miércoles, 7 de agosto de 2019

Rolls Royce Wraight Eagle VIII


Rolls-Royce Motor Cars presentó su última Collection Car, Wraith Eagle VIII, a orillas del Lago Como, en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este de este año, que se celebró del 24 al 26 de mayo. Creada por Bespoke Collective en The House of Rolls-Royce, una colección de solo 50 automóviles Wraith Eagle VIII contará la épica historia de uno de los momentos cruciales del siglo XX.


El capitán John Alcock y el teniente Arthur Brown desafiaron los cielos por explorar para realizar el primer vuelo transatlántico sin escalas en junio de 1919. Los coetáneos de Sir Henry Royce, Alcock y Brown volaron sin escalas desde San Juan de Terranova a Clifden (Irlanda) en un bombardero Vickers Vimy modificado de la Primera Guerra Mundial. El biplano estaba propulsado por dos motores Rolls-Royce Eagle VIII de 20,3 litros y 355 CV y es aquel extraordinario motor el que da nombre a esta colección. 

Es por eso que Rolls-Royce celebra los 100 años de tal hazaña con una colección muy contemporánea que se dirige a los aventureros de hoy día, a la vez que homenajea a quienes cambiaron el curso de la historia.

Aquel hito se convirtió en leyenda y se ganaron un lugar junto a Donald Campbell, en el club más selecto del mundo; aquellos que estiran los límites del esfuerzo humano para lograr récords aparentemente imposibles por tierra, mar y tras esto, aire. ¿Su única característica vinculante? La potencia de Rolls-Royce.


El dúo tuvo que afrontar todos los desafíos posibles que un aviador podría encontrarse y más, en aquella época. Los motores Rolls-Royce Eagle VIII fueron los únicos componentes que resultaron ser indestructibles y propulsaron el vuelo a velocidades inimaginables anteriormente, con una media de 185 km/h. Pero a pesar de que los motores de aquel avión fueron determinantes, el peligro no puede infravalorarse. Los instrumentos de radio y navegación fallaron casi de inmediato, lo que dejó a los pilotos volando sin ayuda por la noche, atravesando densas nubes y niebla helada durante muchas horas, a veces boca abajo. Al final, emergieron de las nubes y, con la extraordinaria habilidad de Brown como piloto, volaron de las estrellas a la costa de Irlanda.


De esta manera, homenajeando aquel hito histórico, el exterior del Wraith Eagle VIII Collection Car evoca la fascinante aventura nocturna de Alcock y Brown. Envueltos en gris metalizado con Selby en dos tonos superiores, los colores están separados por una línea de latón, una pista de los detalles que hay dentro. Las paletas negras de rejilla son una referencia inmediata al carenado del motor Rolls-Royce Eagle VIII del avión Vickers Vimy y las ruedas están pulidas parcialmente con un acabado de sombra translúcido.


El interior, exquisitamente ejecutado, refleja la tonalidad exterior. El gris Selby y el cuero negro están acentuados con latón, que evoca el sextante de latón que fue esencial en el éxito del viaje transatlántico. Con una ejecución contemporánea, el material llena zonas claves por toda la cabina de la colección. Las cubiertas de latón de los altavoces representan la distancia de vuelo estimada de 3025 km y los monogramas RR están bordados en hilo, también de color latón, en los reposacabezas. Por último, un destello de latón complementa los paneles de la puerta del piloto, mientras que la puerta del conductor incluye una placa de latón con la cita de Churchill en la que se elogia el extraordinario logro del dúo.


Por otra parte e inspirado en el vuelo nocturno de esos intrépidos héroes, el salpicadero es una interpretación moderna de la vista que la pareja habría disfrutado a medida que se acercaban a tierra. Lleva incrustación intrincada de oro, plata y cobre en eucalipto ahumado, que representa el gran detalle que se ve en imágenes nocturnas de la Tierra desde arriba. La escena se extiende a la consola central y proporciona una experiencia emotiva e inmersiva para los afortunados ocupantes de hoy en día. Por abajo, los lados acolchados bordados en latón del túnel central lanzan un guiño al Vickers Vimy con motor V12.


