Infiniti FX50 Vettel Edition. Un SUV de campeonato.



Sebastian Vettel ya es oficialmente tri-campeón del mundo de F1. ¿Y sólo por eso le dedican un coche?.


Es broma; la verdad es que el tandem Red Bull-Vettel ha funcionado desde el principio y creo que bien se merece tener un coche que lleve su firma, ya que personalmente me parece un gran piloto. Aunque debo reconocer que me parece mejor su montura, diseñada por el ingeniero Adrian Newey; el mejor con diferencia.


Si en la temporada anterior Renault, que es la proveedora de los motores en la escudería, comercializó una serie limitada del Twingo, Clio y Mégane con las enseñas y logotipos de Red Bull y especificaciones deportivas; este año le ha tocado a su principal patrocinador (dentro de las marcas de automóviles), el diseñar un coche para agasajar a su flamante piloto. Se trata del Infiniti FX50 Vettel Edition.



Infiniti es una marca premium que pertenece a Nissan y a su vez, está dentro del grupo Renault capitaneado por Carlos Goshn que, a fin de cuentas, son los que manejan los hilos. Infiniti es a Nissan, lo que Lexus a Toyota y sus coches rezuman lujo, confort, tecnología y prestigio por los cuatro costados, perfecto para compartir imagen con el piloto alemán, pero; ¿le tenían que "regalar" a Vettel un SUV tuneado?. 


Pues aunque no lo creáis era la mejor opción, ya que la marca de lujo japonesa carece de ningún modelo deportivo dentro de su catalogo, por lo menos en Europa. Así que han tomado como base el SUV más lujoso de su gama y le han transformado en un coche muy prestacional y con ciertas soluciones inspiradas en los coches de competición, como veremos en las siguientes líneas. Además; durante su desarrollo han participado y asesorado activamente, los ingenieros de la marca, Adrian Newey, y el mismísimo Vettel, por lo que entendemos que, de primeras, la cosa promete.


Los trazos de la carrocería llaman la atención desde cualquier ángulo. Es un SUV sí, pero sus líneas inspiran deportividad y dinamismo por los cuatro costados, así que tampoco es que hayan tenido que obrar milagros para que parezca un coche "potente" en esta edición especial. Las diferencias del FX50 Vettel Edition con respecto a los FX "comunes" son varias, pero prácticamente se limitan a componentes de la carrocería, del interior y algún que otro retoque de suspensiones.


Para empezar, el frontal ha sido modificado y se le ha añadido un "splitter" delantero, con una cierta similitud física al alerón empleado en el RB8 de F1. Este faldón está fabricado en fibra de carbono, al igual que las carcasas de los retrovisores, las taloneras laterales, que ahora son más anchas, en el difusor posterior y el perfectamente integrado alerón trasero. Llaman la atención, las también livianas llantas de aleación de la marca BBS pintadas en negro mate y de 21", que contrastan a la perfección con el blanco metalizado de la carrocería. Por cierto; si no os gusta el blanco lo sentimos, pero es en el único color en el que se va ha fabricar.


Por supuesto, también llevará alguna que otra insignia alrededor que haga distinguir a los más avezados de qué versión se trata, unas luces diurnas frontales de Led (bastante mal integradas, por cierto) y una vistosa luz trasera antiniebla situada en el centro del difusor, también compuesta por varios Led y muy similar a las que utilizan los F1 cuando las inclemencias del tiempo no permiten distinguir al coche precedente con nitidez.


Todas estas mejoras aerodinámicas y el masivo uso que le dan a la fibra de carbono, hacen del FX Vettel Edition unos 45 Kg más ligero, un 5% más efectivo sobre la penetración del viento y genera un 30% más de carga aerodinámica a altas velocidades, vamos, que corre más, es más ágil, es un poco más eficiente y algo más estable que la versión "normal", que ya es buena de por si.


