jueves, 14 de noviembre de 2019

Prueba: Subaru Outback 2.5 Black Edition



El Subaru Outback es un familiar muy versátil y polivalente que ha recibido ligeras actualizaciones durante este 2019. Probablemente, dentro del mundo de las berlinas familiares, sea un gran desconocido ya que, por desgracia, nos encontramos ante una marca que en muy pocas ocasiones se suele tener en cuenta a la hora de adquirir un vehículo con estas características, bien sea por desconocimiento, bien sea por miedo o simplemente, porque en el fondo somos unos "clásicos" y nos decantamos por lo más típico y trillado o marcas con más renombre e imagen.


Como siempre digo; si vamos ha comprar un coche y tenemos unas necesidades, debemos pensarlo mucho, debemos valorar ofertas y sobre todo, debemos adquirir los conocimientos y contrastar valoraciones de todos y cada uno de los componentes del segmento en el que estamos interesados.


Pero por el motivo que sea, Subaru es una de esas marcas que la gente desconoce en mayor o menor grado y un producto excelente como el objeto de nuestra prueba dinámica de hoy, casi siempre se suele quedar en el tintero. Por ese motivo, porque me parece una auténtica injusticia, vamos ha descubriros con todo detalle como va, bajo mi punto de vista, una de las berlinas con carrocería familiar más completas, dinámicas y polivalentes del mercado, que además, nos llega con un precio bastante ajustado si tenemos en cuenta todo lo que nos puede llegar a ofrecer.


El Subaru Outback es una berlina familiar con aires camperos, al estilo de lo que ya conocemos en otros productos como el Audi A4 All Road o el Skoda Scout, por poner dos ejemplos conocidos. ¿Diferencia?. Pues el concepto es el mismo, aunque Subaru cuenta con la ventaja de una larga trayectoria en materia de todo-terreno, una equilibrada tradición de motores bóxer (cilindros opuestos) y el precio, según acabados y equipamiento de serie, es muy ajustado, con elementos que en los otros modelos supondrían un sobrecoste más que evidente, incorporados por defecto en el japonés.


Existen tres niveles de acabado: Sport, Executive y Executive Plus S, aunque hasta finales de año, podremos adquirir la versión especial Black Editión, basada en el acabado con el nivel de equipamiento más dotado y con el motor de gasolina más potente; un 2.5 Boxer con 175cv, asociado a una caja de cambios automática LinearTronic con 7 relaciones y levas detrás del volante. Este es el modelo con el que hemos disfrutado durante nuestra prueba dinámica de hoy y vamos ha desgranaros todos sus secretos.


Como habréis podido adivinar, lo de Black Edition es por todos los aditamentos en negro que revisten algunos elementos de la carrocería, además de contar con una paleta de colores oscuros a elegir, que le aportan un grado muy importante de agresividad y exclusividad al primer golpe de vista. Actualmente, se ha convertido en el Top de la gama Outback y continuará como referente hasta finalizar el año.


Hablamos de una berlina con carrocería familiar de 4,82 metros de longitud y una estética muy dinámica, que nos hace adivinar sus cualidades sobre el asfalto y también fuera de él, ya que su altura libre al suelo es algo mayor que el de una berlina tradicional y dispone de protecciones para los bajos alrededor de toda su carrocería.


En el frontal, observamos una parrilla delantera en color negro, con un ribete en contraste de color verde lima que le aporta un carácter más jovial y diferenciador a esa visión. Los faros son afilados y cuentan con tecnología Led inteligente para todas las funciones de iluminación. El paragolpes es muy prominente y dispone de la grandes luces antiniebla, enclaustradas en el propio perfil de las protecciones.


Pasamos a su visión lateral y la nomenclatura Outback, situada sobre la base de las puertas, también está tintada de un color verde muy llamativo que estaca sobremanera. Observamos sus nuevas llantas negras de 18 pulgadas, sus retrovisores también pintados en negro y hasta las barras del techo, que generalmente suelen ser cromadas, disponen de ese color negro que marca la personalidad del conjunto. Sus líneas generales son neutras y dispone de un perfil muy proporcionado en el que se adivina una gran capacidad y habitabilidad.


