorpresa (en realidad, no tanta), que disponemos de un grandioso espacio para las piernas. La longitud del conjunto favorece que esta cota sea una de las más logradas del habitáculo y detrás nos encontraremos como auténticos empresarios o CEO de alguna gran empresa.



No podemos decir lo mismo en cuanto a altura se refiere, ya que su perfil descendente en el techo nos limita un tanto la distancia si somos demasiado altos (no es mi caso). Pero aún así, personas de hasta 1,80 de altura se podrán acomodar perfectamente en esas plazas posteriores, muy cómodas y suntuosas por cierto, ya que están tapizadas en un perfecto cuero en tono camel que destaca sobremanera.




Delante nos reciben unos auténticos sofás de salón, ya que las enormes butacas nos invitan, sin lugar a dudas, ha realizar largos viajes y disfrutar de la conducción más pura y relajada posible. Son unos asientos muy confortables y de gran tamaño, perfectamente estudiados y diseñados para proporcionarnos una gran sensación de calidad y calidez durante nuestros trayectos, además de asegurarnos unos grandes ajustes y posición, debido a que la variación de todos sus parámetros se realiza de forma eléctrica. Además, ambas butacas delanteras son calefactadas y ventiladas en tres niveles, lo que aumenta el grado de bienestar tanto en invierno como en los días más calurosos de verano y disponen de una aceptable sujeción lateral y extensores para nuestras caderas y la del conductor, cuenta con varias memorias para grabar la posición de los diferentes posibles conductores.




Ante nosotros se nos presenta un cuadro de mandos muy original, que rompe los moldes en cuanto a la sobriedad que se debe sobreentender en un vehículo premium y de representación como este Lexus ES. Los materiales utilizados son plásticos de muy buena factura, muy agradables al tacto y con unos ajustes espectaculares, ofreciéndonos un ambiente premium y de calidad muy importante.




En el volante multifunción nos encontramos con infinidad de pulsadores que activan los elementos de equipamiento que más utilizaremos de forma habitual, por lo que no deberíamos soltar las manos bajo casi ningún concepto, aunque debemos de saber donde tenemos cada cosa y aprenderlo para no confundirnos. En la capilla de relojes, observamos una visión en formato digital muy vistosa y atractiva, que nos brinda una información extremadamente completa y muy fácil de interpretar al primer golpe de vista.



Situado de una manera muy visible y en el centro, con un estilo muy dinámico y, ciertamente deportivo, se nos proyecta el velocímetro digital rodeado por la esfera de la gama de revoluciones. Al flanco derecho, tenemos los indicadores de la temperatura del motor y la capacidad del depósito de gasolina y al flanco izquierdo, es donde observamos toda la información inherente al ordenador de a bordo, que es muy completa en todo momento y podemos jugar a fijar el visionado de lo que queramos, entre lo que se incluye el consumo medio, el consumo instantáneo, los sistemas de ayuda a la conducción, el lector de señales de tráfico o los datos de navegación, por poner unos ejemplos.




Como curiosidad, en uno de los laterales de la visera que nos ayuda a que las incidencias de los rayos solares no nos limiten la visión del cuadro de relojes; observamos dos especies de tambores giratorios, como los de una lavadora, que sirven, uno para seleccionar los diferentes modos de conducción, que en nuestro caso intercedían sobre la respuesta del motor, básicamente, pero que aportan ese punto extra de tecnología y podemos elegir entre ECO, Normal y Sport, en según qué circunstancias de conducción nos encontremos y dos, la desconexión del sistema ESP. Son dos mandos originales que se salen de la norma y son muy propios de una marca como Lexus, ya que también los aplican en otros modelos y que nacieron con el ultra-deportivo LF-A.




