Lo demás es historia: 20 años del BMW Z8


Uno de los clásicos modernos de la actualidad y uno de los BMW más cinematográficos, cumple años. Concretamente, este 2020 se cumplen 20 años del lanzamiento del BMW Z8, un roadster icónico que marcó profundamente a los amantes de los descapotables.


El Z8 era un biplaza que contaba con una carrocería de 4,4 metros de longitud, diseñada por Henrik Fisker (sí, ese que también fue artífice del Fisker Karma) y que continuaba con la tradición del legendario BMW 507 de 1956. Fiel a la fórmula de éxito de los roadster de BMW, el Z8 lucía un capó muy largo, una posición de conducción muy cerca del eje posterior y una línea de cintura baja.


Bajo el nombre de BMW Z07, el mundo pudo conocer por primera vez al BMW Z8 en forma de concept en el Salón de Tokio de 1997, pero habría que esperar hasta el Salón de Frankfurt del año 1999 para conocer su versión definitiva de modelo de producción, que llegaría a los concesionarios en la primavera del año 2000. Se comercializó durante tres años y se construyeron 5.703 unidades, todas ellas fabricadas a mano lo cual, también le aportaba un cierto halo de misticismo y de exclusividad.


Entre sus principales características, destacaba un chasis con numerosas partes realizadas en aluminio, un cuidadoso reparto de pesos del 50:50 entre el eje delantero y trasero y el uso del propulsor proveniente del BMW M5 y puesto a punto por BMW Motorsport. Se trataba de un bloque 4.9 V8 atmosférico con 400 CV, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades. En aquel momento, este era el motor de serie más potente que había fabricado BMW y, por supuesto, el exclusivo Z8 no se merecía menos. Con esta configuración, el roadster de la marca bávara era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,7 segundos y su velocidad máxima estaba autolimitada a 250 km/h.


Toda esta potencia se enviaba al eje posterior y estaba gobernada por el Dynamic Stability Control (DSC) y por un autoblocante trasero. Además, el BMW Z8 fue el primer coche europeo que ofrecería de serie los neumáticos Run Flat sobre llantas de 18 pulgadas, los cuales permitían al vehículo recorrer unos 140 kilómetros aunque la rueda sufriera un pinchazo. Para avisar al conductor en este caso, el Z8 contaba con un control de presión de neumáticos; una tecnología innovadora para aquel momento y que ahora ya llevan, por defecto, casi todos los vehículos nuevos a la venta.


Y es que el BMW Z8 era un modelo verdaderamente exclusivo y único, y en BMW deseaban que su adquisición fuese una experiencia a la altura del coche. La marca ofrecía a los compradores de este roadster la posibilidad de ir a la misma fábrica de Múnich y presenciar las últimas fases del ensamblaje de su coche. Además, cuando se hacía entrega de las llaves, estas iban acompañadas de un libro realizado a mano que incluía fotografías del proceso de producción de esa unidad en concreto, así como muestras reales de la pintura y tapicería de ese Z8. Una idea muy exclusiva que no estaría mal recuperar para algún otro modelo especial de la actualidad.


No obstante, el nivel de exclusividad del BMW Z8 era tal, que pasó a ser uno de los coches de James Bond, quien lo estrenó para la película "El mundo nunca es suficiente". Además, su alta deportividad y tecnología de vanguardia le valió al Z8 para ser safety car en el Campeonato Mundial de MotoGP en la temporada 2002.


Hoy en día, la esencia de los roadster de BMW sigue presente con el actual Z4. Este descapotable biplaza ofrece las mismas proporciones en su diseño que estrenó el BMW 315/1 en 1934 y que continuaron clásicos como el 328 Roadster de 1937, el BMW 507 o el BMW Z1 de la década de los ochenta.


La verdad es que la marca de Múnich tiene una historia prolífica y exitosa con sus modelos roadster, pero indudablemente, el Z8 ha marcado una muesca muy importante en el seno de la marca, además de convertirse en uno de los clásicos modernos más deseados y que más se revalorizarán con el paso del tiempo. !!!Felicidades BMW!!!.


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