En la zaga, la verticalidad de un gran portón de acceso al maletero marca el diseño general, bastante convencional y reconocible como un Subaru, pero con ciertos tintes diferenciadores que proyectan un enorme alarde de poderío y distinción. Los pilotos son de tecnología Led y las grandes luces antiniebla (al igual que ocurre en el frontal) están enclaustradas en el perfil de plástico negro que protege los bajos, además de culminar con un alerón posterior sobre la luna trasera bastante prominente y, cómo no, de color negro. Por último y como curiosidad, las letras con la marca y el modelo del que estamos hablando son de color negro mate, rematando y remarcando que estamos ante una unidad muy especial. 


Abrimos el maletero que en nuestro caso, y como tope de gama, es de apertura eléctrica. Descubrimos un espacio diáfano y enorme que alcanza los 512 litros de capacidad, más otros 47 litros que existen debajo del compartimento de carga. El acceso es muy bueno, con una boca ancha y un perfil bajo, por lo que nos resultará muy sencillo ubicar todo tipo de enseres por muy voluminosos que sean. También cuenta con diferentes soluciones en los laterales como pequeños ganchos para colgar bolsas, algún hueco portaobjetos y en el lateral derecho, el subwoofer del excelente equipo de audio firmado por Harman/Kardon.


Vamos al interior del habitáculo y comenzamos con las plazas posteriores. Nos encontramos ante unos suntuosos asientos muy grandes y confortables, tapizados en tela, con pespuntes en contraste de color verde y muy amplios. Dos adultos, sean de la estatura que sean, se encontrarán a la perfección en cualquiera de sus plazas laterales, ya que no tendrán ningún problema ni falta de espacio vital ni por altura, ni por anchura, ni por espacio para las rodillas. La plaza central está casi supeditada a una utilización circunstancial y por un niño, ya que además de ser más estrecha e incómoda, el voluminoso túnel central no permite acomodarnos como es debido.


Delante disponemos de dos enormes butacas, con una gran sujeción lateral a la altura de la espalda pero que podría haberse extendido un poco más a la altura de nuestras caderas, aunque no hablamos, en ningún momento, de un vehículo para realizar tramos de puertos de montaña a tumba abierta.


No obstante, hablamos de unos asientos muy cómodos y grandes que en nuestro caso, disponían de reglajes eléctricos, eran calefactados y el del conductor tenía memorias predefinidas, por si se cambia de conductor de manera habitual. La posición adquirida es la propia de un turismo, a pesar de que estemos ante una unidad a caballo entre dos mundos muy bien diferenciados.


Todos los mandos nos los encontramos muy a mano y la ergonomía general del habitáculo está perfectamente estructurada para que no tengamos problemas a la hora de activar cualquier equipamiento del que dispongamos. En la capilla de relojes se nos ofrece una información tradicional, muy clara y muy completa, con todos los parámetros necesarios para poder ver lo que queremos al primer vistazo y una vistosa pantalla central con el resto de las informaciones inherentes al ordenador de a bordo, con grafías muy legibles y grandes.


Y digo lo de que todo lo tenemos muy a mano, porque ya desde el propio volante podemos gestionar varios elementos de equipamiento como el bluetooth, el control de velocidad de crucero adaptativo, el ordenador de a bordo, el equipo de audio el control por medio de comandos de voz o el sistema de alerta de cambio de carril involuntario.


También hay dos botones extra denominados S e I. Con ellos cambiaremos la curva de potencia de la entrega del motor de una manera fácil y sencilla. S procede de Sport y la mecánica se desahoga de una manera evidente, proporcionándonos aceleraciones fulgurantes y una gestión del cambio más acorde a una conducción dinámica. I es de Intelligent y en ese caso, la gestión del motor y del cambio se adecúan a nuestro modo de conducción, pero se "relajan" y nos brindan una aceleración más progresiva y un rodar más normalizado.


Por su parte, los materiales utilizados en el interior son muy buenos y transmiten una gran calidad visual y táctil, además de contar con unos muy buenos ajustes de los paneles entre si. En la consola central, en una posición de privilegio, nos encontramos con la pantalla táctil del equipo de infoocio, de 7 pulgadas y con una visión muy acertada, aunque con grafías muy simples y sencillas, libres de artificios ni efectos especiales que puedan tener algún connato de distraernos.


Debajo observamos los mandos del climatizador bizona, los botones de los asientos calefactados y un sencillo display en el que se nos muestra la temperatura exterior y la hora, más propio de coches de los 90´s que de la actualidad. No es el primer caso de vehículo japonés en el que nos encontramos con este tipo de displays, así que lo achacamos a un tema de nostalgia...