En la consola central, en una posición muy visible, elevada aunque, bastante expuesta a los reflejos de la luz solar, nos encontramos con la pantalla del equipo de infoocio de 8 pulgadas, aunque en las versiones más dotadas podemos contar con una gran pantalla de 12,3 pulgadas. Podemos manejar los diferentes menús de manera táctil o por medio de un touchpad situado entre los dos asientos delanteros, aunque la verdad, no me parece uno de los métodos más intuitivos de los últimos modelos que hemos probado. Para darle un toque superior de clase y aportar un toque algo más premium, en el lateral izquierdo de esa pantalla, disponemos de un reloj analógico que quieras o no, nos da un poco más de empaque a un interior muy atractivo y muy ergonómico.




Contamos con bastantes mandos y botones físicos para casi todas las funciones, algo que en una era de pantallas digitales y displays, se agradece. Debajo de la pantalla del equipo de infoocio disponemos de los mandos del sistema de climatización bi-zona, el equipo de audio y los correspondientes a los asientos calefactados y ventilados. No obstante, existía otro pulsador bastante curioso que desplegaba una cortinilla de privacidad sobre la luna trasera y que nunca habíamos visto en otro vehículo de esta categoría, algo que nos llamó especialmente la atención. Será algún rollo de empresarios "japo"...




La verdad es que a nuestra berlina de lujo y representación no le faltaba de nada para proporcionarnos unos trayectos de lo más exclusivos y como equipo de serie teníamos elementos como navegador, asistente de mantenimiento de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de ayuda al aparcamiento y alerta de tráfico cruzado, tres modos de conducción ECO, Normal y Sport, llantas de 18 pulgadas, luces LED, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente de frenada y precolisión con detección de peatones, capó activo, control de presión de neumáticos, volante multifunción con levas, detección de vehículos en ángulo muerto, acceso y arranque sin llave, lector de señales de tráfico, tapicería de cuero, asientos delanteros con ajustes eléctricos, memorias, calefactados y ventilados, techo solar practicable o Start/Stop entre otros muchos ejemplos de lo que viene a ser un equipamiento de bandera.



La propulsión del ES 300h es híbrida, como no podríamos esperar otra cosa de cualquier Lexus que se precie. Su mecánica de combustión es un 2.5 de gasolina con 178cv y un par máximo de 221 Nm, que se combina con un motor eléctrico que genera 120cv y 200 Nm de par máximo por si mismo. Combinados, nos arrojan una potencia total de 216cv y obtenemos unas prestaciones suficientes y notables de 180 Km/h de velocidad máxima, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,9 segundos y lo más interesante de todo; un consumo combinado en ciclo mixto de tan solo 4,5 l/100 Km, algo que está especialmente bien para una berlina de semejante envergadura y peso.




El conjunto está ligado a un cambio por variador continuo, que funciona de una manera correctísima y es muy apropiado para ofrecernos una entrega progresiva, pero contundente, con este tipo de motorización y configuración. Las levas con las que contamos para el cambio, en realidad no cambian de marcha como tal, ya que no existen dichas marchas, pero nos provoca un efecto bastante logrado de manera artificial si lo que queremos es sentir las reducciones y sentir que manejamos el cambio a nuestro antojo.




La entrega de potencia en una conducción normalizada, siempre será muy progresiva y nunca nos proporcionará una aceleración que nos pegue la espalda contra el respaldo de los asientos. Los 216cv de los que disponemos en total son más que suficientes para mover con solvencia a todo el conjunto, pero la orientación comercial de este vehículo, no debe implicar que esa buena potencia se deba arrojar al asfalto de una manera contundente, sino todo lo contrario.



Su sistema híbrido funciona a la perfección. No es necesario enchufarlo ni cargar la batería, sino que es la propia gestión del vehículo la que determina de forma magistral, cómo, cuándo y porqué, el ES 300h debe moverse tan solo con el motor eléctrico, cuándo debe combinar ambos motores y cuándo debe funcionar tan solo con el motor de combustión.



