miércoles, 30 de octubre de 2019

Prueba: Kia Sportage 1.6 CRDi Drive



El polivalente y atractivo Kia Sportage es uno de los SUV que gozan con mayor salud comercial gracias a su excelente relación calidad-precio-equipamiento. Es tan sumamente popular, que nosotros hemos tenido la fortuna de probar y testar este coche en varias ocasiones y esta vez, le toca a una de las mecánicas más atractivas y más demandadas en este tipo de vehículos, a pesar de que en los últimos tiempos, los diésel han estado muy señalados con el dedo por diferentes motivos.


De hecho ya que hablamos de una mecánica diésel, nos puede servir de excusa para matizar y adelantaros un poco cómo es la nueva versión que ya está casi a puntito de caramelo, denominada "Mild Hybrid", sobre la base de una mecánica diésel, concretamente, con el 2.0 CRDi de 185cv.


No es un vehículo híbrido como tal sino que en ese caso, contará con una máquina que genera 48V y hace las veces de motor de arranque y generador eléctrico, y funcionará cuando circulemos de manera convencional, recargándose en las frenadas o ayudando en momento puntuales al motor de combustión. Se supone que por medio de este sistema, el motor convencional no debe funcionar a pleno rendimiento en muchas ocasiones, por lo que ese ahorro de esfuerzo, suplido por el sistema "Mild Hybrid", repercute en un menor gasto de combustible.


No sé si podremos probar esta versión y contaros cómo va o como funciona de manera más concreta pero de momento, estamos de prueba con el Kia Sportage 1.6 CRDi de 116cv con el acabado Drive y es de este vehículo del que os vamos a hablar en este artículo.


Creo que a estas alturas de la película no es necesario detenernos en exceso con su diseño, porque doy por hecho de que lo conocéis, y más que de sobra. La verdad es que muchos de vosotros, que estáis leyendo esta prueba o tenéis uno, o conocéis a alguien que tiene uno, u os estáis planteando comprar uno, así que seguramente lo tenéis muy presente.


Su original frontal con su característica parrilla denominada "Tiger Nose", integrada excepcionalmente con un profuso y elaborado paragolpes, nos proyecta un cierto halo de poderío. Incorpora las luces antiniebla enclaustradas en unos embellecedores en contraste, un aplique cromado que le suma una nota de clase y prestancia y por supuesto, no pueden faltar sus originales faros delanteros, con algunas funciones con tecnología LED y su característica luminosidad, además de un capó delantero con sendas nervaduras muy marcadas, que nos trasladan una marcada parte dinámica a nuestra mente.


En el lateral, observamos una imagen muy proporcionada, con grandes pasos de rueda que albergan unas preciosas llantas de 19 pulgadas en nuestro caso, una sutil línea dinámica de carácter ascendente que recorre toda la carrocería de 4,49 metros de longitud desde el frontal hasta la zaga, y destacamos también un gran alerón posterior situado encima de la luneta trasera que mantiene con mayor fuerza esa visión dinámica que nos transmite todo el conjunto.


Por último, la zaga también ha recibido sutiles cambios con su reciente lavado de cara y ahora, los pilotos posteriores de tecnología LED son más afilados y están unidos por una tira roja entre sí. También cuenta con un paragolpes muy envolvente y grande que en este caso, cuenta con las luces correspondientes a los intermitentes y la marcha atrás en una zona baja. Están unidos por un aplique cromado como en la zona frontal, algo que le sienta muy bien con el color negro de la carrocería, aunque creo que están en una zona muy expuesta a pequeños golpes y toques a la hora de aparcar. Por supuesto, su condición de SUV y sus posibilidades camperas hacen que también cuente con protecciones alrededor de todos los perfiles del conjunto.


Abrimos el gran portón del maletero y nos descubre un espacio de carga bastante accesible, ya que el perfil bajo no nos queda muy elevado del suelo. La boca de carga es muy amplia y vemos un espacio de 480 litros. En la versión de gasolina aumenta hasta los 503 litros, pero eso es debido a que esta mecánica diésel cuenta con deposito de "Ad Blue". No es uno de los maleteros más amplios del segmento, pero es más que suficiente para el equipaje habitual de 5 personas.