Alrededor del selector del cambio, también vemos algunos mandos relevantes en un vehículo con ciertas pretensiones camperas como este. Cuando activamos el botón X-Mode, disponemos de ciertos sistemas que se activan por defecto y que funcionan de manera automática por debajo de 15 Km/h sin que nosotros tengamos que hacer nada. Sistemas como el control automático de descensos u otros sistemas referentes a una conducción off road, quedan latentes y actuarán en el caso de que el coche detecte que sean necesarios.


Impresionante ¿eh?. Y es que esta edición especial Black Edition, está equipada con todo lo imaginable, ya que toma como base la versión más equipada Executive Plus S. Disponíamos de navegador, ordenador de a bordo, alerta por cambio involuntario de carril, cámara de ayuda al aparcamiento trasera, volante multifunción con levas, asientos con ajustes eléctricos, calefactados y dos memorias, techo solar practicable eléctricamente, modos de conducción, X-Mode, llantas de 18 pulgadas, aviso de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo, equipo de audio Harman/Kardon, luces Led inteligentes, sensores de lluvia y luces, asistente de frenada de emergencia, apertura y arranque sin llave, climatizador bizona o Start/Stop entre otros muchos elementos, además de los aditamentos estéticos correspondientes a esta versión Black Edition tan característica.


En este caso, disponemos de la mecánica en gasolina más potente que no es otra que la versión 2.5 Boxer con 175cv de potencia y unos aceptables 235 Nm de par máximo, con el que el excelente Subaru Outback Black Edition consigue unas prestaciones muy coherentes de 200 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 10,2 segundos y un consumo en ciclo mixto de 7,3 l/100 Km homologados por la marca. Está asociado a un cambio automático, denominado LinearTronic, con 7 relaciones y levas detrás del volante, por si queremos actuar sobre las marchas de una manera secuencial.


La entrega es progresiva y se nota que, a pesar de la gran potencia de la mecánica, al conjunto le pesa un poco el "culo", ya que debe mover un peso de casi 1.700 Kg y hacerlo por medio de la tracción total permanente, por lo que no podemos esperar unas grandes sensaciones o unas aceleraciones fulgurantes desde parado.


De todas formas no importa, ya que no es un coche específico con el que podamos realizar una conducción dinámica en un tramo con muchas curvas. A ver; que si queremos realizar una conducción deportiva sí que podemos, pero debemos tener siempre en cuenta que por envergadura y configuración, las inercias se nos muestran de una manera más que evidente y a pesar de que el centro de gravedad está muy logrado, gracias a la mecánica de tipo bóxer y es un conjunto muy seguro y equilibrado, no está diseñado para ese tipo de menesteres.


En donde el Subaru Outback se siente realmente a gusto es en los trayectos normalizados por carreteras convencionales, autovías y autopistas. En ese ámbito, el objeto de nuestra prueba de hoy se nos muestra como una berlina extremadamente cómoda y silenciosa, con una potencia muy aceptable y un rodar extremadamente confortable, condicionado por un esquema de suspensiones perfecto, que no peca ni de blando ni de firme y absorbe las imperfecciones del asfalto de una manera notable.



La tracción total nos aporta un mayor grado de seguridad durante la conducción y el conjunto se nos muestra como un producto muy equilibrado y aplomado a su paso por curva. Repito; en una conducción a ciertas velocidades, el peso del conjunto se deja notar, pero una vez en pleno apoyo y gracias a una dirección directa y comunicativa, junto con ese bajo centro de gravedad; obtenemos una grata sensación de seguridad en todo momento.


Fuera del asfalto, también es un gran coche con el que podremos hacer nuestros pinitos off road. Gracias al sistema X-Mode podremos realizar algún que otro ejercicio sin muchas complicación con total garantía de éxito, por lo que podremos aventurarnos a sitios más recónditos con toda la familia para disfrutar de algo de paz y tranquilidad en nuestras escapadas de fin de semana.


El Subaru Outback es un familiar al que nunca, o muy pocas veces, se le tiene en cuenta dentro de este segmento pero indudablemente, este desconocido es uno de los más atractivos representantes que nos podemos encontrar. Su versatilidad, habitabilidad, equipamiento y mecánica, cumplen con creces las expectativas que podría tener el cliente tipo. Si a todo esto le añadimos tracción total, lo último en tecnología de seguridad y confort destinada al mundo del automóvil y esta imagen destacada y diferenciadora que le aporta un gran toque de originalidad y clase, obtenemos un "caballo" ganador directamente nacido de las sombras.