También el reloj de un Rolls-Royce suele considerarse una joya y muchos clientes eligen este lienzo para contar la historia de su automóvil en miniatura. El Wraith Eagle VIII no es una excepción. Los intrépidos pioneros contaron que su cuadro de mandos se congeló debido a la gran altitud y las malas condiciones, en referencia a la única iluminación proveniente del brillo verde de la iluminación del panel de control y la explosión de la llama del motor de estribor. En homenaje a esto, el Bespoke Collective de Rolls-Royce ha fabricado con maestría un reloj con un efecto de fondo helado que brilla con un verde tenue en condiciones de conducción nocturna. La manecilla roja de la hora queda sobre líneas inspiradas en una brújula en la esfera del reloj, mientras que debajo están grabadas las coordenadas de la ubicación de aterrizaje.


Quizá, la característica más atractiva de la colección sea el extraordinario y exclusivo cielo estrellado con el que cuenta en el techo. 1.183 luces LED muestran con exactitud la disposición del cielo en el momento del vuelo en 1919. La trayectoria del vuelo y las constelaciones están bordadas con hilo de latón, mientras que el momento exacto en que la pareja se elevó sobre la nube para surcar el cielo lo indica una luz roja de fibra óptica. Las nubes están bordadas y hay una placa que reza: «La disposición del cielo a mitad de camino 00.17, 15 de junio de 1919, 50" 07’ Latitud Norte - 31" Longitud Oeste» muestra el punto medio del trascendental viaje.


Solo se crearán 50 de estos automóviles muy coleccionables para coleccionistas distinguidos en la Home of Rolls-Royce en Goodwood, West Sussex, un centro de excelencia global en fabricación de lujo.


Realmente; no hay nada como tener dinero..., y gusto, en este caso.


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miércoles, 7 de agosto de 2019

Rolls Royce Wraight Eagle VIII


Rolls-Royce Motor Cars presentó su última Collection Car, Wraith Eagle VIII, a orillas del Lago Como, en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este de este año, que se celebró del 24 al 26 de mayo. Creada por Bespoke Collective en The House of Rolls-Royce, una colección de solo 50 automóviles Wraith Eagle VIII contará la épica historia de uno de los momentos cruciales del siglo XX.


El capitán John Alcock y el teniente Arthur Brown desafiaron los cielos por explorar para realizar el primer vuelo transatlántico sin escalas en junio de 1919. Los coetáneos de Sir Henry Royce, Alcock y Brown volaron sin escalas desde San Juan de Terranova a Clifden (Irlanda) en un bombardero Vickers Vimy modificado de la Primera Guerra Mundial. El biplano estaba propulsado por dos motores Rolls-Royce Eagle VIII de 20,3 litros y 355 CV y es aquel extraordinario motor el que da nombre a esta colección. 

Es por eso que Rolls-Royce celebra los 100 años de tal hazaña con una colección muy contemporánea que se dirige a los aventureros de hoy día, a la vez que homenajea a quienes cambiaron el curso de la historia.

Aquel hito se convirtió en leyenda y se ganaron un lugar junto a Donald Campbell, en el club más selecto del mundo; aquellos que estiran los límites del esfuerzo humano para lograr récords aparentemente imposibles por tierra, mar y tras esto, aire. ¿Su única característica vinculante? La potencia de Rolls-Royce.


El dúo tuvo que afrontar todos los desafíos posibles que un aviador podría encontrarse y más, en aquella época. Los motores Rolls-Royce Eagle VIII fueron los únicos componentes que resultaron ser indestructibles y propulsaron el vuelo a velocidades inimaginables anteriormente, con una media de 185 km/h. Pero a pesar de que los motores de aquel avión fueron determinantes, el peligro no puede infravalorarse. Los instrumentos de radio y navegación fallaron casi de inmediato, lo que dejó a los pilotos volando sin ayuda por la noche, atravesando densas nubes y niebla helada durante muchas horas, a veces boca abajo. Al final, emergieron de las nubes y, con la extraordinaria habilidad de Brown como piloto, volaron de las estrellas a la costa de Irlanda.