Las plazas posteriores son cómodas y más que suficientes, aunque el espacio que nos permiten las puertas traseras para acceder a ellas no es especialmente amplio. Una vez sentados, dos adultos podrán viajar y acomodarse sin problema, con unas buenas cotas de altura, anchura y espacio para las piernas. Como siempre, la tercera plaza central es algo más estrecha y tan solo un niño o alguien de menor estatura irá más cómodo.


En el puesto de conducción, nos reciben unos asientos también muy cómodos, aunque adolecen de poca sujeción lateral a la altura de nuestras caderas, pero está bastante bien para el resto del cuerpo. Enseguida encontramos una buena posición para conducir, gracias a los múltiples reglajes que contamos tanto de los asientos como de la columna de dirección. Esa posición que adquirimos es alta y bastante vertical, lo que nos permite cierta anticipación a los que ocurre delante de nosotros y una situación de privilegio sobre el resto de vehículos, aunque por otra parte, vamos con las piernas en una posición más estirada, como si de un turismo se tratara.


Ante nosotros un cuadro de mandos muy ergonómico, sin ningún tipo de florituras innecesarias y perfectamente estudiado para que podamos acceder a todos los mandos y funciones de una manera cómoda e intuitiva. Predominan los plásticos de aspecto básico y de tono oscuro, aunque muy agradables al tacto y con buenos ajustes, que se adivinan muy sólidos y solventes ante el desgaste y el uso.


La capilla de relojes es simple y fácil de interpretar al primer golpe de vista y con este restyling, cuenta ahora con una pantalla central más grande y con gráficos modernizados, que nos ofrece informaciones relevantes y referentes al ordenador de a abordo y a los diferentes sistemas con los que cuenta el vehículo.


En la consola central, como es de rigor, observamos en una posición accesible y elevada, la pantalla del equipo de infoocio que es táctil, de 7 pulgadas y está un tanto expuesta a los rayos solares sobre todo en nuestro caso, ya que disponíamos de techo solar panorámico practicable eléctricamente. Tiene una imagen correcta y es bastante fácil acceder a los distintos menús disponibles. Desde ahí podremos ver diferentes parámetros del ordenador de a bordo, las imágenes de la cámara de ayuda al aparcamiento trasero, que en nuestro caso también contaba con alerta de tráfico cruzado o el navegador.


Debajo de esa pantalla, disponemos de todos los demás mandos físicos concernientes al sistema de climatizador bi-zona o el equipo de audio, además de botones físicos que simplifican la tarea de moverse entre los menús más utilizados del sistema, algo que se agradece mucho en una era digital en la que parece que la próxima tendencia natural es que sea todo táctil.


No obstante, hay que reconocer que además de contar con una imagen muy atractiva, nuestra unidad de pruebas estaba muy bien equipada, con elementos como el navegador, climatizador bi-zona, asistente de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, techo solar panorámico, llantas de 19 pulgadas, sensores de lluvia y luces, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera y alerta por tráfico cruzado, control de presión de neumáticos, lector de señales de tráfico, control de velocidad de crucero con limitador, control de descensos o Start/Stop entre otras muchas cosas.


La mecánica, como habíamos adelantado, es un contrastado motor diésel 1.6 de 116cv y 280 Nm de par máximo con el que obtenemos unas prestaciones solventes de 175 Km/h de velocidad máxima, una aceleración de 0-100 Km/h en 11,8 segundos y lo más interesante, unos ajustados consumos en ciclo medio de 4,9 l/100 Km homologados por la marca, aunque he de decir que en una conducción real son un poco más elevados, pero sin llegar a ser escandalosos.


Es un motor muy poco rumoroso y silencioso y entrega la potencia de manera muy notable desde muy bajas revoluciones, algo que nos sorprendió mucho, teniendo en cuenta que las frías cifras de rendimiento no parecen muy poderosas, así que en honor de la verdad, debemos decir que es un coche que engaña, pero para bien. Supongo que será una mecánica muy activa desde abajo, pero una vez adquirida cierta velocidad de crucero se relaja y mantiene un carácter neutro.