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jueves, 14 de noviembre de 2019

Prueba: Subaru Outback 2.5 Black Edition



El Subaru Outback es un familiar muy versátil y polivalente que ha recibido ligeras actualizaciones durante este 2019. Probablemente, dentro del mundo de las berlinas familiares, sea un gran desconocido ya que, por desgracia, nos encontramos ante una marca que en muy pocas ocasiones se suele tener en cuenta a la hora de adquirir un vehículo con estas características, bien sea por desconocimiento, bien sea por miedo o simplemente, porque en el fondo somos unos "clásicos" y nos decantamos por lo más típico y trillado o marcas con más renombre e imagen.


Como siempre digo; si vamos ha comprar un coche y tenemos unas necesidades, debemos pensarlo mucho, debemos valorar ofertas y sobre todo, debemos adquirir los conocimientos y contrastar valoraciones de todos y cada uno de los componentes del segmento en el que estamos interesados.


Pero por el motivo que sea, Subaru es una de esas marcas que la gente desconoce en mayor o menor grado y un producto excelente como el objeto de nuestra prueba dinámica de hoy, casi siempre se suele quedar en el tintero. Por ese motivo, porque me parece una auténtica injusticia, vamos ha descubriros con todo detalle como va, bajo mi punto de vista, una de las berlinas con carrocería familiar más completas, dinámicas y polivalentes del mercado, que además, nos llega con un precio bastante ajustado si tenemos en cuenta todo lo que nos puede llegar a ofrecer.


El Subaru Outback es una berlina familiar con aires camperos, al estilo de lo que ya conocemos en otros productos como el Audi A4 All Road o el Skoda Scout, por poner dos ejemplos conocidos. ¿Diferencia?. Pues el concepto es el mismo, aunque Subaru cuenta con la ventaja de una larga trayectoria en materia de todo-terreno, una equilibrada tradición de motores bóxer (cilindros opuestos) y el precio, según acabados y equipamiento de serie, es muy ajustado, con elementos que en los otros modelos supondrían un sobrecoste más que evidente, incorporados por defecto en el japonés.


Existen tres niveles de acabado: Sport, Executive y Executive Plus S, aunque hasta finales de año, podremos adquirir la versión especial Black Editión, basada en el acabado con el nivel de equipamiento más dotado y con el motor de gasolina más potente; un 2.5 Boxer con 175cv, asociado a una caja de cambios automática LinearTronic con 7 relaciones y levas detrás del volante. Este es el modelo con el que hemos disfrutado durante nuestra prueba dinámica de hoy y vamos ha desgranaros todos sus secretos.


Como habréis podido adivinar, lo de Black Edition es por todos los aditamentos en negro que revisten algunos elementos de la carrocería, además de contar con una paleta de colores oscuros a elegir, que le aportan un grado muy importante de agresividad y exclusividad al primer golpe de vista. Actualmente, se ha convertido en el Top de la gama Outback y continuará como referente hasta finalizar el año.


Hablamos de una berlina con carrocería familiar de 4,82 metros de longitud y una estética muy dinámica, que nos hace adivinar sus cualidades sobre el asfalto y también fuera de él, ya que su altura libre al suelo es algo mayor que el de una berlina tradicional y dispone de protecciones para los bajos alrededor de toda su carrocería.


En el frontal, observamos una parrilla delantera en color negro, con un ribete en contraste de color verde lima que le aporta un carácter más jovial y diferenciador a esa visión. Los faros son afilados y cuentan con tecnología Led inteligente para todas las funciones de iluminación. El paragolpes es muy prominente y dispone de la grandes luces antiniebla, enclaustradas en el propio perfil de las protecciones.


Pasamos a su visión lateral y la nomenclatura Outback, situada sobre la base de las puertas, también está tintada de un color verde muy llamativo que estaca sobremanera. Observamos sus nuevas llantas negras de 18 pulgadas, sus retrovisores también pintados en negro y hasta las barras del techo, que generalmente suelen ser cromadas, disponen de ese color negro que marca la personalidad del conjunto. Sus líneas generales son neutras y dispone de un perfil muy proporcionado en el que se adivina una gran capacidad y habitabilidad.


En la zaga, la verticalidad de un gran portón de acceso al maletero marca el diseño general, bastante convencional y reconocible como un Subaru, pero con ciertos tintes diferenciadores que proyectan un enorme alarde de poderío y distinción. Los pilotos son de tecnología Led y las grandes luces antiniebla (al igual que ocurre en el frontal) están enclaustradas en el perfil de plástico negro que protege los bajos, además de culminar con un alerón posterior sobre la luna trasera bastante prominente y, cómo no, de color negro. Por último y como curiosidad, las letras con la marca y el modelo del que estamos hablando son de color negro mate, rematando y remarcando que estamos ante una unidad muy especial. 


