Lo demás es historia: Seat 850 Sport


Cuando era un pipiolo de 3 o 4 años, el primer coche que "conduje" fue un Seat 850. Básicamente me puse a jugar como que conducía como papá y quité el freno de mano en una cuesta abajo. Todavía recuerdo con cariño cómo corría mi padre tras de mi gritando mientras yo manejaba el volante y me dirigía hacia el muro de una casa. Obviamente; me entró la cordura y volví a tirar del freno.



El Seat 850 es el primer coche que recuerdo (y de qué manera) y fue mi primer contacto con el mundo del automóvil. Pero el 850 de 2 puertas que tenía mi padre era tan solo parte de una gama muy atractiva, compuesta por varios modelos y carrocerías, siendo la versión descapotable la más cara y deseada. 


En 1969, hace ahora 50 años, la marca española Seat estaba conquistando el mercado español en todos los segmentos, incorporando continuas novedades. El popular 600 ya había cedido el favor del público a la gama 850, más capaz, moderna y versátil. No en vano la componían una berlina con dos o cuatro puertas, un bonito y deportivo coupé y un exclusivo descapotable. 


Este fue denominado 850 Sport, aunque era gemelo al 850 Spider de Fiat, con el que compartía prácticamente todo. Pero los italianos (que eran hermanos, pero no primos) no quisieron que se emplease el mismo nombre, aunque dio igual, porque todas las generaciones lo han conocido como 850 Spider y nadie se acordó de lo de "Sport".


Sin embargo, ese apelativo significaba algo más importante, ya que este modelo empleaba un nuevo motor de mayor cilindrada, con 903 cc en vez de 843, que elevaba la potencia de 47 a 52 CV, lo que daba alas a este pequeño biplaza de sólo 730 Kg de peso. 


Este motor también fue empleado en la evolución del 850 Coupé al año siguiente y que, lógicamente, fue denominado "Sport Coupé". Los dos modelos fueron coches muy exclusivos en su época, con notables prestaciones para su pequeña cilindrada y una estética italiana fuera de discusión; eso sí, acompañadas de un precio tan alto (138.000 ptas.) que los convirtió en auténticos "caprichos" en la época. Quizá por eso son piezas de colección muy buscadas. Baste decir que del Sport descapotable sólo se comercializaron 2.500 unidades hasta 1972 que supuso el cese de su producción.




El pequeño 850 descapotable compartía con el resto de la gama su plataforma, con 2.027 mm de distancia entre ejes y su motor y cambio situados en la parte trasera, pero parecía completamente diferente. En parte, por ser un auténtico biplaza (el Coupé era un 2+2) y en parte porque su carrocería había sido diseñada por el estilista italiano Giorgetto Giugiaro, que entonces trabajaba para Bertone, una garantía de éxito asegurada. La mecánica trasera permitía un morro afilado del que sobresalían sólo los faros, con una marcada arista que recorría todo el flanco. Un diseño puro, sin cromados ni aditamentos, sin aletas ni estridencias que tanto se llevaban en los modelos americanos de la época. Un acierto pleno.


El 850 Sport sólo se comercializaba con capota de lona, aunque en su tiempo se podían adquirir techos duros de fibra de vidrio, procedentes de empresas de accesorios independientes. Algunos, similares a los del Alfa Romeo Spider, hasta realzaban su línea; pero hubo otros de los que periodistas de la época decían que, años después, "aún no se habían recuperado de la impresión".


Sin mucha protección anticorrosión, buena parte de los 850 Sport han sido víctimas del óxido, pero otros muchos han sobrevivido hasta convertirse en codiciadas piezas de colección y conducir uno de ellos en estos días es un placer de otra era. Literalmente hablando... 


Sentir el viento en la cara, manejar un gran volante con una dirección ligera, acostumbrarse a unos pedales desplazados hacia la derecha (el paso de rueda delantero impedía centrarlos) y oír allá atrás el ronroneo del motor 903, que empezaba a mostrar su caballería a partir de las 4.000 rpm, al abrirse el doble cuerpo del carburador... No existe tal situación. 

Pero, aún había más, ya que el poder disfrutar de la ligereza de un deportivo de menos de 1.000 Kg, hoy es una auténtica utopía que muy pocos vehículos, exceptuando algún que otro modelo de marcas extrañas y de nicho pueden ofrecer.


En los años 70´s, la versión descapotable fue muy popular entre las "niñas bien", a lo que contribuyó la cinematografía contemporánea. Los chicos preferían el Sport Coupé, con su carrocería alargada y su poderoso frontal de cuatro faros. 



Por su parte, el motor 903 era fácil de preparar y los 52 CV podían llegar a ser 65 o 70. Las suspensiones se mejoraban acortando los muelles, montando amortiguadores deportivos y rebajando la ballesta delantera; a falta de aluminio, las llantas de chapa se "volvían", cortándolas y soldándolas al revés, para ganar anchura; y se montaban neumáticos como los Pirelli Cinturato o los Michelin XAS. Los Seat 850 Sport Coupé fueron muy populares en rallyes y carreras en circuito durante casi un lustro. Y, conducirlo deprisa, con todo el peso atrás, no estaba al alcance de cualquiera...


Este año, el Salón ClassicAuto de Madrid realizará un homenaje a estos dos especiales 850 en su 50 aniversario conjuntamente con varios clubes especializados, que mostrarán magníficos ejemplares en su stand.

El Club 850 Coupé Spyder, el Club de Amigos SEAT 850 berlina y el SEAT Club 850 de Valencia han lanzado un reto a todos los propietarios de 850 Sport y Sport Coupé: reunirse el sábado 23 de febrero en ClassicAuto Madrid para juntar tantos ejemplares como años: 50. Así que todos los propietarios de 850 Sport y Sport Coupé están invitados a acceder al Parking Clásico de ClassicAuto Madrid (Palacio de Cristal de Casa de Campo) el sábado 23 de febrero para reunir los 50 ejemplares y celebrar este especial cumpleaños. Esperamos que lo consigan y, porqué no; igual podemos pasarnos por ahí para dar buena cuenta de tal evento histórico. A ver cómo se nos porta el tiempo.


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