Está asociado a una transmisión manual de 6 velocidades con un funcionamiento suave y bastante bien escalonadas, a la que hay que acudir un poco más de la cuenta si lo que necesitamos es potencia en momentos de realizar una maniobra de adelantamiento o afrontar un puerto de montaña, ya que las recuperaciones no son precisamente el fuerte de este Sportage.


Por otra parte, el esquema de suspensiones es muy liviano y absorbe sin ningún problema cualquier imperfección del asfalto, haciendo que el habitáculo se convierta siempre en un remanso de paz y muy confortable en los trayectos más largos. También aguanta muy bien las incursiones camperas por caminos sin asfaltar, aunque no cuentan con el recorrido suficiente como para realizar ejercicios Off Road muy complejos.


En una conducción dinámica, sí que obtenemos una cierta mayor inclinación de la carrocería en los virajes más cerrados a alta velocidad, pero nada que nos provoque ninguna sensación de miedo gracias a los diferentes sistemas electrónicos y de ayuda a la conducción con los que contamos. No debemos olvidar que estamos conduciendo un SUV y aunque la sensación general es la de que estamos conduciendo un turismo, la altura libre al suelo y su mayor envergadura son dos conceptos que debemos tener siempre presentes.


Ciertamente, el Kia Sportage es un producto redondo monte la mecánica que monte. A su original atractivo y su línea dinámica, debemos sumar un equipo de serie que siempre está un punto por encima de la competencia, un rodar muy confortable y una respuesta neutra y una gama mecánica adecuada para muchos tipos de perfiles de cliente.


El objeto de nuestra prueba de hoy está muy orientado a esos clientes que busquen un SUV atractivo y diferente (aunque muy visto), con un habitáculo amplio, unos acabados sólidos y muy sencillo, un buen equipamiento y un nivel de confortabilidad muy importante, con el que disfruten viajando y que no necesiten unas altas prestaciones, pero que quieran un producto fiable y duradero que no les suponga un gran desembolso ni de mantenimiento ni en materia de consumos.


Todo esto es el Kia Sportage; un vehículo que, a juzgar por su grandiosa aceptación comercial, siempre convence.





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miércoles, 30 de octubre de 2019

Prueba: Kia Sportage 1.6 CRDi Drive



El polivalente y atractivo Kia Sportage es uno de los SUV que gozan con mayor salud comercial gracias a su excelente relación calidad-precio-equipamiento. Es tan sumamente popular, que nosotros hemos tenido la fortuna de probar y testar este coche en varias ocasiones y esta vez, le toca a una de las mecánicas más atractivas y más demandadas en este tipo de vehículos, a pesar de que en los últimos tiempos, los diésel han estado muy señalados con el dedo por diferentes motivos.


De hecho ya que hablamos de una mecánica diésel, nos puede servir de excusa para matizar y adelantaros un poco cómo es la nueva versión que ya está casi a puntito de caramelo, denominada "Mild Hybrid", sobre la base de una mecánica diésel, concretamente, con el 2.0 CRDi de 185cv.


No es un vehículo híbrido como tal sino que en ese caso, contará con una máquina que genera 48V y hace las veces de motor de arranque y generador eléctrico, y funcionará cuando circulemos de manera convencional, recargándose en las frenadas o ayudando en momento puntuales al motor de combustión. Se supone que por medio de este sistema, el motor convencional no debe funcionar a pleno rendimiento en muchas ocasiones, por lo que ese ahorro de esfuerzo, suplido por el sistema "Mild Hybrid", repercute en un menor gasto de combustible.


No sé si podremos probar esta versión y contaros cómo va o como funciona de manera más concreta pero de momento, estamos de prueba con el Kia Sportage 1.6 CRDi de 116cv con el acabado Drive y es de este vehículo del que os vamos a hablar en este artículo.


Creo que a estas alturas de la película no es necesario detenernos en exceso con su diseño, porque doy por hecho de que lo conocéis, y más que de sobra. La verdad es que muchos de vosotros, que estáis leyendo esta prueba o tenéis uno, o conocéis a alguien que tiene uno, u os estáis planteando comprar uno, así que seguramente lo tenéis muy presente.