La batería se recarga por medio de las frenadas regenerativas y por medio de la mecánica de combustión. Si aprendemos a conducir de una manera responsable y cívica, siempre mantenemos una carga de batería muy aceptable que nos permitirá circular mucho tiempo con el motor eléctrico, algo que nos viene muy bien en una utilización diaria convencional y, porqué no decirlo, para nuestros bolsillos, ya que esta gran berlina de representación japonesa, mantiene unos consumos contenido en un funcionamiento real que muy rara vez sobrepasan los 6,5 l/100 Km. De hecho, me cuesta acordarme o buscar una berlina de este segmento y de este tamaño y peso, que consiga unos consumos tan ajustados y menos, con una mecánica de combustión de gasolina y con más de 200cv.



Dinámicamente hablando, no podemos obviar que estamos ante una berlina de casi cinco metros con un gran peso específico, por lo que no es el vehículo más apropiado para realizar tramos a un ritmo ligero en una carretera rota y con curvas. Su medio habitual son las carreteras amplias en las que nos proporcionará un viaje de lo más sibarita y confortable a todos los niveles.



El habitáculo está muy bien aislado del exterior, además de que su silencio de rodadura viene condicionado por el tipo de mecánica híbrida y también, disponemos de serie un sistema de mitigación del sonido exterior por medio de los altavoces del sistema de audio. ¿Conclusión?. El Lexus ES 300h es uno de los vehículos más silenciosos en los que hemos rodado en los últimos tiempos.



Sorprende su alta capacidad de confort en orden de marcha y es que la verdad, no nos extraña nada si tenemos en cuenta hacia qué tipo de clientes está orientada esta gran berlina de representación. El esquema de suspensiones absorbe de manera marcial cualquier tipo de imperfección sobre el asfalto y la sensación de ir en una alfombra voladora sobre firmes en buen estado es más que notable.


Si nos disponemos a circular por una carretera más convencional y descuidada, con el piso más roto, sí que notamos un poco más esas imperfecciones desde el interior, pero la tónica general es una confortabilidad sublime en todo momento. Su paso por curva es también muy destacable, aunque como os habíamos indicado anteriormente, debemos tener en cuenta su tamaño y peso, ya que las inercias se nos muestran mucho más que evidentes cuando nos pasamos un poco de vueltas con el pedal del acelerador.


La dirección, por su parte, es muy precisa, aunque poco comunicativa y el sistema de frenos nos ofrece una respuesta bastante contundente, además de estar preparados para regenerar energía en las frenadas y acumularla en la batería.


El Lexus ES 300h es una de las alternativas más racionales en un segmento muy encorsetado y costumbrista como lo es el de las berlinas de representación premium.


Nos ofrece una imagen más dinámica, original y diferente a lo que nos tienen acostumbrados sus competidores alemanes. El habitáculo es uno de los más amplios, originales, ergonómicos, lujosos y bien acabados que hemos probado en los últimos tiempos, además de disponer de un equipo de serie muy notable que en otras alternativas supondría un sobrecoste adicional.


En materia mecánica tan solo nos ofrece ésta motorización híbrida, con una potencia aceptable y una entrega progresiva, que favorece una conducción muy confortable y activa en todo momento, pero que huye sobremanera del dinamismo de otras berlinas con algo más de vena deportiva.


El Lexus ES 300h es un gran punto de inflexión para todos aquellos clientes que necesiten una berlina de representación y hagan muchos kilómetros al año, ya sea por un ámbito urbano, en el que nos saltaremos a la torera las restricciones y dispondremos de ciertas ventajas a la hora de desplazarnos por las grandes ciudades o bien, por carreteras de toda índole, en la que gozaremos de los desplazamientos más cómodos, relajados y frugales, que nos puede ofrecer una berlina con estas características tan premium.


Sin lugar a dudas, es una alternativa diferente, original, vistosa, atractiva, equipada y racional, dentro de un segmento muy tradicional en el que pocas veces nos salimos de las normas establecidas. ¿Rompemos esa tónica?.



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Prueba: Lexus ES 300h Executive


Hoy hablaremos de una berlina de representación con muchos lustros a sus espaldas y que ya va por, nada menos que, su séptima generación. Ah, ¿qué no lo conocíais?. Normal; nosotros tampoco, ya que el impresionante Lexus ES se ha comercializado desde el principio en otros mercados como el asiático o el norteamericano y ahora nos llega a Europa para sustituir al longevo Lexus GS.