En el interior no se aprecian cambios sustanciales. Tan sólo nos encontramos con la omnipresente fibra de carbono en la consola central y en los paneles de las puertas, tejido Alcántara recubriendo volante y palanca de cambios y asientos de cuero con el logo S Vettel bordado ribeteado con hilo morado, que es el color representativo de la marca. En el panel central veremos una placa con la firma del piloto y el número de unidad fabricada, ya que se trata de una edición limitada a 200 unidades como máximo para todo el mundo.


Los asientos son excelentes y no ha hecho falta cambiarlos por otros más "racing". Sujetan a la perfección, son cómodos y tienen ajuste eléctrico hasta 14 posiciones diferentes. Todo lo demás es igual que en el coche de serie y el equipamiento que ofrece es total y destinado a los más sibaritas, entre lo que se encuentra una práctica cámara periférica, que proyecta las imágenes de la zona posterior en maniobras de aparcamiento, sistema de pre-colisión, equipo de HI-FI de la marca Bose, navegador, asistente de arranque en pendientes, alerta por cambio involuntario de carril...


El sistema de suspensiones también ha sido modificado en pos a una conducción más activa, dentro de las limitaciones que un SUV de tamaña envergadura te pueda ofrecer. La carrocería se ha rebajado en 20mm siendo ahora un poco más rígida en cualquiera de las dos posiciones, Normal o Sport, y alguna mejora sí que se nota ya que no balancea en exceso y se puede mantener un ritmo bastante rápido en curvas enlazadas, pero aun está lejos de tener un comportamiento deportivo. El ESP. por ejemplo; no se ha modificado, y teniendo en cuenta la ganancia de potencia y un peso más ligero, interviene a poco que le busques las cosquillas, mermando de raíz cualquier síntoma de diversión al volante.


La dirección es muy comunicativa y directa y posee dirección activa de las ruedas traseras, lo que confiere mayor agilidad a todo el conjunto y ayuda a mover con soltura las más de 2 toneladas que pesa el FX con tan solo variar un grado de inclinación a las ruedas de dicho eje. 


El grupo mecánico es el mismo 5.0 V8 que monta el FX50 "normal", solo que en esta ocasión genera unos 35cv más escalando hasta los 420cv de potencia máxima, gracias a una pequeña modificación en la centralita y a un nuevo escape deportivo con un sistema conectable desde el interior que agudiza, más aún si cabe, el sonido del propulsor atmosférico. También se ha eliminado el limitador de velocidad tarado a 250 Km/h, con lo que se estima una velocidad máxima de cerca de los 300 Km/h para esta edición especial.


Tiene tracción total conectable y la mecánica está asociada a una caja de cambios automática con levas en el volante y 7 relaciones. Esta caja de cambios tampoco ha sido modificada a pesar de que el vehículo ha ganado en prestaciones y dinamismo, así que como es obvio; nunca exprime a la mecánica hasta explotar sus límites, sino que su funcionamiento es más como el de una berlina cómoda y suntuosa. En sus tres modos de funcionamiento; Normal, Sport y Manual, el Sport te realiza una operación similar al punta-tacón en las reducciones, pero la ganancia en prestaciones no es apenas apreciable ante el FX50 "normal". Tarda de 0-100 Km/h solo 5,6 segundos, por lo que solamente es 0,2 segundos más rápido.


Entonces; ¿cuánto cuesta adquirir un Vettel Edition?. Pues nada más y nada menos que unos 150.000 euros, lo que supone un aumento de precio, respecto al FX50 "normal", de unos 40.000 euros.


Está claro que muy probablemente no te cruces con ningún otro nunca, por lo que la exclusividad se paga; pero ni las prestaciones mejoradas, ni el uso de la fibra de carbono en varias zonas, ni su estética diferenciadora y bastante bonita, ni el autógrafo del mismísimo "Seb", cuestan esos 40.000 euros que te piden de más. Aunque yo si tuviera ese dinero, me plantearía su compra.


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