Su original frontal con su característica parrilla denominada "Tiger Nose", integrada excepcionalmente con un profuso y elaborado paragolpes, nos proyecta un cierto halo de poderío. Incorpora las luces antiniebla enclaustradas en unos embellecedores en contraste, un aplique cromado que le suma una nota de clase y prestancia y por supuesto, no pueden faltar sus originales faros delanteros, con algunas funciones con tecnología LED y su característica luminosidad, además de un capó delantero con sendas nervaduras muy marcadas, que nos trasladan una marcada parte dinámica a nuestra mente.


En el lateral, observamos una imagen muy proporcionada, con grandes pasos de rueda que albergan unas preciosas llantas de 19 pulgadas en nuestro caso, una sutil línea dinámica de carácter ascendente que recorre toda la carrocería de 4,49 metros de longitud desde el frontal hasta la zaga, y destacamos también un gran alerón posterior situado encima de la luneta trasera que mantiene con mayor fuerza esa visión dinámica que nos transmite todo el conjunto.


Por último, la zaga también ha recibido sutiles cambios con su reciente lavado de cara y ahora, los pilotos posteriores de tecnología LED son más afilados y están unidos por una tira roja entre sí. También cuenta con un paragolpes muy envolvente y grande que en este caso, cuenta con las luces correspondientes a los intermitentes y la marcha atrás en una zona baja. Están unidos por un aplique cromado como en la zona frontal, algo que le sienta muy bien con el color negro de la carrocería, aunque creo que están en una zona muy expuesta a pequeños golpes y toques a la hora de aparcar. Por supuesto, su condición de SUV y sus posibilidades camperas hacen que también cuente con protecciones alrededor de todos los perfiles del conjunto.


Abrimos el gran portón del maletero y nos descubre un espacio de carga bastante accesible, ya que el perfil bajo no nos queda muy elevado del suelo. La boca de carga es muy amplia y vemos un espacio de 480 litros. En la versión de gasolina aumenta hasta los 503 litros, pero eso es debido a que esta mecánica diésel cuenta con deposito de "Ad Blue". No es uno de los maleteros más amplios del segmento, pero es más que suficiente para el equipaje habitual de 5 personas.


Las plazas posteriores son cómodas y más que suficientes, aunque el espacio que nos permiten las puertas traseras para acceder a ellas no es especialmente amplio. Una vez sentados, dos adultos podrán viajar y acomodarse sin problema, con unas buenas cotas de altura, anchura y espacio para las piernas. Como siempre, la tercera plaza central es algo más estrecha y tan solo un niño o alguien de menor estatura irá más cómodo.


En el puesto de conducción, nos reciben unos asientos también muy cómodos, aunque adolecen de poca sujeción lateral a la altura de nuestras caderas, pero está bastante bien para el resto del cuerpo. Enseguida encontramos una buena posición para conducir, gracias a los múltiples reglajes que contamos tanto de los asientos como de la columna de dirección. Esa posición que adquirimos es alta y bastante vertical, lo que nos permite cierta anticipación a los que ocurre delante de nosotros y una situación de privilegio sobre el resto de vehículos, aunque por otra parte, vamos con las piernas en una posición más estirada, como si de un turismo se tratara.


Ante nosotros un cuadro de mandos muy ergonómico, sin ningún tipo de florituras innecesarias y perfectamente estudiado para que podamos acceder a todos los mandos y funciones de una manera cómoda e intuitiva. Predominan los plásticos de aspecto básico y de tono oscuro, aunque muy agradables al tacto y con buenos ajustes, que se adivinan muy sólidos y solventes ante el desgaste y el uso.


La capilla de relojes es simple y fácil de interpretar al primer golpe de vista y con este restyling, cuenta ahora con una pantalla central más grande y con gráficos modernizados, que nos ofrece informaciones relevantes y referentes al ordenador de a abordo y a los diferentes sistemas con los que cuenta el vehículo.


En la consola central, como es de rigor, observamos en una posición accesible y elevada, la pantalla del equipo de infoocio que es táctil, de 7 pulgadas y está un tanto expuesta a los rayos solares sobre todo en nuestro caso, ya que disponíamos de techo solar panorámico practicable eléctricamente. Tiene una imagen correcta y es bastante fácil acceder a los distintos menús disponibles. Desde ahí podremos ver diferentes parámetros del ordenador de a bordo, las imágenes de la cámara de ayuda al aparcamiento trasero, que en nuestro caso también contaba con alerta de tráfico cruzado o el navegador.