El Lexus GS ya no tenía el tirón que pudo tener en sus orígenes, así que desde el seno de la marca decidieron que era la hora de proponer un modelo equivalente, algo más asequible, pero con las mismas pretensiones y concepto que tenía el GS saliente, para ocupar su hueco dentro del segmento de las grandes berlinas.


Aprovecharon el nacimiento de la nueva generación del ES en otros mercados para introducirlo por primera vez en Europa y la verdad, no sé porqué motivo no lo habían hecho antes, ya que el nuevo ES se nos presenta como una alternativa muy atractiva a las consolidadas berlinas de representación alemanas como puede ser el Mercedes Benz Clase E, el BMW Serie 5 o el Audi A6, por poner unos pocos ejemplos gráficos.


Con 4,98 metros de largo, se presenta como una de las alternativas más grandes del segmento y eso se nota en habitabilidad interior y en prestancia, ya que junto con unas líneas afiladas y poderosas, se nos muestra como un vehículo extremadamente bello y muy orientado a un tipo de cliente muy concreto.

También su concepto de movilidad híbrida lo hace muy válido como coche de empresa o de flotas, ya que cuenta con la etiqueta ECO de la DGT y puede circular con cierta libertad por el centro de las grandes ciudades incluso, en episodios de contaminación extrema, sin ningún tipo de restricciones.


Pero vamos a comenzar hablando de su espectacular diseño y más adelante seguiremos con el resto de peculiaridades.

No cabe la menor duda de que es todo un Lexus, ya que su imagen frontal lo delata de una manera fragante. La enorme parrilla delantera flanqueada por sendos apliques cromados en forma de punta de flecha enfrentada, ya es la nota más característica de toda la gama de la marca japonesa. Llega hasta la base del paragolpes, que obviamente, está condicionado por este hecho y está dividido en dos secciones. Cada una de ellas contiene unas hendiduras con embellecedores cromados que tienen una función estética, ya que aportan poderío y más clase a ese frontal, y además, sirven como aporte aerodinámico, ya que canaliza el aire que entra por esas toberas hacia el lateral del conjunto para favorecer su coeficiente de penetración.


A los flancos, observamos unos faros delanteros muy rasgados, típico de los modelos japoneses, con tecnología LED y conexión automática inteligente de luces largas. En los modelos más dotados, contamos con una fila de 24 Ledes que se encienden y apagan en conveniencia, para no deslumbrar al resto de los usuarios y mantener la mayor iluminación posible en todo momento.



En su visión lateral, observamos una gran berlina con un perfil muy señorial y afilado que nos transmite una gran sensación de empaque y lujo, algo que lo posiciona como un rival muy serio de las berlinas grandes con mayor trayectoria comercial y muy asentadas en el mercado.




Mantiene una línea de tensión, ligeramente ascendente, que recorre todo el lateral del vehículo y se vuelve cada vez más profusa hasta la zaga, lo que nos evoca un cierto matiz de dinamismo que rompe ligeramente con la percepción general del vehículo. Las llantas, en este caso, son unas preciosas multiradio de 18 pulgadas que casan muy bien con el concepto de berlina premium del ES 300h.




En la zaga, observamos su característico perfil de tres volúmenes muy atractivo, ya que la tapa del maletero cuenta con un falso alerón que le sienta espectacularmente bien y le aporta ese toque original y fresco, en parte necesario en un segmento tan "encorsetado" como el de las berlinas de carácter premium.



Los pilotos posteriores son de tecnología LED y por encima de ellos, como nexo de unión, nos encontramos con un perfil cromado que le induce una mayor presencia y prestancia, algo que también se transmite en el paragolpes completando una imagen muy atractiva, original y, además de todo, sobria.



Abrimos el maletero y descubrimos un espacio de 454 litros, que no es muy grande a tenor del tamaño de la carrocería. No obstante, cuenta con un aspecto cuidado y contiene sendos ganchos de sujeción para poner una red o algo por el estilo y, de esa manera, evitar que los objetos queden desperdigados en un trayecto.



