Comparativa GTI: Ford Fiesta ST.


Después de todos los coches que os hemos presentado en esta comparativa hasta ahora; el Fiesta ST es el primero al que podríamos denominar como un auténtico GTI.


Desde siempre; marcas como Ford, Renault o Peugeot, han destacado por crear los utilitarios deportivos más icónicos de la historia como el Fiesta XR2 o ST, el Cinco Copa Turbo o Clio R.S. y el mítico 205 GTI. Hoy vamos ha hablaros sobre el Ford Fiesta ST. 


Aparentemente es tan solo un Fiesta más, con algunos aditamentos estéticos y una paleta de colores tan llamativos y sugerentes como el Rojo Race, Azul Spirit, Molto Orange, Negro Grafito o simplemente; blanco.


Cuenta con parachoques específicos, una nueva parrilla trapezoidal, que comenzarán a montar desde ya el resto de la gama de Ford, unas llantas, también específicas, de cinco radios y 17", un alerón posterior, unas taloneras más profusas y una doble salida de escape, que le aportan una presencia muy poderosa.


En el interior nos encontramos con ligeros toques "racing" como los asientos deportivos de cuero firmados por el especialista Recaro, unos pedales perforados de aluminio, la palanca de cambios del mismo material y el anagrama ST repartido en varios puntos del coche, donde el que más destaca es el que lleva en la base del volante multi-función, también forrado en cuero y de tres radios que evita, en mayor medida, que nos olvidemos que estamos conduciendo un coche muy especial.


El equipamiento de serie también es bastante extenso, ya que el ST es la versión que copa la gama del Fiesta. Entre otras cosas, puede contar con el sistema SYNC desarrollado junto con Microsoft y que se trata de un sistema de control por voz en el que el usuario puede interactuar con la interfaz del vehículo por medio de unas simples órdenes de mando, pudiendo actuar sobre la radio, el Bluethooth, el equipo de audio Sony, la climatización... Además cuenta con el sistema MyKey para los padres que desconfían de lo que sus hijos puedan ser capaces de hacer con semejante "juguete".


La propia llave cuenta con un puerto USB, que se conecta al ordenador personal y así el padre puede limitar las prestaciones del coche y el volumen máximo de la música desde allí. Lo sé chavalotes; tenéis un utilitario deportivo muy "pintón" que no puede superar los 120 Km/h y no podéis utilizarlo como disco-móvil cuando hacéis botellón con los amigos en la puerta de la discoteca y el portón del maletero abierto.


Además te impide "picarte" con tu archi-enemigo del barrio de al lado, que tiene un Clio R.S., en una salida de un semáforo; así que la chica se acabará yendo con él, que no conduce como tu abuelita. Oye; pero si no bebes lo suficiente, podrás vivir para contarlo.


Los asientos Recaro calefactables, climatizador, navegador, sensores de lluvia y luces, sensor de aparcamiento con cámara posterior, asistente de frenada de emergencia, faros de xenon con luces diurnas de tipo LED, ordenador de a bordo, sensor de presión de neumáticos, arranque por botón, apertura sin llave FreeKey, lunas tintadas, umbral de las puertas iluminado o las pinzas de freno pintadas en rojo; completan la dotación tanto de serie como en opción del pequeño utilitario.


Hasta aquí; podríamos decir que se trata de un Fiesta tuneado por la propia marca para hacerlo más atractivo de cara al público y con un equipamiento más que completo; objetivo de este tipo de coches.

Pero debajo de su capó delantero se esconde el arma secreta de la marca norteamericana; un bloque de gasolina 1.6 Ecoboost con 182cv y 240Nm de par máximo.


Gracias a ese motor y a un reducido y equilibrado peso de 1.188 Kg y un tamaño de casi 4 metros de longitud; consigue unas más que aceptables prestaciones. Acelera de 0-100 Km/h en solo 7,1 segundos, alcanza una velocidad máxima de 223 Km/h y mantiene unos frugales consumos homologados en ciclo mixto de tan solo 5,9 l/100 Km. Esta mecánica va asociada a un delicioso cambio manual de 6 relaciones y un tacto muy directo y agradable, que transmite toda la potencia a las ruedas delanteras.


Tanto la dirección, como el tacto del cambio, marcan las diferencias con muchos de los coches de esta contienda.


El pequeño Fiesta siempre te transmite con total fidelidad lo que ocurre debajo de las ruedas y de esta manera, el conductor siempre sabrá dosificar sus capacidades y las capacidades del coche para evitar males mayores.


La suspensión deportiva ST, rebaja en 15mm la carrocería respecto a un Fiesta normal y por supuesto, es bastante más dura. No resulta especialmente incómoda; pero notaremos más nítidamente el verdadero estado del asfalto y de todos los baches y badenes que nos encontremos por el camino. 


Pero esa ligera incomodidad tiene su razón de ser y su parte lógica, y es que teniendo en cuenta de que se trata de un coche que invita a adentrarse en carreteras sinuosas de montaña, gracias a esa suspensión se pueden abordar y enlazar curvas de diferentes grados de dificultad sin un agotamiento excesivo y con una gran seguridad. Ágil es la palabra que mejor define las capacidades del Fiesta ST.


Los movimientos son muy neutros y naturales, además de bastante previsibles. Si levantamos bruscamente el pie del acelerador en mitad de un apoyo; el propio coche redondeará la curva de una manera muy dócil y sin brusquedades. Pero por si acaso nuestro nivel de pilotaje es precario y nos aventuramos hacia lo desconocido sin tener dos dedos de frente; existe un emulador de auto-blocante (eTVC) que actúa sobre el ESP y frena la rueda interior para que podamos salir de las curvas acelerando con garra y sin ningún tipo de subviraje.


El propio ESP también tiene dos posiciones; Normal y Sport. Se supone que con el modo Sport activado, se retrasa más la intervención del sistema, pero con unas buenas "manos" y un poco de delicadeza, el modo Normal no es para nada intrusivo y nos dejará disfrutar al volante más que otros modelos de esta comparativa.


El motor tiene un gran tirón en toda su gama de revoluciones y es muy voluntarioso hasta las 6.500rpm que alcanza el corte de inyección, aunque da la impresión de que le sobraría fuerza para seguir aumentando las revoluciones. Tiene una función denominada "overboost" que aumenta durante aproximadamente 20 segundos el par del vehículo, para salir indemne de casi cualquier situación comprometida en una aceleración de emergencia (o en una Drag Race).


Las recuperaciones son tan solo justas y los motores más grandes y de mayor potencia le "mojan la oreja", pero en prestaciones puras, el pequeño Fiesta no tiene nada que envidiar a cualquiera de sus contrincantes.


Además; todo el que lo prueba coincide en que probablemente sea el que mejor sonido tiene, ya que cuenta con el sistema Sound Symposer, que amplifica el sonido del motor por medio de los altavoces del vehículo, hacia el interior del coche. Es una muy buena sensación, que puede resultar algo "cansina" en viajes largos.


Ahora viene la mejor noticia de todas; el precio. El Fiesta ST es uno de los utilitarios deportivos más baratos de toda esta comparativa. Desde 21.750 euros sin opciones, podréis adquirir uno de los mejores utilitarios con carácter de todo el mercado, con un delicioso motor, una casi perfecta caja de cambios y un equilibrio en carretera espectacular.


Sí; es un poco "duro" de suspensiones, tiene tan solo un maletero justo de 387 litros, la habitabilidad en anchura no es tan buena, solo hay posibilidad de carrocería de tres puertas, no es de los más ergonómicos del mundo...; ¿pero de qué estamos hablando?, ¿de polivalencia o de diversión al volante?.



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