Debajo de esa pantalla, disponemos de todos los demás mandos físicos concernientes al sistema de climatizador bi-zona o el equipo de audio, además de botones físicos que simplifican la tarea de moverse entre los menús más utilizados del sistema, algo que se agradece mucho en una era digital en la que parece que la próxima tendencia natural es que sea todo táctil.


No obstante, hay que reconocer que además de contar con una imagen muy atractiva, nuestra unidad de pruebas estaba muy bien equipada, con elementos como el navegador, climatizador bi-zona, asistente de cambio involuntario de carril, asistente de vehículo en ángulo muerto, techo solar panorámico, llantas de 19 pulgadas, sensores de lluvia y luces, ordenador de a bordo, asistente de arranque en pendientes, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámara trasera y alerta por tráfico cruzado, control de presión de neumáticos, lector de señales de tráfico, control de velocidad de crucero con limitador, control de descensos o Start/Stop entre otras muchas cosas.


La mecánica, como habíamos adelantado, es un contrastado motor diésel 1.6 de 116cv y 280 Nm de par máximo con el que obtenemos unas prestaciones solventes de 175 Km/h de velocidad máxima, una aceleración de 0-100 Km/h en 11,8 segundos y lo más interesante, unos ajustados consumos en ciclo medio de 4,9 l/100 Km homologados por la marca, aunque he de decir que en una conducción real son un poco más elevados, pero sin llegar a ser escandalosos.


Es un motor muy poco rumoroso y silencioso y entrega la potencia de manera muy notable desde muy bajas revoluciones, algo que nos sorprendió mucho, teniendo en cuenta que las frías cifras de rendimiento no parecen muy poderosas, así que en honor de la verdad, debemos decir que es un coche que engaña, pero para bien. Supongo que será una mecánica muy activa desde abajo, pero una vez adquirida cierta velocidad de crucero se relaja y mantiene un carácter neutro.


Está asociado a una transmisión manual de 6 velocidades con un funcionamiento suave y bastante bien escalonadas, a la que hay que acudir un poco más de la cuenta si lo que necesitamos es potencia en momentos de realizar una maniobra de adelantamiento o afrontar un puerto de montaña, ya que las recuperaciones no son precisamente el fuerte de este Sportage.


Por otra parte, el esquema de suspensiones es muy liviano y absorbe sin ningún problema cualquier imperfección del asfalto, haciendo que el habitáculo se convierta siempre en un remanso de paz y muy confortable en los trayectos más largos. También aguanta muy bien las incursiones camperas por caminos sin asfaltar, aunque no cuentan con el recorrido suficiente como para realizar ejercicios Off Road muy complejos.


En una conducción dinámica, sí que obtenemos una cierta mayor inclinación de la carrocería en los virajes más cerrados a alta velocidad, pero nada que nos provoque ninguna sensación de miedo gracias a los diferentes sistemas electrónicos y de ayuda a la conducción con los que contamos. No debemos olvidar que estamos conduciendo un SUV y aunque la sensación general es la de que estamos conduciendo un turismo, la altura libre al suelo y su mayor envergadura son dos conceptos que debemos tener siempre presentes.


Ciertamente, el Kia Sportage es un producto redondo monte la mecánica que monte. A su original atractivo y su línea dinámica, debemos sumar un equipo de serie que siempre está un punto por encima de la competencia, un rodar muy confortable y una respuesta neutra y una gama mecánica adecuada para muchos tipos de perfiles de cliente.


El objeto de nuestra prueba de hoy está muy orientado a esos clientes que busquen un SUV atractivo y diferente (aunque muy visto), con un habitáculo amplio, unos acabados sólidos y muy sencillo, un buen equipamiento y un nivel de confortabilidad muy importante, con el que disfruten viajando y que no necesiten unas altas prestaciones, pero que quieran un producto fiable y duradero que no les suponga un gran desembolso ni de mantenimiento ni en materia de consumos.


Todo esto es el Kia Sportage; un vehículo que, a juzgar por su grandiosa aceptación comercial, siempre convence.





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