Nos incorporamos al interior de las plazas traseras no sin antes hacer un ejercicio de genuflexión, ya que la carrocería se nos queda un tanto baja y cerca del suelo. Una vez sentados, observamos con total gratitud y sorpresa (en realidad, no tanta), que disponemos de un grandioso espacio para las piernas. La longitud del conjunto favorece que esta cota sea una de las más logradas del habitáculo y detrás nos encontraremos como auténticos empresarios o CEO de alguna gran empresa.



No podemos decir lo mismo en cuanto a altura se refiere, ya que su perfil descendente en el techo nos limita un tanto la distancia si somos demasiado altos (no es mi caso). Pero aún así, personas de hasta 1,80 de altura se podrán acomodar perfectamente en esas plazas posteriores, muy cómodas y suntuosas por cierto, ya que están tapizadas en un perfecto cuero en tono camel que destaca sobremanera.




Delante nos reciben unos auténticos sofás de salón, ya que las enormes butacas nos invitan, sin lugar a dudas, ha realizar largos viajes y disfrutar de la conducción más pura y relajada posible. Son unos asientos muy confortables y de gran tamaño, perfectamente estudiados y diseñados para proporcionarnos una gran sensación de calidad y calidez durante nuestros trayectos, además de asegurarnos unos grandes ajustes y posición, debido a que la variación de todos sus parámetros se realiza de forma eléctrica. Además, ambas butacas delanteras son calefactadas y ventiladas en tres niveles, lo que aumenta el grado de bienestar tanto en invierno como en los días más calurosos de verano y disponen de una aceptable sujeción lateral y extensores para nuestras caderas y la del conductor, cuenta con varias memorias para grabar la posición de los diferentes posibles conductores.




Ante nosotros se nos presenta un cuadro de mandos muy original, que rompe los moldes en cuanto a la sobriedad que se debe sobreentender en un vehículo premium y de representación como este Lexus ES. Los materiales utilizados son plásticos de muy buena factura, muy agradables al tacto y con unos ajustes espectaculares, ofreciéndonos un ambiente premium y de calidad muy importante.




En el volante multifunción nos encontramos con infinidad de pulsadores que activan los elementos de equipamiento que más utilizaremos de forma habitual, por lo que no deberíamos soltar las manos bajo casi ningún concepto, aunque debemos de saber donde tenemos cada cosa y aprenderlo para no confundirnos. En la capilla de relojes, observamos una visión en formato digital muy vistosa y atractiva, que nos brinda una información extremadamente completa y muy fácil de interpretar al primer golpe de vista.



Situado de una manera muy visible y en el centro, con un estilo muy dinámico y, ciertamente deportivo, se nos proyecta el velocímetro digital rodeado por la esfera de la gama de revoluciones. Al flanco derecho, tenemos los indicadores de la temperatura del motor y la capacidad del depósito de gasolina y al flanco izquierdo, es donde observamos toda la información inherente al ordenador de a bordo, que es muy completa en todo momento y podemos jugar a fijar el visionado de lo que queramos, entre lo que se incluye el consumo medio, el consumo instantáneo, los sistemas de ayuda a la conducción, el lector de señales de tráfico o los datos de navegación, por poner unos ejemplos.




Como curiosidad, en uno de los laterales de la visera que nos ayuda a que las incidencias de los rayos solares no nos limiten la visión del cuadro de relojes; observamos dos especies de tambores giratorios, como los de una lavadora, que sirven, uno para seleccionar los diferentes modos de conducción, que en nuestro caso intercedían sobre la respuesta del motor, básicamente, pero que aportan ese punto extra de tecnología y podemos elegir entre ECO, Normal y Sport, en según qué circunstancias de conducción nos encontremos y dos, la desconexión del sistema ESP. Son dos mandos originales que se salen de la norma y son muy propios de una marca como Lexus, ya que también los aplican en otros modelos y que nacieron con el ultra-deportivo LF-A.