De esta manera, homenajeando aquel hito histórico, el exterior del Wraith Eagle VIII Collection Car evoca la fascinante aventura nocturna de Alcock y Brown. Envueltos en gris metalizado con Selby en dos tonos superiores, los colores están separados por una línea de latón, una pista de los detalles que hay dentro. Las paletas negras de rejilla son una referencia inmediata al carenado del motor Rolls-Royce Eagle VIII del avión Vickers Vimy y las ruedas están pulidas parcialmente con un acabado de sombra translúcido.


El interior, exquisitamente ejecutado, refleja la tonalidad exterior. El gris Selby y el cuero negro están acentuados con latón, que evoca el sextante de latón que fue esencial en el éxito del viaje transatlántico. Con una ejecución contemporánea, el material llena zonas claves por toda la cabina de la colección. Las cubiertas de latón de los altavoces representan la distancia de vuelo estimada de 3025 km y los monogramas RR están bordados en hilo, también de color latón, en los reposacabezas. Por último, un destello de latón complementa los paneles de la puerta del piloto, mientras que la puerta del conductor incluye una placa de latón con la cita de Churchill en la que se elogia el extraordinario logro del dúo.


Por otra parte e inspirado en el vuelo nocturno de esos intrépidos héroes, el salpicadero es una interpretación moderna de la vista que la pareja habría disfrutado a medida que se acercaban a tierra. Lleva incrustación intrincada de oro, plata y cobre en eucalipto ahumado, que representa el gran detalle que se ve en imágenes nocturnas de la Tierra desde arriba. La escena se extiende a la consola central y proporciona una experiencia emotiva e inmersiva para los afortunados ocupantes de hoy en día. Por abajo, los lados acolchados bordados en latón del túnel central lanzan un guiño al Vickers Vimy con motor V12.


También el reloj de un Rolls-Royce suele considerarse una joya y muchos clientes eligen este lienzo para contar la historia de su automóvil en miniatura. El Wraith Eagle VIII no es una excepción. Los intrépidos pioneros contaron que su cuadro de mandos se congeló debido a la gran altitud y las malas condiciones, en referencia a la única iluminación proveniente del brillo verde de la iluminación del panel de control y la explosión de la llama del motor de estribor. En homenaje a esto, el Bespoke Collective de Rolls-Royce ha fabricado con maestría un reloj con un efecto de fondo helado que brilla con un verde tenue en condiciones de conducción nocturna. La manecilla roja de la hora queda sobre líneas inspiradas en una brújula en la esfera del reloj, mientras que debajo están grabadas las coordenadas de la ubicación de aterrizaje.


Quizá, la característica más atractiva de la colección sea el extraordinario y exclusivo cielo estrellado con el que cuenta en el techo. 1.183 luces LED muestran con exactitud la disposición del cielo en el momento del vuelo en 1919. La trayectoria del vuelo y las constelaciones están bordadas con hilo de latón, mientras que el momento exacto en que la pareja se elevó sobre la nube para surcar el cielo lo indica una luz roja de fibra óptica. Las nubes están bordadas y hay una placa que reza: «La disposición del cielo a mitad de camino 00.17, 15 de junio de 1919, 50" 07’ Latitud Norte - 31" Longitud Oeste» muestra el punto medio del trascendental viaje.


Solo se crearán 50 de estos automóviles muy coleccionables para coleccionistas distinguidos en la Home of Rolls-Royce en Goodwood, West Sussex, un centro de excelencia global en fabricación de lujo.


Realmente; no hay nada como tener dinero..., y gusto, en este caso.


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