Ford Mustang Shelby GT 500. Envenena.


Los aficionados al mundo del motor estamos de luto. Como ya os comenté hace dos entradas, en abril murió el padre del Porsche 911 y también, el 10 de mayo, ha fallecido el creador de las máquinas más extremas de los E.E.U.U.; Carroll Shelby.


De él hablaremos largo y tendido en una futura entrada a modo de homenaje y también de alguna de sus creaciones más míticas, como el Shelby Cobra, pero hoy nos centraremos en una de sus últimas creaciones; el famoso e incombustible Ford Mustang Shelby GT 500.


Los que sois habituales y soléis leer este blog sabéis de sobra que no soy ni conocedor, ni defensor, de los coches de procedencia americana y que, en cuanto a técnica, acabados y sensaciones de conducción, están a años luz de las creaciones europeas. Pero el tipo de clientes también son totalmente diferentes, las carreteras son diferentes y por supuesto; el concepto de deportivos es diferente.


El Mustang sería el equivalente en Estados Unidos al BMW Serie 3 coupé en Europa, para que nos hagamos una idea y guardando las distancias, y el GT 500 es su máximo exponente, al igual que el M3 en la marca bávara.



Exteriormente mantiene las lineas maestras de los Mustang de toda la vida. Sus formas clásicas son muy poderosas, el frontal prescinde de cualquier tipo de aerodinámica y mantiene unos enormes radiadores para refrigerar el grandioso motor. En el lateral destaca el predominio de la chapa respecto a los cristales y unos abultados y sobredimensionados pasos de rueda, que albergan unas llantas de 19" delante y de 20" detrás y en la trasera destacan las nuevas luces de tipo Led, muy originales y características, un alerón fijo sobre la tapa del maletero y sobre todo; la chapa metálica con una cobra en el centro, que es la que distingue a esta versión.


Opcionalmente puede montar un radiador adicional sobre el parachoques trasero para refrigerar el diferencial posterior.


En el interior nos encontramos con materiales plásticos de calidad y tacto mejorable. Los ajustes no son malos y han mejorado bastante con respecto a generaciones anteriores, pero no tiene nada que ver con la suntuosidad y materiales de cualquier berlina media europea.

Los asientos son una delicia; de tipo bacquet y totalmente tapizados en cuero, con la famosa cobra "tatuada" en sus respaldos.


Muchos mandos proceden del Focus y del Mondeo y no nos aporta la sensación de que tenga ningún componente del siglo XXI en su interior. Pero el pomo de la palanca de cambios es muy original y bonito..., si eso cuenta.


El motor es un 5.4 V8 fabricado en aluminio capaz de rendir 550cv de potencia que..., espera...; ¿tenéis pensado comprar uno?. Es que me acabo de enterar ahora y para 2013 se espera que el Shelby GT 500 evolucione un poquito. Atentos.


En 2013 incorporará un motor V8 5.8 con 650cv. Más caballos que casi cualquier superdeportivo europeo de la talla del Ferrari 599, el Lamborghini Murcielago o el mismo Bentley Continental GT con todo un W12.


A pesar de su nula aerodinámica y su apariencia de "ladrillo", será capaz de alcanzar y superar los 320 Km/h. Incorpora un compresor Eaton, una transmisión de fibra de carbono, un embrague reforzado y otras modificaciones más, que hacen del motor una bomba atómica. Irá relacionado con una caja manual de 6 relaciones. 


¿Manual?. ¿En E.E.U.U.?. Sí; es lo máximo que entienden los norteamericanos como deportividad. Aquí nos decantaríamos por una doble embrague con levas detrás del volante, pero allí se ve que lo del pedal del embrague y cambiar de marcha con la palanca es lo más "in" que conocen.


El comportamiento promete ser de primer nivel, ya que lo están testando una y otra vez en el circuito de Nurburgring. A ver si de una vez por todas, no solo es capaz de ser un gran coche en línea recta y puede tomar a cierto ritmo alguna curva por suave que sea.


El otro día vi repetido, en el famoso programa de Top Gear, una prueba sobre un Mustang más antiguo y de menor cilindrada y potencia y, Richard Hammond comentaba que, en la parte trasera tenía unas suspensiones con un eje rígido que comunicaba las dos ruedas entre si y que lo que hacía la una, obviamente, lo reproducía la otra. Pues en esta "mole" con un descomunal motor también funciona así, en vez de incorporar sistemas de suspensión más modernos e independientes para cada una de las ruedas. Creo que no es la mejor solución, pero ya se verá cuando lo lancen al mercado.


Tendrá también dos versiones especiales sobre esta base; el Performance, que por unos 4.000 euros puede incorporar un diferencial trasero de deslizamiento limitado, frenos Brembo de seis pistones delante y una suspensión de la marca Bilstein regulable en dos puntos, para la conducción diaria y para circuito.


Y para los que vayan a hacerle mayor uso en circuito, la marca ofrece el paquete Track, que además de lo comentado, incorpora un sistema de refrigeración para el aceite y el ESP se puede desconectar totalmente o de manera intermedia, para que podamos deslizar la trasera de forma controlada sin temor a que ésta te adelante.

El Mustang es uno de los mejores representantes de los "muscle cars" americanos y en su tierra todo un icono que perdura ya casi durante 50 años. Las versiones potenciadas por el señor Shelby son las más deseadas y además; cualquier americano medio puede adquirir un coche extremo como éste ya que en aquel mercado tan solo cuesta unos 41.500 euros al cambio.


En Europa si queremos adquirir un M3, por poner un ejemplo de icono automovilístico deseado por todos y relativamente popular, tendremos que desembolsar alrededor de 78.400 euros sin opciones. Y no nos metemos ya con coches con más de 500cv, ya que entonces nos estaríamos poniendo en la órbita de los 200.000 euros. Además la gasolina nos cuesta el doble; literalmente, por lo que tampoco nos saldría rentable mantener un coche que consume unos tres o cuatro camiones cisterna de gasolina cada 100 Km.


Es cierto que en términos de acabados y tecnología son más avanzados los automóviles europeos, su diseño es mucho más bonito, son más aerodinámicos, suenan mejor y tienen mayores prestaciones. Pero ningún ciudadano medio puede adquirir..., perdón; no puede ni soñar adquirir un coche parecido al que ilustra esta entrada.


Y si creéis que importar uno es la solución, estáis muy equivocados; ya que entre aranceles, transporte, impuestos y homologaciones, la factura pasaría de los 41.500 euros hasta unos presumibles 70.000 u 80.000 euros, así que prácticamente no os compensaría el esfuerzo. De todas formas, aún no se sabe si en 2014 Ford Europa se animará a importarlos, pero la tarifa será similar.


No soy defensor de los coches del otro lado del Atlántico, pero hablando de los "muscle car" más populares de aquellas latitudes, sus precios y su potencia, realmente me dan envidia los norteamericanos. !!!Dios bendiga a E.E.U.U.!!!.


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