En la consola central, en una posición muy visible, elevada aunque, bastante expuesta a los reflejos de la luz solar, nos encontramos con la pantalla del equipo de infoocio de 8 pulgadas, aunque en las versiones más dotadas podemos contar con una gran pantalla de 12,3 pulgadas. Podemos manejar los diferentes menús de manera táctil o por medio de un touchpad situado entre los dos asientos delanteros, aunque la verdad, no me parece uno de los métodos más intuitivos de los últimos modelos que hemos probado. Para darle un toque superior de clase y aportar un toque algo más premium, en el lateral izquierdo de esa pantalla, disponemos de un reloj analógico que quieras o no, nos da un poco más de empaque a un interior muy atractivo y muy ergonómico.




Contamos con bastantes mandos y botones físicos para casi todas las funciones, algo que en una era de pantallas digitales y displays, se agradece. Debajo de la pantalla del equipo de infoocio disponemos de los mandos del sistema de climatización bi-zona, el equipo de audio y los correspondientes a los asientos calefactados y ventilados. No obstante, existía otro pulsador bastante curioso que desplegaba una cortinilla de privacidad sobre la luna trasera y que nunca habíamos visto en otro vehículo de esta categoría, algo que nos llamó especialmente la atención. Será algún rollo de empresarios "japo"...




La verdad es que a nuestra berlina de lujo y representación no le faltaba de nada para proporcionarnos unos trayectos de lo más exclusivos y como equipo de serie teníamos elementos como navegador, asistente de mantenimiento de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara de ayuda al aparcamiento y alerta de tráfico cruzado, tres modos de conducción ECO, Normal y Sport, llantas de 18 pulgadas, luces LED, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendiente, control de velocidad de crucero adaptativo con limitador, asistente de frenada y precolisión con detección de peatones, capó activo, control de presión de neumáticos, volante multifunción con levas, detección de vehículos en ángulo muerto, acceso y arranque sin llave, lector de señales de tráfico, tapicería de cuero, asientos delanteros con ajustes eléctricos, memorias, calefactados y ventilados, techo solar practicable o Start/Stop entre otros muchos ejemplos de lo que viene a ser un equipamiento de bandera.



La propulsión del ES 300h es híbrida, como no podríamos esperar otra cosa de cualquier Lexus que se precie. Su mecánica de combustión es un 2.5 de gasolina con 178cv y un par máximo de 221 Nm, que se combina con un motor eléctrico que genera 120cv y 200 Nm de par máximo por si mismo. Combinados, nos arrojan una potencia total de 216cv y obtenemos unas prestaciones suficientes y notables de 180 Km/h de velocidad máxima, una aceleración de 0-100 Km/h en 8,9 segundos y lo más interesante de todo; un consumo combinado en ciclo mixto de tan solo 4,5 l/100 Km, algo que está especialmente bien para una berlina de semejante envergadura y peso.




El conjunto está ligado a un cambio por variador continuo, que funciona de una manera correctísima y es muy apropiado para ofrecernos una entrega progresiva, pero contundente, con este tipo de motorización y configuración. Las levas con las que contamos para el cambio, en realidad no cambian de marcha como tal, ya que no existen dichas marchas, pero nos provoca un efecto bastante logrado de manera artificial si lo que queremos es sentir las reducciones y sentir que manejamos el cambio a nuestro antojo.




La entrega de potencia en una conducción normalizada, siempre será muy progresiva y nunca nos proporcionará una aceleración que nos pegue la espalda contra el respaldo de los asientos. Los 216cv de los que disponemos en total son más que suficientes para mover con solvencia a todo el conjunto, pero la orientación comercial de este vehículo, no debe implicar que esa buena potencia se deba arrojar al asfalto de una manera contundente, sino todo lo contrario.



Su sistema híbrido funciona a la perfección. No es necesario enchufarlo ni cargar la batería, sino que es la propia gestión del vehículo la que determina de forma magistral, cómo, cuándo y porqué, el ES 300h debe moverse tan solo con el motor eléctrico, cuándo debe combinar ambos motores y cuándo debe funcionar tan solo con el motor de combustión.