Abrimos el maletero que en nuestro caso, y como tope de gama, es de apertura eléctrica. Descubrimos un espacio diáfano y enorme que alcanza los 512 litros de capacidad, más otros 47 litros que existen debajo del compartimento de carga. El acceso es muy bueno, con una boca ancha y un perfil bajo, por lo que nos resultará muy sencillo ubicar todo tipo de enseres por muy voluminosos que sean. También cuenta con diferentes soluciones en los laterales como pequeños ganchos para colgar bolsas, algún hueco portaobjetos y en el lateral derecho, el subwoofer del excelente equipo de audio firmado por Harman/Kardon.


Vamos al interior del habitáculo y comenzamos con las plazas posteriores. Nos encontramos ante unos suntuosos asientos muy grandes y confortables, tapizados en tela, con pespuntes en contraste de color verde y muy amplios. Dos adultos, sean de la estatura que sean, se encontrarán a la perfección en cualquiera de sus plazas laterales, ya que no tendrán ningún problema ni falta de espacio vital ni por altura, ni por anchura, ni por espacio para las rodillas. La plaza central está casi supeditada a una utilización circunstancial y por un niño, ya que además de ser más estrecha e incómoda, el voluminoso túnel central no permite acomodarnos como es debido.


Delante disponemos de dos enormes butacas, con una gran sujeción lateral a la altura de la espalda pero que podría haberse extendido un poco más a la altura de nuestras caderas, aunque no hablamos, en ningún momento, de un vehículo para realizar tramos de puertos de montaña a tumba abierta.


No obstante, hablamos de unos asientos muy cómodos y grandes que en nuestro caso, disponían de reglajes eléctricos, eran calefactados y el del conductor tenía memorias predefinidas, por si se cambia de conductor de manera habitual. La posición adquirida es la propia de un turismo, a pesar de que estemos ante una unidad a caballo entre dos mundos muy bien diferenciados.


Todos los mandos nos los encontramos muy a mano y la ergonomía general del habitáculo está perfectamente estructurada para que no tengamos problemas a la hora de activar cualquier equipamiento del que dispongamos. En la capilla de relojes se nos ofrece una información tradicional, muy clara y muy completa, con todos los parámetros necesarios para poder ver lo que queremos al primer vistazo y una vistosa pantalla central con el resto de las informaciones inherentes al ordenador de a bordo, con grafías muy legibles y grandes.


Y digo lo de que todo lo tenemos muy a mano, porque ya desde el propio volante podemos gestionar varios elementos de equipamiento como el bluetooth, el control de velocidad de crucero adaptativo, el ordenador de a bordo, el equipo de audio el control por medio de comandos de voz o el sistema de alerta de cambio de carril involuntario.


También hay dos botones extra denominados S e I. Con ellos cambiaremos la curva de potencia de la entrega del motor de una manera fácil y sencilla. S procede de Sport y la mecánica se desahoga de una manera evidente, proporcionándonos aceleraciones fulgurantes y una gestión del cambio más acorde a una conducción dinámica. I es de Intelligent y en ese caso, la gestión del motor y del cambio se adecúan a nuestro modo de conducción, pero se "relajan" y nos brindan una aceleración más progresiva y un rodar más normalizado.


Por su parte, los materiales utilizados en el interior son muy buenos y transmiten una gran calidad visual y táctil, además de contar con unos muy buenos ajustes de los paneles entre si. En la consola central, en una posición de privilegio, nos encontramos con la pantalla táctil del equipo de infoocio, de 7 pulgadas y con una visión muy acertada, aunque con grafías muy simples y sencillas, libres de artificios ni efectos especiales que puedan tener algún connato de distraernos.


Debajo observamos los mandos del climatizador bizona, los botones de los asientos calefactados y un sencillo display en el que se nos muestra la temperatura exterior y la hora, más propio de coches de los 90´s que de la actualidad. No es el primer caso de vehículo japonés en el que nos encontramos con este tipo de displays, así que lo achacamos a un tema de nostalgia...


