Dodge Challenger. Sinónimo de fuerza.


Vayan mis más sinceras disculpas por adelantado, para todos aquellos que conozcan bien el mundo de los "muscle cars" americanos. Admito que a pesar de interesarme el tema del automóvil en general, no poseo muchos conocimientos sobre los coches típicos norteamericanos, con una dilatada historia sobre sus espaldas, pero casi desconocidos totalmente por el resto de los continentes ya que en Europa, por lo menos, poco o nada, se ven vehículos de ese tipo. 


Los mas conocidos en estas latitudes son los Ford Mustang, Chevrolet Corvette, Chevrolet Camaro, Dodge Viper y Dodge Challenger, por poner algunos ejemplos, y la mayoría por que han "co-protagonizado" algunas películas. Todos recordamos el Pontiac Trans-am que hacia de Coche Fantástico (más tarde el Ford Mustang) o el Camaro que salia en la primera película de Transformers.


Pues bien; voy a intentar hablaros de uno de los denominados "muscle cars" americanos, con una dilatada historia en el nuevo continente, pero casi desconocido en el viejo; el Dodge Challenger. Y voy ha hablar sobre este coche, precisamente porque el sábado por la noche, aparqué al lado de uno de la nueva hornada y que supongo; sería importado, ya que aquí no está en el catalogo de Dodge.



Me llamó profundamente la atención ver un coche tan grande, tan ancho y tan musculoso; algo totalmente diferente a lo que entendemos por aquí como coche deportivo. Todo el mundo estaba sacándole fotos en aquel parking subterráneo. Y no era para menos. Sus enormes llantas de 20", su color rojo brillante con una franja negra que recorría el enorme capó delantero, su tamaño descomunal y la plaquita en la que se podía leer "6.1 Hemi", destacaba sobre todos los coches que allí nos encontrábamos.


De hecho, destacaba gracias a su tamaño ya que comparte plataforma con, ni más ni menos, todo un Chrysler 300C, o sea, eso significa que mide 5,02 metros de largo, 1,92 de ancho y 1,44 de alto. Más o menos como un BMW Serie 7 de los de aquí. Tiene tan solo dos puertas, pero lo que sí que ofrece son 5 plazas reales y un maletero inmenso.


Los motores disponibles para esta joya americana son tres; un V6 con 250 cv con el que acelera de 0 a 100 Km/h en 7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 235 Km/h; un 5.7 V8 con 370 cv que alcanza el 0-100 Km/h en 6 segundos y una velocidad máxima de 250 Km/h y el citado 6.1 V8 con 425cv y que hace el 0-100 Km/h en 5 segundos.


No está nada mal para ser un coche para nada aerodinámico y con semejante tamaño. Pero bien es cierto que desde la versión más básica, te ofrece potencia a raudales.


El interior es mayormente tosco, simple y aburrido. Te aseguro que si sólo te enseñan el interior y no has visto el coche, podrías pensar que estas en un Chrysler Sebring, del que hereda la mayor parte de los mandos, o en un PT Cruiser, por ejemplo. No hay nada que te haga pensar que estás sentado en una bestia parda con más de 200 cv en el peor de los casos.


Y digo en el peor de los casos porque en Estados Unidos puedes adquirir la versión básica denominada SR, con el V6 de 250 cv por aproximadamente 16.000 euros al cambio, pero eso sí, no tendrás ni ABS y la caja de cambios será una antiquísima automática de 4 relaciones.


Vuelvo ha pedir disculpas por adelantado, pero estoy convencido de que, si en Europa te presentan un coche así, en el que lo único que pagas es el motor, le tirarías el catalogo a la cara a cualquier vendedor que intente "colartelo".


Afortunadamente, la versión que tuve la oportunidad de ver era la más potente SRT. El interior es el mismo. El exterior, salvo por pequeños detalles, también. Pero realmente es el modelo más interesante. 


Si al motor más potente y enérgico, le añades elementos estéticos, componentes de primeras marcas como los amortiguadores Bilstein o los frenos firmados por Brembo y esa carrocería amenazante que parece que te está advirtiendo que no te cruces en su camino, te queda un coche muy aparente, pero eso sí; si te gustan este tipo de coches.


El STR te sale en tierras americanas por unos 30.000 euros, a los que el dueño del que yo ví el otro día tendrá que haber añadido unos 12.000 euros más en concepto de impuestos de matriculación e IVA, aranceles, transporte, ITV...


Mi conclusión y opinión personal es que te tienen que interesar mucho los "muscle cars" americanos para pagar el doble de lo que cuesta en origen por traerte uno importado. Por el mismo precio yo me compraría un BMW 330i con el paquete M, mucho más refinado, equipado, efectivo y bien rematado. Eso sí; no tendría un coche ni la mitad de original, ni la mitad de potente que este Dodge Challenger SRT.


Añado también que yo soy Europeo y concretamente Español y entiendo que si me hubiera tocado vivir en Estados Unidos, este coche sería un icono para mi y, probablemente, sería uno de los más deseados. Pero lo siento..., eso no es así.



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