La batería se recarga por medio de las frenadas regenerativas y por medio de la mecánica de combustión. Si aprendemos a conducir de una manera responsable y cívica, siempre mantenemos una carga de batería muy aceptable que nos permitirá circular mucho tiempo con el motor eléctrico, algo que nos viene muy bien en una utilización diaria convencional y, porqué no decirlo, para nuestros bolsillos, ya que esta gran berlina de representación japonesa, mantiene unos consumos contenido en un funcionamiento real que muy rara vez sobrepasan los 6,5 l/100 Km. De hecho, me cuesta acordarme o buscar una berlina de este segmento y de este tamaño y peso, que consiga unos consumos tan ajustados y menos, con una mecánica de combustión de gasolina y con más de 200cv.



Dinámicamente hablando, no podemos obviar que estamos ante una berlina de casi cinco metros con un gran peso específico, por lo que no es el vehículo más apropiado para realizar tramos a un ritmo ligero en una carretera rota y con curvas. Su medio habitual son las carreteras amplias en las que nos proporcionará un viaje de lo más sibarita y confortable a todos los niveles.



El habitáculo está muy bien aislado del exterior, además de que su silencio de rodadura viene condicionado por el tipo de mecánica híbrida y también, disponemos de serie un sistema de mitigación del sonido exterior por medio de los altavoces del sistema de audio. ¿Conclusión?. El Lexus ES 300h es uno de los vehículos más silenciosos en los que hemos rodado en los últimos tiempos.



Sorprende su alta capacidad de confort en orden de marcha y es que la verdad, no nos extraña nada si tenemos en cuenta hacia qué tipo de clientes está orientada esta gran berlina de representación. El esquema de suspensiones absorbe de manera marcial cualquier tipo de imperfección sobre el asfalto y la sensación de ir en una alfombra voladora sobre firmes en buen estado es más que notable.


Si nos disponemos a circular por una carretera más convencional y descuidada, con el piso más roto, sí que notamos un poco más esas imperfecciones desde el interior, pero la tónica general es una confortabilidad sublime en todo momento. Su paso por curva es también muy destacable, aunque como os habíamos indicado anteriormente, debemos tener en cuenta su tamaño y peso, ya que las inercias se nos muestran mucho más que evidentes cuando nos pasamos un poco de vueltas con el pedal del acelerador.


La dirección, por su parte, es muy precisa, aunque poco comunicativa y el sistema de frenos nos ofrece una respuesta bastante contundente, además de estar preparados para regenerar energía en las frenadas y acumularla en la batería.


El Lexus ES 300h es una de las alternativas más racionales en un segmento muy encorsetado y costumbrista como lo es el de las berlinas de representación premium.


Nos ofrece una imagen más dinámica, original y diferente a lo que nos tienen acostumbrados sus competidores alemanes. El habitáculo es uno de los más amplios, originales, ergonómicos, lujosos y bien acabados que hemos probado en los últimos tiempos, además de disponer de un equipo de serie muy notable que en otras alternativas supondría un sobrecoste adicional.


En materia mecánica tan solo nos ofrece ésta motorización híbrida, con una potencia aceptable y una entrega progresiva, que favorece una conducción muy confortable y activa en todo momento, pero que huye sobremanera del dinamismo de otras berlinas con algo más de vena deportiva.


El Lexus ES 300h es un gran punto de inflexión para todos aquellos clientes que necesiten una berlina de representación y hagan muchos kilómetros al año, ya sea por un ámbito urbano, en el que nos saltaremos a la torera las restricciones y dispondremos de ciertas ventajas a la hora de desplazarnos por las grandes ciudades o bien, por carreteras de toda índole, en la que gozaremos de los desplazamientos más cómodos, relajados y frugales, que nos puede ofrecer una berlina con estas características tan premium.


Sin lugar a dudas, es una alternativa diferente, original, vistosa, atractiva, equipada y racional, dentro de un segmento muy tradicional en el que pocas veces nos salimos de las normas establecidas. ¿Rompemos esa tónica?.