Alrededor del selector del cambio, también vemos algunos mandos relevantes en un vehículo con ciertas pretensiones camperas como este. Cuando activamos el botón X-Mode, disponemos de ciertos sistemas que se activan por defecto y que funcionan de manera automática por debajo de 15 Km/h sin que nosotros tengamos que hacer nada. Sistemas como el control automático de descensos u otros sistemas referentes a una conducción off road, quedan latentes y actuarán en el caso de que el coche detecte que sean necesarios.


Impresionante ¿eh?. Y es que esta edición especial Black Edition, está equipada con todo lo imaginable, ya que toma como base la versión más equipada Executive Plus S. Disponíamos de navegador, ordenador de a bordo, alerta por cambio involuntario de carril, cámara de ayuda al aparcamiento trasera, volante multifunción con levas, asientos con ajustes eléctricos, calefactados y dos memorias, techo solar practicable eléctricamente, modos de conducción, X-Mode, llantas de 18 pulgadas, aviso de vehículo en ángulo muerto, control de velocidad de crucero adaptativo, equipo de audio Harman/Kardon, luces Led inteligentes, sensores de lluvia y luces, asistente de frenada de emergencia, apertura y arranque sin llave, climatizador bizona o Start/Stop entre otros muchos elementos, además de los aditamentos estéticos correspondientes a esta versión Black Edition tan característica.


En este caso, disponemos de la mecánica en gasolina más potente que no es otra que la versión 2.5 Boxer con 175cv de potencia y unos aceptables 235 Nm de par máximo, con el que el excelente Subaru Outback Black Edition consigue unas prestaciones muy coherentes de 200 Km/h de velocidad punta, una aceleración de 0-100 Km/h en 10,2 segundos y un consumo en ciclo mixto de 7,3 l/100 Km homologados por la marca. Está asociado a un cambio automático, denominado LinearTronic, con 7 relaciones y levas detrás del volante, por si queremos actuar sobre las marchas de una manera secuencial.


La entrega es progresiva y se nota que, a pesar de la gran potencia de la mecánica, al conjunto le pesa un poco el "culo", ya que debe mover un peso de casi 1.700 Kg y hacerlo por medio de la tracción total permanente, por lo que no podemos esperar unas grandes sensaciones o unas aceleraciones fulgurantes desde parado.


De todas formas no importa, ya que no es un coche específico con el que podamos realizar una conducción dinámica en un tramo con muchas curvas. A ver; que si queremos realizar una conducción deportiva sí que podemos, pero debemos tener siempre en cuenta que por envergadura y configuración, las inercias se nos muestran de una manera más que evidente y a pesar de que el centro de gravedad está muy logrado, gracias a la mecánica de tipo bóxer y es un conjunto muy seguro y equilibrado, no está diseñado para ese tipo de menesteres.


En donde el Subaru Outback se siente realmente a gusto es en los trayectos normalizados por carreteras convencionales, autovías y autopistas. En ese ámbito, el objeto de nuestra prueba de hoy se nos muestra como una berlina extremadamente cómoda y silenciosa, con una potencia muy aceptable y un rodar extremadamente confortable, condicionado por un esquema de suspensiones perfecto, que no peca ni de blando ni de firme y absorbe las imperfecciones del asfalto de una manera notable.



La tracción total nos aporta un mayor grado de seguridad durante la conducción y el conjunto se nos muestra como un producto muy equilibrado y aplomado a su paso por curva. Repito; en una conducción a ciertas velocidades, el peso del conjunto se deja notar, pero una vez en pleno apoyo y gracias a una dirección directa y comunicativa, junto con ese bajo centro de gravedad; obtenemos una grata sensación de seguridad en todo momento.


Fuera del asfalto, también es un gran coche con el que podremos hacer nuestros pinitos off road. Gracias al sistema X-Mode podremos realizar algún que otro ejercicio sin muchas complicación con total garantía de éxito, por lo que podremos aventurarnos a sitios más recónditos con toda la familia para disfrutar de algo de paz y tranquilidad en nuestras escapadas de fin de semana.


El Subaru Outback es un familiar al que nunca, o muy pocas veces, se le tiene en cuenta dentro de este segmento pero indudablemente, este desconocido es uno de los más atractivos representantes que nos podemos encontrar. Su versatilidad, habitabilidad, equipamiento y mecánica, cumplen con creces las expectativas que podría tener el cliente tipo. Si a todo esto le añadimos tracción total, lo último en tecnología de seguridad y confort destinada al mundo del automóvil y esta imagen destacada y diferenciadora que le aporta un gran toque de originalidad y clase, obtenemos un "caballo" ganador directamente nacido de las sombras.



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